Acabaron con la democracia y ahora van a por España

¿Por qué España  es hoy una democracia fallida? Porque ninguna democracia puede admitir leyes totalitarias o antijurídicas como la de memoria histórica o las de género. Ni puede admitir la colaboración gubernamental con un grupo terrorista y el reconocimiento de sus crímenes como un modo de hacer política. Ni tampoco reconocer soberanía a alguna región y financiar su separatismo.  La democracia no consiste simplemente en elecciones o cierta libertad de expresión, hoy reducida también a los márgenes: consiste ante todo en el estado de derecho y el respeto a la ley, y los cuatro hechos mencionados han destruido ambos. Los cuatro han sido llevados a su máxima expresión por los gobiernos de ZP. Creían los ilusos que el PP corregiría tales derivas,  pero lo que ha hecho es profundizarlas. Debido a la crisis, al lado del PP y del PSOE han surgido dos nuevos partidos, Ciudadanos y Podemos, que mantienen la misma línea, incluso agravándola.  Por ello podemos hablar de una democracia fallida: solo podrá salirse de esa situación barriendo a esos partidos, convertidos en verdaderas mafias dedicadas a “dialogar” entre sí y con los separatistas al margen de la ley. Tales diálogos solo tienen el rango de chanchullos mafiosos y en cada uno de ellos se ha hundido más la ley, la libertad y la nación.   La cosa no es del todo nueva, y la mejor descripción de esas gentes creo que la dio Gregorio Marañón sobre los republicanos: “Estupidez y canallería”.

   Y una vez reducida a poco más que nada la democracia, las cuatro mafias (Ciudadanos merece explicación aparte)  corren a la destrucción de España. Los separatistas catalanes han declarado la secesión, coronando decenios de apoyo y financiación por PSOE y PP, y de acoso y marginación de cualquier disidencia por todos ellos. Y la respuesta de las dos mafias principales, PP y PSOE , ha consistido en prometerles más “diálogo” y una reforma de la Constitución que les dé más satisfacciones a costa de la unidad nacional y de la convivencia en paz. La historia no cuenta para estos delincuentes, y su desprecio a España no podría ser más lacerante.

    Yo no sé si detrás de toda esta miseria, farsa y esperpento políticos hay poderes ocultos, ni me importa demasiado: lo que está a la vista es más que suficiente para exigir una reacción enérgica y sin concesiones. Los designios de esas mafias simplemente no pueden ir delante de ninguna manera. Han ido ya muy lejos  manipulando a la gente a base de poner nombres bonitos o biensonantes a sus fechorías, y no será fácil hacerles recular y derrotarles.  Pero hay que hacerlo y dejarse de pequeñeces. Las movilizaciones últimas muestran que muchos españoles van dándose cuenta, ¡por fin!, del precipicio al que quieren llevarles estas chusmas políticas soberbias, incultas, frívolas y sin asomo de patriotismo. La masividad de la protesta  y el discurso del rey les  han asustado un poco, pero confían en repetir los manejos que les permitieron llevar a la nada movilizaciones semejantes cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco o cuando las  protestas contra la colaboración de ZP con la ETA. Y una nueva decepción y éxito de las mafias es posible si el actual movimiento popular no se articula en torno a una alternativa política. Lo más parecido actualmente a tal cosa es el partido VOX, y creo que debe recibir el máximo apoyo, al margen de sus inevitables imperfecciones.

    La situación histórica puede caracterizarse así: el régimen surgido de la Transición está agotado. ZP lo arruinó,  y el PP de Rajoy ha acabado de pudrirlo. La cuestión es si su derrumbe inevitable va a ser controlado o dar lugar a algún nuevo desastre. De que mucha gente tome conciencia de ello va a depender nuestro futuro.

Creado en presente y pasado | 382 Comentarios

La economía en el felipismo

s En Amazon, 4,90 euros:  

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

 https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

***********************

El ingreso en la CEE, sobre todo, fue vendido como un éxito que habría impulsado la economía española a un ritmo sin precedentes. La verdad es, sin embargo, muy distinta. España arrastraba un grave problema de reestructuración económica debido a la crisis mundial comenzada en 1973, y fue preciso hacer la reestructuración en buena medida según las conveniencias de la CEE. Así sufrieron la siderurgia, el textil, las exportaciones agrarias, etc. La pesca y la construcción naval también sufrieron mucho, y se generó un fuerte déficit comercial. A pesar de ello, la mayor apertura al comercio europeo y las inversiones extranjeras permitieron un crecimiento económico considerable los cuatro o cinco primeros años, pero que volvería después a los bajos ritmos anteriores. En los años de Suárez, el crecimiento medio apena superó  el 1,5% anual. En los primeros cuatro años del PSOE,  antes de la CEE, la economía apenas se reactivó hasta alrededor de un 2,2%.  En cambio, en los cinco primeros años de la CEE, la media subió a 4,4 anual, con tendencia a la baja. Y entre 1990 y 1996, últimos tiempos del felipismo, bajó de nuevo a un semiestancamiento con un 2% de media.

    Vale la pena considerar estos datos con los de los años 60 y mitad de los 70 del franquismo, cuando España no estaba en la CEE:  Por entonces se alcanzaron crecimientos de hasta el 11%  algún año, los más elevados del mundo después de Japón y acaso Corea del Sur, con una  media superior al 7% en aquellos 14 años. Y ello, según se decía, en pleno aislamiento y apestamiento internacional y sin estar en la CEE.

   Se ha dicho que ello fue posible porque se cambió radicalmente la política anterior, llamada autárquica, de los años 40 y 50. Pero, como he explicado en Los mitos del franquismo y otros libros, la autarquía, impuesta en buena medida  por las condiciones de hostigamiento internacional, distó mucho de ser un fracaso, y sin sus importantes logros el impulso de los años 60 no habría sido posible o habría sido mucho menos espectacular. Es cierto que la política económica anterior estaba agotada, pero es que todas las políticas económicas hasta la fecha acaban agotándose en un momento u otro y causando a menudo graves crisis como aquella de la que aún no hemos salido, diez años después de comenzada.

      Otro aspecto a tener en cuenta sobre la entrada en la CEE, más tarde UE,  ha sido la enorme tasa de desempleo  con que se ha desarrollado la economía, junto con una considerable inflación. Al terminar el franquismo, el paro estaba en un insignificante 3,5% de la población activa (poco más de medio millón),  para subir bajo la UCD al 18%, una cifra que entonces se consideraba muy amenazante para la estabilidad social. Con el PSOE, el paro siguió aumentando, hasta el 21,5%  (unos 3 millones, en 1985),  para empezar a bajar hasta el 17%   (2,7 millones) en 1990, y volver a subir  de nuevo a un 24,5%  (3,7 millones) en 1994, iniciando un leve descenso hasta 1996, año en que el PSOE dejó el poder.

   Rasgo de la política económica del PSOE  fue también una fuerte expansión del estado y por tanto de los impuestos. El franquismo había procurado siempre un estado pequeño y poco costoso, pero con el PSOE se duplicó prácticamente el número de empleados públicos (funcionarios, y otros). Según la ortodoxia liberal, más estado equivale a menos libertad y menos eficiencia productiva, dándose la paradoja de que, de acuerdo con ello, el franquismo habría sido harto más liberal que la democracia. Podría relacionarse este dato con el del incremento de la Guardia Civil, que pasó de 59.500 guardias en 1975 a 72.000 en 1996; o el personal del Ministerio del Interior (antes Gobernación), que pasó de 153.000 a 183.000. No obstante lo cual la delincuencia aumentó notablemente, como asimismo la población penal, que se multiplicó por cinco sobre la de 1975, saltando de una tasa de poco más de 20 por cada cien mil habitantes, a  más de 100. Una diferencia aparente es que en la época del Felipe González no había presos políticos, pero esta idea es engañosa. La política general con respecto a la ETA era, como veremos, de otorgarles salida política, lo cual convertía a sus presos en presos políticos, de manera inconfesada pero muy real.  

****************

Cómo empezó todo… con Suárez https://www.youtube.com/watch?v=sY_eokmd6Aw

Creado en presente y pasado | 171 Comentarios

El caso de Italia

Es importante entender cómo empezó todo. Con Suárez, precisamente: https://www.youtube.com/watch?v=sY_eokmd6Aw

*******************

Como se recordará, en Italia se instaló después de la guerra mundial un sistema con dos grandes particos, la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, más unos socialistas en segundo plano.

Aquel sistema parecía inamovible, por muchas protestas que suscitara aquí y allá. Pero fue echado abajo en los años 90  por dos hechos : la caída del muro de Berlín, que significó la disolución del PCI;  y la actuación de los jueces contra el Partido Democristiano y Socialista,  plagados de corrupción. Es evidente que el sistema estaba agotado, que llevaba en realidad muchos años agotado y que se mantenía por inercia y falta de alternativa. Y de la caída del sistema salió Berlusconi y una política extravagante.

No obstante, el país siguió adelante mal que bien, en una especie de atenuada crisis permanente. En gran medida, la continuidad se debe a la existencia de un aparato funcionarial profesional y bastante serio, y una economía bastante sólida, que pueden encajar la inanidad de los políticos y los vaivenes radicales. Y a que allí las tensiones disgregadoras son débiles, pese a haber surgido un separatismo en la “Padania” con el argumento, liberal a su modo, de que el productivo norte italiano no tiene por qué seguir sosteniendo a los “vagos” e ineficientes  del sur.

En  España se ha creado una situación parecida, con la desventaja de que las tensiones disgregadoras son aquí muy fuertes y alimentadas por el sistema decenio tras decenio. Además, el gobierno servil español quiere destacar como lacayo y cipayo de otros intereses, por ejemplo en Libia o provocando a Rusia.  Con ZP, la política española ha entrado en el terreno de una delincuencia generalizada,  con las cuatro operaciones de justificación y recompensa a la ETA, de la “memoria” histórica”, de la ley LGTBI y de la “soberanización” del separatismo catalán. Estas operaciones han supuesto el agotamiento del régimen de la Transición, convirtiéndolo en una democracia fallida, ante los ojos medio ciegos de todo el mundo.

Muchos suponían, un tanto ilusamente,  que las maniobras de ZP serían contrarrestadas por Rajoy, pero ha ocurrido lo contrario: el PP –ya lo advertí cuando Rajoy estaba en la oposición– ha seguido la misma vía, intensificándola al bloquear cualquier alternativa en función del “voto útil”.  Desde entonces el régimen ha ido pudriéndose, con los cuatro partidos convertidos en verdaderas mafias ajenas a cualquier interés nacional,   que amenazan  la  propia supervivencia del país después de haber derruido la democracia. Los intentos de secesión de Cataluña son solo una coronación lógica  de este proceso putrefacto, que quizá (ojalá) señalen el comienzo de una enérgica reacción. Es curioso que el sistema italiano se haya agotado en un período de tiempo parecido al del español. Cuando los partidos se convierten en mafias, la “judicialización de la política” es muy lógica, aunque, claro, no ofrece una salida por sí sola, como vimos en el caso de Italia. En España, no ha habido una intervención judicial comparable a la italiana, entre otras cosas porque el sistema judicial está demasiado sometido a los partidos.

A cambio, los separatistas, confiados en tener enfrente a un gobierno que iba a seguirles el juego, como lo han hecho los gobiernos durante decenios, han ido demasiado lejos. Han tropezado, afortunadamente, con el rey, cuyo mensaje ha desautorizado las políticas mafiosas,  y que debía de estar harto de que Rajoy lo pusiera una y otra vez en ridículo llevándolo a rendir pleitesía a la potencia que ocupa una parte de nuestro territorio, luego a presidir una manifestación antiespañola, proterrorista, proseparatista y proislámica y pronto a Cuba.

Y además un partido, VOX, ha comenzado la apelación directa a la gente, único modo de salir del gueto en que lo había metido el PP y dar impulso a un movimiento popular. El programa de VOX indica un principio de alternativa a lo que hoy existe, y sería cuestión de discutirlo para evitar alguna berlusconada o cosa peor. Porque si no se articula una opción política e ideológica, las cuatro mafias liquidarán el actual movimiento de igual modo que lo hicieron con el de Ermua a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco, o del que se oponía a la colaboración de ZP con la ETA, desactivado precisamente por Rajoy. Volverían a sus “diálogos” como llaman a sus chanchullos mafiosos al margen de la ley. De cada uno de esos “diálogos” sale España un poco más hundida.

****************

Russia Today ha estado apoyando más al separatismo que la BBC”

“Puede ser, pero Rusia está siendo hostigada y provocada por el gobierno español a las órdenes, precisamente, de los intereses que representa Gibraltar. A las órdenes de un país que tiene invadida una parte de nuestro territorio. “Amigo y aliado”, según el gobierno corrupto, proetarra y proseparatista”. Y es verdad, es amigo y aliado de ese gobierno abyecto. Es mucho  más peligroso el apoyo al separatismo por Inglaterra y tantos otros “aliados” que el de Rusia, que realmente no tendrá efecto y está justificado por el acoso cipayo de Rajoy y su pandilla de maleantes”.

****************

En Amazon, 4,90 euros:  

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

 https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

Creado en presente y pasado | 345 Comentarios

¿Quién cambiará la catastrófica política actual?

En “Una hora con la historia” examinaremos, en varias sesiones, cómo ha ido produciéndose la situación actual. https://www.youtube.com/watch?v=uz9X68Eq1z8&t=137s

************

Resumiendo lo anterior:

a) Los separatistas carecen de fuerza armada (los mozos de escuadra están demasiado divididos) y por tanto no es precisa la intervención del ejército. Basta la policía y la guardia civil.

b) La represión debe dirigirse ante todo contra los jefes. Estos no tienen nada de héroes y tratarlos a base de destituciones y multas les impediría convertirse en mártires y les cubriría de ridículo.

c) Si deciden crear caos en Cataluña, eso se volvería contra ellos en poco tiempo

d) Si intentan responder con terrorismo, vuelve a ser cuestión policial. No hay que descartar que la ETA lo intentara, lo que daría oportunidad para invertir también allí la política seguida por sus delincuentes colaboradores de PSOE y PP.

e) Debe tenerse en cuenta que tampoco sus masas fanatizadas tienen mucho de heroicas. Sus actitudes son más bien impostadas, producto de una propaganda delirante y falsaria, que ha sido amparada por los gobiernos PP y PSOE. Pero cambiar eso requerirá más tiempo. No debe olvidarse que tantos años de lavado de cerebro desde las aulas y los medios de masas, permitido y financiado ilegalmente por PP y PSOE, solo pueden contrarrestarse con una paciente política contraria.

f) Convocar elecciones después de detener o castigar a los cabecillas sería absurdo: la situación se reproduciría. Durante un tiempo, en Cataluña debe imponerse algo así como un estado de excepción suave, con autoridades que inviertan la política seguida hasta ahora e ilegalización, en principio transitoria que podría llegar a permanente, de las organizaciones separatistas.

g) Debe tenerse en cuenta también la actitud internacional, a la que España es hoy especialmente sensible. Durante décadas, y también ilegalmente, los separatistas han practicado una política exterior hispanófoba que PP y PSOE han obligado a financiar delictivamente a todos los españoles. Esa política ha coincidido fuera del país con intereses poderosos en la OTAN y la UE, a los que no conviene una ruptura de España, pero sí un país débil, con problemas internos que lo hagan manejable, y con gobiernos con mentalidad de lacayos como los de PP y PSOE. En esa posición el PSOE intervino como comparsa en la criminal guerra civil que ha dejado a Libia sumida en el caos, y el PP está actualmente hostigando a Rusia por cuenta de intereses ajenos y buscando un enemigo innecesario para España. También en política exterior se impone un cambio radical.

Como vemos, la situación de Cataluña está sacando a la luz la inmensa cantidad de basura acumulada en varias décadas por unos politicastros en principio ignorantes, frívolos e irresponsables, y finalmente delincuentes. El sistema salido de la Transición ha naufragado y se imponen otras alternativas.  Ahora bien, ¿quién podría aplicar una política más o menos parecida a la arriba indicada? Porque otra fechoría de esos partidos y políticos, en particular del PP de Rajoy, ha consistido en bloquear cualquier alternativa. Durante  este tiempo han conseguido mantener distraído y anestesiado al pueblo utilizando la democracia que iban destruyendo como una palabra mágica y paralizante.

    Por eso, seguramente esperaban que la situación continuase así, con invocaciones a sus “diálogos”, como bautizan a sus chanchullos mafiosos al margen de la ley. Pero actualmente el pueblo, una parte aún menor, pero creciente, está percibiendo el fondo de lo que ocurre y se está movilizando contra los políticos y partidos mafiosos. Esto es algo que no esperaban y que les está metiendo miedo, dejándolos sin saber muy bien por dónde tirar.

    Sin embargo, esta movilización popular – iniciada por VOX, un partido distinto de los demás, debe decirse,  y ninguneado sistemáticamente por ellos–, serviría finalmente de poco o acabaría en revueltas sin salida, si no ocurren dos cosas: que los cuatro partidos que desgobiernan el país se hundan, y que el movimiento popular se articule política e ideológicamente. En otras palabras, que surjan nuevos partidos capaces de afrontar la situación desde los intereses de España y de la democracia.

   La crisis económica debilitó considerablemente al duopolio PSOE-PP, pero de ahí surgieron solo dos grupos que empeoraban las cosas. Ciudadanos no es separatista, pero persigue muy activamente la disolución de España en la UE, es decir, entregar la soberanía a la burocracia de Bruselas y a la OTAN –en lo que coincide con PP y PSOE–, y la colonización de nuestra cultura por el inglés. En cuanto a Podemos es un PSOE radicalizado en sentido similar al de la guerra. Ninguno de los dos puede representar una superación de la actual crisis, sino lo contrario.

   Creo que VOX, si va puliendo sus programa, radicalizándolo en algunos aspectos y abandonando toda blandenguería, supone por ahora una alternativa posible. No debe olvidar el ejemplo de Trump, que en esto puede ser aprovechable, dada la situación: llamar por su nombre a los delincuentes y traidores: “No olvidéis: los Clinton son criminales”. Porque los de aquí también lo son, y peores.

   Otro embrión posible, por la izquierda, podría ser UPyD. La movilización de masas también está abriendo grietas en los dos viejos partidos, y es posible que queden en ellos personas decentes y honradas que den el paso de romper con el reciente y nefasto pasado y crear nuevas formaciones capaces de aprender de la experiencia.

   Quiero insistir en un punto: la política internacional, que en España no parece interesar a casi nadie. España debe salir de la OTAN,  reivindicar en serio Gibraltar, y adoptar la política que mejor resultado le ha dado en el siglo XX: la neutralidad, mucho más difícil entonces que ahora, se llevó a cabo. Neutralidad no significa hostilidad a la OTAN, ni a otros. Significa la realidad de que nuestros intereses y los suyos no coinciden, salvo en algunos aspectos muy generales, como la lucha contra el terrorismo.

*************

En Amazon, 4,90 euros:  

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

 https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

     

Creado en presente y pasado | 260 Comentarios

Una estrategia contra el separatismo

El separatismo se compone hoy de unos grupos de perturbados que dirigen a una masa de personas histerizadas y fanatizadas. Los perturbados aspiran a dominar una región de España haciendo creer que sus habitantes son superiores a los demás españoles y están oprimidos por estos. En rigor no son catalanistas o vasquistas o lo que sea, sino propiamente antiespañoles, porque tienen una visión tan negativa de España y su historia, como positiva de sus propias virtudes, ambas visiones perfectamente falsas. Sus prédicas se componen a partes iguales de un desmesurado narcisismo regional y del correspondiente victimismo.

   Estas cosas que siempre se darán en todas las sociedades, no son muy preocupantes mientras sean mantenidas a raya.   Pero hoy han llegado a ser sumamente graves, y puede provocar reacciones de pánico o contraproducentes. Algunos hablan de emplear el ejército, lo que sería absurdo, otros de detenciones generalizadas de los golpistas, etc. Conviene diseñar estrategias para volver a la normalidad. Y esa estrategia no puede trazarse sin tener en cuenta  cómo se ha llegado hasta aquí, y cuáles serían los medios más eficaces y  económicos para volver a la normalidad.

   El  separatismo cobró fuerza en España después del “Desastre del 98”, y fue una de las causas principales del derrumbe del régimen de libertades de la Restauración. Casi desapareció durante la Dictadura de Primo de Rivera, para volver a fortalecerse y convertirse en un ariete contra la república, en lo que esta tenía de democrática. Y en el franquismo prácticamente  quedó superado.

   Que esta última afirmación es cierta, lo prueban dos cosas: al iniciarse la transición podía temerse que, como ocurre en momentos de cambio histórico, la opinión popular diese un vuelco a favor de cualquier cosa que se presentase como nueva; pero ello no ocurrió. Los separatismos eran tan débiles que aparentaban aspirar solo a la autonomía.  Y por eso el gobierno de UCD se apresuró a facilitarles la reorganización, con dinero, todo tipo de facilidades mediáticas y complacencias políticas. Un par de datos pueden dejarlo claro: para facilitarles las cosas, Suárez puso en marcha, ilegalmente, las llamadas “preautonomía”, y en Cataluña invitó a Tarradellas a presidirla. Tarradellas era uno de los poquísimos políticos que en el exilio había aprendido algo de la historia, y demostró incluso respeto por la obra de Franco. Pero lo significativo fueron las palabras oficiosas de Suárez: “Por primera vez desde hace siglos el hecho catalán se aborda desde el gobierno de la monarquía y desde Cataluña sin pasiones, sin enfrentamientos, sin violencias, sin plantear a priori hechos consumados ni acciones de fuerza”. Según aquel botarate, la integración de Cataluña en España se había debido hasta entonces a violencia y acciones de fuerza. Con lo cual legitimaba de lleno el separatismo y deslegitimaba la unidad nacional española. Aquellas palabras marcarían la línea, el espíritu de la política en lo sucesivo.

   El segundo punto que prueba la debilidad del separatismo fueron las elecciones. En las anteriores, de 1977, una coalición de separatistas- autonomistas, aparentemente moderados, había logrado mayoría en Gerona y Lérida, con Barcelona para el PSOE y Tarragona para UCD. En las de 1979, solo dos años después, los separatistas perdían las cuatro provincias: Gerona y Tarragona pasaron al PSOE, y Lérida a UCD. La pregunta es: ¿cómo han podido evolucionar las cosas para que en la actualidad el PP, heredero de UCD, se haya vuelto irrelevante y el PSOE esté en vías de lo mismo, mientras los radicalismos antiespañoles han conseguido fanatizar a grandes masas e imponer una dictadura en la práctica?

  La respuesta, grosso modo, puede encontrarse en la política seguida desde la UCD, tanto por el PSOE como por el PP, concediendo a los separatistas la hiperlegitimación contenida en las palabras citadas de Suárez, un necio frívolo e ignorante, aunque “avispado”, como han sido casi todos los políticos españoles desde entonces. Puede decirse que sentó escuela.

   Esa hiperlegitimación se tradujo inmediatamente en política práctica: los gobiernos españoles han venido alentando, justificando y financiando los separatismos. Hecho probablemente único en el mundo. Y no se han contentado con ello: sus partidos (PP y PSOE) en las diversas regiones se han puesto a la cola de los separatistas, con más o menos reticencias, aplicando políticas similarmente y antiespañolas. Es más las personas que en dichas regiones protestaban contra aquellos desmanes fueron marginadas y desprestigiadas desde el poder. Los gobiernos han permitido a los separatistas infringir las leyes (con lo cual las infringían ellos mismos), les han regalado la enseñanza, medios de masas, les han permitido hacer una ilegal política exterior paralela a la oficial y contraria a ella, y han obligado a todos los ciudadanos a pagarla; y los resultados están a la vista. El cúmulo de fechorías perpetrado por estos gobiernos contra la ley, contra la democracia y sobre todo contra España, llenaría muchas páginas.

   Pero no se trata ahora de entrar en recriminaciones, pese a que algunos venimos advirtiendo y denunciando estos hechos año tras año y en vano. Se trata, en primer lugar, de entender cómo los separatismos no han  partido de un estado de opinión previo ni crecido por sí mismos, sino fundamentalmente porque los gobiernos que teóricamente representaban a España les han procurado, el ambiente, el dinero y los recursos mediáticos, educativos y de todo tipo, para que  prosperasen hasta llevar al país a una crisis histórica. Y, en segundo lugar, las políticas impuestas hasta ahora nos indican precisamente la política a seguir para ir curando ese cáncer:  se trata de hacer lo contrario. Sus efectos no serían inmediatos y requerirían tiempo aunque, desde luego, no tanto como el que han necesitado los separatistas para acercarse tanto a sus fines. La autonomía quedaría abolida en la práctica, no necesariamente de iure; sus dirigentes privados de sus cargos o de la posibilidad práctica de ejercerlos, retirándoles la financiación e imponiéndole fuertes multas (meterlos en la cárcel podría ser contraproducente); los mozos de escuadra sustituidos;  ocupados los grandes medios de masas para lanzar desde ellos campañas explicativas sobre la realidad  histórica y actual, desmontando el discurso separatista y poniendo de relieve su carácter delirante, etc.

    La respuesta de los separatistas consistiría probablemente en fomentar el caos en Cataluña mediante huelgas, movilizaciones en las calles, sabotajes, tratando de crear focos de atención de los medios de masas internacionales, como en Libia,  Siria o Egipto;  etc. Pero no habría mucho inconveniente (económico, sí, pero es un coste inevitable), en permitir hasta cierto punto esas movilizaciones y el caos consiguiente, controlándolos, organizando también manifestaciones antiseparatistas, hasta que se agotasen por cansancio. El Estado conserva dos fuerzas esenciales: la financiación y las fuerzas armadas. La contrafinanciación debe emplearse a fondo y  sin reservas, la policía de modo ponderado y paciente, y el ejército solo de modo indirecto, para impedir que la situación se saliese de madre.

   Cualquier idea de cambiar drástica y rápidamente la situación creada me parece irrealista. Es preciso que los catalanes razonables se vean muy apoyados por el gobierno, y que los histerizados por el separatismo comprendan adónde llevan esos delirios. Y ello, insisto, no será cosa de dos días, sino de una política firme y paciente.

    El problema siguiente es: ¿quién o quiénes aplicarían esa política? No los partidos actuales, por supuesto. Son necesarios nuevos partidos y nuevos políticos. De eso trataremos.

*********************

En Amazon, 4,90 euros:  

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

 https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

     

   

Creado en presente y pasado | 239 Comentarios