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	<title>Comentarios en: El mito como núcleo generador de la cultura</title>
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	<description>Más España y más democracia</description>
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		<title>Por: Hegemon</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=5657#comment-121618</link>
		<dc:creator>Hegemon</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 08:51:53 +0000</pubDate>
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		<description>Dice Moa:
&lt;em&gt;Cabe definir la cultura como el conjunto de las conductas humanas distintas de los comportamientos instintivos animales.&lt;/em&gt;


Si, yo lo veo como un &quot;refinamiento&quot; de la conducta humana que traspasa los instintos, que los controla pero no los elimina. Pero no se muy bien si la cultura es una consecuencia de ese paso o la causa. </description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Dice Moa:<br />
<em>Cabe definir la cultura como el conjunto de las conductas humanas distintas de los comportamientos instintivos animales.</em></p>
<p>Si, yo lo veo como un &#8220;refinamiento&#8221; de la conducta humana que traspasa los instintos, que los controla pero no los elimina. Pero no se muy bien si la cultura es una consecuencia de ese paso o la causa. </p>
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		<title>Por: Pío Moa</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=5657#comment-121614</link>
		<dc:creator>Pío Moa</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 07:46:10 +0000</pubDate>
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		<description>&lt;p&gt;Nuevo hilo&lt;/p&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Nuevo hilo</p>
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		<title>Por: LeonAnto</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=5657#comment-121612</link>
		<dc:creator>LeonAnto</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 06:35:13 +0000</pubDate>
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		<description>Acabaramos...:

http://www.lavanguardia.com/economia/20170531/423078653470/albert-rivera-club-bilderberg.html</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Acabaramos&#8230;:</p>
<p><a href="http://www.lavanguardia.com/economia/20170531/423078653470/albert-rivera-club-bilderberg.html" rel="nofollow">http://www.lavanguardia.com/economia/20170531/423078653470/albert-rivera-club-bilderberg.html</a></p>
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		<title>Por: Catlo</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=5657#comment-121611</link>
		<dc:creator>Catlo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 01 Jun 2017 05:33:53 +0000</pubDate>
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		<description> 
Es curioso, tal vez estemos en un momento en el que, a la vez que la Civilización Occidental se disuelve a toda velocidad, hay una mitificación del mito.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p> <br />
Es curioso, tal vez estemos en un momento en el que, a la vez que la Civilización Occidental se disuelve a toda velocidad, hay una mitificación del mito.</p>
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		<title>Por: Odiseus</title>
		<link>https://www.piomoa.es/?p=5657#comment-121610</link>
		<dc:creator>Odiseus</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 31 May 2017 23:36:48 +0000</pubDate>
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		<description>La guerra civil se puede entender como una guerra antiespañola en miniatura, comparada con la gran guerra antiespañola que es el ataque y separación de la Hispanidad a principios del s. XIX. La guerra civil sería así como una réplica del gran terremoto que origina la separación de la Hispanidad. O la guerra civil podría interpretarse como un intento de romper el hueso del fruto y comerse la semilla, una vez descarnado el jugoso fruto con la disgregación de la Hispanidad.

El caso es que ambas situaciones suponen dos caras de la misma moneda: del éxito de los atacantes en el s. XIX se derivan toda una serie de desgracias posteriores, que trascienden a la misma España, para arrastrar a toda la humanidad. Del fracaso de los salteadores de España en el s. XX se deriva una de las situaciones de mayor prosperidad económica y moral y de recomposición de la nación española en general, como se podía imaginar.

En ambos casos, España es atacada por fuerzas disgregadoras de la civilización. En ambos casos, España y sus defensores representan la verdadera civilización. Entender esto ya es tener mucho trecho avanzado.  Porque no sólo las conclusiones y claves de un momento histórico nos pueden enseñar sobre el otro. Es que además y muy principalmente, dos puntos dan una recta, una dirección hacia el futuro para España, y por el mismo método, una indicación sobre las intenciones de los enemigos de la civilización.

He aquí que se evidencia todo un discurso de la Hispanidad. Un discurso conocido al inicio del s. XIX y presentido y defendido con las armas por el franquismo, notablemente deficiente sin embargo en las explicaciones, argumentaciones y justificaciones.

Tiene razón D. Pío cuando afirma que en el franquismo se pueden encontrar elementos muy valiosos. No tanta cuando dice que la iglesia dejó al franquismo sin argumentos. Fue la anti-iglesia post-conciliar en realidad la que minó y socavó el franquismo. Es importante incorporar esta idea a la ecuación, porque hace evidente que los argumentos de la ant-iglesia del Concialio Vaticano eran falsos y son falsos de por sí. Es un golpe de mano lo que ocurre en la iglesia con el Concilio Vaticano II. El orden subvertido con falsedades en nada desautoriza al orden establecido previamente sobre verdades. Antes bien, la tradición es reafirmada, aclarada y revalorizada, por simple contraste y comparación. Esto es, tan válidos son los argumentos del cristianismo tradicional preconciliar como los argumentos del franquismo, que estaba en plena consonancia con ellos, como régimen tradicionalista. Los argumentos de la religión y el estado tradicionalista siguen estando plenamente vigentes, como la testaruda realidad se encarga de recordarnos: cuando la sociedad no los respeta, el caos es inevitable, más pronto que tarde.

Las conclusiones de todo esto son dos:
 
1) La desmembración de la Hispanidad está a la espera de una profunda revisión, a la luz del punto histórico actual, con los nuevos datos y el conocimiento profundo de los instigadores, su fracasada (y falaz) ideología revolucionaria y sus inconfesables intereses pro-británicos. Sería de lo más conveniente que D. Pío en este caso incumpliera nuevamente su palabra de no escribir más sobre historia, lo que redundaría en claro beneficio de los lectores, pero sobre todo de la verdad histórica. En caso de que D. Pío no esté por la labor de deleitarnos con algún libro sobre este tema, este inmenso campo quedará a la espera de su propio &quot;Pío Moa&quot;.

2) Resulta muy aventurado precipitarse a sacar conclusiones sobre el balance del franquismo y su proyección de futuro, incluso si quien lo hace es alguien tan indiscutiblemente cualificado como D. Pío. No se debe caer en la tentación de los convencionalismos, si lo que se quiere es sacar conclusiones que resistan el paso del tiempo. Especialmente recomendable parece evitar tomar a la iglesia como un punto de referencia estático, pues es en realidad todo lo contrario, un punto de engaño dinámico, debido a las estridentes falsedades que introduce el Concilio Vaticano II.

Por todo ello parece que no está dicha la última palabra sobre el pasado de la Hispanidad ni sobre su futuro. Más bien parece que este asunto puede fácilmente convertirse en uno de los temas que más pueden aportar a la evolución de la política en el futuro previsible, y a un cambio espectacular de las tornas. Un futuro de muy previsible regresión del actual imperio anglosajón, colapsando sobre sus mentiras, y una revitalización y victoria argumental definitiva de la Hispanidad.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La guerra civil se puede entender como una guerra antiespañola en miniatura, comparada con la gran guerra antiespañola que es el ataque y separación de la Hispanidad a principios del s. XIX. La guerra civil sería así como una réplica del gran terremoto que origina la separación de la Hispanidad. O la guerra civil podría interpretarse como un intento de romper el hueso del fruto y comerse la semilla, una vez descarnado el jugoso fruto con la disgregación de la Hispanidad.</p>
<p>El caso es que ambas situaciones suponen dos caras de la misma moneda: del éxito de los atacantes en el s. XIX se derivan toda una serie de desgracias posteriores, que trascienden a la misma España, para arrastrar a toda la humanidad. Del fracaso de los salteadores de España en el s. XX se deriva una de las situaciones de mayor prosperidad económica y moral y de recomposición de la nación española en general, como se podía imaginar.</p>
<p>En ambos casos, España es atacada por fuerzas disgregadoras de la civilización. En ambos casos, España y sus defensores representan la verdadera civilización. Entender esto ya es tener mucho trecho avanzado.  Porque no sólo las conclusiones y claves de un momento histórico nos pueden enseñar sobre el otro. Es que además y muy principalmente, dos puntos dan una recta, una dirección hacia el futuro para España, y por el mismo método, una indicación sobre las intenciones de los enemigos de la civilización.</p>
<p>He aquí que se evidencia todo un discurso de la Hispanidad. Un discurso conocido al inicio del s. XIX y presentido y defendido con las armas por el franquismo, notablemente deficiente sin embargo en las explicaciones, argumentaciones y justificaciones.</p>
<p>Tiene razón D. Pío cuando afirma que en el franquismo se pueden encontrar elementos muy valiosos. No tanta cuando dice que la iglesia dejó al franquismo sin argumentos. Fue la anti-iglesia post-conciliar en realidad la que minó y socavó el franquismo. Es importante incorporar esta idea a la ecuación, porque hace evidente que los argumentos de la ant-iglesia del Concialio Vaticano eran falsos y son falsos de por sí. Es un golpe de mano lo que ocurre en la iglesia con el Concilio Vaticano II. El orden subvertido con falsedades en nada desautoriza al orden establecido previamente sobre verdades. Antes bien, la tradición es reafirmada, aclarada y revalorizada, por simple contraste y comparación. Esto es, tan válidos son los argumentos del cristianismo tradicional preconciliar como los argumentos del franquismo, que estaba en plena consonancia con ellos, como régimen tradicionalista. Los argumentos de la religión y el estado tradicionalista siguen estando plenamente vigentes, como la testaruda realidad se encarga de recordarnos: cuando la sociedad no los respeta, el caos es inevitable, más pronto que tarde.</p>
<p>Las conclusiones de todo esto son dos:<br />
 <br />
1) La desmembración de la Hispanidad está a la espera de una profunda revisión, a la luz del punto histórico actual, con los nuevos datos y el conocimiento profundo de los instigadores, su fracasada (y falaz) ideología revolucionaria y sus inconfesables intereses pro-británicos. Sería de lo más conveniente que D. Pío en este caso incumpliera nuevamente su palabra de no escribir más sobre historia, lo que redundaría en claro beneficio de los lectores, pero sobre todo de la verdad histórica. En caso de que D. Pío no esté por la labor de deleitarnos con algún libro sobre este tema, este inmenso campo quedará a la espera de su propio &#8220;Pío Moa&#8221;.</p>
<p>2) Resulta muy aventurado precipitarse a sacar conclusiones sobre el balance del franquismo y su proyección de futuro, incluso si quien lo hace es alguien tan indiscutiblemente cualificado como D. Pío. No se debe caer en la tentación de los convencionalismos, si lo que se quiere es sacar conclusiones que resistan el paso del tiempo. Especialmente recomendable parece evitar tomar a la iglesia como un punto de referencia estático, pues es en realidad todo lo contrario, un punto de engaño dinámico, debido a las estridentes falsedades que introduce el Concilio Vaticano II.</p>
<p>Por todo ello parece que no está dicha la última palabra sobre el pasado de la Hispanidad ni sobre su futuro. Más bien parece que este asunto puede fácilmente convertirse en uno de los temas que más pueden aportar a la evolución de la política en el futuro previsible, y a un cambio espectacular de las tornas. Un futuro de muy previsible regresión del actual imperio anglosajón, colapsando sobre sus mentiras, y una revitalización y victoria argumental definitiva de la Hispanidad.</p>
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