Detener el proceso / Personajes banales / Catolicismo y Reconquista

 Detener el proceso

Una amiga mía me manda un artículo de Julián Marías titulado “La libertad en regresión”, del que cito: La justificación inicial del poder ( elecciones democráticas)  tranquiliza respecto a la forma de su ejercicio; y entonces se convierte en prepotencia  esa combinación de alarde del Poder y abuso de él.  Abuso legal –se dirá-. Sí, y en cierto modo eso es lo más grave: que la legalidad pueda amparar el abuso (…) En España, el Gobierno tiene pleno derecho a gobernar, y hasta a no hacerlo demasiado bien. Pero una cosa es gobernar y otra acometer apresuradamente una transformación de la sociedad española en todos los campos. Apenas hay zona o porción de ella en que el poder público no haya intervenido: economía, educación, justicia, condición de los funcionarios, industria, información, vida privada.  (…) Esto ha producido una retracción de la libertad  que afecta a la inmensa mayoría de los españoles (…) Innumerables españoles (…) se sienten incómodos, vigilados, manipulados, hostigados (…) Cuando se mira el periódico se encuentra en él cada día una nueva regulación, una restricción, un cambio, por lo general no deseado, en todo caso no consultado. La mayor parte de la información encubre esto, y es parte de esa orientación: respecto del pasado, respecto del valor de los cambios propuestos, acerca de las posibilidades del futuro (….)

Es un artículo de mayo de 1985. El PSOE había ganado las elecciones en 1982, con un programa resumido por un fulano tan poderoso entonces como necio siempre: “Vamos a dejar España que no la reconocerá ni la madre que la parió”. Ha sido un proceso lento de orientación totalitaria y disgregadora, porque la sociedad dejada por el franquismo ya nada tenía que ver con la república del “vínculo luminoso” del Doctor, otro estafador político más. Pero el proceso ha llevado ya a una democracia fallida en un estado en peligro de disgregación. Con la complicidad del PP. Un proceso que es preciso detener.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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(De tertulia) Personajes banales

A) Coincido en lo de  la importancia de los personajes. Los de la mayor parte de las novelas actuales los encuentro banales. Son personajes banales a los que les ocurren cosas generalmente raras, y en eso consiste su amenidad.  Hay muchas historias de esas, lo mismo en el cine, que te “atrapan” y al final te preguntas por qué has perdido el tiempo con tales historias y personajillos… 

B) En Cela, sus personajes son así, y sobre todo cutres. Pero los maneja bien. No es que sus historias te atrapen, pero se dejan leer y en cierto modo profundiza en ciertos rasgos psicológicos. Por eso es un buen novelista. Hasta un gran novelista.

En la presentación de mi libro sobre la república, en el Casino de Madrid, se me acercaron unas chicas para preguntarme si Cuatro perros verdes  era tan dura como Sonaron gritos… La “dureza” no les hacía gracia. Les dije que no, que era casi una novela juvenil, optimista… Luego me di cuenta de que había hablado a la ligera. Es una historia sobre el planteamiento de la vida en la primera juventud, y no resulta demasiado “blanda” o amable. Gran parte de la literatura es de evasión ante la vida, me parece que estas dos mías más bien enfrentan con la vida que huyen de ella.

C) Yo las he encontrado muy entretenidas. Y no tan duras como les pareció la primera a esas chicas. Claro que las mujeres suelen preferir historias de amor, y si son con llanto, mejor aún.

A) No sé si Cela es un gran novelista. Malo, desde luego que no, y se atreve a experimentar, pero cuando se pone filosófico es de una vulgaridad…  Que solo suelta chorradas, como que Buda y Jesucristo tendrían que haber sido unos cachondos sexuales para ser verdaderamente completos…. Tiene un fondo de cinismo barato. Relata bien. Baroja me parece mejor. ¿Son los mejores españoles del siglo XX? Ninguno es castellano, uno vasco, el otro gallego. Hay pocos literatos importantes castellanos en el siglo XX, diría yo. Hasta diría que los madrileños apenas pueden considerarse castellanos.

C) ¿Qué me dices de Delibes? ¿No es mejor que Cela y Baroja? Y sobre perros verdes, excelentes los  personajes juveniles. Nada habituales, por cierto. Y para mí, el protagonismo del sol, al principio y al final de la jornada, eso es verdaderamente original,  enmarca las  historias de todos,  las empapa de misterio…

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** Me comenta alguien en un bar que El Mundo ha sacado algo acerca de Largo Caballero, comparando a Preston conmigo. Supongo que será alguna manipulación típica, porque en esa prensa hay que darla por descontado mientras no se demuestre lo contrario. Para entender las diferencias, ver, por ejemplo: Preston, o el triunfo de la tontería, por Pío Moa | Fundación Nacional Francisco Franco (fnff.es)

Pío Moa – Preston, o la historia como fraude – Libertad Digital

Trapacerías de Preston – Presente y pasado – Libertad Digital

He publicado otras críticas al “distinguido hispanista británico”, pero con esto el lector se hará una idea. También de por qué Preston apoya la ley de memoria histórica. Como a tantos, les va mucho en impedir el debate, contra las libertades de los españoles.

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Cuatro perros verdes

Catolicismo y reconquista

Una sorprendente tontería de Menéndez Pelayo fue la idea integrista de una especie de consustancialidad entre España y el catolicismo, sin el cual España volvería a la época de las divisiones tribales prerromanas. Digo sorprendente porque no por ello deja de ser uno de los más importantes pensadores e investigadores españoles. Pero la verdad es que esa identificación no existe. Aparte de que la básica unificación de las tribus no se debe al catolicismo sino a la Roma pagana, a lo largo de la Reconquista, y desde luego después, la tensión entre la Iglesia jerárquica y los poderes políticos fue constante. España era católica, pero no más que Italia, Inglaterra o toda Europa occidental, que sin embargo no eran parte, salvo muy lejana, de la Reconquista. Si bien Francia  llegó a influir muy considerablemente en ella. Y Francia, no España, era la hija primogénita y  predilecta de Roma, es decir, de sede doctrinal o espiritual  del catolicismo.

Para la Iglesia, el objetivo de la Reconquista era la expulsión de Al Ándalus, no la unidad nacional española. De hecho, el común catolicismo no impidió que se formaran hasta seis reinos independientes, a menudo a la greña entre ellos, y uno prevaleció, Portugal, gracias en gran medida a la influencia borgoñona-papal. Cuando los Reyes Católicos se plantean la vuelta a la unidad nacional origen de la reconquista, lo hacen mediante medidas políticas, no religiosas, por lo demás innecesarias entonces. A la Iglesia, pues,  le interesaba expulsar a Al Ándalus, pero solo secundariamente la unidad nacional, que podía apoyar o no, según conveniencias diversas.

Ha sido muy común tratar la Reconquista dejando en muy segundo plano, incluso negando, la relevancia del estado hispanogótico de Toledo. Pero sin ese precedente no habría habido reconquista, como no la hubo en el Magreb. Y el estado que convirtió a Spania en nación, no procede del catolicismo, sino del arriano Leovigildo. Cuyo designio nacional fue saboteado por su hijo  el católico Hermenegildo, que se alió con los suevos y pretendió separar a la Bética. Desde el punto de vista católico, Hermenegildo es un santo, desde el político se le puede considerar un traidor. Cierto que fue el otro hijo, Recaredo, quien asentó la unidad al convertirse al catolicismo, pero sin la victoria previa de Leovigildo sobre Hermenegildo, tal cosa no habría ocurrido.

Por eso el espíritu de la Reconquista trató siempre de recomponer el estado hispanogótico, es decir, la nación española, idea que se mantuvo por encima o por debajo de las divisiones, pues todos se consideraban finalmente parte de España. De otro modo, lo más lógico es que la península ibérica terminara fraccionada políticamente al modo de la  balcánica. Desde el punto de vista religioso, el proceso culmina con la expulsión de Al Ándalus, con la toma de Granada. Desde el punto de vista político terminó con la reincorporación de Navarra, sin llegar a completarse con la de Portugal, tan católico como España.

Incidentalmente, el franquismo quiso recoger aquella ocurrencia de Menéndez Pelayo y se definió como católico. Eso llevó a aquella significativa polémica entre integristas y falangistas sobre Ortega y Unamuno, en la que los falangistas se mostraban mucho más abiertos y liberales. Y finalmente la propia Iglesia dejó al régimen en el vacío. Y una de las consecuencias del Vaticano II fue que amplios sectores de la iglesia pasaron a apoyar activamente los separatismos, incluso en su versión terrorista. Las consecuencias de no distinguir entre Dios y el César, como recomendaba Jesucristo, pueden resultar embarazosas.

Digamos también que el franquismo resultó muy liberal en muchos aspectos: el catolicismo, como el falangismo, fue parte de su importante producción cultural, pero esta, en conjunto, no se puede definir como católica ni falangista.

LA RECONQUISTA Y ESPAÑA

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OJ (XIV) Consciencia y realidad / Análisis y disfrute / ¿Por qué la guerra civil?

Cuatro perros verdes

O. J. (XIV) Consciencia y realidad

La RAE define la consciencia como la capacidad del ser humano de reconocer la realidad circundante y relacionarse con ella. También como la autopercepción. Desde luego, también los animales son capaces de reconocer la realidad externa y de relacionarse con ella, de otro modo no subsistirían. Y en alguna medida se perciben también a sí mismos. Pero, en fin, la consciencia humana es mucho más amplia y variada que la de los animales más próximos, una diferencia cualitativa, no solo cuantitativa: en los animales, la consciencia está relacionada o limitada con las necesidades más básicas de nutrición y reproducción que le proporciona el entorno, mientras que en el hombre el reconocimiento de la realidad se extiende inmensamente en el tiempo y el espacio: puede reconocer  el mundo y la propia vida como un todo, aunque lo perciba parcial o confusamente. Y puede relacionarse mentalmente con ese todo.

No obstante, importa señalar sus limitaciones. Normalmente, el hombre pasa un tercio de su vida en estado inconsciente, poblado de sucesos extraños, los sueños. En ese estado se siente indefenso, por lo que busca casi siempre un retiro o refugio donde estar seguro. Esto importa, porque la consciencia le muestra claramente que el entorno es  acogedor y a la vez hostil y peligroso.  El mundo físico parece irritarse a veces y castigarlo con inundaciones, terremotos, sequías u otras catástrofes que pueden matar a miles o millones de personas. Y el mundo vital es todavía más peligroso, desde los invisibles virus y bacterias que le acechan constantemente hasta los parásitos y animales más tangibles o los demás seres humanos. La propia sociedad humana, sin la cual no podría vivir, le impone a menudo penosas obligaciones y mutilaciones a sus deseos. La consciencia es más aguda conforme el entorno es más próximo, pero incluso en el entorno más íntimo es incompleta y sujeta a errores.

Así es la realidad que reconoce –parcialmente– el hombre,  y con la que este se relaciona entre satisfacciones y peligros, entre aciertos y errores, éxitos y fracasos. Pero hay otro aspecto no menos limitante: el tiempo transforma y absorbe sin tregua lo que llamamos realidad.  Lo que es, lo que percibimos como su ser sin apenas duda, deja de ser constantemente. Y el propio ser humano como parte de la realidad, deja con el tiempo de formar parte de ella. El hombre y la propia realidad se diluyen en el tiempo. Encuentro una analogía con la propia corteza terrestre sobre la que transcurre la vida: la corteza se está formando de modo constante (con enorme lentitud, comparada con la vida humana, claro)  a partir del magma, para volver al magma  con la misma lentitud.  Diríamos que cada vida humana repite el mismo proceso: surge de profundidades insondables, inasequibles a su consciencia,  y vuelve finalmente a ellas, sin que podamos entender el por qué de ese tiempo de vida consciente.

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Pío Moa presenta su último libro en El Gato al Agua: ‘La Segunda República Española’ – YouTube

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Análisis y disfrute

¿No te parece un poco pedantesca esa opinión sobre Cuatro perros verdes de un “profesional” que dice haberla examinado por “personajes, tema central, arquetipo, lenguaje, estilo, narrador, estructura, ritmo, intención, instinto, novedad, conocimiento y por último la revisión”? Si examinamos así cada obra literaria no sé qué conclusiones extraeríamos, nos meteríamos en un laberinto si quisiéramos ser rigurosos…

Bueno, le da un notable alto, menos mal. Imagino que será un profesor de literatura. Sería interesante su análisis en cada término que menciona,  aunque claro que en un comentario de Amazon es imposible.  Por mi parte, creo que el valor de una novela reside en los personajes y en la acción. Si las dos cosas van juntas, será una excelente obra.  Las hay en que la acción domina a los personajes hasta volverlos poco significativos; y viceversa, los personajes, es decir, su psicología, puede volver tediosa una novela. Lo más normal es que el lector diga simplemente que le ha gustado o disgustado, sin especificar más. A menudo no sabríamos explicar bien por qué, más allá de un “me apasionó”, o “me llegó adentro”.

Quiero decir que cuando se analiza demasiado una obra, se le pierde el gusto. Es lo que dice Mariantonia a Chano: “Si siempre lo analizas todo, no disfrutarás de nada”. Una novela ha de ser amena, ese es un valor importante, aunque no sea lo fundamental.  A escribir con amenidad puede aprender cualquiera, y a diseñar tramas que mantengan el supenso, también, es cosa de aprender trucos y practicar. Pero una obra de arte buena de verdad exige algo más. Admito también que puede haber grandes obras que resulten aburridas, hay excepciones para todo, lo admito. Hace tiempo se habló aquí de La montaña mágica de Thomas Mann como un ejemplo. La náusea de Sartre es otro. Parece que una novela filosófica tiene que resultar aburrida, pero no veo así a Cuatro perros verdes, ni a Sonaron gritos y golpes, que también la veo algo filosófica.

Qué quieres que te diga…  El cero y el infinito, de Koestler, tiene mucho de filosófica y me pareció muy amena, aunque exige ciertos conocimientos sobre la historia europea de los años 30. Yo, desde luego, he intentado salirme del carril o los carriles que sigue la literatura actual en España. Me alegro de que ese señor me dé notable alto y que la recomiende, además prescindiendo del autor, pues mi nombre  levanta ronchas en muchos ambientes. Yo, claro, me daría un sobresaliente, pero me acusarían de parcialidad…

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Crónica: El porqué de la guerra civil

**Marañón definió la república como una orgía de canallería y estupidez. Es la definición más precisa. Y por eso el Doctor encuentra en ella un “vínculo luminoso”.

**La república no habría llegado sin la casi impositiva colaboración de los monárquicos. Lo mismo que el Doctor y la rebeldía en Cataluña no habría llegado sin la colaboración previa del PP.

**Asombra que tan pocos se percaten de que las maniobras  de 1930-31 para destruir la monarquía en 1930-31 se estén repitiendo actualmente. Me refiero a políticos, analistas y periodistas: no se percatan por “falta de formación histórica e ideológica”.

**La gran mayoría de las historias de la guerra civil prescinden del hecho decisivo: en qué consistió el Frente Popular. Basta tenerlo en cuenta para entender todo lo demás.

**¿Por qué se llegó a la guerra civil? Piensen un poco: el Frente Popular fue una alianza de separatistas y sovietizantes más algunos comparsas tipo Azaña. Basta señalar este “detalle” para entender el porqué de la guerra. Y la enorme fortuna para España de que el Frente popular perdiera.

**El Frente Popular trajo el caos a la república y finalmente acabó con ella. Y el franquismo acabó con el Frente Popular.  Que ahora intenta volver y al que es preciso derrotar de nuevo.

**Infinidad de historiadores y comentaristas de derecha insisten en que “hay que olvidar  la república y la guerra, dejarla para la historia, y mirar al futuro”, revelan no tener idea de los problemas políticos de aquel tiempo, que han revivido en el nuestro.

**Los historiadores de izquierda y separatistas tocan siempre la misma melodía con su pandereta: : “¡Qué pena aquella enorme ilusión y esperanza de la república! ¡Qué pena su derrota!”

**Por historiadores de pandereta me refiero a los Preston, Jackson, Viñas, Casanova, Álvarez Junco, Juliá, Fontana y un muy largo etc. Pueden poner en internet  el nombre de cada uno de ellos  junto al  mío, y entenderán por qué no han podido rebatirme y por qué les encanta la ley sovietizante de memoria histórica, o no se oponen a ella. Les resulta un buen refugio.

Me dice un amigo que  Jiménez Losantos ha recomendado Los personajes de la república vistos por ellos mismos. Se lo agradezco desde aquí, porque todos los grandes medios practican la censura a mis libros. En Los personajes empleo una metodología creo que nueva, y extraordinariamente útil para entender el pasado: contrastar las memorias de los principales protagonistas. Este método desmienten de entrada la mayoría de las historias sobre aquel tiempo. Ir a los protagonistas, con sus interpretaciones, aspiraciones,  juicios errores y mentiras, permite prescindir de las “traducciones” que les hacen tantos historiadores de chicha y nabo como produce nuestra lamentable universidad.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

 

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Republicanos, ayer y hoy

¿Es concebible una república en España? En abstracto, sí. En concreto, basta ver a los republicanos de ahora para entender que solo pueden traer la discordia y el delito. Son de la misma casta que los de la II República, tan bien descritos por quienes creyeron por un momento en ellos. Citaremos aquí a Lerroux, Azaña y Gregorio Marañón, como muestras de tantos otros.

**Lerroux, casi el único republicano antiguo en el Pacto de San Sebastián, describió a los neorrepublicanos: “Trepadores intrépidos, sin saber, ni experiencia ni fe ni prestigio, nada más que esa osadía tan semejante a la impudicia que paraliza a los candorosos”.  

**Azaña, hablando siempre de sus correligionarios: “Política de amigachos, tabernaria, incompetente, de codicia y botín sin ninguna idea alta“. “Obtusos” “Loquinarios” “botarates”.

**Azaña. “Gente impresionable, ligera, sentimental y de poca chaveta”. Destacables solo por su “inepcia, injusticia,  mezquindad o tontería”. “Zafiedad, politiquería, ruines intenciones”. “Rodeado de imbéciles, gobierne usted, si puede”

Azaña: “Corto entendimiento(…) corrupción de los caracteres”. “Gentes que conciben el presente y el porvenir de España según se los dictan el interés personal”. “No saben qué decir, no saben argumentar. No se ha visto más notable encarnación de la necedad”.

**Pérez de Ayala (uno de los “padres espirituales de la república”): “Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a sus pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Nunca pude concebir que hubieran sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza”; “En octubre del 34 tuve la primera premonición de lo que verdaderamente era Azaña”.

**Gregorio Marañón (“padre espiritual de la república”): “¡Qué gentes! Todo es en ellos latrocinio, locura, estupidez”; “Bestial infamia de esta gentuza inmunda”; “Tendremos que estar varios años maldiciendo la estupidez y la canallería de estos cretinos criminales, y aún no habremos acabado. ¿Cómo poner peros, aunque los haya, a los del otro lado?”; “Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aun es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos”.

**Alcalá-Zamora:  ”Un manicomio no ya suelto, sino judicial, porque entre su ceguera y la carencia de escrúpulos sobre los medios para mandar, están en la zona mixta de la locura y la delincuencia”.

**Portela Valladares ofrece dos anécdotas significativas:  ”El Gobierno provisional [de la República] había acordado almorzar en el aristocrático Lhardy. Faltaba un ministro, y después de esperarle, sentáronse a la mesa. Llegó, por fin, y desde la puerta prorrumpió en enormes carcajadas que le sacudían el poderoso vientre. ‘Ríome –pudo por fin explicar– de que estéis aquí y de que seamos nosotros quienes gobernemos a España’”. Debía de ser Prieto: “Eran los tiempos de júbilo por los goces no esperados”.

**Portela: “En un consejo, el siempre almibarado Fernando de los Ríos dijo incidentalmente que un futuro ministro técnico era un veterinario capaz de poner unas herraduras de plata a un santo Cristo’. ‘¡Qué blasfemia tan magnífica!’, gritó uno de los consejeros, apretándose los ijares, y entre blasfemias cada vez más resonantes y espantosas hubo de suspenderse el consejo”.

Contrástense estos testimonios, espigados aquí entre tantos,  con la pintura  fabricada por  un buen montón de “historiadores”, sustituyendo los hechos por  charlatanería sobre  “una gran esperanza”, “una gran ilusión”, “un maravilloso sueño” (destrozado, claro está, por los nacionales),  “grandes avances y reformas”, gracias a unos políticos “ilustrados, idealistas, profesorales, gente reformista y moderada, si acaso demasiado moderada  por no haber reprimido drásticamente a los “reaccionarios“. Esta viene a ser la versión del stalinista Tuñón de Lara, seguida por seudohistoriadores o memoriadores, tipo Jackson, Bennassar,  Viñas, Moradiellos, Casanova, Beevor  y cientos más.  Una “república de los profesores” o “de los intelectuales”; o “de las letras”… Esta “historiografía” y se ha impuesto en una universidad degradada y en la política general. No hay más que ver la increíble e infantil beatería a derecha e izquierda en torno a Azaña (hoy ya debilitada, afortunadamente).

Piensen ahora en la calidad de los neorrepublicanos que ahora misma maniobran para deslegitimar la monarquía y volver a una república que, como ha dicho el Doctor, “es un vínculo luminoso con nuestro pasado”. Y desde luego es un vínculo del Doctor y compañía, pues aquellos y los de ahora son idénticos: “la estupidez y canallería” . Empezando por el Doctor: cuando se denunció el fraude de su título amenazó chulescamente con acciones penales contra quienes le acusaban. Algunos no se dejaron intimidar –cosa rara en el panorama actual– y el farsante y tuvo que envainársela. Pero no pasó nada. En esta “democracia” de leyes totalitarias y antijurídicas, de complicidad con separatismos y con la ETA, tener al mando a un estafador académico y político no tiene ningún coste. Al contrario. O pensemos en una ministra de justicia y jefa de fiscales, la Delgado,  delincuente común compinchada con otro delincuente, Villarejo, y pareja de otro delincuente más, el juez prevaricador Garzón. O en un ministro del Interior amigo de la ETA y perseguidor de la expresión democrática. O en la corrupción generalizada del partido en el poder (o de la “oposición” del PP). O un vicepresidente figura del clásico pícaro de la política.  La corrupción, la canallería y la necedad de aquellos republicanos que trajeron la guerra civil se repite hoy exactamente. Y no pasa nada. Nuestra democracia es así: “plena”.

   Otra cuestión clave: la II República no llegó tanto, ni mucho menos, por el empuje de los republicanos como por la complicidad de los monárquicos, resueltos a suicidar su régimen. Los republicanos quisieron deslegitimar a la monarquía por haber colaborado con la dictadura de Primo de Rivera. Aquella suave dictadura de seis años y medio había salvado a la monarquía curando sus tres cánceres: el terrorismo anarquista, la guerra del Rif y la demagogia salvaje del PSOE, que se había civilizado colaborando con el benéfico dictador. Y Primo de Rivera había presidido los seis años de más rápido progreso del país en todos los órdenes desde la Guerra de independencia. Pues bien, “faltos de formación histórica e ideológica”, Alfonso XIII y los suyos creyeron salvarse desligándose de Primo de Rivera, pretendiendo haberlo “sufrido”. Con ello quedaban  expuestos a la irrisión y el desprecio de sus contrarios y a despecho de sus partidarios. Sanjurjo, monárquico jefe de la Guardia Civil, se pasó a los republicanos, decidiendo así el triunfo de la república.  Sin el impulso suicida de los monárquicos, la república no habría llegado.

La lección importa para ahora mismo. El actual ataque a la monarquía parte de su deslegitimación por provenir de Franco. La ley de memoria histórica es, en efecto, la ley de deslegitimación del franquismo, y fue firmada por Juan Carlos, un rey de muy escasa calidad política y personal. Más recientemente, el Doctor y su cuadrilla han asestado un fuerte golpe a la monarquía con la profanación de la tumba de quien la trajo. Otra de sus hazañas ha sido obligar a Juan Carlos a salir de España para crear la imagen de un huido de la justicia. Y no han cesado de humillar a Felipe VI trayéndolo de acá para allá como una marioneta.

   Si los herederos del Frente Popular se salen actualmente con la suya solo podrá ser por suicidio de la monarquía, como en 1930-31.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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**La banda del Doctor promueve a las “milicianas heroínas de la república”. Que no eran de la república sino del Frente popular, y causaban más bajas que los enemigos en sus propias filas, por enfermedades venéreas. Según Líster, los anarquistas las reclutaban en los burdeles.

Animo a mis lectores a dar la máxima difusión a este artículo. Creo que VOX podría hacerlo también

 

 

 

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Memoriadores y república / España contra al Ándalus… y contra la república / Hispanogótico y franco-papal

Memoriadores sobre la república

El diario El mundo (papel) del pasado  día 11 dedicó una página a la república, con preguntas a varios historiadores , aunque al final también me citan brevemente. Observen: 

a ) ¿Qué supuso la república? Moradielllos: “El primer ensayo español de democracia”. Preston: “Una inmensa esperanza de liberación de décadas de gobierno incompetente y corrupto”.  Casanova: “Desaparición de una monarquía que se había mostrado incapaz de ensanchar la base política (…) Un maravilloso sueño”.    S. Payne: “Un régimen liberal democrático más o menos. Pronto resultó menos que más”. F. del Rey: “Abrió un tiempo de esperanza y de ilusión”. Pío Moa: “Supuso la entrada en un período de caos, ya desde la quema de iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza”. Álvarez Junco: “Suscitó una gran ilusión política. Fue recibida con gran fiesta popular”. 

b) ¿Qué se logró? Moradiellos: “6.500 escuelas en tres años (no dice cuántas había ya ni las escuelas católicas que se cerraron) y afrontó con más tesón que fortuna  la resolución de problemas estructurales…”.  Casanova: “República parlamentaria y constitucional  (…) Nunca en España se había asistido a un período tan intenso y acelerado de  (…) avances democráticos y conquistas sociales”. Payne: “Nunca hubo un solo proyecto republicano, sino varios (…) Solamente el plan de obras públicas y posiblemente la reforma del ejército estaban relativamente bien planteados”. Rey: “no hubo tiempo humanamente posible  para que se hicieran realidad las ambiciosas reformas”. Moa: “Se pretendía una democracia que no funcionó ya desde una Constitución anticatólica que, como dijo Alcalá-Zamora, invitaba a la guerra civil”. Álvarez Junco: “Se lograron algunos, como grandes avances en el terreno educativo.  Aunque ni siquiera en este se alcanzaron las ambiciosas metas propuestas”. 

c) ¿Fracasó?  Preston: “Fracasó por la inmensa hostilidad de la Iglesia Católica, de los altos militares, de los terratenientes, de los industriales y banqueros…” Moradiellos: “Sufrió profundos reveses en su efectividad y estabilidad a la altura de octubre de 1934   y dejó de existir de facto en la tormenta bélica de julio de 1936″ (¡vaya!). Casanova: “La hicieron fracasar, y el golpe de estado de julio de 1936 fue decisivo”. Payne: “fracasó por la división entre republicanos y socialistas, y por su exclusivismo e insistencia en excluir los intereses católicos…” Rey: “No se puede decir que fracasara. No hubo tiempo para ningún fracaso”. Moa: “Fracasó porque la izquierda, desde Azaña a Largo Caballero, rechazaba que la derecha gobernara aunque ganase las elecciones. De ese modo rechazaba también la democracia”. Junco: “Las expectativas defraudadas hicieron que se produjeran levantamientos y protestas, y ello dio pie a la idea de que la república significaba desorden y caos”

d) ¿Causó la república la guerra? Preston: “La única causa fue la conspiración militar del 17 y 18 de julio”.   Moradiellos: “hay que superar la perspectiva maniquea (…) de una división dicotómica de la sociedad española”. Casanova: “Rotundamente no”. Payne: “A largo plazo, la verdadera causa de la guerra civil fue el proceso revolucionario”. En la fotocopia que me envían no veo mi respuesta, que fue esta: “La causa  no fue la república, sino su destrucción en dos fases: la insurrección izquierdista del 34 y las elecciones fraudulentas del 36 seguidas de cinco meses de terrorismo (cientos de asesinatos, incendios, etc.)”

Como puede observarse, salvo Payne ninguno de estos supuestos historiadores menciona nada concreto: todo son “ilusiones”, acusaciones puramente ideológicas y contradicciones. Es la historiografía de la “memoria histórica”, que tiene que parapetarse en una ley totalitaria. Me ha sorprendido que me hayan dado cancha en El Mundo, es de suponer que debido a que La esfera de los libros pertenece a la misma empresa. 

Cuatro perros verdes

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Curioso comentario en Amazon a Cuatro perros verdes, desde Alemania:

Los vinos californianos empezaron a ganar en los concursos a los vinos franceses cuando las catas se hicieron ciegas. Hay que leer la novela independientemente de la opinión que se tenga del autor. Los profesionales seguimos ciertos criterios para valorar una obra literaria: personajes, tema central, arquetipo, lenguaje, estilo, narrador, estructura, ritmo, intención, instinto, novedad, conocimiento y por último la revisión. En todos los puntos la novela se merece un notable alto. Para un lector menos versado, simplemente recomendarle su lectura, la va a disfrutar.

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Otro texto  que envié al periódico fue este:

“Los republicanos intentaron primero un golpe militar en diciembre de 1930 y después perdieron las elecciones municipales del 12 de abril del 31, aunque ganaron en las principales ciudades. Sin embargo la monarquía, resuelta a suicidarse, les entregó el poder. La república fue recibida con gran euforia… por los republicanos. La derecha (Alcalá-Zamora) quería una república “no epiléptica”, pero las epilepsias comenzaron antes de un mes: incendio de más de cien iglesias, bibliotecas y centros de enseñanza. Después siguieron insurrecciones anarquistas, el golpe de Sanjurjo, violencias y aumento de la miseria. En 1933, la mayoría, harta, votó a la derecha,  y al año siguiente  el PSOE y los separatistas catalanes se lanzaron a la insurrección. Fueron vencidos pero volvieron a unirse en al Frente Popular y en las elecciones de febrero del 36, demostradamente fraudulentas, volvieron al poder, instaurando un período de terror con más de 400 muertos y centenares de incendios en solo cinco meses, hasta provocar la guerra civil, o más bien su reinicio. La república fracasó porque izquierda y separatistas no admitían la democracia, es decir que gobernase la derecha si ganaba las elecciones. Realmente fue el Frente Popular, (una alianza de separatistas y totalitarios) el que destruyó la república en 1936, transformándola en un régimen distinto. Podríamos calificar la república como un régimen caótico, y el Frente Popular como un régimen criminal. 

   Sobre la república se ha mitificado y mentido tanto que es imprescindible ir a las fuentes de la época y a las opiniones de sus dirigentes. Por poner dos ejemplos, Gregorio Marañón la resumió en “estupidez y canallería”, y el propio Azaña como una política “tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín sin ninguna idea alta”. En mi reciente libro sobre la República he hecho eso, precisamente, ir a las fuentes y dejar de lado las mitificaciones interesadas. 

Sobre Preston, entre otros: Pío Moa – Preston, o la historia como fraude – Libertad Digital

Sobre Junco: Pío Moa – Naciones y nación española – Libertad Digital

Sobre Casanova:Pío Moa – Historia neochekista – Libertad Digital

Sobre Moradiellos: Los casos de Moradiellos y Viñas – Pío Moa – Libertad Digital

Sobre Fernando del Rey no tengo nada, pero por sus respuestas parece más tonto de lo habitual. Heredan aquellos rasgos de la república tan bien señalados por Gregorio Marañón.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

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 Crónica. España contra Al Ándalus 

**El libro de Preston sobre Franco retrata a Preston, no a Franco.

**Ángel Viñas fue funcionario de la dictadura franquista. Oportunamente se hizo antifranquista. ¿Fingía cuando servía a la dictadura? ¿Finge después?

**Pedro J. explica la guerra civil como una reyerta entre “canallas y sádicos sayones”. Sádico sayón de la historiografía, este Pedro J.

**Antony Beevor quería ser objetivo e imparcial con la guerra civil española. ¿Se habrá preguntado por qué está tan lejos de conseguirlo? Una clave: sus “análisis de clase”.

** Paco Álvarez nos informa de que “la línea histórica española entronca más con Roma que con Al Ándalus”. No solo no entronca más sino que continúa desde Roma y los visigodos CONTRA, precisamente, Al Ándalus. Pero el nivel de la historiografía hispana es esa. 

**Dice también Álvarez que quienes reivindican la bandera republicana también están reivindicando España. Y tanto, como que con esa bandera casi consiguen descuartizar o sovietizar al país. Si es que de donde no hay… España se salvó  contra la bandera republicana. Como contra al Ándalus.

**Una tal Adriana Lastra, del PSOE, se hace la virtuosa acusando al PP de “mentir y manipular”.  Esta señora es una cómica. ¡Pero si ustedes y los peperos han sido amamantados en lo mismo!

**Hace bien Ayuso en advertir a Casado que ella sigue una línea independiente. Solo que con eso no impedirá que Casado saque las ganancias de su independencia, pues son él y los suyos quienes mandan en el PP.

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La Reconquista: herencia hispanogótica e influencia franco-papal

Dejando a un lado a los botarates que niegan la Reconquista o la denigran, un error generalizado en las historias de la misma ha sido identificar en un bloque el aspecto religioso y el político; la herencia hispanogótica y la presión franco-papal;  la tendencia a la disgregación dentro de una orientación general contraria, a veces casi desaparecida;  el significado hispanogótico de los Reyes Católicos; el supuesto final de la Reconquista con la toma de Granada… En todos estos terrenos fueron muy fuertes las tensiones a lo largo de aquellos siglos (a contrastar con el antagonismo, que no tensión, con Al Ándalus). En mi opinión, estos fallos, aparte de hacer algo pesado un relato tan lleno, sin embargo, de drama humano, han inducido a una mala comprensión de la propia España y las políticas actuales. Me interesa destacar particularmente la tensión hispanogótica-francopapal, porque va muy relacionada con las demás. Como he señalado, el reino godo, desde Leovigildo, se identificó con España y la cultura romana, desarrolló formas políticas preparlamentarias y de derechos, y tendió fuertemente a asegurar una unidad nacional. Estas cosas no ocurrieron con los francos, que además tendían a la disgregación al repartir los territorios entre los hijos de los reyes.

No obstante, a partir del siglo XI, Francia iba a convertirse en la primera  potencia europea, ejerciendo un fuerte influjo sobre España, que tuvo un alto coste sobre el proceso de la Reconquista, desvirtuándola en parte.

LA RECONQUISTA Y ESPAÑA

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La verdad sobre el franquismo / Jóvenes ante la vida / La democracia y sus equívocos

Crónica. La democracia no puede ser antifranquista, ni antidemocrática la verdad sobre el franquismo 

**Mientras no entendamos que el país está en manos de delincuentes vulgares, profesionales de la estafa, no conseguiremos salir del hoyo.  Esa gente debe estar en la cárcel.

**Cuando salió a la luz el fraude del doctorado del fulano ese, se pidió tratar el asunto en el Senado. Creo recordar que el Doctor se libró diciendo que el Senado está para cosas más importantes o algo así. Que a la cabeza del gobierno esté un falso doctor no sería admisible en ninguna democracia mínimamente seria. En la democracia “plena” española es incluso un mérito.

**1.200 jueces advierten a la UE de que el estado de derecho sufre un gran peligro en España. Menos mal que se les ve una reacción, aunque sea servil hacia Bruselas.  Pero  el cuando  la banda de Zapatero sacó del hoyo a la ETA –un partido ideológicamente muy afín al PSOE– reconociendo sus asesinatos como un modo de hacer política premiándolo con legalidad, dinero público, etc.,  ¿no quedó afectado el estado de derecho? Al parecer nadie quiso enterarse.

**Ha hecho muy bien Abascal en rechazar la “solidaridad” de un PP hipócrita, imitador del PNV. El PP es el mayor mal de la democracia española, pues nunca ha cumplido su papel de oposición a los empujes totalitarios y separatistas. Al contrario, fue siempre su auxiliar.

**El caso de Vizcaíno Casas demostraba una gran masa de población que recordaba lo que había sido el franquismo. Esa masa fue despreciada y políticamente privada de voz por la UCD y luego por el PP. Opino que sigue existiendo, que puede ampliarse mucho  y que debe tener voz para que pueda sanearse una democracia seriamente enferma.

**También demostró otra cosa Vizcaíno Casas: que si la reivindicación del franquismo se acompañaba de condena a la democracia, como solía ocurrir,  se condenaban las dos cosas: la democracia y el franquismo.

**Todo análisis político que no parta de  la verdad sobre la república, la guerra y el franquismo será una sarta de nimiedades y chismorreos  en el mejor de los casos, y un disfraz del totalitarismo en el peor.

**Mañana es el 14 de abril, 90 aniversario de la república. “Un pueblo que olvida su pasado se condena a repetirlo” A repetir lo peor de él

Cuatro perros verdes

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Jóvenes ante la vida

Me explicaré mejor. La épica no necesita situaciones externas extremas, la lucha interna es también épica, la novela, como sabemos, desciende de la épica, y las luchas internas de la adolescencia y de la juventud por entender el mundo, preguntándose qué podrán  hacer en él, esa suficiencia patética de muchos o esos complejos… Chano, he ahí un adolescente muy acomplejado por su físico y su nombre, pero con grandes aspiraciones y sed de aprender, y con criterios extravagantes unas veces y otras muy sensatos y agudos… Los otros son jóvenes, le llevan entre cuatro y seis años, parece ser, a esas edades son diferencias importantes. Pero cada uno tiene sus contradicciones y su lucha interna. Ahí está Javi, que prevé una vida aburrida y fastidiosa dedicada a los negocios de su padre, a quien desprecia un poco, y que trata de alargar la vida de estudiante, pensando que tomar la vida en serio es una tontería, como dice la canción, y sin embargo admira a Santi y a Moncho y presta mucha atención a sus disquisiciones. Es de los cuatro el que tiene más experiencia de la vida, eso que llaman así, y ve las cosas con optimismo dentro de su escepticismo, tiene madera de aventurero, de hombre de acción, me recuerda al Paco de su otra novela. En todos ellos hay una lucha interna, yo la descubro así. Moncho, es una historia de amor, y su recuerdo le atormenta, no le deja vivir pero al mismo tiempo tiene tantas ansias de entender la vida que contradictoriamente toma ese recuerdo como motivo para continuar. Santi resulta el más equilibrado. Es católico practicante y no quiere entrar en grandes disquisiciones: su catolicismo le da calma y serenidad, y supone que ese efecto que el catolicismo tiene  en él ya refleja su verdad. No tiene grandes aspiraciones, desea una vida ordenada con una “compañera de la vida”, advierte a su amigo Chano que quien espera mucho tendrá mucha decepción… Al mismo tiempo también un recuerdo le preocupa: su amigo homosexual, ¿cómo es que no podía vencer su inclinación?  ¿Lo querría así Dios? rechaza la libertad nihilista, pero también se le cuelan problemas de conciencia que quisiera no tener. ¿Y el crimen? ¿Cómo podía haber llegado a hundirse tanto su ex amigo siendo tan joven? ¿Era culpa suya? ¿Llegaría a redimirse como el escritor que aspiraba a ser? Si le interesan mis interpretaciones, puedo seguir. La novela en sí misma me parece apasionante y que no debería pasar sin más, merece análisis. También me ha gustado que sea tan diferente de la otra, ya sabe usted, muchos autores escriben siempre la misma novela, cambiando detalles y situaciones... J.D.F.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

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Equívocos sobre la democracia

Uno de los equívocos más toscos de la política consiste en oponer la democracia a la oligarquía. Las oligarquías son inevitables como efectivas gestoras del poder en todos los casos y regímenes concebibles.   Las oligarquías se conforman como partidos (o camarillas en torno al poder), y todos  los partidos son “déspotas ilustrados”. Algunos incluso “iluminados”, en el sentido de que creen o quieren hacer creer que tienen la receta para hacer feliz al pueblo, creencia que excluiría a otros partidos y recetas, que por definición serían erróneos y perjudiciales. Por otra parte, su poder solo puede ejercerse  sin la participación o con participación mínima del pueblo al que nominalmente sirve. Tal cosa es forzosa, porque la gobernación es asunto complicado, que  rebasa los conocimientos y aptitudes de la gran mayoría. Por lo tanto, y en función de la llamada ley de hierro de las oligarquías,  los partidos tienden a convertirse en despotismos o tiranías que utilizan sus  superiores conocimientos e influencias en interés de sí mismos, de mantener indefinidamente su poder.

¿Cómo evitar la tiranía? Este problema persigue el pensamiento político  desde los griegos, los romanos, y en Europa desde Isidoro de Sevilla. En el pensamiento de San Pablo tenía  difícil solución, ya que el poder venía de Dios y había que obedecerlo siempre. Isidoro y en general el pensamiento medieval  buscaban la salida en  la educación del príncipe en los principios y valores cristianos; lo que, desde luego, no siempre funcionaba. En Maquiavelo, el poder es por naturaleza tiránico y su regulación depende de la astucia y habilidad del príncipe, lo que aplicado a fondo generaría entre partidos u oligarquías una lucha general y sin escrúpulos por el poder, que haría el gobierno  sumamente inestable. La Escuela de Salamanca admitió en principio la democracia en su equívoca, propiamente falsa,  acepción etimológica, lo que modificaba la doctrina tradicional: el poder viene de Dios pero no directamente al príncipe, sino a través del pueblo. Mariana admitió asimismo el tiranicidio como posible solución.

La democracia permite en principio dos cosas: que la competencia entre oligarquías se haga públicamente impidiendo  así el poder absoluto (“despotismo ilustrado”) de cualquiera de ellas;  y que la lucha por el poder se dirima pacíficamente en elecciones periódicas. Sin embargo tiene un doble peligro que puede abocar a un despotismo mucho peor que cualquier otro conocido: que los partidos se pongan de acuerdo al modo de mafias que se reparten el “mercado político” (esto ha ocurrido entre PP y PSOE, y de ahí la degradación del sistema); o que, explotando la ignorancia y los deseos primarios del “pueblo”, la lucha  por el poder degenere en un concurso feroz de demagogias entre partidos, hasta hacer que “nada sea común a los españoles”, como se decía en vísperas de las elecciones del 36, impidiendo la convivencia social.  El principio de la representación “popular” entraña además el peligro de que una oligarquía que haya logrado la mayoría, se sienta autorizada por “el pueblo” a ejercer un despotismo sin límites hasta dictar  a la gente los mismos sentimientos personales y el lenguaje común. Lo contemplamos hoy en España y la UE.

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 A lo largo de la guerra mundial, la posición de España cambió rápidamente para los contendientes. De desentenderse de cualquier  apoyo  español, Hitler  y sus generales pasaron a centrar su estrategia en la  toma de Gibraltar, que habría supuesto un golpe durísimo para el Imperio inglés.  Sin duda la recuperación de Gibraltar habría tenido todas las simpatías de Franco, que además tenía una deuda de gratitud con Alemania. Sin embargo pesaban otros aspectos y expectativas… 179 – El peso de de España en la guerra europea | Entender la república – YouTube

 

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