¿Subsistiría la Iglesia sin España? /Gran Hambruna y libre mercado

Dos preguntas pertinentes: ¿subsistiría hoy la Iglesia sin el enorme esfuerzo de España en el siglo XVI? ¿Subsistiría la Iglesia en España sin el triunfo de los nacionales en la guerra civil pasada?

En el siglo XVI España no solo evangelizó medio mundo, sino que en Europa tuvo que contener la extrema agresividad de protestantes y otomanos. Frente a los primeros  salvó el catolicismo en Bélgica, Francia, contribuyó a salvarlo en Alemania y Austria. Frente a los segundos, salvó a la misma Italia, a la propia España y contribuyó a Austria.  Por cierto que Roma no se mostró especialmente agradecida.

Por supuesto que el catolicismo pudo haber subsistido aun si en Francia hubieran ganado los hugonotes o en Italia y en la misma España se hubieran impuesto los turcos (bien cerca de ello estuvieron, con ayuda de la católica Francia; y en Lepanto un resultado contrario habría llevado a la cristiandad mediterránea a una crisis extrema). Pero habría subsistido como lo vemos ahora en Inglaterra, en los países árabes o en Suecia o China: como pequeñas minorías sin influencia real, especie de sectas en una sociedades bien ajenas a esa religión. O como en el Imperio romano antes de ser declarado religión oficial.

   Todo ello  ayuda a explicar la intensísima hispanofobia de gran parte de Europa, pero además nos abre muchas perspectivas para entender aspectos clave de los últimos siglos. 

   En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta cae de su peso

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La Gran Hambruna irlandesa tiene algunas características peculiares:

a) Es probablemente la peor que se haya registrado en Europa: murió por hambre o enfermedades derivadas uno de cada ocho irlandeses; otra cantidad similar se salvó a duras penas huyendo con sus menguados ahorros en los “barcos ataúdes”, con los que hicieron buen negocio los navieros ingleses. Seguramente otros millones quedaron afectados física y mentalmente.,

b) Las cifras de muertos por relación con la población supera seguramente a las ocasionadas por el comunismo en la URSS o China. Una catástrofe como pocas registra la historia

c) Ello ocurrió en una isla que producía gran cantidad de alimentos, los cuales se exportaban sobre todo a Inglaterra.

c) Ocurrió también al lado mismo del país que era entonces el más rico del mundo.

Para comprender estos datos debemos tener en cuenta dos factores: a) la masa de los irlandeses, aparte de ser discriminados y sufrir persecución religiosa, habían sido despojados de sus tierras y reducidos a la miseria por sus dominadores ingleses. Y b) cuando llegó la plaga de la patata, se les aplicaron las reglas del libre mercado.

El libre mercado no funciona según el principio “si no trabajas, no comes” sino con el de “si no tienes dinero, no comes”.  Este segundo principio suena muy mal, pero la experiencia demuestra que, en general, ha sido muy productivo históricamente. Pero tiene sus limitaciones y en determinadas circunstancias (y las de Irlanda no son las únicas, desde luego) puede resultar en auténticos genocidios. El ejercicio físico es en general bueno, pero su exceso, o su práctica en enfermos del corazón o personas desnutridas puede causarles la muerte.

   Por otra parte, el libre mercado nunca ha existido en estado puro, pues siempre está regulado por leyes y protegido por la violencia física (que en Irlanda impedía a los hambrientos acercarse a los depósitos de alimentos), es decir, por el estado, que aplica también proteccionismos parciales, etc. De ahí que muchos partidarios de un mercado libre sin restricciones abominen del estado y de cualquier regulación. Y esto es lo que aplicó el estado en aquella situación, haciendo como si no existiera, salvo algunas actuaciones caritativas de pura fachada, absolutamente insignificantes ante la magnitud de la catástrofe.

   Podríamos decir que la Gran Hambruna fue un grave error no intencionado, tal como las hambrunas provocadas por el comunismo, nacidas de una ideología que prometía la abundancia general. Lo que la convierte en genocidio es precisamente el no haberse debido a la patata –había otros alimentos en abundancia– sino a la miseria impuesta por una dominación foránea.

   Algo semejante deja huella psicológica profunda en el pueblo que lo sufre, un deseo de librarse de tal dominación que no puede corregirse con medidas posteriores más humanas. Es como quien te acuchilla hiriéndote gravemente, te roba y al cabo de poco tiempo pretende hacerse amigo. La dominación inglesa en Irlanda combinó con tal eficacia la brutalidad y la hipocresía, que los irlandeses llegaron a asumir que la cosa no tenía remedio y había que soportarla. Hasta que el IRA demostró lo contrario.

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La batalla de Madrid / Rusia y el separatismo catalán: https://www.youtube.com/watch?v=gx59xOtUqLQ&t=2s

 

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El franquismo y la libertad

Dice Muñoz Molina que tiene que explicar a los extranjeros la historia de España. ¡Sin tener idea de ella él mismo!pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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Los logros del franquismo, expuestos muy en síntesis en la entrada anterior, son indiscutibles,  pero según sus críticos no valen nada, porque, en definitiva, en el franquismo “no había libertad”, “era una dictadura”.

El tema requiere una aclaración. Pocos problemas más profundos que el de la libertad. “Aduéñate de la palabra libertad y podrás esclavizar a todo el mundo”. Quizá por eso las ideologías compiten entre sí por adueñarse de la palabra, la invocan sin  cesar, generalmente unida a la de democracia. Así, la ETA,  el PP, los separatistas, el PSOE, Podemos, C´s, los nazis, los comunistas… todos son partidarios de la libertad y la democracia, aunque es obvio que cada cual entiende a su manera tan nobles palabras. Así que habrá que plantear el asunto en términos más racionales. En Europa, una introducción a su historia he expuesto cómo las ideologías, invocando la libertad y la razón, tienden inevitablemente a anular ambas.

Vamos a la cuestión del franquismo. Quienes con más furia han atacado a aquel régimen por no permitir “la libertad” han sido, lógicamente los comunistas, y no vamos a discutir aquí lo que ellos entienden por tal cosa. El argumento lo han adoptado también muchos liberales, los separatistas, los centristas, muchos católicos políticos; y todos ellos, con más o menos ímpetu se declaran antifranquistas por esa razón. Es casi lo único que los une, junto con una hispanofobia difusa o abierta, como casi lo único que unía al Frente Popular era el odio a la Iglesia y el desprecio a España.

Pero interesa aquí especialmente el argumento en boca de muchos liberales. Que estos coincidan con los comunistas tiene una base histórica: la Alemania nazi fue vencida por los demócratas anglosajones y los totalitarios soviéticos en alianza, recayendo lo esencial del esfuerzo y el mérito en los soviéticos, y eso ha establecido una especie de afinidad ideológica, más por parte de los liberales que de los comunistas, pue el número de liberales que han mostrado simpatías o “comprensión”, por el comunismo es bastante mayor  que el inverso. Los comunistas han sido mucho más radicales en su ataque al liberalismo.

Por lo dicho, cuando se afirma que en el franquismo no había libertad tendríamos que empezar por plantearnos desde qué punto de vista.  Por simplificar: ¿desde el punto de vista liberal (y en tal caso debemos preguntarnos  por qué no hubo oposición liberal al franquismo, salvo desde el exterior, y con rasgos criminales)? ¿O desde el comunista ( y en tal caso deberíamos aclarar  el tipo de libertad que había en regímenes comunistas)?

Lo primero será distinguir entre libertad personal y libertad política.  Cuando Solzhenitsin vino a España constató la gran libertad personal de la gente: podían viajar dentro y fuera del país, leer los periódicos extranjeros y libros de todo tipo traducidos, podían hacer huelga sin graves consecuencias, etc. Cabría añadir otras cosas: menos delincuencia y menos gente en la cárcel que en los demás países eurooccidentales, más seguridad en las calles, en particular para las mujeres, facilidad para cambiar de trabajo con una economía de práctico pleno empleo, o de buscarlo fuera, o para  comprar o vender propiedades, o para crear empresas… Y así  con otros muchos índices de libertad. Esto es lo que suele llamarse libertad personal, y en ella la España franquista no tenía nada que envidiar a la Europa más rica, más bien al contrario en varios aspectos. Y era así desde el mismo final de la guerra. Julián Marías, nada profranquista, lo ha explicado bien. Y el ex stalinista polaco Kolakowski constataba que un régimen  totalitario no podía vivir con las fronteras abiertas, y el franquismo siempre las había mantenido así. La única excepción fue cuando Francia, que no España, cerró la de los Pirineos por un tiempo.

Claro que estos críticos, comunistas, liberales o seudoliberales  y otros, no se refieren a esa libertad personal, sino a las libertades políticas, concretadas en los partidos. Y es verdad que no  estaban permitidos los partidos al estilo de las democracias “burguesas” o “socialistas”, cosa explicable por la experiencia de la república y la guerra. Pero quienes habían vencido al Frente Popular no eran un pequeño grupo de oligarcas, sino un conjunto de fuerzas políticas que durante la república habían llegado a representar a la mayoría (no contamos las elecciones del Frente Popular, por su carácter fraudulento). Es decir, el franquismo sí permitía libertad política… para los suyos, en rigor cuatro partidos principales y bastante distintos entre sí. El principal, el de los católicos políticos ligados al Episcopado; después, con más o menos fuerza según las circunstancias, los carlistas, la Falange y los monárquicos. Cada uno de estos partidos, que se llamaron “familias”, tenía sus órganos de prensa, sus organizaciones  particulares con asociaciones juveniles, femeninas  o sindicales.  Y en cada una de esas familias existió siempre un sector antifranquista.

Por tanto, podríamos decir que el franquismo era un régimen de libertad política para sus partidos componentes, los cuales, desde luego representaban a la mayor parte de la población. Y de falta de libertad política para los partidos vencidos en la guerra, y que casualmente habían llevado al país a la máxima confrontación, impidiendo la convivencia en paz y en libertad.

Ahora bien, ¿hasta qué punto carecían de libertad los partidos derrotados? En los años 40 fueron sin duda drásticamente reprimidos. Era una época de enormes riesgos para España (guerra mundial, aislamiento, maquis, hambre provocada…) y no podía ser de otra forma. Pero obsérvese que al terminar la guerra mundial existieron las mejores condiciones para que los vencedores de Alemania nos impusiesen la “libertad” a base de bombardeos y tanques, lo que debiera haber motivado una rebelión de los “oprimidos” españoles contra el régimen.  Pero nada de esto ocurrió, y el maquis quedó aislado y fue vencido.

Y pasados aquellos peligrosos años, los vencidos volvieron a disfrutar de cierta libertad de expresión, creciente, y de influencia más o menos consentida en medios universitarios,  obreros y otros. En los años 60 y 70 aumentaron mucho la expresión y organización de esas fuerzas, generalmente girando en torno a organizaciones abiertas o semiclandestinas  comunistas y eclesiásticas,  aunque nunca llegaron a poner al régimen en aprietos. Así, el editor del Grupo 16, Juan Tomás de Salas, podía jactarse de su liberalismo y al mismo tiempo decir que la prensa de ese género “que era la de más credibilidad y lectores”, tenía a la ETA “por uno de los nuestros” (y lo era).O tener la revista comunistoide Triunfo una fuerte difusión en ámbitos universitarios.  O prensa eclesial-progresista  como Cuadernos para el Diálogo podía criticar a la URSS por haber dejado salir del GULAG a Solzhenitsin, en medio de una amplia campaña de denigración en la prensa contra dicho premio Nobel. Por poner algunos ejemplos bastante significativos.

La base de la crítica al régimen por su falta de libertad era que entonces “no se podía votar”. Es cierto –salvo en referendos por lo demás muy indicativos–,  y diversos observadores extranjeros se asombraban de que el pueblo, en general, se tomase con tanta calma o indiferencia esa  “grave mutilación” de sus libertades. Pero la cosa tiene su explicación. Por una parte, la gente recordaba todavía la república, con posibilidad de votar a partidos que eran poco mejores que mafias, al paso que veía cómo la oposición al régimen era básicamente comunista o comunistoide, mientras su libertad personal permanecía y sus condiciones materiales de vida mejoraban cada año.  Votar a este o el otro partido, de los que desconfiaban por la experiencia republicana, no parecía demasiado importante a casi nadie.

Y algo más: los logros mencionados en la entrada anterior, en particular la resistencia del régimen a las presiones, amenazas y chantajes de fuerzas exteriores tan tremendas,  solo pudieron ser posibles por el apoyo, abierto o implícito, de una gran mayoría del pueblo, como pudo comprobar el maquis. Un apoyo que, por lo arriba señalado, no fue forzado por el terror, sino por la experiencia histórica que volvía indeseable para la gran mayoría la vuelta a algo parecido a la república. Sobre todo esto hay todavía más que decir.

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Méritos del franquismo y miseria del antifranquismo

La batalla de Madrid. Rusia y el separatismo catalán. https://www.youtube.com/watch?v=gx59xOtUqLQ.

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En este aniversario de la muerte de Franco viene muy al caso recordar  hechos que debieran tenerse siempre muy presentes, porque sobre la falsificación del pasado no puede construirse una convivencia sana ni un futuro fructífero. La realidad es que el franquismo:

1.   Derrotó un Frente Popular compuesto de comunistas, socialistas, golpistas y separatistas, que por su propia composición amenazaba disgregar España, arrasar la cultura cristiana e imponer un régimen totalitario. El Frente popular salió de unas elecciones violentas y fraudulentas, como he demostrado hace bastantes años. Y lo derrotó partiendo de una situación prácticamente desesperada.

 2.     Libró a España de las atrocidades de la II Guerra Mundial, atrocidades cometidas en mayor o menor medida por todos los bandos en pugna, fueran nazis, comunistas o anglosajones. Librar a España de tal calamidad fue una hazaña no menor que haber ganado la guerra  civil

 3.     Desafió a las potencias comunistas, democráticas y dictaduras diversas que, todas juntas.  al final de la II Guerra Mundial intentaron derrocarle  por medio de un criminal aislamiento, que habría provocado una gran hambruna en España. Lo desafió, evitó los peores efectos del hambre y lo derrotó.

 4.     Al revés que el resto de Europa occidental España se reconstruyó con sus propios esfuerzos, sin deber nada a Usa, y lo hizo con gran efectividad. Pese a las estrecheces, los años 40 fueron para España mucho mejores que para el resto de Europa. Y en ellos se superó netamente el nivel de vida de la república. Baste señalar dos datos, entre muchos: la esperanza de vida al nacer saltó de 50 años en la república a 62 al terminar los años 40, un salto espectacular. Y la estatura media de los reclutas también aumentó, lo que revela una alimentación más sana, a pesar de las dificultades y hambre impuestas desde el exterior.

 5.     La cultura en España, y yo creo que más en los años 40-50 que después, fue de muy buen nivel, nada de “páramo cultural”. El páramo es ahora, con una cultura chabacana,  falsa y parodia de la anglosajona.

 6.     Venció diplomáticamente a Inglaterra en la ONU, y ante la arrogancia de Londres cerró la verja de Gibraltar, convirtiendo el peñón en una ruina para los invasores de nuestro territorio.

 7.     Superó plagas de la república y el Frente Popular como los separatismos, la demagogia anarquista y socialista y las miserias republicanas. Su única oposición real fue comunista y, en su etapa final, terrorista.separatista-comunistoide (ETA)

 8.     Dejó atrás los odios sociales y políticos que destrozaron la república y que impedían la democracia en España. Odios que ahora están resucitando los “demócratas antifranquistas”, dos conceptos contradictorios.

 9.     Pese a la hostilidad, el chantaje y la manipulación mediática y el apoyo al terrorismo en España por parte de Europa occidental, que en eso iba con la URSS, les hizo tragar la permanencia del régimen durante 40 años.

 10.  Cuando se agotó el sistema económico llamado autárquico –que había permitido la recuperación del país– supo cambiar con habilidad a otro más liberal, y convirtió a España en uno de los dos o tres países de más rápido crecimiento del mundo, aproximándose rápidamente a la renta de los países ricos europeos.

 11. Contra el expansionismo soviético mantuvo una buena cooperación con Usa sin supeditarse nunca a su política. Rechazó involucrar a España en la guerra de Vietnam, vaticinando al presidente useño Johnson su derrota, comerció con Cuba pese al embargo y aplicó en Hispanoamérica una política independiente de Washington, por poner unos ejemplos.

 12. Pese al Vaticano II, que dejó al régimen vacío ideológicamente y empezó a sabotearlo, con lo cual amenazaba provocar un desplome catastrófico al estilo de Portugal, el régimen se mantuvo firme hasta dar paso a una democracia “de la ley a la ley”, sin ruptura. Éxito póstumo, hoy echado a perder por la oleada de antifranquismo, probablemente la política más estúpida y canallesca de todos los tiempos.

 13. El paso a la democracia “de la ley a la ley”, es decir, sin ruptura con la legitimidad franquista, hace de España una excepción en Europa occidental, pues casi toda ella debe su democracia no a sí misma, sino a la intervención bélica del ejército useño, que fue acompañada de bastantes atrocidades por otra parte. España debe su democracia a su propia evolución pacífica, aunque el antifranquismo la está destruyendo prácticamente con su colaboración con la ETA y con el separatismo, con leyes totalitarias y falsificadoras como la de memoria histórica y las LGTBI, con la entrega ilegal de soberanía a  la burocracia de Bruselas y a la OTAN, etc.

 14. Al terminarse el franquismo España había pasado de una de las expectativas de vida más bajas de Europa a una de las dos o tres más altas.

 15. España tenía además una salud social muy superior a la del resto de Europa, medida por índices como la delincuencia, la población penal, los suicidios, la droga, el aborto, la prostitución, el alcoholismo juvenil, el fracaso matrimonial o la violencia doméstica

   Y podríamos seguir bastante rato. Pero mucha gente está realmente embrutecida por una propaganda diseñada por los comunistas, que fueron la única oposición real al régimen. Una propaganda basada en falsedades y que han adoptado también muchos “liberales” o seudoliberales.

   La realidad histórica es que nunca, en varios siglos,  había registrado España tal cantidad de éxitos y había mantenido con tanta dignidad su independencia y soberanía, desafiando a  mil enemigos,  hostilidades y terrorismo. Franco fue sin duda el mayor estadista que ha producido España en varios siglos

   He escrito el libro Los mitos del franquismo, ciñéndome a los hechos, porque el antifranquismo miente sistemáticamente al respecto y los que se declaran más o menos franquistas, ofrecen en su mayoría una versión demasiado simple y pobre de aquella época histórica. Sin entender la cual no se puede entender la actualidad.

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Retórica izquierdista en la gran contraofensiva del 13-XI-36 en Madrid

Esta contraofensiva la hemos tratado en Una hora con la Historia. De haber sido mejor organizada, pudo haber liquidado a las tropas de Varela en el frente de Madrid.

Durruti, recién llegado:  “Os traigo el saludo del frente de Aragón. El saludo de unos milicianos que están viendo el Pilar, ese Pilar donde hoy, como siempre, se cobija el crimen, el fanatismo y la hipocresía criminal de los eternos tiranos(…)  Nadie sabe cuánto durará esta guerra, igual uno que cinco meses más (…) Los milicianos tienen la mirada fija en Barcelona, y Barcelona no está a la altura. No cumple con su deber. Porque no puede tasarse en 10 pesetas la vida de un miliciano (10 pesetas diarias era mucho más de lo que cobraba un profesional de la Legión). Y mientras esto ocurre, los consejeros no tienen tasa ni medida para el vestido y la comida. Si creéis que podemos consentir que todas las noches de Barcelona ofrezcan el mismo lamentable espectáculo, os equivocáis”

Carrillo: “La quinta columna está en camino de ser aplastada (…) con arreglo a la ley, con arreglo a todas las disposiciones de justicia posibles, pero sobre todo con la energía necesaria” (Paracuellos).

Diario Claridad:  “Completemos la potente organización de comités de vecinos antifascistas” (para denunciar y vigilar manzana por manzana de casas  a los habitantes) “¡No fusilaréis a los trabajadores madrileños! ¡No degollaréis a sus hijos!”  “Madrid en esta hora de epopeya es la patria del mundo y la madre gloriosa de los siglos liberadores. ¡Adelante las armas del pueblo! “La fe agiganta las fuerzas de las milicias. Todo está maduro para lanzarse al esfuerzo definitivo”

CNT:  “Nuestra posición, la posición de la revolución, no puede ser la simple defensa. Tiene que ser siempre el ataque”  “Lo que hoy es acción defensiva se trocará en ofensiva torrencial e incontenible. Asistimos a los últimos coletazos del fascismo”.

Miaja: “Cincuenta mil hombres vais a aplastar hoy a la reacción en una lucha decisiva. Vais a terminar la semana de heroísmo con un triunfo decisivo, que admirará al mundo”

Koltsof (enviado de Stalin, desaparecido a la vuelta a la URSS) ”En otra parte esto habría sido sabotaje. Aquí solo es imbecilidad”

Tárjof, piloto soviético linchado por  los madrileños: “Esto es una casa de locos. ¿Por qué disparan sobre los propios?”

Claridad: “Nuestras tropas han dado hoy la embestida que todos anhelábamos ¿Por qué nuestro optimismo? Por el análisis de los hechos verificados hora a hora”.

Margarita Nelken: “La historia de las ratas, o lo que ya no interesa”, contra “los que querían la vuelta a la normalidad, pregonada al socaire de una serenidad que quiso refrenar lo irrefrenable” (se refería al terror, del que ella era una organizadora)

Mario Nicoletti, comisario político de una brigada internacional: “Hemos venido voluntariamente para ayudaros a defender vuestra república, vuestra libertad y vuestras conquistas sociales. El hecho de que en nuestra brigada estén en gran mayoría los comunistas no cambia absolutamente nada de su carácter de Frente popular”

Koltsof , sobre el balance de la jornada: “Desilusiones y grandes amarguras”

Miaja: “Nuestras tropas lograron, en parte, los objetivos señalados por el mando”

(el texto original en Ayeres, revista de historia del Ateneo de Madrid, 1990)

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Violencia, asesinatos, democracia…

Volvamos a concretar: en Adiós a un tiempo usted no menciona hechos tan relevantes en su vida como el asesinato de cuatro policías el 1 de octubre de 1975, en el que usted participó.

–Lo explico en el prólogo. Son cosas que ya he relatado con detalle en varias ocasiones, y ya me hartan esas monsergas.

–¿Monsergas?

– Sí, monsergas. Me refiero a ese falso interés de perfecta mala fe, que a veces me irrita especialmente. Aquí vamos al perspectivismo, que diría Ortega: ¿es ud antifranquista? A un antifranquista le digo: entonces para usted soy un héroe, cosa que evidentemente no me satisface. Soy un héroe porque ustedes pretenden que aquel régimen era fascista, lo pintan con las peores tintas, y por tanto luchar contra él por todos los medios estaba justificado, era necesario, y yo lo hacía, incluso arriesgando la vida. Y más en aquellos instantes en que el régimen acababa de ejecutar a cinco “antifascistas”, cosa que todos ustedes llaman asesinatos. En realidad, ustedes, entonces y después, han considerado héroes a la ETA, han negociado o apoyado las negociaciones con ella y finalmente han premiado sus crímenes. Y si es usted socialista le recuerdo que su partido tiene un buen historial de terrorismo detrás, incluyendo el del GAL. Así que ¿qué problema moral tienen ustedes en que matásemos a cuatro policías en aquel momento? ¿Máxime cuando fue la única acción de ese tipo en todo el franquismo? La ETA solo había matado a personas aisladas y la mayoría desarmadas, y por la espalda. Así que no sea ud hipócrita, lo que le fastidia a ud es que yo haya cambiado de opinión y condene el antifranquismo.

–Pero precisamente mucha gente se pregunta cómo ha ocurrido un cambio tan radical en usted

–Pues ha ocurrido por dos ejercicios que aquí pocos quieren hacer: investigación y reflexión. Han sido años de esas dos cosas, no me caí de pronto del caballo. O del burro.

–De todas formas, se puede ser antifranquista o demócrata y condenar la violencia.

–Otra hipocresía más. A aquellos antifranquistas y los de ahora, que no conocieron el franquismo, les parecía muy bien la ETA porque hacía lo que ellos implicaban, pero no se atrevían a hacer. ¿No era tan horrible el franquismo? Pero la ETA actuaba en consecuencia, y la mayoría de los antifranquistas vivían tranquilamente, aprovechaban la prosperidad que traía el régimen, o trepaban dentro del propio aparato franquista. Me gusta la frase de Marx: “hay alguien más despreciable que el verdugo, el ayudante del verdugo”. Esa clase de antifranquistas eran los ayudantes del verdugo, doblemente despreciables. Y triplemente despreciables cuando, después de todas sus miserias, se pretenden moralmente limpios porque no se han manchado de sangre, dicen, y se atreven a condenar lo del 1 de octubre.

Porque dicen que ud golpeó al policía moribundo con un martillo.

–Es que además de despreciables por lo dicho, lo son por sus infundios. Tiene que haber un informe forense del pobre policía, que aclare lo del martillazo, que por supuesto no existió. Yo he pedido perdón a las víctimas, pero me repugna hacer de estas cosas un espectáculo, y más a la vista de esta gentecilla. En fin. Aparte de eso, esos pendejos dicen también que fui confidente de la policía. Lo dicen cuando los socialistas han tenido en su poder los archivos de la policía política franquista, donde tendría que estar clara la cosa. Pero no han utilizado esos archivos, los han destruido. Porque la verdad es que el GRAPO no estaba infiltrado por aquellas fechas, tardaría mucho en estarlo, mientras que esos partidos sí lo estaban. Perdone que me cabree un poco, toda esa mierda está ahí, en periodistas y políticos, y no hay más remedio que tratar con ella.

–Entonces, ¿no se puede ser antifranquista y condenar la violencia?

–Por poder, se puede, claro, ¿qué no podrá la hipocresía? Y no mezcle antifranquismo y democracia, son cosas opuestas. El antifranquismo es el cáncer de la democracia actual. En cuanto a la democracia, es un régimen que, como todos los demás, se apoya en la violencia. Y sus orígenes son muy violentos. Usa nació de una guerra contra los ingleses, y luego tuvo una guerra civil más sangrienta que la nuestra. Y en Europa la democracia nace de la Revolución francesa, uno de cuyos ingredientes fue el terror masivo, y continuó con las guerras napoleónicas, que fueron un precedente de la de Hitler. Y las democracias actuales de Europa occidental vienen de la intervención militar de Usa, que empleó una violencia a menudo bestial, cometió tremendas atrocidades.  Como aquí casi todos los políticos y periodistas se proclaman demócratas, pero solo tienen ideas muy vagas de eso, pues, eso, pueden dedicarse a condenar la violencia en abstracto, y de paso hundir la democracia con sus demagogias. Hoy casi todos los políticos y periodistas se dicen antifranquistas, pero por eso mismo no son demócratas, son corruptos moral y políticamente, que es más grave que la corrupción económica. La violencia puede ser necesaria y de hecho acompaña a toda la historia humana, analizarla es muy difícil y no puede hacerse a base de moralina fácil y gratuita.

Bueno, no sé si se da cuenta de que se está usted poniendo como un gran ejemplo moral, impoluto…

–No soy ejemplo de nada, cada cual tiene su vida y se apaña como puede. Usted pregunta y yo contesto. Estoy diciendo lo que hay, simplemente, y si quiere, trate de desmentirme. Ahora, en un plano más general, por encima de las miserias corrientes de la política y el periodismo, la vida es desconcertante y nunca podremos saber hasta qué punto…  Hasta qué punto acertamos o nos equivocamos. Yo investigo y reflexiono, ya le dije, y procuro no engañarme, aunque de eso jamás tendremos la certeza. En lo concreto podemos acertar y en un contexto más general equivocarnos. Pero, eso… cada uno hace lo que puede. No estoy arrepentido de mi activismo por entonces, y aun comprendiendo que fue un tremendo error, no recuerdo con amargura aquella vida clandestina y peligrosa… Fue el error de condenar a un régimen que, literalmente, había salvado a la sociedad española de una catástrofe, de varias catástrofes. Entonces la gente vivía cada vez con más comodidad, millones de personas se hacían propietarios de sus casas, de electrodomésticos, los estudios superiores se iban masificando… El clima moral, la salud social, era mucho mejor que lo que vino después…

–¡Y ustedes luchaban contra todo eso!

–Sí. Y aunque en la propaganda siempre hablábamos de la miseria de las masas, la explotación, etc., veíamos bien lo que ocurría ante nuestros ojos. Pero es que estaban por un lado los tópicos obsesionantes de la  propaganda antifascista, y por otro creíamos tener la clave para una sociedad en todo caso muy superior. O veíamos cómo la gran superpotencia useña fracasaba ante un pueblo pobre y atrasado en Vietnam, lo que nos parecía que marcaba el rumbo de la historia… El espíritu de los materialistas triunfaba sobre la materia de los espiritualistas, je, je… Vamos, que nosotros íbamos en el buen camino.

Pero usted habla solo de sus críticos antifranquistas. Sin embargo he leído a franquistas hacerle las mismas críticas, por lo del GRAPO y demás.

– A esos les he dicho a menudo: es una lástima que ustedes no defiendan a la izquierda o a los separatistas, porque ustedes desgracian lo que defienden. Yo no he escrito para congraciarme con ustedes, sino para aproximarme a la verdad en lo que he podido. En política ocurre a menudo que una buena causa es mal defendida y una mala causa bien defendida. En fin, el franquismo es mucho más importante e interesante que los franquistas. Los franquistas han sido en su mayoría bastante torpes y muy mediocres y pesados; y esa es una de las causas por las que bastante jóvenes de entonces, los más inquietos, buscábamos otras cosas y detestábamos al régimen.

–¿Cómo una gente torpe, pesada y mediocre pudo construir un régimen tan espléndido a su juicio?

–Una paradoja, pero puede explicarse algo. La mediocridad no es necesariamente mala, es eso, una cosa mediana, algo anodina, pero cuando no va acompañada de exaltaciones arbitrarias y odios excesivos, permite una estabilidad y a la larga es productiva. Los líderes de la república eran también torpes y mediocres, pero al mismo tiempo estaban cargados de “estupidez y canallería”, como dijo Marañón. El franquismo produjo una clase gobernante poco brillante, pero eficaz, relativamente disciplinada, bien preparada y bien dirigida. Y la figura de Franco fue fundamental. Fue un auténtico estadista, el mejor que ha producido España en siglos. Siempre digo que sin él los nacionales no habrían ganado la guerra. Y tampoco habrían ganado la paz: al terminar la guerra mundial el país habría vuelto al caos republicano. O monárquico, da igual. Él comprendió bien que el país necesitaba una larga etapa de trabajo en paz, sin dejarse intimidar por la hostilidad y la presión internacional. Una presión que llegó a ser criminal, delictiva. Pero, si me permite, deberíamos volver al libro tal cual, ya que ud habla tanto de concretar. 

 

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