El catolicismo y España / Ombliguismo paleto / La discusión de Los Galayos

El catolicismo y España

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Si las divinidades de la antigüedad hoy nos parecen absurdas, ¿por qué no es lo mismo con el Dios cristiano? Hoy, las sociedades europeas, por ejemplo, ya no creen en él o al menos gran parte de ellas han abandonado esas creencias, y no se ve que la gente se desespere. Al contrario, creo que en Europa se vive con las riqueza, comodidad y libertad que en casi todo el resto del mundo. Pero hagamos una pequeña digresión: cuando se dice que España es católica o que no se explica sin el catolicismo, usted parece irritarse, pese a que sostiene que la religión explica la historia.

No me irrito, solo quiero expresar dos cosas: que el catolicismo no es una doctrina española, sino universalista, con centro en Roma, no en Madrid. España ha sido formada o inspirada por el catolicismo, pero igual ha ocurrido con toda Europa occidental, eso lo explica muy bien  el historiador inglés Christopher Dawson. Siendo Francia la nación preferida de Roma, no España. Y que si el catolicismo está ligado a la época gloriosa de España, me refiero a los siglos XVI y mitad del XVII,  lo sigue estando a la decadencia posterior.

¿Habría dos catolicismos, por lo tanto? ¿El de auge y el de decadencia?

Las religiones, como todo, pasa por épocas mejores y peores. El catolicismo español  del siglo XVI era extraordinariamente vivo y dinámico, con gran fuerza intelectual. Por supuesto que en dos mil años la iglesia no ha logrado universalizarse, pero si se ha expandido tan extraordinariamente se debe sobre todo a  la acción española  misionera y contra el  protestantismo.  De no ser por España, puede que la Iglesia hubiera quedado reducida  en Europa a una situación como la de los cristianos en Oriente Próximo. Pero ese impulso hispano  se ha perdido desde hace siglos.  Y hoy, como usted dice y reconoce todo el mundo, España y Europa están descristianizadas. No es que el cristianismo o el catolicismo hayan desaparecido, pero están a la defensiva en sociedades que en su mayoría no se reconocen católicas o cristianas.  Que habría que ver, también, qué se entiende hoy por eso.

Azaña decía que España había dejado de ser católica. Se le achaca esa frase como una enorme equivocación, pero lo que quería decir es que todo el pensamiento occidental, y también el español, se desarrollaba al margen de la iglesia. Si eso era verdad ya entonces, cómo será ahora.

Azaña confundía sus deseos con la realidad. Socialmente estaba muy equivocado, pero desde el punto de vista intelectual no andaba descaminado del todo: la Iglesia ya no inspiraba grandes movimientos culturales, a pesar del esfuerzo intelectual defensivo que le reconoce en sus memorias el mismo Martínez Barrio, un masón de alto grado. Su influencia en la universidad y en las masas obreras era escasa y decayendo. Era mayor en el campesinado y las clases medias, pero se trataba de un catolicismo ritualista, a menudo milagrero y un tanto acartonado. 

Aquello de “cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y alma quieta”, que condenaba Antonio Machado… Esa sería la inspiración de la Iglesia sobre la sociedad, ¿no? Así lo sentía mucha gente. Sin embargo usted ha dado como uno de los grandes méritos del franquismo el salvamento de la Iglesia, de la cultura cristiana.

Y lo fue, sin duda. Un pueblo viejo no puede renegar de su pasado, como decía Menéndez Pelayo, sin entrar en una especie de imbecilidad senil. No tiene sentido volver al gótico, pero el gótico es parte de nosotros, y destruir sus templos es de locos. En la república y la guerra hubo esa especie de locura. Aquí entra otro aspecto, y es el odio feroz que  han profesado algunas ideologías a la Iglesia. Pero sin necesidad de persecución, la impresión que ofrece la Iglesia de entonces es la de un progresivo agostamiento.

Entonces el franquismo habría salvado algo que, en cualquier caso, ya estaba seco, sin savia. ¿Cómo se explica entonces la actitud martirial de  tantos clérigos? Si la Iglesia española estuviera moribunda  no podría haber ofrecido al mundo el ejemplo de sus mártires “y ni una apostasía”, como decía Claudel.

Es cierto, pero no cambia lo esencial. Y la mejor prueba es que, a pesar de las grandes ventajas que le ofreció después el franquismo, la Iglesia entró en declive nuevamente, ya en los años 50. Eso se ve en la creciente indiferencia hacia ella en la universidad, en el ambiente obrero y también campesino, incluso en las clases medias, la caída de los miembros de Acción Católica, por ejemplo. Los propios informes internos de la Iglesia lo  reconocen muy preocupadamente. Quiere decir que su capacidad inspiradora hacia la sociedad, hacía agua. No era solo en España, la crisis era europea, y  también del protestantismo. El Concilio Vaticano II se convocó para frenar aquel declive. Está claro que no lo consiguió, pero, y aquí viene el asunto, la Iglesia española fue totalmente incapaz de inspirar otro Trento. El Concilio fue en gran medida un antiTrento. Y lo que es peor: el comportamiento de la Iglesia española fue a continuación el peor de todas, capaz hasta de renegar de quienes la habían salvado del exterminio. Esto es tremendo, realmente.

¿De acuerdo con Azaña, entonces?

No. Azaña percibía un fenómeno bastante real, pero él mismo, sus ideas y recetas sociales, no suponían ninguna solución. Al contrario. Sus remedios eran bastante peores que la enfermedad. Estamos en una época de crisis no solo de la Iglesia, de la sociedad occidental en general, después del auge de las ideologías. He tratado de analizar algo de eso en mi ensayo sobre Europa. 

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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Ombliguismo paleto

Lo que encuentro en su blog es cierto paletismo u ombliguismo. El mundo está cambiando a marchas forzadas, Estados Unidos está en decadencia como foco de la cultura mundial que ha sido desde 1945, es una sociedad enferma con una división social tremenda, sin precedentes desde la guerra de Secesión, China está en plena expansión con sus proyectos gigantes de la Ruta de la Seda, o ciudades “del futuro”  como las megalópolis que salen con frecuencia en  documentales, o la  increíble de Xiongan en construcción. Con las amenazas crecientes de guerra por Taiwan y las perspectivas de la mayor revolución tecnológica de la historia. ¿Qué son al lado de tales hechos los pequeños problemas de España, la hispanidad, que no representa casi nada a pesar de sus cientos de millones de personas,  una  Iglesia en decadencia acelerada y otros temas de los que ustedes no salen? La misma Europa, con su UE, es hoy un asunto menor (…) Alexis R. 

Todo eso es verdad, y se está diseñando un mundo que personalmente me parece una pesadilla, no solo por lo que ocurre en Asia y el Pacífico, también por las sociedades “enfermas” occidentales. Pero el problema real no es lo que pase en el mundo, sino qué podemos hacer o representar como nación en ese mundo. ¿Quizá ya nada, aparte de vernos arrastrados por unas corrientes demasiado potentes? ¿Quizá podamos desarrollar un  espíritu propio ante tales retos? No lo sé. Prestarnos atención a nosotros mismos, buscar posibilidades, es más importante que contemplar como papanatas algo tan difícil de entender como lo que ocurre en el mundo. 

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La llamada represión de posguerra se presenta habitualmente como una venganza de los nacionales sobre personas que no tenían otra culpa que “pensar diferente”, es decir, pensar “democráticamente”. En realidad fue algo completamente distinto, en una situación de gran miseria heredada del Frente Popular. https://www.youtube.com/watch?v=7_rDxKU-zc8 

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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La discusión de “Los Galayos”

De tu primera novela, o segunda, me llamó la atención la discusión entre Carmen y Alberto en la cafetería “Los Galayos”, de la Plaza Mayor, que he visitado para saber si existía entonces, y, bueno, resulta que sí.  Esos detalles me interesan. Carmen está desesperada porque Alberto decide irse a Rusia, cuando ella considera que la guerra ha terminado y que lo que tendrían que hacer es reconstruir su vida en las nuevas circunstancias, casarse y tener familia, etc., etc., lo que da miedo a Alberto. Y la discusión termina de un modo sucio, realmente obsceno, aceptando ella perder su virginidad que como católica reservaba hasta el matrimonio, que no llega, algo para ella sin duda importantísimo.

Como ves, no es la mera sucesión de aventuras que decías. Le di importancia a esa discusión, efectivamente. Una lectora me reprochó que su final se trataba de una violación, aunque fuera consentida. Tiene algo de eso, por la presión de las circunstancias, pero si es consentida no es del todo violación.  ¿Por qué acepta Carmen? Por la misma razón que él se lo propone, sabiendo el mal que le hace: porque ninguno está seguro de que volverá. Pero lo importante es la discusión misma. Carmen le acosa: ¿Qué se te ha perdido en Rusia, cuando aquí tienes la vida por delante? ¿Qué le importa al mundo si vas o no vas? ¿Crees que vas a cambiar la historia? Nadie, ni los más sabios, ni los más poderosos, puede hacerlo, las fuerzas del mundo son demasiado grandes para nosotros,  es preferible ser sensatos, etc. La defensa de  Alberto es poco convincente, pero de todas formas no hay marcha atrás, y de ahí el desenlace “obsceno”.

Sí, la posición de Alberto es la pura irracionalidad, es el sentimiento que se impone no solo a los razonamientos de Carmen sino al propio sentimiento de atracción que Carmen le produce, y no voy a decir que es inverosímil, yo creo que nos movemos más por sentimientos que por razonamientos y que a menudo los razonamientos son simples artilugios para reforzar los sentimientos. Eso lo vemos a cada paso, y siempre me ha parecido muy inquietante, aunque dijera Pascal lo de las razones del corazón incomprensibles para la razón, o algo parecido.

La discusión de “Los Galayos” ha de verse en relación con el ensueño de Alberto cuando se acercan en tren a Rusia por Polonia,  y el clima triste le da la sensación deprimente de avanzar hacia un monstruo que los devoraría. Y su ensueño en que “ve” a millones de hombres que marchan en trenes hacia el frente, desde el oeste y desde el este, sin saber bien por qué. Les impulsa la  voluntad de unos pocos hombres refugiados en castillos remotos, pero que tampoco saben por qué hacen todo aquello. Ese ensueño es importante en el relato. No disminuye la decisión de Alberto, pero la integra en una actitud mental de relativa aceptación de un destino que le inquieta profundamente. Como cuando entra en posición en el Vóljof y presiente en el otro lado del río a un dragón agazapado que en cualquier momento volará echando fuego sobre la corriente para devorarlo a él y a sus compañeros…

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Personajes y situaciones

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(antes bastaba con pulsar un espacio detrás de un enlace para que este apareciese en azul y directamente “pinchable”. Últimamente no es así, no sé por qué

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Cuatro perros verdesSonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)https://www.amazon.es/Sonaron-gritos-golpes-puerta-Historica-ebook/dp/B007UQCJNI

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Personajes y situaciones

Por curiosidad he estado viendo  en Amazon las opiniones sobre Gritos y golpes, bueno, casi todas muy favorables, no pasa como con las de El erótico crimen, que la han puesto a cald0. Pero en realidad veo tres novelas en Gritos y golpes, y a propósito, las opiniones en Amazon son muy sucintas todas, me habría gustado verlas expuestas con más detenimiento, y me he preguntado: ¿por qué no lo explicas tú?

Mejor que lo expliques tú, ¿no? Tú las has leído, yo solo la he escrito.

Está bien, pero tú consideras la novela, en general, como heredera del mito, y siempre girando en torno al destino humano… ¿aunque se trate de un relato insustancial o puramente convencional, de pasar un rato, sin más, de usar y tirar como si dijéramos?

Así es.  Un relato insustancial es un intento fallido. Así y todo hay miles de novelas de ese tipo, y algunas tienen grandes éxitos de ventas. ¿Por qué? Por la misma razón que atraen a muchos lectores las partes de los periódicos dedicados al cotilleo, sobre todo el cotilleo sexual o porno atrae a los tíos. Como ves, la prensa actual tiene mucho de burdel. ¿Por qué tiene éxito? Porque las vidas ajenas, se cuenten como se cuenten, tienen siempre un atractivo para nosotros, según los gustos, claro, porque nos vemos reflejados en ellas. Nos dicen algo de nosotros mismos o creemos que nos ayudan a entender la vida. Pero explica tú el asunto.

Digo que son tres novelas mal hilvanadas entre sí, aunque cada una de ellas me ha parecido muy interesante. La primera, ¿qué refleja?, pues refleja unas circunstancias de total anormalidad social causada por la guerra y que se manifiesta en las personas, y he aquí que ello no causa ningún trauma a los dos amigos, Alberto y Paco…, ¡resulta que disfrutan en esa situación de incertidumbre y peligro! No digo que resulte  inverosímil, pero sí extraño que personas corrientes puedan sentirse identificadas con ellos. Participan en un atentado frustrado de unos separatistas contra Companys, donde están a unto de matar a Alberto, que no desiste…

El suceso tiene una base histórica, como sabes.

Y se dedican a sabotear a los rojos, contrabandeando gente perseguida a Francia, un trabajo peligroso pero que al mismo tiempo les da ganancias: consiguen un  capitalito, aunque no lo hagan por dinero; y terminan, junto con otro miembro de la Quinta Columna, matando a unos soldados republicanos que escapan a Francia llevándose a unos prisioneros a los que piensan asesinar.

Me he inspirado en hechos similares. Los que llamas equivocadamente republicanos eran del Frente Popular, y efectivamente, mientras escapaban a Francia perseguidos por los nacionales se cargaron a numerosos prisioneros.

Bien, nada que objetar. Luego, la relación de Alberto con las dos hermanas de Paco, también crea esa sensación de anormalidad y caos. Una de las hermanas, Luisa, es comunista fanática, y muy promiscua, y seduce a Alberto, puede resultar verosímil, también en tiempos normales, digamos que para los dos es una simple aventura sexual, en la que Alberto consigue por un tiempo engañar a Luisa sobre sus verdaderas actividades de, digamos, saboteador. Mientras,  la otra hermana, Carmen,   es católica y trabaja para la quinta columna.

¿Te parece raro? Miles de familias se rompieron por la mitad, unos en un bando y otros en el contrario.

Sí, bueno, es bien sabido Pero, en fin, Carmen y Alberto se enamoran, solo que de distinta manera, pues ella ansía ante todo que llegue la paz para casarse cristianamente y tener una familia cristiana, y a Alberto le da pánico tal perspectiva, quiere y no quiere comprometerse con la chica. La vida anormal que lleva le encanta en el fondo y la vida normal como futuro padre de familia le horroriza, diría que en otras circunstancias podría ser un delincuente peligroso, igual que Paco.

Yo no he intentado dar esa impresión. No es que los dos amigos sean grandes idealistas, pero no es solo  su afición a los peligros,  más en Paco que en Alberto. Ellos han visto lo que ocurría en Barcelona, Paco también en el frente, y se sienten comprometidos a luchar contra aquella situación.  No es que tengan convicciones ideológicas muy firmes, y menos aún religiosas, pero han escogido bando por razones de fondo humanitario. Ahora, también hay otros componentes psíquicos, como has dicho, como su  búsqueda de emociones fuertes, pero no conviene simplificar reduciéndolos a uno.

Bien, será como dices. Pero el fin de la guerra que a Carmen le parece el comienzo de la felicidad, a Alberto y a Paco les parece el comienzo del tedio y el vacío, sobre todo a Alberto, por eso aprovecharán una nueva ocasión, que es una nueva novela. 

Me parece que lo has explicado bien, aunque no entiendo por qué dices que el tránsito de una novela a otra está mal hilvanado. Alberto ha sufrido un gran trauma familiar, no soporta los lugares en que ha tenido ocasión todo, quiere huir del recuerdo de su familia, de  Barcelona, de Carmen y sobre todo de sí mismo, y escapa a Madrid. Allí vive un tiempo  angustiado, solitario, sin saber qué hacer. Encuentra un alivio en la tertulia de su pensión, un tanto hambrienta pero también alegre, y luego en la llegada de Carmen y Paco a Madrid.  Por un momento parece que va a estabilizar su vida, pero el mal le sigue atenazando. Por consiguiente encuentra una salida en la División Azul, junto con su amigo Paco. ¿Por qué está mal hilvanado?

Ya lo comentaremos, pero mi pregunta es: ¿qué tiene todo eso que ver con el mito?,  ¿qué tiene que ver con el destino humano o con la condición humana, tratándose de personajes y sucesos tan fuera de la normalidad y de una situación histórica caótica como las que raras veces ocurren? En eso me parecen mejor las novelas que ahondan en la psicología de personajes corrientes en situaciones corrientes, porque ahí ves muy bien cómo bajo los sucesos corrientes y molientes en situación de paz, se mueven muchas corrientes psicológicas, muchas contradicciones y dificultades. ¿O solo en situaciones de peligro de muerte se manifiesta la condición humana? Admitamos que tales situaciones resultan más espectaculares,  impresionan más, pero una buena novela psicológica me parece más interesante, de mayor altura, que una de acción.

Tal como tú mismo lo has resumido, precisamente las corrientes y contradicciones de que hablas están presentes en la novela. Y ahí está la dificultad de escribir una novela de guerra o de aventuras que no sea un relato trivial de gente trivial a la que le ocurren cosas sorprendentes o arriesgadas. Paco, Carmen, Luisa, los padres de Paco, el propio Alberto, no son personajes triviales u opacos. También podía haber sido un relato de buenos y malos con  final feliz, como esas películas épicas useñas sobre la guerra mundial. Eso sería  muy fácil, dada la situación creada. Pero no he oído a ningún lector decir que los personajes son simples, o lo son acciones y situaciones. Tal vez yo no he conseguido dar esa impresión, pero al menos muchos lectores vienen a entenderlo así. También en situación de paz y tranquilidad se producen esas corrientes. como dices. Puestos a eso, Cuatro perros verdes tiene bastante de novela psicológica como las que prefieres. Los cuatro son personajes complicados, en una situación que, como dice Chano, todos los días parecen iguales y no ocurre casi nada que llame la atención.

De Perros verdes ya hemos hablado mucho, y sí, me parece mejor trabada que la anterior, porque Gritos y golpes es una sucesión de aventuras, todo lo entretenidas que quieras, pero no hay una trama precisa, quiero decir que si el relato se limitase a la primera novela, quedaría perfectamente completo, pues las otras vienen a repetir a la primera.

¡Qué fracaso, si fuera así! No es la primera vez que oigo una crítica parecida, aunque hay otras que me parecen más comprensivas del sentido de la novela. Lo que está claro es que son novelas que permiten mucha interpretación, por lo tanto me supongo que serán buenas. Los relatos simples no dan mucho qué interpretar…

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**Dice el hipócrita intrigante Aguado, agente político del Doctor: “Quizá sea preciso hacer un “stop and go” en Madrid”. También anglómano el tonto del culo. Qué bueno sería poder despedirlo de una patada en el trasero. Y a tantos como él.

**La vida está llena de penas y alegrías, de éxitos y frustraciones. Nos apegamos a la vida con la idea implícita de que en balance sean más las alegrías que las penas, o bien con la esperanza de que lleguen a serlo. Imaginemos ahora una inmortalidad en la que las frustraciones y desdichas predominasen ampliamente sobre sus contrarios… ¿Y sería soportable una inmortalidad de éxitos y alegrías?

 

 

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Una declaración de guerra / Historia y religión (II) divinidad y angustia

Una declaración de guerra

Me pasan un vídeo con el Doctor en estafas proclamando sin rebozo la intención del Moños, a la que se ha adherido, de controlar a jueces y fiscales, al CNI, a la televisión y la radio, a la policía,  y disgregar España mediante lo que llama “autodeterminación” de Cataluña, Vascongadas y Galicia.  Pensé al principio que se trataba de un montaje para poner en sus labios el programa que efectivamente está aplicando en los hechos. Pero resulta que sí, lo ha dicho. Y se trata de una auténtica declaración de guerra a la democracia, a la libertad y a España. El fulano se ha puesto directamente fuera de la ley. Es un equivalente de los discursos de Largo Caballero en 1933.  Con una diferencia: no habla de tomar el poder por la insurrección, sino que cree poder hacerlo tranquilamente, siguiendo una dinámica liberticida que viene de muy atrás.  ¿Y por qué cree poder hacerlo así? Pues porque hasta ahora el PSOE no ha encontrado oposición a su progresivo socavamiento de la unidad nacional y la democracia, ya desde la declaración de la muerte de Montesquieu. Al contrario, ha encontrado la complicidad de la derecha.

   El caso es que ese vídeo programático expuesto por el Doctor  es de 2016, sin que en su momento supusiera, que yo recuerde,  la inhabilitación política del Coletas, a la que debiera haber seguido la del Doctor.  No recuerdo ninguna protesta siquiera al nivel de la agresión; agresión  en aquel momento verbal pero cumplida progresivamente hasta hoy.

La derecha, es decir, el PP, combina las cualidades de la zorra y la gallina. La gallina para enfrentarse a los programas totalitarios del PSOE y la zorra para estafar a sus propios votantes. La  política se ha convertido desde tiempo atrás en un concurso de estafas entre el PP, el  PSOE y los separatistas. 

E importa mucho entender de una vez cuál es el fondo de la cuestión: la democracia viene del franquismo y solo podía venir de él, que nunca tuvo oposición democrática. La  transición fue hecha desde el franquismo y  por franquistas y, lo que es más decisivo,  refrendada masivamente, en 1976, por el pueblo en contra de los rupturistas que se consideraban y consideran herederos del Frente Popular. El Frente Popular no fue otra cosa que la tiranía, el crimen y el terror desde unas elecciones fraudulentas.  La decisión popular de 1976 empezó a ser traicionada por la UCD y luego más a fondo por el PP, que se adhirió a la demagogia  del PSOE y los separatistas criminalizando a sus propios padres y abuelos. Como la palabra cultura provoca alergia en ese partido de señoritos mangantes que es el PP, han sido incapaces de reivindicar la verdadera historia, han entregado al nuevo frente popular la legitimidad histórica y política y la autoridad moral. De ahí solo podía salir la dinámica política que estamos viendo desde Zapatero.

   En otras palabras,  el PSOE y sus aliados quieren destruir de una vez  la democracia que evidentemente viene del franquismo, y que, insisto,  solo podía venir de él. Y gracias al PP, hoy los herederos del Frente Popular se sienten lo bastante fuertes para volver a lo de siempre. La derecha, claro, se va asustando, se muestra gallinácea y espera que sea la UE la que nos salve de su compañero de estafas. La reacción tiene que venir de otro lado. Es preciso que el montaje estafador de reparto de poder y dinero entre PP y PSOE se acabe de una vez. Tiene que surgir la alternativa, y con urgencia y máxima energía.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Historia y religión (II) Divinidad y angustia

Pero eso también podríamos considerarlo un autoengaño, como dice Moncho en su novela. Además, no justifica tu tesis de que la historia se explica por la religión… La religión parece más bien una cosa estática, que no cambia en siglos, mientras que la historia cambia constantemente.

Lo segundo es la cuestión importante, es decir, ¿de qué manera influye la religión en la historia? Porque, como decías al principio, parece una cosa harto más etérea que la economía, la técnica, la urbanización y demás. Pero ante de intentar una respuesta, volvamos al principio: la posición del hombre es por sí misma angustiosa, y esa angustia es un factor dinámico: es la necesidad de calmarla lo  que  genera la religión y la moral derivada. Este mero hecho nos indica que la religión no es ese factor  negligible o de poco peso, o una invención de los listillos para mantener quietos a los explotados. Para la historia no se puede decir, como Laplace, “no tengo necesidad de esa hipótesis”. 

Pero, a decir verdad, poca gente muestra esa angustia esencial o existencial de la que hablas. La gran mayoría se dedica tranquilamente a sus afanes cotidianos, como observaba el Santi de su novela en relación con la salida y la puesta del sol. Si vas por la calle o entras en una taberna verás a la gente tranquila, charlando, a menudo riendo,  o bien preocupada, pero no por su existencia y el sentido de ella, sino por sus pequeños o grandes problemas corrientes, la putada que le ha hecho alguien, por ejemplo, o un asunto cualquiera que le ha salido mal.

Mi tesis es: la religión intenta calmar la angustia existencial dando un sentido a la existencia del hombre y del mundo, sentido que se concreta en normas morales. La gente puede preocuparse de sus asuntos cotidianos y reírse porque de algún modo cree tener solucionados esos problemas. La religión libera las energías necesarias para enfrentarse a la vida corriente. Sin esa calma de fondo no podría reírse mucho ni centrarse en sus tareas. Por el contrario,  incluso sin pensar en problemas existenciales, o negando su realidad,  se sentiría abrumado por las incertidumbres y conflictos de la vida corriente.

Insisto en que a la mayoría de la gente eso no le afecta. La mayoría se limita a vivir, y si cree en tal o cual religión lo hace como una cosa más y sin apenas consecuencias prácticas. Porque otro dato a tener en cuenta es que los creyentes no cumplen gran cosa sus propias normas ni los supuestos mandatos de la divinidad, o no los cumplen más que los no creyentes. ¿Por qué, si no, son necesarias las leyes y la represión contra quienes no las cumplen? ¿Por qué los aparatos judiciales y policiales están tan desarrollados, tanto más cuanto más civilizado es un país? 

He dicho que la religión calma la angustia de fondo, pero no que la elimine. La angustia disminuye pero persiste, medio disuelta en las actividades prácticas. La prueba es que no existe una religión que convenza a todo el mundo. En apariencia podemos dedicarnos a afrontar nuestros problemas y conflictos cotidianos sin pensar en otra cosa. Pero la vida corriente está llena de incertidumbres, frustraciones, vemos injusticias por todas partes o nos sentimos víctimas de ellas… Si pensáramos que todo ello carece de sentido, sería un infierno. Nos esforzamos por conseguir éxitos aquí y allá, y muchas veces los alcanzamos, pero incluso entonces la satisfacción se desvanece un tanto, nos deja a menudo una sensación de vacío, y no nos permite descansar, porque el propio éxito crea nuevos problemas, con frecuencia suscita envidias, calumnias o intrigas para anularlo… Si de algún modo no incluyéramos todo eso en una visión de conjunto que le diera algún sentido, nos desesperaríamos o caeríamos en una guerra de todos contra todos.

Aun suponiendo que eso sea así, volvemos al principio: las explicaciones o el sentido que proponen la religiones, ¿acaso son algo más que un autoengaños para calmar la angustia, como dice usted? Porque, como decíamos, está claro que creer hoy en Apolo y Atenea sería ridículo, pero ¿por qué habríamos de creer en Yavé o en el Dios cristiano derivado del judío? El Dios cristiano responde a un concepto  si acaso más intelectualizado o refinado que los dioses griegos, e históricamente más reciente, pero esencialmente son lo mismo: construcciones de la psique para calmar la angustia. Si antiguamente lo hacían con esas divinidades que hoy nos parecen absurdas, ¿por qué no es lo mismo con el Dios cristiano? Hoy, las sociedades europeas, por ejemplo, ya no creen en él o al menos gran parte de ellas han abandonado esas creencias, y no se ve que la gente se desespere. Al contrario, creo que en Europa se vive con las riqueza, comodidad y libertad que en casi todo el resto del mundo.

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Vuelvo a insistir a mis lectores y oyentes a que difundan mi comentario sobre la Cheka cultural: http://www.piomoa.es/?p=14612                                                  Se habla mucho de la importancia de la batalla cultural. Pues la batalla cultural es esto, precisamente, y debería comprometerse todo aquel que sienta a España y la libertad.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Comprometerse en la batalla cultural/ Religión e historia (I) / Vuelta al sol y la consciencia

Vuelvo a insistir a mis lectores y oyentes a que difundan mi comentario sobre la Cheka cultural: http://www.piomoa.es/?p=14612                                                  Se habla mucho de la importancia de la batalla cultural. Pues la batalla cultural es esto, precisamente, y debería comprometerse todo aquel que sienta a España y la libertad.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Religión e historia (I).

Usted sostiene que el núcleo generador, digámoslo así, de las culturas, y por tanto de la historia, es la religión, idea que casi ningún historiador  sigue hoy. Debido,  según usted, a una mentalidad positivista o cientifista bastante lógica, pues la influencia de la religión parece demasiado etérea para cuantificarla de alguna manera, mientras que la economía se puede medir más o menos, la técnica o las instituciones  se pueden percibir y situar. La ciencia exige cuantificación, medida y posición espaciotemporal.

Empecemos por señalar que todas las sociedades valoran máximamente sus creencias religiosas (vamos a dejar de momento las ideologías históricamente recientes que se proclaman ateas o indiferentes o agnósticas). Resulta osado afirmar que todas están equivocadas, que sufren una especie de delirio colectivo y por eso creen en lo inexistente.

Pero es que creen realmente en lo inexistente, en los espíritus, dioses, etc. No pretenderá usted que eso existe de verdad, que Zeus y Hera existen o existieron… Claro, un cristiano dirá que eran dioses falsos pero a los cristianos les dirán otros que también el suyo lo es, que se trata de puras imaginaciones sin base real…

Vamos todavía más atrás: ¿Cómo definir al ser humano? Partiendo de su básica animalidad, podemos adjetivarlo con cualquier rasgo que lo diferencie de los  animales: racional, político, inventor o innovador, consciente de la muerte, previsor, comerciante, sentimental, moral… Pero creo que la religión es el elemento más decisivo. ¿Por qué? Podríamos acercarnos definiéndolo como animal moral,  porque indudablemente su vida, tanto su esfuerzo económico como político, como razonador, etc., está inmerso en la esfera del bien y el mal. Este es el sentido del mito judío del Génesis, que probablemente viene de mucho más atrás, y también de otros mitos. 

Usted lo ha definido en alguna ocasión como “mamífero sentimental”. Pero los animales también tienen sentimientos. Además, no puede ser lo mismo sentimental que religioso.

Cierto. En realidad todos los rasgos distintivos del hombre, excepto la religión, incluso la moral,  están presentes en los animales, al menos los superiores. Pero lo están de un modo por así decir en esbozo, estático, sin desarrollo. Los animales aplican estrategias en cierto modo racionales para alimentarse, las relaciones dentro de una especie siguen ciertas normas que tienen algún parecido con nuestra moral, etc. Y tienen también sentimientos, cierto. Pero los sentimientos humanos están incomparablemente más desarrollados y variados. Como en los demás rasgos, la diferencia no es meramente cuantitativa, sino cualitativa.

Las hembras de los mamíferos, por ejemplo, suelen demostrar sentimientos maternales tan fuertes como las humanas,  más raramente o con menos intensidad se dan los paternales. También percibimos en los animales superiores sentimientos de adhesión, de solidaridad, de pena y estrés, de miedo,  de satisfacción,  etc.  Creo que es muy raro que dentro de una misma especie tratan de exterminarse mediante guerras…

No es solo a eso a lo que me refiero, sino a sentimientos más decisivos, adheridos a una consciencia más amplia. El hombre es consciente de la muerte propia, lo cual le causa un sentimiento de angustia profundo. Es consciente del conjunto del mundo, del día y la noche, del paso del tiempo, de la realidad diurna y el cielo estrellado, algo tan inmenso y por encima de él, que nuevamente le provoca sentimientos de inquietud y asombro; es capaz de percibir su propia vida como una historia y de preguntarse qué tendría que hacer, como debería vivirla, siente culpa por muchas de sus acciones, siente profundamente a su yo… Por otra parte, su cuerpo no está diseñado para cumplir sus funciones instintivas como ocurre con los animales, le permiten hacer muchas cosas que los animales no pueden, primariamente para alimentarse, reproducirse, etc. Esas actividades le suponen un gran esfuerzo, sometido además a mil incertidumbres que pueden hacerlo vano, lo cual  también le angustia y le inclina a buscar una protección por encima de él… Son estos sentimientos propios de la condición humana, y son ellos el origen de la moral y de la religión.

En otras palabras, usted se refiere a la  angustia como el sentimiento más profundo y definitorio del hombre. Pero tendría que explicar, primero cómo la moral procede de ella y ella de la religión

Eso es: la angustia connatural a la situación humana es  sentimiento dinamizador de su historia. Eso se manifiesta de mil formas.  Podríamos reducir la moral a un conjunto de normas derivadas de la necesidad de adaptar la propia vida a una serie de conductas que le den sentido, por lo menos que no conduzcan al choque permanente de unos contra otros. Esas normas no  puede uno inventarlas para sí mismo,  porque chocaría inmediatamente con las que otras personas se hubieran autoimpuesto, lógicamente en beneficio de sus deseos particulares.  Se trata de un fenómeno social, normas a menudo desagradables, coercitivas o perjudiciales para el yo, por lo que suelen ser vulneradas, suscitando  de paso el sentimiento de culpa. Pero nadie aceptaría esas normas si considerase que las imponen otras personas como él mismo. No es como la ley, que sabemos viene impuesta por otros, aunque solo se la respeta bajo el supuesto de que responde a una orientación o sentimiento moral y no a una arbitrariedad particular y por eso tiránica.  Por consiguiente, la moral ha de venir de una fuerza superior, y creo que esa es una de las raíces de la religión.  Por supuesto, la mera contemplación del cielo estrellado, de los grandes paisajes, del mar, el sentimiento de la muerte y la incertidumbre de la vida, tienen a provocar ideas religiosas, de la divinidad… La religión, en definitiva, calma la angustia existencial, genera la moral y libera la energía para afrontar la vida cotidiana, y esa es la razón por la que todos los pueblos la colocan en el centro de su vida social e íntima, y por  qué el ataque a ella o su puesta en duda provocan reacciones que llegan a ser de máxima violencia.

Pero eso también podríamos considerarlo un autoengaño, como dice Moncho en tu novela. Además, no justifica tu tesis de que la historia se explica por la religión… La religión parece más bien una cosa estática, que no cambia en siglos, mientras que la historia cambia constantemente.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Vuelta al sol y la consciencia

Volviendo a lo del sol y el tiempo: entre la salida y la puesta del sol transcurren las peripecias de los personajes principales, los cuatro “perros verdes” y  los secundarios, lo cual me parece obviamente un símbolo de la vida misma bajo el sol, en particular la reflexión de Santi cuando se refiere no solo al millón de auroras de rosáceos dedos transcurridas desde que así se dijo en La Ilíada, hasta la reflexión de las generaciones transcurridas desde la construcción del templo de Debod. ¿Es así?

Así puede interpretarse. No fue una construcción literaria consciente, pero sostengo que si uno está atento a la vida, la siente  y consigue describirla, la mera descripción da lugar a muchas interpretaciones válidas.

Lo mismo cuando sale  de casa por la mañana, todavía es noche y  casi todo el mundo está durmiendo, es decir, está inconsciente, como si la vida consciente, la vida propiamente humana, hubiera huido de la gente, porque el sol “se ha ido” al menos de su percepción. Es como si todo el mundo estuviera muerto, como una premonición de la muerte definitiva, que sin embargo se repite jornada tras jornada, hasta que alguna vez se apaga definitivamente la lucidez, la consciencia. Tu novela, cuando me pongo a reexaminarla, me sugiere demasiadas cosas tal vez, ¿arbitrarias?

Te repito lo mismo. Nuestra consciencia de la realidad es muy limitada, generalmente no pensamos en lo que le debemos al sol, bajo el que transcurren nuestras peripecias sobre la tierra. Ni  el significado de que su ausencia repetida cada día nos haga entrar en la inconsciencia, como una muerte adelantada.

Esa es un reflexión deprimente, desde luego, y sin embargo encuentro un fondo de optimismo en el relato de todos los personajes, y así no dices, por ejemplo: todas vuestras ilusiones juveniles, vuestras preocupaciones, vuestro afanes, son naderías, se disolverán en la nada, yo más bien diría que el mensaje es el contrario: a pesar de que todo se disolverá en la nada, vuestra vida tiene un significado, algo que puede sentirse pero no describirse racionalmente.

Bueno, sí, perfectamente. ¿Para qué escribiría la novela si la conclusión fuera que la misma novela carece de cualquier sentido? Pero es verdad, la razón nos lleva a concluir que nada vale, nada tiene importancia o sentido, mientras que el sentimiento nos sostiene de algún modo… Y nuestra consciencia es tan limitada, verdad… ¿De qué somos conscientes? De la realidad, de lo que llamamos realidad. Pero la realidad se está esfumando a cada segundo ante nuestros ojos y razonamientos, se pierde como agua entre los dedos, solo nos quedan unas gotas.

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La destrucción de la justicia / La II República en sus fuentes.

Una hora con la historia. Los gloriosos años 40: Un exilio de miseria y corrupción.  https://www.youtube.com/watch?v=FRMU20U0wAY    

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilNueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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El proceso de destrucción de la justicia

Decía Montesquieu que la falta de independencia judicial aseguraba la tiranía. Por eso desde el principio el PSOE, siguiendo su vieja tradición, atacó dicha independencia, es decir, el estado de derecho. Conviene ver en esquema el proceso  de dicha destrucción.

En 1982 la catastrófica actuación de Suárez y de Leopoldo dio una abrumadora mayoría absoluta a la pandilla de “los cien años de honradez”. A los pocos meses, en febrero del 83, puso en marcha la expropiación de Rumasa, para lo cual presionaron al “progresista” presidente del Tribunal constitucional, García-Pelayo, arruinando su prestigio.  Así, el Tribunal, con el “voto de calidad” del presidente , aprobó una manifiesta ilegalidad generadora de  “la madre de todas las corrupciones”, como la definió el comunista Anguita;  una de las más notorias fue la venta-regalo de Galerías Preciados, por 1.000 millones de pesetas, al venezolano Gustavo Cisneros, amigo de Felipe González: Cisneros revendió la empresa poco después por 30.000 millones). 

   En 1984 se formó la asociación “Jueces para la democracia” (actualmente “juezas y jueces”), con personajes “progresistas” es decir, afines al PSOE y a los comunistas, y cuyo mero nombre ya era un ataque corrupto a la libertad, politizando la justicia con la pretensión implícita de que esta solo la representaban ellos.  estos “demócratas”, han sido grandes promotores, entre otras cosas, de las leyes anticonstitucionales de género y de la soviética de  memoria “histórica”. Cabe agradecerles, no obstante, la expulsión de la carrera del juez prevaricador Garzón… actual “maromo” de la jefa de fiscales Delgado, promotora de corrupciones y espionaje ilegal junto con el comisario Villarejo.

En 1985, el PSOE decidió reformar el Consejo del poder Judicial haciendo que sus vocales los eligiera el Parlamento, es decir, el propio PSOE que tenía entonces  mayoría muy absoluta. Alfonso Guerra, por entonces alter ego de González, pronunció su célebre jactancia “Montesquieu ha muerto”, suscitando  mil protestas finalmente vanas.  Así, el máximo órgano del poder judicial se regiría, según los casos, no por la ley sino por quien tuviera mayoría en el parlamento en cada ocasión. Era  un verdadero golpe de estado contra la democracia, encubierto porque el PP, como siempre haría, adoptó una postura intermedia, que llamó con sarcasmo involuntario “Pacto por la justicia”, y que consistió en repartirse el poder judicial. Era de hecho una participación en el golpe. 

El socavamiento y en   muchos casos anulación de la independencia judicial ha proseguido, unido a la corrupción de los propios jueces, de lo que tenemos un indicio en las charlas cómplices de Delgado,  ex ministra ¡de Justicia! y hoy jefa de los fiscales del estado, con el comisario delincuente Villarejo. Y que alcanzó su máximo nivel hasta ahora con la profanación de la tumba de Franco, una inconcebible ofensa gangsteril a la historia y  a la democracia  (http://www.piomoa.es/?p=11254).  

   Ahora pretenden dar un paso más adelante. Quieren salvar de la cárcel al  delincuente del moño, haciendo mayoritaria a la facción “progresista” en el  Consejo. Y de paso convertir a este en comparsa del grupo de delincuentes que hoy manda en España, al modo de Venezuela.

   La traición a la historia ha hecho que hoy, ochenta años después de la merecida derrota del Frente popular, vuelva un remedo de este a poner en grave peligro la unidad de España y la libertad de los españoles. Las cosas han llegado demasiado lejos. El golpe de estado encubierto desde 1985  se ha vuelto indisimulable y  abierto desde el referendum golpista de 2017 y la aplicación fraudulenta del artículo 155 por el PP, continuado  pronto desde el poder  por el PSOE-Podemos. Y hoy alcanza un punto crítico en que será preciso que los responsables, empezando por el rey, tomen posiciones claras y expulsen a los delincuentes, antes de que los delincuentes conviertan al país en una Venezuela madurista o volvamos a algo parecido a una guerra civil. 

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Saldrá a la venta dentro de un mes

Sobre la II República y la metodología 

¿Es un libro de divulgación?

Sí y no. Es muy divulgable, en el sentido de que está escrito con sencillez y, creo, amenidad, aparte de que resume en buena medida mi trilogía sobre la república y la guerra civil (1.500 páginas y varios miles de notas). Pero metodológicamente es muy novedoso, aun con el precedente de Los personajes de la República vistos por ellos mismos“.

¿En qué consiste la novedad?

Fundamentalmente en la atención fundamental a lo que pensaban, opinaban, querían y hacían los protagonistas de aquel régimen, por encima de las interpretaciones posteriores.

Pero otras muchas historias citan abundantemente a los protagonistas.

En general no los citan abundantemente, ni disciernen las frases contradictorias o las que  no tienen consecuencias prácticas, confundiéndolas con las que sí las tienen. De modo que no se extrae lo que podríamos llamar coherencia dinámica de la historia, sino un molde ideológico en el que se encaja por la fuerza los personajes, y sus acciones. Esto es muy fácil hacerlo, con un poco de maña. Libros de esos los hay a montones.

¿Tenemos entonces la primera historia real de la república?

Por supuesto que hay otras historias muy buenas, aunque muy pocas, y ninguna con la metodología expuesta. Pasa como con la guerra civil: la bibliografía al respecto es enorme, pero en un 80% o más es pura farfolla. Casi siempre se olvida lo que defendían unos y otros, casi siempre se olvida la composición del Frente popular y los objetivos políticos de sus miembros, con lo que la guerra se convierte en un embrollo ininteligible…

Usted lo ha calificado de libro definitivo, junto con Por qué el Frente Popular perdió la guerra.

Creo que son definitivos, no en el sentido de que no pueda decirse mucho más sobre estas cuestiones, desarrollar sus aspectos parciales, corregir errores de detalle, etc.  Pero dudo mucho que puedan oponérseles tesis contrarias capaces de sostenerse en un debate libre. Por algo han tenido que recurrir a una ley soviética de “memoria”.  La mayoría de las historias están muy lastradas ideológicamente,  hasta el extremo de hacer decir y hacer a los protagonistas lo contrario de lo que efectivamente decían o hacían. Esa es la técnica de la memoria “histórica”, junto con la repetición incansable: unos seudohistoriadores ningunean las versiones contrarias, se comentan y dan coba entre sí,  abundan en los enfoques ideológicos, multiplican las citas de unos a otros o de documentos fuera de contexto,  y con ello dan a los ingenuos la impresión de trabajos concienzudos. Es una técnica tipo Goebbels, o más propiamente soviética.

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