El próximo sábado, 18 por la mañana, en la feria del libro de Madrid, firmaré Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes (y otros) en la caseta 221, de Editorial Actas. El de Sonaron gritos y golpes, y el de La república, en la caseta de La esfera de los libros
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En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube
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Horror y tristeza
(De tertulia. Ver anterior)
–No he planeado la novela. Ni siquiera entiendo a fondo el asunto.
–Si tú, que has escrito la novela, no la entiendes…
–¿Te parece raro? Mucha gente interpreta la novela de forma distinta que el autor. Y mejor que el autor, muchas veces. Ha habido mil interpretaciones del Quijote que seguramente habrían sorprendido a Cervantes. Que el asesino de la familia de Alberto y por poco del mismo Alberto, era el padre de este, y que ninguno de los dos lo sabía, estaba insinuado al principio del relato. Pero solo hacia el final me vino al caletre hacerlo concluir así, como una necesidad. La cosa podría quedar en una simple venganza, pero ahí interviene esa fuerza que he llamado cósmica, o telúrica, y que de algún modo parece dirigir la vida humana, y que anonada a Alberto. ¿Se entiende? El padre asesino termina recibiendo el castigo por obra de su hijo, este conoce la verdad solo al final, y el padre no llega a conocerla…
–Hay que reconocer que el relato es de lo más inhabitual. No conozco otro así. ¿Te has inspirado en Crimen y castigo?
–No tiene nada que ver, me parece a mí. En Dostoievski más que castigo hay redención, y el argumento juega con un fondo religioso sobre la ideología nihilista de Raskólnikof. Yo no he visto nada de eso en Sonaron gritos...
–De acuerdo. Leí Crimen y castigo cuando tenía quince años, y no hay ninguna influencia consciente. Las claves de mi novela, tal como la aprecio, están en la repentina decisión de Alberto de escribir su historia de juventud, y en el castigo final del padre, que resulta también un castigo para Alberto. El castigo viene implícito en las acciones anteriores del padre, y en el caso de Alberto, en la impresión brutal no solo de llevar la sangre y en gran parte el carácter del padre, sino del hecho mismo de su existencia, del lazo misterioso entre la existencia de los dos y sus vidas casi paralelas.
–¿De dónde viene ese castigo? ¿Por qué tienen que ser castigados? Además, Alberto lucha en el bando bueno y el padre en el malo. Ahí, digas lo que digas, hay un fondo ideológico.
–Os leo una crítica en Amazon: “Demasiado detallista y cansina en la descripción de los crueles ataques y batallas personales. Las escenas románticas exageradamente contrastantes con el duro resto”. A mí no me ha parecido detallista y cansina, pero ¿qué decir del contraste?
–El fondo no es ideológico, sino histórico, aunque no es propiamente novela histórica. Alberto, Paco y Carmen no están muy definidos ideológica ni religiosamente, salvo Carmen como católica. He evitado los discursos ideológicos o políticos, precisamente. Sobre lo otro, me parece una crítica algo infantil. No es una novela romántica y es más bien de guerra, aunque el tema de fondo es otro. El amor en ella no responde a los tópicos románticos, opera en la lógica de los sucesos. ¿De dónde viene el castigo? Ya lo he dicho: está implícito en las acciones del padre, que repercuten en el hijo.
–Veo que la narración se puede interpretar con el hilo de Carmen, que representa la vida tranquila y previsible, con sus satisfacciones, el camino trillado y mediocre, que diría Baroja, y ella es la única que no resulta castigada y se sale con la suya.
–Me impresionó lo de Baroja sobre el horror y la tristeza que le causaba recordar los sueños y extravagancias de tantos aspirantes a literatos o pensadores, que habían pasado a su lado sin dejar memoria… Aspiraban a una especie de inmortalidad, y…
–Sí, no deja de ser trágico: el contraste entre la aspiración a la inmortalidad y la vulgaridad de la vida, incluso la de quienes por una temporada consiguen fama y gloria…
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Crónica Un macarra al mando

**No suele hacerse el hincapié necesario en esta evidencia: el cruce del Atlántico, el cruce del Pacífico y la vuelta al mundo son los hitos más decisivos de la historia naval. Y al mismo tiempo marcan el paso de una era a otra en la historia humana. Las tres fueron empresas españolas, dirigidas por españoles y en barcos españoles con tripulaciones principalmente españolas.
**Un macarra con aires de portero de discoteca, estafador desde su falso doctorado, dirige a España. Sabe que en España la política ha descendido a un asunto de “imagen”, es decir, a puro ilusionismo. Es experto en ese arte
**La Delgado es una clara delincuente, compinche de Villarejo. En la democracia fallida española es muy lógico que haya sido ministra de justicia y jefa de los fiscales. Sin protesta de nadie. O de casi nadie.
**Insisto: el hecho de que ni la prensa ni los políticos ni los universitarios insistan en el falso doctorado del portero de discoteca es la demostración más palpable del desprecio que la cultura inspira a todos ellos. Creo que VOX debería elaborar un programa cultural
**Insisto: el hecho de que la universidad reconozca de facto el doctorado del portero de discoteca y la ley de memoria supuestamente histórica promovida por ese fulano, demuestra la degradación extrema de la universidad, su desprecio por la democracia y por sus propios títulos.
**La historieta de PP y PSOE en torno a los jueces demuestra que nunca cumplieron la Constitución en esta democracia fallida. Desde que Alfonso Guerra planeó el asesinato de Montesquieu y el PP se unió a aquel verdadero golpe de estado.
**Insisto, hay una obsesión sobre Franco: en unos por calumniarlo, en otros por olvidarlo.¿Por qué? Porque han resurgido los problemas de disgregación y totalitarismo que Franco superó en su larga y fructífera paz.
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Tiempos de histeria

Habla usted de ideologías histéricas, pero, francamente, yo no veo que la gente esté histérica. Más bien la encuentro muy ocupada y distraída en asuntos de modas, de consumo, de hedonismo, de culto al cuerpo, en cotilleo sobre los famosos, los deportes, sobre todo el fútbol, disfrutando de los medios técnicos que hay a su disposición… Veo a muy poca gente realmente histérica. Sí, hay a veces manifestaciones que parecen de locos, pero son hechos puntuales y ocasionales…
Eso siempre ha existido y es normal, la vida tiene su lado alegre y dado a la frivolidad, pero me parece que hoy se ha vuelto obsesivo y creo que hay en ello un fondo de histeria: es una huida trivial de la angustia. Pero no me refiero tanto a esa exacerbación de la trivialidad como a otros fenómenos sociales como el feminismo, el abortismo, la ideología lgtbi, el cambio climático, el ecologismo, el antifranquismo en España… Todas estas cosas son intentos de orientarse en la vida y de prevenir amenazas reales o ilusorias. Se ve también en el cine y la literatura de catástrofes, etc. Hay una especie de histeria del fin del mundo, que por otra parte no es nueva, pero tiene nuevos rasgos
Pero es lógico que la gente quiera orientarse en la vida y utilizar los medios técnicos para evitar catástrofes. Por ejemplo, si entramos en una época de calor excesivo, eso puede tener consecuencias muy graves.
Ahí está la cosa: se nos asegura que vamos a entrar en una época así, se lo atribuye a la acción humana y se hacen profecías apocalípticas que asustan a la gente. Pero no sabemos si vamos a una era de más calor a a una nueva etapa glacial, que sería mucho más perjudicial, ni sabemos si la acción humana tiene un papel relevante en ese proceso, sea el que sea. La histeria proviene de la noción de que nuestra vida en la Tierra puede estar amenazada por la climatología, y al mismo tiempo se exige a la ciencia y la técnica que la dominen, porque hay la noción de que la ciencia y la técnica todo lo pueden, así que hay que exigirles cuentas: ¿cómo es que no nos ofrecen la solución? Y como nada está claro, se recurre a la política. Pero el clima es ingobernable, y no se prevé que deje de serlo en tiempo previsible, es probable que tenga su origen en el sol o en fenómenos de la propia tierra de magnitud que supere las fuerzas humanas. Eso crea una verdadera histeria que intenta solventarse con medios políticos, que para este caso son remedios mágicos.
Puedo estar de acuerdo hasta cierto punto, pero usted ha metido en el mismo saco al feminismo, el ecologismo ¡y al antifranquismo! Esto resulta muy excesivo, ¿no?