Baroja y la Edad de Plata / Visión dantesca

Baroja y la Edad de Plata (tertulia)

–¿Por qué ese interés en Baroja, a quien hoy día no lee casi nadie? Yo creo que es verdad lo que decía Pla de sus novelas, que no tienen pies ni cabeza.

–A mí me gustaban cuando era adolescente. Ahora no sé. Pero sigo creyendo que en conjunto es el mejor novelista español del XX, el más original. Hoy me interesan sobre todo sus memorias, creo que nadie las ha escrito con un título tan poético y expresivo. Aunque muchos de sus juicios sean arbitrarios, casi siempre tienen agudeza. Y me interesan los ambientes que describe, tan lejanos de la “Edad de plata” que dice Mainer.

–Al margen de los juicios de Baroja, esa edad fue de plata  si la comparamos con la cultura española desde Calderón de la Barca. Salió una floración de novelistas, poetas, pensadores, pintores, músicos, ensayistas,  varias generaciones seguidas… A lo mejor, si lo quieres comparar con lo que se hacía en Alemania, Francia o Inglaterra, no parece gran cosa, pero con lo que se venía haciendo en España desde, pongamos, mediados del XVII, fue un auténtico renacimiento.  

–Las memorias de Baroja no son valiosas como juicio cultural general, y menos aún como juicio político, este ni siquiera lo intenta. Son valiosas como descripción de los ambientes intelectuales de la época, la intrahistoria como si dijéramos. En alguna ocasión diagnostica: “El pequeño mundo de la literatura española ha sido de una estupidez y una mezquindad rara”. Lo era y lo sigue siendo, ahora más modernizado por la industria.

–Pero tienes que admitir que, con todas esas ruindades y miserias, el fruto ha sido muy apreciable, lo llames de plata o de cualquier otro modo.

–Bueno, ya sabemos que las flores no lucen bien si no tienen debajo bastante estiércol. 

–Sí, es posible. Pero, hablando de pensamiento político, tan importante en una época como aquella, en que todo se ponía en cuestión. Ya he dicho que ni el marxismo, ni el liberalismo ni el catolicismo político ni el fascismo, si queremos llamar así a la Falange,  ninguno de ellos cuenta, entonces o ahora, con pensadores relevantes. Me parece una verdad palmaria. 

–Bueno, podemos verlo así, pero ¿a qué se debe? ¿Es que los españoles somos negados para el pensamiento?

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– Hablo  sobre todo de pensamiento político. No  creo que seamos negados, pero el pensamiento necesita constante confrontación, sea dura o suave, y eso depende de la existencia de una universidad o unas instituciones adecuadas, y exige una tradición. Los principales pensadores y ensayistas liberales, como Ortega, apenas soltaron más que disparates, contribuyeron a destrozar el régimen también liberal de la Restauración y a traer aquella república demente.  Azaña mismo se sentía liberal. No existía esa tradición de confrontación intelectual,  cada uno decía lo que le parecía, y el argumento máximo es “porque lo digo yo”, “porque a mí me gusta”, “porque me interesa”, más burletas y gracietas infantiles. Y eso continúa, acentuado, en el posfranquismo. En el franquismo hubo algunos debates quizá no muy profundos, pero interesantes, entre falangistas y nacionalcatólicos, por ejemplo. Desde la transición, incluso desde antes, no hay nada. 

–Cierto, Baroja cae también en eso. Muchas veces termina un esbozo de argumento con un “eso no me interesaba”.  También llama la atención el aldeanismo de todos ellos. En España y en el resto de Europa se cocían tremendas fuerzas sociales e ideológicas, estaba todo en crisis, y sin embargo nada de eso se refleja o analiza en los autores de esa edad. 

–A eso me refería en parte, precisamente. A ese provincianismo: solo están ocupados en lo que pasa en España, e incluso eso lo abordan con cuatro tópicos y ocurrencias, no se enteran de lo que transcurre ante sus ojos, no prevén las consecuencias de sus propuestas. Ya hablaré de esa diferencia esencial entre las memorias de Baroja, de Cela y  tantos otros, y  las de Koestler, por ejemplo. Creo que es aleccionador. Con los marxistas, fascistas, católicos políticos y demás, ocurre lo mismo.

–Por lo que vienes diciendo, eso tiene muy mal remedio. Según tú, nuestra democracia ha fallado, como en el pasado, y eso augura quizá una nueva guerra civil.   

–Lo de la guerra civil me parece muy improbable, pero sería una frivolidad darla por imposible. Pero en lo que estamos: observad lo vanos que han sido mis esfuerzos por emprender un debate racional sobre la guerra civil y el franquismo. Son temas políticos e históricos de máxima relevancia en España, porque en gran parte estamos en las mismas que en la preguerra.

–Leyendo tu galería de charlatanes, no me extraña. Los pobres tienen que acudir a las faldas del gobierno en busca de protección, con la ley esa de memoria democrática y tal. 

–Pues eso. Os leo una opinión de Eduardo Mendoza sobre Pío Baroja, el cual, obviamente y como tantos,  se sentía mucho más a gusto en la España de Franco que en la anterior. Escribe Mendoza sobre “El reconocimiento  casi doloroso de que en medio del naufragio que supuso la guerra civil, el exilio y la represión, los tibios y los cobardes optaron por la sumisión y el exilio interior, como Baroja o Josep Pla”. Esta frase encierra una falsedad tremenda, pero atención a lo más gracioso, la conclusión de Mendoza: resulta que  esos supuestos  cobardes y tibios “fueron auténticas tablas de salvación, y, en ese sentido, más útiles que quienes optaron o se vieron obligados a adoptar posturas más radicales”. Esta sucesión de ilogismos, expuestos en Revista de libros, una publicación que quiere  condensar el nivel intelectual del país, retrata a la perfección ese nivel, bastante inferior al de tiempos de Baroja. 

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Visión dantesca en tres grandes cantos 

 Luis del Pino: “Sonaron gritos y golpes a la puerta” es, sobre todo, una novela hermosa: resulta imposible no pensar, una vez acabada, en algunos de los personajes que la jalonan, y en el significado y el propósito de sus vidas. Y de las nuestras”. Carlos López Díaz, ensayista:  “Hay que decir que se trata de una grandísima novela, hábilmente escrita, con personajes con los que uno se encariña hasta el extremo de que experimenta cierta sensación inconfundible de leve nostalgia cuando concluye la lectura, y de algún modo tiene que despedirse de ellos”. Luis Segura, escritor:  “Una de las mejores obras de ficción, si no la mejor, de lo que llevamos de siglo XXI español”. Aquilino Duque:  “Al lector familiarizado con Moa no puede sorprenderle el documentado conocimiento de una época; lo que sí le sorprende es su inventiva. Eso le permite enfocar la tragedia española y mundial (…) con una visión dantesca en tres grandes cantos”.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

 El próximo domingo, 12 , de 7 a 9 de la tarde, en la feria del libro de Madrid, caseta 47 de La esfera de los libros, firmaré Sonaron gritos y golpes a la puerta, La Segunda República española, Los mitos del franquismo y otras obras . En la 221, de Editorial Actas, podrán encontrar Por qué el Frente Popular perdió la guerra y la novela Cuatro perros verdes, y en la caseta 275 de Ediciones encuentro, la trilogía sobre la república y la guerra, La Guerra Civil y los problemas de la democracia, y otras obras mías.

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En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube

 

 

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Injerencias y jueces / Baroja opina / El 2º frente popular / ¿Liberales contra España?

 El próximo sábado, 18 por la mañana, en la feria del libro de Madrid, firmaré Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes (y otros) en la caseta 221, de Editorial Actas.  El de Sonaron gritos y golpes, y el de La Segunda  república, o Los mitos del franquismo  en la caseta de La esfera de los libros, número 47 (firmaré allí este domingo tarde) En la de Encuentro, 275, podrán encontrar mi trilogía sobre la república y la guerra, o La guerra civil y los problemas de la democracia

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En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube

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Crónica: injerencias rusas y jueces.

**En la farsa generalizada que es la política española, el penúltimo pequeño episodio es la escandalera sobre la “conexión”  entre Rusia y el separatismo catalán. ¡Hasta la propia UE está muy alarmada.  Leemos: “La UE está investigando la injerencia rusa en el separatismo catalán”. Hombre,  ¿y por qué no tendrán derecho los separatistas a chanchullear con los rusos como lo hacen con nuestros “aliados” de la UE desde sus “embajadas”?  Y puestos  eso, si a la UE le preocupa el separatismo catalán, ¿por qué no investiga a los gobiernos PP y PSOE que tanto han ayudado y siguen ayudando a ese separatismo y  a los demás? Por otra parte, los gobiernos PP y PSOE han mandado aviones y blindados a las inmediaciones de la frontera rusa, en una clara provocación. Esa frontera queda muy lejos de España, que no tiene con Rusia ningún conflicto, como sí lo tiene con los “aliados” de la UE y de la OTAN, que mantienen o  aceptan la invasión de nuestro país por Gibraltar y consideran de hecho ciudades marroquíes a Ceuta y Melilla.  Son los gobiernos del PP y del PSOE los mayores promotores de los separatismos, de la colonia de Gibraltar y de las provocaciones a Rusia por cuenta ajena, y se declaran “grandes amigos” de Marruecos. Creo que nunca habían hecho caer tan bajo  a España unos gobiernos por lo demás tan corruptos.

**Parece que algunos jueces están poniendo trabas al gobierno del doctorado portero de discoteca. Ojalá esa resistencia vaya adelante, aunque no hay que fiarse. Recuerden que hace poco avalaron o aceptaron sin rechistar el gravísimo delito de la profanación de la tumba de Franco, o la promoción de una delincuente a ministro de justicia y luego a jefa de los fiscales… Es una larga historia. Recuerden que ya el socialista Alfonso Guerra decidió la muerte (por asfixia progresiva) de Montesquieu, es decir, de la independencia judicial, auténtico golpe contra la democracia al que se sumó el PP y que los jueces aceptaron tal cual. Jiménez Losantos ha expuesto algo de eso, que nadie quiere comentar.  Eran todos “jueces para la democracia”, una democracia  liberticida.  Dicen algunos que no se debe judicializar la política. Cuando los  gobernantes son delincuentes, la judicialización es la última barrera.

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Baroja opina sobre otros escritores

Blasco Ibáñez, evidentemente, es un buen novelista; sabe componer, escribe claro; pero para mí es aburrido; es un  conjunto de perfecciones vulgares y mostrencas que a mí me ahoga. Tiene las opiniones de todo el mundo, los gusto de todo el mundo. Yo, a la larga, no lo puedo soportar. Azorían está muy bien, pero es muy poco novelista. No le gusta el misterio ni lo dramático, huye de todo ello, y parece que su ideal es lo estático y ls desilusión de la vida ante una luz clara. Felipe Trigo es lo contrario en malo; quiere encontrar misterios en la peinadora, en el comisionista, en el estudiante, en el café de una ciudad de provincia, y se arma unos conflictos sentimentales y sensuales absurdos. Pérez de Ayala y Gabriel Miró son escritores atildados; pero hay en ellos, para el público corriente, mucho de enjuagarse con el estilo, mucho recrearse en la palabra, cosa que a la mayoría no nos interesa profundamente El gusto por la literatura de Valle-Inclán lo comprendo en cierta clase de público, el de Unamuno lo comprendo menos. El público de Valle-Inclán es el que ha sido entusiasta del modernismo, del decadentismo, de los diabólico. Barbey D´Aurevilly, D´Annuncio, Oscar Wilde, un poco Baudelaire, princesas, marquesas, palacios, salones, títulos, perfumes, estatuas, todo un poco falso.; pero esta admiración ha existido siempre. Ahora,, el público de Unamuno ya no lo comprendo. Sus novelas son pesadas deliberadamente, no tienen interés psicológico, al menos general, ni dramático ni folletinesco. Muchas veces parece que están escritas para molestar al lector, y no solo al lector amanerado y rutinario, sino a todos  Yo no tengo ninguna antipatía personal contra Unamuno; pero cuando intento leer sus libros , pienso que son como una venganza contra algo que no  sé lo que es.

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El fracaso del segundo frente popular

El Frente popular que derribó a la república en las elecciones fraudulentas del 36 e impuso un régimen de terror, se componía de separatistas y sovietizantes (PSOE y PCE) (los auxiliares golpistas como Azaña, y los anarquistas fueron pronto neutralizados)  Cuando comenzó la transición después de Franco, se dio un fenómeno parecido: se formó una llamada –por irrisión– Junta Democrática en torno al Partido comunista de Carrillo, único con cierta existencia real entonces; y poco después una Plataforma también llamada “democrática”, cómo no, en torno al PSOE (este partido, en la práctica inexistente pero que cobró forma enseguida gracias a un diluvio de dineros, alemanes y de otras procedencias, incluso de la derechista UCD). Ambos grupos de “demócratas” pronto entendieron que debían juntar esfuerzos en lo que popularmente se llamó “Platajunta”, embrión de un segundo frente popular. Su objetivo era destruir la herencia del franquismo  y saltar por encima de cuarenta años fructíferos para enlazar con la supuesta legitimidad del primer frente popular.

Durante el año 1976, aprovechando las amplísimas libertades de hecho, no cesaron de agitar con vistas a lo que se llamó la ruptura, y después del verano se sintieron con ánimos para echar un pulso al programa diseñado por Torcuato Fernández Miranda, consistente en lo esencial en organizar la democracia a partir de la legitimidad histórica del franquismo, esto es, “de la ley a la ley”. Intentaron una huelga general que fracasó por completo, y luego un boicot al referéndum de diciembre de aquel año, cosechando un fracaso aún mayor. El legado del franquismo era muy mayoritariamente respetado por la gran mayoría de la población,  que no quería aventuras al respecto. Este segundo frente popular fue así derrotado pacíficamente y en embrión, y la táctica y la estrategia debieron cambiar, pero esa es otra historia. 

Para entender la historia desde la transición es indispensable conocer la del primer Frente Popular, el que llevó a la guerra:

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil 

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¿Liberales contra España? 

Señor Moa, ¿ha leído  usted la reseña entusiasta que hace en Libertad Digital Carmelo Jordá sobre el libro de un liberal chiflado (que los hay, y no pocos, usted les ha dado lo suyo a algunos como César Vidal o Vilches), titulado “Cristóforo”? Vista la reseña, no leeré el libro que está claro que es un ataque directo a España y los Reyes Católicos por  no ser lo bastante comerciantes. “Defensa encendida de la libertad individual y del comercio”, asegura Jordá y  cita del chiflado una mística del dinero: “La naturaleza del comercio opera de una manera tan prodigiosa que nos negamos a creer que sea producto del libre albedrío y nos parece que todo debe estar manejado por el supremo hacedor”. En fin, “Cristóforo” y los judíos representan el bien, la libertad y la riqueza, y los Reyes Católicos y España todo lo contrario. Haciéndose el  comprensivo, el tal Carmelo “explica”: “No se puede juzgar a los españoles de hoy por lo que hicieran nuestros antepasados de hace más de cinco siglos, pero en cualquier caso me parece muy interesante todo aquello que contribuya a que se conozca más una página de nuestra historia que no es para sentirse orgullosos”.  La sandez del comentario clama al cielo. Como usted ha señalado, Colón pudo quizá nacer en Génova, pero era español por elección, por naturalización, igual que Magallanes o Vespucio. ¿Cómo es que elegían ser españoles? Y luego  la historia del bendito, del místico comercio: ¿el comercio de esclavos, que tanta prosperidad dio a Inglaterra, Holanda y Francia, el comercio del opio, que hizo de Inglaterra la gran potencia narcotraficante del siglo XIX…? No comprendo cómo en un órgano tan proespañol como Libertad Digital se cuelan estas porquerías irracionales. Me gustaría que usted lo comentara” Marcos Silens

Coincida uno o no con diversos argumentos y conclusiones, uno solo puede sentir admiración por el ingente escuerzo intelectual y moral de los pensadores liberales ingleses, pero no puede decirse lo mismo de los españoles. Estos nunca pasaron de vulgarizadores y distorsionadores de ideas ajenas, una de ellas esa adoración del comercio como si estuviera al margen de la fruta del árbol del bien y del mal. Usted ha señalado el tráfico de esclavos o el del opio, realizados en nombre de la libertad de comercio, podía haber citado cómo la “nefasta” corona española prohibió a Colón esclavizar a los indios, como era su propósito inicial. Y podía haber citado las grandes hambrunas (millones de muertos en Bengala , un millón en Irlanda), también en nombre de la libertad de comercio. Pero vayamos a la actualidad: tres de las actividades comerciales que más dinero mueven en el mundo son la prostitución, el narcotráfico y el tráfico de armas. Aparte de otros muchos  comercios nefastos, como el negocio del aborto, etc. Como puede verse, hay comercios buenos y malos. Uno de esos liberales “a la española” podría decir decir que para regularlos está la ley, pero las leyes cambian, y la prostitución y el aborto están de hecho fomentados en los países occidentales. Por otra parte, esa clase de liberales solo puede condenar tales comercios traicionando sus propios principios y, puestos a ello, traicionando  los mismísimos designios del  “supremo hacedor”. La estupidez no tiene fronteras ideológicas. 

Y si de algo no podemos sentirnos orgullosos es de la historia del liberalismo español, muchas de cuyas taras provienen precisamente de su seminulidad intelectual. Por desgracia, la Guerra de independencia dejó la sociedad dividida entre unos descerebrados que querían volver al Antiguo régimen, y otros descerebrados, estos liberales, que organizaron del peor modo posible (sobre la leyenda negra) las independencias americanas. En España  ya empezaron a pelearse entre sí en el Trienio famoso, y cuando ganaron la guerra civil se dedicaron a intrigar unos contra otros y al golpismo de los pronunciamientos. Su vacío intelectual llevó a un sexenio convulso y una demente I República. Luego vino el liberalismo más aceptable de la Restauración, pero este encontró su mayor enemigo en otros liberales, que la privaron de sostén ideológico mediante mil lucubraciones en el fondo simplonas, uno de cuyos tópicos era precisamente la leyenda negra, como en ese libro que me ha dicho. Aquellos liberales “rebeldes” desde el funcionariado y “regeneradores” del país tuvieron la mayor influencia en la llegada de una II República casi tan demencial como la primera, y que desembocó en la guerra civil. Como  dijo uno de ellos, Gregorio Marañón, al contemplar el desastre, “no merecemos perdón”.  Baroja decía que no conocían su propio país, y es cierto, pretendían entenderlo a base de cuatro abstracciones simploides. Podríamos añadir cosas como la destrucción del patrimonio histórico-artístico español por la desamortización de Mendizábal, como siempre chapucera aparte de otras cosas. Segunda gran destrucción después de  invasión napoleónica, la tercera fue la del Frente Popular. ¡Claro, no era nada grave destruir los recuerdos y la memoria de una historia de la que  no podíamos “sentirnos orgullosos”! ¿Orgullosos de haber descubierto no solo América sino el planeta, que hicieron entrar a la humanidad en una nueva era,  y tantas otras “nimiedades”? ¿Qué eran al lado de la libertad de comercio?  Todo esto tiene un enorme trasfondo que está por analizar, y si de algo es imposible sentirse orgulloso es de la historia del liberalismo español.

Sí, ha habido en España una corriente liberal fuertemente hispanófoba, que ha causado enormes daños históricos. El liberalismo, en general, ha hecho no obstante  aportaciones irrenunciables, pero en España necesita urgentemente una sana autocrítica. 

 

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Actualidad y mentira / Final sin solución

 El próximo sábado, 18 por la mañana, en la feria del libro de Madrid, firmaré Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes (y otros) en la caseta 221, de Editorial Actas.  El de Sonaron gritos y golpes, y el de La Segunda  república, o Los mitos del franquismo  en la caseta de La esfera de los libros, número 47 (no firmaré allí esta semana) En la de Encuentro, 275, podrán encontrar mi trilogía sobre la república y la guerra, o La guerra civil y los problemas de la democracia

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En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Actualidad de una historia mentida. 

Estudiar la república y el Frente Popular, como el franquismo, no es importante solo por ser parte de nuestra historia aún reciente, sino sobre todo porque no se han comprendido bien, y por tanto no se han asimilado bien. Y esa es la razón por la que los viejos problemas, que debieran haber quedado resueltos, resurgen ahora como fantasmas peligrosos: “los muertos matan a los vivos”, como en la tragedia griega.

La causa fundamental de la  guerra y el franquismo fue el serio peligro de  liquidación de la continuidad histórica de España. El Frente Popular amenazaba esa continuidad por dos vías principales: la disgregación nacional,  buscada por los separatistas,  en pequeños estados impotentes que solo podían ser instrumento de potencias externas más fuertes; y por la sovietización, ruptura radical con la historia y cultura anteriores del país. Ruptura pretendida ya en la república por el mayor y más golpista partido de la izquierda, el PSOE, y que se volvió irreversible cuando los socialistas entregaron a Stalin el grueso de las reservas financieras españolas, convirtiendo al líder soviético en orientador y tutor del propio Frente.

La victoria de Franco significó precisamente y ante todo  la continuidad histórica de la nación española. Mientras no partamos de reconocer este hecho básico y decisivo, la historia reciente seguirá convertida en un galimatías donde entran a saco una multitud de charlatanes subvencionados que quieren pasar por historiadores, y unos políticos corruptos y estafadores, de izquierda y derecha. A quienes, como llegó a quejarse el propio Azaña de los suyos después de haber contribuido al desastre, “no les importa la idea de España”.

¿Por qué perdió la guerra el Frente Popular? Este no solo contaba al principio y durante bastante tiempo con una gran superioridad material, sino también con la orientación estratégica y desde luego muy inteligente, de su tutor Stalin, y con un muy amplio apoyo propagandístico en los países más o menos democráticos. Las razones por las que, a pesar de ello, perdió la contienda, las analizo en el libro de este título. Debo señalar que si los análisis desde la izquierda son pura propaganda, los de la derecha han defendido la verdad en muchos puntos importantes, pero en general han carecido de una perspectiva amplia, de visión general, lo que los vuelve un tanto romos: “guerra fratricida”,  “que no vuelva”, “perdón”, y retórica seudosentimental parecida.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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De tertulia. Final sin solución

--La frase de Baroja sobre su horror y  tristeza es impresionante. Yo creo que no se refería solo a los botarates, sino también a los “nobles e inteligentes”, aspirantes  a  la inmortalidad literaria o  la que fuera, tuvieran éxito o no. Era el horror por la memoria de tantos esfuerzos e ilusiones que se desvanecen en la nada del tiempo

–¿Dirías tú que el tiempo es la nada? 

–Ahí está la cuestión. ¿Qué es el tiempo? No lo sabemos. Pero algo es, pues algo de él sí sabemos: que disuelve y priva de sentido los esfuerzos, las aspiraciones y las ilusiones de todos. 

–En tu novela sobre los chavales del Brasiliana, la discusión no llega a nada.

–Lo importante es el argumento más que la conclusión. Moncho dice: “la vida no tiene sentido”. Santi replica: “Decir que no podemos entender la vida, es bastante justo. Pretender que porque no la entendamos carece de sentido ya es una afirmación pretenciosa y vacía”. ¿Quién tiene razón?

– Extrañamente, tienen razón los dos. Si Dios no ha querido informarnos sobre el porqué de nuestra existencia, es en la práctica como si ese porqué no existiera. Es precisa la fe en que a pesar de todo hay un sentido y Dios lo marca de un modo u otro. Ahora, según los creyentes, la fe es un don gratuito que  Dios otorga a quien él quiere, así que estamos en las mismas.

– Estoy de acuerdo. También es el fondo de tu novela anterior,  lo importante es la acción misma, más que su conclusión. Como en la Odisea, lo importante, quiero decir, lo significativo, son las peripecias de Ulises, no su llegada a Ítaca. Tras la matanza de los pretendientes no hay nada, es como la muerte. 

–Claro que Odiseo podría plantearse: “¿para qué tantos esfuerzos? Máxime cuando tuve la oportunidad de una vida sin fin disfrutada al lado de una ninfa…” 

–Ese es otro tema. Obviamente, Odiseo no pudo tener esa oportunidad, pero ahí hay algo enigmático, difícil de entender. Volviendo a esto: lo que horroriza a Baroja creo que es la sensación de inutilidad y sinsentido de todos los esfuerzos que nos impone la vida. La gente prefiere no pensar en ello y elude la cuestión, porque pensarlo provoca un  sentimiento difícil de soportar. Mejor “no tomar la vida en serio”, como preconiza Javi.

–En Cuatro perros verdes haces que Santi, a pesar de su fe católica, vacile, se preocupe: ¿qué fue de su antiguo amigo homosexual? ¿Por qué concluyó que Dios lo quería así? ¿Por qué odiaba de tal modo al Alhelí? ¿Cometió él el crimen? ¿Cómo se las arregló para escapar a la justicia, si lo cometió, como todo indicaba? ¿Hay alguna otra justicia por encima de la humana, que quizá hizo que se arrepintiera? ¿Cometió el crimen como un acto justiciero por creer en una justicia por encima de la civil? Cuando desapareció de la ciudad, ¿pudo irse al extranjero y triunfar allí como novelista, según él quería?  ¿Se podría considerar eso un éxito en la vida: haber hecho justicia a su manera matando al corruptor, haber eludido a la justicia habitual, haber triunfado en sus sueños literarios? A estas cosas es a las que va dando vueltas Santi durante la jornada, tratando de encontrarles un sentido. Claro que también se puede ver como un clásico relato de novela negra, aunque sin la solución a la que este tipo de novela debe llegar para satisfacer al lector… Por eso me ha gustado la novela, aunque a algunos les dejará bastante perplejos.

Cuatro perros verdes

 

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Horror y tristeza / Macarra al mando / Tiempo de histeria

 El próximo sábado, 18 por la mañana, en la feria del libro de Madrid, firmaré Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes (y otros) en la caseta 221, de Editorial Actas.  El de Sonaron gritos y golpes, y el de La república, en la caseta de La esfera de los libros

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En Una hora con la historia tratamos esta semana de la situación interna creada en España en verano-otoño de 1942 por la evolución de la guerra mundial, con peligro de desgarramiento interno del régimen, manifiesto entre otras cosas en el célebre enfrentamiento de Begoña entre falangistas y carlistas: 195 – 1942, España en la encrucijada | Programa 300 x 100 – YouTube

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Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

Horror y tristeza

(De tertulia. Ver anterior)

–No he planeado la novela. Ni siquiera entiendo a fondo el asunto.

Si tú, que has escrito la novela, no la entiendes…

–¿Te parece raro? Mucha gente interpreta la novela de forma distinta que el autor. Y mejor que el autor, muchas veces. Ha habido mil interpretaciones del Quijote que seguramente habrían sorprendido a Cervantes. Que el asesino de la familia de Alberto y por poco del mismo Alberto, era el padre de este, y que ninguno de los dos lo sabía, estaba insinuado al principio del relato. Pero solo hacia el final  me vino al caletre hacerlo concluir así, como una necesidad. La cosa podría quedar en una simple venganza, pero ahí interviene esa fuerza que he llamado cósmica, o telúrica, y que de algún modo parece dirigir la vida humana, y que anonada a Alberto. ¿Se entiende? El padre asesino termina recibiendo el castigo por obra de  su hijo, este conoce la verdad solo al final, y el padre no llega a conocerla…

–Hay que reconocer que el relato es de lo más inhabitual. No conozco otro así. ¿Te has inspirado en Crimen y castigo?

–No  tiene nada que ver, me parece a mí. En Dostoievski más que castigo hay redención, y el argumento juega con un fondo religioso sobre la ideología nihilista de Raskólnikof. Yo no he visto nada de eso en Sonaron gritos...

–De acuerdo. Leí Crimen y castigo cuando tenía quince años, y no hay ninguna influencia consciente. Las claves de mi novela, tal como la  aprecio,  están en la repentina decisión de Alberto de escribir su historia de juventud, y en el castigo final del padre, que resulta también un castigo para Alberto. El castigo viene implícito en las acciones anteriores del padre, y en el caso de Alberto, en la impresión brutal no solo de llevar la sangre y en gran parte el carácter del padre, sino del hecho mismo de su existencia, del lazo misterioso entre la existencia de los dos y sus vidas casi  paralelas.

–¿De dónde viene ese castigo? ¿Por qué tienen que ser castigados? Además,  Alberto lucha en el bando bueno y el padre en el malo. Ahí, digas lo que digas, hay un fondo ideológico.

–Os leo una crítica en Amazon: “Demasiado detallista y cansina en la descripción de los crueles ataques y batallas personales. Las escenas románticas exageradamente contrastantes con el duro resto”. A mí no me ha parecido detallista y cansina, pero ¿qué decir del contraste?

–El fondo no es ideológico, sino histórico, aunque no es propiamente novela histórica. Alberto, Paco y Carmen no están muy definidos ideológica ni religiosamente, salvo Carmen como católica. He evitado los discursos ideológicos o políticos, precisamente. Sobre lo otro, me parece una crítica algo infantil. No es una novela romántica y es más bien de guerra, aunque el tema de fondo es otro. El amor en ella no responde a los tópicos románticos, opera en la lógica de los sucesos. ¿De dónde viene el castigo? Ya lo he dicho: está implícito en las acciones del padre, que repercuten en el hijo.

–Veo que la narración se puede interpretar con el hilo de Carmen, que representa la vida tranquila y previsible, con sus satisfacciones, el camino trillado y mediocre, que diría Baroja, y ella  es la única que no resulta castigada y se sale con la suya.

–Me impresionó lo de Baroja sobre el horror y la tristeza que le causaba recordar los sueños y extravagancias de tantos aspirantes a literatos o pensadores, que habían pasado a su lado sin dejar memoria…  Aspiraban a una especie de inmortalidad, y…

–Sí, no deja de ser trágico:  el contraste entre la aspiración a la inmortalidad y la vulgaridad de la vida, incluso la de quienes por una temporada consiguen fama y gloria…  

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Crónica  Un macarra al mando

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

**No suele hacerse el hincapié necesario en esta evidencia: el cruce del Atlántico, el cruce del Pacífico y la vuelta al mundo son los hitos más decisivos de la historia naval. Y al mismo tiempo marcan el paso de una era a otra en la historia humana. Las tres fueron empresas españolas, dirigidas por españoles y en barcos españoles con tripulaciones principalmente españolas.

**Un macarra con aires de portero de discoteca, estafador  desde su falso doctorado, dirige a España. Sabe que en España la política ha descendido a un asunto de “imagen”, es decir, a puro ilusionismo. Es experto en ese arte 

**La Delgado es una clara delincuente, compinche de Villarejo. En la democracia fallida española es muy lógico que haya sido ministra de justicia y jefa de los fiscales. Sin protesta de nadie. O de casi nadie.

**Insisto: el hecho de que ni la prensa ni los políticos ni los universitarios insistan en el falso doctorado del portero de discoteca es la demostración más palpable del desprecio que la cultura inspira a todos ellos. Creo que VOX debería elaborar un programa cultural

 **Insisto: el hecho de que la universidad reconozca de facto el doctorado del portero de discoteca y la ley de memoria supuestamente histórica promovida por ese fulano, demuestra la degradación extrema de la universidad, su desprecio por la democracia y por sus propios títulos.

**La historieta de PP y PSOE en torno a los jueces demuestra que nunca cumplieron la Constitución en esta democracia fallida. Desde que Alfonso Guerra planeó el asesinato de Montesquieu y el PP se unió a aquel verdadero golpe de estado.

**Insisto, hay una obsesión sobre Franco: en unos por calumniarlo, en otros por olvidarlo.¿Por qué? Porque han resurgido  los problemas de disgregación y totalitarismo que Franco superó en su larga y fructífera paz.

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Tiempos de histeria

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Habla usted de ideologías histéricas, pero, francamente, yo no veo que la gente esté histérica. Más bien la encuentro muy ocupada y distraída en asuntos de modas, de consumo, de hedonismo,  de culto al cuerpo, en cotilleo sobre los famosos,  los deportes, sobre todo el fútbol, disfrutando de los medios técnicos que hay a su disposición… Veo a muy poca gente realmente histérica. Sí, hay a veces manifestaciones que parecen de locos, pero son hechos puntuales y ocasionales…  

Eso siempre ha existido y es normal, la vida tiene su lado alegre y  dado a la frivolidad, pero me parece que hoy se ha vuelto obsesivo y creo que hay en ello un fondo de histeria: es  una huida trivial de la angustia. Pero no me refiero tanto a esa exacerbación de la trivialidad como a otros fenómenos sociales como el feminismo, el abortismo, la ideología lgtbi, el cambio climático, el ecologismo, el antifranquismo en España… Todas estas cosas son intentos de orientarse en la vida y de prevenir amenazas reales o ilusorias. Se ve también en el cine y la literatura de catástrofes, etc. Hay una especie de histeria del fin del mundo, que por otra parte no es nueva, pero tiene nuevos rasgos

Pero es lógico que la gente quiera orientarse en la vida y utilizar los medios técnicos para evitar catástrofes. Por ejemplo, si entramos en una época de calor excesivo, eso puede tener consecuencias muy graves.

Ahí está la cosa: se nos asegura que vamos a entrar en una época así, se lo atribuye a la acción humana y se hacen profecías apocalípticas que asustan a la gente. Pero no sabemos si vamos a una era de más calor a a una nueva etapa glacial, que sería mucho más perjudicial, ni sabemos si la acción humana tiene un papel relevante en ese proceso, sea el que sea. La histeria proviene de la noción de que nuestra vida en la Tierra puede estar amenazada por la climatología, y al mismo tiempo se exige a la ciencia y la técnica que la dominen, porque hay la noción de que la ciencia y la técnica todo lo pueden, así que hay que exigirles cuentas: ¿cómo es que no nos ofrecen la solución? Y como nada está claro, se recurre a la política. Pero el clima es ingobernable, y no se prevé que deje de serlo en tiempo previsible, es probable que tenga su origen en el sol o en fenómenos de la propia tierra de magnitud que supere las fuerzas humanas. Eso crea una verdadera histeria que intenta solventarse con medios políticos, que para este caso son remedios mágicos.

Puedo estar de acuerdo hasta cierto punto, pero usted ha metido en el mismo saco al feminismo,  el ecologismo ¡y al antifranquismo! Esto resulta muy excesivo, ¿no?  

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Angustia e histeria / conexiones separatistas / Ironías de la vida / Charlatanes (XLI) García Cárcel.

El próximo sábado, 18 por la mañana, en la feria del libro de Madrid, firmaré Por qué el Frente Popular perdió la guerra y Cuatro perros verdes (y otros) en la caseta 221, de Editorial Actas.  El de Sonaron gritos y golpes, y el de La república, en la caseta de La esfera de los libros

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Ignorancia e histeria.

El cuarteto de Omar Jayam testimonia que hay  algo esencial que escapa necesariamente a nuestra razón. Esto puede resultar muy angustioso,  pero ¿qué podemos extraer o deducir de ahí, si no podemos resolver el problema por principio? Lo más conveniente sería simplemente olvidarlo, para evitar perturbarnos la conciencia y la resolución de los problemas prácticos que sí podemos resolver, o al menos intentarlo.

Muchos piensan así, o mejor dicho, evitan pensar. Pero sí se pueden deducir cosas muy importantes. Una de ellas es el propio límite de la razón, expuesto por la propia razón. Y esto significa el fin de una ilusión secular, comenzada con el Humanismo e impulsada por la Ilustración: la ilusión de que la razón tiene un poder omnímodo e ilimitado, junto con su hijastra la ciencia. Freud escribió El porvenir de una ilusión, sobre el final previsible de la religión ante la demoledora  crítica racional y científica…, y en cambio nos encontramos con el fin de la ilusión racionalista.

¿Debemos esperar, por tanto, la vuelta de la religión?

Nunca se ha ido, aunque sí ha perdido mucha influencia. Pero no creo que vuelva de lleno, al menos la religión tal como la conocíamos.  Creo que podemos observar un proceso de disolución desde el interior de ella misma: ha sufrido un gran estrago por la crítica racional y científica, pero a su vez no parece capaz de replicar a esa critica con la misma contundencia y trata de adaptarse a ciertas ideologías.

No obstante, cuando hablamos de religión estamos pensando en términos eurocéntricos, o  centrándonos en occidente, es decir, en el cristianismo. Hasta hace poco, así tenía que ser, porque Europa dominaba gran parte del mundo y parecía marcar el camino y el futuro a todo el orbe. Hoy ya no es así.

La cuestión hay que verla desde el punto de vista histórico, es cierto, pero también en su lógica interna.  Como la cuestión del comunismo: no basta conocer sus consecuencias históricas, debemos tratar de entender por qué su propia teoría las causa, y eso no está claro del todo, por eso renace con otras formas.

Según Jayam, y eso parece muy cierto, entender el por qué y el para qué de nuestra estancia pasajera en el mundo sobrepasa nuestras capacidades.  Basta exponerlo para entenderlo, pero ¿cómo se expresa históricamente?

En mi opinión, la razón es incapaz, por una parte, de llegar a conclusiones unívocas de valor universal, sino que genera ideologías contradictorias, como he expuesto en mi  libro sobre Europa. Y por otra parte tampoco logra fundamentar una moral: lo intenta, no se desentiende de ella, pero fracasa. Ahora,  su derivada la ciencia no intenta siquiera abordar la cuestión de la moral, se desentiende de ella. Freud sostenía que la ilusión religiosa respondía a la angustia básica humana, pero que la ciencia permitiría eliminar esa angustia, al menos en medida tolerable. Pero es al revés: la ciencia eleva al máximo la angustia. De esto he hablado mucho en el blog. Las ideologías, basadas en la razón y que pretenden basarse en la ciencia, buscan en el fondo abolir la moral, que según la Biblia es precisamente lo que distingue al ser humano.

Según ese punto de vista, nuestra época científica debería caracterizarse por una inestabilidad psíquica exacerbada, pero lo cierto es que la ciencia y la técnica derivadas nos han proporcionado una comodidad, unos bienes y un poder como jamás había tenido la humanidad.

Eso es cierto, sin olvidar el poder de la humanidad de  destruirse a sí misma, un poder en cierto modo divino. ¿Qué moral podría impedirlo, aparte de un puro instinto de conservación por lo demás debilitado? Teniendo en cuenta ventajas  e inconvenientes, y el fin inevitable,  la propia razón podría inclinar al suicidio… Las ideologías, además, se están volviendo histéricas, y es porque no pueden ya calmar la angustia.

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Conexión rusa y otras

a) El separatismo ha montado conexiones con todos nuestros supuestos aliados por medio de una política exterior construida  sobre “embajadas”. Y aceptadas en esos países

b) La política y conexiones exteriores separatistas han sido autorizadas e indirectamente  financiadas por los gobiernos del PP y del PSOE.

c) Al mismo tiempo que apoyaban la “política exterior” separatista, los gobiernos de PP y PSOE se han dedicado a provocar a Rusia, con la que no tenemos ningún conflicto, por cuenta de aliados,  los de Gibraltar. No es Rusia la que nos provoca

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Ironías de la vida 

(de tertulia) –No, nada que ver. Eso volvería la novela muy tópica, de ideología barata. Es otra cosa.

–¿Qué otra cosa?

–Sería literatura sentimentaloide, como tanta,  guerra  entre hermanos y tal, aquí entre padre e hijo, etc. El golpe psíquico que convulsiona a Alberto y que le remueve toda su historia, su yo, tiene algo de cósmico por así decirlo: él  percibe el suceso  ineludible como si toda su peripecia anterior hubiera buscado ese final,  como si lo hubiera buscado sin poder saberlo, empujado por una fuerza externa y superior. Y percibe como un mazazo la ironía brutal de aquella fuerza, al hacerle hijo del hombre cuya muerte iba a ocasionar deliberadamente. Percibe que su existencia en el mundo se debe a aquel hombre, algo demasiado inexplicable. Y por eso renuncia a su juventud, censura su vida anterior. Solo en la vejez, muerta Carmen, le viene de pronto a la memoria con ímpetu.

–No solo a la memoria: le da por escribirla, que quede para los demás. ¿Por qué?

–También para sus hijos, que no la conocen. Alberto siente por ellos un poco de desprecio 

–Eso es: de pronto piensa que vale la pena darla a conocer, pero no sabe muy bien por qué. Es un sentimiento confuso, pero intenso, como el que le movió a olvidarla.

–Y dices que no lo has planeado

–No la he planeado. Ni siquiera entiendo a fondo el asunto.

Cuatro perros verdesSonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Galería de charlatanes (XLI) García Cárcel analiza a Franco

García Cárcel (26-XII- 2017)

No existe un pensamiento franquista porque en aquella época el pensamiento fue muy diverso, incluso entre los más afectos al régimen. En cambio hablar de pensamiento antifranquista no deja de ser un oxímoron: nada más opuesto a cualquier pensamiento racional que las fritangas de distorsiones, exageraciones, “olvidos”  y simples embustes con los que se quiere conjurar el recuerdo de toda una época histórica, convirtiéndola en un chiste de mal gusto. Una época a la que debe la actual todo lo que tiene de positivo y esperanzador, cada vez menos, es cierto, y precisamente por ese antifranquismo grotesco. Recientemente el periódico El Español, que quedaría más apropiado si completara el título con el adjetivo “antiespañol” exponía un artículo de Ricardo García Cárcel quejándose de la mitificación de Franco y contribuyendo a ella. Ejemplo:

Las glosas del mito Franco han girado en torno a cuatro ejes: que Franco ganó la Guerra Civil con habilidades estratégicas dignas de Napoleón; que salvó a España de la destrucción al resistirse a entrar en la órbita de Hitler; que pilotó la salida de España del hundimiento económico y que fue el que urdió el proceso de la transición a la democracia. Vida privada y vida pública impecables conjugadas. Tenacidad, serenidad, sobriedad, desconfianza gallega y laboriosidad serían sus principales cualidades. Los defectos o más bien excesos se le atribuirían a su mujer. La nómina de elogios ha sido abrumadora y entre sus virtudes añadidas se han destacado su condición de gran cazador y pescador, experto en poderes sobrenaturales y hasta dominador extraordinario de las constantes fisiológicas. Hoy el relato épico y heroico de Franco está agotado pese a los intentos de Pío Moa. Los historiadores, ya desde la derecha (Payne), ya desde la izquierda (Preston), están todos de acuerdo en asumir la extrema mediocridad del personaje, su falta de ideas, su ambición de poder, su capacidad de supervivencia, su cercanía a dictadores latinoamericanos más que al propio fascismo europeo, su inserción en una historia larga de reaccionarismo ideológico español y de guerracivilismo.

   ¡Todo un pensador, este García Cárcel! Por partes: oyéndole, se diría que Franco no ganó la guerra. Una guerra muy difícil. El problema  parece estar  en lo de estrategias “dignas de Napoleón”, que nadie dice y que sirve para hacer reír a estrategas como nuestros antifranquistas. Bueno, Napoleón perdió varias batallas cruciales y finalmente la guerra; Franco no perdió una sola batalla importante y ganó finalmente la guerra con máxima elegancia, sin emplear la aplastante  superioridad militar  alcanzada partiendo de una situación prácticamente desesperada. ¡Menudo mediocre!

   Luego, España no entró en la guerra mundial mientras Franco ostentaba la máxima autoridad, pero al pensamiento antifranquista le parece que no hay ninguna relación entre una cosa y la otra. Aquí, la puerilidad de los retorcimientos argumentales alcanza verdaderas cimas. O simas. Sin Franco, por un lado o por otro, habría sido imposible evitar a España una guerra mucho más devastadora que la civil. Este fue un logro de Franco no menor que haber vencido a un Frente Popular compuesto de totalitarios, separatistas y golpistas varios. Pero en el fondo los pensadores antifranquistas desearían que España hubiera sido arrasada para poder ser “liberados” por los bombardeos y tanques useños y volver al caos de la república;  o de una monarquía como la que engendró aquel caos. A estos descerebrados les da igual el torrente de sangre, de españoles y  de los demás países, incluso  de los finalmente vencedores, si España hubiera entrado en la guerra.

   Nadie dice que Franco hubiera pilotado la transición a la democracia, como afirma nuestro pensador. Sí, en cambio, dos cosas: que sin la transformación social y económica del franquismo, la democracia habría sido inviable; y que, efectivamente, se hizo de la ley a la ley, es decir, a partir del franquismo, de su legitimidad, y no a partir del criminal Frente Popular, como propugnaban y propugnan los descerebrados pensadores antifranquistas. Esto es una evidencia, que intenta borrarse con retórica hueca, como intenta borrarse la evidencia de que es el antifranquismo y su falsedad histórica lo que ha podrido la democracia hasta hacerla irreconocible.

   Dejemos aparte las tonterías que García Cárcel achaca a otros para rebatirlas o burlarse de ellas o esa equiparación entre Preston y Payne. Es un duelo de tonterías, muy propio de esta clase de pensamiento. Pero hay otros méritos que él no menciona: no solo Franco  el Mediocre venció al Frente Popular y su tutor Stalin y evitó el baño de sangre que habría supuesto la entrada en la guerra mundial; venció también al maquis, una difícil guerra de guerrillas comunista que en Grecia obligó a Inglaterra a tirar la toalla. Venció después al criminal aislamiento, con la consiguiente hambruna masiva,  que quisieron imponer a España  los países comunistas, demócratas y dictaduras variopintas, todos juntos y en unión, y les obligó a aceptar el franquismo, un régimen históricamente necesario y que no habría podido resistir a tales presiones y hostilidad  sin un enorme apoyo popular. Pues la gente recordaba muy bien lo que habían sido la república y el Frente Popular, no como ahora, cuando sus panegiristas los pintan con la misma masa de embustes con que denigran a quien los venció. Y al morir Franco, España era uno de los países más ricos y con mayor esperanza de vida del mundo, había salido de la miseria y degradación de la república y el Frente Popular, y olvidado los odios que ahora recuperan los geniales antifranquistas.

  En fin, traten ustedes de pensar en otro general o político del siglo XX, demócrata o no demócrata, español o extranjero, con un historial de logros comparable al de Franco. Hagan este pequeño ejercicio intelectual, que propongo en el libro Los mitos del franquismo. 

   Pero, concluye nuestro pensador: Franco era un mediocre lamentable, sin ideas y no sé cuántas deficiencias más. Vamos a ver hombre, mírense usted y todos los que “piensan” como usted al espejo y verán un perfecto reflejo de ese Franco que ustedes se empeñan en imaginar. Y mientras no salgamos de esta miseria intelectual y moral, la sociedad continuará descomponiéndose.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

 

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