Debido al cambio de emisora a Radio Ya, el programa Una hora con la Historia se encuentra en seria dificultad económica, por lo que reiteramos a nuestros oyentes la necesidad de sostenerlo. Algunas personas creen que la labor cultural debe ser gratuita, en parte porque mucha de ella es subvencionada por los gobiernos, que nos obligan así a todos a contribuir aunque se trate de una cultura muy dudosa. Todos sufragamos, nos guste o no, la propaganda y otras actividades de la “memoria histórica”. Y “Una hora con la Historia” trata precisamente de contrarrestar esa propaganda seudocultural y seudohistórica. No tenemos subvenciones ni las queremos, queremos en cambio que nuestros oyentes comprendan la importancia de recuperar nuestro pasado, se sientan comprometidos con la labor que realizamos y contribuyan a ella. De este modo se puede contrarrestar fácilmente la memoria antihistórica.
La cuenta para contribuir es esta del BBVA “Tiempo de ideas”:
ES09 0182 1364 3302 0154 3346.
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Se vuelve a hablar de la ETA complicándola innecesariamente con dimensiones casi metafísicas. La realidad es más simple: guerras siempre ha habido, y en ellas cae gente. Pero la ETA se convirtió en un icono del antifranquismo, eran los verdaderos antifranquistas, los demás no pasaban de charlatanes: pintaban al franquismo con los colores más negros posible, como una tiranía insoportable… pero la soportaban muy bien, medraban muy bien en ella. Todos se sentían en guerra contra el franquismo, pero unos actuaban y otros se adaptaban a la “tiranía”. La ETA ha sido así la vergüenza inconfesable del antifranquismo, y por eso se la ha tratado con mil consideraciones y negociaciones, rompiendo el estado de derecho y los principios democráticos desde casi el comienzo de la transición. Y por eso cuando Aznar y Oreja, aplicando precisamente el estado de derecho, la llevaron a la ruina, fue a continuación rescatada por el PSOE para premiar sus asesinatos convirtiéndola en una potencia política, destrozando aún más el derecho y la libertad. Un hecho tan tremendamente escandaloso ha pasado con el apoyo de todos los partidos “democráticos”, que ahí han demostrado una corrupción intelectual y moral que no tiene vuelta atrás, son irregenerables.
El antifranquismo siempre vio el asesinato terrorista como algo bueno, como una forma de hacer política, y aunque no lo practicaba por cobardía o por conveniencia (en el caso del PCE) lo encontraba justificable y aprovechable. Creía que los etarras eran muchachos algo exaltados pero ingenuos, que después de hacer el trabajo sucio, dejarían el campo libre a ellos, a los “demócratas”. Pero no fue así, la ETA era tan “demócrata” como ellos, solo que mucho más consecuente.
No hay que olvidar tampoco que la ETA es separatista, y que los demás partidos de ese tipo, también en Cataluña, han estado siempre “recogiendo sus nueces”. Y hoy no solo los separatistas mandan en Vascongadas y Cataluña, sino que mandan con apoyo y financiación de los gobiernos del PP y del PSOE, que han prácticamente vaciado de estado a esas regiones.
La clave del problema está en el miserable antifranquismo, y mientras no se clarifique esa cuestión, la democracia seguirá pudriéndose y con ella el país. Si pensara que serviría de algo, recomendaría mi Los mitos del franquismo a políticos y periodistas.
