La Leyenda Negra antifranquista.

Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)El franquismo ha sido retratado como un régimen tiránico, oscurantista, genocida y de miseria, reminiscente del hitlerismo. Una apabullante  literatura e historiografía lo pinta con esos tonos.  Al analizarlo debemos observar, en primer lugar, de dónde sale esa literatura. Obviamente, su origen está en la guerra civil, y dentro de ella, en la propaganda comunista y socialista, con sus respectivas  y poderosas internacionales, y apoyadas por sectores liberales poco críticos. Y esto importa mucho, porque los rasgos de genocidio, tiranía totalitaria y régimen policíaco definen, precisamente, la experiencia comunista allí donde se ha implantado, también en el Frente Popular español. En otras palabras, están acusando al franquismo de lo que ellos mismos hacían. La acusación podría ser real o no (desde luego no lo es, como he expuesto en Los mitos del franquismo), pero ya de entrada ha de resultar sospechosa a cualquier persona con un mínimo sentido común.

Y sin embargo esa propaganda, convertida en historiografía fraudulenta, se ha extendido aún más en Europa occidental que en la propia España. ¿Por qué? Por razones distintas  en cada caso. En España se ha debido sobre todo a la inanidad intelectual y moral de la derecha desde Suárez, inanidad cuya raíz  se encuentra en la influencia ideológicamente demoledora del Concilio Vaticano II sobre un régimen que se consideraba católico, confundiendo demasiado religión y política. El repudio del franquismo por Roma dejaba literalmente en el aire al régimen, expuesto a cualquier deriva. El enorme triunfo popular del diseño de transición “de la ley a la ley”, de Torcuato Fernández Miranda, pudo ser así deformado por Suárez, un perfecto chisgarabís que en sí mismo ejemplifica la ruina ideológica inducida por aquel concilio.

En cuanto a Europa occidental, su antifranquismo tiene otras características. Lo ejemplificaba Preston al afirmar que los gobiernos democráticos había decidido aislar al régimen de Franco por su relación con los vencidos en la guerra mundial. Esto era muy curioso, pues, ante todo, España no había sido beligerante en aquella guerra, por lo que una política que buscaba hambrear al país con tal pretexto solo puede calificarse de criminal, pero a Preston y a los antifranquistas de todo pelaje les parece excelente. Y a esa insidia delictiva se añade la media verdad de que fueron los gobiernos democráticos los que tomaron tal decisión; pues la tomaron en la ONU en conjunto con regímenes  comunistas y  otras dictaduras más o menos tiránicas.  Todo ello combinado con el maquis. El mundo entero parecía abalanzarse sobre Franco, y no es de extrañar que, en la misma España,  muchos franquistas dieran al régimen por muerto. Este es un episodio muy pasado por alto, pero muy relevante: cómo el franquismo hizo frente a todos (entonces con ayuda del Vaticano) y venció en aquella nueva batalla, no menos crucial que las anteriores.

Años De Hierro, Los (Historia Del Siglo Xx)

Y es fácil entender por qué los gobiernos occidentales se hicieron cómplices de unas propagandas y actitudes de origen precisamente soviético. Por entonces vivían casi una luna de miel con Stalin, a quien debían ciertamente mucho. Estaba además la mala conciencia de que en los países ocupados por los nazis la colaboración con estos había sido mucho mayor que la resistencia, en general episódica. Por ello se imponía un radicalismo también mayor en la hostilidad al franquismo, presentado como un residuo siniestro de los regímenes derrotados. En muchos sentidos el franquismo los avergonzaba a todos, ya que había hecho de España el único país europeo que no debía nada al ejército useño ni a Stalin, y eso no dejaba de pesar también sobre la conciencia de todos ellos. Como la  evidencia de que España se estaba reconstruyendo con sus propias fuerzas, sin ayuda del Plan Marshall y afrontando enormes obstáculos aumentados deliberadamente por aquella  coalición de demócratas y comunistas.

 España era así una excepción intolerable, aunque en la práctica tuvieran que tolerarla por motivos diversos y porque no pensaba rendirse y entregarse por las buenas. Por todo ello las democracias hicieron suya la propaganda comunista. La alianza política entre la URSS y las potencias anglosajonas hizo agua enseguida, y Franco lo previó desde el primer momento, pero las actitudes y la propaganda contra él continuaron con toda viveza. No es ninguna broma: esas actitudes permanecen  hasta hoy mismo, con mayor intensidad que en la misma España,  lo  he comprobado ante las dificultades para traducir mis libros.

Dos temas a considerar: la relación Franco-Hitler y la relación de la Leyenda negra con el antifranquismo. 

   La no beligerancia de Franco en la guerra mundial ha sido objeto de mil interpretaciones embrolladas , cuando resulta diáfana desde el principio. En  la crisis de Múnich en 1938, cuando parecía Europa al borde de la guerra, Franco aclaró que permanecería neutral si democracias y fascismos se atacaban. Y lo hizo en plena guerra civil, arriesgándose al disgusto de Roma y Berlín, que podían retirarle su ayuda. Y cuando la invasión de Polonia reiteró su neutralidad. Pareció cambiar cuando la Wehrmacht estaba en los Pirineos tras derrotar a Francia, por lo que oponerse abiertamente a los deseos de Hitler habría sido suicida. Pero la línea de Franco siguió igual, expuesta con toda claridad en sus instrucciones a Serrano Súñer: “Si nos garantizan una guerra corta, entramos. Si no, esperamos”, venía a decir. En aquel momento ya sabía que la guerra no iba a ser corta, por lo que su táctica fue dilatoria. Su prioridad era reconstruir el país, y una guerra larga acabaría de destrozarlo.  Si no se entiende esto, tan precisamente expresado por el Caudillo, no se entiende nada. Franco sentía gratitud por la ayuda de Hitler –algo que a España le vino muy bien, no todo lo hizo mal el Führer–, y temor por las reacciones de este. Por eso mantuvo una línea de concesiones en lo secundario y firmeza en los principios, que siempre fue su política (olvidada por las derechas desde Suárez).

También resulta indicativo cómo la Leyenda Negra, que se ceba en el Siglo de Oro español y la Reconquista,  se extiende al franquismo: todos los partidarios de la Leyenda Negra son también antifranquistas. Y siempre con un discurso grotesco. En mi libro sobre la Reconquista tuve que empezar por aclarar  su evidencia indiscutible, por más que habría bastado con ridiculizar a sus contrarios: “¿Habla usted árabe? ¿Tiene usted un harén y lleva a sus mujeres con burka? ¿Se niega usted a comer jamón?  ¿Se guía usted por la sharía?…  Como no es así, está claro que hubo reconquista. Otra cosa es que a usted no le guste, que prefiriera disfrutar de un buen harén o hablar árabe. Ahí la cosa va en preferencias”. Y cabría añadir:  ”Preferencias como sentir gran simpatía por la ETA y los separatistas,  o por  lo torturadores y asesinos de las chekas, a quienes pintan ustedes como honrados demócratas, fusilados porque no pensaban lo mismo que los franquistas”. Y es verdad que no pensaban ni querían lo mismo, ahí no hay discusión.

La Reconquista Y España (Historia)

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El inmenso y desvergonzado fraude de las “fosas del franquismo” nos obligan a pagarlo a todos. Es una mentira “norcoreana”, que no debiera existir en una democracia. “Una hora con la Historia”, dedicado a combatir la “memoria antihistórica” no está subvencionada. Depende del apoyo voluntario de sus oyentes: escúchelo y difúndalo https://www.youtube.com/watch?v=8uprMK8nvi4 

 

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Historia y novela (VI) Épica y moral

El inmenso fraude de las “fosas del franquismo” nos obligan a pagarlo a todos. Es una mentira “norcoreana”, que no debiera existir en una democracia. “Una hora con la Historia”, dedicado a combatir la “memoria antihistórica” no está subvencionada. Depende del apoyo voluntario de sus oyentes: escúchelo y difúndalo https://www.youtube.com/watch?v=8uprMK8nvi4 

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Parece que tu visión nueva sobre aquella época, en tu novela,  no ha cundido, quiero decir que parece agotada antes de tomar un poco de vuelo.

Aún es pronto para decirlo, pero sí, es muy posible. Ten en cuenta también que mis libros llevan muchos años silenciados en todos los medios de masas y en la universidad. Las reseñas que ha habido, todas en blogs, han sido muy favorables, por la trama, los personajes y el relato en sí, pero sin referencias a la época. Fíjate en que las reseñas de La Colmena y otras por el estilo siempre se ponen en relación con su época, como un reflejo de ella, cosa que solo lo son muy parcialmente. Y la visión que se ofrece, en general, de los años de la guerra y la posguerra no puede ser más lúgubres. En ese sentido, Sonaron gritos va contra la corriente. En ese sentido y en la concepción misma de la novela. 

Sin embargo sostienes que una novela realmente importante va mucho más allá de su época y de su entorno social, pues de otro modo solo interesaría a quienes vivieran en ella.

Sí, por supuesto. Pero la época es también importante, al menos en casos como este. En Años de hierro, que es un libro de historia, ya expuse cómo las enorme tensiones nacionales e internacionales hacen  la vida de entonces mucho más interesante, no es un tiempo plano y vacío como se lo quiere presentar. Había, hay siempre, gente como la retratada por Cela, lo mismo que había otra llena de ánimo y dispuesta a trabajar o a luchar, uno puede pensar en los de la División Azul, pero había mucho más. La Falange ha sido muy calumniada, pero en conjunto hizo una gran labor social aquellos años, en condiciones muy difíciles. Su ideología, sin embargo, era de ocasión, una ocasión crítica en toda Europa, no solo en España. Era una ideología de guerra en unos tiempos  de crisis profunda del liberalismo y de auge comunista. Pero pasada la etapa bélica, y mientras se afianzaba la paz en España, su estilo y  llamamientos iban quedando desfasados. Quedaba el intento de aislar y hambrear a España, pero eso, una vez consolidado el régimen, era más labor de diplomacia que de epopeyas.

¿Por qué una época por su propia naturaleza tan dada a la épica ha dejado en cambio una impresión de aburrimiento, represión y tristeza?

Ya lo he dicho: quienes han escrito y estudiado sobre ella son fundamentalmente los antifranquistas, así que han impuesto su versión. Y la cultura franquista, aparte discursos algo acartonados, era en realidad muy poco épica. La guerra había sido “fratricida”, muchos querían verla olvidada cuanto antes, y el catolicismo oficial le daba a todo ese aire “de cerrado y sacristía”, esa obsesión por el sexo y cosas por el estilo… La espada y la cruz no hacen una mezcla muy convincente. Para los católicos, la espada debía quedar muy en segundo plano y no ser alabada más que como algo que fue necesario, lamentablemente, pero se acabó. Lo que había que hacer era divulgar entre la gente un espíritu  devoto lindante con la beatería o cayendo de lleno en ella. Los falangistas eran otra cosa, e hicieron alguna literatura interesante, pero pronto ese fueron inclinando a cierto lirismo y costumbrismo. El ambiente en España siegue siendo muy poco épico. Y por otra parte es una literatura, también en el franquismo, en la que no se plantean problemas morales. Estos están resueltos de antemano. El interés y fuerza de la literatura o el cine useño, o de parte de él,  por ejemplo, radica en que suele combinar la épica y los problemas morales. Un mal efecto del catolicismo, al menos el de decadencia, es que no tiene problemas reales, porque está en posesión de la Verdad. Claro que a mucha gente no le convence, pero es curioso cómo la literatura enticatólica suele adolecer de los mismos defectos.

¿Llamarías épica a tu novela ? ¿Qué entiendes por eso?

Sí, es épica en cuanto trata de la guerra. La guerra plantea enormes problemas morales. La Ilíada, por ejemplo, está llena de ellos, expuestos con auténtica genialidad. Los protagonistas de Sonaron gritos  se ven arrastrados pero al mismo tiempo la quieren. Bien, muchos querían la guerra entonces, unos porque creían estar a punto de conquistar una sociedad maravillosa que solo necesitaba aplastar a quienes se le resistían, y otros porque estaban resueltos a defenderse de ellos.  Por otra parte los conflictos internos de la gente adquieren una intensidad especial en situaciones en que no están en juego tales o cuales intereses particulares, sino la misma vida, la misma subsistencia.  Se arriesga la vida propia del mismo modo que se busca acabar con la del enemigo, y tanto una cosa como la otra lleva al límite los presupuestos éticos. Pero en esta literatura, los condicionantes éticos deben estar implícitos casi siempre, aunque entre los dos protagonistas afloren ocasionalmente en discusiones. Por encima de las dudas está cierta voluntad de raíces difusas. Pero las dudas persisten siempre.

Años De Hierro, Los (Historia Del Siglo Xx)Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera))

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Para las redes sociales:

*Dice Turull que intentaron un referéndum pactado. Es decir, que esperaban delinquir en comandita con el gobierno. ¿Y por qué lo esperaban? Porque llevaban ya muchos años delinquiendo juntos y se conocían. Pero llegaron a un punto demasiado peligroso y hubo una reacción popular.

*VOX está obligando a los otros partidos a hablar de lo que nunca quisieron, de España y la democracia. Pero eso no significa que rectifiquen o vayan por buen camino. Lo hacen para engañar a los incautos y con sus votos repartirse el poder, los cargos y los dineros. Nunca supieron hacer otra cosa. Ni sabrán.

*Un régimen que admite leyes norcoreanas como la de memoria histórica o las de género no es una democracia. Es una tiranía disfrazada. https://www.youtube.com/watch?v=8uprMK8nvi4 

*El intento de profanar los restos de Franco debe tener consecuencias penales para el Doctor y su grotesco gobierno de tiorrillas proetarras y proseparatistas. Si queda algo de estado de derecho en España,  deberán terminar en la cárcel.

*Dicen algunos que Vox  está enseñando el camino a otros partidos, en particular al PP. ¿Qué camino?  Les está obligando a tratar de España y la democracia, que ellos han llevado al golpe de estado permanente. Les está obligando a fingirse patriotas… para engañar una vez más a la gente. Nunca supieron hacer otra cosa.

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Historia y novela (V) El primer franquismo

El  inmundo negocio de “Las fosas del franquismo” es una de las manifestaciones de quiebra del régimen del 78, ya completamente desnaturalizado por el tercer frente popular de Zapatero. En Una hora con la Historia: https://www.youtube.com/watch?v=8uprMK8nvi4

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Años De Hierro, Los (Historia Del Siglo Xx)

Tu crítica, si se la puede llamar así, a Cela, en tu novela, parece revelar cierta animosidad hacia el novelista

 Cela me causa cierta fascinación. Es quizá el novelista español más importante y personal del siglo XX y no ha encontrado sucesor a su altura, aunque solo lo es por dos obras, el Pascual Duarte y La Colmena. El resto me parece menos que mediano, incluso grotesco en sus análisis sociales y  personales, y  de escritura pesada. Como poeta, cuentista o relator de viajes también me parece bastante mediocre, si exceptuamos su Viaje a la alcarria, no sé si ya lo dije.  Y como persona también es llamativo, un personaje fuera de lo común, más pintoresco que genial, aunque desde luego talentoso. Pero me interesa también como exponente de la cultura en el franquismo. Creo que lo resume todo.

¿Dirías que es un escritor franquista? He oído definirlo como “católico desesperado”, lo que suena bastante poco creíble.

Desde luego, de católico tenía bien poco. La religión apenas le interesó, y la política tampoco. Pero he dicho en el franquismo, y particularmente el de los años 40, no que fuera franquista. Fue falangista al principio y según vio cómo pintaba la guerra mundial quiso alejarse del régimen. La Colmena es realmente antifranquista.  Y también el Pascual Duarte, aunque menos obviamente. Y ya de mayor, cuando Solzhenitsin vino a cantar unas cuantas verdades al progrerío, se unió al coro. Pero realmente solo le interesaba la literatura, y eso es lo que cuenta.

¿Podemos creer que en plenos años 40 se publicasen en España obras ajenas a ls doctrina oficial nacionalcatólica o falangista?

Bien, la cultura , alta cultura o cultura de élite en el franquismo, ya en los años 40, tuvo dos componentes políticos: franquista y antifranquista. La franquista fue sobre todo nacionalcatólica y falangista, que no solo no eran lo mismo, sino que estaban bastante enfrentadas. Oficialmente se pretendía que España y el catolicismo eran consustanciales, lo que es una doble herejía, porque el catolicismo es universalista y España es una nación particular; y porque el catolicismo no es una doctrina política, aunque influya en la política. Las aportaciones culturales del nacionalcatolicismo no son desdeñables, sobre todo en los años 40, yo creo que su obra magna fue el Valle de los Caídos, pero tampoco resultó  gran cosa en literatura, ni en pensamiento ni en arte en general, y en todo caso se agotó pronto, como revela su nula influencia en el Vaticano II. La cultura falangista fue más notable en poesía y en novela, pero igualmente se agotó a partir de los años 50. Lo que, en cambio, persistió hasta el final  y fue realmente notable, muy variada y plural, fue la cultura no politizada o apenas politizada. El régimen fue realmente liberal en cuanto a la cultura, tanto la de élite como la popular. En Años de hierro lo he tratado un poco. Su censura  se ha magnificado mucho, pero fue insignificante. El propio Cela se burlaba de los que insinuaban que había impedido publicar grandes obras. Ni una sola.

Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera))

Uno lee estudios sobre esa época y parece haber habido, en efecto, un páramo cultural.

Eso del páramo cultural lo inventó un pensador de medio pelo, aunque muy trabajador, cosa peligrosa cuando falta talento. Y lo acogió, por supuesto toda la progresía. Hubo, como digo, una cultura antifranquista muy persistente,  que en mi opinión no ha dejado más que obras pesadas y falsas, perfectamente prescindibles en cualquier materia que haya tocado, desde el cine a la historiografía, pasando por la literatura y el pensamiento. Pero, fíjate en el detalle: son esos autores antifranquistas los que se han ocupado de estudiar, a su manera, claro, la cultura del franquismo y en el franquismo. En cambio los que se identifican con aquel régimen o lo miran con nostalgia, no han sido capaces siquiera de estudiar con un poco de seriedad sus propios logros. Vengo  insistiendo en que alguien tendría que ponerse a ello.

 Tu novela Sonaron gritos trata de unos años, los de la guerra y la posguerra, ¿has tratado de dar una nueva visión de ellos?

No deliberadamente, pero mirando hacia atrás, creo que sí, que hay ahí una visión nueva. Una visión nacionalcatólica o falangista es imposible, como dije todo eso está agotado y dudo mucho que de esa fuente brote más agua. Pero se impone una revisión no antifranquista. Mis libros de historia tampoco son franquistas, tratan de acercarse a la verdad sobre aquel régimen desde un punto de vista no comprometido políticamente, y tampoco lo es la novela. Me gustaría un cambio general de enfoque que dejara atrás las pesadeces nacionalcatólicas y antifranquistas, porque aquella época, la que ocupa  Sonaron gritos, es realmente interesantísima, la más interesante desde hace siglos, tanto para un historiador como para un novelista, pero está desaprovechada literariamente.  

Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo

 

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Prada y el separatismo /Significado del 11-m

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))nacionalismos vasco y catalan, los-pio moa-9788490550229

La tesis básica de los separatismos es, junto con un pueril racismo de fondo, que Cataluña o Vascongadas  son “naciones”. También pueden serlo Galicia, Andalucía o cualquier otra región, solo es cosa de ponerle voluntad. Naturalmente, el concepto de nación, como tantos otros, puede ser definido de muchas formas, pero atendiendo a la historia y a realidades políticas bastante claras, una nación es una sociedad culturalmente bastante homogénea con un estado propio. Atendiendo al aspecto cultural, algunos han distinguido entre “nación cultural” y “nación política”, pero creo que es una complicación innecesaria.

En España, ni Cataluña ni Vascongadas tuvieron nunca un estado independiente. Sí lo tuvieron por algún tiempo León, Castilla, Aragón y Navarra, muy brevemente Galicia, lo que motivó complejos procesos de disgregación e integración, predominando por fin los segundos. La integración fue posible tanto por una base cultural común, con diferencias menores, como por la también común inspiración de reconquista del reino hispanogodo creado por Leovigildo y Recaredo. Ninguna región tiene, por tanto, historia independiente, y debe reconocerse que sin su integración en la entidad superior España, la historia de cada una de ellas sería tan poco relevante en  el desarrollo de la humanidad como la de Transilvania, Carelia o Bután.

  Los separatismos se asientan precisamente sobre el odio a España, reflejo de la leyenda negra. Como todos son “naciones”, tienen derecho a un estado separado, y este es el contenido esencial de los separatismos, por lo que jugar con el concepto de nación, como hacen Juan Manuel de Prada  y los propios separatistas, es cualquier cosa menos inocente. El ideal de Prada es volver al Antiguo régimen, o mejor a la Edad Media. Y de paso atacan a VOX, que asoma como una reacción necesaria.  En claro: se trata de disgregar España o reducirla a una “nación de naciones”, como dicen algunos con típico embrollo mental y para disimular. Y ello, además, en unos momentos en que España sufre por abajo el embate de los disgregadores  y por arriba el de quienes intentan destruir la soberanía española  disolviéndola en la UE.

En los dos casos se trata de aniquilar la soberanía española, es decir, la propia España, y no es casualidad que ambos intentos, lejos de  oponerse, se combinen y se lleven adelante precisamente por los mismos partidos. Los gobiernos que hemos tenido, sean del PP o del PSOE, han alentado y financiado los separatismos, y al mismo tiempo han ido entregando soberanía a la burocracia de Bruselas. Todo ello en medio de una palabrería embrollada y falsaria que ha conseguido engañar a mucha gente.

La política en España es puro ilusionismo y farsa, pero está llegando ya muy lejos y por primera vez se percibe una reacción popular. Esperemos que no sea tardía, porque se ha dejado avanzar demasiado a los que odian a España.

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   ¿Cambió la historia en España del 11-m? A raíz de él, cambió, desde luego, y en un sentido preciso: se formó un tercer frente popular con socialistas y separatistas principalmente, que invirtió ya por completo la decisión popular de diciembre de 1976, de una democracia DESDE y no CONTRA el franquismo. De ahí la importancia de la ley de memoria histórica, que no solo ataca al franquismo y a la verdad de la historia, sino también a la democracia, pues ninguna democracia puede promulgar una ley semejante,  propia de regímenes como el de Corea del Norte. Sin embargo, la ley pasó y fue aplicada,  no solo por el nuevo frente popular, sino también por el PP, lo que revela la extrema degradación del régimen del 78.

   Es decir, se impuso de hecho un nuevo régimen. Otro de sus objetivos fue rescatar a la ETA de la ruina, arruinando así el estado de derecho, para hacer de ella una potencia política que actuase en la misma dirección de sus compinches. El nuevo frente popular reforzó un impulso que venía de atrás a los separatismos y a la disolución de España en la UE. Y a los multiculturalismos impulsados por la propia UE, junto con el abortismo masivo y leyes “de género” aún más misóginas que misándricas. Hoy vivimos en un nuevo régimen, que no es democrático y amenaza muy gravemente las libertades de todos y la propia existencia de España.

   ¿Ha sido esta deriva resultado del 11-m? En mi opinión no. Los autores del atentado no podían prever que su resultado no fuera justamente el contrario. De hecho,  hubo una especie de forcejeo entre PP y PSOE al respecto: si la ETA era la autora, ganaría el PP; si eran los islamistas, podía ganar el PSOE. Este vio enseguida la jugada, inventó calzoncillos suicidas, etc.., y acorraló al gobierno. Porque, según su mensaje, el verdadero culpable del atentado sería el PP, por haber metido a España en la guerra de Irak, mientras que los islamistas, en definitiva, no hacían más que vengarse de un ataque previo. Hacían justicia en cierto modo. Yo también creí esa versión al principio, máxime  cuando una primera medida del gobierno fue retirar las tropas de Irak: esto parecía el premio de Zapatero a los terroristas: beneficio mutuo.

Lo que cambió la historia e impuso un nuevo régimen no fue el atentado en sí, cuyo origen permanece incierto, sino su explotación, tan rápida y hábil, por el PSOE. Debe reconocerse que le fue posible hacerlo por dos razones: a) la campaña electoral de Rajoy, típicamente economicista, le estaba resultando muy mal, haciéndole perder gran parte de la ventaja con que la había iniciado. b) El PP nunca defendió con argumentos su intervención en Irak. Típico de señoritos cutres y cabestros, pensó que en cuanto pasara algún tiempo la cosa se olvidaría y perdería todo valor político. Siempre fueron maquiavelillos de aldea.

   Por mi parte sostuve entonces que la intervención en Irak tenía tantos argumentos a favor como en contra, pero que ya que estábamos en la OTAN y aliados a Usa, la balanza podía inclinarse a favor. Además, los partidos que agitaban en contra lo hacían con argumentos realmente criminales, de apoyo a tiranías genocidas. Hoy creo que España debe recuperar su política de neutralidad y no intervenir –necesariamente lo hace como auxiliar o lacayo– en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en lengua ajena.

La Reconquista Y España (Historia)

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Para las redes sociales:

*Un régimen con una ley norcoreana como la de memoria histórica, o con leyes antijurídicas como las de género, no es una democracia.

*El nuevo Frente Popular formado por el PSOE a raíz del 11-m, rescató a la ETA de la ruina, arruinando el estado de derecho,  porque la consideraba “de los nuestros”. Y la convirtió en una potencia política para reforzar dicho frente. Siempre se olvida que ETA y PSOE comparten hasta un 90% de ideología.

*Cataluña nunca tuvo un estado propio, por decisión de los catalanes. Nunca fue una nación. Y siempre se autodeterminó como española. Los catalanes siempre se sintieron españoles, hasta que unos orates convencieron a los más tontos de ser una raza superior.

*El ideal de Prada, en su hipócrita apoyo al separatismo, es volver a la Edad Media. Y de paso ataca a VOX, la única reacción necesaria que está emergiendo.

*Los fueros catalanes eran los más opresivos de España contra los campesinos, sobre quienes los señores tenían de hecho autoridad de vida o muerte. Por eso Cataluña sufrió largas etapas de guerra civil y bandolerismo.

 

 

 

 

 

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La UE contra Europa (II) Crisis del cristianismo

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P. Usted dice en su libro sobre Europa que las ideologías son religiones sucedáneas. ¿Qué puede entenderse por eso?

Hay que plantearse qué significa la palabra religión. En la mayoría de las culturas viene a significar algo así como ley o camino, relacionada con el culto a seres no mundanos y con cierta visión del destino del hombre en relación con el cosmos o con fuerzas más allá del cosmos, como en el monoteísmo. Literalmente, unos dicen que significa “juntar”, “amarras fuertemente”, y otros que significa algo así como cuidado respetuoso. Sea cual sea su origen etimológico, las dos cosas no se contradicen: la religión uniría a los hombres en torno a algo superior hacia lo que mostrar reverencia. Por eso digo que es la raíz de las culturas. Porque las sociedades humanas son enormemente conflictivas, e particular yo diría que la actividad económica es proclive a ello. Si los individuos y grupos se librasen a sus meros intereses, la convivencia sería imposible. Esto lo presentaban los teóricos liberales como el “estado de naturaleza”, que nunca ha podido existir en la sociedad humana, pero que refleja imaginativamente esa realidad. En otras palabras, sin un elemento psico-social por encima de los intereses conflictivos, que encauce estos o al menos los suavice o permita rehacer las relaciones sociales cuando estas se vuelvan demasiado destructivas, por esos conflictos, la sociedad se disolvería. La religión implica una fe, como consecuencia de la propia condición humana. Y las ideologías se apoyan también en una fe, la fe en la Razón, que ya hemos visto no logra conducir a verdades universales y necesarias. En el libro sobre Europa he esbozado la cuestión de por qué es así, que desde luego necesita desarrollo.  Pocas cosas más interesantes que las críticas mutuas  entre ideologías, un tema a desarrollar.

P.  Pero vemos que en la práctica la religión del becerro de oro, de la economía como una divinidad, como usted la llama, no da lugar a una disolución de la sociedad en lucha de todos contra todos. Casi diríamos que todo lo contrario a la vista de la Unión Europea.

En primer lugar, la religión del becerro de oro no marca la sociedad más que parcialmente. Subsiste la Iglesia, las iglesias protestantes y  otras formas religiosas difusas derivadas de las anteriores. Subsiste la familia, que opera como un contrapeso, ya que no se basa en relaciones comerciales entre sus miembros, y  que sigue siendo una familia de concepción cristiana aunque bastante transformada. No ha desaparecido la tradición europea de siglos, cristiana en su cuerpo principal,  aunque sufre embates muy fuertes. Por otra parte es fácil ver un fuerte impulso a la disolución social, manifiesto en fenómenos  como el abortismo masivo, la contienda permanente entre ideologías,  un descontento y angustia muy extendidos pese al enorme nivel del consumismo y a la carrera por lograr un consumo todavía mayor y más refinado como un sentido de la vida… Para dominar esa insatisfacción, el becerro de oro indica que la única vía es una creciente infantilización social, como preveía Tocqueville.

P. No obstante la idea de la unión europea procede precisamente de la Iglesia católica, que por lo demás se está adaptando a esas corrientes que usted deplora. Quién diría que el Vaticano iba a ensalzar a Lutero o hasta al islam. Eso no lo hacen lo que usted llama en su libro  ideologías prometeicas, sino la Iglesia.

Bueno, yo no deploro nada, solo trato de comprender. Y creo que esas tendencias deben ser expuestas con claridad, porque me parecen  perversas. Claro que también comprendo que es fácil hacer críticas a un sistema señalando sus carencias o sus faltas, porque cualquier cosa que idee el ser humano tendrá carencias muy variadas. La crítica, y también la calumnia, suelen ser fáciles, la alternativa no tanto. Quizá la civilización haya emprendido un camino sin vuelta atrás y sea inútil cualquier oposición, si bien la historia nos indica que nada está consolidado  de forma definitiva. 

   Sobre lo de la unión europea como idea cristiana, es cierto, y se remonta a Carlomagno. Por entonces se trataba de una Europa (la Cristiandad por excelencia en aquella época) formada por un poder político de origen germánico estrechamente enlazado con Roma, tan estrechamente que hacía casi consustanciales los dos poderes, a la manera del Imperio bizantino, la otra cristiandad de la época. Pero no resultaban tan consustanciales; en Constantinopla sí, en apariencia, porque el poder religioso se sometía al político, mientras que en el catolicismo fue constante la lucha entre ambos por prevalecer. Al mismo tiempo surgían las naciones en la parte más occidental del continente, en particular España, que no pensaban someterse a un Imperio católico  bicéfalo de papa y emperador. Pero por no seguir: después de la II Guerra Mundial, la Iglesia, es decir, la democracia cristiana, con apoyo de la socialdemocracia, diseñó el plan que ha llevado a la situación actual.

P.  Por consiguiente, podríamos pensar que la Unión Europea es en cierto modo hija de la Iglesia, aunque sea un poco díscola.  La reconciliación de Francia y Alemania, la vuelta a Carlomagno, en fin.

Creo que el plan ya era de entrada muy poco católico, pues precisamente establecía la unión económica como base de la unión política y en definitiva religiosa. Era además antihistórico, porque la civilización europea se ha desarrollado como un cúmulo de culturas nacionales muy fuertes, asentadas durante siglos y por encima de la economía. Paradójicamente, la comunidad económica fue  beneficiosa en general, pero el salto a la unidad política está demostrando ser una aventura muy difícil. Por otra parte la socialdemocracia ha fagocitado la opción cristiana, que ya ni siquiera osa llamarse así. Hoy predomina en la UE una ideología claramente anticristiana y las sociedades se han descristianizado en gran medida. Creo que ese impulso es destructivo, pero el problema es: ¿puede la Iglesia remozarse  para dar una alternativa?  Después de la tremenda experiencia de la II Guerra Mundial – como después de la Revolución francesa y las guerras subsiguientes–, la Iglesia debía haber aparecido como esa alternativa  de civilización, pero no ha sido así. Intentó superar su crisis con el Vaticano II y creo que ha fracasado de momento, sin que se vean “brotes verdes”

 

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