Para difundir en redes y por otros medios:
**Es maravilloso el respeto con que tratan al Doctor casi todos los periodistas y comentaristas. El “señor Sánchez” le llaman. Porque son tan doctos y señores como él.
**España es el único país cuyos gobiernos, sean de PP o de PSOE de han dedicado a financiar a los separatismos, respaldar su propaganda antiespañola, vaciar de estado sus regiones y marginar cualquier resistencia.
**España es el único país del mundo cuyos gobiernos se proclaman amigos, aliados y admiradores de la potencia que invade su territorio en un punto estratégicamente clave.
**”Hay que acabar con el amor romántico”, dice una tiorra feminista con poder político. Mejor acabar con el poder de esas tiorras.
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La bibliografía sobre la guerra civil es enorme, tanto en obras generales como sobre mil aspectos y detalles políticos, militares, biográficos, batallas y sucesos concretos en ciudades o pueblos, sobre el terror y las represiones, la persecución religiosa, las relaciones internacionales, tales o cuales partidos, las finanzas y la economía, el “oro de Moscú”, la intervención extranjera, etc.., Se requeriría prácticamente un libro entero para enumerarla, no digamos si quisiéramos hacer un análisis crítico de cada una, tarea simplemente imposible. De todas formas, un porcentaje muy alto de todo ese material es perfectamente prescindible para la comprensión de los elementos en juego en la contienda y su desarrollo.
Habiéndose tratado de un conflicto eminentemente ideológico, gran parte de la bibliografía, aún hoy, sufre de un apasionamiento o fanatismo esterilizante. Títulos truculentos o grotescos como La columna de la muerte; Toda España era una cárcel; De cómo Churchill y March compraron a los generales de Franco; Rojo, el general que humilló a Franco; Los esclavos de Franco; La incompetencia militar de Franco; El holocausto español; Maquis, el puño que golpeó al franquismo; El honor de la República; El primer asesinato de Franco; El gran manipulador: la mentira cotidiana de Franco; El genocidio franquista en Córdoba ; Las fosas de Franco…, y tantos más, nos enteran ya desde la portada de lo que podemos esperar.
Julián Marías tachó de “mentira profesionalizada” gran parte de lo que se viene escribiendo desde hace cuarenta años, y Stanley Payne considera la mayoría de lo publicado desde hace muchos años “anquilosada en angostas monografías formulistas, vetustos estereotipos y una corrección política determinante”. Ya he señalado que un enfoque falso, y el de estos libros lo es sin duda, echa a perder una obra, aun si aporta detalles o elementos parcialmente valiosos[1].
Las obras generales sobre la guerra civil, casi siempre con ese título, son bastante abundantes. La clásica de Hugh Thomas, bastante superada, sigue siendo legible. Por citar algunas, la de Luis de Llera (1989), Ricardo de la Cierva (2006), Luis Togores (2011), Stanley Payne (2014). La Historia general de la guerra de España (1986) de los hermanos Salas Larrazábal, probablemente la más equilibrada historia general, desarrolla con sobriedad y precisión la evolución militar, política e internacional del conflicto. La de Burnett Bolloten (1989) tiene relevancia muy especial por su detalladísima exposición de las luchas por el poder entre las izquierdas, y la política comunista. Al tildar de contrarrevolucionaria a esta última cae en cierto equívoco. Simplemente el PCE planteaba otra revolución, desde luego más racional y peligrosa (Error parecido al del título de varios autores Spain betrayed (2001): España nunca fue traicionada por el Kremlin, en todo caso el Frente Popular; y tampoco). Este tipo de equívocos es frecuente. Es preciso citar asimismo de Luis Suárez El general de la monarquía, la república y la guerra civil, 1999, primer volumen de su titánico trabajo Franco, crónica de un tiempo.
Todos estos libros y otros que omito por no extenderme son muy valiosos y están en general bien enfocados. Por mi parte, en El derrumbe de la república y la guerra civil (2001) — último de la trilogía que incluye Los personajes de la república vistos por ellos mismos y Los orígenes de la guerra civil—incluyo novedades como el análisis de la campaña sobre las atrocidades de Asturias y sus efectos, y una exposición de las ideologías en juego, tema crucial a mi juicio, y casi siempre dejado en segundo plano o simplemente olvidado en exposiciones demasiado positivistas.
Los libros mal enfocados, o desenfocados, que parten de una imaginaria guerra entre demócratas y fascistas, son abundantísimos. Jackson, Preston, Viñas, Espinosa, Malefakis (coord..), Beevor, Reverte, Moradiellos y una larga lista más, muy publicitados en los medios. Otra corriente, por ahora muy minoritaria, sostiene lo de “todos malos”, como si algunos se hubieran vuelto locos en los dos bandos, dedicándose a matar por las buenas, así Eslava Galán (“Una historia que no gustará a nadie”)”o Corral ( “La guerra que nadie quiere contar”).
En cuanto al análisis militar, sobre las operaciones terrestres ninguna ha superado las dieciocho monografías (1968-1991) de J. M. Martínez Bande o la Historia del Ejército Popular de la República, 1973, de R. Salas, en cuatro gruesos tomos. Ambas con uso exhaustivo de archivos militares, tan eficaces contra fantasías histórico-propagandísticas. Sobre la guerra en el aire, la obra más completa sigue siendo La guerra aérea, 1936/39, 1998, en cuatro tomos, de J Salas Larrazábal, autor también del mejor estudio sobre el bombardeo de Guernica. Sobre la lucha en el mar, los cinco gruesos tomos de La guerra silenciosa y silenciada,1998, de Fernando y Salvador Moreno de Alborán, ofrecen asimismo la historia más documentada, con gran diferencia. Son todas ellas verdaderos monumentos que permanecen como fuentes inexcusables para cualquier trabajo posterior.
Obras menores de mérito son las de Michael Alpert El ejército popular de la República 1936-1939, 2007 o La guerra civil en el mar, 1987; César Vidal, La guerra que ganó Franco, 2006, o los trabajos de Carlos Engel sobre ambos ejércitos y sus unidades principales; Juan Blázquez Miguel, mediano analista del conflicto y del propio Franco; o el más mediocre Gabriel Cardona en su Historia militar de una guerra civil. Estrategia y táctica de la guerra de España, 2006. Cabe recordar la Historia militar de la guerra de España, (1940) de Manuel Aznar, porque es bastante más veraz que otras posteriores, aun si excesivamente partidista. Algunos autores realizan loables esfuerzos por demostrar que Franco debió haber perdido la guerra, obviamente sin conseguirlo. Sobre la guerra naval, entre otros, J. Cervera Pery La guerra naval española (1936-1939) 1988 o J. L. Alcofar Nassaes, La Marina en la guerra de España, 1973. La bibliografía en torno a batallas o sucesos concretos, o unidades desde la Legión Cóndor, a las brigadas internacionales o los requetés, es demasiado copiosa para mencionarla aquí. En líneas generales, las obras favorables al bando vencedor son mucho más amplias, documentadas y objetivas, mientras que en las contrarias se percibe a menudo una pesadumbre nostálgica por ”lo que pudo haber sido y no fue”, es decir, la victoria de los “demócratas”.
No me extenderé sobre libros o contribuciones parciales, porque resultaría inacabable. Creo sin embargo que el lector interesado, en especial si es joven, puede establecer el siguiente y sencillo criterio: cualquier libro enfocado por el esquema demócratas-fascistas distorsiona de entrada todo el contenido. Los que se recrean en el supuesto “cainismo” de los españoles y maldad a los dos bandos, ocultando lo que se jugaba en una lucha a vida o muerte, son incluso peores. El enfoque que propongo en este libro debe entenderse no como dogma sino como propuesta de debate y desarrollo, aunque el mortecino clima intelectual en España de preste poco a ello. Como puede suponerse, en las bibliografías recomendadas en la mayoría de los departamento universitarios, las obra más clásicas son omitidas o desdeñadas. Las mías, directamente prohibidas en muchos de ellos. Es “la ley de la memoria histórica”, que también llaman “democrática” los nuevos totalitarios.
[1] Por mi parte he criticado a numerosos de esos autores en artículos que pueden encontrarse fácilmente en Internet tecleando el nombre de ellos y el mío.




