El porvenir de la monarquía

El futuro de la monarquía 

El 25 de diciembre pasado escribí esta carta abierta a Felipe VI: 

Señor,

Sobre  su charla navideña he escrito este comentario en X: “El rey iba a incluir: Un cariñoso saludo para mi padre, que está en Dubai por motivos personales depués de habernos traído tanta democracia, Europa y diálogo como disfrutamos, solo estropeado por los populismos y esas cosas“. Espero que no se interprete como simple burla. Por casualidad, su discurso ha coincidido con las memorias de su padre Juan Carlos,  cuyo contenido político-histórico es esencialmente el mismo de su discurso: democracia, Europa,  unidad, diálogo, prosperidad etc., que su padre se atribuye  a sí mismo un tanto pretenciosamente, al paso que, como usted,  descalifica implícitamente la época anterior, sin la cual ni su padre ni usted habrían sido  monarcas.

Observe la profunda y perversa ironía de la historia: su padre, a quien, según versión oficial y parcial aunque no totalmente  distorsionada, se deben esas maravillas que usted pondera, ha sido desterrado por usted. ¿No retrata ese acto decisivo la quiebra de un régimen convertido en una farsa grotesca con ciertos rasgos trágicos? El retrato se hace aún más claro al considerar que usted no ha obrado por propia iniciativa, sino por presión  de un  personaje con falso doctorado, con una carrera política relacionada con el negocio de la prostitución homosexual, promotor de una corrupción masiva y que ataca todas las normas democráticas y la propia continuidad de España como nación. Un sujeto a quien ha firmado usted una ley golpista que prácticamente finiquita el régimen del 78.

Su pequeño discurso deja la fuerte impresión de que usted se identifica con tal individuo, puesto que en otra comparecencia navideña, con otro partido en el poder, usted clamó enérgicamente contra la corrupción y abogó por una regeneración política. Ahora ha cambiado de tono: ¿es que  ha llegado ya la regeneración y  se ha acabado la corrupción de la mano de ese “doctor”? 

Conociendo todo eso, no es sorprendente que usted haya peregrinado a Mauthausen a condenar los crímenes totalitarios, iniciativa que ha partido sin duda del sujeto que hoy desgobierna al país. Si tanto interés tiene usted  en ese asunto, ¿por qué ha ido tan lejos? ¿No tiene usted aquí al lado otra manifestación de monstruoso crimen totalitario en Paracuellos del Jarama? ¿Un crimen, como muchos otros, perpetrado por el partido del sujeto que le ha empujado a “lucirse” en Mauthausen?  

Usted  ha invocado a Europa y sus “valores”. Hoy los valores de la Unión Europea incluyen la promoción de una inmigración masiva que tiende a desfigurar la cultura de Europa, en particular de una agresiva invasión islámica que no cesa de cometer matanzas genocidas  de cristianos  en África y Oriente Próximo, y trata de imponer sus leyes en nuestros países. De especial peligro para España por la proximidad de un país musulmán que aspira sin disimulo a invadir ciudades e incluso regiones de España. ¿No merecerían estos “valores” y el anticristianismo rampante de la UE  alguna alusión de su parte? Llama la atención que en el decorado de sus palabras el portal de Belén haya quedado casi invisible, lo que obliga a preguntarse si comparte usted esos nuevos valores europeos, como el “doctor” relacionado con las saunas.

Hay además otros “valores” que las oligarquías de la UE vienen imponiendo sin haber sido nunca votados: la ideología lgtbi y woke, la “educación” sexual de la infancia, la destrucción del campo bajo una histeria climatomaníaca sin fundamento real, etc.  Pero, más preocupante si cabe es otro “valor”: los planes para desatar una nueva gran guerra europea bajo supuestos completamente inventados. Por algunas alusiones, usted parece estar plenamente de acuerdo al igual que el “doctor”

Solo una consideración más: aunque su padre y usted traten de hacer olvidar  el origen de la monarquía en la decisión de Franco, esta es la verdadera historia. Y quienes no la olvidan son gente como el citado doctor, que han hecho del antifranquismo el cimiento de sus políticas. Usted asistió impávido a la exhumación o profanación de la tumba de Franco, un ultraje realmente bestial a la historia y todo un programa de acción política: destruir la herencia del franquismo. Parte de la cual es la monarquía. Su padre y usted, cada uno a su modo, vienen descreditando la institución más que sus enemigos abiertos, y el mal mayor que pueden hacer es provocar una nueva república. Que no sería alarmante si no es porque los republicanos  de hoy, empezando por el sujeto con el cual usted parece identificarse no difieren en nada de aquellos como los que  el propio Azaña caracterizaba: gente “de codicia y botín sin ninguna idea alta”.   

Usted debe reflexionar sobre estos asuntos, porque tiene ciertas obligaciones, y  su responsabilidad histórica es muy grande.

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En los nueve meses siguientes  hasta hoy, la situación del país no ha cesado de empeorar, siendo el asalto de Mohamed y Sánchez a Ceuta la penúltima fechoría que pone en cuestión el futuro de la monarquía, y por desgracia también de la nación y la democracia españolas. Y creo necesario remitirnos a la historia, que quizá nos ayude a comprender en alguna medida lo que está pasando:

EL FRANQUISMO AYER Y HOY

El primer suicidio de la monarquía

Después de la huelga revolucionaria de 1917, la monarquía de la Restauración entró en crisis aguda. Y en 1923 se hallaba al borde de la catástrofe, acosada por los cuatro cánceres del terrorismo anarquista,  la guerra del Rif,  la demagogia desatada de un PSOE golpista  y  unos separatismos al borde de  la insurrrección. Crisis insuperable para unos partidos dinásticos que se demostraban cada día  tan intrigantes como ineptos.

La situación fue resuelta por el golpe de Primo de Rivera, que curó, por así decir, aquellos cánceres, y lo hizo con muy poca violencia y manteniendo libertades fundamentales. El terrorismo desapareció prácticamente, y lo mismo ocurrió con la amenaza separatista; el desembarco en Alhucemas solucionó la cuestión marroquí por muchos años; el PSOE se convirtió inesperadamente en un partido civilizado y productivo; y el viejo caciquismo fue desarraigado.  Más aún: la economía creció a un ritmo espectacular y el país adquirió un peso e importancia internacional como no había denido desde la invasión napoleónica. Y la monarquía se mantuvo. Todo ello conseguido en solo seis años, algo casi milagroso  comparado  con los tumbos, miserias y enredos políticos de la etapa anterior.

   Pese a tales logros, suele achacarse a la  dictadura de Primo de Rivera el haber comprometido irremediablemente el futuro de la monarquía por haber  fracasado políticamente. ¿Fracasos políticos sus sorprendentes éxitos? Su desarrollo lógico se previó como una democratización en torno a dos grandes partidos, una conservadora Unión Patriótica, y una izquierda a su vez democratizada, el PSOE. ¿Por qué no fue así? No porque resurgieran las cuatro enfermedades,  sino la quinta, los manejos de los propios monárquicos que resentían  la pérdida de sus cacicatos,  y de una parte del ejército más experta en intrigas que en eficacia militar. Más la escasa firmeza del rey, que se volvería traición a quien le salvó el trono. Entre todos provocaron el  abandono y autoexilio de Primo de Rivera y arruinaron unos logros  casi inverosímiles, que ni impresionaban ni interesaban a aquellos maquinadores “sin ninguna idea alta”, que podría haber dicho Azaña.

Caído el “dictador”, el rey y sus cortesanos creyeron poder volver al sistema anterior, ya imposible, mientras parte de los monárquicos de la víspera, como Miguel Maura y Alcalá-Zamora, se dedicaban a unificar y dar perspectiva a una agitación republicana  gritona pero sin capacidad política. El rey sugirió haber sido él mismo una  víctima de Primo de Rivera, ganándose la irrisión de los republicanos y la decepción o el desprecio de gran parte de la opinión pública, mayoritarimente monárquica. El resultado es bien conocido: república, frente popular y guerra civil. La monarquía cayó ante todo por la traición a Primo de Rivera de quienes lo debían todo a él. Creían que la traición estaba justificada en el supremo interés de sus apetencias particulares. Y   fue prácticamente un suicidio.

Cuando una monarquía cae en el siglo XX, cae para siempre, dictaminó el socialista Araquistáin. Y sin embargo la monarquía retornó, caso sin igual en Europa. Y lo  hizo por decisión de Franco, que no obstante conocía bien a los monárquicos y frustró, al final de la II Guerra Mundial,  una maniobra clásica en ellos para traicionarle e imponer una monarquía tutelada por Londres.  Pues bien, parece que Juan Carlos, Felipe y el PP  quieren repetir la receta de 1930-31. Dada la desastrosa experiencia de las dos repúblicas y la simple contemplación de unos republicanos actuales iguales que los de entonces,  me parece muy preferible la monarquía como elemento de continuidad y moderación. Pero si esta persiste en suicidarse no habrá mucho que hacer, más que prever otras medidas para la sociedad.

 

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Verdad en literatura / Máximo peligro desde la II Guerra Mundial / El macarra y las instituciones.

La verdad en la historia y la literatura

Entendemos la historia como realidad y la literatura como ficción, y tendemos a  identificar inadecuadamente realidad con verdad. Así, podríamos desechar la literatura como una especie  de falsedad más o menos agradable.  La historiografía se apoya en hechos reales en principio, pero puede tergiversarlos, relacionarlos mal o analizarlos superficialmente. Hoy, el envilecimiento de la historiografía “académica” es manifiesto, de él he expuesto algunos aspectos en Galería de charlatanes. En realidad, las ficciones literarias tienen también su verdad y su falsedad, a menudo relacionadas con la historia: gran parte de la novelística, el cine, etc. pululantes desde la transición, son falsos en ese sentido, porque cultivan sentimentalmente las falsedades que la historiografía presenta como objetivas, incluso científicas.  

   Como arte, la ficción literaria se basa en el sentimiento que produce al hombre la variadísima, complicada y contradictoria de la propia vida humana, y en ese campo llega a expresar  verdades  inasequibles a la historiografía. Verdades que expresan   bajo las ilusiones, las pasiones, los intereses… la angustia esencial de la condición humana. La literatura desciende del mito, de la profundidad insondable del mito, que decía Paul Diel, e impresiona la psique (nunca la de todos los humanos), al margen de las realidades y condicionantes históricas, económicas, ideológicas o psicológicas convencionales. Esto, claro está, solo lo consiguen unas pocas obras que no hace falta citar aquí, y que destacan sobre la masa de la restante literatura,  masa de valor muy variado, desde las obras notables a las irrisorias o estúpidas.  

   La historiografía, con sus vaivenes y desigualdades, es fundamentalmente acumulativa, pero  la literatura, como el arte en general,  no lo es, y depende de manera esencial de lo que llamamos talento o genialidad del autor. Un talento que parece venirle de fuera: La Ilíada comienza atribuyendo el relato a “la diosa” o musa, y no al artista, que solo sería el instrumento de ella. Esto me parece una intuición muy auténtica.

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La Segunda Guerra Mundial: Y el fin de la Era Europea (HISTORIA)

Máximo peligro desde la II Guerra Mundial

La segunda guerra mundial alumbró la guerra fría, que mantenía un equilibrio general entre superpotencias, debido al peligro nuclear, sin impedir una lucha permanente  de intervenciones menores, derrocamientos y golpes de estado  por todo el mundo. En la situación actual, ese equilibrio sufre serio peligro de romperse en un efectivo enfrentamiento nuclear. Así como la SGM significó el fin de la Era Europea, la contienda actual, ahora en Ucrania e Irán, tiende a  ampliarse hasta acabar con la misma Europa y con muchísimo más que ella.

La guerra fría terminó con el colapso de la URSS, dando lugar a lo que se ha llamado mundo “unipolar”, en que Usa, apoyada por la anglosfera y sus satélites de la UE,  parecía disponer de un poder absoluto y definitivo. Ese poder se mostró en guerras como las de Irak, Libia, Siria etc. Estas fueron emprendidas bajo banderas de democracia, por lo que habrían sido sendos fracasos, ya que solo consiguieron hundir a esos países en guerras civiles y terrorismo. Pero salta a la vista que la democracia fue solo un encubrimiento de otros intereses, desde cuyo punto de vista fueron completos éxitos. 

La serie de guerras de este tipo  culminó primero en Ucrania y luego en Irán, esta impulsada por Israel. Y en ambos casos se ha roto la serie de éxitos. Usa y sus satélites están siendo derrotados en Ucrania, y el (alevoso) ataque a Irán, que prometía una victoria rápida, se ha convertido en una crisis mundial, económica y no solo económica, mientras China se erige en superpotencia capaz de desafiar a Usa, Rusia vuelve a ser superpotencia militar, Irán lo es en el plano regional, y el islam está a la ofensiva en el mismo corazón de Europa.

Ante estos fracasos, Usa y la UE pueden reconocer la necesidad de un orden o equilibrio mundial muy distinto del que habían previsto al caer la URSS. Pero todo indica que en lugar de aceptar su derrota están planeando intensificar la guerra con un peligro real y creciente de volverla nuclear. El mundo está en la situación  más peligrosa desde el fi de la SGM.

EL FRANQUISMO AYER Y HOY

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Un macarra como piedra de toque institucional

**Todo análisis político en España que no tome en cuenta la marcha hacia una nueva guerra europea y la putrefacción del régimen del 78, no es análisis, es simple parloteo.

**El caso de Ceuta refleja, ante todo y con especial brutalidad, la extrema degradación de las instituciones (monarquía, ejército, Iglesia, poder judicial…). Que viene, eso siempre se olvida, de Aznar.

**La degradación institucional comenzó pronto en la transición, pero pudo corregirse mientras el PP ejerció de oposición. Aznar hizo imposible la corrección cuando (2002) se sumó al discurso histórico-político de PSOE y separatistas, por ello a sus efectos políticos.

**La degradación institucional alcanzó su ápice en 2019 cuando un falso doctor y vulgar macarra de sauna en el poder se permitió profanar la tumba del mayor estadista español en siglos. El acto simbólico entrañaba todo un programa político, y demostró que el nivel moral de obispos, jueces, militares, monarca, etc., no rebasaba el del macarra.

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421 – El mundo cambia en profundidad | El pecado original – YouTube

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Alguien o algo / “Extraordinaria complejidad” / El fin de los tiempos

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Alguien o algo

 1. Etimológicamente, existir significa salir de o estar fuera de. ¿Estar dónde? En el tiempo y el espacio. ¿Saliendo de dónde? Eso es un misterio, porque todas nuestras capacidades están condicionadas por la existencia misma.

2. Dado que lo existente no se explica a sí mismo, es racional pensar que procede de “algo” o de “alguien”. La ciencia investiga sobre el “algo” prescindiendo del “alguien”, y en su tarea profundiza indefinidamente sin encontrar, comprobar  ni, en rigor, buscar un  sentido o  finalidad a lo existente, al cosmos.

3. Si optamos por un  “alguien” creador (la divinidad), proyectamos nuestras limitadas capacidades sobre un ser que imaginamos ilimitado en conocimiento, voluntad y poder. Es decir,  construimos un ser reflejo de nosotros mismos ampliado al infinito. Lo cual resulta imposible de comprobar.  El “algo” como origen de la existencia excluye la posibilidad del sentido, y el “alguien” adjudica a la existencia un sentido subjetivo o incomprobable, nacido de nuestros deseos.  

5. Dice la Biblia que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, lo que podría invertirse fácilmente: el hombre hizo a Dios a imagen y semejanza de sí mismo. No obstante, ¿cómo  un cosmos sin sentido podría producir un ser cuya existencia gira en torno al sentido práctico y a la búsqueda de un sentido general, como demuestran las religiones, filosofías e ideologías? 

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“Extraordinaria complejidad”

*Marruecos no solo es el enemigo más evidente de España, es además un régimen extremadamente tiránico, brutal y corrupto. ¿Por qué los “demócrratas”  PP y PSOE son tan amigos de él? He aquí una buena pregunta.

*Al monarca la situación de Ceuta le parece de “extraordinaria complejidad”. Quizá para descansar la mente de ella se ha ido de vacaciones y al “Madring” (siempre la colonización cultural). Pero el asunto es absolutamente sencillo: Marruecos organizó la invasión y el gobierno impidió cualquier reacción policial o militar. Luego fue una operación coordinada entre Rabat y el Saunas para avanzar a la entrega de Ceuta y Meilla a Marruecos. Propósito que ya viene de Juan Carlos y de la OTAN.

*Llevamos muchos años soportando la cultura de la patraña sobre nuestra historia, y las políticas derivadas. La negación de la Reconquista está en el fondo de las políticas de Juan Carlos y su hijo, la OTAN y los gobiernos PP y PSOE hacia Marruecos. “La Reconquista y España”.

La Reconquista Y España

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El fin de los tiempos

**El alucinado sionismo mesiánico ha convertido a Israel en un estado criminal que busca deliberadamente un Armagedón como medio para el advenimiento de su mesías y el fin de los tiempos. Lo dicen ellos mismos. Y los cristianos evangélicos lo apoyan suponiendo que quien vendrá será otro mesías, la segunda venida de Jesús.

**”Democracia Epstein”, “democracia Soros”, “democracia Leyen-Lagarde”, “democracia Saunas”… El proceso por el cual la democracia  ha llegado a la actual degradación exige un estudio riguroso. Esta descomposición moral es mucho más grave que el la debilidad militar. 

**La situación mundial se caracteriza por el declive del Occidente anglo-UE en poder y sobre todo en fuerza moral,  el auge de la superpotencia china, Irán como gran potencia regional, y  Rusia como país vencedor de la OTAN en Ucrania.  Ni China ni Irán son una alternativa para nosotros, ni siquiera Rusia,  pese a valores compartidos. El problema que se nos plantea, junto con el resto de la Hispanidad, es salir de la insignificancia y la satelización y adquirir  voz propia. La neutralidad no es asunto de conveniencia, sino de supervivencia.

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EL FRANQUISMO AYER Y HOY

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Misterio del pecado original

420 – Mesianismo y moral | Ejército cipayo – YouTube

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Misterio del pecado original

Dado que, según hemos venido observando y más allá de las implicaciones directamente políticas,  el fondo del mesianismo se refiere al pecado orignial, cuyos males vendría el mesías a remediar, vamos a tratar brevemente el tema.

Decía Gómez Dávila en uno de sus aforismos que los hombres se dividen entre los que creen en el pecado original y los bobos. Estamos viendo cómo el elemento semimístico por el que se guía el sionismo mesiánico de Netanyahu (y no es un asunto anecdótico) gira sobre la negación, en la nueva era, de las leyes de la Torá derivadas del pecado original (frankismo, Chabad Lubávitch, aparentemente contrarias)

El mesianismo ha sido un acompañante del pueblo judío que le ha traído muchas  desgracias, la mayor de ellas una diáspora de 18 siglos, y ha habido otras muchas. El componente mesiánico del sionismo tipo Netanyahu es probable que tenga un efecto semejante.

La llegada del mesías, pues, sería el final de los tiempos, acabaría con la historia empezada  por el pecado original y abriría una era de paz universal bajo hegemonía del pueblo elegido, donde ya no sería necesario respetar las leyes nacidas para contrarrestar en alguna medida el pecado original. Así que nos permitiremos una pequeña digresión sobre el pecado original 

Visto de modo  literal, la historia del pecado original parece una sarta de disparates, coronada por la pretensión de que un pecado cometido por Adán y Eva lo sufran sus descendientes como si también lo hubieran cometido. Pero en realidad es la exposición simbólica más profunda de la condición humana. Se lo  ha solido interpretar como una desobediencia a una orden divina: “si coméis de su fruta, moriréis”. Pero ¿por qué habría impuesto Dios tal prohibición, sabiendo que Adán y Eva no la cumplirían, y por qué su incumplimiento quedará como  marca de su descendencia? Todo suena caprichoso e incoherente.

En mi opinión, el mito expresa mediante símbolos el paso del mundo del instinto al de la moral, característico del ser humano, lo que lo diferencia más profundamente del animal: lo humano gira en torno al “árbol de la ciencia del bien y el mal”, es decir, de la moral. Aunque el hombre conserva fuertes rasgos instintivos, el bien y el mal bañan, por asi decir,  toda su conducta, hasta en los aspectos más triviales, como “tomo un taxi o voy andando”; no digamos en los más decisivos o trascendentales de la vida: ¿qué es bueno o malo,  mejor o peor?

La moral es, pues,  una evidencia en la conducta humana, adquirida al “morder la fruta”; el problema es la ciencia de ella al hombre del animal, sino en “la ciencia”. El mito representa la humanización como una caída: se pierde la inocencia y espontaneidad  del institnto y se entra en un mundo atormentado de culpa,  remordimiento, responsabilidad, crimen, también de alegría, logro, incluso sublimidad. Pero  su  “ciencia” o sentido  quedan fuera de las capacidades humanas.  

El bien y el mal existen también en el mundo prehumano, pero como algo ajeno al  individuo: así, el bien del lobo es el mal de la oveja. La diferencia está en que los dos se encuentran en la persona, en su interior, con un carácter proteico,  a menudo mezclados y confusos: el bien y el mal  suelen transformarse el uno en el otro, se relativizan, cambian según el contexto,  adquieren formas diversas o se presentan con  aspecto distinto desde distintas perspectivas.

  Ese carácter perturbador de la moral  origina en el hombre una especie de nostalgia y deseo de volver al instinto, deseo imposible y enfermizo, como explica Paul Diel, y bien expresado en unos versos de Walt Whitman que he citado a menudo: Podría irme a vivir con los animales, tan plácidos y  satisfechos de sí mismos (…) No sudan ni gimen por su condición, no yacen despiertos en la oscuridad ni lloran sus pecados. He sostenido que el objetivo de las ideologías sería prescindir de la “hipótesis” de Dios (como Laplace) y abolir la moral mediante organizaciones sociales (utopías) que eliminasen el mal y en las que los hombres serían buenos sin poder evitarlo, 

 Dios advierte a Adán que si come esa fruta, morirá, lo que solo puede entenderse como que adquirirá consciencia de la muerte. Y, en efecto, la moral está íntimamente ligada a dicha consciencia, como asimismo la libertad: unos seres inmortales no necesitarían la moral ni la libertad, ni preocuparse por el sentido de sus actos. No creo que el mesianismo sionista traiga la inmortalidad de las personas, pero en algunas de sus versiones volvería inútil la Ley de la Torá (algo que predicaba también San Pablo con otro sentido)l sionismo

Por lo tanto, la condición humana es intrísecamenes angustiosa, lo que expresa de otra manera el  genial cuarteto (rubai) de Omar Jayam: Vine al mundo sin mi consentimiento/ Después, la vida no ha cesado de asombrarme/ Me iré sin desearlo y sin saber/ el porqué de mi llegada, mi estancia y mi partida.

El sentido de la vida, por tanto, estaría reservado a Dios, lo que plantea muchos problemas. Ese muro infranqueable no ha impedido al hombre realizar a lo largo de la historia esfuerzos ímprobos por desvelar el misterio del sentido: las religiones, las filosofías y las ideologías son el resultado de ese esfuerzo, que no tendría objeto si  hubiésemos adquirido la ciencia y no solo el bien y el mal. Esfuerzo que nunca logra su objetivo, pero quizás avance de algún modo, como cuando se persigue el horizonte: nunca se alcanzará, pero entre tanto se descubren nuevos paisajes. También ha dado lugar a numerosos errores y catástrofes, como certifica la historia.

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Ucrania, Irán y la “raza blanca”

En “Una hora con la historia”: 420 – Mesianismo y moral | Ejército cipayo – YouTube

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¿Qué saldrá de Ucrania e Irán? 

Observemos la situación general: en Ucrania la OTAN-UE, ante todo Usa, están siendo derrotadas y a menos que escalen peligrosamente hasta una guerra europea en el umbral nuclear, habrán tenido que retirarse sin lograr sus objetivos  (agotar allí a Rusia y provocar una crisis histórica en su interior y probablemente desmembrarla). Ucrania quedará reducida a un país sin salida al mar, quizá repartidas partes de ella con Polonia y Hungría, y habiendo perdido la mitad de su población. Al mismo tiempo, la UE-OTAN ha expulsado a Rusia de su posición natural europea hacia Asia y China. A resultas de las malas perspectivas, la cohesión Usa-OTAN-UE pasa por fuertes tensiones, mientras la UE sufre gobiernos impopulares y aprietos económicos e incluso alimentarios. La eventual ampliación a guerra europea sería la peor salida, pues acabaría con una Europa ya desprestigiada y con escasa influencia mundial.

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Fijémonos ahora en Oriente Próximo: los  intentos de Israel, con Usa a sus órdenes, están resultando catastróficos. Lejos de su objetivo de  convertir a Irán en una nueva Siria o Libia en pocos días o meses, la respuesta iraní está logrando sus propios objetivos: someter a Israel al mayor peligro de su historia, destruir las bases militares useñas en la región,  socavar en alguna medida el dólar y  desestabilizar los estados árabes aliados a Usa y  de hecho a Israel. Los efectos económicos se han hecho mundiales, particularmente para Asia oriental, África y en menor medida también para la UE y Usa, al reducir fuertemente los flujos de petróleo, gas natural y fertilizantes, con posibilidad de generar hambrunas en áfrica y otros lugares.

Estas dos guerras auguran una redefinición geoestratégica del mundo después del período marcado por el derrumbe de la URSS, en el que parecía firme e irreversible la superioridad absoluta de Usa como única superpotencia, con la UE en posición auxiliar,  lo que convencionalmente se considera Occidente. Superioridad militar, política, tecnológica  y, según se suponía, también moral. Este período ha durado tan solo 36 años. Al  filo de las dos guerras mencionadas, una nueva superpotencia, China, desafía una hegemonía useña encallada en Ucrania e Irán y enfrentada a antagonismos  internos que en algunos momentos parecen próximos a guerra civil.  Mientras, Irán se va definiendo con la gran potencia de Oriente Próximo,  capaz de alterar a fondo el statu quo  de la región salido de la II Guerra Mundial. En cuanto a Rusia,  vuelve a ser una superpotencia política, habiendo demostrado  capacidad militar, económica y tecnológica muy por encima de cuanto esperaban sus enemigos.

Se abre, pues, una nueva era histórica en que tanto la superioridad material como la espiritual de Occidente (la Era Europea ampliada a hegemonía useña) entra en declive, mientras surgen potencias que adoptan la ciencia y la técnica occidentales, pero encuadradas en un marco cultural profundamente distinto, a menudo resentido y hostil, que define la Era Europea como una época de opresión y explotación. Vale la pena extenderse un poco al respecto.

Dado que Usa, Israel y los gobiernos de la UE son los causantes  de estas guerras y otras anteriores en Irak, Libia, Siria o Afganistán, cunde el  discurso que atribuye a  Occidente en general todas las guerra por sus agresiones a países y sociedades esencial y supuestamente pacíficas. Más aún, la acusación se extiende a los casi cinco siglos de la  Era Europea comenzada por España. Así, Rusia y China, quizá India,  deberían encabezar la rebelión del “sur global” contra Occidente. Este discurso lo ha asumido también  Rusia, resentida, no sin razones, por la beligerancia demente de la UE.

El alegato ha adquirido tintes curiosamente racistas, siguiendo expresiones como la de la peculiar pensadora Susan Sontag, judía useña, puestas hoy de moda:  La raza blanca es el cáncer de la historia humana; es solo la raza blanca (sus ideologías y sus invenciones) la que erradica a las civilizaciones autónomas, la que estropea el equilibrio ecológico del planeta y la que ahora amenaza a la propia existencia de la vida. Tal discurso  amplía la leyende negra antiespañola a todo Occidente y a la raza blanca europea, y es tomado en serio por muchos intelectuales y políticos en la propia Europa y Usa, por lo que no está de más atender a ella.

Lo esencial de la leyenda negra procede de un fraile perturbado, Bartolomé de las Casas, que se adelantó al tópico ilustrado del “buen salvaje”. Su narración ha sido explotada a fondo por los enemigos de España, mayoremente protestantes, Inglaterra y Francia, que hoy están recibiendo su propia medicina. Para Las Casas, los indios americanos vivían en una especie de paraíso al que prácticamente no habría llegado el pecado original, según eran de mansos, pacíficos, trabajadores, población numerosísima con ciudades y culturas increíblemente avanzadas. Allí habrían entrado los españoles como tigres y lobos despiadados para robar y asesinar a diestra y  siniestra, por puro vicio. No vamos a explicar aquí el carácter  obsesivamente calumnioso de sus relatos, baste señalar cómo han revivido a últimamente y con mayor amplitud, justo cuando muchos pensaban que el sistema político occidental iba a triunfar e imponerse en el mundo entero por el ejemplo o por la fuerza.

  Viene a ser un hitlerismo a la inversa. Esta versión histórico-política se apoya en un rasgo demográfico importante: opone una raza blanca de mil millones de personas a los otro siete mil millones  de la Tierra, de razas diversas pero coincidentes en haber sufrido la explotación  y el crimen de los blancos.  Con lo que la victoria, a medio más que a largo plazo, sería de los enemigos del Occidente creado por los blancos  tachados de guerras, destrucción de civilizaciones autónomas, del medio ambiente y del cambio climático.  No me molestaré aquí en rebatir tales historias y tendencias político-ideológicas que, de triunfar, sembrarían la miseria, el despotismo y la muerte masivas. Intentaré tratar, en cambio, su expansión en el propio Occidente.

EL FRANQUISMO AYER Y HOY

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