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	<title>Comentarios en: Felipe II y Francia</title>
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	<description>Más España y más democracia</description>
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		<title>Por: Catlo</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=2421#comment-37912</link>
		<dc:creator>Catlo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 07:04:38 +0000</pubDate>
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		<description>Brutal. Demasiados gestos totalitarios por todos lados.
 
http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-07-17/mexico-primera-democracia-occidental-que-legisla-contra-la-libertad-en-internet_163300/</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Brutal. Demasiados gestos totalitarios por todos lados.<br />
 <br />
<a href="http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-07-17/mexico-primera-democracia-occidental-que-legisla-contra-la-libertad-en-internet_163300/" rel="nofollow">http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-07-17/mexico-primera-democracia-occidental-que-legisla-contra-la-libertad-en-internet_163300/</a></p>
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		<title>Por: Hegemon</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=2421#comment-37911</link>
		<dc:creator>Hegemon</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 06:39:57 +0000</pubDate>
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		<description>Ante un estudio y análisis de la situación, observamos que las premisas anteriores basadas en el idealismo, en el &quot;voluntarismo&quot; en vez de en la realidad, no han servido para nada. 
 
&lt;em&gt;Frente a la reforma laboral aprobada, era necesario, en primer lugar, una &lt;strong&gt;profunda reforma educativa&lt;/strong&gt;. La falta de capacitación de nuestros trabajadores es quizás el mayor problema del sistema productivo español. No existe una formación profesional próxima a las necesidades reales de nuestro tejido productivo. El fracaso escolar es escandaloso. Cualquier proceso de reducción de las desigualdades y la pobreza pasa por un sistema educativo que capacite a nuestros estudiantes y elimine el fracaso escolar. Existen muy buenos ejemplos a imitar, véase el sistema educativo de Finlandia, la formación profesional en Alemania...&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Pero existen además otros problemas más acuciantes para la mejora de la competitividad. &lt;strong&gt;El problema de la vivienda&lt;/strong&gt;, auténtico lastre a la movilidad geográfica; la &lt;strong&gt;bomba &lt;/strong&gt;de&lt;strong&gt; relojería demográfica&lt;/strong&gt;; la&lt;strong&gt; financiación empresarial&lt;/strong&gt;; la&lt;strong&gt; participación de los trabajadores en el beneficio económico&lt;/strong&gt;; los &lt;strong&gt;retos energéticos&lt;/strong&gt; y un largo etcétera necesario para sentar las bases de un nuevo modelo productivo.&lt;/em&gt;

&lt;em&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;(...)Como consecuencia era &lt;strong&gt;cuestión irrenunciable e innegociable&lt;/strong&gt;, según ellos, imponer &lt;strong&gt;una devaluación interna&lt;/strong&gt;, un recorte salarial en toda regla.&lt;/em&gt;

&lt;em&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;(...)&lt;strong&gt;No hay ninguna mejora de competitividad&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;tras las “reformas” emprendidas por el ejecutivo&lt;/strong&gt;. Al revés, hay un empeoramiento intenso. Aún no hemos salido de la crisis y una nueva crisis de balanza de pagos se cierne sobre nuestra economía. De nuevo volvemos al punto de partida de esta crisis.&lt;/em&gt;

&lt;em&gt;&lt;/em&gt;
http://vozpopuli.com/blogs/4633-juan-laborda-no-a-la-legalizacion-de-la-pobreza&lt;em&gt;
&lt;/em&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ante un estudio y análisis de la situación, observamos que las premisas anteriores basadas en el idealismo, en el &#8220;voluntarismo&#8221; en vez de en la realidad, no han servido para nada. <br />
 <br />
<em>Frente a la reforma laboral aprobada, era necesario, en primer lugar, una <strong>profunda reforma educativa</strong>. La falta de capacitación de nuestros trabajadores es quizás el mayor problema del sistema productivo español. No existe una formación profesional próxima a las necesidades reales de nuestro tejido productivo. El fracaso escolar es escandaloso. Cualquier proceso de reducción de las desigualdades y la pobreza pasa por un sistema educativo que capacite a nuestros estudiantes y elimine el fracaso escolar. Existen muy buenos ejemplos a imitar, véase el sistema educativo de Finlandia, la formación profesional en Alemania&#8230;</em><br />
<em>Pero existen además otros problemas más acuciantes para la mejora de la competitividad. <strong>El problema de la vivienda</strong>, auténtico lastre a la movilidad geográfica; la <strong>bomba </strong>de<strong> relojería demográfica</strong>; la<strong> financiación empresarial</strong>; la<strong> participación de los trabajadores en el beneficio económico</strong>; los <strong>retos energéticos</strong> y un largo etcétera necesario para sentar las bases de un nuevo modelo productivo.</em></p>
<p><em></em><br />
<em>(&#8230;)Como consecuencia era <strong>cuestión irrenunciable e innegociable</strong>, según ellos, imponer <strong>una devaluación interna</strong>, un recorte salarial en toda regla.</em></p>
<p><em></em><br />
<em>(&#8230;)<strong>No hay ninguna mejora de competitividad</strong> <strong>tras las “reformas” emprendidas por el ejecutivo</strong>. Al revés, hay un empeoramiento intenso. Aún no hemos salido de la crisis y una nueva crisis de balanza de pagos se cierne sobre nuestra economía. De nuevo volvemos al punto de partida de esta crisis.</em></p>
<p><em></em><br />
<a href="http://vozpopuli.com/blogs/4633-juan-laborda-no-a-la-legalizacion-de-la-pobreza" rel="nofollow">http://vozpopuli.com/blogs/4633-juan-laborda-no-a-la-legalizacion-de-la-pobreza</a><em><br />
</em></p>
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	<item>
		<title>Por: Agente Spasic</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=2421#comment-37910</link>
		<dc:creator>Agente Spasic</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 06:37:47 +0000</pubDate>
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		<description>http://energiavivadh.org/wp-content/uploads/2013/12/LIBRE-ELECCION.jpg</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://energiavivadh.org/wp-content/uploads/2013/12/LIBRE-ELECCION.jpg" rel="nofollow">http://energiavivadh.org/wp-content/uploads/2013/12/LIBRE-ELECCION.jpg</a></p>
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	<item>
		<title>Por: Catlo</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=2421#comment-37909</link>
		<dc:creator>Catlo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 06:00:02 +0000</pubDate>
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		<description>Vale la pena releer a Benegas&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;:
&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;&lt;strong&gt;
&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Del fracaso del comunismo al ‘todo por la pasta’&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Salvando las distancias, una situación muy similar tuvo lugar en 1989: fue con la caída del Muro de Berlín y el colapso del Imperio Soviético. Trauma histórico que, al gusto de los nuevos tiempos, no impactó en una mente solitaria y enfermiza sino en otra colectiva: la de los llamados intelectuales de izquierdas, que súbitamente se vieron a los pies de los caballos, abrumados por un mundo posmoderno que proclamaba eufórico el final de la Historia; es decir, el acabóse de las utopías.&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;En efecto. Para los irreductibles apóstatas del marxismo, al igual que le sucedió al joven Hitler tras la caída del II Reich, &lt;strong&gt;la ‘derrota’ del comunismo fue algo tan terrible como inaceptable&lt;/strong&gt;. Sin embargo, no vertieron ni una lágrima, si acaso tuvieron que superar un breve periodo de desconcierto. Pero pronto se juramentaron para renacer de sus cenizas.&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Sin embargo, no les movió el idealismo. En realidad &lt;strong&gt;su labor proselitista se había convertido en su sustento, en su forma de vida&lt;/strong&gt;. Y su angustia era evidente: tras el cataclismo soviético, ¿quién iba a sostener a los adalides de una ideología fracasada de manera tan estrepitosa? ¿Cómo iban a prosperar ahora sus clérigos si los estados mecenas habían colapsado y las sociedades occidentales les identificaban como vestigios inservibles de una época finiquitada?  &lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Así, ante la arrolladora marcha triunfal de Occidente, los irreductibles proselitistas adoptaron un perfil bajo. Se enquistaron en sectores claves del Estado, donde pusieron a punto organizaciones informales con las que aprovechar el efecto arrastre de un previsible cambio de ciclo. Y, a salvo de las tribulaciones materiales del común, se dedicaron a reescribir la Historia y a engatusar a las nuevas generaciones, conocedores de que la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido.&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Afortunadamente para ellos, y desgraciadamente par el resto, el llamado ‘mundo libre’, dispensado de la necesidad de ejemplaridad y, en apariencia, a salvo de amenazas inmediatas, se instaló en una peligrosa zona de confort. Y rendido al ‘todo por la pasta’, lejos de perfeccionar la democracia como sistema de gobierno, abrió definitivamente la puerta a los Estados corporativos; sistemas de acceso restringido que, controlados por grupos de interés, son propensos a los colapsos económicos. &lt;strong&gt;Camino de perdición que tarde o temprano habría de conducir a las democracias occidentales a una nueva encrucijada: regeneración o populismo.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Del ‘todo por la pasta’ al romanticismo justiciero&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Sin embargo, lo realmente peligroso no es esa súper clase, esa élite intelectual que se adhiere a la utopía como una rémora, tal y como las actuales élites extractivas se aferran al falso pragmatismo para forrarse a costa del Estado  –Casta y Costra, las dos caras de una misma moneda–. Y tampoco que de entre aquellos que se apacientan de ese intangible que llaman ‘lo público’ emerja cada cierto tiempo algún ungido que, con el plato de garbanzos asegurado, se siente predestinado a hacer felices a las personas, aunque sea a la fuerza, como es el caso de &lt;strong&gt;Pablo Iglesias Turrión&lt;/strong&gt; (Madrid, 1978) o, mejor dicho, de ese triunvirato de césares que son el tal Pablo, &lt;strong&gt;Íñigo Errejón Galván&lt;/strong&gt; (Madrid, 1983) y &lt;strong&gt;Juan Carlos Monedero Fernández-Gala&lt;/strong&gt; (Madrid, 1963), todos profesores de Ciencias Políticas y, por ende, aspirantes a políticos profesionales que, agrupados bajo la marca paraguas Podemos, exacerban el romanticismo justiciero del ‘pueblo’.&lt;/em&gt;
&lt;em&gt;Como digo, nada de eso es lo que más debería preocuparnos a quienes defendemos la causa de la libertad contra oligarcas y dogmáticos; contra Casta y Costra (si dejamos al margen, claro está, que mientras ambas facciones tienen acceso a los cañones de los ‘mass media’, el resto vamos a la guerra con un palo).  &lt;strong&gt;Lo que debe alarmarnos es que muchas personas corrientes sigan queriendo la luna. Y que en los momentos de desesperación la deseen aún con más vehemencia. Porque los totalitarios siempre se la prometen.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Vale la pena releer a Benegas<strong></strong><em><strong>:<br />
</strong></em><br />
<em><strong><br />
</strong></em><br />
<em><strong>Del fracaso del comunismo al ‘todo por la pasta’</strong></em><br />
<em>Salvando las distancias, una situación muy similar tuvo lugar en 1989: fue con la caída del Muro de Berlín y el colapso del Imperio Soviético. Trauma histórico que, al gusto de los nuevos tiempos, no impactó en una mente solitaria y enfermiza sino en otra colectiva: la de los llamados intelectuales de izquierdas, que súbitamente se vieron a los pies de los caballos, abrumados por un mundo posmoderno que proclamaba eufórico el final de la Historia; es decir, el acabóse de las utopías.</em><br />
<em>En efecto. Para los irreductibles apóstatas del marxismo, al igual que le sucedió al joven Hitler tras la caída del II Reich, <strong>la ‘derrota’ del comunismo fue algo tan terrible como inaceptable</strong>. Sin embargo, no vertieron ni una lágrima, si acaso tuvieron que superar un breve periodo de desconcierto. Pero pronto se juramentaron para renacer de sus cenizas.</em><br />
<em>Sin embargo, no les movió el idealismo. En realidad <strong>su labor proselitista se había convertido en su sustento, en su forma de vida</strong>. Y su angustia era evidente: tras el cataclismo soviético, ¿quién iba a sostener a los adalides de una ideología fracasada de manera tan estrepitosa? ¿Cómo iban a prosperar ahora sus clérigos si los estados mecenas habían colapsado y las sociedades occidentales les identificaban como vestigios inservibles de una época finiquitada?  </em><br />
<em>Así, ante la arrolladora marcha triunfal de Occidente, los irreductibles proselitistas adoptaron un perfil bajo. Se enquistaron en sectores claves del Estado, donde pusieron a punto organizaciones informales con las que aprovechar el efecto arrastre de un previsible cambio de ciclo. Y, a salvo de las tribulaciones materiales del común, se dedicaron a reescribir la Historia y a engatusar a las nuevas generaciones, conocedores de que la lucha del hombre contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido.</em><br />
<em>Afortunadamente para ellos, y desgraciadamente par el resto, el llamado ‘mundo libre’, dispensado de la necesidad de ejemplaridad y, en apariencia, a salvo de amenazas inmediatas, se instaló en una peligrosa zona de confort. Y rendido al ‘todo por la pasta’, lejos de perfeccionar la democracia como sistema de gobierno, abrió definitivamente la puerta a los Estados corporativos; sistemas de acceso restringido que, controlados por grupos de interés, son propensos a los colapsos económicos. <strong>Camino de perdición que tarde o temprano habría de conducir a las democracias occidentales a una nueva encrucijada: regeneración o populismo.</strong></em><br />
<em><strong>Del ‘todo por la pasta’ al romanticismo justiciero</strong></em><br />
<em>Sin embargo, lo realmente peligroso no es esa súper clase, esa élite intelectual que se adhiere a la utopía como una rémora, tal y como las actuales élites extractivas se aferran al falso pragmatismo para forrarse a costa del Estado  –Casta y Costra, las dos caras de una misma moneda–. Y tampoco que de entre aquellos que se apacientan de ese intangible que llaman ‘lo público’ emerja cada cierto tiempo algún ungido que, con el plato de garbanzos asegurado, se siente predestinado a hacer felices a las personas, aunque sea a la fuerza, como es el caso de <strong>Pablo Iglesias Turrión</strong> (Madrid, 1978) o, mejor dicho, de ese triunvirato de césares que son el tal Pablo, <strong>Íñigo Errejón Galván</strong> (Madrid, 1983) y <strong>Juan Carlos Monedero Fernández-Gala</strong> (Madrid, 1963), todos profesores de Ciencias Políticas y, por ende, aspirantes a políticos profesionales que, agrupados bajo la marca paraguas Podemos, exacerban el romanticismo justiciero del ‘pueblo’.</em><br />
<em>Como digo, nada de eso es lo que más debería preocuparnos a quienes defendemos la causa de la libertad contra oligarcas y dogmáticos; contra Casta y Costra (si dejamos al margen, claro está, que mientras ambas facciones tienen acceso a los cañones de los ‘mass media’, el resto vamos a la guerra con un palo).  <strong>Lo que debe alarmarnos es que muchas personas corrientes sigan queriendo la luna. Y que en los momentos de desesperación la deseen aún con más vehemencia. Porque los totalitarios siempre se la prometen.</strong></em></p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Hegemon</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=2421#comment-37908</link>
		<dc:creator>Hegemon</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 05:17:16 +0000</pubDate>
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		<description>Yo creo que la enfermedad social española se llama &lt;em&gt;desencanto, desilusión, desconfianza&lt;/em&gt;. No se puede reprochar a toda la sociedad española lo que hace una parte de ella en la que se reflejan los resultados de cierto cambio moral y concepción social que se ha querido imponer desde la Transición. ¡¡Ojo!!, no lo justifico. Se ha querido establecer el &quot;voluntarismo&quot; en vez de la realidad y la meritocracia desde todos los lados, desde todas las partes que en una simbiosis nefasta nos llevan al desastre. Y sino fíjense lo que hace el tal Bonilla en Andalucía, pasar por la izquierda a Podemos y solicitar una renta básica. De locos. 
 
 </description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yo creo que la enfermedad social española se llama <em>desencanto, desilusión, desconfianza</em>. No se puede reprochar a toda la sociedad española lo que hace una parte de ella en la que se reflejan los resultados de cierto cambio moral y concepción social que se ha querido imponer desde la Transición. ¡¡Ojo!!, no lo justifico. Se ha querido establecer el &#8220;voluntarismo&#8221; en vez de la realidad y la meritocracia desde todos los lados, desde todas las partes que en una simbiosis nefasta nos llevan al desastre. Y sino fíjense lo que hace el tal Bonilla en Andalucía, pasar por la izquierda a Podemos y solicitar una renta básica. De locos. <br />
 <br />
 </p>
]]></content:encoded>
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