La operación “Torch” y España / El cansancio

La operación Torch y España

A principios de noviembre de 1942 comenzaban las operaciones soviéticas que pronto iban a cercar a las tropas alemanas y auxiliares  en Stalingrado, mientras en el norte de África la segunda batalla de El Alamein finalizada el día 3, obligaba a Rommel a emprender una retirada hacia Túnez, para salvar su ejército en lo posible.
Y entre tanto empezaba  también la Operación Torch (Antorcha) el día 8, el desembarco useño-inglés en Marruecos y Argelia. Stalin llevaba tiempo apremiando a sus aliados para que atacasen por Francia, donde las guarniciones alemanas no solo estaban muy debilitadas, se componían de tropas de inferior calidad y se habían acostumbrado a una vida cómoda.  Pero aun así los anglosajones  no se animaban, fuera por esperar una derrota, como se quejaba Churchill,  o por ganar tiempo para que la URSS y Alemania se desgastasen más a fondo. En cambio el norte de África ofrecía las mayores facilidades, pues allí contenderían con tropas franceses, parte de cuyos mandos estaban “trabajados” para ofrecer mínima resistencia o colaborar sin más con la invasión.

Sin embargo el plan tenía un riesgo muy alto: la posición española, si se sentía amenazada, podía frustrar la operación en inicio o convertir a esta en una ratonera cortando el estrecho de Gibraltar.  Esto podía hacerse incluso sin que tropas alemanas atacaran el peñón, pues todas las zonas de concentración de barcos y aviones, y el propio tránsito del estrecho, estaban al alcance de la artillería desplegada por España en la zona. Las dudas eran muy fuertes, y se hicieron planes para ocupar una amplia área en torno a Gibraltar,  otra opción peligrosa, porque significaba la entrada de España en guerra, y el seguro paso de tropas alemanas. Al final se optó por mostrarse amistosos con Madrid y darle todas las garantías posibles. Roosevelt escribió a su “Querido general Franco” una carta muy ponderada en tal sentido, asegurando que no tocarían los intereses españoles  y declarándose “su sincero amigo”. A su vez, los ingleses le expresaban sus mejores deseos de que “España  tenga todas las oportunidades para recuperarse de la devastación de la guerra civil y ocupar el lugar que le corresponde en la reconstrucción de la Europa del porvenir”.

Por supuesto, Franco no creyó una palabra de sus repentinos amigos, pues entre otras cosas sabía que, lejos de sus promesas, estaban organizando partidas subversivas en el interior de España, los ingleses apoyándose en grupos carlistas más o menos engañados, a quienes se hacía creer que solo se trataba de organizarse para volver a la monarquía tradicionalista. Los useños se dedicaban a  adiestrar grupos, sobre todo de comunistas, para realizar sabotajes y en caso de invasión del país, colaborar con ella. Los grupos formados por el embajador inglés Hoare fueron identificados y fácilmente desmantelados por la policía franquista, mientras que los organizados y pagados por los useños transfirieron su lealtad a organizaciones comunistas, y la eficaz policía española también los desarticuló cuando parecieron peligrosos, como recuerda el embajador Hayes.

El fondo de toda la cuestión es que los anglouseños podía amenazar a España con su fuerza abrumadora, pero a su vez se encontraban por el momento en una posición muy débil y expuesta. De ahí que los anglouseños tuvieran buen cuidado de no perjudicar las posiciones españolas, y los españoles hicieran ojos ciegos a los preparativos de la invasión en Gibraltar. Para España, la neutralidad era el objetivo principal, y una vez más fue salvaguardado, aprovechando que Alemania estaba demasiado concentrada en Rusia como para activar la Operación Félix, en la que se había persistido con distintos nombres.

Pero era cierto también que, como había advertido Hitler a Franco, “nunca le perdonarán su victoria”.  Conforme la Operación Torch se asentó, tomando a las tropas italogermanas de Rommel entre dos fuegos y amagando la invasión de Italia, las obsequiosidades y promesas anglosajonas hacia España se volvieron amenazas y chantajes cada vez más graves, con seguridad de que no iba a permitirse la pervivencia del franquismo cuando estuviese resuelto lo principal de la guerra.

La obsesión anglouseña por Gibraltar era tal que el propio Churchill  había expresado  al embajador español, Duque de Alba,  un año antes, sus deseos de “que España sea cada vez más próspera y fuerte. Que si Inglaterra gana la guerra, Francia le deberá mucho, y ella a Francia nada, por lo que Inglaterra estará en situación de hacer presión fuerte y definitiva para que Francia satisfaga justa reivindicación de España en el Norte de África (prometía lo que no había podido prometer Hitler). Italia quedará como Francia bastante disminuida, lo que proporcionará a España la ocasión de ser la potencia más fuerte del Mediterráneo, para lo cual podrá contar con la ayuda decidida de Inglaterra. Estamos decididos a ayudar a España en todo, solo pedimos que España no deje pasar por su territorio a los alemanes”.

Franco, desde luego no creía una sola de esas promesas, que incluían  un arreglo para Gibraltar. Pero la neutralidad de España era para él también una obsesión, basada en tres puntos generales: a) La prioridad era la reconstrucción del país, sin la cual no sería posible una verdadera independencia nacional; b) La guerra en el occidente europeo solo podía favorecer a la larga a la URSS, su enemigo principal, razón de más para mantenerse al margen; y c) La victoria alemana,  con la que en principio simpatizaba más que con la anglosajona, podía tener el efecto de una hegemonía germana tal que  redujera a España a una posición de satélite, por lo que tampoco había que embarcarse en la guerra a su lado. Esta triple concepción general forma el criterio al que Franco se atuvo, y que le permitió maniobrar en las condiciones y tentaciones  más difíciles y cambiantes.

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El cansancio

El Nocilla es un gran admirador de Blas Infante y emplea una demagogia “andalucista” de fondo excluyente y victimista. El Feijóo ha seguido en Galicia  la misma política que Pujol en Cataluña, en plan “cordial”,  cree que Cataluña y Galicia son naciones, y que la solución está en “Europa” (ahora todos van a incrementar, el Dotor también, su europeísmo de humo) y en una educación que prime el inglés. El Nocilla y el Feijóo son, como el Dotor y los demás, unos mafiosos que consideran que “eso de España” está ya “desfasado”. Me gustaría decir: “¡démosles una lección!”, pero me temo que la lección la seguirán dando ellos a quienes defienden la unidad nacional y la democracia, pero lo hacen con tan poco brío que tampoco  parecen creer mucho en todo ello. 

Vean este artículo de 10-6- 2008, hace catorce años: “¿No es Rajoy proetarra?”  ¡Qué cansancio produce recordarlo!

Mi comentario de ayer sobre el Rajoy proetarra ha suscitado críticas un tanto indignadas, a derecha e izquierda, etc., acusándome de mentir, insultar o delirar. Veamos.

El análisis político no debe partir de las palabras, sino de los hechos, o, mejor, de la relación entre unas y otros. Cuando los hechos no corresponden a las palabras o estas se contradicen demasiado, o los cambios de orientación se explican mediante buenas intenciones vacías, sabemos que estamos ante demagogos, los cuales, como también sabemos desde Aristóteles, constituyen el mayor peligro de las democracias.

Zapo nunca dirá: “vamos a entrar en chanchullos con los asesinos a costa de la unidad de España y del estado de derecho”. Dirá más bien: “vamos a dialogar con todos sin excepción”, lo que en la práctica significa lo mismo, pero engaña a mucha más gente. No dirá: “lo que nos interesa realmente es ese “diálogo” con los asesinos y extorsionadores; con los contrarios y las víctimas directas, nada de diálogo, los silenciaremos y marginaremos”. Dirá, en cambio: “Algunos extremistas de derecha rechazan el diálogo, quieren la continuidad de la violencia, no hacen más que crispar”. Y tratará de acosar a los críticos en los medios, judicialmente o de otros modos. Y así sucesivamente.

Rajoy acaba de emplear los dos términos reveladores: “diálogo” y ”con todos sin excepción”. La primera palabra ha dado buen resultado a Zapo porque la seudo oposición de nuestro futurista ha sido incapaz de explicar algo tan simple como esto: el diálogo con los terroristas implica la negación del diálogo con las víctimas y la aceptación y premio al crimen como forma de hacer política. Esa negociación, ese “diálogo” solo puede hacerse, y se hace, a costa de la Constitución y del estado de derecho, y de la unidad de España. Rajoy, en lugar de explicarlo, trataba a Zapo de ingenuo y se ofrecía a ayudarle “cuando todos le abandonasen”. Simple exhibición de majadería, oficiosidad y servilismo, si no fuera acompañada del abandono, en la práctica, de la AVT o de quienes realmente criticaban la política de Zapo, a los cuales nunca defendió Rajoy con un mínimo de sinceridad y empeño.

Pero ha habido cosas más graves. Desde siempre, la ETA ha buscado la disgregación de España, y su designio se ha visto favorecido por unos políticos banales y a menudo venales (cuando no compartían gran parte de la ideología etarra, como sucede con Zapo). La clave del “diálogo” con la ETA ha sido el desmantelamiento de la Constitución mediante los estatutos balcanizantes, con el catalán como modelo, que reducen el estado español a “residual”, dejando un ligero barniz unitario que permita a Zapo seguir en el poder (otra cosa es que los etarras quieran eliminar incluso ese barniz, pero eso ya son disputas peculiares entre los del tiro en la nuca y los “gorrinos”). Pues bien, Rajoy, tras denunciar el estatuto catalán, entró en la carrera de las reformas balcanizantes desencadenadas por el “diálogo”, no exigidas por la sociedad y sí por camarillas de politicastros regionales. Así, el Futurista se ha sumado a la política de Zapo para complacer a los separatistas y a la ETA (su casi nula resistencia a las maniobras socialistas en el Tribunal Constitucional va en la misma dirección). Rajoy, por tanto, sigue EN LOS HECHOS, como el gobierno, una política pro etarra, y no vamos a cerrar los ojos a los hechos para abrir enormes orejas de asno a la verborrea demagógica con que se orquesta la delictiva operación.

¿Por qué obra así Rajoy? Al revés que Zapo, él no concuerda con la ETA en casi nada. Pero ansía el poder, se siente “en forma” y “con ganas” de presidir el país para llevarlo al futuro de la nena angloparlante; y le han convencido de que solo puede alcanzar tan nobles objetivos imitando la demagogia de Zapo, aceptando el diseño balcanizante del actual gobierno e integrándose en él, entrando en la competición para complacer a los secesionistas. Por el poder ha renunciado a la honradez, y quedará sin poder y deshonrado. Y de paso, posiblemente destruya su partido.

Mi comentario de ayer ha provocado críticas, con rasgado de vestiduras y tono injurioso, entre los mismos que solían tratar a Rajoy de ultraderechista: ¡Qué ternura repentina por el líder del PP, qué interés por salvar su honor, mancillado al parecer por mis palabras! ¿Cómo explicarlo? Pues porque ya casi sienten al futurista como uno de los suyos, y defendiéndole, se defienden. Navegan en el mismo barco. El barco de los farsantes.

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Pasado e inconsciencia / La aljofifa / Situar la historia

Pasado e inconsciencia

“Primera novela: un anciano, al filo del siglo XXI, rememora su lejana juventud. Una juventud muy turbulenta, llena de altibajos y claroscuros, que había querido sepultar deliberadamente en el olvido. ¿Conozco alguna novela planteada de este modo? No se me ocurre ninguna. ¿Tiene algo que ver con su biografía? Después de aquella época juvenil vino la vida constructiva de profesor de universidad y cónyuge feliz (así lo da a entender). ¿Por qué esta otra parte de su vida, la más larga, no le da de sí?  Hay miles de novelas que tratan de las menudas historias cotidianas, o las tragedias vulgares, amoríos o intrigas, y pueden ser muy entretenidas. Me sorprende, quiero decir,  no recuerdo haber leído otra así.

“Segunda novela: un estudiante aficionado a contemplar las salidas y las puestas del sol. Estos fenómenos le sugieren pensamientos,  le cansan la mente, pero le interesan. ¿Cómo es posible que  nadie preste  atención a esas cosas, siendo así que sus  pequeñas vidas dependen absolutamente de ellas? En cambio son las preocupaciones de cada día, casi siempre insignificantes, las que les llenan la cabeza y la atención. Ve pasar a la gente, salir del metro, ir al trabajo con cara soñolienta. Hace media hora esa gente estaba como muerta, inconsciente, ajena a la realidad, y ahora se mueve en una realidad de la que prácticamente no se entera. Y dentro de unas horas se pondrá el sol, y poco a poco volverá a la inconsciencia.

“Verdaderamente son dos novelas  de lo más inquietante. Rarísimas en el panorama literario, actual o de cualquier tiempo. Que yo pueda recordar, ya se entiende” J. L. Huertas

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La aljofifa

“En los comienzos del régimen democrático en España se celebró en La Rábida un congreso hispánico de zoólogos de vertebrados, al que fue invitado y en el que incluso llegué a leer una ponencia. Me figuro que se me invitó más por vertebrado que por zoólogo. El caso es que por aquellas fechas había hecho mi libro sobre Doñana y se me tenía poco menos que por especialista en el célebre y conflictivo Coto. A uno de los lados de la explanada de la universidad  de verano ondeaban las banderas de los países hispanoamericano que habían mandado los delegados al congreso, y en el centro, exenta, la bandera nacional. Una tarde, veo al pie del mástil un grupo de gente y noté que pasaba algo raro. Alguien había arriado la bandera española  y la había sustituido por la de la “patria andaluza”. El profesor don José Antonio Valverde, con ayuda de un bedel, se disponía a reparar el entuerto entre expresiones de reprobación y desagrado. Entonces se acercaron al grupo dos congresistas que venía como paseando, y uno de ellos, del que solo supe que era de Córdoba, le dijo a Valverde:

–Que conste, profesor, mi más enérgica protesta por lo que usted está haciendo.

Valverde se encaró con él y le dijo, señalando a la tarjeta de congresista llevaba prendida en la solapa:

–Mira, muchacho. Ahí pone que tú eres de Córdoba, y que yo sepa Córdoba está en España y La Rábida también, y si eres español, esta es tu bandera.

La bandera volvió a subir, pero el mal nacido aquel no se quedó conforme y hubo varios tiras y aflojas. Yo estaba de simple mirón y aún me duele no haber terciado con la dialéctica de los puños. Tal vez así, con una escena violenta, hubiera evitado la bochornosa transacción a la que se llegó, que fue la de poner en el mismo mástil no dos, sino tres banderas, a saber, la española, la andaluza y la de Moguer de la Frontera. Ya imperaba, como puede comprenderse, el espíritu de chapuza que hizo posible el “Estado de las autonomías”. Como la única dialéctica que yo practico es la de la pluma, a ella recurrí y escribí un artículo, que salió en el diario “Informaciones”, en el que proponía que, para no ser menos que los vascos y los catalanes  que tenían nombre específico para su enseña regional, le pusiéramos los andaluces a la nuestra un nombre, que a mi juicio debía se una palabra  que tuviera a la vez abolengo árabe y llaneza popular: la palabra “aljofifa”. El caso es que cada vez que veo la aljofifa, siento la humillación aquella de La Rábida y me duelen en la boca del estómago los puñetazos que no llegué a dar al miserable aquel” (Aquilino Duque).

La “aljofifa”, paño de fregar suelos, fue diseñada con modelo islámico por Blas Infante, declarado “padre de la patria andaluza” por la chusma socialista, ucedea y “andalucista”. Y así hasta hoy. Creo que este relato vendría muy bien en la campaña electoral próxima.

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Situar la historia

Es una manía ciertamente ilustrativa la de explicar la época de hegemonía española destacando todos los factores que la habrían hecho imposible, como se asombraba Julián Marías. Pero la historiografía española, salvo excepciones “es así”.  He procurado explicarla de otra manera, y al mismo tiempo situarla en un plano histórico más amplio, el de la Era Europea terminada con la SGM. Esta situación me parece absolutamente necesaria, pues arroja luz sobre aquella época como parte de un proceso que, en lo esencial, puede darse por cerrado

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Lecciones de Ucrania / Quijote / ¿Demente, canalla o solo idiota? / (VI) El fin de Europa

La transición no fue, desde luego, de una horrible tiranía a una feliz democracia. Iremos viendo cómo se desarrolló, una historia bastante distinta de como se la ha pretendido oficializar, o bien negar por unos u otros: 227 – La Transición … ¿hacia dónde? – YouTube

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Algunas lecciones de Ucrania

1. Poniéndonos en la perspectiva adecuada, que es la de la posición de España, el máximo interés para nosotros es mantenernos al margen de ese conflicto, como de cualesquiera otros promovidos por la OTAN (es decir, Usa-Inglaterra). Aunque, obviamente, ese no es el interés de los actuales políticos y partidos.

2. En el plano militar, da la impresión de que en la eterna lucha entre la lanza y el escudo, va predominando el escudo. Es decir, las armas defensivas ligeras, portátiles para la infantería, son capaces de causar a las ofensivas por excelencia (tanques y aviones) heredadas de la SGM bajas suficientes para frenar cualquier asalto, al modo de las ametralladoras y la artillería en la PGM. Esto tiene el mayor interés para España, cuyo enemigo potencial  es pequeño (aunque puedan instrumentalizarlos nuestros “amigos y aliados” de la OTAN, como hacen con Ucrania).

3.  Rusia parece, por lo tanto incapaz de ganar esta guerra si su pretensión es dominar toda Ucrania, y puede desgastarse de manera insufrible (como en Afganistán). Pero puede ganarla con la táctica usada por la OTAN contra Serbia: destrucción sistemática desde el aire de las infraestructuras militares, políticas, de comunicaciones, etc., sin apenas arriesgar hombres, tanques y aviones. Es decir, puede hacerlo si dispone o es capaz de fabricar suficientes misiles de alta precisión e imbatibles para los actuales sistemas de defensa. Esta es también una lección interesante para nosotros, que debiera fundamentar una doctrina militar necesaria para una más que necesaria neutralidad.

4. En el terreno político, España ha comprobado una vez más las servidumbres de  estar en la OTAN, donde solo puede hacer el papel ridículo de lacayo chillón de quienes nos invaden y amenazan, con danzas guerreras en defensa de un gobierno, el de Kíef, corrupto hasta la médula, que pretende extender la guerra por Europa, se permite exigir a  empresas españolas que traten de arruinar a Rusia, aunque sea al coste de grandes pérdidas propias, invoca Guernica y emplea contra Rusia la misma demagogia que nuestros separatistas contra España. Si alguna lección hemos de extraer de esta guerra es que nuestra independencia ha de estar forzosamente ligada a la neutralidad y salida de la OTAN

5. Una lección no menos importante es cómo la Europa LGTBI ha adoptado inmediatamente políticas de información totalitarias,  instrumentando una manipulación masiva y prohibiendo información de la parte rusa. Y la facilidad con que lo ha hecho,  y su éxito, al menos momentáneo, muestran también cómo ha degenerado la democracia en estos países, un ejemplo que de ningún modo debemos seguir.

6. También observamos cómo la sacrosanta libertad de mercado está limitada en la práctica a las políticas e intereses mundialistas de Usa-Inglaterra.  Y tampoco en esa línea nos conviene seguir.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Quijote 

El Quijote siempre me ha desconcertado, como a casi todo el mundo, por sus muchos matices y facetas, pero creo que el juego de Cervantes consiste en aislar y contraponer  dos principios esenciales de la actividad humana: el de sublimidad y el de realidad. Los dos principios van siempre juntos, si bien en muy diversas proporciones, pero al aislarlos, Cervantes les saca un jugo especial. El impulso a lo sublime (elevación moral, amorosa, épica) es lo característico de la acción humana. Sin apoyo en la realidad, lo sublime se vuelve ridículo, pero sin impulso a lo sublime, la vida se vuelve brutal, grosera y estúpida, como se refleja en las burlas al buen caballero, particularmente las de los duques.

Estas oposiciones las encontramos en Freud entre el principio del placer y el de realidad. Pero esta oposición es en sí misma trivial. Ortega habla de un modo u otro de principio de razón y de realidad, que intenta combinar, demasiado intelectualmente. Y en último extremo nunca queda claro qué sea la realidad.

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  ¿Demente, canalla o solo idiota? 

Un, por no decir el, tema estrella de la historiografía antifranquista, es el de los fusilados de posguerra, presentados habitualmente como víctimas. Es de sobra sabido que aquellas “víctimas” fueron, en su inmensa mayoría asesinos, torturadores y ladrones de las chekas y similares, que cometieron crímenes a menudo con sadismo espeluznante. Debemos hacer notar que al presentarlos como víctimas, esos historiadores se identifican con ellos, en una complicidad moral bien definida y reveladora. Esa solidaridad se extiende hacia sus jefes políticos, los del Frente Popular, cuando si de algo fueron víctimas los chekistas fue de esos jefes, que les hicieron creer que ganarían la guerra, por lo que sus crímenes quedarían impunes, y después huyeron llevándose el botín de infinitos saqueos y dejando abandonados a sus sicarios, que desde luego iban a pagar a manos de los vencedores. Esta doble solidaridad, con los criminales y con quienes los estafaron, no deja de ser una hazaña intelectual a su modo: describe el carácter entre picaresco y mafioso de los practicantes de esa historiografía y la extrema corrupción intelectual de la universidad, hoy ominada por ellos.

La corrupción abarca todos los aspectos: ¿cuántos fueron fusilados después de la guerra? ¿200.000? ¿130.000? ¿80.000? ¿40.000?, como dice ahora Álvarez Junco, charlatán diplomado y premiado por ese gremio de pícaros? Hoy se sabe con bastante aproximación después de que Miguel Platón hiciese lo que ninguno de esos “científicos” se molestó en hacer: investigar en los archivos: unos 14.000. ¿Fueron muchos?  ¿Tendrían que haber sido más?  Es discutible, pero podemos compararlo con la posguerra en Italia, Francia o Alemania, no digamos en los países del este: allí la represión contra los perdedores de la SGM fue mucho más masiva, venganza sin pretensiones de justicia, pues los juicios fueron pocos y los asesinatos sin proceso la inmensa mayoría, justo al contrario que en España. Como demostrará Platón en su libro, que esperamos se publique pronto, los juicios no solo fueron infinitamente más cuidadosos y garantistas que los de los “tribunales populares” del bando rojo, sino que habría que considerar la concepción de la justicia por los matadores de Montesquieu, solidarios también de los chekistas y sus jefes, que son los que pretenden sentar normas jurídico. morales y declarar inválidos aquellos juicios de posguerra. ¡Que otra cosa iban a pretender esa mezcla de mafiosos y cómplices moral del crimen! Esos “historiadores” son hoy legión, desde Preston a Julián Casanova, Viñas y tantos más, también de derechas o dizque liberales.

Hay otro problema de fondo: no es que esos historiadores amen y justifiquen el crimen porque sí, lógicamente, sino porque, afirman, los vencidos en la guerra eran republicanos que defendían la libertad y la democracia. Por lo tanto sus crímenes no serían tales sino, como mucho, excesos comprensibles dada la situación, mientras que sus fusilamientos posteriores sí serían crímenes auténticos. Y de esa radical corrupción intelectual surge la savia de su solidaridad con la tortura, el asesinato y el robo. El resultado es una historiografía… ¿Demente? ¿Canalla? ¿Simplemente idiota? Nos hacemos cargo de su peligro en cuanto percibimos que la distorsión del pasado distorsiona gravemente el presente, porque el presente, si bien no es igual que el pasado, nace de él  en un sentido profundo.

Contra ese inmenso fraude he investigado,  escrito y documentado muy ampliamente,  finalmente  con dos libros de síntesis  recientes: La Segunda República Española y Por qué el frente Popular perdió la guerra. De no conocer el carácter mafioso de ese gremio de seudohistoriadores les invitaría a un debate serio, público y por escrito, en el medio que prefiriesen. Pero los conozco precisamente porque les he invitado reiteradamente durante veinte años, y su respuesta ha sido  el silenciamiento, el ninguneo y las leyes de “memoria” contra la verdad  histórica y contra las libertades. Por algo se identifica esa gente  con aquellos defensores de “la democracia”.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Era europea (VI) El fin de Europa

La II Guerra Mundial marca, como decimos el fin, no de Europa propiamente dicha, sino de su hegemonía mundial, caída de modo realmente desastroso. El desarrollo de la Era Europea sigue una lógica interna que he querido esbozar en Europa, una introducción a su historia, y que partiría de los debates “medievales” entre realistas y nominalistas, alcanzaría un violento impulso con el protestantismo y después con el triunfo de “la Razón” ilustrada, generadora de diversas razones o ideologías, finalmente enfrentadas a muerte en la SGM.  L decadencia de Europa no solo fue política y militar, también intelectual y moral. Véase la dinámica que condujo al “mayo del 68″ y de ahí a las ideologías LGTBI, convertidas en símbolo de la llamada unión europea.  En Hegemonía española y Era Europea abordo la primera fase de estos cuatro siglos de preponderancia europea, y es posible plantearse a partir de ahí si puede haber algo parecido a un renacimiento, en qué condiciones se daría y si España podría representar en él algún papel.

 

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Crisis de la democracia (II) Expansión estatal / Hechos y contextos / El héroe Zelenski

Crisis de la democracia (II) Expansión estatal

Decíamos que una tendencia creciente en las democracias occidentales es a un semimonopolio de los grandes medios de masas, precisamente los formadores de la opinión pública. Esos medios están lógicamente al servicio de los propietarios,  cuyos intereses económicos y políticos defienden. De este modo, masas crecientes de la población insatisfechas con la visión del mundo y de las personas predominante, se quedan sin voz, como se ha visto en las recientes elecciones  de Usa o de Francia, por supuesto también en España, y en el uso de las Triple M para asustar y someter a políticos disidentes como en Ucrania y Hungría, cuya experiencia con el totalitarismo comunista los hace más sensibles a esa fabricación de opinión pública.

Otro grave peligro es la expansión del estado, que tomó enorme impulso desde la SGM y   por sí solo plantea serios problemas. El poder siempre ha tendido a expandirse sobre la sociedad, regulando progresivamente las conductas.  Esto, en principio, es necesario, pues la función primordial del poder consiste en establecer normas que regulen los conflictos de intereses, sentimientos, ideas y aspiraciones que caracterizan toda sociedad humana, y que deben equilibrarse de algún modo. Por consiguiente, siempre existe cierta represión sobre  conductas, intereses e ideas. En China, como recuerda Luis del Pino, es donde más se ha avanzado en esa dirección, explotando las tecnologías más avanzadas. Sin embargo, lo que vemos hoy en las democracias es una expansión represiva que llega al intento de controlar los mismos sentimientos personales, con la invención de figuras como el delito de odio. Es decir, las oligarquías dominantes (empleo el término oligarquía en sentido técnico, descriptivo, no denigratorio), en su afán de mantenerse indefinidamente, amenazan e  imponen sanciones no solo a la conducta o el pensamiento, sino  a quienes no “sientan” como ellas, y utilizan sus potentes triples m para “convencer” a la gente de la supuesta necesidad de tales normas, en un verdadero lavado de cerebro.

Este tipo de leyes y los delitos correspondientes, a los que nunca habían llegado otros totalitarismos,  es probablemente la amenaza más profunda, históricamente conocida, no solo a las libertades políticas, sino a la misma libertad  personal. Y nos hacen pensar inmediatamente en Tocqueville y lo que llamó “despotismo democrático”, es decir, una tiranía absoluta establecida con respeto aparente a las formalidades democráticas:  “Llegaría a privar a las personas de los principales atributos de la humanidad”.  Del grado en que ha avanzado el mal es muestra reveladora la escasa, por no decir nula, resistencia a tales derivas en supuestas democracias como la española.

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Enfoques de la historia: hechos y contextos

Un modo de aproximarnos a la verdad histórica consiste en situar los hechos en un contexto más amplio. Esto no suele hacerse en la historiografía española, que a menudo narra los acontecimientos como si España estuviera aislada del resto del mundo. Por ejemplo, la guerra civil debe encuadrarse en las evoluciones europeas entre las dos guerras mundiales, aun cuando las particularidades de España fueran muchas y profundas;  el franquismo no puede exponerse al margen de la II Guerra Mundial y la evolución europea posterior, etc. 

Por lo que se refiere a los siglos XVI y XVII, he procurado evitar tales defectos, un tanto anuladores,  en mi nuevo ensayo Hegemonía española y Era Europea. En él y planteo el doble marco espacial de la Europa de entonces, con sus movimientos e intensas luchas ideológicas, religiosas y nacionales;  y el marco temporal que empieza entonces y termina con la SGM: el marco de la expansión mundial europea (la Era Europea). En ambos ámbitos, España defendió con éxito muy considerable a la propia Europa cristiana frente al islam, y a la Europa tradicional católica frente a la explosión protestante. La pugna protestantismo-catolicismo casi nunca se enfoca desde la propia identidad íntimamente doctrinal de uno y de otro, origen de gran parte de las evoluciones culturales e ideológicas europeas hasta el día de hoy. Y suele darse por supuesta la superioridad del protestantismo, con lo que la lucha de España contra él estaría condenada por “la marcha de la historia”;  y sería además condenable como fanatismo retrógrado. Desde luego, tales enfoques son simples y en gran parte falsos, y deben analizarse no solo desde la situación de aquella época, sino también desde la perspectiva que hoy nos permite el conocimiento de sus consecuencias hasta hoy

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

**Crónica. El héroe Zelenski

**Zelenski quiere extender la guerra a toda Europa y, siguiendo a Biden y Kamala,  comprometer a todo el mundo en la tarea de arruinar y hambrear a Rusia. Por otra parte utiliza la misma retórica contra Rusia que los separatistas de aquí contra España. ¿Se le considera un héroe en España a pesar de eso? No, precisamente por eso.

**La política en España, con excepciones por ahora leves, “olvida” las cuatro grandes cuestiones que afectan al presente y el futuro de España: la posición de España en el mundo (que debe plantearse la neutralidad); la degradación y colonización cultural, que requiere unas posiciones de gran alcance; la restauración de la verdad histórica, no solo en relación con el franquismo; y la restauración de la democracia contra las leyes totalitarias impuestas progresivamente por el PSOE y seguidas por el PP. Sin atender a esos retos, la política no pasará de un juego inane de trileros profesionales.

**Para entender el franquismo basta constatar este hecho indiscutible: le odian los etarras y simpatizantes, los corruptos socialistas, los comunistas, los golpistas y racistas separatistas, y los señoritos cutres del PP.

**Entender la miseria política del país exige no olvidar que la Iglesia y la monarquía fueron cómplices en la profanación de la tumba de Franco por la mafia del Dotor Fantoche y los suyos. Muchos creen que eso “pasó y ya no importa”. Confunden los movimientos simbólicos y de fondo o de principios con su propia garrulería permanente.

**Me pasan un vídeo promocional de “Macarena Olona fan account” en tuíter: no parece la promoción de una política medianamente seria, sino más bien la de una cantante más o menos sexy, con miradas “seductoras” y compadreo o conmadreo, fondo de reguetón, baile sensual y  palabras ilustrativas en inglés: “Let´s go”, “Ready”, “Body”…  Parece patrocinar la extensión de Gibraltar  a toda Andalucía, con ritmos en espanglish. Muy “modelno”. Destinado a las capas más horteras e incultas de la población. Esperemos que se corrija.

**Pujoliño podría coincidir con M. Olona: cree que el inglés es lo fundamental para la política y la enseñanza en España.

**”El procés ha sido un pésimo negocio”, razona Pujoliño. Pues sí: les ha dejado a todos con el culo al aire, gracias a la iniciativa de VOX.  Pujoliño pensará que el prusés se adelantó un poco, que tendría que haber esperado algo más, a una putrefacción mayor  del estado.

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El amor y la lucha / Propuestas televisivas / Gárrulos sofistas

El amor y la lucha 

En Cuatro perros verdes, Chano y Mariantonia sostienen la siguiente conversación: “Me da vergüenza que me hayas oído… Pero es verdad, el amor es lo principal  en la vida. Sin amor no hay vida. El amor es la vida, ¿no crees?”  “Yo he oído muchas veces que la vida es lucha”. “Cuanto más amor, menos lucha”. “Un médico, amigo mío, dice que subsistimos gracias a una perpetua lucha contra los microbios y el ambiente. Ya a ese nivel, figúrate. Además, si amas una cosa odias la contraria. Así que tú odias a esa niña mona que te está quitando a Diego…”

Chano y Mariantonia son físicamente muy poco agraciados. Chano, además del nombre que le atormenta es bajo y escuálido, y ella, regordeta, va con una minifalda que, dice una amiga “le sienta como a un cristo dos pistolas”. Pero los dos están llenos de espíritu, son dos personajes nada tópicos, que creo que me han salido bien. El tema me ha interesado, exponiéndolo de manera casual y sin desarrollarlo mucho, para no hacerlo teórico –una novela teórica no es una novela–. Al contrario que la filosofía, la literatura debe transmitir el sentimiento de las cosas, por eso la literatura de tesis me parece fraudulenta o trivial como las odas al tren de vapor y similares. Igual que la novela histórica.

Observemos que la cuestión del amor importa mucho más a las mujeres que a los hombres, creo que ya he dado una posible explicación en el blog (la reproducción y la nutrición). En sus memorias, Pío Baroja transmite una conversación con una rusa:  Baroja tiene una mirada escéptica y desilusionada sobre la vida, cree que en el encantamiento del amor hay una mentira (lo expone también en su “Elogio sentimental del acordeón”). Pero la rusa le replica que está equivocado: “Todas las mujeres y muchos hombres viviremos siempre pensando que hay un mundo de color de rosa donde se vive feliz, el mundo del amor”. “Sí, es verdad”–dijo Marta”. Nostalgia de un paraíso sin mal…, que nunca fue.

El cristianismo, al revés que, por ejemplo, el islam, hace del amor  el sentimiento moral decisivo, un tanto al modo femenino: “amaos los unos a los otros, también a los enemigos”. Pero la lucha permanece: Jesús expresa también sentimientos  nada amorosos hacia  los fariseos,  y  anuncia la espada y el castigo sin esperanza a los réprobos. He aquí un gran tema,  una de esas oposiciones y dilemas sin solución racional y no obstante generadoras incesantes de pensamiento y literatura, además de su presencia permanente en la vida, hasta la más vulgar y corriente.

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Crónica. Propuestas televisivas

**Leo: “Alfredo Perdiguero explota contra Batet por rendirse a Bildu y ERC.”  Se está perdiendo el sentido del idioma. La Batet no se rinde, colabora con Bildu y ERC.  Es su cómplice, como todo el gobierno.

**No debemos olvidar que la “democracia” que defiende la OTAN es la LGTBI, que intenta imponer matonescamente a Hungría, Polonia o quienes disientan.  Para no ser hipócrita, la UE debería cambiar su bandera,  de reminiscencias cristianas, por la de los LGTBI.

**La guerra civil en el Donbás (Europa) la iniciaron Zelenski y su antecesor bajo el respaldo e incitación de Usa.  Y la presencia de la OTAN en Ucrania es una amenaza directa a Rusia, fácil de entender después de Irak, Afganistán, Libia, Siria y Serbia. Claro que estas nimiedades (cientos de miles de muertos y millones de desplazados) no interesan a los anglómanos.  Y las sanciones a Rusia tienen por objetivo claro llevar al país a una gran hambruna. Otra cosa será que lo consigan, pero ese es su objetivo: dar una lección “ejemplar” a cualquiera que ose desafiar sus dictados: “Nosotros somos los amos del dinero, y el dinero lo puede todo”.

**En la propaganda totalitaria sobre Ucrania, hemos visto infinidad de “informaciones” y opiniones contradictorias, todas radicalmente negativas, sobre Putin, desde su supuesta chifladura hasta sus intimidades sexuales.  ¿Por qué alguna televisión no da informaciones más contrastadas sobre Zelenski, Biden,  Kamala, Leyen…?  Seguro que resultaría interesante. En democracia es indispensable el contraste de información y opinión.

**Otras propuestas televisivas:

a) Documentales amplios sobre los políticos: “Esas personas que buscan su voto”. Expondrían las trayectorias, cambios de opinión y contradicciones de unos y otros. Por ejemplo, el  Sánchez, Feijóo, las ministras,  Marlasca,  Abascal, etc. Se trataría de exponer su trayectoria política, sus opiniones y cambios de opinión, sus trasfondos ideológicos, sus conductas en momentos importantes,  etc.  Una serie de ellos desde meses antes de las elecciones, despertaría el mayor interés de la gente, y resultaría democráticamente educativa contra las demagogias. Llevo años exponiendo la idea, pero no hay manera.

b) Documentales históricos, nacionales y extranjeros: Los mitos de la guerra civil podrían transformarse fácilmente en otros tantos documentales.

c) Documentales  sobre Gibraltar, la OTAN, las aventuras de la OTAN, etc.

El problema en todo ello radica en el modo como se hagan. Habría que buscar un formato claro, contundente y sin estridencias.

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En Una hora con la Historia: 226 – España y el final de la era europea – YouTube

Ya está en librerías:

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 Gárrulos sofistas 

Kovalainen:  Hola chicos y chicas Hoy comienza el tema de nacionalismo Básicamente hay dos posturas, la esencialista y la constructivista.

- La esencialista, postura de Stalin y Cánovas del Castillo, afirma que la nación preexiste al nacionalismo, en esta visión totalmente falsa y más propia del siglo XIX el individuo no tiene libertad y está sujeto a la nación.
- La constructivista, con excelentes académicos como Núñez Seixas y Xusto Beramendi (no los conozco), según ellos la nación es un constructo artificial del nacionalismo, por lo que la nación es tan solo un concepto imaginativo, además, experimentos con comunidades de Chimpancés han demostrado que la nación no existe.
- El chovinismo y la gente ignorante de la calle remonta a la nación española orígenes fantásticos (Reyes Católicos, Leovigildo, Tartessos), quien dice esto no es historiador (algunas miradas se vuelven hacia el facha de la clase), es difícil hacer entrar en razón a la gente de la calle, pues está explicación no cabe en un tuit, por suerte nosotros somos “historiadores”. En realidad, España como nación no existe hasta 1812, si le preguntas a un campesino del s. XIII de donde es nunca te diría que es español, y además, es que España es algo “que no se puede tocar”.
- El nacionalismo español está al mismo nivel que el catalán, si ellos creen que pueden gestionar por su cuenta mejor el territorio, pues habría que dar un “plebiscito” España no ha existido desde siempre y no va se va a acabar el mundo por que deje de existir.
- Veamos chicos y chicas, ¿El español nace o se hace? *todos: se hace *profesor: exacto es la educación la que te introduce el nacionalismo españolista desde pequeño, por ejemplo, cuando a un niño pequeño le dicen que Tartessos es historia de España.
- Existen naciones sin Estado como los judíos, luego fundamentaron la existencia de su Estado, Israel, en la Biblia.

Esta explicación de una clase universitaria  revela hasta qué punto la universidad se ha convertido en un coto de los “gárrulos sofistas” que ya denunciaba Menéndez Pelayo. La idea es que España es un simple término geográfico, sobre el que unos u otros inventan “constructos artificiales”.  Podría decirse al profesor: “Oiga, usted se llama Johnny Pérez palabras con las que identificamos simplemente un cuerpo, digamos un concepto  puramente físico, como España sería geográfico. Pero fuera de eso,  usted, propiamente, no existe más que como una serie de constructos artificiales e imaginativos: lo que usted cree que es, lo que dicen de usted o nos cuenta usted mismo de su biografía, que además habrá cambiado mucho desde que era niño, o joven y quizá cambie mañana mismo; por otra parte, usted tiene tan poca esencia que  se va a morir dentro de  algún tiempo, y tampoco pasaría nada si  alguien, un drogadicto, por ejemplo, que tampoco existe propiamente (no seamos esencialistas) acortase sus penas dándole una puñalada”.

Es difícil tratar toda esa garrulería “esencialista o constructivista”, porque ronda la demencia. Pero la universidad se ha degradado a esos niveles, gestionada por botarates bien pagados, flojos como sofistas pero gárrulos incansables, que produce casi clónicamente otros por el estilo. Ya expliqué que la causa profunda de la guerra civil fue precisamente esa bacanal de charlatanería que venía de muy atrás. Por eso  importa conocer la historia, y por eso importa imponer a esa gente  el debate que intentan sofocar mediante el silenciamiento y el matonismo  antiuniversitario. Pienso publicar en libro la “Galería de charlatanes” que he expuesto en el blog. ¿Por qué será que siempre resultan amigos de los separatismos y de los chekistas?

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