Mesa redonda, ayer, sobre Gibraltar en el Centro Riojano. Presentó Pedro López Arriba e intervinieron José María Carrascal (que llegó sangrando por la frente, de una caída), José Ramón Remacha, embajador de España; Guillermo Rocafort, economista y abogado; Guillermo Rocafort, economista y abogado; José María Manrique, coronel de artillería; y un servidor. Hubo discrepancias de cierto fondo, y las intervenciones se publicarán en internet, podrá verlas quien esté interesado. Mi punto de vista:
*España es el único país de Europa y del mundo que tiene invadido su territorio con una colonia extranjera, y cuyos gobiernos se declaran amigos y aliados de la potencia invasora. Ya eso define perfectamente la posición y la “política” internacional de la casta, clase o chusma política.
*España es el único país del mundo que, habiendo obtenido en la ONU una trascendental victoria política sobre Inglaterra en relación con Gibraltar, la ha visto anulada por sus gobiernos y partidos posteriores.
*Los gobiernos actuales obligan al ejército español a intervenir en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. El interés, el mando y el idioma de los invasores de Gibraltar. El ejército es quizá la institución donde es más fuerte la colonización por el idioma actual de Gibraltar, presentado implícitamente como lengua superior.
*Especialmente revelador es el provocador despliegue de tanques, aviones y misiles en torno a Rusia, un país que ni nos amenaza ni nos agrede (como sí hacen nuestros “amigos y aliados con su colonia), cuya amenaza militar es un mito; como lo era la de Libia, país destrozado por la OTAN, en cuya criminal destrucción participaron los gobiernos españoles.
*A la OTAN le interesa España, pero a España no le interesa la OTAN, pues tiene fuerza económica y, si quiere, militar suficiente para afrontar a su único enemigo potencial, Marruecos, cuyas aspiraciones sobre Ceuta y Melilla (por lo menos) protege también implícitamente la OTAN.
*La política internacional española debe consistir en no involucrarse en operaciones de interés ajeno. Una vez desaparecido el expansionismo soviético, España debe volver a la neutralidad, única Gran Política exterior que ha convenido al país. Una neutralidad amistosa o benévola hacia Usa y la OTAN. Pero neutralidad.
* El problema de Gibraltar, la OTAN, etc. se resume en la existencia de una clase, casta o chusma política corrupta, indigna y servil, ajena a todo sentimiento patriótico. La misma que ha fomentado y financiado todas las maniobras e ilegalidades separatistas hasta llegar al golpe de estado permanente. Esa casta debe desaparecer si España ha de continuar. Actualmente está en crisis, y VOX puede representar una alternativa. Pero VOX, como los demás partidos, carece de una postura definida y estudiada en política exterior, algo que habrá que plantearle la sociedad española antes o después.
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P ¿Era realmente necesario un nuevo libro sobre la reconquista, después de los de muchos ya publicados, y de polémicas como la de Sánchez Albornoz y Américo Castro?
–Ciertamente se publican muchos libros poco útiles, que no aportan nada nuevo; o bien libros absurdos, como muchos sobre la Reconquista. El mío es un reenfoque en muchos aspectos clave. La bibliografía actual se divide básicamente entre los que aceptan la Reconquista y los que la niegan aunque tengan que hacerlo en español y en un país llamado España, de cultura latina y religión predominante católica, como ocurría en el reino hispanogótico, anterior a la invasión musulmana. Realmente se trata de negar a España, un deporte seudointelectual muy extendido y que revela mucho sobre el repulsivo estado de nuestra universidad.
P. El suyo, obviamente, acepta la Reconquista, pero también otros muchos lo hacen.
–Le pondré un ejemplo: Sánchez Albornoz sigue siendo el mejor medievalista español, creo que nadie lo ha superado, aparte de su polémica con las fantasías hispanófobas de Castro. No obstante, él basa gran parte de su enfoque en la idea de un “temperamento” español en el fondo de los sucesos históricos. Un temperamento nacido de una fuerte mezcla de razas blancas que habría llegado aquí sucesivamente, a esta península del fin del mundo entonces. En realidad, la composición genética de los españoles es más homogénea que la de la mayor parte del resto de Europa, es decir, que no ha habido tanta mezcla. Pero además, eso del temperamento le lleva a hablar de una “España islámica”, lo que es una contradicción en el mismo concepto. La “España” islámica se llamó al Ándalus y era exactamente lo contrario de lo que en términos culturales y políticos entendemos por España. En buena medida esa falsificación nace de una cierta patriotería que busca atribuir a España los logros culturales andalusíes, a Averroes, Maimónides y demás. Si alguien podría reivindicar esos logros sería más bien Marruecos, por afinidad cultural y porque allí marcharon gran número de andalusíes.
P. El punto de vista que usted sostiene en su libro podría beneficiar a Marruecos o al islam en general, cuando reivindican Al Ándalus.
— Lo beneficiaría si cayéramos en el multiculturalismo. Y hay un empeño real en difuminar los rasgos históricos y culturales de España. Pero debe quedar claro que España no es Al Ándalus y que no puede reivindicar una cultura contra la que se fue formando, precisamente. En el libro distingo, cosa que no suele hacerse, entre cultura popular y cultura de élite. Debido al arrasamiento de la cultura hispanogótica y a la incorporación de logros griegos o indios, y a sus propias elaboraciones, Al Ándalus disfrutó de una cultura de élite muy importante durante los primeros siglos, para anquilosarse y retroceder, mientras la cultura de élite española no cesaba de desarrollarse. Observe que el judío Maimónides fue rechazado por los judíos y el Averroes musulmán lo fue por los musulmanes, mientras que ambos influyeron considerablemente en la escolástica europea.
Pero la cultura popular, lo explico en el libro, fue desde el principio muy superior en España, en relación con el estatus de la mujer y muchas otras cosas. Y políticamente, Al Ándalus fue siempre un régimen extremadamente despótico y esclavista, mientras que las propias necesidades de la Reconquista hicieron de los reinos españoles unos sistemas con más libertad no solo que Al Ándalus sino también que el resto de Europa.
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La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8






