La pelea con los académicos

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La  pelea con los académicos

“Fue precisamente en esta situación de estancamiento intelectual cuando apareció de repente en 1999 la obra de un autor totalmente desconocido, Pío Moa, Los orígenes de la Guerra Civil española. No era un académico, sino un investigador independiente, tipo de persona mucho más rara en España que en el mundo anglófono. Moa era un ex marxista  que había comenzado su vida adulta como miembro activo de la GRAPO, una organización terrorista revolucionaria de los años setenta, que había luchado con uñas y dientes contra la democratización de España. Luego, en los años siguientes, se dedicó a un largo estudio y reflexión sobre la historia de su país. Tras dos décadas, Moa había llegado a conclusiones que iban en contra de sus primeras creencias, pero también de los mitos convencionales sobre la vida política española contemporánea.

“Su primer libro no abordaba  directamente los mitos de la Guerra Civil, sino las ideas recibidas sobre su contexto. Expuso y analizó los “orígenes” del conflicto en 1933-34, cuando la izquierda primero intentó imponer un sistema exclusivista y luego, tras fracasar electoralmente, recurrió a la insurrección revolucionaria, culminada en el violento asalto socialista masivo de 1934. Esta obra, la más importante y original de la historiografía española reciente,  fue seguida rápidamente por otras dos: Los personajes de la República vistos por ellos mismos (2000), un retrato revelador de los principales líderes de la izquierda a través de las descripciones originales y mordaces que se hicieron de sí mismos, y El derrumbe de la segunda república y la guerra civil (2001), que trata en detalle el apogeo del proceso revolucionario de la República y el inicio de la guerra. Los lectores españoles reaccionaron con entusiasmo a estos libros, especialmente porque Moa demostró no solo audacia analítica y originalidad, sino también un talento literario inusual, que contrasta con la expresión pesada y torpe de tantos historiadores españoles.

“El profesorado de izquierdas se indignó, y su aparentemente unánime coro de denuncias intimidó a cualquiera que se atreviera a decir una palabra a favor de Moa. Lo notable del aluvión de injurias que ha recibido es que prácticamente no ha habido debate ni crítica seria a las interpretaciones y realidades fácticas destacadas por el autor. Al contrario, la crítica se ha centrado, en un  estilo típicamente español, en ataques ad hominem. Estas críticas escandalosas se centraron principalmente en la falta de credenciales académicas de Moa, insistiendo la mayoría de las veces en que solo un “profesor” podía producir una obra histórica válida. Argumento tanto  más absurdo cuanto que  la mayoría de los profesores de historia españoles apenas son más que burócratas oportunistas que producen exiguas o incluso  ninguna publicación historiográfica.

“La culminación de los primeros trabajos de  Moa llegó en 2003, cuando una importante editorial, La Esfera de los Libros, publicó su libro Los mitos de la Guerra Civil (recientemente publicado en Francia por Éditions de l’Artilleur bajo el título Les mythes de la Guerre d’Espagne). En España, este libro fue la sensación editorial del año en el campo de la no ficción, vendiendo más de 150.000 ejemplares (e incluso, eventualmente, hasta 300.000). Este éxito indicó una sed por parte de los lectores españoles de una historia crítica ansiosa por romper el mítico tabú. Como los medios de masas y las publicaciones académicas lo itnoraron en general, Álvaro Delgado-Gal, perspicaz editor de Revista de Libros, la principal revista de reseñas literarias del país, decidió romper el boicot de silencio pidiendo a un historiador no español la crítica del  libro. Me invitó a emprender la tarea y respondí con diligencia. Mi informe destacó los temas clave sobre los que Moa había ofrecido análisis precisos y nuevas interpretaciones significativas basadas en datos contundentes. Aunque muchos de ellos podían ser cuestionados, la responsabilidad de los académicos serios era debatir y/o refutar los puntos controvertidos en lugar de imponer censura a priori. Mi conclusión fue que el libro, aunque imperfecto, fue una contribución importante al debate sobre la Guerra Civil.  Santos Juliá, a veces considerado el principal historiador socialista en este campo, fue entonces invitado a responder, pero simplemente repitió que era inaceptable hablar de Moa e incluso amenazó con expulsarme de la fraternidad de historiadores profesionales por atreverme a sugerir que el tema merecía un debate honesto.

“Los mitos de la Guerra civil no es una historia general más, sino un estudio de personalidades y cuestiones clave que, en la nterpretación típica de izquierdas, han sido mitificadas, demonizadas o simplemente distorsionadas. Este libro dedica capítulos enteros a diez de las figuras principales y ofrece debates incisivos que a menudo se desvían de las narrativas habituales. La parte principal aborda diecisiete cuestiones o aspectos clave, como el efecto del “armamento de las masas”, la creación del “primer puente aéreo de la historia”, “la mayor persecución religiosa de la historia”, varias de las mayores atrocidades o supuestas atrocidades, el envío de la reserva nacional de oro española a Moscú, el carácter y papel de las Brigadas Internacionales, varias de las batallas más importantes, la intervención y la no intervención extranjera, y las políticas y roles de los dos líderes decisivos, Juan Negrín y Francisco Franco. El libro concluye con un examen del lugar de la Guerra Civil en la historia de España y en su historiografía.

El franquismo ayer y hoy: Las dos Españas y las crisis europeas (HISTORIA)

“Este libro es único porque adopta un enfoque temático y centrado en  los temas, y cuestiona resueltamente los mitos predominantes. Debido a su fuerza interpretativa, el efecto era inevitablemente polémico, aunque cada análisis estaba cuidadosamente razonado y presentado en la prosa típicamente clara y a menudo elocuente de Moa. Desde entonces ocupó una posición única —la de historiador más leído de su país— pero condenado al ostracismo permanente por el sistema universitario público y los medios del  establishment. En otros países, historiadores no académicos alcanzan a veces  posiciones veneradas, la mayoría de las veces porque producen sobre todo obrillas  conformistas sobre el pasado nacional. En contraste, Moa se convirtió en una especie de movimiento unipersonal que se enfrentó al establishment español de izquierdas para ofrecer explicaciones e interpretaciones independientes sobre cuestiones históricas importantes. Y esto le ha llevado casi inevitablemente a un enfoque cada vez más polémico, a una empresa solitaria que requiere una impresionante resistencia personal y coraje moral.

“El progreso del conocimiento histórico se realiza principalmente de dos maneras: la primera,  más  habitual, es la de nueva investigación primaria; la segunda, menos frecuente pero más estimulante intelectualmente, es el reexamen y reanálisis de trabajos anteriores. Solo una pequeña parte de la producción de Moa se basa en investigación primaria, consistiendo  la mayor parte en el reexamen de materiales existentes que han sido ignorados o deliberadamente distorsionados en estudios y trabajos previos.

“Moa es un especialista y prolífico escritor que, en las dos últimas décadas, ha producido numerosas obras que abordan temas históricos más amplios, incluyendo su impresionante La Reconquista y España (2018). También es autor de dos novelas y varios ensayos sobre diversos temas. Probablemente sea correcto decir que desempeñó un papel más importante en la vida cultural e intelectual de su país que cualquier otro académico independiente en Europa o en otro lugar, aunque siempre seguirá siendo un historiador maldito por el establecimiento cultural ciego de su país. Dicho esto, todavía hay un pequeño puñado de profesores en universidades españolas que hacen un trabajo serio, independiente y objetivo, y que hacen contribuciones importantes, pero deben tener mucho cuidado para evitar los enfoques más controvertidos.

“En mi propio trabajo, abordé muchos de estos temas más o menos al mismo tiempo que Moa empezaba a publicar. Mi objetivo inicial era utilizar los nuevos documentos de los archivos soviéticos para aclarar las políticas soviéticas y comunistas en España, que siempre habían sido controvertidas. Tras seis años de investigación, publiqué La Guerra Civil Española, la Unión Soviética y el Comunismo (2003), tras lo cual seguí el precepto establecido por José Ortega y Gasset, en 1938, de que lo más importante que hay que saber sobre la Guerra Civil Española es “cómo comenzó”. Esto llevó primero a El colapso de la República Española 1933-1936, que la Universidad de Yale publicó en 2006. Siguieron estudios adicionales sobre diversos aspectos, culminando en The Spanish Civil War, diseñado como un resumen ejecutivo para nuevos lectores, que fue publicado en 2012 como una de las “Cambridge Essential Histories”. Mi otro trabajo final en este ámbito fue un esfuerzo por situar la Revolución Española y la Guerra Civil en su contexto histórico adecuado. No se trataba de la Segunda Guerra Mundial, en la que España no era beligerante, sino de las guerras civiles revolucionarias europeas de la época. Hice un resumen de ello en Civil War in Europe 1905-1949 (2011)”

Stanley Payne

 

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De la guerra civil a la tercera gran crisis europea

De la guerra civil a la tercera gran crisis europea

1. La guerra civil es el suceso histórico fundamental del siglo XX español, y sus consecuencias se extienden hasta hoy. En ella se dirimió la continuidad o ruptura histórica de España como nación unida e independiente y cultura de raíz cristiana. Esa continuidad  se salvó entonces  y no se ha roto, aunque hoy vuelve a estar en cuestión.

2. Aquella  contienda concentró, aun si con fuertes particularidades nacionales, las  tensiones que afectaban al resto de Europa y llevarían a la II Guerra Mundial (SGM). Y frustró la doble estrategia de Stalin de, a) atraer a las democracias al  choque directo con los fascismos, de modo que la nueva guerra mundial, que él juzgaba (acertadamente) inevitable comenzase por el oeste  y no entre Alemania y la URSS;  y b) la alternativa de encerrar a Europa entre dos regímenes soviéticos. Sin embargo, Stalin consiguió lo primero en Polonia,  solo cinco meses después.

3. Otra consecuencia crucial de la guerra fue la abstención de España en la  SGM, apartando  al país de lo que se ha dado en llamar “el suicidio de Europa”. El dato tiene alcance histórico destacado para nosotros, ya que la SGM  marcó el fin de una era en la historia humana, la Era Europea, comenzada con las exploraciones y conquistas españoles del siglo XVI.

4. De haber perdido Franco la guerra, España habría sido arrastrada inevitablemente a la guerra mundial, y de ella habría salido con toda probabilidad fracturada en varios estados manejados por potencias exteriores y sometida a gobiernos como los derrotados en la guerra civil.

5. La guerra en España fue el abocamiento de la  profunda quiebra moral e intelectual marcada por “El desastre del 98″, la derrota frente a Usa y la pérdida de las últimas posesiones españolas en América y el Pacífico.  Esa quiebra condujo a una agravación de las tensiones naturales en la sociedad, a “las dos Españas”, que causó varias décadas de inestabilidad política hasta concluir en antagonismo y choque bélico.

El franquismo ayer y hoy: Las dos Españas y las crisis europeas (HISTORIA)

6. Las dos Españas se polarizaron en torno a la continuidad histórica de España. El referente intelectual de una, Ortega y Gasset, rechazaba el pasado español como enfermo y negativo, tanto en su vertiende política como religiosa. Este punto de vista era compartido, con matices, por socialistas, separatistas, republicanos de izquierda, anarquistas, muchos liberales y otros. El referente intelectual de la otra, Menéndez Pelayo, defendía el valor de la historia española identificándolo con la Iglesia católica, posición compartida con matices por carlistas, falangistas, monárquicos más o menos liberales y católicos ligados al episcopado (CEDA, en la república).

7. Las dos Españas eran muy heterogéneas. Aunque a la por así decir orteguiana, unida en el frente popular,  le unía el rechazo a la historia y a la Iglesia, cada uno  de sus partidos proponía al “problema España” una solución particular e incompatible con las demás. Los comunistas fueron los únicos que elaboraron una línea política y militar coherente, pero no lograron meter en cintura a sus inestables e intrigantes aliados, pese emplear con ellos una mezcla de argumentación y castigos sangrientos. Causa fundamental de la derrota del frente popular  fue no haber logrado que el lazo que unía a sus partidos prevaleciese sobre sus diferencias.

8. También la otra España, la nacional, chocó con un problema parejo: la común adscripción de sus partidos al catolicismo no impedía que sus políticas fueran diversas y que pudiesen chocar entre sí hasta extremos suicidas para el conjunto. Franco demostró un excepcional talento político al meter en vereda a sus partidos o “familias”,  logrando que la unidad se impusiera a las diferencias, y sin recurrir a los sangrientos incidentes del bando contrario. Esta fue una de las causas principales de su victoria, junto con un talento militar que le hace uno de los generales más descollantes en Europa. El frente popular no dispuso de un dirigente político o militar a su altura

9. El franquismo intentó acabar con el antagonismo de las dos Españas y  elaborar una doctrina política que superase tanto el marxismo como el liberalismo.  Tarea difícil por lo heterogéneo de sus “familias”. unidas aobre todo por su carácter católico. Y al declararse católico, se encontró con que el concilio Vaticano II, en los años 60,  lo rechazaba, privándolo de futuro y  trayendo el riesgo de una repetición del pasado.

10. Pese a su deficiencia doctrinal, la superación de las dos España fue bastante real en la práctica.  El franquismo no tuvo oposición democrática ni liberal digna de mención. Ya en los años 40  los antagonismos políticos eran cosa del pasado, y así pudo afrontar los peligros de la guerra mundial y después la presión exterior,  criminal por cuanto buscaba crear en España una masiva hambruna. Y aplicar políticas para erradicar  el atraso, la ignorancia y las grandes desigualdades de la época anterior,  con notable libertad personal y excelente salud social. Al morir Franco se mantuvo una fundamental continuidad histórica en una democracia desde y no contra el franquismo,  la España heredera del frente popular apenas tenía fuerza y  tuvo que aceptar, en la Constitución del 78, la bandera con que fue vencida, la unidad nacional, la monarquía, la pervivencia de la Iglesia (autodebilitada), la economía de mercado y otros legados esenciales del franquismo.

11.  No obstante, desde la Constitución del 78 los autoproclamados herederos del frente popular han realizado una tenaz labor corrosiva de sus  principios mediante corrupción, terrorismo o complicidades con él, falsificación de la historia, particularmente sobre la guerra civil,  medidas progresivas anticonstitucionales y antidemocráticas, hasta destruir el régimen del 78 mediante una amnistía golpista que corona todo el esfuerzo anterior.

12. Hemos entrado, pues,  en un período incierto, que puede derivar hacia una latinoamericanización del país o a una reforma en profundidad que preserve la esencial continuidad histórica de España. El problema se complica en extremo e por la tercera gran crisis europea en los terrenos moral,  político y  democrático, con destrucción progresiva de las identidades nacionales e impulsos hacia una III Guerra Mundial. Quizá España, que se abstuvo en las dos guerras mundiales anteriores, podría ofrecer,  examinando su experiencia,  alguna solución general que fuera más allá de ella misma, aunque por ahora nadie lo plantea. Y en todo caso la primera obligación política es la salvaguardia del país, la recuperación de la salvadora neutralidad de antaño.

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Un imprudente pueril y un demente rumbo a una guerra general

415 – Avanzamos como zombies hacia la destrucción de Europa – YouTube

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Presten atención a estos dos puntos: si los cálculos de la OTAN, Usa e Israel hubieran salido según lo previsto, Rusia se habría agotado en un año o dos en  Ucrania y sufrido una crisis probablemente existencial; e Irán habría quedado reducido  en unos días a la situación de Libia o Siria. Los cálculos no eran disparatados, se basaban en una relación de fuerzas militares, económicas y en Ucrania demográficas absolutamente favorables a los atacantes.

Sin embargo el resultado  ha sido el contrario: Rusia resiste, desangra a Ucrania y avanza sobre el terreno, lo cual significa la derrota de los planes de Usa y la UE,  a la que estos intentan escapar ampliado la guerra al resto de Europa. Lo que significaría guerra mundial. E Irán resiste y contraataca eficazmente, provocando en Occidente una crisis de poder y de democracia, más una seria amenaza de crisis económica al conjunto del mundo. Por todo ello, estas dos guerras nos afectan muy directamente, pese a lo cual ningún político las analiza en función de intereses españoles, o simplemente las analiza. Como si viviéramos en otro planeta.

En detalle, Trump rompió sus promesas electorales sugestionado por la promesa de Netanyahu de resolver fácilmente la cuestión de Irán. Y en Ucrania había pensado en retirarse ante la perspectiva de seguir perdiendo ríos de dinero sin probabilidad de recobrarlos, para volver a última hora a intensificar la guerra, bajo las arbitrarias expectativas  de la UE de resolver el problema volcando más dinero y material, e involucrándose más directamente.

En los dos casos, Trump ha demostrado ser un hombre sumamente imprudente y con un concepto pueril de la política y la estrategia militar, aunque esté ganando mucho dinero manipulando las esperanzas del mercado.  Y si uno sigue  sus declaraciones  desde el comienzo de la guerra de Irán,  incoherentes, mezcla de amenazas apocalípticas, marchas atrás, y mentiras descaradas, entiende que no puede estar muy bien de la cabeza. Su lenguaje no es el de un estadista, ni siquiera de un político mediano, se parece más al de un chulo de barrio.

La amenaza de guerra europea podría disolverse de dos modos: que los dirigentes belicistas de la UE, odiados por la mayoría de la población, fueran descabalgados del poder antes de que perpetrasen su crimen; o que Rusia devastase las capacidades militares y energéticas de Ucrania de tal modo que disuadiese a los jefes de la UE de más aventuras. Ambas cosas parecen posibles, aunque no a plazo inmediato.  No hay peligro de que ello empujase a Rusia a invadir al resto de Europa, como mienten los que sí quieren fragmentar a Rusia

En Irán, el resultado se muestra más problemático, pues podría abocar a la destrucción de Israel, una catástrofe inaceptable no  solo para Usa sino para todo Occidente. Ha sido Netanyahu quien ha llevado a Israel a esa posición extrema, convencido de lograr sus objetivos en Irán en muy poco tiempo, para después seguir con Turquía y Egipto. La amenaza nuclear está ahí implícita. Si Trump es un personaje imprudente y en gran medida pueril, Netanyahu es un auténtico demente, extremadamente peligroso para el mundo entero.

En cualquier caso, el interés de España no puede ser otro que la neutralidad en esos conflictos. Los corruptos políticos del PSOE y el PP están  arrastrando ciegamente al país a guerras que solo pueden convenir a los intereses condensados para nosotros en Gibraltar y Marruecos. 

El franquismo ayer y hoy: Las dos Españas y las crisis europeas (HISTORIA)

 

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La necesaria claridad sobre la guerra civil

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La necesaria claridad sobre la guerra civil

Con motivo del  aniversario delcomienzo de la guerra civil,  trataré algunas cuestiones básicas que,  transcurridos 90 años, siguen sin estar claras para la inmensa mayoría.

Algunas personas me preguntan cuál de mis libros sintetiza mejor la guerra civil. Creo que es Los mitos de la guerra, que puede completarse con Galería de charlatanes, trabajo de crítica historiográfica sobre unos cincuenta historiadores, de izquierda y derecha, que han marcado largos años la versión pretendidamente oficializada mediante leyes de memoria (lo que demuestra su fracaso intelectual).

También afirman muchos que  mis obras  no dicen nada nuevo sobre lo que ya  habían escrito  autores como Ricardo de la Cierva, los hermanos Salas Larrazábal,  Martínez Bande y bastantes más. Realmente esos autores son muy importantes, pero eso no impide que mis contribuciones sean de fondo y originales. Mencionaré algunas.

a) Propiamente el 17 y 18 de julio no empezó la guerra, sino que  se reanudó.  Su comienzo fue  la insurrección del PSOE  y la Esquerra separatista catalana en octubre de 1934. Que aquella fue “la primera batalla de la guerra civil” ya lo vio Gerald Brenan pero sin desarrollar en absoluto la idea. Yo la he demostrado inapelablemente con los propios textos del PSOE y la Esquerra: estos quisieron y organizaron una guerra civil.

b) El fracaso de la insurrección pudo haber terminado el problema, pero no fue así. PSOE, Esquerra y resto de la izquierda (incluido Azaña)  mantuvieron plenamente el espíritu de guerra, haciendo inevitable que resurgiera. El método fue la orquestación de una gran ampaña nacional e internacional sobre la represión gubernamental en Asturias. Otros autores han demostrado las falsedades y exageraciones  de esa campaña, pero yo he aportado dos cosas esenciales: su planificación, explicada por su principal autor, Juan Simeón Vidarte,  y sobre todo su fundamental papel histórico como creador de un  ambiente de antagonismo que llevaría  los odios al paroxismo, como se vio al reanudarse el conflicto en 1936.

c)  Así, y esto es especialmente decisivo, el segundo y definitivo golpe contra la república fue el fraude electoral en el proceso electoral entre febrero y abril de 1936. No fueron solo las papeletas falsificadas, como han probado otros autores, sino los sucesivos actos ilegales hasta la destitución del presidente de la república Alcalá-Zamora. Otros lo han visto, pero sin  entender que la república quedó aniquilada y sustituida por un nuevo régimen, el frente popular de los partidos que habían  logrado el poder falsificando las elecciones,  un golpe de estado.

d) El doble golpe izquierdista no habría tenido éxito, probablemente, sin la cooperación involuntaria pero eficaz del derechista presidente de la república Alcalá-Zamora. Los detalles de esa colaboración han sido expuestos  por muchos autores, pero creo que su alcance histórico ha quedado a menudo borroso entre consideraciones algo obvias. Fue Alcalá-Zamora  fue quien dio la oportunidad a la izquierda para el golpe decisivo a la república, después de una serie de medidas al borde de la ilegalidad. Lo he desarrollado a fondo en “La república, Nacimiento evolución y destrucción de un régimen”

e) Creo haber sintetizado y explicado el carácter del frente popular con más claridad que nadie, como alianza entre partidos sovietizantes y separatistas, con algunos aditamentos anarquistas y republicanos de izquierda (Azaña) poco relevantes. Esto es esencial para comprender que lo que se jugaba en aquella guerra era la continuidad histórico-cultural de España, y nada parecido a una democracia o cosa por el estilo. No enfocarlo así con claridad hace que la comprensión de aquella contienda quede un tanto borrosa y fácil a demagogias.

El franquismo ayer y hoy: Las dos Españas y las crisis europeas (HISTORIA)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo nº 9)

f)  No obstante, la propia derecha ha seguido llamando hasta hoy republicano al bando del frente popular, el que justamente destruyó la legalidad republicana. Lo cual le  y es  un decisivo error de enfoque que otorga al frente popular una legitimidad histórica y democrática falsa por completo, y distorsiona toda la realidad histórica. Y esta distorsión, insisto, ha sido aceptada por prácticamente todala historiografía, la de izquierda por interés obvio, y la derecha por simple incapacidad de análisis. Hasta el día de hoy.

g) Como cuestión de método, en El derrumbe de la república y la guerra he examinado los partidos, a izquierda y derecha,  sus doctrinas y contradicciones, y sin lo cual no se entiende la historia más que superficialmente. Por asombroso que resulte, esta labor elemental no la ha abordado casi nadie, bien sea suponiendo a los partidos de izquierda y separatistas “demócratas”  o identificándolos como “rojos”  sin demasiada más matización, y pasando por alto las divergencias entre los partidos del bando nacional. Otro  método original lo he empleado en Los personajes de la república vistos por ellos mismos, cruzando y comparando las memorias de los principales protagonistas y los datos conocidos. Ese método permite descartar muchas interpretaciones de propaganda.

h)  En Por qué el frente popular perdió la guerra” he analizado de modo queno sé lo haya hecho otro autor,  el papel del partido comunista como el único del frente popular con una concepción política y militar clara  e inteligente, y cómo, a pesar de  ejercer una dura represión sobre sus  inseguros y marrulleros aliados no logró meterlos del todo en cintura. Por contraste, Franco sí metió en vereda a sus seguidores sin hacer sangre, prueba de una habilidad política excepcional.

i) Creo que he sido el único en clarificar un aspecto esencial de la estrategia de Stalin en España:  por un lado trataba de crear las condiciones para, una vez ganada la guerra, pasar a un régimen sovietizado (“democraciapopular”) . Esto es bien sabido, aunque disimulado por la izquierda. Pero es menos sabido que buscaba atraer a Francia e Inglaterra al choque directo con Alemania e Italia, a fin de desencadenar una guerra europea que él tenía por segura antes o después, y evitar que estallase entre Alemania y la URSS. En este objetivo fracasó en España, pero lo logró solo cinco meses después en Polonia.

j) Fue una guerra entre dos Españas, sobre las que se ha escrito mucho y en mi opinión  poco bueno. En todo caso, mi análisis de ellas a partir de sus máximos referente intelectuales Ortega y Gasset y Menéndez Pelayo, es  ciertamente original. Y lo es también el análisis del propio franquismo. Últimamente en mi ensayo El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas he tratado de clarificar la doble evolución europea e interna española, algo que ningún historiador, que yo sepa, ha intentado.

Digamos, en fin,  que si la izquierda y los separatismos apoyan su legitimidad política de una historia evidentemente falsa, la derecha (PP) le opone una historia pueril y roma: “No solo fueron criminales los nacionales, también los otros”.

Podría seguir bastante, pero debo hacer dos observaciones: a) mis tesis son, como es lógico, debatibles. El problema es que el ambiente intelectual es hoy tan flojo que pedir un debate en serio es pedir pers al olmo. b) Por otra parte la guerra civil, como  cualquier tema histórico, es inagotable y siempre se podrán investigar nuevos datos y aspectos. Al respecto hay muchos historiadores que saben del tema muchos más detalles que yo, y han publicado libros con una multitud de datos. Pero el fallo de la mayor parte dela historiografía española se produce  en las cuestiones de análisis y enfoques, en el plano analítico-interpretativo, el nivel más alto de la historiografía.

Un comentario en X: ¿Dices que la guerra civil fue un desastre sin atenuantes en que todos fueron culpables?–replicó Jáudenes– Pues resulta que la perdieron los que la prepararon y la provocaron para disgregar o liquidar la España histórico-cultural. Y la ganaron los que lo impidieron atreviéndose a luchar. Así que no resultó tan desastrosa. Y claro que con tipos modositos y melindrosos como tú habrían ganado los que perdieron”

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Novela y condición humana/ El 90 aniversario y los personajes de la república

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Novela y condición humana

Un lector me escribe lo siguiente: “Leí hace tiempo su libro “Años de hierro”, sobre la posguerra. Acabo de leer “Sonaron gritos y golpes a la puerta”, he tenido que encargarlo porque no lo encontraba en ninguna librería: yo diría que  los dos libros se complementan. “Sonaron gritos”  es la gran novela de aquellos “años de hierro”. Y cuando digo gran novela lo digo a conciencia. No es una novela política, la política es solo el segundo plano, sino que profundiza en la naturaleza humana sin adornos ni complicaciones innecesarias. A mi modo de ver, la clave está en la primera y la última escena, la primera con el asesinato por milicianos de la  familia del protagonista, Alberto, y la última, cuando Alberto  está a punto de enviar a la muerte a un maquis y descubre que era su padre biológico y el asesino de su familia diez años antes.  Me parece un acierto que no sentimentalice el golpe: la reflexión brutal de  Alberto es que debe su existencia a aquel  asesino y que guarda semejanzas de carácter con él,  un misterio que le aterra y le obliga a cambiar de vida. Llegados a ese punto, todo el relato de peligros y aventuras bélicas tiene un oscuro aire de destino, desde el primer y fallido intento de ajusticiar, junto con su amigo Paco, al asesino, del que ignora su parentesco biológico, hasta que este,  sin la menor intención de buscarlo, abandonada mucho antes, reaparece  diez años después en circunstancias inesperadas, pero creíbles…” (Antonio P. Maestro)     

   Me parece una buena interpretación.  Otros lectores  lo han interpretado de formas distintas. Coincido en que el valor  de una obra literaria se muestra en su capacidad para penetrar estratos profundos de la condición humana. Pero aseguro que no planeé así el relato: salió por su cuenta y riesgo, casi como si la hubiera escrito otro.

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 El próximo martes, día 7, a las 19.00, en el Casino de Madrid, presentación de El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas. Con Iván Vélez.

EL FRANQUISMO AYER Y HOY

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El 90 aniversario  y los personajes republicanos. 

Dado que estamos ante el 90 aniversario del reinicio de la guerra civil (comenzada realmente en octubre de 1934), comentaba con un amigo el segundo tomo de mi trilogía sobre la república y  la guerra, “Los personajes de la república vistos por ellos mismos“. Le parecía, como a mí, que era el más original de los tres, por su método y por sus conclusiones. Para resumir: lo que hice fue examinar las memorias de los protagonistas, contrastándolas entre sí y con los  hechos más conocidos. Es un método extraordinariamenrte fructífero y revelador, pero muy poco usado, que yo sepa nadie lo ha empleado en España, por lo menos. Pero es extraordinario lo que revela, no tanto datos en su mayoría conocidos,  como ambientes, intenciones, trasfondos personales  y valoraciones propias y mutuas con los demás, esos aspectos que no suelen asomar en las historias corrientes.

Discutimos sobre qué memorias parecían más valiosas. Creo que hay que diferenciar entre el interés político-histórico y el del personaje humanamente hablando. Políticamente me han parecido las más  relevantes los diarios de Azaña y, en relación con el catalanismo y la república, las memorias de Cambó. Interés muy especial tienen las de Juan Simeón Vidarte, sobre todo por lo que  revelan de la masonería, una historia semisubterránea, y un caso excepcional,  pues el secretismo es una verdadera obsesión de la “orden”:  basta contrastar sus memorias con las de  Diego Martínez Barrio,  mucho más previsibles,  en las cuales la masonería no existe, ¡pese a haber alcanzado él el grado máximo en ella!  Vidarte es imprescindible para aclarar hechos fundamentales a los que la historiografía académica apenas presta atención. Por supuesto, siempre aportan  personajes más convencionales, como Niceto Alcalá-Zamora, Francisco Largo Caballero, Gil-Robles,  o, entre los no directamente políticos, Julián Marías. Dado que el contexto histórico del libro es tanto la república como la época anterior desde el “desastre del 98″, las memorias de comunistas quedan fuera,  no así para la guerra civil misma y la posguerra.  

    Entre los anarquistas son valiosas aunque un tanto presumibles, las de Federica Montseny o  Peirats,  no así las de Juan García Oliver, el cual, con Alejandro Lerroux,  vienen a ser, como personajes, los más interesantes por su vida turbulenta, muy distinta de la un tanto anodina y “normal” de  casi todos los demás políticos. Lerroux tiene dos libros  La pequeña historia, centrada en los entresijos de la  república, y unas mucho más interesantes Mis memorias, sobre  sus andanzas anteriores. Evolucionó desde un energumenismo juvenil próximo al anarquismo  a una moderación razonable que pudo haber hecho viable la república si no le hubieran saboteado Alcalá-Zamora y Azaña (compinchados, por cierto, con un delincuente holandés). García Oliver fue un “hombre de acción” del anarquismo catalán, complicado en atentados  antes de llegar a ministro del frente popular y terminar exiliado en Méjico, donde escribió su autobiografía El eco de los pasos,  escritas con  notable talento literario, al igual que las de  Lerroux

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