Este sábado, en Radio Ya, hablaremos de las fosas del franquismo.
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Para reproducir en las redes sociales:
*El Doctor Makarra ha convocado nuevas elecciones. En su convocatoria ha mentido con el descaro típico de los políticos actuales. En cualquier caso es preciso recordar que su “doctorado” gubernamental es la herencia del Registrador de la propiedad.
*Es muy conveniente recordar siempre al Makarra su doctorado fraudulento. En España hay un grave problema de “respeto”. Se respeta mucho lo que no es nada respetable, lo cual significa falta de respeto por lo que sí lo es. Hablar del “señor Sánchez” sin ironía revela servilismo ante un tiranuelo despreciable.
*Contra lo que finge creer la derecha, el ultraje a los restos de Franco no es una maniobra para “desviar la atención” de asuntos más importantes. Es un asunto importantísimo, realmente el punto estrella del programa del Makarra. La derecha finge no entenderlo porque con ello el Doctor la pone en evidencia. A la derecha, a la Iglesia y a la monarquía.
*Cuando existía el franquismo, éramos pocos los que luchábamos contra él. Desde que dejó de existir han ido creciendo año tras año los luchadores antifranquistas. Y cada año más ruines, más embusteros y más canallas. Hoy los encabeza el Doctor.
*VOX cometería un grave error si creyera que el PP va a cambiar de orientación. Lo que quiere el PP es recuperar los votos que se van masivamente a VOX, y engañar a la gente como siempre. Mucho ojo con esos cabestros.
*Mientras la gente no se dé cuenta de que el cabestril PP es el mayor peligro para la democracia y para España, poco adelantaremos. Porque ese partido seguirá ahí haciendo lo que el PSOE, chanchulleando con los separatistas e intentando bloquear cualquier alternativa.
*¡Hay que ver cómo estos políticos de pandereta hablan ahora de España y se pretenden patriotas! Ellos que tanto daño, tanto mal han hecho a España y a la convivencia de los españoles en paz y libertad. Uno no cesa de preguntarse cómo se ha generado esa chusma política. Es un problema serio.
* Debo reconocer que El erótico crimen del Ateneo, “novela negra como la vida misma”, se queda corta en comparación con la grotesca farsa político-económico-sexual de estos últimos años. Está escrita hace un cuarto de siglo, y el progreso no se detiene.
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Tu novela, me refiero a la de guerra, ha sido presentada como novela histórica, y Cela, estamos siempre con el mismo, hablaba de La Colmena como algo realmente histórico, y que se había quedado corto en la denuncia y tal.
En cierto sentido todas las novelas son históricas, porque reflejan algo de la situación histórica del que las escribe. Incluso las que cuentan cosas “del futuro”, realmente no dicen nada del futuro, sino de cómo ven algunos ese futuro en el momento de escribirlo. Pero por novela histórica entiendo las que juegan con personajes reales, interpretados al gusto del autor. A mí me parecen un fraude de entrada. Aunque pueden ser interesantes para interpretar al autor. La Colmena expresa quizá más de la psicología de Cela que de la época. Trata de cosas y personajes que existen siempre y la predilección de Cela por ellas no es casual. En todas las obras literarias se refleja la psicología del autor.
¿Eso se puede decir también de tu novela?
Supongo. Sonaron gritos trata en parte la misma época, pero elige otro tipo de personajes. No son los coitadiños y los sinvergüenzas o hipócritas cuyo horizonte vital es comer y joder. Admito que requiere talento escribir una buena novela con esos mimbres… Por otra parte, la novela europea, yo diría que desde la I Guerra Mundial por lo menos, siente una atracción por lo sórdido, por personajes un poco como quijotes desencantados ya de entrada, que no intentan nada. Si uno creyera esa literatura, Europa o Usa serían un cúmulo de miserias morales y personales, sobre todo morales. Pero sabemos que, al menos desde el punto de vista económico, de las comodidades, del consumo, no es así, es casi lo contrario, y el individuo tiene más derechos que en otras épocas. Cierto que por debajo de eso existe una gran insatisfacción, una sensación de vacío, más bien de asco en mucha gente, creo que Houellebeck lo refleja muy bien. Asco es la palabra, asco y desesperanza, y es comprensible. Vivimos en la civilización del becerro de oro, y no sé en qué terminará. Por mi parte, esa literatura ya me fastidia un poco, por eso me gustó tanto El enamorado de la Osa Mayor.
Pero esa novela contiene una crítica también de aquella sociedad, que es vista como vacía e hipócrita.
Sí, es cierto. Hay una gran corriente en la novela que presenta a los individuos como determinados por la sociedad en que viven, como simples juguetes con una libertad ficticia y al final “víctimas de la sociedad”. Pero el tema de Piasecki es otro, trata de personajes animosos que se las arreglan para vivir su vida al margen de esa sociedad, arrostran con gusto el peligro y no se sienten solos a pesar de su marginalidad y de los conflictos entre ellos mismos. Porque otro tema literario típico desde hace mucho tiempo es el de la soledad de la gente en medio de sociedades inquietas, exigentes y con mil relaciones superficiales de dinero y sexo. Aquellos contrabandistas no se sentían solos, aunque lo estaban bastante en relación con el resto de la sociedad. Y aunque la historia terminara mal, el mero relato de sus peripecias la justificaba. Es decir, en esa novela, la persona cuenta y cuenta mucho, es responsable de sus actos pese a que los mismos surgen de realidades que les escapan. En La Colmena es la sociedad, o una visión de la sociedad, la que manda y los personajes son juguetes de ella, apenas son personas realmente.
No obstante, es difícil ver una relación de los personajes de tu novela con los polacos contrabandistas de la de Pîasecki.
La historia de una no tiene nada que ver con la otra. Solo se parecen un poco los personajes en que son un tanto marginales y animosos y no temen exponer la vida. Por ejemplo, deciden ir a combatir a Rusia. ¿Por qué? No está del todo claro. Hay un elemento de patriotismo y podríamos decir que han conocido los efectos del comunismo en Cataluña y demás, y eso les mueve. Algo de eso hay, pero son otras cosas. Paco se aburre en la paz, se ha habituado a una vida inquieta y la paz le hastía, pese a ser el triunfo de los suyos. Esta podría ser una explicación. Y tampoco son personajes típicos de los alistados en la División Azul, aunque comparten con ellos bastantes cosas. Alberto tampoco consigue superar sus traumas y siente un temor instintivo a una vida corriente y rutinaria al lado de Carmen. Sin embargo él y su amigo son personalidades muy distintas. Dirás que, siendo yo el autor debería poder explicar claramente sus motivaciones, pero, aunque parezca raro, tendría que especular bastante sobre ellas, porque el relato ha salido así, sin apenas planificación. Cela, en cambio, los planificaba bastante. Hay de una y otra clase entre los novelistas…




