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	<title>Comentarios en: Visiones de una novela / Franco es la clave / Del 98 a hoy / Farsantes</title>
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	<description>Más España y más democracia</description>
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		<title>Por: Proby</title>
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		<dc:creator>Proby</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 23:40:40 +0000</pubDate>
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		<description>Y dale con el puto &quot;boca a boca&quot;...

Los del inglés no son los únicos que se están cargando el español. </description>
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<p>Los del inglés no son los únicos que se están cargando el español. </p>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
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		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 19:52:14 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p&gt;Nuevo hilo&lt;/p&gt;</description>
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	<item>
		<title>Por: Alvo</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=19438#comment-279191</link>
		<dc:creator>Alvo</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 19:46:35 +0000</pubDate>
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		<description>&quot;Serrat se despide de su público en Madrid&quot;, bbeeeeeee beee beeee be beeeee... </description>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=19438#comment-279190</link>
		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 19:38:02 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p&gt;Problemas en Francia:

&lt;p&gt;Pierre Brochand (ex DGSE): &quot;Por qué la inmigración es el tema central de nuestra vida pública &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por Pierre Brochand &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Publicado en FigaroVox ayer 6 de diciembre a las 11:38, Actualizado hace 3 horas &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;EXCLUSIVA - El 15 de noviembre, el antiguo jefe de los servicios secretos y embajador pronunció un discurso sobre la inmigración ante la Asociación Gaullista del Senado. Un texto excepcional que Le Figaro ha conseguido. En él, Pierre Brochand resume todos los retos que plantea la inmigración incontrolada y propone soluciones. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pierre Brochand fue Director General de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) de 2002 a 2008, así como embajador de Francia, especialmente en Hungría e Israel. Intervino en una conferencia de la Fundación Res Publica sobre el tema: &quot;Por una verdadera política de inmigración&quot;. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;EXCERPTS :&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;AMICALE GAULLISTE DU SÉNAT &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Discurso del Sr. Pierre Brochand, Embajador de Francia &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;15 de noviembre de 2022 - Sala Boffrand de la Presidencia del Senado &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sr. Presidente del Senado, &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Sr. Presidente de la Asociación Gaullista, &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Señoras y señores del Senado, &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Gracias por su invitación. Es un gran honor para alguien que empezó a servir a Francia bajo el General de Gaulle y que obviamente siente por él una admiración incondicional. Usted me pidió que hablara de inmigración y yo le sugerí que añadiéramos &quot;cuestión central&quot;. También podría haber sugerido &quot;tema principal&quot;. Por dos razones: &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Por un lado, creo que, de todos los retos a los que se enfrenta nuestro país, la inmigración es el único que amenaza la paz civil y, como tal, lo considero un requisito previo para todos los demás. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- Por otra parte, la inmigración tiene un impacto transversal en el conjunto de nuestra vida colectiva, que considero globalmente negativo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero, por falta de tiempo, dejaré de lado este segundo aspecto, que se traduce concretamente en una progresiva tercermundización de la sociedad francesa y en su continua regresión en ámbitos clave, como la educación, la productividad, los servicios públicos, la seguridad, el civismo, etc.  Dicho de otro modo, aunque no todo lo que va mal en Francia es culpa de la inmigración, ni mucho menos, sí que influye en una medida que, en mi opinión, está muy infravalorada. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[...] Empecemos por desmentir la &quot;patraña&quot; de que Francia siempre ha sido un país de inmigrantes. Durante 1000 años, desde los carolingios hasta Napoleón III, no pasó nada. Desde 1850, en cambio, hemos vivido tres olas: &lt;/
&lt;p&gt;- La primera duró un siglo. La primera oleada duró un siglo. De origen eurocristiano, discreta, laboriosa, agradecida, regulada por la economía y la política, representó un modelo insuperable de fusión exitosa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- La segunda comenzó en los años setenta y no ha hecho más que aumentar desde entonces. Es exactamente lo contrario de la primera. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Se trata de una inmigración irreversible de población, que no está calibrada por el empleo o la política, sino generada por los derechos individuales, sujetos únicamente a los jueces nacionales o supranacionales. Estamos, pues, sumergidos por flujos en piloto automático, a &quot;rueda libre&quot;, que los franceses nunca han decidido explícitamente. Pero, sobre todo, la brecha identitaria que nos separa de los llegados no tiene equivalente en nuestra historia. Todos proceden del &quot;tercer mundo&quot;, de sociedades muy fracasadas, y la mayoría son musulmanes, así como de nuestras antiguas colonias. Además, todos ellos están, como decimos hoy, &quot;racializados&quot;. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- La tercera oleada se desencadenó hace 10 años con la llamada Primavera Árabe, de la que es una de sus consecuencias negativas. Por ello, primero tomó la forma de una crisis de emergencia, que rápidamente se convirtió en permanente, bajo el impulso de una nueva desviación de la ley, esta vez el derecho de asilo, reforzado en su caso por el derecho del mar y el derecho de menores. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;[...] &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No hemos entendido gran cosa de la inmigración actual si no hemos percibido desde el principio que era prácticamente conflictiva, que estos conflictos no eran cuantitativos sino cualitativos -y por tanto insolubles- y que, en última instancia, formaban parte de la dolorosísima reacción antioccidental desencadenada por la globalización. [...] &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando un grupo humano planea trasladarse a otro, sólo hay cinco posibilidades: &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- (1) Prohibición &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- (2) absorción &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- (3) Negociación &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;- (4) Separación &lt;/p&gt;
&lt;&gt;(5) Confrontación &lt;/p&gt;

&lt;p&gt;La prohibición no es más que la aplicación del &quot;principio de precaución&quot;, que se invoca, hasta la saciedad, en casi todos los ámbitos. Excepto, al parecer, en el ámbito de la inmigración, donde habría significado construir una presa antes de que llegue el tsunami. En otras palabras, ese proyecto voluntarista ni siquiera se nos pasó por la cabeza. Durante mucho tiempo, nuestro paradigma fue la absorción o la asimilación, mediante una concentración asimétrica y sin retorno a la cultura de acogida. Lo abandonamos en campo abierto, por abnegación, pero también por necesidad, porque los volúmenes que admitíamos superaban muy pronto este umbral tan exigente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Por eso pensamos que podíamos recurrir a la opción 3. La negociación o integración es, de hecho, una posición intermedia, en la que cada parte da un paso hacia la otra, pero en la que los inmigrantes mantienen su &quot;quant à soi&quot;: un pie dentro, un pie fuera. En resumen, un compromiso que no borra las divisiones, pero que espera trascenderlas mediante un acuerdo tácito sobre una plataforma mínima: el respeto de la ley y el acceso al empleo. Sin embargo, en la práctica, resulta que la mayor parte del esfuerzo corre a cargo del grupo receptor -es decir, nosotros-, tanto en términos financieros (política de la ciudad, protección social) como en términos de derogación de nuestros principios (discriminación positiva, mixidad impuesta, cuotas). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Al final, es cierto que los integrados son más numerosos que los asimilados, porque el umbral de tolerancia es más alto en su caso. Sin embargo, no son mayoría y temo, sobre todo, que el contrato implícito firmado con ellos sea sólo de duración determinada, susceptible de no ser renovado al final de la legislatura, si cambian las circunstancias y, en particular, si los inmigrantes y sus descendientes superan el 50% de la población, lo que es inevitable si se mantiene la tendencia actual. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Así pues, estos resultados, cuando menos contradictorios y ambiguos, han abierto un bulevar a la opción 4: la separación, que, de hecho, es la prueba del fracaso de las tres opciones anteriores. Porque, al fin y al cabo, el escenario secesionista es la inclinación más natural de una sociedad &quot;multi&quot;. Cuando los grupos se resisten a vivir juntos, votan con los pies, huyen y se apiñan, como tantas réplicas del terremoto inicial que es la migración. Se forman entonces lo que llamamos diásporas, es decir, núcleos duros introvertidos, formados por poblaciones no europeas, ni asimiladas ni integradas y con tendencia no cooperativa. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos aislamientos territoriales desarrollarán inevitablemente una doble lógica de partición y aceleración. Partición, por inversión de la presión social, en el sentido de conservación y transmisión de los códigos culturales originales, incluso - lo que es estupefaciente - mediante la reislamización de los jóvenes. Es decir, una especie de contracolonización, desde abajo, que no dice su nombre. Aceleración, porque las diásporas, cuya tasa de crecimiento natural es ya muy superior a la media nacional, se convierten a su vez en generadoras de inmigración mediante la aspiración legal y la ayuda a la acogida. [...] &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todos estos arreglos cotidianos pueden multiplicarse, pero no bastan para comprar la paz social, y es entonces cuando &quot;ocurre lo que tiene que ocurrir&quot;: cuando varias potencias compiten abiertamente, en el mismo espacio, por obtener el monopolio de la violencia, pero también de los corazones y las mentes, se produce el quinto escenario. Confrontación. Lo que modestamente denominamos &quot;violencia urbana&quot; y cuya escala ascendente es bien conocida. [...] &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay dos condiciones previas para actuar: la transparencia estadística y el rechazo del discurso intimidatorio. Si queremos abordar un problema, es esencial identificar su dimensión real. Sin embargo, el aparato estadístico, centrado en el criterio de la nacionalidad, no permite evaluar todas las repercusiones de un fenómeno que se le escapa en gran medida. Por eso es imperativo que avancemos hacia las llamadas estadísticas y proyecciones &quot;étnicas&quot;, cuya prohibición no es más que hipocresía y una preferencia culpable por la ignorancia y, por tanto, por el statu quo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En cuanto al discurso intimidatorio, es la increíble prédica que nos sirven los medios de comunicación, las ONG y el &quot;pueblo&quot;, cuyo único objetivo es organizar la impotencia pública. Este lenguaje, mal llamado &quot;Estado de Derecho&quot;, no es, en mi opinión, más que el reflejo de una ideología que, como todas las ideologías, no es sagrada. Excepto que ha sido dominante durante 50 años. [...] &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La inmigración -es fácil de entender- funciona como una bomba que expulsa de un sitio y aspira de otro. Poco o nada podemos hacer para evitar la partida. Podemos hacer casi cualquier cosa para disuadir la llegada. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De ahí los 6 ejes principales: &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Enviar el mensaje, urbi et orbi, de que el viento ha cambiado 180°, atacando de frente a la inmigración legal, que debería dividirse por al menos 10. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recortar el acceso a la nacionalidad al mismo nivel, que ya no debería ser automático. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Recortar el acceso a la nacionalidad al mismo nivel, que debe dejar de ser automático. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Contener la inmigración clandestina dividiendo por 20 o 30 el número de visados, incluidos los de estudiante, concedidos a los países de alto riesgo, no aceptando ya ninguna solicitud de asilo en nuestro territorio, suprimiendo toda recompensa por hacer trampas (ayuda médica del Estado, alojamiento, regularizaciones, desembarco de barcos de &quot;salvamento&quot;). &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reducir el atractivo social de Francia, suprimiendo todas las prestaciones no contributivas a los extranjeros, incluido el HLM, y limitando los subsidios familiares a 3 hijos por familia francesa, revalorizados sin condiciones de renta. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Desinflar las diásporas, reduciendo los tipos, la duración y el número de permisos de residencia y excluyendo las renovaciones casi automáticas. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Reforzar nuestro laicismo &quot;cristiano&quot; para adaptarlo al desafío muy diferente del Islam, dejando de neutralizar únicamente el Estado y la escuela, para hacerlo también en el espacio público, las universidades y el mundo empresarial. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si estas propuestas encajan en el marco de la legislación vigente, tanto mejor, de lo contrario habrá que cambiarla, cueste lo que cueste. Dado que la propuesta de revocación es ahora una cuestión de salvación pública, su ferocidad es sólo la contrapartida del tiempo perdido. [...] &lt;/p
&lt;p&gt;https://www.lefigaro.fr/vox/societe/pierre-brochand-ex-dgse-pourquoi-l-immigration-est-l-enjeu-central-et-meme-principal-de-notre-vie-publique-20221206 &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator&lt;/p&gt;
</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Problemas en Francia:</p>
<p>Pierre Brochand (ex DGSE): &#8220;Por qué la inmigración es el tema central de nuestra vida pública </p>
<p>Por Pierre Brochand </p>
<p>Publicado en FigaroVox ayer 6 de diciembre a las 11:38, Actualizado hace 3 horas </p>
<p>EXCLUSIVA &#8211; El 15 de noviembre, el antiguo jefe de los servicios secretos y embajador pronunció un discurso sobre la inmigración ante la Asociación Gaullista del Senado. Un texto excepcional que Le Figaro ha conseguido. En él, Pierre Brochand resume todos los retos que plantea la inmigración incontrolada y propone soluciones. </p>
<p>Pierre Brochand fue Director General de la Dirección General de Seguridad Exterior (DGSE) de 2002 a 2008, así como embajador de Francia, especialmente en Hungría e Israel. Intervino en una conferencia de la Fundación Res Publica sobre el tema: &#8220;Por una verdadera política de inmigración&#8221;. </p>
<p>EXCERPTS :</p>
<p>AMICALE GAULLISTE DU SÉNAT </p>
<p> </p>
<p>Discurso del Sr. Pierre Brochand, Embajador de Francia </p>
<p>15 de noviembre de 2022 &#8211; Sala Boffrand de la Presidencia del Senado </p>
<p>Sr. Presidente del Senado, </p>
<p>Sr. Presidente de la Asociación Gaullista, </p>
<p>Señoras y señores del Senado, </p>
<p>Gracias por su invitación. Es un gran honor para alguien que empezó a servir a Francia bajo el General de Gaulle y que obviamente siente por él una admiración incondicional. Usted me pidió que hablara de inmigración y yo le sugerí que añadiéramos &#8220;cuestión central&#8221;. También podría haber sugerido &#8220;tema principal&#8221;. Por dos razones: </p>
<p>- Por un lado, creo que, de todos los retos a los que se enfrenta nuestro país, la inmigración es el único que amenaza la paz civil y, como tal, lo considero un requisito previo para todos los demás. </p>
<p>- Por otra parte, la inmigración tiene un impacto transversal en el conjunto de nuestra vida colectiva, que considero globalmente negativo. </p>
<p>Pero, por falta de tiempo, dejaré de lado este segundo aspecto, que se traduce concretamente en una progresiva tercermundización de la sociedad francesa y en su continua regresión en ámbitos clave, como la educación, la productividad, los servicios públicos, la seguridad, el civismo, etc.  Dicho de otro modo, aunque no todo lo que va mal en Francia es culpa de la inmigración, ni mucho menos, sí que influye en una medida que, en mi opinión, está muy infravalorada. </p>
<p>[...] Empecemos por desmentir la &#8220;patraña&#8221; de que Francia siempre ha sido un país de inmigrantes. Durante 1000 años, desde los carolingios hasta Napoleón III, no pasó nada. Desde 1850, en cambio, hemos vivido tres olas: - La primera duró un siglo. La primera oleada duró un siglo. De origen eurocristiano, discreta, laboriosa, agradecida, regulada por la economía y la política, representó un modelo insuperable de fusión exitosa. </p>
<p>- La segunda comenzó en los años setenta y no ha hecho más que aumentar desde entonces. Es exactamente lo contrario de la primera. </p>
<p>Se trata de una inmigración irreversible de población, que no está calibrada por el empleo o la política, sino generada por los derechos individuales, sujetos únicamente a los jueces nacionales o supranacionales. Estamos, pues, sumergidos por flujos en piloto automático, a &#8220;rueda libre&#8221;, que los franceses nunca han decidido explícitamente. Pero, sobre todo, la brecha identitaria que nos separa de los llegados no tiene equivalente en nuestra historia. Todos proceden del &#8220;tercer mundo&#8221;, de sociedades muy fracasadas, y la mayoría son musulmanes, así como de nuestras antiguas colonias. Además, todos ellos están, como decimos hoy, &#8220;racializados&#8221;. </p>
<p>- La tercera oleada se desencadenó hace 10 años con la llamada Primavera Árabe, de la que es una de sus consecuencias negativas. Por ello, primero tomó la forma de una crisis de emergencia, que rápidamente se convirtió en permanente, bajo el impulso de una nueva desviación de la ley, esta vez el derecho de asilo, reforzado en su caso por el derecho del mar y el derecho de menores. </p>
<p>[...] </p>
<p>No hemos entendido gran cosa de la inmigración actual si no hemos percibido desde el principio que era prácticamente conflictiva, que estos conflictos no eran cuantitativos sino cualitativos -y por tanto insolubles- y que, en última instancia, formaban parte de la dolorosísima reacción antioccidental desencadenada por la globalización. [...] </p>
<p>Cuando un grupo humano planea trasladarse a otro, sólo hay cinco posibilidades: </p>
<p>- (1) Prohibición </p>
<p>- (2) absorción </p>
<p>- (3) Negociación </p>
<p>- (4) Separación </p>
<p><>(5) Confrontación </p>
<p>La prohibición no es más que la aplicación del &#8220;principio de precaución&#8221;, que se invoca, hasta la saciedad, en casi todos los ámbitos. Excepto, al parecer, en el ámbito de la inmigración, donde habría significado construir una presa antes de que llegue el tsunami. En otras palabras, ese proyecto voluntarista ni siquiera se nos pasó por la cabeza. Durante mucho tiempo, nuestro paradigma fue la absorción o la asimilación, mediante una concentración asimétrica y sin retorno a la cultura de acogida. Lo abandonamos en campo abierto, por abnegación, pero también por necesidad, porque los volúmenes que admitíamos superaban muy pronto este umbral tan exigente. </p>
<p>Por eso pensamos que podíamos recurrir a la opción 3. La negociación o integración es, de hecho, una posición intermedia, en la que cada parte da un paso hacia la otra, pero en la que los inmigrantes mantienen su &#8220;quant à soi&#8221;: un pie dentro, un pie fuera. En resumen, un compromiso que no borra las divisiones, pero que espera trascenderlas mediante un acuerdo tácito sobre una plataforma mínima: el respeto de la ley y el acceso al empleo. Sin embargo, en la práctica, resulta que la mayor parte del esfuerzo corre a cargo del grupo receptor -es decir, nosotros-, tanto en términos financieros (política de la ciudad, protección social) como en términos de derogación de nuestros principios (discriminación positiva, mixidad impuesta, cuotas). </p>
<p>Al final, es cierto que los integrados son más numerosos que los asimilados, porque el umbral de tolerancia es más alto en su caso. Sin embargo, no son mayoría y temo, sobre todo, que el contrato implícito firmado con ellos sea sólo de duración determinada, susceptible de no ser renovado al final de la legislatura, si cambian las circunstancias y, en particular, si los inmigrantes y sus descendientes superan el 50% de la población, lo que es inevitable si se mantiene la tendencia actual. </p>
<p> </p>
<p>Así pues, estos resultados, cuando menos contradictorios y ambiguos, han abierto un bulevar a la opción 4: la separación, que, de hecho, es la prueba del fracaso de las tres opciones anteriores. Porque, al fin y al cabo, el escenario secesionista es la inclinación más natural de una sociedad &#8220;multi&#8221;. Cuando los grupos se resisten a vivir juntos, votan con los pies, huyen y se apiñan, como tantas réplicas del terremoto inicial que es la migración. Se forman entonces lo que llamamos diásporas, es decir, núcleos duros introvertidos, formados por poblaciones no europeas, ni asimiladas ni integradas y con tendencia no cooperativa. </p>
<p>Estos aislamientos territoriales desarrollarán inevitablemente una doble lógica de partición y aceleración. Partición, por inversión de la presión social, en el sentido de conservación y transmisión de los códigos culturales originales, incluso &#8211; lo que es estupefaciente &#8211; mediante la reislamización de los jóvenes. Es decir, una especie de contracolonización, desde abajo, que no dice su nombre. Aceleración, porque las diásporas, cuya tasa de crecimiento natural es ya muy superior a la media nacional, se convierten a su vez en generadoras de inmigración mediante la aspiración legal y la ayuda a la acogida. [...] </p>
<p>Todos estos arreglos cotidianos pueden multiplicarse, pero no bastan para comprar la paz social, y es entonces cuando &#8220;ocurre lo que tiene que ocurrir&#8221;: cuando varias potencias compiten abiertamente, en el mismo espacio, por obtener el monopolio de la violencia, pero también de los corazones y las mentes, se produce el quinto escenario. Confrontación. Lo que modestamente denominamos &#8220;violencia urbana&#8221; y cuya escala ascendente es bien conocida. [...] </p>
<p>Hay dos condiciones previas para actuar: la transparencia estadística y el rechazo del discurso intimidatorio. Si queremos abordar un problema, es esencial identificar su dimensión real. Sin embargo, el aparato estadístico, centrado en el criterio de la nacionalidad, no permite evaluar todas las repercusiones de un fenómeno que se le escapa en gran medida. Por eso es imperativo que avancemos hacia las llamadas estadísticas y proyecciones &#8220;étnicas&#8221;, cuya prohibición no es más que hipocresía y una preferencia culpable por la ignorancia y, por tanto, por el statu quo. </p>
<p> </p>
<p>En cuanto al discurso intimidatorio, es la increíble prédica que nos sirven los medios de comunicación, las ONG y el &#8220;pueblo&#8221;, cuyo único objetivo es organizar la impotencia pública. Este lenguaje, mal llamado &#8220;Estado de Derecho&#8221;, no es, en mi opinión, más que el reflejo de una ideología que, como todas las ideologías, no es sagrada. Excepto que ha sido dominante durante 50 años. [...] </p>
<p>La inmigración -es fácil de entender- funciona como una bomba que expulsa de un sitio y aspira de otro. Poco o nada podemos hacer para evitar la partida. Podemos hacer casi cualquier cosa para disuadir la llegada. </p>
<p> </p>
<p>De ahí los 6 ejes principales: </p>
<p>Enviar el mensaje, urbi et orbi, de que el viento ha cambiado 180°, atacando de frente a la inmigración legal, que debería dividirse por al menos 10. </p>
<p>Recortar el acceso a la nacionalidad al mismo nivel, que ya no debería ser automático. </p>
<p>Recortar el acceso a la nacionalidad al mismo nivel, que debe dejar de ser automático. </p>
<p>Contener la inmigración clandestina dividiendo por 20 o 30 el número de visados, incluidos los de estudiante, concedidos a los países de alto riesgo, no aceptando ya ninguna solicitud de asilo en nuestro territorio, suprimiendo toda recompensa por hacer trampas (ayuda médica del Estado, alojamiento, regularizaciones, desembarco de barcos de &#8220;salvamento&#8221;). </p>
<p>Reducir el atractivo social de Francia, suprimiendo todas las prestaciones no contributivas a los extranjeros, incluido el HLM, y limitando los subsidios familiares a 3 hijos por familia francesa, revalorizados sin condiciones de renta. </p>
<p>Desinflar las diásporas, reduciendo los tipos, la duración y el número de permisos de residencia y excluyendo las renovaciones casi automáticas. </p>
<p>Reforzar nuestro laicismo &#8220;cristiano&#8221; para adaptarlo al desafío muy diferente del Islam, dejando de neutralizar únicamente el Estado y la escuela, para hacerlo también en el espacio público, las universidades y el mundo empresarial. </p>
<p> </p>
<p>Si estas propuestas encajan en el marco de la legislación vigente, tanto mejor, de lo contrario habrá que cambiarla, cueste lo que cueste. Dado que la propuesta de revocación es ahora una cuestión de salvación pública, su ferocidad es sólo la contrapartida del tiempo perdido. [...] </p>
<p><a href="https://www.lefigaro.fr/vox/societe/pierre-brochand-ex-dgse-pourquoi-l-immigration-est-l-enjeu-central-et-meme-principal-de-notre-vie-publique-20221206 " rel="nofollow">https://www.lefigaro.fr/vox/societe/pierre-brochand-ex-dgse-pourquoi-l-immigration-est-l-enjeu-central-et-meme-principal-de-notre-vie-publique-20221206 </a></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Traducción realizada con la versión gratuita del traductor <a href="http://www.DeepL.com/Translator" rel="nofollow">http://www.DeepL.com/Translator</a></p>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=19438#comment-279189</link>
		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Dec 2022 19:07:28 +0000</pubDate>
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		<content:encoded><![CDATA[<p style="margin-bottom: 0cm; line-height: 150%;"><span style="color: #000000;"><span style="color: #000000;"><span style="background: transparent;"> <span style="font-family: Georgia, serif;"><span style="font-family: Georgia, 'Bitstream Charter', serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-style: normal;"><span style="font-weight: normal;">Pero, como señalamos, las críticas al liberalismo y los movimientos sociales emprendidos para derrocarlo no tuvieron éxito, por lo que cabe definir como siglo del liberalismo por excelencia el extendido entre dos gigantescas convulsiones bélicas, las guerras napoleónicas derivadas de la Revolución francesa, y la I Guerra Mundial</span></span></span></span></span></span></span></span></p>
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