La necesaria claridad sobre la guerra civil

415 – Avanzamos como zombies hacia la destrucción de Europa – YouTube

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La necesaria claridad sobre la guerra civil

Con motivo del  aniversario delcomienzo de la guerra civil,  trataré algunas cuestiones básicas que,  transcurridos 90 años, siguen sin estar claras para la inmensa mayoría.

Algunas personas me preguntan cuál de mis libros sintetiza mejor la guerra civil. Creo que es Los mitos de la guerra, que puede completarse con Galería de charlatanes, trabajo de crítica historiográfica sobre unos cincuenta historiadores, de izquierda y derecha, que han marcado largos años la versión pretendidamente oficializada mediante leyes de memoria (lo que demuestra su fracaso intelectual).

También afirman muchos que  mis obras  no dicen nada nuevo sobre lo que ya  habían escrito  autores como Ricardo de la Cierva, los hermanos Salas Larrazábal,  Martínez Bande y bastantes más. Realmente esos autores son muy importantes, pero eso no impide que mis contribuciones sean de fondo y originales. Mencionaré algunas.

a) Propiamente el 17 y 18 de julio no empezó la guerra, sino que  se reanudó.  Su comienzo fue  la insurrección del PSOE  y la Esquerra separatista catalana en octubre de 1934. Que aquella fue “la primera batalla de la guerra civil” ya lo vio Gerald Brenan pero sin desarrollar en absoluto la idea. Yo la he demostrado inapelablemente con los propios textos del PSOE y la Esquerra: estos quisieron y organizaron una guerra civil.

b) El fracaso de la insurrección pudo haber terminado el problema, pero no fue así. PSOE, Esquerra y resto de la izquierda (incluido Azaña)  mantuvieron plenamente el espíritu de guerra, haciendo inevitable que resurgiera. El método fue la orquestación de una gran ampaña nacional e internacional sobre la represión gubernamental en Asturias. Otros autores han demostrado las falsedades y exageraciones  de esa campaña, pero yo he aportado dos cosas esenciales: su planificación, explicada por su principal autor, Juan Simeón Vidarte,  y sobre todo su fundamental papel histórico como creador de un  ambiente de antagonismo que llevaría  los odios al paroxismo, como se vio al reanudarse el conflicto en 1936.

c)  Así, y esto es especialmente decisivo, el segundo y definitivo golpe contra la república fue el fraude electoral en el proceso electoral entre febrero y abril de 1936. No fueron solo las papeletas falsificadas, como han probado otros autores, sino los sucesivos actos ilegales hasta la destitución del presidente de la república Alcalá-Zamora. Otros lo han visto, pero sin  entender que la república quedó aniquilada y sustituida por un nuevo régimen, el frente popular de los partidos que habían  logrado el poder falsificando las elecciones,  un golpe de estado.

d) El doble golpe izquierdista no habría tenido éxito, probablemente, sin la cooperación involuntaria pero eficaz del derechista presidente de la república Alcalá-Zamora. Los detalles de esa colaboración han sido expuestos  por muchos autores, pero creo que su alcance histórico ha quedado a menudo borroso entre consideraciones algo obvias. Fue Alcalá-Zamora  fue quien dio la oportunidad a la izquierda para el golpe decisivo a la república, después de una serie de medidas al borde de la ilegalidad. Lo he desarrollado a fondo en “La república, Nacimiento evolución y destrucción de un régimen”

e) Creo haber sintetizado y explicado el carácter del frente popular con más claridad que nadie, como alianza entre partidos sovietizantes y separatistas, con algunos aditamentos anarquistas y republicanos de izquierda (Azaña) poco relevantes. Esto es esencial para comprender que lo que se jugaba en aquella guerra era la continuidad histórico-cultural de España, y nada parecido a una democracia o cosa por el estilo. No enfocarlo así con claridad hace que la comprensión de aquella contienda quede un tanto borrosa y fácil a demagogias.

El franquismo ayer y hoy: Las dos Españas y las crisis europeas (HISTORIA)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo nº 9)

f)  No obstante, la propia derecha ha seguido llamando hasta hoy republicano al bando del frente popular, el que justamente destruyó la legalidad republicana. Lo cual le  y es  un decisivo error de enfoque que otorga al frente popular una legitimidad histórica y democrática falsa por completo, y distorsiona toda la realidad histórica. Y esta distorsión, insisto, ha sido aceptada por prácticamente todala historiografía, la de izquierda por interés obvio, y la derecha por simple incapacidad de análisis. Hasta el día de hoy.

g) Como cuestión de método, en El derrumbe de la república y la guerra he examinado los partidos, a izquierda y derecha,  sus doctrinas y contradicciones, y sin lo cual no se entiende la historia más que superficialmente. Por asombroso que resulte, esta labor elemental no la ha abordado casi nadie, bien sea suponiendo a los partidos de izquierda y separatistas “demócratas”  o identificándolos como “rojos”  sin demasiada más matización, y pasando por alto las divergencias entre los partidos del bando nacional. Otro  método original lo he empleado en Los personajes de la república vistos por ellos mismos, cruzando y comparando las memorias de los principales protagonistas y los datos conocidos. Ese método permite descartar muchas interpretaciones de propaganda.

h)  En Por qué el frente popular perdió la guerra” he analizado de modo queno sé lo haya hecho otro autor,  el papel del partido comunista como el único del frente popular con una concepción política y militar clara  e inteligente, y cómo, a pesar de  ejercer una dura represión sobre sus  inseguros y marrulleros aliados no logró meterlos del todo en cintura. Por contraste, Franco sí metió en vereda a sus seguidores sin hacer sangre, prueba de una habilidad política excepcional.

i) Creo que he sido el único en clarificar un aspecto esencial de la estrategia de Stalin en España:  por un lado trataba de crear las condiciones para, una vez ganada la guerra, pasar a un régimen sovietizado (“democraciapopular”) . Esto es bien sabido, aunque disimulado por la izquierda. Pero es menos sabido que buscaba atraer a Francia e Inglaterra al choque directo con Alemania e Italia, a fin de desencadenar una guerra europea que él tenía por segura antes o después, y evitar que estallase entre Alemania y la URSS. En este objetivo fracasó en España, pero lo logró solo cinco meses después en Polonia.

j) Fue una guerra entre dos Españas, sobre las que se ha escrito mucho y en mi opinión  poco bueno. En todo caso, mi análisis de ellas a partir de sus máximos referente intelectuales Ortega y Gasset y Menéndez Pelayo, es  ciertamente original. Y lo es también el análisis del propio franquismo. Últimamente en mi ensayo El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas he tratado de clarificar la doble evolución europea e interna española, algo que ningún historiador, que yo sepa, ha intentado.

Digamos, en fin,  que si la izquierda y los separatismos apoyan su legitimidad política de una historia evidentemente falsa, la derecha (PP) le opone una historia pueril y roma: “No solo fueron criminales los nacionales, también los otros”.

Podría seguir bastante, pero debo hacer dos observaciones: a) mis tesis son, como es lógico, debatibles. El problema es que el ambiente intelectual es hoy tan flojo que pedir un debate en serio es pedir pers al olmo. b) Por otra parte la guerra civil, como  cualquier tema histórico, es inagotable y siempre se podrán investigar nuevos datos y aspectos. Al respecto hay muchos historiadores que saben del tema muchos más detalles que yo, y han publicado libros con una multitud de datos. Pero el fallo de la mayor parte dela historiografía española se produce  en las cuestiones de análisis y enfoques, en el plano analítico-interpretativo, el nivel más alto de la historiografía.

Un comentario en X: ¿Dices que la guerra civil fue un desastre sin atenuantes en que todos fueron culpables?–replicó Jáudenes– Pues resulta que la perdieron los que la prepararon y la provocaron para disgregar o liquidar la España histórico-cultural. Y la ganaron los que lo impidieron atreviéndose a luchar. Así que no resultó tan desastrosa. Y claro que con tipos modositos y melindrosos como tú habrían ganado los que perdieron”

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Novela y condición humana/ El 90 aniversario y los personajes de la república

 Una hora con la historia: 414 – LGTBI, invasión islámica, y guerra en Europa – YouTube

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Novela y condición humana

Un lector me escribe lo siguiente: “Leí hace tiempo su libro “Años de hierro”, sobre la posguerra. Acabo de leer “Sonaron gritos y golpes a la puerta”, he tenido que encargarlo porque no lo encontraba en ninguna librería: yo diría que  los dos libros se complementan. “Sonaron gritos”  es la gran novela de aquellos “años de hierro”. Y cuando digo gran novela lo digo a conciencia. No es una novela política, la política es solo el segundo plano, sino que profundiza en la naturaleza humana sin adornos ni complicaciones innecesarias. A mi modo de ver, la clave está en la primera y la última escena, la primera con el asesinato por milicianos de la  familia del protagonista, Alberto, y la última, cuando Alberto  está a punto de enviar a la muerte a un maquis y descubre que era su padre biológico y el asesino de su familia diez años antes.  Me parece un acierto que no sentimentalice el golpe: la reflexión brutal de  Alberto es que debe su existencia a aquel  asesino y que guarda semejanzas de carácter con él,  un misterio que le aterra y le obliga a cambiar de vida. Llegados a ese punto, todo el relato de peligros y aventuras bélicas tiene un oscuro aire de destino, desde el primer y fallido intento de ajusticiar, junto con su amigo Paco, al asesino, del que ignora su parentesco biológico, hasta que este,  sin la menor intención de buscarlo, abandonada mucho antes, reaparece  diez años después en circunstancias inesperadas, pero creíbles…” (Antonio P. Maestro)     

   Me parece una buena interpretación.  Otros lectores  lo han interpretado de formas distintas. Coincido en que el valor  de una obra literaria se muestra en su capacidad para penetrar estratos profundos de la condición humana. Pero aseguro que no planeé así el relato: salió por su cuenta y riesgo, casi como si la hubiera escrito otro.

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 El próximo martes, día 7, a las 19.00, en el Casino de Madrid, presentación de El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas. Con Iván Vélez.

EL FRANQUISMO AYER Y HOY

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El 90 aniversario  y los personajes republicanos. 

Dado que estamos ante el 90 aniversario del reinicio de la guerra civil (comenzada realmente en octubre de 1934), comentaba con un amigo el segundo tomo de mi trilogía sobre la república y  la guerra, “Los personajes de la república vistos por ellos mismos“. Le parecía, como a mí, que era el más original de los tres, por su método y por sus conclusiones. Para resumir: lo que hice fue examinar las memorias de los protagonistas, contrastándolas entre sí y con los  hechos más conocidos. Es un método extraordinariamenrte fructífero y revelador, pero muy poco usado, que yo sepa nadie lo ha empleado en España, por lo menos. Pero es extraordinario lo que revela, no tanto datos en su mayoría conocidos,  como ambientes, intenciones, trasfondos personales  y valoraciones propias y mutuas con los demás, esos aspectos que no suelen asomar en las historias corrientes.

Discutimos sobre qué memorias parecían más valiosas. Creo que hay que diferenciar entre el interés político-histórico y el del personaje humanamente hablando. Políticamente me han parecido las más  relevantes los diarios de Azaña y, en relación con el catalanismo y la república, las memorias de Cambó. Interés muy especial tienen las de Juan Simeón Vidarte, sobre todo por lo que  revelan de la masonería, una historia semisubterránea, y un caso excepcional,  pues el secretismo es una verdadera obsesión de la “orden”:  basta contrastar sus memorias con las de  Diego Martínez Barrio,  mucho más previsibles,  en las cuales la masonería no existe, ¡pese a haber alcanzado él el grado máximo en ella!  Vidarte es imprescindible para aclarar hechos fundamentales a los que la historiografía académica apenas presta atención. Por supuesto, siempre aportan  personajes más convencionales, como Niceto Alcalá-Zamora, Francisco Largo Caballero, Gil-Robles,  o, entre los no directamente políticos, Julián Marías. Dado que el contexto histórico del libro es tanto la república como la época anterior desde el “desastre del 98″, las memorias de comunistas quedan fuera,  no así para la guerra civil misma y la posguerra.  

    Entre los anarquistas son valiosas aunque un tanto presumibles, las de Federica Montseny o  Peirats,  no así las de Juan García Oliver, el cual, con Alejandro Lerroux,  vienen a ser, como personajes, los más interesantes por su vida turbulenta, muy distinta de la un tanto anodina y “normal” de  casi todos los demás políticos. Lerroux tiene dos libros  La pequeña historia, centrada en los entresijos de la  república, y unas mucho más interesantes Mis memorias, sobre  sus andanzas anteriores. Evolucionó desde un energumenismo juvenil próximo al anarquismo  a una moderación razonable que pudo haber hecho viable la república si no le hubieran saboteado Alcalá-Zamora y Azaña (compinchados, por cierto, con un delincuente holandés). García Oliver fue un “hombre de acción” del anarquismo catalán, complicado en atentados  antes de llegar a ministro del frente popular y terminar exiliado en Méjico, donde escribió su autobiografía El eco de los pasos,  escritas con  notable talento literario, al igual que las de  Lerroux

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Dos guerras críticas para Occidente (II): la democracia como factor moral

El próximo martes, día 7, a las 19.00, en el Casino de Madrid, presentación de El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas. Con Iván Vélez.

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Dos guerras críticas (II) La democracia como factor moral

Veíamos anteriormente cómo las guerras de Ucrania e Irán han puesto en jaque el poder militar y económico de Usa y la UE, las que suelen interpretarse como Occidente, sin que ello parezca reversible, salvo a costa de escalar la guerra hasta el peligro nuclear. La crisis derivada, no obstante, no es solo de poder sino más profunda, principalmente moral, algo que solo un cinismo pueril puede desdeñar.  He abordado estos problemas en El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas.

1. El elemento moral en las dos conflagraciones analizadas someramente se centra en la distinción radical entre un Occidente cuyo valor determinante sería la democracia liberal, y casi todo el resto del mundo donde no rige ese valor. Se supone que la democracia constituye el sistema de gobierno más perfecto, productivo y liberador, el único legítimo en la actualidad. Sin embargo Ucrania e Irán no son hechos excepcionales, sino la culminación de un rosario de otros como Irak, Afganistán, Libia o Siria, entre varios menores. Guerras con dos rasgos definitorios: Occidente las ha declarado o promovido en nombre de la democracia y los derechos humanos contra regímenes tildados de tiránicos, genocidas y peligros para la paz; y han causado millones de muertos y desplazados, miseria, terrorismo, guerra civil, estados fallidos y ninguna democracia. Y en los dos casos últimos, amenazas generales para el mundo, que podrían volverse apocalípticas. No ha habido ninguna disculpa ni explicación de tales catástrofes por los gobiernos causantes, como si invocar la democracia les autorizase a provocarlas.

2. Basta constatar esta evidencia para concluir que la crisis de poder de Occidente al fracasar en Ucrania e Irán ante países más débiles y en un contexto de nuevas superpotencias, se completa con una crisis de la democracia. Por haberse utilizado esta como argucia o pretexto para destruir sociedades enteras y empujar hacia una tercera guerra mundial. La cual, si se desarrollase plenamente, acabaría con la civilización y hasta con la humanidad.

3.  Dato relacionado es la implantación de políticas derivadas de la ideología LGTBI: sin ser votadas han sido impuestas por gobiernos y oligarquías, y aunque han retrocedido en Usa, continúan con plena fuerza en la UE. Es la ideología oficiosa, prácticamente oficial, de la UE, que la subvenciona, protege con leyes ad hoc, exhibe sus símbolos y  manifiestaciones  en la calle y en edificios públicos, mientras hostiga a países como Hungría o Polonia, que las han rechazado, y constituye uno de los motivos subyacentes del ataque a Rusia.

4 . Esa ideología, presentada como una evolución natural de la libertad y los derechos humanos, pretende reducir la realidad biológica de los dos sexos a sentimientos personales y hacer de ellos una señal identificativa  de una supuesta democracia; degradando de paso la razón a sentimientos particulares.  Su fondo es la exaltación de la sexualidad estéril en sus diversas formas, por tanto la hostilidad a la familia y a la larga a la continuidad del género humano. A su vez se conecta con doctrinas ultraecologistas y climáticas que ven al hombre como un “cáncer de la naturaleza”, y con tendencias llamadas woke, que execran la cultura e historia occidental. Propio de ellas es un extremado despotismo, que no solo busca condenar a muerte civil al discrepante mediante la llamada “cancelación” y gritería acosadora, sino que aspira a reglamentar los sentimientos de las personas mediante “leyes de odio” y cárcel. Un totalitarismo de nuevo cuño, pues hasta ahora ninguno había aspirado a regular a su conveniencia los sentimientos humanos.

5. Paradójicamente, los gobiernos de la UE, con pocas excepciones, promueven con diversos pretextos una inmigración masiva e invasiva del llamado tercer mundo y en particular de países islámicos, inasimilable para las ideologías lgtbi y similares. Es difícil discernir la causa de tal incoherencia, que probablemente radica en la común decisión de cortar  la raíz cristiana de Europa. Esta verdadera invasión, nunca votada democráticamente, causa tales problemas sociales y corroe de tal modo las identidades culturales e históricas europeas, que genera resistencias populares endurecidas hasta una especie de guerra civil psicológica. Los gobernantes promotores de tal invasión chocan con los niveles de aceptación social mas bajos en decenios, lo que acarrea un doble problema legal: sus autores se aferran a las formas del poder para desafiar desde él la indignación popular, y en el tiempo de que disponen tratan de crear hechos consumados muy difíciles de revertir, que rompen la propia identidad nacional.

6. Otros muchos síntomas delatan la crisis de la democracia en Occidente, como la falsificación,  distorsión o negación de procesos electorales utilizando tecnología avanzada y falsas acusaciones, como hace cada vez más sistemáticamente la Comisión Europea Pero no son estos,  sin embargo, los únicos síntomas de involución democrática. Uno de sus fenómenos más perturbadores, “la isla de Epstein”, expone la bestial degradación de un amplio círculo de poder e influencia en la democracia más emblemática. ¿Hasta qué punto están contaminadas las tan impropiamente llamadas élites de la UE u occidentales en general? El caso Epstein está sacando a la luz aquelarres satánicos mucho más extendidos, mezcla de corrupción sexual, económica y de poder y chantaje político. Hasta ahora, las democracias se han mostrado impotentes para juzgar a unos delincuentes poderosos que se amparan entre sí para obstruir o condicionar las aplicación de las leyes o adulterar las leyes mismas.

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Una hora con la historia: 413 – Starmer marca el camino | Las guerras de Israel – YouTube

 

 

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Ucrania e Irán, dos guerras críticas para Occidente (I) .

Ucrania e Irán, dos guerras críticas para Occidente (I) . 

a) Entender una guerra exige atender a los intereses en juego, la relación de fuerzas y uso de ellas, y la justificación moral. La mera relación de fuerzas nos indica que la guerra no podía estar en el interés de Rusia ni de Irán, pero sí en el de sus contrarios, que pensaban obtener beneficios de destruirlas políticamente, y tenían en principio la victoria asegurada. Que esa expectativa de triunfo no se haya cumplido deriva ante todo del uso estratégico y táctico de fuerzas mucho menores por parte de Rusia e Irán, uso hábil que hasta ahora la logrado neutralizar la superioridad enemiga. En cuanto a la justificación moral, suele interpretarse como mera cobertura retórica o propagandística de intereses menos confesables, pero en realidad llega a tener importancia decisiva.

 b) Si la guerra de Ucrania se diseñó como un conflicto largo que agotara y arruinara a Rusia, la de Irán debió resolverse en un golpe de extrema violencia, rápido y definitivo. En ambos casos la decisión bélica se apoyó en una apabullante superioridad de medios militares y económicos de la OTAN y de Usa-Israel. Y en los dos casos ha fracasado. La guerra de Ucrania ha ensombrecido el futuro económico y político de la UE, y la de Irán amenaza con una crisis económica global. Las dos han creado divisiones entre Usa y sus aliados. Y las dos han generado el fantasma de un enfrentamiento nuclear.

c) Para entender el fracaso occidental en las dos guerras deben contrastarse los resultados con los planes. En Ucrania, la URSS debía haber colapsado económica y militarmente en un plazo no muy largo, e Irán debía haber seguido la suerte de Libia o Siria. Con tales victorias, el poder occidental se habría mostrado tan ineluctable que China o cualquier otra posible superpotencia deberían aplazar por mucho tiempo la esperanza de rivalizar con él. Pero no hay indicios de un colapso de Rusia, mientras que la posición occidental se ha debilitado y la propia Ucrania está prácticamente desangrada. E Irán ha sido capaz de contragolpear dolorosamente  y llevar a sus enemigos a una posición incierta. Ha ocurrido lo inesperable, y con ello una profunda crisis del poder occidental.

d) Las dos contiendas han derivado en gran medida de la implosión de la URSS en 1991, cuando Usa, y secundariamente la UE, parecían disponer de un poderío absolutamente incontratable, lo que, junto con su éxito económico, debía determinar la evolución política y social planetaria. La serie de guerras continuadas, desde la de Irak, parecían refrendar esa impresión de fuerza. Sin embargo, las de Rusia e Irán están demostrando que países relativamente débiles podían resistir y contraatacar, obligando a replantear la cuestión de la hegemonía mundial. (Dejo aparte la atípica invasión de Afganistán, donde guerrilleros sin aviones, tanques o artillería lograron expulsar a las tropas occidentales después de veinte años de empeños y enormes gastos.)

e) De manera más remota, cabe remitir la situación a la II Guerra Mundial, concebida como el fin de la Era Europea comenzada cuatro siglos y medio antes por las exploraciones y conquistas españolas. Europa, hasta entonces el eje dinámico de la evolución humana, pasó a quedar partida en dos esferas de influencia dominadas respectivamente por Usa y la URSS, con pérdida de sus imperios y de su preeminencia en el pensamiento, el arte, la ciencia o la milicia. No obstante, Usa y la URSS no dejaban de ser superpotencias de raíz europea, aun si notablemente diferenciadas. En cambio, el paisaje mundial que hoy se dibuja incluye a una nueva superpotencia, China, sin aquella raíces de civilización, posiblemente India a medio plazo, potencias regionales notablemente fuertes, y la expansión del islam dentro del mismo Occidente. Un islam enemigo secular de la Europa cristiana y convertido de nuevo de una potente religión y civilización de conquista.

f) Cabe una observación general más: la II Guerra Mundial terminó con la bomba atómica que, en su desarrollo dotaba al ser humano de la capacidad por así decir divina, de destruirse a sí mismo. Y la técnica no ha cesado de evolucionar con la informática y en particular con la inteligencia artificial, que puede convertirse en otro instrumento de autodestrucción por su capacidad para ampliar la vigilancia y control de las personas y disolver en ellas la percepción del bien y el mal y de verdad y falsedad, máxime al acompañarse de un debilitamiento bastante generalizado de la fe en el sentido de la vida. Los retos de civilización vienen a ser los mismos de toda la historia anterior, pero con una amplitud sin precedentes, que compromete la subsistencia del género humano.

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LGTBI, invasión islámica y guerra europea.

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LGTBI, invasión islámica y guerra europea.

**El PP entiende la ideología LGTBI como garante de la libertad, la dignidad, la igualdad y una sociedad sin miedo. Nada nuevo, así se presentan todas las ideologías, sean comunistas, liberales, anarquistas o fascistas. Aunque unas privilegian la libertad, otras la dignidad, otras la igualdad, y todas la felicidad.

**Para explicar la ideología LGTBI, esencialmente woke, nada mejor que contemplar sus exhibiciones sexuales,  sus propias declaraciones enfermas y sus aspiraciones extremadamente despóticas a prohibir o cacelar a quienes no tragan sus pretensiones,  o encarcelarlos por “delitos de odio”.

**La ideología LGTBI es esencialmente la idealización de la sexualidad estéril y su imposición como modelo. Va contra la familia y, en último extremo, contra la propia continuidad de la especie. Va también contra el derecho más elemental de los niños a un padre y una madre reales y no una parodia de dos mamás o dos papás.

**Creo que hay una relación entre esa ideología y la criminalidad pedófila, expuesta en el caso Epstein, que se está descubriendo no es aislado ni mucho menos entre las castas dirigentes, que casualmente son también promotoras de lgtbi, delitosd de odio, etc.

**Junto con la promoción de la invasión islámica y los preparativos de guerra europea, la ideología LGTBI es la característica más acusada de la UE: desde ella han perseguido a Hungría y a Polonia, y es una causa de los planes de destruir a  una Rusia que la rechaza,  mediante una nueva guerra europea.

**Las cuestiones LGTBI y relacionadas las trato también en mi último libro, que podría haberse titulado igualmente: “Las dos Españas, las crisis europeas y la significación histórica del franquismo”. Como dice Stanely Pyne, expone una perspectiva rigurosa, pero sombría.  

**Ante los planes belicistas de la degenerada oligarquía de la UE, un partido que reivindicase el NO a la nueva guerra europea, creo que ganaría mucho apoyo popular. Contra los preparativos de nueva guerra europea proclamados abiertamente por los delincuentes Leyen, Macron, Merz, Kallas Saunas o el sucesor de Starmer, solo cabe a España una salida que mantenga su soberanía: recobrar su tradición de neutralidad.

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