Por qué el “gaymonio” nunca será matrimonio

Blog I. Impunidad y triunfo de la mentira, o “El pasado es presente”: http://www.gaceta.es/pio-moa/impunidad-triunfo-mentira-29052015-0720

**#CitaConLaHistoria: la derecha nunca ha entendido la importancia de la historia en la política actual. La izquierda sí. Este domingo hablaremos de cómo y por qué cayó la república.

**El programa #CitaConLaHistoria carece de todo apoyo oficial. Solo el de sus oyentes. Pero es preciso que este aumente, pues de otro modo su continuidad estará en serio peligro. La cuenta para hacer las aportaciones es, BBVA: Es09 0182 1364 33 0201543346  Por paypal es tiempodeideassigloXXI@gmail.com , aunque nos dicen que hay problemas en ella

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Por qué el gaymonio nunca será matrimonio.

La ex católica Irlanda ha aprobado por amplia mayoría el “matrimonio” homosexual, y, por supuesto, no habrá un segundo referéndum como cuando Irlanda rechazaba ciertas iniciativas de la UE, para obligarla a aceptarlas mediante amenazas implícitas o no tan implícitas.

  1. Es una obviedad que los órganos sexuales masculinos y femeninos son diferentes y complementarios, y que el dimorfismo sexual está más acentuado en el ser humano que en los demás mamíferos o la mayoría de ellos. Lo que no ocurre con los homosexuales
  2. Es evidente que la diferencia y complementaridad se extiende mucho más allá del aspecto externo y  los órganos sexuales: incluye temperamentos, conductas,  tendencias…  El carácter naturalmente diferenciado masculino/femenino es tan fuerte que a menudo  se muestra entre los homosexuales en una forma fingida o paródica.
  3. La sexualidad tiene una faceta de juego placentero y otra, más profunda y decisiva, de  reproducción o mantenimiento de la especie. Esto último no ocurre con el  amor homosexual, naturalmente estéril.
  4. Por consiguiente, es evidente que no hay igualdad ni equivalencia entre la homosexualidad y la sexualidad normal, y por estas razones la homosexualidad es una anomalía. Como otras muchas anomalías, se trata de cuestiones personales e íntimas, que cada cual soluciona como puede. Al respecto debe diferenciarse entre homosexualidad y homosexualismo. Este último es una ideología que pretende borrar tan obvias diferencias identificando la homosexualidad como una sexualidad normal e incluso como motivo de orgullo.
  5. Como todas las ideologías, el homosexualismo afirma representar al colectivo de los homosexuales, pero lo representa tanto como el marxismo a los obreros o el feminismo a las mujeres. Se trata de una representación ficticia cuyo ejercicio mezcla un victimismo con una agresividad extremos, y a menudo una obscenidad chocante.
  6.  Desde el punto de vista del mero placer sexual no es precisa la unión duradera, aunque pueda darse. Ni siquiera es preciso limitar su práctica a los adultos, también puede justificarse por ello la pederastia, la zoofilia o cualquier forma de las tradicionalmente calificadas de  aberrantes, pero que la nueva ideología tiende a colocar asimismo al nivel de lo normal.
  7. La unión duradera o matrimonio se justifica  sobre todo por la necesidad biológica de crear una familia, se consiga o no, y de proteger y educar a los hijos, algo biológicamente  fuera del alcance de la homosexualidad.
  8. Partiendo de diversas ideologías, el matrimonio tradicional ha sido atacado por “burgués”, “patriarcal”, etc. A él se le oponía el “amor libre”, basado en la mera atracción sexual pero sin compromiso duradero,  y poco apropiado para la descendecia y la educación de los hijos. El amor “libre” se presentaba como una salida revolucionaria más “auténtica” y menos “hipócrita”. A nadie se le ocurría, empezando por los propios homosexuales, un “matrimonio” entre personas del mismo sexo.
  9. El “amor libre”, precisamente por sus malas consecuencias para la reproducción y la educación de los hijos, y por los traumas psíquicos ocasionados a mucha gente debido a la falta de compromiso, ha fracasado en gran parte y  no ha podido erradicar la familia tradicional, de raíz cristiana, aunque la ha debilitado mucho. La reivindicación del “matrimonio”  entre personas del mismo sexo,  que en definitiva pueden ser más de dos,  creo que puede entenderse como una segunda oleada de ataque al matrimonio y la familia, caricaturizándolos  y desprestigiándolos.
  10. La invocación homosexualista a la igualdad y los derechos carece aquí de sentido, pues obviamente se trata de cosas desiguales y con efectos muy desiguales. Que dos o más  homosexuales tengan derecho a vivir en parejas o grupos nunca hará de ellos un matrimonio ni es razón para un derecho,  como  la ceguera no da derecho a jugar en los equipos de baloncesto normales.
  11. Dada su indisimulable desigualdad, los homosexualistas van más allá en sus obsesión igualitaria y extienden sus reivindicaciones hasta  un supuesto derecho a disponer de hijos,  mediante inseminación artificial o adopción. Ello constituye un ataque directo al primer derecho de los niños: tener un padre y una madre. La argucia habitual insiste en el amor como primer derecho de los niños, y por lo visto los “matrimonios” homosexuales tienen mucho de ese amor . Pero el amor a los niños empieza por reconocer su derecho a un padre y una madre. De otro modo ese “amor” recuerda al que pueda despertar  una mascota, que ciertamente suele ser intenso.
  12. No es casual que el homosexualismo  vaya de la mano con el feminismo abortista, invocando supuestos derechos de “la mujer” a prescindir del padre y destruir vidas humanas  en su seno por la conveniencia que se estime oportuna.
  13. El homosexualismo y el abortismo testimonian una decadencia moral y social profunda de los países occidentales. Más peligrosa cuanto más consiguen influir en la gente a través de poderosos y muy agresivos medios de difusión, y de un poder político perverso. 

 

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España debe subsistir como nación independiente

Tercer manifiesto: España debe subsistir como nación independiente

 **Cita con la Historia” corre peligro. De no ser por dos generosas aportaciones de 2.000 y 1.000 euros, el programa no habría podido llegar hata mitad de junio. Ahora tenemos cubierta la mitad de julio. Como hemos dicho, bastaría con que un millar de oyentes aportase 20 o 30 euros para que “Cita con la Historia” pudiera continuar  hasta fin de año. ¿Es que son tan pocas las personas con sensibilidad cultural y conscientes del peligro que representa la falsificación de la historia?  Hoy el PP ha convertido a España en un país sin historia, mientras que la izquierda y los separatistas lo han convertido en un país con historia radicalmente falseada. Y un pueblo que no asimila su pasado, siempre irá dando bandazos, como los que ahora presenciamos. Quiero hacer un nuevo llamamiento a nuestros oyentes para que no dejen desaparecer el único programa de este tipo que afronta con plena deliberación la marea de distorsiones e invenciones hoy predominantes.

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Por la subsistencia de España como nación independiente 

En el primer manifiesto recordábamos la importancia de la cultura para afirmar el futuro de un país como España, que padece un pésimo sistema de enseñanza y cada año se ve más satelizado a la cultura anglosajona; en el segundo aludíamos a los separatismos o procesos de balcanización, nuestro mayor problema político actual. Pero, relacionado con este, hay otro problema no menor a la larga, y es la progresiva destrucción de la soberanía, esto es, de la independencia de España, subordinándola a la burocracia de la UE. Los políticos españoles son seguramente los más ignorantes sobre Europa, pero también los más “europeístas”, entreguistas de soberanía (“hay que ceder grandes toneladas de soberanía”, ha dicho impunemente un ministro), como si la  soberanía fuese una propiedad particular suya con la que podrían hacer lo que quisieran. Así, el país sufre una doble presión destructiva: de balcanización por abajo y de disolución por arriba, presiones que no se contradicen, sino que se complementan.

La alarma ante la balcanización ha crecido mucho, afortunadamente, pero durante bastantes años casi nadie quería verla, y los que la denunciaban eran tachados de retrógrados y fachas.  Con la cuestión de la disolución, estamos en la primera posición: estamos sumidos en una beatería europeísta sin asomo de crítica y basada en un desprecio abierto o supuesto a nuestro propio país, idioma y cultura. Por ello me centraré aquí en señalar tres puntos:

1. Europa está formada por unos elementos culturales básicos comunes, cuya raíz principal es la religión cristiana, evolucionada a lo largo de siglos, y cauce también de la cultura grecolatina. Puede decirse que el cristianismo ha creado Europa en lucha con invasiones y con otras concepciones de la vida, y condicionando las evoluciones políticas e intelectuales. Sin embargo la actual UE corroe activamente esa raíz cultural promoviendo el llamado multiculturalismo, incluido el islam y la reducción del cristianismo al ámbito privado. A cambio se impone una especie de  religión del consumo, del “becerro de oro”, en la que “la economía lo es todo”, como ha sentenciado  el jefe del PP. No se trata de laicismo en el sentido de aconfesionalidad del estado, pues el estado  no debe ser confesional; se trata de que grupos políticos utilizan el poder del estado para cortar las raíces más profundas de Europa. Europa es algo muy distinto de la UE y sus burócratas y políticos. Hasta puede afirmarse que la UE es en gran medida antieuropea.

2.  La base común de Europa se ha diversificado profundamente, a lo largo de la historia, en culturas nacionales que han dado a la civilización europea su particular y fructífero dinamismo.  Sin embargo el designio de la UE es visiblemente acabar con esas diferencias, homogeneizar al continente  sobre la base de un endiosamiento de la economía y de un idioma, el inglés, como lengua privilegiada de la cultura y la comunicación, empleando como coartada la paz y la democracia. España sufre ese proceso de forma acelerada. En realidad ese proyecto homogeneizador y destructivo. Probablemente nunca se debió pasar de la Comunidad Económica Europea, beneficiosa a ese nivel pero no demoledora de la diversidad cultural. Además, dentro de la UE, España sufre una posición excepcionalmente humillante, por la presencia en su territorio de una colonia de un país supuestamente amigo, que obstruye el mismo eje de la defensa española y nos supedita a los intereses de la potencia que mantiene dicha colonia. Un país que mantiene una colonia en otro país no es una potencia amiga, sino esencialmente hostil.

3. Los serviles políticos y partidos actuales presentan a la UE como si hubiéramos “entrado en Europa”, cuando siempre hemos estado en ella. Hablan como si  le debiéramos la democracia, la prosperidad y hasta la misma existencia,  cuando la realidad es muy distinta.  España no debe nada a la UE. Casi todo el resto de Europa debe su democracia actual a la intervención bélica useña, ciertamente muy sangrienta,  mientras que nosotros nos la debemos a nuestra propia evolución pacífica y ordenada. Económicamente, España crecía a mayor ritmo y más sanamente  cuando estaba fuera, mientras que dentro hemos crecido más lentamente, con grandes tasas de paro y a trompicones. Hemos retrocedido enormemente en salud social (índices de fracaso familiar, violencia doméstica, fracaso escolar, drogadicción, abortos, delincuencia, etc.).  Políticamente, la pertenencia a la UE no nos ha ahorrado terrorismo ni frenado los separatismos. Y soportamos la mencionada humillación de Gibraltar, un acto de piratería permanente. A cambio de todo lo cual, se ha robado a España, ilegalmente las citadas “grandes toneladas de soberanía”.Estos son datos esenciales perfectamente comprobables, que nuestros políticos sustituyen por una retórica beata e ignorante.

Salir de la UE no es salir de Europa, y es difícil decir ahora si nos conviene  o no. En cualquier caso, dentro de la UE es preciso recobrar soberanía y defender nuestros intereses de forma eficaz, haciendo balance de pros y contras y  abandonando el indecente servilismo de nuestros lacayunos políticos.

 

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Las elecciones abren una crisis política profunda

**La democracia española es harto deficiente (claro que si nos ponemos estrictos, todas lo son). Los poderes legislativo y ejecutivo tienden a ser el mismo, y el judicial  se ve muy mediatizado por el ejecutivo. Los “representantes del pueblo” lo son más bien de la cúpula de sus partidos u oligarquías, las cuales, a su vez, tampoco cumplen el mandato constitucional de tener un funcionamiento interno democrático, supuesto que ello sea posible. Por otra parte, el nivel intelectual y moral de esas oligarquías, así como de los medios de masas,  es peligrosamente bajo, como demuestran a cada paso.

**Los fallos de la Constitución son evidentes, desde la declaración demagógica del “derecho” de los españoles a una buena vivienda y un buen trabajo, hasta la vía abierta a la desintegración de la nación mediante el vaciado de las competencias de los gobiernos centrales por las llamadas autonomías.

**Las oligarquías o partidos han demostrado hasta la saciedad, ya a partir de la propia Constitución, su carencia de un verdadero pensamiento democrático y, lo que quizá es más grave, de sentido de la nación. y el estado Así ha sido posible un avance terco y persistente de los separatismos, apoyados y financiados por los gobiernos de PP y el PSOE, partidos que se dicen nacionales sin serlo. Así ha sido posible que el PSOE rescatase a la ETA del borde del abismo premiando sus crímenes con legalidad, dinero público, proyección internacional, liberación solapada de presos, etc. Política seguida luego por el PP de Rajoy y en sí misma un delito gravísimo de colaboración con banda armada y ataque  fundamental al estado de derecho, aparte de desprestigiar al estado y dar un nuevo refuerzo a los separatismos.  O que se haya dado una versión muy dudosa y en todo caso incompleta del atentado-matanza del 11M en Madrid. O que un llamado “Tribunal Constitucional”, organizado por los partidos para burlar la Constitución, haya avalado numerosas medidas anticonstitucionales y antidemocráticas tomadas por las oligarquías. O que se haya promulgado una ley totalitaria y esencialmente falsaria, llamada  “de memoria histórica”, que manifiesta la identificación política-sentimental  de sus autores con los chekistas y asesinos fusilados por el franquismo, así como con la ETA. O que se hayan promulgado leyes de “género” contrarias a tlas garantías jurídicas. O que se haya establecido ilegalmente  en muchos lugares una enseñanza “bilingüe” como si España fuera un país bilingüe español-inglés a semejanza de muchas colonias. O que los oligarcas se sientan autorizados a ceder “grandes toneladas de soberanía”  como si esta fuese una propiedad particular suya… Y así podríamos seguir largo rato con los desmanes de esa gente.

** La ley de “memoria histórica” tiene importancia especial, aunque unos políticos corruptos no la hayan querido ver: significa el falseamiento sistemático de la verdad histórica, y su efecto profundamente desmoralizador de la ciudadanía es evidente. Lo que han demostrado las últimas elecciones es que los oligarcas, la clase o casta política y los grandes medios de masas, ha conseguido trasladar a la sociedad, a gran parte de ella, su ínfima talla intelectual y moral, su corrupción, distrayendo a la gente de los problemas más profundos con una especie de pornografía política bien visible en las campañas electorales, o provocando movimientos de protesta ciega.

**Hay algo positivo, no obstante, en estas elecciones: las oligarquías tradicionales están en decadencia y se ha abierto una crisis política general más profunda. Ello crea  una posibilidad de alternativa para una opción realmente nacional y más seriamente democrática.  Las crisis pueden desembocar en catástrofes, pero también abrir el camino a una regeneración efectiva.

**Incidentalmente: Rajoy no ha ganado una sola elección, ni siquiera ante un rival tan barato como Zapatero, con quien prefirió colaborar, en vez de hacerle oposición efectiva. Las elecciones que le llevaron al poder se las ganó la crisis económica, y obtuvo el gobierno mintiendo desaforadamente, para llevar a cabo una política contraria a la prometida.  Una política que seguía en todo, también en lo económico, la de Zapatero. El hombre de “la economía lo es todo”  puede ir enterándose de que hay más cosas en la vida de una nación.

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Tienen algo que decir los países hispanos?

Creado el 23 mayo, 2015 por Pío Moa

Blog I.  España, el catolicismo, el franquismo y la teoría:http://www.gaceta.es/pio-moa/espana-catolicismo-franquismo-teoria-22052015-1933

Entrevista con Mario Noya en Es-Radio, sobre #LosMitosDelFranquismo: http://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2015-05-03/ld-libros-entrevista-a-pio-moa-87275.html … … … … #LDLibros pic.twitter.com/wOGHANGY8h

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Como hemos visto, la expansión de Usa ha sido extremadamente belicosa, con la doctrina de la superioridad aplastante y su empleo sin escrúpulos (al estilo Sherman). En la II Guerra Mundial sus crímenes de guerra (bombardeos sobre la población civil, asesinato de prisioneros, violaciones)  sobrepasaron a los de los nazis en el frente occidental (en el frente oriental fue otra cosa, y la Shoah entra en un capítulo diferente). Su carrera de victorias se vio contenida en Corea e  interrumpida en Vietnam, donde su poderío bélico abrumador  fracasó ante un pueblo relativamente pobre y técnicamente atrasado. Ello fue visto a menudo como el fracaso del mesianismo useño frente al comunista, aunque a la larga resultó al revés. Y a partir de Vietnam los fracasos han sido más que las victorias y vienen dejando un rastro de desastres en diversos países.

Podría interpretarse, por tanto, que el mesianismo useño ha entrado en declive, en lo cual no  debemos precipitarnos. Su capacidad bélica sigue siendo incontrastable para cualquier otra potencia, y está planeando  una fase superior con nuevas armas para aumentar su superioridad cualitativa. Y sobre todo, la expansión useña no ha sido solo exterior, esto es, imperialista y militar, sino también interna, manifiesta en su impresionante dinamismo cultural e ideológico, que impregna en mayor o menor grado la vida de la mayor parte de la población mundial. La cultura  y la técnica useñas han supuesto, en general, mayor libertad y mayor prosperidad, no solo en su país

Ese mesianismo tiende a imponer por todo el mundo regímenes demoliberales, y el atractivo de sus éxitos en la propia Usa ha hecho que otros países trataran de imitarlos. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Hispanoamérica, y sin embargo la imitación no ha funcionado bien allí, dando lugar a una especie de convulsión semipermanente. Podría decirse (y se dice) que esa inestabilidad y violencia es herencia de España, si no fuera porque antes  Hispanoamérica era una de las zonas más pacíficas y tranquilas del mundo, y porque las nuevas naciones se construyeron sobre el rechazo de la herencia española y  el deseo de asimilarse a las nuevas ideologías. Y en España ocurrió algo muy parecido. Como he intentado exponer en Los mitos del franquismo, la excepción fue el período de Franco, de un éxito práctico realmente sorprendente. Franco insistió mucho en que cada país tiene sus propios condicionantes históricos y culturales a los que no pueden imponerse soluciones político-culturales ajenas, aunque hayan triunfado en otras partes. Esto puede ser bastante cierto, como viene probando la historia –aunque un grado de interinfluencia siempre existe, y la cultura useña ofrece mucho de aprovechable–; pero también es verdad que el franquismo fue incapaz de elaborar una ideología propia y nueva capaz de rivalizar con el marxismoy el demoliberalismo. Y en los países de raíz hispana ocurre lo mismo.

Por consiguiente, y por más que en el ámbito hispánico se exprese insatisfacción con el influjo apabullante de la cultura anglosajona y se ponderen sus fracasos y crímenes y su posible decadencia, no acaba de surgir en el ámbito hispánico algo nuevo que valga la pena. Quizá sea preciso reexaminar  el pasado de España  en su gran época por si de ahí cupiera recuperar savia creativa que origine nuevas ideas. La impresión que se tiene, sin embargo, es muy simple, como época de triunfos militares y religiosos cuando se plantea de modo positivo; o como tiempos de oscurantismo y opresión en sentido contrario.  En el franquismo hubo  intentos de  reestudiar  la época con vistas a  extraer de aquel pasado un nuevo impulso cultural, pero resultaron poco fructíferos. Sin embargo podría volverse sobre la tarea con un enfoque nuevo, revisando también el propio franquismo. En otro caso,  el destino del ámbito cultural hispánico será profundizar y empeorar las tendencias  actuales, disgregándose progresivamente como satélites político-culturales resentidos, vulgares y más o menos convulsos, de Anglosajonia  y, en el caso español, de la UE, lo que viene a ser lo mismo. En el blog de la Gaceta he abordado algunos de estos temas.

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¿Tienen algo que decir los países hispanos?

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Entrevista con Mario Noya en Es-Radio, sobre #LosMitosDelFranquismo: http://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2015-05-03/ld-libros-entrevista-a-pio-moa-87275.html … … … … #LDLibros pic.twitter.com/wOGHANGY8h

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Como hemos visto, la expansión de Usa ha sido extremadamente belicosa, con la doctrina de la superioridad aplastante y su empleo sin escrúpulos (al estilo Sherman). En la II Guerra Mundial sus crímenes de guerra (bombardeos sobre la población civil, asesinato de prisioneros, violaciones)  sobrepasaron a los de los nazis en el frente occidental (en el frente oriental fue otra cosa, y la Shoah entra en un capítulo diferente). Su carrera de victorias se vio contenida en Corea e  interrumpida en Vietnam, donde su poderío bélico abrumador  fracasó ante un pueblo relativamente pobre y técnicamente atrasado. Ello fue visto a menudo como el fracaso del mesianismo useño frente al comunista, aunque a la larga resultó al revés. Y a partir de Vietnam los fracasos han sido más que las victorias y vienen dejando un rastro de desastres en diversos países.

   Podría interpretarse, por tanto, que el mesianismo useño ha entrado en declive, en lo cual no  debemos precipitarnos. Su capacidad bélica sigue siendo incontrastable para cualquier otra potencia, y está planeando  una fase superior con nuevas armas para aumentar su superioridad cualitativa. Y sobre todo, la expansión useña no ha sido solo exterior, esto es, imperialista y militar, sino también interna, manifiesta en su impresionante dinamismo cultural e ideológico, que impregna en mayor o menor grado la vida de la mayor parte de la población mundial. La cultura  y la técnica useñas han supuesto, en general, mayor libertad y mayor prosperidad, no solo en su país

   Ese mesianismo tiende a imponer por todo el mundo regímenes demoliberales, y el atractivo de sus éxitos en la propia Usa ha hecho que otros países trataran de imitarlos. Así ha ocurrido, por ejemplo, en Hispanoamérica, y sin embargo la imitación no ha funcionado bien allí, dando lugar a una especie de convulsión semipermanente. Podría decirse (y se dice) que esa inestabilidad y violencia es herencia de España, si no fuera porque antes  Hispanoamérica era una de las zonas más pacíficas y tranquilas del mundo, y porque las nuevas naciones se construyeron sobre el rechazo de la herencia española y  el deseo de asimilarse a las nuevas ideologías. Y en España ocurrió algo muy parecido. Como he intentado exponer en Los mitos del franquismo, la excepción fue el período de Franco, de un éxito práctico realmente sorprendente. Franco insistió mucho en que cada país tiene sus propios condicionantes históricos y culturales a los que no pueden imponerse soluciones político-culturales ajenas, aunque hayan triunfado en otras partes. Esto puede ser bastante cierto, como viene probando la historia –aunque un grado de interinfluencia siempre existe, y la cultura useña ofrece mucho de aprovechable–; pero también es verdad que el franquismo fue incapaz de elaborar una ideología propia y nueva capaz de rivalizar con el marxismoy el demoliberalismo. Y en los países de raíz hispana ocurre lo mismo.

   Por consiguiente, y por más que en el ámbito hispánico se exprese insatisfacción con el influjo apabullante de la cultura anglosajona y se ponderen sus fracasos y crímenes y su posible decadencia, no acaba de surgir en el ámbito hispánico algo nuevo que valga la pena. Quizá sea preciso reexaminar  el pasado de España  en su gran época por si de ahí cupiera recuperar savia creativa que origine nuevas ideas. La impresión que se tiene, sin embargo, es muy simple, como época de triunfos militares y religiosos cuando se plantea de modo positivo; o como tiempos de oscurantismo y opresión en sentido contrario.  En el franquismo hubo  intentos de  reestudiar  la época con vistas a  extraer de aquel pasado un nuevo impulso cultural, pero resultaron poco fructíferos. Sin embargo podría volverse sobre la tarea con un enfoque nuevo, revisando también el propio franquismo. En otro caso,  el destino del ámbito cultural hispánico será profundizar y empeorar las tendencias  actuales, disgregándose progresivamente como satélites político-culturales resentidos, vulgares y más o menos convulsos, de Anglosajonia  y, en el caso español, de la UE, lo que viene a ser lo mismo. En el blog de la Gaceta he abordado algunos de estos temas. 

 

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Antifranquismo de lucha y antifranquismo zascandil

Cita con la Historia”: gracias a una generosa aportación de 2.000 euros, podemos continuar hasta finales de junio. Buscamos, en general, pequeñas, pero numerosas aportaciones, y estas se producen, pero no en número suficiente, lo que indica que siguen siendo pocos los que se sienten comprometidos en el apoyo al programa, o bien piensan que “ya aportarán otros”.  Muchas de las ayudas provienen, además, de las mismas personas una y otra vez. ¿Es que solo funcionan en España las subvenciones con dinero público, y fuera de él “no hay esperanza”? Rogamos a nuestros oyentes que lo piensen.

Última sesión: La masonería en la historia de España: https://www.youtube.com/watch?v=LqR-dS6z5U8.

***Blog I: Por qué perdieron la guerra / La izquierda contra la cultura: http://www.gaceta.es/pio-moa/perdieron-guerra-izquierda-cultura-19052015-2255

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En Los mitos del franquismo dedico el penúltimo capítulo a considerar el carácter del antifranquismo y su extraordinaria afición a falsificar la historia hasta extremos pueriles. Es un capítulo importante para comprender lo que pasa aún hoy, y por qué la democracia es tan difícil en España y tiende a degenerar.

  En el régimen anterior hubo dos clases de antifranquismo: el de lucha –fundamentalmente comunistas y/o terroristas– y el zascandil, que más que hacer oposición al régimen, lo parasitaba. Al morir Franco, persistió cierta lucha para impedir la democracia venida a partir del franquismo, y una vez fracasada y ya inexistente aquel régimen, se impuso decididamente el antifranquismo zascandil. Podría pensarse que este se iría agotando por falta de enemigo real, pero, por el contrario, no ha cesado de crecer en estos cuarenta años, lo que revela una especie de enfermedad en la que se confunde el odio a Franco con el odio a España y una utilización fraudulenta de la democracia, cuyos peligros vienen fundamentalmente del antifranquismo: la corrupción, el terrorismo y la connivencia con él, la politización de la justicia, los separatismos, el socavamiento del estado de derecho….:

   … Ello nos obliga a plantearnos la razón de tales desvirtuaciones y el carácter de sus promotores. La causa más evidente de su extraordinaria propagación radica en la inhibición intelectual e ideológica de la derecha a partir de Suárez, por lo que solo han replicado a ellas Ricardo de la Cierva y algunos otros  francotiradores, a menudo condenados al aislamiento intelectual y casi a la muerte civil. En los últimos años el panorama va aclarándose más, y la desenvoltura propagandística con que se trataban  antes estas cuestiones ha cedido a un poco de cautela

   Puede entenderse el carácter político e intelectual de los autores o divulgadores de tales versiones a partir de un suceso de contenido altamente simbólico: el homenaje, de muy fuerte repercusión mediática,  a Santiago  Carrillo,  el 16  de marzo de 2005 con motivo de su 90 cumpleaños. Felicitaron al líder comunista hasta 400 políticos,  periodistas y personajes significados. La figura principal y más representativa fue el entonces  presidente del gobierno, Zapatero, que abrazó al homenajeado y lo calificó de “ejemplo”.  Ibarreche, hombre de nada oculta ambición separatista, dirigente del PNV fundado por el violento racista Sabino Arana, aseveró que él y toda la sociedad vasca apreciaban a Carrillo por su trayectoria política. A su lado, el también separatista Jordi Pujol declaró que Carrillo había “vivido, digerido y entendido la historia”, lo cual junto con sus años de lucha “le daba legitimidad”.  El también separatista vasco Atucha envió un mensaje describiéndole como “El hombre imprescindible del que hablaba Bertolt Brecht”.  El jefe socialista extremeño Rodríguez Ibarra, lo definió como “un patriota que se sacrificó por la democracia”. Peces-Barba, intelectual y político encargado por Zapatero de silenciar a las víctimas del terrorismo a fin de facilitar los acuerdos con la ETA afirmó que los allí presentes eran “los buenos” y los ausentes “los malos”. Peridis, dibujante de El País, exhibió un dibujo con el lema: “Gracias, Santiago. Felicidades”. El rey designado por Franco hizo transmitir su respeto y amistad “fraguada durante muchos años” al anciano marxista que había declarado: “La condena de muerte a Franco yo la firmaría”. Todos insistieron en la reconciliación

   No faltaban entre los presentes Herrero y Rodríguez de Miñón, uno de los “padres de la Constitución”  y premio Sabino Arana; ministros de Zapatero encabezados por la vicepresidenta Fernández de la Vega; ex ministros como J. Barrionuevo, relacionado con el terrorismo gubernamental de Felipe González o el ex falangista Martín Villa. Asimismo Ruiz Jiménez, Montilla, los cantantes Víctor Manuel, Ana Belén o Joaquín Sabina,  el sacerdote Martín Patino,  Anasagasti, la novelista pornógrafa Almudena Grandes  posteriormente célebre por expresar sus deseos de “fusilar cada mañana” a dos o tres periodistas que “la sacaban de quicio”, y por burlarse de las violaciones y asesinatos de monjas por “milicianos sudorosos” que ella encontraba  sexualmente excitantes. Y, en fin, muchos más  políticos, intelectuales, periodistas y artistas.

   Organizaron la fiesta los periodistas María Antonia Iglesias, cristiana-socialista,  antigua jefa de informativos en la televisión pública, e Iñaki Gabilondo, inventor o difusor del bulo de los terroristas islámicos suicidados en los trenes de la matanza del 11-m en Madrid. El  festejado recibió un libro de recortes de prensa con el título Noventa años de historia y vida. Zapatero comentó “Esta es una mesa larga y unitaria”. Y lo era, a su modo. A su turno, Carrillo rindió un sentido homenaje a “todos los que dieron su vida por la causa de la libertad”, proclamando su “orgullo inmenso” por su trayectoria comunista. Los reconciliadores culminaron obsequiando al homenajeado, en medio de la noche, con la retirada de la estatua de Franco del edificio madrileño de Nuevos Ministerios, donde permanecen las de Prieto y Largo Caballero, principales artífices de la guerra civil de 1934.

     El simbolismo del acto radica precisamente en la opción política y sentimental por Carrillo como máximo enemigo de Franco desde el final de la guerra. Claro está, la relevancia histórica del comunista es muy exigua al lado de la del Caudillo, pero de cualquier forma el haber personificado más y mejor que nadie la oposición ya le otorgaba una relevante personalidad en la historia menor. 

   Para captar el fondo del acto debemos tomar en cuenta los dos tipos de antifranquistas en vida de Franco: los luchadores y los que cabría definir como zascandiles. Los primeros, comunistas y etarras sobre todo, se exponían a la cárcel y, en casos extremos, a la muerte; los segundos se limitaban a  secundar iniciativas de los primeros siempre que ofrecieran poco peligro, a publicar ocasionalmente artículos o chistes de crítica indirecta, o maldecir la situación en nombre de la libertad, pero sin estimarla lo bastante para arriesgarse por ella, más bien aprovechando la no despreciable del régimen. Su radical antifranquismo no les impedía, desde luego, desenvolverse y prosperar en la tremenda dictadura, a menudo como funcionarios o empleados de la misma. Es obvio que sus indignaciones contra la dictadura tenían mucho de pose, pues vivían con notable confort y no pensaban renunciar a él por la causa invocada. A esta corriente se apuntó desde la transición una multitud que ni siquiera había pertenecido al antifranquismo zascandil o trataba de borrar un historial franquista o falangista. Para justificar a muchos intelectuales se diseñó la figura del “exilio interior” que, no resiste el menor análisis. Pero, en fin, aquellos fanáticos pasivos de la libertad no podían menos de admirar a los activos comunistas, admiración teñida de alivio cuando pasó el temor a que el PCE ganara las elecciones explotando su más o más o menos heroica lucha anterior.

    De este modo, el homenaje de los antifranquistas zascandiles a Carrillo se entiende y no deja de ser legítimo, pues el PCE (como la ETA) hizo lo que ellos, con su palabrería contra Franco, implicaban… pero no cumplían. Menos legítimo sonaba coronar al  alumno de Stalin, pues no otra cosa había sido el festejado, con los laureles de la democracia, las libertades y la reconciliación. Al revés que los otros, Carrillo obró con honradez al resaltar su orgullo de comunista. Él había descrito así a Lenin, no menos demócrata que Stalin: “La figura más grande de la Historia, gigante del pensamiento revolucionario, fundador del primer Estado socialista  del mundo, jefe y maestro amado del proletariado mundial, gran libertador de pueblos, genio, águila de las montañas, el más grande realizador  de la teoría de Marx y Engels…”[1]

   Ya hablamos del historial del héroe homenajeado, pero no está de más reiterarlo. Hijo de un jefe socialista, dirigió desde muy pronto las juventudes del PSOE desde donde instigó un activo terrorismo contra la Falange y la CEDA en los años 1933 y 1934. Pese a su juventud participó en la dirección de la revuelta de octubre de 34, con el objetivo textual de destruir la república burguesa mediante una guerra civil e implantar un sistema a la soviética[2]. Fue a la cárcel, desde donde promovió la “bolchevización del partido”, entendiendo por tal la imposición de una disciplina férrea y organización secreta para una nueva insurrección, que esa vez debía triunfar como la de los bolcheviques rusos.  Pronto se convirtió en submarino del PCE, del que se hizo miembro secreto y al que con diversas maniobras transfirió las juventudes socialistas. Su acción “bélica” más destacada fue, como responsable del “orden público” en Madrid, la mayor matanza de prisioneros de la contienda, en Paracuellos y otros lugares. En sus memorias recuerda que tras la derrota marchó por tren  a la URSS a través de Alemania, aprovechando la buena relación entonces entre nazis y soviéticos (esto no lo menciona, y tampoco le provocó ningún problema de conciencia).  Describe su arribo a Moscú como “la entrada en el reino de la libertad”, donde se sintió “plenamente seguro”. En la democracia de Stalin[3].

     Algún tiempo después pasó a América como agente de la Internacional Comunista, terminando en Méjico y Cuba. Desde allí organizó, con otros líderes del PCE, acciones clandestinas en España, una y otra vez fracasadas. Su momento de gloria llegó, por paradoja, con la derrota de la invasión guerrillera desde Francia por el Valle de Arán, en octubre de 1944. Carrillo dio la orden de retirada, acusó de diversas herejías a organizador de la empresa, Jesús Monzón, y se aplicó “a desmantelar la red de Monzón en España y crear otra propia”[4]. En adelante será el máximo responsable del maquis, hasta que Stalin decida liquidar la aventura, ocasión de nuevas purgas y asesinatos, “historias de sangre y mierda” como las llamará el ex compañero de Carrillo,  Jorge Semprún, en su Autobiografía de Federico Sánchez. La obra, publicada oportunamente en plena transición, demolió el prestigio de “luchador por la libertad” de que intentaba rodearse Carrillo. Aunque lo recuperaría en parte, como vemos, años después. En el mismo 2005 del homenaje, le proclamó doctor honoris causa  la Universidad Autónoma de Madrid, con respaldo de 150 claustros y del rector Ángel Gabilondo, hermano de Iñaki. Ángel llegaría a ministro de Educación con Zapatero y a presidir la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas. Cuando el histórico marxista falleció, en 2012, casi todos los medios de masas, oficiales y privados de derecha y de izquierda, compitieron en ensalzarlo como abanderado de la libertad y la reconciliación[5].

     Al llegar la Transición no faltaron personajes como García Trevijano, creídos de que con un soplo derrumbarían el franquismo; pero Carrillo, con su larga práctica de lucha real, sabía muy bien que su partido, siendo con mucho el más sólido de la oposición, carecía de fuerza ni de lejos suficiente para tal empeño, aunque algo intentara con su rupturismo.  Entonces se comportó de forma bastante  moderada, por ello y por temor a permanecer ilegal  – cosa que a su rival PSOE no le preocupaba, más bien al contrario–. Y ese temor le indujo a admitir el capitalismo, la unidad nacional, la monarquía, la bandera, la unidad nacional… que Felipe González jugaba demagógicamente a rechazar Pero, por cierto, jamás lo hizo porque se identificara con tales causas, sino como quiebro táctico forzado por las circunstancias. Carrillo nunca dejó de comulgar con la doctrina más totalitaria y genocida del siglo XX, al nivel o por encima de la nazi. Al igual que Stalin, usaba mucho la palabra libertad y democracia, algo típico también de los comunistas siempre. Y su “reconciliación” ya explicada en otro capítulo de este libro, quedó simbolizada en el levantamiento con nocturnidad de la estatua de Franco.

    Lo expuesto hasta aquí es perfectamente conocido y documentado, y muy difícil que, al menos en líneas generales, lo ignorasen los homenajeantes, aun admitiendo la notable ignorancia de la historia entre la mayoría de nuestros políticos, cantantes y  periodistas. Entonces, ¿por qué coreaban al responsable de Paracuellos, eterno aspirante a imponer una libertad a la soviética aunque para ello debiera recurrir a desvíos y disfraces? ¿Acaso festejaban la frustración de tales designios? Irónicamente así cabe interpretarlo, pero en sus loas al nonagenario no había la menor ironía. En unos, los procedentes del régimen anterior, pesaba el deseo de pasar por demócratas y modernos; en los demás latía una simpatía de fondo, aun si a veces dubitativa,  por la biografía del comunista, mezclada con un odio visceral a un Franco allí presente en espíritu como contrafigura. Era también  el tributo del antifranquismo zascandil al antifranquismo luchador.

    En el capítulo examino también autodescripciones del antifranquismo como la expuesta con motivo de la visita de Solzhenitsin, o las memorias de Esther Tusquets, tan ilustrativas, y otros hechos por el estilo. O los casos, realmente paradigmáticos, de Cebrián y Ansón.Para descubrir y decribir a estos demócratas nada mejor que sus propias palabras y actos. Parasitaban al franquismo y ahora parasitan la democracia. 


[1]  F. Claudín,  Santiago Carrillo, crónica de un secretario general,  Barcelona, 1983, p. 73

[2] Sobre el carácter de la insurrección del 34, mi estudio Los orígenes de la Guerra Civil, creo que ha dejado la cuestión plenamente resuelta y documentada en los propios archivos del PSOE.

[3] S. Carrillo, Memorias, Barcelona, 1993, pp 320 y ss. Es interesante la detallada crítica a esas Memorias por parte de R. de la Cierva en su libro Carrillomiente,  Madrid 1994

[4] G. Morán,  Miseria y grandeza del PCE, Barcelona, 1986, p. 98

[5] Una necia periodista de una emisora clerical me telefoneó para preguntarme en directo sobre Carrillo. Cuando señalé su adscripción al marxismo, la ideología más totalitaria del siglo XX, me cortó y quedé por unos segundo hablando al vacío. Otra vez me ocurrió lo mismo, hablando del Valle de los Caídos, con una emisora de Barcelona. Libertad de expresión y democracia.

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