El hombre como ser acosado

Blog I. Por qué gana siempre la izquierda: http://gaceta.es/pio-moa/gana-izquierda-03122016-1720

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Al abordar la condición humana, no solo debemos tener en cuenta su incertidumbre esencial, sino también su posición en un mundo que por una parte le acoge, por otra le asombra o maravilla, pero también le atemoriza, por su misterio, y por otra le hostiga y acosa  de manera a menudo muy cruel.  Volviendo a Omar Jayam, este afirma: “Saborea un instante de gozo: la vida no es más que eso”. Ello indica su posición social sin duda muy confortable  y debió de estar muy sano para ahogar su inquietud en vino sin demasiadas consecuencias, y  bien protegido para desafiar de aquel modo los preceptos islámicos: su angustia venía de consideraciones filosóficas más que del acoso de la vida común a la inmensa mayoría.

El hombre primitivo estaba particularmente expuesto a enfermedades y accidentes,  la necesidad de alimentarse y sobrevivir le obligaba a grandes esfuerzos a menudo ingratos, los caprichos de la naturaleza podían arrasar  en un momento los frutos de una larga labor, o su vida misma, con inundaciones, tormentas, terremotos, sequías;  debía contemplar, si tenía suerte, la muerte de muchos seres queridos antes de que llegara la suya… En realidad, nada ha cambiado de manera esencial, simplemente la técnica ha rodeado a gran parte de la humanidad de un escudo protector que por lo demás no evita nada de lo anterior, solo atenúa algo sus efectos.  El primitivo tenía al menos la seguridad de que los montes y el paisaje seguirían igual en todo caso, la impresión de eternidad del cielo y la tierra y de que, ya que no él, la humanidad seguiría existiendo indefinidamente en su descendencia. Hoy, esas seguridades se han evaporado. El universo no es estable, la tierra no es estable, enfermedades y accidentes nuevos acechan constantemente, la necesidad de vivir obliga a grandes esfuerzos ingratos a la mayoría, a pesar de que las distracciones (el “vino”) se hayan multiplicado hasta extremos que afectan a la salud mental de mucha gente. Y no es de extrañar que proliferen de tal modo los relatos y películas de catástrofes naturales apocalípticas, exterminadoras, aunque sean tratados de modo trivial.

   No solo la naturaleza acosa al hombre, también la sociedad, también los demás seres humanos. La necesidad de mantener el orden social, de impedir su desintegración,  limita y a menudo mutila los deseos que el individuo genera de forma inagotable con ayuda de su imaginación. La  sociedad, por medio de la ley, oprime inevitablemente a los individuos, aunque les permita al mismo tiempo sobrevivir. Vivir es en ese sentido limitarse, limitar “el instante de gozo” (prescindiendo de cómo a menudo el gozo se transforma en dolor). Pero se mantiene una especie de acoso  incluso en las relaciones personales,  los círculos íntimos o amistosos, así como  los profesionales, en los que la ley no se hace evidente en principio. Las relaciones en el trabajo, con compañeros y jefes, que ocupan una gran parte de la vida, rara vez son  muy satisfactorias, y siempre implican una dosis de malestares y enfados. Ello ocurre incluso en las más íntimas relaciones amorosas, en las que es preciso ceder por evitar males mayores. Todo ello se hace con aceptación, que de todas formas liberas otras energías y produce alegría, o con resignación, que entristece.

 Ese acoso empuja al individuo a moverse, a menudo a desgana, a hacer lo que no quisiera, y provoca un malestar oscuro,  que se procura disimular aunque a veces salte a la superficie con fuerza explosiva. Superar satisfactoriamente el acoso producido por la vida social exige un gran esfuerzo psíquico, al que ayuda la religión o, actualmente, los innúmeros tratados de autoayuda o de psiquiatría.  La manera más frecuente es la diversión, que en la sociedad actual ha generado industrias gigantescas, que llegan al aturdimiento. De otro modo parece insoportable la vida a mucha gente.

  

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Europa en su historia: del cristianismo a las ideologías

 

http://www.todoliteratura.es/noticia/11410/pensamiento/pio-moa-publica-europa-un-ensayo-sobre-la-evolucion-historica-del-continente.html

Algunas de las tesis desarrolladas en Europa, una introducción a su historia

  1. Aunque Europa se compone de gran número de culturas nacionales, idiomas, historias muy variadas, etc., cabe encontrar algunos rasgos básicos comunes, en particular la religión tradicional cristiana, aun si dividida en tres grandes ramas.

  2. La religión es el núcleo generador de las culturas, mucho más que la economía.

  3. El cristianismo, en especial su rama católica, tiene la particularidad de diferenciar entre poder espiritual, radicado en Roma y los múltiples poderes económicos. Ello ha dado a la civilización europea un peculiar dinamismo e inquietud internos.

  4. La historia de Europa comienza con la II Guerra Púnica, pues de haber perdido Roma, el Imperio romano no habría llegado a existir, y la evolución histórica en Europa habría sido muy distinta.

  5. El cristianismo no es la única raíz de la cultura europea, sino que también tiene importancia primordial la cultura grecolatina. No obstante, esa cultura se ha transmitido y mantenido a través del cristianismo

  6. Como herencia grecolatina, el cristianismo registra una especial tensión entre razón y fe, mucho más aguda que en cualquier otra civilización o cultura, y esta es otra característica esencial de Europa.

  7. La tensión entre razón y fe, mantenida  a lo largo de dieciocho siglos, llegó a la ruptura en el siglo XVIII, llamado de la Ilustración.

  8. La Ilustración optó resueltamente por la razón, y desde ella sometió a la fe cristiana a una crítica radical, a resultas de la cual el cristianismo ha retrocedido en estos dos siglos sin llegar a desaparecer ni mucho menos.

  9. Según la crítica racionalista la religión es producto de la ignorancia y la impotencia. La ignorancia sería vencida por la ciencia, y la impotencia por la técnica. Esta crítica es falsa.

  10. Paradójicamente, la razón fue objeto de una nueva fe, atribuyéndosele la capacidad de dotar al hombre de algo parecido a la omnipotencia.

  11. La fe en la razón suponía que esta origina conclusiones unívocas e imbatibles sobre el hombre, la vida y el cosmos. Sin embargo de unas mismas premisas pueden originarse conclusiones distintas y opuestas. Y así, la fe en la razón ha originado diversas ideologías: liberal, marxista, anarquista, más tarde fascista y otras menores. Además, dentro de cada una ha habido interpretaciones y tendencias distintas.

  12. Por ideología entendemos aquí concepciones del mundo y de la vida que aspiran a prescindir de la fe religiosa y apoyarse exclusivamente en la razón y la ciencia. De hecho obran como religiones sustitutorias.

  13. La época de las ideologías, que se abre con la Ilustración, ha conducido en el siglo XX al choque entre ellas en dos guerras mundiales. La primera puede entenderse como una pugna entre diversas concepciones liberales, y la segunda como la colisión entre tres de ellas, la liberal, la marxista y la fascista. Esta última ha determinado la entrada de Europa en un período de decadencia, que no sabemos si será definitiva o no.

  14. Algunos autores han sostenido que lo que consideran fracaso sangriento de las ideologías abre el paso a una vuelta al cristianismo, un cristianismo remozado y enriquecido por la experiencia histórica. Ello, sin embargo, no se ha producido y parece más bien como  si la propia Iglesia estuviera guiándose por diversos productos ideológicos, más bien que orientarlos. Un ejemplo fue el famoso “diálogo con los marxistas”, extremadamente perjudicial para la Iglesia. La tendencia, corregida en parte por Juan Pablo II y Ratzinger, ha empeorado aparentemente con Bergoglio.    **************

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Por qué Putin tiene razón

Cómo los felices años 20 prepararon la II Guerra Mundial: https://www.youtube.com/watch?v=CNpyL2BKmKM

**Para seguir en la OTAN, España debía exigir la devolución de Gibraltar y la protección de Ceuta y Melilla. Y ni aún así nos convendría

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Para entender a Putin conviene entender antes a la Clinton. Esta señora representa precisamente la política abortista (hasta los nueve meses), radicalmente anticristiana, homosexista,  imperialista so pretexto de extender la democracia, y extremadamente belicista. Representa la política que ha llevado a convertir a Afganistán, Irak, Libia, Siria o Egipto en auténticos caos de guerras civiles realmente brutales, auge de regímenes de pesadilla como el estado islámico,  golpe militar para salvar in extremis la situación en Egipto. Y representa, incluso por encima de ello, la policía de cerco y acoso a Rusia. La Clinton está convencida, como ella misma  ha explicado,  que Usa debe marcar la línea al resto del mundo en el siglo XXI, tal como lo ha hecho desde la segunda mitad del XX (durante 45 años en rivalidad con la URSS).  La cosa puede quedar más clara  en relación con el caso sirio. Usa y la UE han apoyado y fomentado la desestabilización del régimen de Asad, como hicieron con otros regímenes, so pretexto de que era “un dictador”, como si no hubiera otros y mucho más dañinos (este al menos mantenía a Siria en orden y en paz, con prosperidad creciente). Intervinieron de manera pirata, injiriéndose en los asuntos internos de otro país reconocido en la ONU, para impulsar a unos supuestos demócratas degolladores. Con la ilusión, además, de que así quizá hicieran caer a Irán, un régimen fundamentalista que debe su fundación en gran medida a Usa. Por el contrario, Rusia actúa en Siria de manera perfectamente legal, a petición del gobierno legal y reconocido en la ONU. ¿Se entiende la diferencia? 

  Putin ha hecho bastantes declaraciones acertadas: “No perseguimos a  los homosexuales, pero a los niños hay que dejarlos en paz”, se opone a la abyecta política homosexista, cada vez más totalitaria, al abortismo, defiende el cristianismo, no admite un multiculturalismo destructor de la cultura europea, precisamente, etc. En otras palabras, representa justamente lo contrario de la Clinton.

 Es bastante lógico que algunos países del entorno ruso, como Finlandia, países Bálticos, Polonia, etc. sientan una desconfianza ancestral ante el imperialismo ruso y soviético, del que han sido víctimas tantas veces. Sin embargo el imperialismo ruso tiene hoy pocas bases para desarrollarse. Rusia es un país envejecido, que pierde población, su población es menos de la mitad que la de Usa, y un tercio de la de la UE. Sus presupuestos militares son solo una pequeña fracción de los useños, y solo los de Inglaterra y Francia ya superan a los rusos. La propaganda de la OTAN, directa o encubierta, insiste mucho sobre las avanzadas armas rusas, pero esto se parece a la política de Inglaterra a principios del siglo XX alarmando, en falso, de que Alemania estaba a punto de conseguir una flota pareja a la  inglesa. Con Putin la economía rusa ha superado el marasmo, inducido casualmente por el Banco Mundial y el FMI, de la época de Yeltsin, pero sigue siendo una economía débil y vulnerable. Las posibles apetencias imperiales de Rusia parecen, una vez examinadas las relaciones de fuerza reales, muy poco amenazantes, al menos por un tiempo.

    Sin embargo, desde el derrumbe de la URSS, puede decirse que la política de la OTAN ha consistido en acosar a Rusia y cercarla de bases militares. La OTAN engañó a Gorbachof dándole a entender que no se extendería a los países ex satélites de la Unión Soviética, pero lo que ha hecho ha sido exactamente lo contrario. La culminación de esa estrategia consistió en derribar al gobierno proruso de Ucrania mediante la táctica de las “primaveras árabes”, como primer paso para extender allí la OTAN. En este punto, Rusia reaccionó recuperando Crimea y señalando: “Queremos que la OTAN venga de visita a Sebastopol, no que nosotros tengamos que ir a visitar a la OTAN en Sebastopol”.  Los sucesos de Crimea colmaron el vaso. En este país existe una masa de población prorrusa y otra muy antirrusa, en la que se apoyarían la tendencias expansionistas de la UE y la OTAN, y ello ha dado lugar a una guerra civil localizada, en la que Rusia ha apoyado, lógicamente, a los suyos. Sin la “primavera ucraniana”, promovida, al igual que la “primavera siria” y otras, por Usa y la UE, no  se habrían ocasionado los problemas actuales. Y la Clinton es de lo más “primaveral”.

   Putin ha venido a decir, respondiendo a un periodista de la BBC: “¿Cómo  pueden acusarnos de agredir y amenazar a la OTAN y la UE, cuando nuestros presupuestos militares son por comparación muy modestos, y cuando solo tenemos dos bases en el exterior, mientras que la OTAN tiene decenas de ellas rodeando a Rusia?”.

    Para crear ambiente y opinión internacional contra Rusia, la propaganda de la OTAN y la UE insiste en que Putin es un “autócrata”, un “nuevo zar”, en que no es un demócrata, etc. La realidad es que, si lo medimos por su popularidad, Putin es más demócrata, es decir,  tiene más apoyo popular, que los gobernantes occidentales, y que  por ello no necesita falsificar las elecciones. Una popularidad basada en algo sólido:  el orden y prosperidad logradas desde el período de Yeltsin, y en su defensa de los intereses nacionales rusos. También ha señalado Putin, en referencia a la situación que se viene creando, que “No queremos una democracia como la que han llevado a Irak”. Desde luego, el  ruso no es un gobernante blando ni un demócrata modélico, y se le han achacado medidas ilegales contra sus contrincantes, dominio de los medios de masas, favoritismos, quizá el asesinato de alguna persona molesta, etc. Pero si nos ponemos en plan purista, acabamos de ver cómo en Usa los medios de masas así como el gran dinero  han estado casi absolutamente a favor de la Clinton, cómo Trump ha denunciado fraudes electorales, etc.  En la UE se va imponiendo una corriente totalitaria que penaliza la libertad de conciencia y la libertad de expresión si vulneran los privilegios homosexistas o abortistas. En España existe lo que podríamos llamar una democracia antidemocrática. Etc. En una conferencia con los líderes de la UE, Putin le dijo: “Ustedes son muy aficionados a darnos lecciones de democracia que ustedes mismos no siguen”. Cito de memoria pero vino a ser algo así.   

   Lógicamente, debemos preguntarnos a qué responde la agresiva política de  la OTAN hacia Rusia. Creo que responde a dos concepciones estratégicas. La primera es que Rusia es una potencia débil (aunque tiene un arsenal nuclear muy a tener en cuenta) y hay que aprovechar la situación. Y en segundo lugar a un designio, también denunciado por Putin, de trocear a Rusia, en particular a Siberia, para adueñarse de sus enormes reservas de materias primas. Un plan en el que podría llegar a interesarse también China, otro punto débil de Rusia. Desde la caída de la URSS, los gobiernos useños y a sus órdenes los de la UE, se han aficionado a intervenir en los asuntos internos de otros países, a vulnerar la legalidad internacional, a promover guerras civiles… Los resultados (costosísimas derrotas en Afganistán, Irán, Libia, feroz guerra civil en Siria, auge del islamismo radical, masiva llegada de supuestos refugiados a la UE, golpe militar en Egipto, tensiones crecientes en Europa, etc.) debieran advertir a los Clinton y similares de los peligros de tales políticas. Hoy por hoy, es Putin quien tiene razón.

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El pícaro Don Cebrián

    A los antifranquistas, sobre todo si son jóvenes, les digo: “Fijaos bien en quienes os informan sobre el franquismo. Antifranquistas aquí son desde De Juana Chaos hasta Rajoy o Soraya, pasando por Urkullu, hasta hace poco Carrillo, el héroe de Paracuellos y su admiradora María Antonia Iglesias,  Pujol, los de los EREs falsos, Mas, Josu Ternera, Pedro J, Gabilondo el de los calzoncillos suicidas, Bibiana Aido, Dienteputo, Arzallus, Ansón, Margallo,  Bolinaga, Carmen Chacó, Cebrián… ¿No os extraña que terroristas, comunistas, separatistas, izquierda y derecha y corruptos en general, coincidan? ¿Os merecen mucho crédito estos personajes?”. Normalmente se quedan sin saber qué decir, así que les aconsejo, con éxito muy variable, que lean o al menos hojeen  Los mitos del franquismo.

    Pues bien. Cebrián ha publicado en su periódico El País un adelanto de sus memorias con el título, de un sensacionalismo tontorrón, “¡Marietta, Marietta!”, centrado en el secuestro de Oriol en 1976-7 y donde me alude reiteradamente.  Da la impresión de ser una venganza por el capítulo que dedico a él y a Ansón en el mencionado libro, exponiendo cómo han falseado la historia reciente y manipulado la conciencia de millones de personas. Así que lo primero es entender la calidad moral e intelectual del periodista antes de atender a sus palabras.

    La carrera de Cebrián viene a ser la inversa de la mía. Él procede de una destacada familia falangista, lo que le fue muy útil para trepar en el franquismo hasta alcanzar cargos políticos muy importantes con Arias Navarro. La verdad es que debiera estar muy agradecido a aquel régimen. Yo, en cambio, luché contra él en la clandestinidad,  incluso arriesgando la vida.  Desde la transición, Cebrián, como tantos otros, se descubrió de pronto un antifranquista furibundo, y después de traicionar a Fraga, convirtió El País en una oficina dispensadora de carnés de demócrata. Una hazaña maestra de picaresca. Por mi parte, después de bastantes años de investigación y reflexión, ejercicios recomendables aunque poco practicados, llegué a la conclusión de que “los buenos”, por decirlo en términos simples, eran los nacionales y no el Frente Popular, y menos aún los antifranquistas de después de Franco. Esto volvió a costarme la marginalidad y la hostilidad, a veces peligrosa, de quienes habían logrado crear tal ambiente antifranquista, desde la ETA al PP, desde Egin a El País o ABC.

    Cambiar de opinión es normal y aquí casi todo el mundo lo ha hecho, pero las personas públicas  debieran explicar por qué, y Cebrián nunca explicó nada. Más bien ha falseado su autobiografía,  un verdadero deporte de tantos políticos y periodistas desde la transición.

    Bien, entre las cosas que cabe decir de este “maestro de periodistas” están estas: él fue uno de los principales impulsores de la colaboración con la ETA dándole una “salida política”, es decir, considerando el asesinato como una forma de hacer política. Asimismo amparó la maniobra de Zapatero de rescatar a la ETA de la ruina a que la había llevado la política de Aznar, que por primera vez aplicaba el estado de derecho a la banda terrorista. Fue el principal causante del desmoronamiento de la unidad PP-PSOE contra la ETA y el PNV en Vascongadas.  Llamaba “sindicato del crimen” a los periodistas honestos que destapaban la enorme corrupción del PSOE con Felipe González. Su periódico siempre fue amparo y cobertura de los separatismos y de la falsificación de la república, la guerra civil y el franquismo (este “demócrata” me negó el derecho de réplica a unos ataque de Tusell con motivo de mi libro Los mitos del franquismo.) No sigo, porque creo suficiente lo expuesto para entender al personaje como representante de la tradicional picaresca española, en su caso más bien antiespañola.

    Pero estas personas pueden decir también algunas verdades. ¿Las dice en su escrito en El País? Él pretende que el GRAPO era un montaje policial. ¡Y se llama periodista! Esa historieta fue inventada en la transición, he explicado muhas veces cómo y por qué, y muchos la creyeron o quisieron creerla, especialmente los socialistas. Pero he aquí que cuando estos llegaron al poder, en 1982,  encontraron a su disposición los archivos policiales, que estudiaron a fondo. Barrionuevo, ministro del Interior, lo explicó: Algún listo dictaminó que el GRAPO de alguna manera estaba influido por la Policía. Desde que se formularon por primera vez estas absurdas e infundadas teorías se había avanzado considerablemente, con información plenamente contrastada, sobre los orígenes, desarrollo, composición y fines de los GRAPO (…) Sus documentos, sus testimonios en los procesos, sus acciones y sus declaraciones eran públicas y estaban a disposición de todo el que quisiera comprobarlas. Pero daba igual. Los listos habían emitido su dictamen y no lo modificaron.

     Los “listos”, como Cebrián, eran más bien unos sinvergüenzas manipuladores. Los mismos que algo después exigieron que se destruyeran los archivos de la BPS (policía secreta del franquismo) Lo exigían en nombre de la democracia, a saber qué entendían por tal. Debieran estar orgullosos de aparecer en dichos archivos como perseguidos por Franco, pero al parecer ello les daba más bien angustia que orgullo, no fuera a demostrarse que tantos de ellos habían sido confidentes de la policía o traidores. Y los destruyeron según tengo entendido, unos archivos de tanto interés histórico: las biografías de muchos antifranquistas debían de correr peligro ante los documentos.

     Afirma Cebrián que cuando los mensajes reivindicando el secuestro de Oriol, dos periodistas de El País que habían estudiado conmigo en la Escuela de Periodismo reconocieron mi voz. Es posible, claro. Lo imposible es  que conocieran mi domicilio y el de mi “novia”, como cuenta Cebrián que le aseguraron. Para entonces yo llevaba varios años de clandestinidad y había cambiado de domicilio una buena media docena de veces desde la época en que estudiaba periodismo,  y mi compañera era otra que la de entonces. En fin, chorradas cebrianescas.

  Y para concluir, suelta esta puñalada de pícaro: Andando el tiempo la mayoría de los que perpetraron el crimen fueron abatidos a tiros por las fuerzas del orden, pero Pío Moa, acusado también de participar en el asesinato de un policía nacional el 1 de octubre de 1975, fue condenado por su papel en el secuestro a un solo año de cárcel que no tuvo que cumplir. Hoy se dedica a dar lecciones de moralidad y de historia en cuantas tribunas de la extrema derecha encuentra amparo. ¿Alguien ha impartido más lecciones que este buen hombre? Nuestro proetarra olvida tres cosas: que el asesinato del policía, que he detallado en De un tiempo y de un país y en Los crímenes de la guerra civil,  tuvo lugar como represalia por las últimas ejecuciones del franquismo, las cuales, según los cebrianes de turno, fueron horribles asesinatos. Los crímenes de la ETA, en cambio, eran por lo común festejados por los antifranquistas de entonces y lo han seguido siendo después, hasta brindaban por ellos, por lo que no ha de extrañar su insistencia en que la democracia se degradase con la “salida política”. Así que aquella acción de 1975 debiera ser también festejada. Es decir, si Cebrián fuera consecuente debería considerarme un héroe, cosa que no me hace ninguna gracia, pero como es un pícaro, finge indignación.

    En segundo lugar,  aquella acción, así como el secuestro de Oriol, fueron amnistiados en la transición. A lo mejor él está en contra, a estas alturas.

    En tercer lugar es tan bobo que contradice toda su teoría sobre los servicios secretos afirmando, de nuevo en falso, que casi todos los implicados en el secuestro de Oriol fueron abatidos a tiros por la policía.  Y, en cuarto lugar,  yo fui expulsado de aquel partido un año y medio después y seguí viviendo en la clandestinidad unos cinco o seis años más, hasta acogerme a las medidas de reinserción de Rosón, por lo que la condena fue de un año (dos en libertad provisional).

    En realidad, todo eso está recogido con detalle en mis memorias De un tiempo y de un país, y en diversos artículos, para quien quiera enterarse.  Es obvio que Cebrián lo sabe, pero como buen falsario, piensa que muy poca gente los leerá, mientras que a él le lee mucha más gente. Aunque su crédito merme a cada paso.

    Como pícaro, Cebrián no tiene siquiera la excusa de haber pasado hambre. Muy al contrario, tanto en el franquismo como después supo vivir siempre en la opulencia. Parece que la cosa no depende del dinero.

   Algo sobre el GRAPO en “Cita con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=d44DKSJ2EXM

 

Algo sobre el GRAPO en “Cita con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=d44DKSJ2EXM

 

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El peor tirano de América. Castro y Franco

Impresiona  el prestigio que ha rodeado a Fidel Castro en sus inicios, durante largos años y todavía hoy en círculos influyentes políticos e intelectuales, a pesar del balance brutal de su obra: más de un millón y medio de cubanos exiliados, cerca del 20% de la población, un caso único en la historia; y muchos más que habrían huido de no ser Cuba una isla, sometida además a intensa vigilancia policial. Solo este dato debería ser suficiente, como el muro de Berlín, para entender qué significa el régimen instalado por Castro y más en general el comunismo. Antes, Cuba era uno de los países más prósperos de Hispanoamérica, naturalmente con sus bolsas de pobreza y de analfabetismo, bolsas de menor importancia y en reducción, pero de las que ha sacado la propaganda totalitaria un partido inagotable para justificarse. El resultado es que sobre los lectores se ha instalado una censura férrea y que  la población vive sometida a un racionamiento precario;  gran parte de ella no podría sobrevivir sin las remesas que los exiliados envían a sus familiares en la isla. Se ha implantado una economía primitiva, cuartelaría, o más bien penitenciaria, y solo hay que ver los documentales sobre las casas en la miseria, semiderruidas, echada a perder la bellísima Habana española, etc. Ello es tanto más  ultrajante cuanto que el régimen llegó prometiendo tasas de desarrollo muy superiores a las de los países capitalistas, cosa “lógica” porque iba a ponerse a punto una economía “científica”  que superaría la “anarquía burguesa a favor de unos pocos”. El fracaso de las campañas económicas fue hasta grotesco, y mientras existió la Unión Soviética, el castrismo vivió en parte de chulear a sus protectores del Kremlin, que aceptaban subvencionar el desastre a cambio de la baza estratégica y propagandística que suponía. Pero cuando Allende pretendió crear una segunda Cuba en Chile, los soviéticos se echaron las manos a la cabeza: aquello solo podía ser una enorme ruina.

    La propaganda castrista afirma que la miseria traída por el régimen a la isla se debe al embargo de Usa, causado por el robo que había hecho Fidel Castro de las propiedades useñas en la isla. El argumento no puede ser más absurdo, por cuanto otro tópico inmensamente esgrimido por los comunistas cubanos y la izquierda de todo el mundo, insistía en que el comercio con los países capitalistas era “desigual” y por tanto empobrecía al “Tercer Mundo”. Pues bien, Castro había “liberado” a Cuba de tal desigualdad, por lo que el país debía enriquecerse, máxime con su economía planificada y “científica”. Por lo demás, la argucia falla por otra vía: Cuba comerciaba con otros países, entre ellos la España de Franco, que le vendió camiones, autobuses, pesqueros modernos, etc. El problema para el castrismo era  y es que apenas puede pagar. Caída la URSS,  y tras años muy difíciles (para el pueblo) la parasitaria economía cubana pudo matenerse  gracias a la Venezuela de Chávez, aprovechando el alza de los precios del petróleo. Chávez y su sucesor están consiguiendo reducir a la riquísima Venezuela a una situación parecida a la cubana.

    La tiranía castrista ha podido mantenerse mediante una represión sin paralelo en Améica: asesinato de opositores, mayor proporcionalmente que el de cualquier otra dictadura del continente, palizas,  encarcelamientos arbitrarios, y sobre todo instalando un inmenso aparato policíaco de control, manzana por manzana de casas, de tal manera que todo el mundo desconfíe de todo el mundo. Un sistema que ya construyeron la Unión Soviética y la Alemania nazi.

    En España tenemos partidos como la ETA, Podemos, gran parte del PSOE y otros, que siguen admirando y deseando imitar la labor de Fidel Castro. Aquí debemos eliminar un equívoco, el de creer que lo admiran porque desconocen los hechos: los conocen perfectamente, y defienden a Castro precisamente por ellos. Están dispuestos a asesinar en masa, expulsar o hacer huir a los desafectos e implantar una economía carcelaria, no debe cabe la menor duda de ello.  ¿De dónde viene entonces el prestigio, afortunadamente en descenso, de que ha gozado el castrismo en medio mundo? Creo que principalmente de dos cosas: la fascinación del ideal igualitario y su desafío permanente al poder de Usa. Millones de personas parecen dispuestas a aceptar la pobreza siempre que sea igualitaria. Lo cual, por cierto, tampoco funciona en los regímenes comunistas, donde la miseria se distribuye más o menos por igual entre la masa, mientras la oligarquía del partido disfruta de grandes privilegios, incluyendo tiendas, restaurantes, etc., a las que está vedado el acceso al “pueblo”. Son de hecho los amos del país en un grado  al que no se llega en los países capitalistas. Ello debiera dar qué pensar a quienes hacen de la igualdad el valor supremo.

     El desafío del pequeño David cubano al enorme Goliat useño tiene otra dimensión, aunque nuevamente equívoca. Pues es cierto que Usa ha intervenido una y otra vez en los asuntos internos de numerosos países hispanoamericanos, les ha aplicado la diplomacia de las cañoneras, los ha invadido o fomentado golpes de estado para imponer regímenes que beneficiase los intereses económicos de las grandes compañías useñas, etc. Todo lo cual ha supuesto una humillación permanente para esos países y fuente de muchas corrupciones –que solían sumarse a las que de antiguo lastraban a esos países). Probablemente esa línea de independencia y desafío de Castro a Usa fue  la razón por la que Franco aceptó comerciar con un régimen comunista que también había robado numerosas propiedades de españoles  en la isla.  Sin embargo, si el precio de ese desafío iba a ser un despotismo brutal e improductivo como la de Castro,  el remedio sería peor que la enfermedad. Evidentemente habría que buscar otra vía.

    Y hablando de Franco, son muchos los necios de derecha que, con infundadas pretensiones democráticas, lo equiparan con Castro porque ambos fueron “dictadores”. Así que habrá que recordar algunas diferencias: Castro ha destruido toda oposición democrática, Franco no tuvo oposición democrática real, ni en la guerra, pues el Frente Popular era cualquier cosa menos democrático, ni después, salvo intriguillas menores: no había demócratas en sus cárceles. Castro arruinó a un país considerablemente próspero, Franco recogió un país en la ruina y lo dejó como uno de los más prósperos del mundo. Del primer exilio español, infinitamente menor que el cubano, casi tres cuartas partes volvieron a España en el mismo año en que terminó la guerra. La represión de posguerra en España se realizó mediante juicios, no de la forma arbitraria o por simple asesinato como se hizo en Cuba (y en Francia, Italia, Alemania, etc. al acabar la guerra mundial). En España  no hubo nada parecido, ni de lejos, al régimen policíaco de Castro, ni una censura semejante.  Y así podríamos seguir

 Es que hay dictaduras y dictaduras. La de Castro fue innecesaria, la de Franco la hicieron necesaria unas convulsiones y unos partidos totalitarios que estaban arruinando y ensangrentando el país ya antes del 18 de julio del 36.  Y de su inmensa obra fue posible que saliera una democracia estable y no convulsa. Que está enferma y se está pudriendo a causa, precisamente, de un antifranquismo que resume lo que Marañón achacaba al Frente Popular: estupidez y canallería.

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