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	<title>Comentarios en: Odio a la cultura / Un tiempo ido / Baroja-Ruano (IV) El amor</title>
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	<description>Más España y más democracia</description>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
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		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Dec 2021 19:29:01 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
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		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Dec 2021 16:34:40 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background: transparent;&quot;&gt;El olvido internacional en que consiguió la corte inglesa sepultar su calamitosa aventura, junto con sus exageraciones sobre la “invencible” revelan tanto su pericia propagandística como la mediocridad de la historiografía española hasta prácticamente la actualidad&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: small;"><span style="background: transparent;">El olvido internacional en que consiguió la corte inglesa sepultar su calamitosa aventura, junto con sus exageraciones sobre la “invencible” revelan tanto su pericia propagandística como la mediocridad de la historiografía española hasta prácticamente la actualidad</span></span></span></span></p>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=17560#comment-255933</link>
		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Dec 2021 16:15:13 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background: transparent;&quot;&gt;Norris volvió a acusar a Drake por la derrota, y en una discusión entre los dos estuvieron a punto de emplear las armas. Los dos, sin embargo, supieron amañar informes exculpatorios, admitiendo solo fallos menores. Hábilmente, Norris sugirió en la corte que “en nombre del honor de Su Majestad y de la reputación del país, creo que no debe encontrarse ninguna falta en nuestras acciones (…) Y si nos lamentamos de nuestros propios hechos, somo indignos del éxito”. En otras palabras, por el prestigio de Inglaterra y del propio Norris, convenía no ahondar en el asunto. La reina, bien sea porque captó el mensaje o porque se dejó engañar inicialmente, se felicitó del “feliz triunfo” sobre España. Pero, cuando la verdad se fue haciendo, comprendió que lo mejor era disimularla y hablar lo menos posible de ella. Norris y Drake fueron relegados a puestos inferiores, pero sin ser realmente castigados, y volverían más tarde a servir a Su Majestad, para su perdición en el caso de Drake. Essex fue perdonado y readmitido al favor de Isabel, seguiría participando en acciones bélicas y desobedeciendo y siendo perdonado varias veces por la reina, hasta que, ya en 1601, sería acusado de traición y decapitado junto con cuatro amigos suyos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: small;"><span style="background: transparent;">Norris volvió a acusar a Drake por la derrota, y en una discusión entre los dos estuvieron a punto de emplear las armas. Los dos, sin embargo, supieron amañar informes exculpatorios, admitiendo solo fallos menores. Hábilmente, Norris sugirió en la corte que “en nombre del honor de Su Majestad y de la reputación del país, creo que no debe encontrarse ninguna falta en nuestras acciones (…) Y si nos lamentamos de nuestros propios hechos, somo indignos del éxito”. En otras palabras, por el prestigio de Inglaterra y del propio Norris, convenía no ahondar en el asunto. La reina, bien sea porque captó el mensaje o porque se dejó engañar inicialmente, se felicitó del “feliz triunfo” sobre España. Pero, cuando la verdad se fue haciendo, comprendió que lo mejor era disimularla y hablar lo menos posible de ella. Norris y Drake fueron relegados a puestos inferiores, pero sin ser realmente castigados, y volverían más tarde a servir a Su Majestad, para su perdición en el caso de Drake. Essex fue perdonado y readmitido al favor de Isabel, seguiría participando en acciones bélicas y desobedeciendo y siendo perdonado varias veces por la reina, hasta que, ya en 1601, sería acusado de traición y decapitado junto con cuatro amigos suyos.</span></span></span></span></p>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=17560#comment-255932</link>
		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Dec 2021 15:55:24 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background: transparent;&quot;&gt; &lt;span style=&quot;font-family: Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;La victoria hispana supuso una catástrofe para Inglaterra. El recuento, en septiembre, dio 102 barcos de los más de 180 iniciales, que llegaron a pasar de los 200; y 3.722 hombres de los 27.600 iniciales. Con algunos otros, el total de supervivientes no pasaría de los 5.000, y bastantes de ellos fallecerían luego en los puertos, contagiando de paso la enfermedad y la mortandad a los habitantes de Plymouth y otros lugares. De los barcos, aparte de los perdidos en combates, la gran mayoría de ellos desapareció probablemente al ser abandonados por falta de tripulación suficiente.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background: transparent;&quot;&gt; &lt;span style=&quot;font-family: Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;No acabaron ahí las desgracias para quienes con tanta esperanza de botín se habían alistado. Las finanzas de la reina estaban bajo mínimos y Norris, bien consciente de ello, sugirió que fuesen pagados con la venta de las mercancías capturadas a los mercantes apresados ilegalmente por Drake, pero los propietarios, sobre todo alemanes, reclamaron la devolución, que tampoco pudo hacerse. Así, los supervivientes recibieron cinco ridículos chelines por cabeza, al paso que Burghley les prohibía entrar en Londres. Surgieron protestas violentas, sofocadas &lt;em&gt;manu militari&lt;/em&gt;, algunos desafiaron la prohibición de ir a Londres y fueron allí a protestar, recibiendo castigos y siete de ellos la horca. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: #000000;"><span style="background: transparent;"> <span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: small;">La victoria hispana supuso una catástrofe para Inglaterra. El recuento, en septiembre, dio 102 barcos de los más de 180 iniciales, que llegaron a pasar de los 200; y 3.722 hombres de los 27.600 iniciales. Con algunos otros, el total de supervivientes no pasaría de los 5.000, y bastantes de ellos fallecerían luego en los puertos, contagiando de paso la enfermedad y la mortandad a los habitantes de Plymouth y otros lugares. De los barcos, aparte de los perdidos en combates, la gran mayoría de ellos desapareció probablemente al ser abandonados por falta de tripulación suficiente.</span></span></span></span></p>
<p style="margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: #000000;"><span style="background: transparent;"> <span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: small;">No acabaron ahí las desgracias para quienes con tanta esperanza de botín se habían alistado. Las finanzas de la reina estaban bajo mínimos y Norris, bien consciente de ello, sugirió que fuesen pagados con la venta de las mercancías capturadas a los mercantes apresados ilegalmente por Drake, pero los propietarios, sobre todo alemanes, reclamaron la devolución, que tampoco pudo hacerse. Así, los supervivientes recibieron cinco ridículos chelines por cabeza, al paso que Burghley les prohibía entrar en Londres. Surgieron protestas violentas, sofocadas <em>manu militari</em>, algunos desafiaron la prohibición de ir a Londres y fueron allí a protestar, recibiendo castigos y siete de ellos la horca. </span></span></span></span></p>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=17560#comment-255931</link>
		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Dec 2021 15:16:38 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background: transparent;&quot;&gt;Cuando el viento se hizo más propicio, la vuelta a Inglaterra aumentó la catástrofe. La Contrarmada se dividió entre la fracción menor que debía llevar a Inglaterra a los heridos, a los holandeses y a Essex, y el grueso que siguió con Drake y Norris, cada vez más desorganizado. Agobiados por la necesidad, los barcos arribaron a Vigo, puerto pesquero indefenso. Los vecinos se retiraron al monte llevándose cuanto podían, y los ingleses quemaron el pueblo y otros de la ría, destrozando en especial las iglesias. Los vecinos espiaron a los grupos que buscaban botín por los alrededores y mataron a un número de ellos. Llegaron enseguida algunas tropas que ocasionaron más bajas y prisioneros a los ingleses. Drake ofreció retirarse sin hacer más daño si le devolvían los prisioneros. El jefe español, indignado por la destrucción causada, respondió ahorcando a los prisioneros a la vista de los barcos e incitando a Drake a que le enviara más de los suyos para darles la misma suerte.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p style=&quot;margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: #000000;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-family: Georgia, serif;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-size: small;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;background: transparent;&quot;&gt;La batalla de Lisboa, unida a la de La Coruña, fue básicamente por tierra y no tuvo la espectacularidad de la de Lepanto, pero su transcendencia no fue menor para España. Mantuvo la unión ibérica e impidió la posible toma de las Azores, lo cual habría tenido consecuencias catastróficas sobre el Imperio hispano y en los demás teatros bélicos. Basta recordar la euforia del mundo protestante por el desastre de la Gran Armada para entender lo que habría supuesto un segundo golpe mucho más demoledor. Por parte inglesa la expedición fue planteada con gran ambición, pero en principio no tenía nada de inviable, y las fuerzas dedicadas a ella eran suficientes. La clave de su derrota –que no simple fracaso como en el caso de la “invencible” radicó en la falta de entusiasmo de los portugueses por Crato y sus acompañantes; o, a la inversa, en la destreza política de los mandos españoles que evitó posibles y aun fáciles confrontaciones con los portugueses. En conjunto, el fallo inglés de Santander fue un factor secundario. Desde luego, de haber tenido éxito habría causado serios daños al poder naval español, aunque ya se estaba construyendo una nueva flota en otros puertos. Y no habría evitado el desbarate en Lisboa, causado por la excelente conducción de Fuentes y Alberto, cuya hábil y eficaz táctica de hostigamiento fue agotando y hambreando a los enemigos, y al mismo tiempo neutralizó a los agentes de Crato, evitó posibles desavenencias entre españoles y portugueses, y elevó la moral de la población, que de otro modo podría haber generado reacciones imprevisibles. Por la parte contraria no deja de ser un enigma la falta de colaboración entre Drake y Norris, pues la presencia de la Contrarmada ante Lisboa habría podido muy bien cambiar el cariz de la campaña. Luego, la epidemia, posiblemente causada por el hambre y la sed provocadas por el hostigamiento hispano, remató la expedición del modo más catastrófico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: small;"><span style="background: transparent;">Cuando el viento se hizo más propicio, la vuelta a Inglaterra aumentó la catástrofe. La Contrarmada se dividió entre la fracción menor que debía llevar a Inglaterra a los heridos, a los holandeses y a Essex, y el grueso que siguió con Drake y Norris, cada vez más desorganizado. Agobiados por la necesidad, los barcos arribaron a Vigo, puerto pesquero indefenso. Los vecinos se retiraron al monte llevándose cuanto podían, y los ingleses quemaron el pueblo y otros de la ría, destrozando en especial las iglesias. Los vecinos espiaron a los grupos que buscaban botín por los alrededores y mataron a un número de ellos. Llegaron enseguida algunas tropas que ocasionaron más bajas y prisioneros a los ingleses. Drake ofreció retirarse sin hacer más daño si le devolvían los prisioneros. El jefe español, indignado por la destrucción causada, respondió ahorcando a los prisioneros a la vista de los barcos e incitando a Drake a que le enviara más de los suyos para darles la misma suerte.</span></span></span></span></p>
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<p style="margin-bottom: 0cm; background: #ffffff; border: none; padding: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; line-height: 150%; widows: 2; orphans: 2;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-size: small;"><span style="background: transparent;">La batalla de Lisboa, unida a la de La Coruña, fue básicamente por tierra y no tuvo la espectacularidad de la de Lepanto, pero su transcendencia no fue menor para España. Mantuvo la unión ibérica e impidió la posible toma de las Azores, lo cual habría tenido consecuencias catastróficas sobre el Imperio hispano y en los demás teatros bélicos. Basta recordar la euforia del mundo protestante por el desastre de la Gran Armada para entender lo que habría supuesto un segundo golpe mucho más demoledor. Por parte inglesa la expedición fue planteada con gran ambición, pero en principio no tenía nada de inviable, y las fuerzas dedicadas a ella eran suficientes. La clave de su derrota –que no simple fracaso como en el caso de la “invencible” radicó en la falta de entusiasmo de los portugueses por Crato y sus acompañantes; o, a la inversa, en la destreza política de los mandos españoles que evitó posibles y aun fáciles confrontaciones con los portugueses. En conjunto, el fallo inglés de Santander fue un factor secundario. Desde luego, de haber tenido éxito habría causado serios daños al poder naval español, aunque ya se estaba construyendo una nueva flota en otros puertos. Y no habría evitado el desbarate en Lisboa, causado por la excelente conducción de Fuentes y Alberto, cuya hábil y eficaz táctica de hostigamiento fue agotando y hambreando a los enemigos, y al mismo tiempo neutralizó a los agentes de Crato, evitó posibles desavenencias entre españoles y portugueses, y elevó la moral de la población, que de otro modo podría haber generado reacciones imprevisibles. Por la parte contraria no deja de ser un enigma la falta de colaboración entre Drake y Norris, pues la presencia de la Contrarmada ante Lisboa habría podido muy bien cambiar el cariz de la campaña. Luego, la epidemia, posiblemente causada por el hambre y la sed provocadas por el hostigamiento hispano, remató la expedición del modo más catastrófico.</span></span></span></span></p>
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