Una hazaña de Companys

Al revés que en casi toda Europa occidental, la democracia llegó a España por propia evolución y no por ofensivas del ejército useño. En el referéndum de diciembre de 1976 quedó claro que la inmensa mayoría e los españoles querían evolucionar  a la democracia “de la ley a la ley”, partiendo de las excelentes condiciones creadas por el franquismo. Quedó rechazada la ruptura que trataba de imponer la oposición, saltando por encima de 40 años excepcionalmente fructíferos  para enlazar con el régimen fraudulento del Frente Popular, lo que habría impedido cualquier democracia estable. Sin embargo el mensaje del pueblo empezó pronto a ser desoído y contrariado por Suárez y la UCD, hasta llegar a la ley de memoria histórica, ley de deslegitimación del franquismo que ilegitima la democracia y la monarquía, y nos conduce a un callejón sin salida: https://www.youtube.com/watch?v=uz9X68Eq1z8&t=1s

*****************************

Recientemente el Congreso de Diputados  ha declarado nulo el juicio que condenó a muerte a Companys. En realidad estaba ya declarado ilegítimo por la antidemocrática ley de mentira histórica, pero diversos partidos han querido dar realce a la figura de Companys, presentándolo como un mártir de Cataluña y de la democracia y declarándolo nulo, cosa que da pie a reclamaciones. Con el mayor descaro estos profesionales de la siembra de odios dicen que lo hacen para cerrar heridas. El acuerdo significa que el Congreso de los Diputados se identifica con un político golpista, que ha presidido la época de mayores crímenes y robos que ha vivido quizá Cataluña en toda su historia, durante la guerra civil. Esa autoidentificación no exige más aclaraciones (…)

El asunto tuvo otra derivación: en abril del 36, fueron asesinados los hermanos Badia, Josep y Miquel, que pertenecían al ala más radical del separatismo (Estat Català). Companys y la Esquerra manipularon a la opinión culpando a la Falange, y rentabilizaron el crimen achacando ineptitud a las fuerzas de seguridad del estado. Pero todo el mundo sospechaba que detrás del crimen se ocultaba la mano de Companys, que odiaba a Miguel Badía y tenía tratos con los pistoleros ácratas. El juez encargado del caso descubrió a los autores, terroristas de la FAI, pero fue relevado por otro que soltó a los detenidos tras dar crédito a sus endebles coartadas. La justicia era evidentemente una broma. Pero los de Estat Catalá no se dejaron engañar, y el crimen redundó en tres hechos políticos: Estat Catalá se salió de la Esquerra, asesinó a un travesti, soplón del espionaje de la Generalitat, y conspiró para asesinar a Companys, según unas versiones, o para secuestrarlo y exiliarlo, según otras.

  Estat Català quería aplastar a la anarquista CNT-FAI.  En cambio, Companys prefería dialogar con la CNT, porque siempre había tenido lazos con ella y porque la encontraba demasiado fuerte. Además, la rebelión de octubre del 34 había demostrado la flojera de los separatistas, por lo que  habría sido suicida el choque sangriento con la CNT que pretendía Badía, el cual, recuérdese, había sido el cabeza de turco, con Dencás, por el ridículo del 6 de octubre.

   Al reanudarse la guerra, en julio del 36, las tensiones entre nacionalistas se hicieron feroces. Companys se alió con la CNT, aunque al mismo tiempo intrigaba con los comunistas para, en el momento adecuado, deshacerse de los ácratas. En cambio, los de Estat Catalá querían vengar a los Badía, aplastar a la CNT-FAI e imponer la secesión de Cataluña, buscando apoyo de Francia, Inglaterra y la Alemania nazi (el componente racista en el nacionalismo catalán siempre fue muy fuerte). Y elaboraron un plan para liquidar el gobierno de Companys. En la conjura entraba también el presidente del Parlament, Joan Casanovas,  y el comisario de Orden Público, Andreu Reverter o Revertés. Pero, por disputas en torno al botín de los saqueos –frecuentes por aquellos días–, la CNT detuvo a Revertés, el cual, para salvarse, amenazó con descubrir  trapos sucios de Companys.

El complot salió a la luz. A Reverter se le ofreció marchar a Francia pero, al salir libre,  los agentes de Companys encargados de llevarle al exilio, le mataron en una cuneta. Casanovas y otros más pasaron aprisa los Pirineos. Así naufragó la conspiración, que novelo en “Sonaron gritos y golpes”.

   Detrás de todo ello hay una Pequeña Historia. La ha explicado el historiador Enrique Ucelay da Cal. Miquel Badia, conocido por Capità Collons (Capitán Cojones), había tenido relaciones íntimas con una moza de las juventudes nacionalistas, Carme Ballester, casada con otro miembro del partido. Companys, ya cincuentón, se enamoró de la chica y la hizo su amante. En una ocasión, ella y el president fueron sorprendidos en pleno acto sexual en un despacho de la sede de las Juventudes. Los celos entre Companys y Badía se hicieron muy agudos, y Companys obligó a Carme a jurarle fidelidad sobre el lecho de  Francesc Macià, ceremonia bautizada por el todo Barcelona como “la misa negra en la cama de Macià”. Así, la política y las faldas se combinaron en el asesinato de Badía.

   Carme logró influencia política a través de Companys y con él se casó en octubre del 36. Ella detestaba a Casanovas –que también tenía una vida sentimental complicada, con una cabaretera del Paralelo–, y esa enemistad pudo influir en que Casanovas complotase contra Companys; es más difícil de entender el papel de Reverter o Revertés. Este había protegido a Carme cuando los sucesos de octubre del 34 y Carme convenció a Companys de que le nombrase comisario de Orden Público.

   A Revertés se le tenía por alcahuete que facilitaba chicas jóvenes a los políticos, y había entrado en el círculo íntimo de Companys. Como comisario de Orden Público se lucraba con la exportación de metales preciosos saqueados en domicilios particulares y bancos y con comisiones sobre tráfico de armas. Su posición se la debía a Companys, por lo que debía haber otras razones para que complotase contra él. En todo caso, el negocio le salió mal. Companys le hizo creer que lo enviaba a Francia, pero no podía arriesgarse con un hombre que sabía demasiado. Por ello Revertés amaneció  con dos tiros en la cabeza. Esta historia supera la novela negra más elaborada, y debería dar pie a nuevas investigaciones para aclarar puntos aún oscuros.

Sobre la muerte de Badia, algunos nacionalistas han hablado de razones éticas, pues Companys desaprobaría las palizas, torturas y algunas muertes, que Badía aplicaba a los anarquistas. Pura invención, claro. Otro separatista, Josep Andreu Abelló, explicó que Badia iba a entregarle un informe comprometedor sobre dirigentes de la Esquerra, pero que no había podido hacerlo porque el día de la cita coincidió con su asesinato.

  Este Abelló tiene también una historia llamativa. En el exilio fue uno de los que manejaban los fondos del yate Vita, robados a media España. Y así, años después apareció por Tánger convertido en banquero, volvió a España sin problemas y entró en la Banca Catalana de Pujol. Durante la transición dejó la Esquerra para cofundar el PSC-Congrès, grupo que influiría en el giro proseparatista del socialismo en Cataluña.

   Companys es hoy el héroe por excelencia del separatismo catalán, enaltecido en mil publicaciones, y su nombre titula estadios y centros oficiales diversos. He propuesto que personas bien documentadas escribieran una colección de semblanzas veraces de separatistas catalanes, casi todos unos cantamañanas furiosos. Su efecto sería devastador. Y con Companys, repito, se identifican  nuestros parlamentarios, lo que ya indica su calidad moral e intelectual.

*****************

En Amazon, 4,90 euros:  

 

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

 

 https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

 

 

 

 

 

 

 

Creado en presente y pasado | 217 Comentarios

Temas de “Adiós a un tiempo”

**********************

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

En Amazon: https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

 

I PARTE

Flan con nata (sobre Delgado de Codes, muerto por la policía)

La sirenita de Copenhague

Las niñas ya no cantan

¿Conocí al Campesino?

Una humillación infantil

El hombre que quizá vio al diablo

El café Derby de Vigo

Un hombre de mundo

La mala vía

¿… y la Dos…?

El tesoro de los templarios

Terrores de infancia

Búblichki

Primera visita a París

Excursiones arqueológicas

Luchas por el poder en el Ateneo

El Parnasillo

Melancolía

Campana de mi lugar

El canto del ruiseñor

Cómo me hice marxista

Adiós a un amigo

Una vieja foto

En la UNIR de Infantería de Marina

Cómo dejé a Marx (I)

Cómo dejé a Marx (y II)

De comunista a teóloga

El gato Rodolfo

Primer cementerio de Atenas

Tres visitas al Valle de los Caídos

Precoces aventuras estrafalarias

Calle de los Irlandeses

Primer viaje a dedo

La noche quedó atrás

De cobardía y amor

Sous le ciel de Paris

Dos monasterios gallegos

Antonio Antelo y Luis Lavaur

El cuartel de Dolores

Cosas de críos

Un desplante al general Iniesta Cano

Calzadas romanas

La felicidad

I Margarita i Margaró

¡Ya meten ruido, eh!

Cómo conocí a Paul Diel

El cocinero de la prisión de Caranza

“¡No pum, pum, pum! ¡Casa abajo! ¡Casa abajo!”

La culpa y una tragedia

Paseo nostálgico

Primer viaje a pie

 

II PARTE

Viaje a las Hurdes

Marxistas-leninistas llegados del Mayo francés

Todo viaje empieza con pocos pasos

Una casa saliendo de Baracaldo

Hervás no es judía

Prisión de Caranza y huelgas de Ferrol

El mesón del Lobo

Agitación clandestina en Galicia (I)

El pantano de Proserpina

Agitación clandestina en Galicia (y II)

Garganta del Cares

 

III PARTE

Poemas. Adiós a un tiempo

 

 

Creado en presente y pasado | 142 Comentarios

Por qué la Gran Hambruna irlandesa fue genocidio y por qué se intenta disimular

Algunos aspectos poco tratados de la Transición:   https://www.youtube.com/watch?v=uz9X68Eq1z8

*************

Técnicamente, genocidio es el exterminio sistemático de un grupo social por razones de raza, religión o política. También se define como matanza de miembros de un grupo social, sometimiento a condiciones de vida que tiendan a la extinción del grupo, y otros métodos. El concepto es muy amplio, incluye a menudo la extinción de una cultura,  y en los medios de masas y en el lenguaje común suele llamarse genocidio a matanzas masivas, aunque no tengan intencionalidad de exterminio grupal.

    Los genocidios son muy antiguos en la historia. La Biblia expone la conquista de Canaán por los judíos como un genocidio extraordinariamente drástico. En el siglo XX se destacan el genocidio turco sobre los armenios y sobre todo el holocausto nazi sobre los judíos o los planes contra los eslavos. Después de la guerra mundial, los planes y condiciones para someter a los alemanes pueden entrar también en la categoría de genocidio o de algo muy semejante.

  Curiosamente, la definición general excluye los motivos económicos, pero en todos los genocidios pueden detectarse también motivos de esa clase (apoderamiento de bienes, tierras, etc.). Motivos a veces de segundo orden, pero otras veces dominantes como los perpetrados en Usa, Australia o Argentina (tras su independencia) contra los aborígenes. Es discutible también si actos de motivación económica como las “limpiezas de las Highlands”, con la expulsión por la fuerza y la reducción a la miseria de los habitantes de aquellas tierras podrían entrar en la categoría de genocidio. También pueden perpetrarse matanzas o actos que lleven a la extinción de grandes masas de personas sin intención directa de exterminio, como diversas grandes hambrunas en la India colonial causadas por los cambios impuestos de cultivos, o por razones militares como la Gran Hambruna de Bengala en 1943, provocada por el gobierno inglés, y que causó millones de víctimas.

    Por otra parte, el exterminio de una minoría de unas pocas decenas de miles de personas entra en la categoría de genocidio, pero la muerte violenta  de millones sin intención expresa de exterminar al conjunto, no sería considerada  genocidio, aunque el lenguaje común no técnico pueda referirse a ellas con ese nombre.

   Dejamos aparte la demagogia que suele hacerse con el término, tan común.

***

   Vamos a examinar ahora un caso especial, muy debatido en el blog: la Gran Hambruna irlandesa de mediados del siglo XIX. Según las cifras más aceptadas, en torno a un millón de irlandeses murieron y otro millón tuvo que emigrar en pésimas condiciones. La causa inmediata del hecho fue una plaga de la patata, de la cual subsistían en condiciones miserables masas de isleños. Esto, en una isla que producía gran cantidad de cereales y carne, y al lado mismo del que era entonces el país más rico del mundo.

    Para entender el trasfondo es preciso atender a la historia. En resumen, Irlanda fue invadida por Inglaterra desde el siglo XII, y trasladados a la isla colonos ingleses. En el XIV se impusieron las normas de Kilkenny, que entre otras cosas prohibían los matrimonios mixtos de los colonos con irlandeses, así como el uso del gaélico y las costumbres del país. Los religiosos irlandeses no podían acceder a cargos de alguna categoría, y la población del país quedaba en posición marginada en su propia tierra, como una raza sometida. La situación empeoró cuando en Inglaterra se impuso el protestantismo anglicano y los irlandeses permanecieron católicos,  lo que dio lugar a persecuciones y a una política de “plantaciones”, por lo que se despojó a los católicos (propiamente los irlandeses) de grandes extensiones de tierras para dárselas a colonos venidos d Inglaterra y también a presbiterianos escoceses.  Las rebeliones fueron aplastadas una y otra vez. Esta política iba acompañada de imposición fdespótica del idioma y costumbres inglesas, un genocidio cultural, si así quiere verse.

   Con Cromwell, un fanático protestante que invadió la isla para liquidar una rebelión, una guerra que se dice costó la vida hasta a un tercio de los irlandeses,  la situación de estos se convirtió en una pesadilla. Además de reforzarse la persecución religiosa, lingüística, de costumbres, etc.,  las tierras de la mayoría de los pocos católicos ricos fueron robadas y repartidas a los invasores, y la masa de la población irlandesa condenada a la discriminación y persecución  por unas leyes penales extremadamente tiránicas, orientadas a mantener a los católicos en la ignorancia y  la impotencia.  Y sumidas grandes masas de isleños en la miseria, subsistiendo a base de patatas.

    En estas condiciones, en 1845 una plaga arruinó las patatas, y el desastre continuó hasta 1849, afectando seguramente a mucho más de la mitad de la población (unos 8-8.5 millones de habitantes), como indica el enorme número de los que no lograron sobrevivir. Es obvio que la plaga no habría tenido tales efectos si previamente la masa de los irlandeses no hubiera sido reducida deliberadamente a una condición de miseria por la dominación inglesa. Y esta, y no la simple enfermedad de las patatas, fue la verdadera causa del desastre. La isla seguía produciendo, como se sabe, gran cantidad de alimentos, y para defender los almacenes de los hambrientos se habilitaron guardias armadas.  Por otra parte, las navieras hicieron su agosto transportando a América a los que huían, gastando sus últimos ahorros,  hacinados en los barcos de tal manera que no pocos fallecían en el trayecto. Y la despoblación de muchos campos, por muerte, huida o expulsión de los arrendatarios sin recursos,  facilitó la extensión de pastos para los terratenientes, política seguida también en la “limpieza de las Highlands escocesas. De modo que la hambruna no dejó de producir ganancias sustanciosas a  los dominadores del país, o a parte de ellos.

   ¿Podemos llamar genocidio a esta catástrofe? No puede decirse que los dominadores de Irlanda  matasen directamente a los irlandeses: simplemente  dejaron morir a hombres mujeres y niños por cientos de miles,  dejaron sufrir cruelmente a millones más después de haberlos hundido en la miseria  y la privación. Tampoco tuvieron  intención deliberada de provocar la hambruna, simplemente crearon las condiciones apropiadas para ella . En mi opinión sí puede hablarse de genocidio, agravado por una hipocresía feroz.

    Y hubo más que hipocresía. Predicadores protestantes clamaban que la plaga era un castigo divino a los irlandeses por haber persistido en el “papismo”, y a los ingleses por haberlo permitido (¡!). Además, los irlandeses, pervertidos por la Iglesia católica, eran muy holgazanes… Algún economista dijo que si el hambre solo mataba a un millón de irlandeses serviría de poco para equilibrar o sanear la economía.: se necesitaban por lo menos el doble. Otra explicación común era la racial. El periódico Times, ilustrador principal de la clase alta inglesa, explicaba:  “No hay duda de que, por las inescrutables pero inconmovibles leyes naturales, el celta es menos activo, menos independiente y mejor laborioso que el sajón”. La revista satírica Punch  hacía chistes sobre aquellos irlandeses patanes, sucios,  necios y embusteros. El London Spectator  explicaba cómo asar a un patriota irlandés. No son casos aislados, sino expresiones de una mentalidad predominante, en la que entraban tanto el fanatismo protestante contra los “papistas” como convicciones racistas  y cierta versión liberal y agnóstica  de la economía, que consideraba que Irlanda sufría de un “exceso” de gente , estaba superpoblada. Se explicaba también que ayudar a los hambrientos sería perjudicial, pues suponía intervencionismo en la lógica del libre mercado, una idea insensata que arruinaría a muchos comerciantes.  Las protestas de otros países europeos eran desechadas con desdén por el Times (y no solo): “Doquiera vaya un inglés, todos los aprendices ñoños de filósofos y todos los estúpidos fanáticos de los sacerdotes, le echan en cara la situación de Irlanda”.

    ***

    Aquella terrible hambruna, junto con las brutales represiones de las revueltas, han condicionado fuertemente la memoria de los irlandeses. No obstante, las ideas expuestas por el Times y similares, más o menos refinadas, han dado lugar a otras historias más recientes, también en  cierta historiografía irlandesa. Las revueltas contra la tiranía extranjera fueron casi todas liquidadas gracias a la traición, pues los gobiernos ingleses gastaban sumas generosas en sobornos para confidentes, facilitados por la miseria reinante.  Por otra parte, la aversión al catolicismo se mantiene incluso incrementada en los tiempos actuales, también entre  bastantes irlandeses. Todo lo cual ha generado un “revisionismo” sui generis  que, sin llegar a negar  la Hambruna, la relativiza  y en parte la justifica, centrando el debate en la cuestión, algo bizantina, de si se la puede considerar un genocidio. Se trata de salvar de algún modo la responsabilidad de los invasores y dominadores de Irlanda. Incluso se llega, de modo indirecto, a condenar la independencia del país bajo el supuesto de  que los ingleses eran, en fin de cuentas,  mucho más “civilizados” y “progresistas”.  Viene a ser una versión de aquel alguacil que conminaba a unos arrendatarios:  “¿Qué diablos nos importan  vuestras patatas negras?  Nosotros no somos quienes las p0nemos negras. Tenéis dos días para pagar el alquiler, y si no lo hacéis ya sabéis lo que os espera”.  

    Resulta significativo el método empleado por este peculiar revisionismo, que he definido como “los árboles contra el bosque”. Un pinar, por ejemplo, es un bosque donde predominan netamente los pinos. Sin embargo en él puede haber algunos abedules o robles, y el método es centrar la atención sobre ellos para desviar la atención del conjunto. Así estos falsos revisionistas insisten en que también hubo algunas ayudas por parte de Inglaterra, que la reina Victoria dio cierta cantidad de dinero, que algunos católicos también se portaron muy mal, incluso que el Papa no ayudó (¡!), que también sufrieron algunos presbiterianos, que no toda Irlanda era pobre (la minoría protestante no lo era, desde luego), que había algunos católicos ricos  etc. Pero es indudable que la vasta mayoría de la población era irlandesa y católica, y que esta fue también la vasta mayoría de las víctimas. Sin duda es un buen método historiográfico señalar los abedules o robles en un pinar, pero de lo que trata esta historiografía es de centrar la atención en ellos para difuminar o incluso negar el pinar. Y el “pinar” en este caso es que varios millones de irlandeses sufrieron una hambruna terrorífica, al lado mismo del país más rico del mundo, como consecuencia de siglos de opresión y tiranía, despojo de tierras y empobrecimiento de la masa de los irlandeses durante siglos. ¿No lo quieren llamar genocidio? Pues bueno…

 

 

Creado en presente y pasado | 91 Comentarios

Adiós a un tiempo

Hoy, en Una hora con la Historia: algunos aspectos poco tratados de la transición. En Radio Inter, a las 9,30 de la noche. OM 918, FM 93.5 (solo Madrid)

Sesión anterior: La política de Stalin en la guerra de España: https://www.youtube.com/watch?v=jouA4OH-tWA&t=4s

 *******************

En 2006 comencé en Libertad Digital una serie de “recuerdos sueltos” que tuvieron buena aceptación entre los lectores. Son evocaciones personales, algunas humorísticas, otras menos, a las que he procurado relacionar con hechos más generales, como destellos de una época. Aquí los expongo sin orden cronológico, aproximadamente como salieron en el periódico. Los saltos en el tiempo no despistarán al lector, aunque le obliguen en pequeña medida a reenfocar aquí y allá su atención.

He aprovechado para introducir en la segunda parte una crónica de viaje por Las Hurdes y trozos sueltos de mis memorias del PCE (r)-GRAPO, que titulé De un tiempo y de un país, alternándolos con otros de Viaje por la Vía de la Plata. Los dos libros están agotados, pero el primero está a punto de reeditarse en Ediciones Encuentro, y el segundo quizá lo reedite pronto en formato electrónico. Incluyo asimismo unos poemas nacidos de una situación anímica peculiar y pasajera.

El tiempo referido aquí se extiende desde el franquismo, en el que transcurrió mi niñez y juventud, hasta años recientes. La sociedad ha cambiado mucho, a veces a mejor y a veces a peor, diría que en conjunto más a peor que a mejor. Puede pensarse que esa sensación proviene de haber empezado el siglo actual ya con cincuenta y dos años, y de la tendencia a idealizar la juventud y la infancia, pero creo que no es mi caso, nunca he sentido que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”, con perdón del gran Jorge Manrique.

Como fuere, estas memorias asistemáticas no pretenden comparar el hoy con el ayer, ese es aquí un problema ajeno. Son recuerdos muy personales, insisto, aunque de ellos se escape, o eso espero, algo así como un aroma del tiempo ido, que otros puedan captar. Supongo que muchos, también jóvenes, podrán identificar e incluso identificarse con aquel pasado y también con el reciente hoy, en rápido cambio.

Siempre me asombró el misterio del tiempo, que sin descanso crea y destruye, saca nuestras vidas de alguna sustancia inasible a nuestro entendimiento y las devuelve a ella, forja la realidad y la disuelve. Contar nuestras vidas debe de ser un intento de permanecer en esa realidad que día a día, minuto a minuto, se va transformando hasta desaparecer. Todos relatamos a veces la propia vida, oralmente o por escrito, pese a que, paradójicamente, sabemos de ella menos de lo que imaginamos, aun sin contar las lagunas de la memoria, intencionadas o no (baste notar los distintos recuerdos que tienen unas personas y otras de los mismos sucesos).  Aquí lo hago solo en retazos que espero resulten significativos.

Omito episodios especialmente duros, que también forman parte de mi biografía, como la réplica que dimos el 1 de octubre de 1975 a las últimas ejecuciones del franquismo, consideradas entonces por casi todo el mundo un crimen brutal de Franco y que hoy valoro de muy distinta forma; o los secuestros de Oriol y Villaescusa y otros parecidos. No los incluyo porque el carácter de este libro de recuerdos es muy distinto y no he querido politizarlo en exceso ni convertirlo en un libro de historia.  De todas formas, el lector curioso puede encontrar relatos detallados de esos hechos en mis memorias de la época, De un tiempo y de un país, y en el último capítulo de Los crímenes de la Guerra Civil, titulado precisamente “Un coletazo de la guerra”.

**********************

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

En Amazon: https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

Creado en presente y pasado | 218 Comentarios

Padre mítico y padre real

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

En Amazon: https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

 ***************************

Según el psicoanálisis y su concepción del complejo de Edipo, el padre real es vivido por el subconsciente del nervioso como mutilador del sexo; siguiendo el mito de Edipo, es mutilador del alma. Para el psicoanáliss, la causa de la deformación psíquica es el “superego demasiado rígido”, residuo final del complejo de Edipo y de sus pretendidos deseos realmente parricidas e incestuosos. Para el mito de Edipo (y para todo mito) los motivos  de formación psíquica y las consecuencias legales (previsibles) de deformación son controlados por una función que podríamos llamar “superconsciente”. Su representación imaginada es el “padre-guía”, símbolo del impulso que tiende a sobrepasar  toda convención. La significación psicológica de esa figura mítica es el deseo esencial y evolutivo que  anima en distintos grados a todo hombre en la medida en que todavía no ha “matado” al guía simbólico, en la medida en que su alma no está muerta”

Recuérdense las predicaciones de San Pablo sobre la muerte y resurrección en vida.

“El error del psicoanálisis  y de su concepción seudomítica del complejo de Edipo viene del hecho de que olvida la distinción entre el plano de la simbolización mítica y el plano convencional El mito, por el contrario, distingue entre el padre real y el padre simbólico, a pesar de abrazar a ambos en una sola figura (…) El padre mítico es el espíritu prohibitivo (freno de la razón), la inhibición ejercida por el deseo esencial respecto de los deseos múltiples, con el fin de armonizarlos.  Representa las exigencias de la verdad frente al mundo (frente a los objetos deseados) y frente a sí mismo (frente a los deseos, objetivos y actos) (…)  El niño, ser todavía extraconsciente hace de su padre real un mito y quiere conformarse a sus interdicciones, aunque sean injustas, que terminan por ser vividas  como insoportables, y ocasionando la revuelta vanidosa (…) El espíritu reprimido, en lugar de aceptar su condición, se vuelve obsesivo: termina por prohibir hasta los deseos legítimos, justificables (mito de Tántalo). Por otra parte los deseos múltiples (madre mítica) se ven también excesivamente inhibidos y no cesan de rebelarse  de un modo cada vez más exaltado…”

Creado en presente y pasado | 229 Comentarios