Miseria intelectual / Cambios de espíritu en España / Por la humanidad y el progreso.

**Dice ahora Casado que so pretexto del coronavirus podría estarse intentando un cambio encubierto  de régimen. No, hombre, no, el cambio de régimen, con introducción de leyes totalitarias,  se dio con Zapatero y con apoyo del PP. El Doctor y el Coletas no hacen más que dar nuevos pasos en esa dirección. 

**Otro pepero, Enrique López, ofrece el trasero de los madrileños a la cuadrilla del Doctor, con maquiavelismo de tonto de pueblo: “El Gobierno puede encontrar mayor lealtad en Ayuso que en alguno de sus ministros”. Especula con lealtad al estafador papara hacerle prescindir del Coletas. Los señoritos del PP son así. No tienen remedio.

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Historia criminal del PSOE: Derrumbe de la insurrección en Asturias: https://www.youtube.com/watch?v=JATEZvIeJoQ

PSOE: Los socialistas huyen con el botín: https://www.youtube.com/watch?v=T05LLzB22-c

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Miseria de la intelectualidad

Merece mucho la pena recordar el episodio de la visita del gran escritor ruso  Solzhenitsin a España en 1976, pocos meses después de la muerte de Franco. Y lo merece porque es la mejor pintura de la intelectualidad y el periodismo españoles, antes y después, pues no ha mejorado desde entonces. Lo he tratado varias veces, entre otras aquí: https://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/un-autorretrato-del-antifranquismo-1275320937.html, o aquí: https://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/cela-y-solzhenitsin-44798/. El caso es que entonces exhibió sus gracias  “lo más granado” de la intelectualidad y el periodismo español, desde Cela o Jiménez de Parga a Soledad Balaguer o  Montserrat Roig. Elemento destacado fue  Juan Benet, luego figura estelar de El País, y autor del artículo más indecente, donde proponía el GULAG para gente como Solzhenitsin. Y lo hacía en la revista católica posconciliar Cuadernos para el Diálogo. Diálogo con los marxistas.

El problema no era la simpatía mayor o menor de todos aquellos “demócratas” por el Imperio del GULAG; en definitiva tenían y tienen derecho a ello, sino la exhibición de bajeza, chabacanería y estupidez,  que rezumaban los “argumentos” con que expresaban sus “críticas”, dignas de una barra de puticlub. No hubo entonces en la prensa, tan ansiosa de “democracia”, una defensa mínimamente adecuada de quien decía algunas verdades sobre el sistema soviético y sobre la España de Franco. Pero es que la defensa habría sido innecesaria si aquellas bandas de charlatanes enfurecidos hubieran recibido su merecido con una enérgica denuncia o, mejor, burla sangrienta  de su absoluta falta de nivel intelectual. Y es que lo que solemos llamar derecha se sumó a la exposición de basura o se inhibió, ostentando a su vez su falta de espíritu y de principios. Decía Fernández de la Mora que, salvo excepciones, la derecha no ha vuelto a leer desde Jovellanos.

Y  la inanidad intelectual, de derecha o izquierda, persiste hoy con pocas excepciones, con unos escritores, profesores y periodistas incapaces de un debate medianamente serio, que arruinan de inmediato con simplezas, gracietas sin ingenio e insultos. Con una universidad tan degenerada que acepta y apoya mayoritariamente la ley de memoria histórica, la cual en definitiva viene a ser una apología del GULAG y de la Cheka. Creo que una alternativa política como VOX debería proponerse una labor intelectual de fondo y conquistar la universidad, aunque ello no pueda conseguirse de la noche a la mañana. Pero hace falta una estrategia en ese sentido. Como la emprendida por los comunistas tras el fracaso del maquis, pero en sentido contrario.

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De un espíritu a otro

Su idea de que la historia de España desde el siglo XVIII tiene poco interés parecerá muy  excesiva a todo el mundo. Creo que ningún historiador serio la apoyaría.

Historiadores serios en España no hay muchos.  España tuvo un papel estelar, digámoslo así, no solo en la historia europea, sino mundial en los siglos XVI y mitad del XVII. El XVIII  ya empezó muy mal: antes era una potencia sujeto,  protagonista, en ese momento pasó a ser objeto de las apetencias y rivalidades de otras potencias. En el curso de ese siglo España se recompuso bastante, pero desde la invasión napoleónica fue ya el desastre, la inestabilidad interna y la pérdida de toda influencia real externa. Por eso he dedicado trescientas páginas al siglo y medio en que España significó realmente algo en la historia, y algo menos de doscientas a los tres siglos siguientes.  Me parece justo. En estos últimos tres siglos, España no tiene mucho que enseñar si los comparamos con los anteriores o con otras potencias europeas que dejaron atrás a España.

Usted recordará que algunos autores como Kamen niegan que hubiera decadencia, ya que España no había alcanzado gran altura desde la que decaer.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Kamen tiene algunos trabajos estimables, sobre la Inquisición, por ejemplo, pero su punto de vista es que la historia viene determinada por la técnica. España no despuntó especialmente en técnica en aquellos siglos –aunque tampoco estaba atrasada con respecto al resto, y en general estaba mejor organizada–, por lo tanto… De esa idea, muy anglosajona, parten sus  disparates sobre el imperio español (http://www.piomoa.es/?p=1002 ). Y la verdad es que en España existe un ambiente intelectual, propiamente seudointelectual, propicio a aceptar tales gansadas. Un español actual no puede creer que Voltaire dijese del espíritu español, aunque condenándolo, que era “dominante en Europa” en los tiempos de Shakespeare –cuyas obras quería prohibir, por considerarlas un tanto españolas, aunque realmente no lo son–. O se pasmará al leer de Spengler  que “en religión, espíritu, arte, política, costumbres”, la época que va “desde el saco de Roma a la paz de Westfalia es el siglo español (…) El azar eligió el gesto español para la segunda edad de la cultura occidental”. Y esto es verdad. España frenó los agresivos expansionismos turco, protestante, francés e inglés, extendió el catolicismo y las universidades por medio mundo, orientó intelectualmente a la iglesia en el Concilio de Trento, creó una gran cultura, el derecho internacional, ideas económicas y políticas de gran transcendencia, desplegó la navegación más decisiva en la historia humana, cruzó los mayores océanos, descubrió el mundo como conjunto, realizó conquistas inverosímiles… Este es el balance a tener en cuenta cuando se insiste en los fallos que inevitablemente hubo, como en toda obra humana. Cierto que a un español de hoy le cuesta mucho creerlo. Tiene una vaga conciencia de su mediocridad y supone que nunca los españoles pudieron ser de otra manera o hacer gran cosa.

Sostiene usted, entonces, la versión tradicional del siglo de oro y que desde entonces España habría perdido su espíritu.

Que perdió  aquel espíritu y luego adquirió otro, es obvio. Otra cosa es que fuera posible mantenerlo. La decadencia no vino por adoptar el espíritu de Francia o de Inglaterra, venía ya de antes. La cuestión es: ¿se agotó irremediablemente o pudo resurgir, reformándose? Alguna explicaciones hablan de que el esfuerzo anterior había sido tan grande que había agotado las capacidades hispanas. Yo creo que es una explicación falsa. Desde luego, el esfuerzo de luchar en tantos frentes, contra otomanos, franceses, protestantes, holandeses e ingleses, con el acoso permanente de las piraterías inglesa y sobre todo la más peligrosa berberisca, es natural que agoten a cualquier potencia. Pero en mi opinión la clave está el declive, en cantidad y calidad, de la enseñanza superior, sobre todo la universidad. Este aspecto rara vez es destacado en las historias. El espíritu anterior, vivo, audaz, inquieto e inteligente, se volvió defensivo, se esclerotizó en la aversión a las novedades, a las innovaciones, y en el refugio en una ortodoxia católica cada vez más pesada y ritualista. Si usted piensa en el auge de Inglaterra, no puede separarlo de la atención muy especial que recibieron Oxford y Cambridge, en las que se formaron sus capas dirigentes. O ahora la fuerza de Usa no descansa solo en el poderío militar y económico, es que tiene también las mejores universidades del mundo, y su poderío es en gran parte reflejo de ese dato… Creo que la gran época de España hay que reinterpretarla, sin retóricas pomposas ni grandilocuencias: no lo necesitan, basta con exponer sobriamente los hechos. Eso he querido hacer en Nueva historia de España.

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En pro de la humanidad y el progreso

¿Así que vomitaste de la impresión en la Almudena? ¿Pensando en los miles y miles de cuerpos que allí se estaban descomponiendo en los nichos y bajo tierra, en el hedor contenido por el cemento o el suelo…?  ¡Vaya impresión verdad! ¡Y qué absurda! ¿Y cómo sabes que se descomponen? ¿Los has visto? Lo supones, te lo imaginas y te entran los siete males, pero es pura imaginación. Yo no sé lo que pasa ahí, y la verdad, me da igual. Ya, ya sé que un cadáver al aire libre huele muy mal, es repugnante, si quieres, vamos, que nos parece repugnante debido a nuestros prejuicios, pero en realidad no son más que procesos naturales, tan válidos como cualesquiera otros. ¿Por qué el nacimiento en cambio nos parece tan bien… ? ¡Pero  qué digo, si es que el nacimiento es igual, entre llantos, dolores, sangre y heces! Bueno ahora se hacen sin dolor, de acuerdo,  está bien la ciencia avanza, eso hay que encomiarlo, pero lo que te quiero decir es eso: son cosas naturales, no hay que asustarse, no hay que horrorizarse, todo eso es lo más natural. También la vida misma, si te pones a ello en plan pesimista, las enfermedades, los disgustos…, pero la humanidad va adelante, hombre, progresa,  todo eso son prejuicios causados por el infantilismo que persiste en tanta gente y que debemos combatir si queremos… Si queremos librarnos de prejuicios, vale, se acabó, a mí no me impresionas tú ni lo cementerios. ¿Sabes lo que me producen los cementerios? Me producen indignación. Sí, indignación, no voy a ellos por el cabreo que me dan, ya los tengo vistos de hace muchos años… ¿Que si somos amigos y te mueres, y no iré a tu entierro? Pues no, una cosa es que seamos amigos y otra que yo participe en esos ritos supersticiosos… Sí, indignación te repito, ¿y sabes por qué? ¡Piensa un poco racionalmente, hombre, déjate de sentimentalismos cutres! Veamos, en primer lugar, ¿cuántas hectáreas ocupan, que podrían dedicarse mucho más provechosamente a colonias de apartamentos o de chalés, o a fábricas de lo que sea, o a edificios de negocios…? Pero sobre todo, ¿cuánta gente muere al año en un país como España? ¿Trescientos mil? ¿Cuatrocientos mil? Bueno, los que sean pero por ahí andará. Ahora imagínate lo que sería esa multitud concentrada, por ejemplo en una gran manifestación. ¿Lo imaginas? ¿Cientos de miles de cadáveres? ¡Una masa enorme de materia repleta de elementos útiles a la sociedad! ¡Y que en cambio se pierden miserablemente en el suelo o se van en humo, sin provecho para nadie, mientras unos curas sueltan no sé qué rollos o los que no llevan curas se dedican a parlotear del muerto, lloriquear  y soltar chorradas, sí, serán bienintencionadas, no te digo que no, pero no llevan a ninguna parte ni valen para nada. ¿A quién son útiles esas cosas? A la humanidad no, desde luego, pero es que ni siquiera a los hijos, los padres o los parientes. Menos mal que la naturaleza es sabia y hace que se olviden pronto esas tonterías. Pero, eso sí, los gastos y recursos empleados en tales idioteces, eso queda ahí, y no dejan de ser un derroche absurdo, irracional y antieconómico. ¿Que qué se podría hacer con los cuerpos? ¡Pues yo qué sé! Un científico les  encontraría seguramente utilidad, yo no soy científico, pero soy filósofo, odio los prejuicios y las supersticiones, y no hace falta saber mucho de ciencia para entender que el cuerpo humano está lleno de sustancias, qué sé yo, minerales, proteínas, grasas o lo que sea, y cualquiera sabe que  con  el nivel tecnológico alcanzado hoy día, todo eso podría aprovecharse, no sé… para fabricar abonos, o pienso para el ganado, quizá productos de perfumería o de lujo, tal vez medicinas… Es lo primero que se te viene a la cabeza, pero seguro que de ahí la ciencia y la técnica podrían extraer muchos productos útiles para el progreso humano, para satisfacer las necesidades de la sociedad. ¿Que si eso es comunismo, dices? ¡Es que no entiendes nada, macho, con perdón! Yo tengo mis propios puntos de vista, pero sí, en definitiva soy seguidor de alguien, de Stuart Mill sobre todo. Sus ideas, ¡grandes ideas! están ahí, ¡la moral utilitaria!, pero hay que desarrollarlas, avanzar sobre ellas porque lo que no se ejercita se atrofia. Y acabar con los malditos prejuicios, siempre  bajo el estandarte de la ciencia y la racionalidad,  la ciencia y la razón siempre  por delante.

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Coronavirus: perspectivas / Portugal y España (I) Herencia de la Reconquista / Tolstói y la muerte / Traducciones

Coronavirus: perspectivas

Lo que ocurre con el coronavirus, la reclusión de cientos de millones de personas en sus casas en los países más prósperos,  no tiene precedentes históricos. Ninguna peste anterior ha generado tales medidas, que, entre otras cosas, demuestran el alto grado de control, también sin precedentes, de los estados sobre los individuos. Y son muchos los que, aparte de pensar y soltar obviedades, se preguntan sobre sus consecuencias. Los efectos económicos inmediatas todo el mundo los ve, máxime cuando podrían prolongarse más de lo previsto. Ahora bien, la cuestión mayor son las consecuencias políticas: ¿cómo reaccionarán las gentes, los partidos y los gobiernos ante una crisis que muchos pronostican bastante peor y quizá más duradera que la de 2008? ¿Será eficaz el endeudamiento público para afrontar las quiebras privadas? ¿Habrá revueltas y hundimiento de gobiernos? ¿Están amenazadas la UE o la propia democracia?

De todos los países europeos, aquel en peor situación es España, donde el gobierno del  Doctor y el Coletas son culpables en gran medida de la extensión de la plaga y de la vulnerabilidad económica; pero además tratan de utilizar la situación para profundizar en su programa de destrucción de cualquier resto de herencia franquista, lo que también quiere decir de la herencia democrática y nacional. Sin más oposición, por el momento, que VOX. Una de las últimas medidas del Doctor y el Coletas, que ha pasado inadvertida, es la compra política de las televisiones, anta la caída de la publicidad,  regándolas con 15 millones de euros. De pronto se han vuelto optimistas sin que las responsabilidades de un gobierno delincuente aparezcan por ninguna parte. 

¿Hasta qué punto pueden llegar las consecuencias? ¿Pueden acabar con todo el actual entramado internacional y provocar algo parecido a una nueva guerra mundial? Eso parece casi imposible, debido a la capacidad destructiva de los ejércitos, aunque seguramente se agravarán, lo están haciendo ya,  las rivalidades existentes, sobre todo entre Usa y China,   hasta generar una nueva guerra fría. En un sentido más amplio, debe recordarse que otras pandemias gigantescas, como la Antonina o la Justiniana o la Peste negra, aunque motivaron cambios sociales de cierta envergadura, no derribaron el orden político imperante entonces, y es difícil que esta lo haga en los países europeos. No se presenta ninguna alternativa viable que no sean reformas menores del mismo sistema.

La clave es el tiempo: las medidas actuales no pueden mantenerse indefinidamente. El coronavirus puede desaparecer como las gripes ocasionales, puede durar demasiado o puede aplacarse para recrudecerse poco después. Lo más probable es su desaparición a no mucho tardar, sea por la misma razón que desaparecieron otras pandemias como la gripe “española”,  o porque se consigan vacunas o fármacos eficaces. “Más probable” no quiere decir “seguro”, sin embargo. Y como siempre ocurre en estos casos,  la incertidumbre  genera ansiedad e inquietud, y estas la proliferación de las  explicaciones y bulos más disparatados, junto con las paranoias apocalípticas  de rigor, que si algo hacen es agravar los problemas.

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Historia criminal del PSOE: Derrumbe de la insurrección en Asturias: https://www.youtube.com/watch?v=JATEZvIeJoQ

PSOE: Los socialistas huyen con el botín: https://www.youtube.com/watch?v=T05LLzB22-c

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Portugal y España (I) Herencia de la Reconquista

El historiador portugués José Luís Andrade ha publicado un importante estudio en dos tomos sobre los notables paralelismos históricos entre Portugal y España entre  1864 y 1936. El primero, aunque publicado más tarde, en 2018, se titula: Revoluçao. Das internacionais às ditaduras militares. Portugal e Espanha (1864-1926). El segundo, publicado antes,  en 2016, se extiende  entre 1926 y 1936: Ditadura ou Revoluçao? A verdadeira história do dilema ibérico nos anos decisivos (1926-1936).

Estos paralelismos son llamativos por cuanto las relaciones entre los dos países han sido muy poco amistosas, entre la indiferencia, la desconfianza y el desprecio. Tanto en España como, quizá más en Portugal, ha habido corrientes   enfocadas a una posible unión política o al menos mayor concordancia en políticas y cultura, aunque siempre han fracasado. De hecho el “iberismo”, en parte como reacción a la alianza con Inglaterra, demasiado a menudo humillante para el país vecino, surgió en Portugal. El último o penúltimo intento en ese sentido vino de Azaña y sus intrigas con políticos antisalazaristas acompañadas de terrorismo. Franco no parece haber pensado nunca en algo así. Durante la guerra mundial hubo planes de estado mayor para una invasión, pero se trataba de prever alguna necesidad posible: si España entraba en guerra o era invadida por Alemania,  seguramente Inglaterra invadiría Portugal. Pero la política de Franco se centró en  reforzar una neutralidad común que disuadiese eventuales intervenciones externas.

Sobre la raíz de fondo de la  diferencia entre los dos países, Andrade cita a Sánchez Albornoz sobre una frontera “más alta que los Pirineos”, producto de siglos  de hostilidad, recelo, incomprensión, ambiciones y miedos. Esta realidad se apoyaría en profundas diferencias de espíritu. Según Joaquim Pedro,  un autor citado por Andrade,  “hay en el genio portugués algo de difuso y huidizo que contrasta con la afirmación terminante del castellano; hay en el heroísmo lusitano una nobleza que difiere de la furia de nuestros vecinos; hay en nuestras letras y nuestro pensamiento una nota profunda o sentimental, irónica o dulce, que en vano se buscaría en la historia de la civilización castellana, violenta sin profundidad, apasionada pero sin entrañas, capaz de invectivas pero ajena a toda ironía, amante sin dulzura, magnánima sin caridad, sobrehumana a veces, otras usando la cabeza para embestir como las fieras”.  Desde luego, se trata de una caricatura ferozmente anticastellana y por extensión antiespañola, pero que refleja en todo caso diferencias de  carácter perceptibles, con unos u otros adjetivos.

Claro que no menos diferencias hay entre el carácter, o estilo, o espíritu,  andaluz y  castellano, el gallego y el levantino,  el canario y el vasco o el balear, etc., Diferencias semejantes se encuentran en las regiones de todos los países europeos y sin embargo no impiden una unión política y una predominante semejanza cultural o de espíritu entre ellas. Creo que el hecho histórico de Portugal enraíza más en sucesos políticos que de carácter, aunque  estos también existan; es más, los avatares políticos a menudo generan por sí mismos, o profundizan esas otras diferencias.

Y los hechos políticos se remontan a la Reconquista. Hubo en ella un impulso doble, religioso y político, que no suele tenerse en cuenta cuando, por ejemplo, de habla de “reinos cristianos”. Se trataba justamente de reinos españoles, un concepto político. Los cuales eran también cristianos como tantos otros reinos europeos poco o nada relacionados con la Reconquista. Y para la Iglesia, la gran empresa se limitaba a la expulsión del islam, y aunque apoyara también la unidad política, no la consideraba esencial y en ocasiones  también  trabajó contra ella. Para la Iglesia, la reconquista terminaba con la toma de Granada, mientras que la división política de la península sería una cuestión secundaria.

La unidad política, basada en la reivindicación del estado hispanogodo de Toledo, era ciertamente muy difícil, pese a nutrir ideológica o espiritualmente la empresa general. Por imperativo de las circunstancias y de influencias francesas,  borgoñonas y papales, en el curso de la lucha surgieron  reinos diversos sin idioma común pese a las semejanzas, y frecuentemente reñidos entre ellos. La dinámica más lógica y esperable era que esos reinos se consolidasen en estados separados y hostiles, al modo de los Balcanes. Fue preciso el genio de los Reyes Católicos para culminar la reconquista política mediante la unión castellano-aragonesa, la incorporación de Navarra, entonces satelizada por Francia, y las previsiones para alcanzar la unión con Portugal, que habría completado el gran designio.

Ese proyecto fracasó, fracasaron también los intentos unitarios por la fuerza, y a pesar de la unificación de Felipe II, que solo duraría 60 años, las diferencias de espíritu, actitud o estilo, como quiera llamárselas, no han cesado de acentuarse, impulsadas también por la política. Los españoles tendían a ver en los portugueses unos “traidores” y los portugueses en España (“Castilla”)  una amenaza permanente, que se sentían orgullosos de haber derrotado en varias ocasiones decisivas. En mi opinión, esto no tiene vuelta atrás, y todas las políticas encaminadas a mejorar las relaciones de todo tipo entre los dos países  deben partir de este hecho histórico. La unidad con Portugal, con la que siguen soñando algunos, no haría sino empeorar  los problemas de España, que ya se han arreglado sus políticos para agravar en extremo.

La Reconquista Y España (Historia)

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Tolstoi y la muerte

En la onda de Omar Jayam:

Tres pensamientos de Tolstói:

“El  héroe de este relato, al que amo con todas las fuerzas de mi alma, al que he tratado de reproducir en toda su hermosura y que siempre ha sido, es y será bello, es la verdad” (1855) 

Treinta años después:  ”No puedo dejar de ver que el día y la noche me corroen y me conducen a la muerte. Y no puedo dejar de verlo porque es la única verdad. Todo lo demás son mentiras. Cada paso hacia el saber conduce a la verdad. Y la verdad es la muerte” (1884)

“Mi vida es una broma estúpida y cruel que alguien me ha gastado” (id).

Claro que las conclusiones morales de Tolstoi difieren radicalmente de las de Jayam.

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Traducciones

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)https://www.amazon.es/Sonaron-gritos-golpes-puerta-Historica-ebook/dp/B007UQCJNI

Aprovechando la reclusión, me he tragado en dos días su “Sonaron gritos y golpes a la puerta”. Me atrapó enseguida y me era muy difícil dejarla. Es de las poquísimas que me ha impresionado realmente, me ha causado una fuerte impresión,  me gustaría explicarlo más analíticamente, pero no sabría decirle por qué. Y eso que trago mucha novela española y extranjera, sobre todo useña como dice usted. Le diré la verdad: la novela española actual me cuesta mucho leerla, a veces es muy entretenida pero te deja una sensación de vulgaridad, de cuatro convenciones, de personajes “baratos”, un modo de decir sin fondo, sin “chicha”.  Leo bastantes por conocer de qué va la literatura patria. Si una novela se puede valorar por los personajes y por la acción, la suya merece un diez en las dos cosas. Llevaba mucho tiempo sin leer algo así. Tanto que pienso releerla por ver si la impresión mejora o empeora. Concuerdo con el anuncio: la gran novela de los años de hierro. Y seguramente una de las mejores que se han escrito en lo que va de siglo, o mucho me equivoco. ¿Ha sido traducida a otras lenguas?  Pelícano.

Muy pocos libros míos han sido traducidos y ninguno a algún idioma de los que “cuentan” como el francés, el inglés o el alemán. Como pequeña excepción, uno al italiano. La Internacional progre es muy potente.

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VOX y la democracia / O. Jayam 23. Versiones y problemas de la moral / Una batalla perdida.

Historia criminal del PSOE: Derrumbe de la insurrección en Asturias: https://www.youtube.com/watch?v=JATEZvIeJoQ

PSOE: Los socialistas huyen con el botín: https://www.youtube.com/watch?v=T05LLzB22-c

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**La obsesiva denigración y calumnia a España es una necesidad psicológica absoluta en los separatistas. Es lo que les permite sentirse superiores.

**VOX exige la dimisión del Doctor y se niega a hablar con él. Es la única actitud política seria en la crisis actual. VOX es también el único partido democrático, como ya he explicado. Los demás son bandas de farsantes.

**¿Habrá gobierno de concentración con exclusión del Coletas y el Doctor? Solo si tomaran el mando en el PSOE los Vázquez, Leguina y demás. Pero eso es tan improbable que tal gobierno es casi imposible. No obstante, la exigencia tiene sentido político.

**El Coletas no es el problema. El problema es el Doctor: comparten el mismo ideario y el primero está donde está por eso.

**El acceso del Coletas al CNI revela hasta qué punto ha degenerado la democracia. Tendrá acceso a numerosos informes delicados sobre sus enemigos políticos y podrá servir a Maduro.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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O. Jayam 23: Versiones y problemas de la moral

La dificultad de definir la moral ha provocado diversas interpretaciones. En Jayam es simple y evasiva. El sentido de nuestra existencia solo Alá lo sabrá, pero nosotros no, y ante esta desesperada certeza lo mejor será divertirse y disfrutar de lo que la vida nos ofrezca, conscientes de su escaso valor.  Las normas morales nos imponen restricciones penosas que es mejor eludir en lo posible, pues han sido inventadas por otros hombres tan ignorantes como uno mismo: “¿Qué hicieron los sabios y filósofos, luminarias de su época? Pronunciaron unas frases confusas y después se durmieron”.

Si consideramos la moral como una invención o convención humana, se ofrecen posibilidades interpretativas muy dispares. Para el liberalismo, la moral sería producto de una razón que restringe la libertad natural en aras de la convivencia y que, buscando algo sólido a que atenerse,  tiende a regirse por la economía. Para el marxismo se trata de normas inventadas por las clases explotadoras para sostener y justificar su explotación, y por tanto cambian según cambien las relaciones de propiedad: la moral liberal sirve a los intereses capitalistas; el socialismo y el comunismo elaborarán sus propias normas de acuerdo con sus intereses. El anarquismo parte de la  igualdad de los individuos ante el destino, que impediría a nadie reglamentar la vida de otro, cosa que nadie debería aceptar;  lo cual solo sería sostenible suponiendo a los hombres una bondad esencial, pervertida por las sociedades históricas.

Más llamativa es la interpretación de Nietzsche como el intento de los inferiores de justificar su resentimiento e imponerse a los superiores, por naturaleza minoritarios. La idea ya aparece claramente en un diálogo de Platón (Gorgias). De forma natural, de acuerdo con las leyes de la vida,  los individuos superiores “más fuertes” en un sentido amplio, tienden a imponerse sobre los inferiores, y eso es lo justo por ley de vida,  lo acorde con la naturaleza y la evolución.   Hay una moral natural que apenas necesita exponerse, la moral de los señores; y otra moral, rebuscada y basada en la envidia y el resentimiento, la moral de los esclavos, producto de los sacerdotes, en particular los judeocristianos, y que se inspira finalmente en el odio a la vida.  Quizá Nietzsche  se inspiró en las leyes arias de la India que imponían la superioridad de “la bestia rubia”.

El problema con estas interpretaciones es que todas parecen tener un fuerte asidero en la realidad social e histórica, y que al mismo tiempo, teorizadas, llevan a círculos viciosos. En definitiva, en la condición humana, tan misteriosa para el propio ser humano, no acaba de dejarse aprehender por este.

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¿Una batalla perdida?

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Según usted, en su historia de España, el espíritu auténtico de España se desplegó en los siglos XVI y XVII, para perder potencia y originalidad después. El XVIII sería un siglo de espíritu francés en España, y los XIX-XX anglofrancés. Y en los dos casos España habría salido perdiendo. ¿Debería España recobrar al espíritu de su gran época?

Yo no lo llamaría “auténtico” sino más… importante, o productivo…Vale la pena plantearlo, pero la pregunta es más bien si podría. ¿Puede Grecia recobrar el espíritu de la Grecia clásica? ¿O Francia “la grandeur”, que propugnaba De Gaulle? Etc. Muchos países han tenido su época clásica, que duró un tiempo, decayó y  rara vez han registrado un renacimiento. Yo no percibo en España signos de tal renacimiento.

Pero inevitablemente España hoy es un pigmeo comparado con las potencias colosales que realmente deciden. No solo España, también las demás ex grandes potencias europeas. Solo como parte de una Europa unida realmente podría España volver a representar algo.

Yo creo que  tal como usted y tanta gente más lo presenta, España dejaría de representar incluso lo poco que representa hoy. Realmente es un país en trance de aculturación. Quienes decidirían realmente en esa Europa unida son los que ya deciden, ante todo Alemania y en segundo lugar Francia. Por eso Inglaterra ha preferido irse. No, España tiene que elegir entre su cultura y soberanía, valgan lo que valgan hoy por hoy, quizá la cosa cambie, entre eso o disolverse y acabar en satélite de otros.

¿Podría ser Hispanoamérica la salida? VOX trabaja esa idea

Les deseo lo mejor, pero francamente no lo creo mucho. A Hispanoamérica le pasa en gran parte como a España: desea dejar de ser, desea asimilarse a otra cosa que no entiende. Llamarse “Latinoamérica” resume en gran parte la cuestión. Y España no es un modelo. Pongo este ejemplo: tenemos la mayor industria textil del mundo, según dicen, Inditex. Económicamente es un éxito, pero no representa ninguna cultura española, de hecho la desprecia. Es más bien una empresa espiritualmente inglesa. Lo mismo puede decirse de los grandes bancos BBVA y Santander. Tienen importancia mundial, pero siempre que pueden emplean el inglés. El departamento de investigación económica del BBVA se llama BBVA Research. El Santander se presenta en España como private banking. y su jefa ha pensado trasladar la sede a Londres.  Hope Aguirry impuso en la enseñanza pública madrileña un ilegal bilingüismo con el inglés como lengua superior. Hay anécdotas que son categorías como suele decirse: Annie Bottle promocionando a Madrid para unas olimpíadas… ¡en inglés y en Argentina! Podríamos  seguir interminablemente.

Pero esas cosas pasarán seguramente, no es posible que la cultura española desaparezca.

Propiamente no desaparecerá, sin duda, pero la tendencia es a ir quedando relegada, como ya ocurre en parte, a cultura familiar y popular o más propiamente populachera, pero sin relevancia superior. Eso pasa también en Hispanoamérica. Es un proceso que en España dura ya más de treinta años y no cesa de intensificarse.

Por lo tanto, luchar contra esa corriente es una batalla perdida.

Nadie sabe lo que pasará a la larga, pero sí, hoy por hoy y temo que por mucho tiempo será una batalla perdida. La gente desprecia su propia cultura, un desprecio tan profundo que ni siquiera es consciente de él: funciona con toda naturalidad. Esto es bien claro entre políticos, periodistas e intelectuales, pero también en la gente corriente. Ni siquiera imaginan que ahí pueda haber un problema. Eso sí, a algunos les carga que en Cataluña, Vascongadas, Galicia y Valencia o Baleares se persiga con tanto descaro el idioma común, pero tampoco hacen resistencia y además ven la salida en “globalizarse” a base de inglés. ¿No ha visto por ahí a orgullosos patriotas con una camiseta y la palabra Spain? Pues eso. En cuanto a los políticos, sean del PP o del PSOE, han sido los mayores colaboradores en esa persecución separatistas y en una “europeización” a tono . Hay también algunas reacciones aquí y allá, pero casi siempre teñidas de patriotería barata y folclorismo, que más bien profundizan la tendencia.

¿Por qué persiste usted, entonces?

Pues ni yo mismo lo sé. Será por carácter. Simplemente no trago. Tampoco trago que unos españoletes como los actuales se permitan despreciar lo que hicieron unos antecesores tan superiores a ellos. Cuando escribía Nueva historia de España me planteé cesar la historia en mediados del  siglo XVII y dedicar al resto solo un apéndice, porque realmente el resto hasta hoy, con algún paréntesis, es una historia casi vergonzosa comparada con la anterior. Pero, claro, habría sido excesivo. Otra contribución nueva ha sido el análisis del regeneracionismo, que hasta hace poco, y en gran parte continúa, se lo ha considerado un gran signo de patriotismo y pensamiento profundo.

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Democracia (III) La oligarquía del antiguo régimen / Una historia de España nueva

**So pretexto de que “las crisis globales exigen soluciones globales”, una banda de “filósofos y activistas” , obviamente “progresistas”, proponen una “Constitución mundial”. Esos individuos pretenden saber lo que conviene a todo el mundo, pero solo saben lo que les conviene a ellos, y aun eso a medias.

**La muerte de cada ser humano predice el destino de toda la humanidad y del propio cosmos.

**Dice un anuncio de “El País: “El periodismo nos ayuda a pensar”. Debería decir más bien: “Los embustes  de El País dan mucho que pensar”.

**Las interminables discusiones sobre la democracia considerándola “el poder del pueblo”  o sobre si  “la verdad depende del número”, carecen de significado.

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Democracia (III) Oligarquías del antiguo régimen.

El Antiguo régimen en Europa, es resultado de la caída del Imperio romano , con la imposición de oligarquías bárbaras de origen germánico equilibradas por el clero cristiano.  El sistema social resultante ha sido comparado al de las castas impuestas en India por los conquistadores arios: una casa sacerdotal, otra nobiliaria guerrera y política, una tercera de artesanos, comerciantes, artistas y profesiones “liberales”, y otra inferior de campesinos  siervos. Con diversas y considerables  evoluciones y diferencias nacionales e imperiales, este sistema se mantendría hasta las revoluciones useña y francesa.

La formación de este régimen, que suele llamarse feudal,  data de la caída del Imperio romano de occidente. El derrumbe de Roma se produjo por el efecto combinado de la semiasfixia económica causada por las necesidades de mantener un estado con un ejército enorme y costoso, y la presión de los pueblos bárbaros. Es posible que esta situación procediera de pestes como la Antonina, causantes de enormes pérdidas de población, por tanto de actividad económica, volviendo mucho más gravoso el sostenimiento de un estado que, pese a sus gravámenes,  garantizaba el orden y una relativa paz interna. Las revueltas, como las bagaudas, causadas por la miseria, no suponían ninguna alternativa real, pero debilitaban el entramado mientras los impuestos requeridos por la protección del imperio frente a las presiones exteriores  se hacían insoportables para gran parte de la población. Reformas como las de Diocleciano, que en parte prefiguraban la servidumbre, solo conseguían detener parcialmente los efectos del círculo vicioso.

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   El resultado final fueron las invasiones y la sustitución del refinado  sistema político y social romano por otro mucho más simple y tosco, relacionado con la destrucción o decaimiento de las ciudades, la ruralización de la sociedad y una situación de hambrunas, enfermedades y violencias por rivalidades entre los propios invasores. En tales circunstancias, el único elemento capaz de mantener un orden, por precario que fuese, era la oligarquía guerrera, civilizada más o menos pronto por influencia eclesiástica. La Alta Edad Media (expresión un tanto vacua) o Edad de supervivencia, asentó aquel sistema parecido al de las castas. La época puede llamarse también “de las invasiones”, con una segunda oleada islámica, vikinga y magiar, o de los monasterios y obispados, por la función crucial de ambos en el mantenimiento de la civilización.

   Superada aquella difícil época, el sistema se mantuvo. El campesinado fue mejorando su posición, aumentaron los campesinos libres y disminuyeron los siervos (algunos autores lo atribuyen a un efecto de la Peste Negra del siglo XIV), crecieron las ciudades  y cobró masa  la tercera “casta” (comerciantes, artesanos, etc.), fundamentalmente urbanita y que llegaría a participar en alguna medida en el poder político por medio de la Cortes o parlamentos. Y  con el tiempo se convertiría en rival de la tradicional oligarquía, cuya legitimidad se remitía a su origen germánico fuertemente matizado por la impronta religiosa romana, que la asimilaba a su modo a un designio divino.  

Estas evoluciones aumentaron la población y los recursos, a pesar de las guerras y  las pestes recurrentes, e introdujeron reformas importantes. Pero el sistema de orden social establecido al caer el Imperio romano, una oligarquía nobiliario-clerical con un monarca (a menudo disputado) al frente, con pocas excepciones, resistiría todos los avatares durante algo más de trece siglos. No es casual que tanto en Usa como en Francia, las respectivas revoluciones  reivindicasen la Roma republicana como ideal. En cierto modo  la revolución se sentía como la inversión de un proceso histórico que se quería interpretar como desdichado y perjudicial para la humanidad. Algunos autores han interpretado la Revolución francesa como una revuelta de los galorromanos contra los francos.

   Aunque el antiguo régimen se presenta a veces como un modelo de estabilidad, incluso como el sistema ordenado por Dios, no fue, desde luego muy estable, pues su historia está cuajada de luchas por el poder, intrigas, crímenes y guerras civiles. De hecho, los revolucionarios creían que iban a solucionar esos problema ya que, argüían, las guerras procedían de los intereses de unas oligarquías ilegítimas. En esto fallaron, porque las guerras continuaron y se hicieron más masivas y mortíferas; pero en otro sentido las revoluciones supusieron una liberación real. Por ejemplo, abolieron oficialmente la servidumbre que aun persistía, incluso muy extendida en algunos países como Alemania; en Rusia la situación era mucho más dramática, pues la servidumbre equivalía a práctica esclavitud.

El antiguo régimen era un sistema de derechos desiguales, privilegios, estamentos poco permeables, con oligarquías basadas en una supuesta superioridad natural y hereditaria acorde con el designio divino. Su larga supervivencia demuestra que no respondía a la mera violencia (aunque todo poder político se asiente en ella), como a menudo se le describe, sino que respondía a alguna necesidad histórica. La misma que lo abolió, aunque en los dos casos sea difícil de discernir esa necesidad.

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Historia criminal del PSOE: Derrumbe de la insurrección en Asturias: https://www.youtube.com/watch?v=JATEZvIeJoQ

PSOE: Los socialistas huyen con el botín (a partir de las 21.00: https://www.youtube.com/watch?v=T05LLzB22-c

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Según vemos, cuando usted tituló “nueva”  su historia de España, es claro que no hablaba en vano. Sí, es original, pero original no es lo mismo que bueno. Muchas originalidades no pasan de disparates. Y en historia hay muchas versiones…

Por  eso mismo es preciso el debate, porque nadie puede arrogarse la pretensión de tener la verdad absoluta. Es  el debate el que permite afinar las ideas y avanzar en el conocimiento del pasado. No tengo “la verdad”, pero la verdad existe y creo que me aproximo a ella bastante más que  otros.  La prueba es que no se atreven a debatir.

  Al parecer no le consideran a usted un rival de categoría.

Razón de más para que lo hicieran, pues mis enfoques atacan de raíz a los suyos y además se leen, por lo general, más que los suyos, cosa que les ha dolido mucho. Así que en un debate intelectual podían darse la satisfacción de aplastarme ante el público. Sería una batalla que ganarían fácilmente y les resarciría de otras cosas. Pero, ya ve usted, han respondido pidiendo la censura y con la ley de memoria histórica.

La ley de memoria histórica no le ha impedido a usted seguir publicando.

Así es. A finales del siglo pasado ya creían tener la batalla ganada sin necesidad de ley específica alguna,  sobre todo por incomparecencia del adversario o aislamiento de los pocos opuestos. Por eso, a raíz de Los mitos de la guerra civil se asustaron y pidieron la censura, y no solo la izquierda, también el democristiano Tusell.  Pero pedir la censura en un sistema democrático ya denuncia sus versiones como lo que efectivamente son. ¿Qué han hecho, finalmente? invocar la democracia contra la libertad, que es su táctica habitual: ley de memoria histórica. Esto debía amilanar y de hecho ha amilanado a muchos, pues pesaba como una espada de Damocles sobre la labor investigadora. Yo seguí, y algunos más se animaron (sin citarme casi nunca, es cierto), y los de la “memoria” han visto necesario dar un paso más, amenazando ya con multas y cárcel.

 Pero en Alemania, por ejemplo, está prohibido negar el Holocausto.

En Alemania sí, por la razón que sea, pero no en otras democracias como Usa o Inglaterra. Esa prohibición será a la larga un bumerán. Aparte de eso, ni España es Alemania ni los sucesos históricos se parecen. Yo no soy especialista en el asunto del Holocausto, que creo por lo que leo que existió, sean mayores o menores las cifras. Soy especialista en temas de España, y, ya ve usted, resulta que aquí los mayores perseguidores de las libertades políticas y de lo que entendemos generalmente por democracia, fueron los partidos del Frente Popular, como recuerdo en mi reciente libro al respecto. Y vuelven a serlo los que se proclaman sus herederos. La farsa debe terminar de una vez.

Pero si prácticamente toda la universidad está contra sus teorías, tiene que se por algo. No se trata de analfabetos ni de ignorantes.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Mire, son otra cosa: son grupos de intereses que han montado su carrera académica sobre unas enormes y demostrables mentiras, y no van a dar marcha atrás, porque tendrían que abandonar la enseñanza. Son gente a la que le va muy bien la “memoria histórica”, la aceptan, la difunden y desean que se aplique estrictamente. Eso sí, en nombre de la democracia. En Por qué el Frente Popular perdió, señalo que esos autores no nos informan de la historia real, pero sí de lo que entienden por democracia: la censura y aplastamiento de las libertades. Es la perversión sistemática del lenguaje. Han destruido el verdadero espíritu universitario. No merecen más que desprecio de toda persona de espíritu libre.

Se diría que usted está muy dolido, y de ahí su reacción tan radical.

Personalmente no me duele nada: sigo siendo más leído que ellos, mantengo mi independencia y en cierto modo me halaga que mis libros desaten esa furia censora,  silenciosa o abierta. Pero sí me duele que la universidad esté así. Como señalo en Nueva historia de España, cosa que tampoco leerá usted en muchos otros libros de ese tipo, la universidad y más en general la enseñanza superior tuvo un papel fundamental en el Siglo de oro. La decadencia de España puede medirse por la decadencia de su enseñanza superior. Y esa decadencia se ha acentuado nuevamente en la actualidad. Eso debería dolerle a todo el mundo, pero la mayoría, y no me refiero a la gente común, sino a las llamadas élites”, ni siquiera toman conciencia del asunto. Son los “demócratas” que tenemos.

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O. Jayam 22: Adán y Prometeo / El “espíritu” de España / El crimen erótico

Adán y Prometeo

Ya que las preguntas de Omar Jayam carecen de respuesta racional, la psique humana trata de superar la angustia implícita explicándolas con ayuda de la imaginación. Vale la pena examinar las dos respuestas más próximas culturalmente a nosotros, la griega y la judía, adoptada por el cristianismo. La condición humana es descrita por su origen,  obviamente un origen fuera de las capacidades del propio hombre, el cual no puede crearse a sí mismo, sino que es creado por una fuerza externa, “divina”. En el mito del Génesis,  Dios lo crea con arcilla y lo sitúa en un paraíso sin mal, y por tanto sin bien, es decir, sin moral una situación de inocencia primaria. Se trata de una situación puramente imaginaria que sirve de contraste ilustrativo sobre  la situación real del hombre, sometido al bien y al mal y a la libertad. Esta situación es imaginada como una caída, pues anteriormente Adán y Eva vivían en inocencia perfecta, igual que los animales. La advertencia de Dios es: si coméis de esa fruta, moriréis. También por contraste es imaginada una situación previa en la que no morirían,  con lo que, nuevamente, la moral sería innecesaria. ¿Qué quiere decir realmente? Lo que consigue el hombre es, no la muerte, sino la consciencia de la muerte, que nuevamente lo diferencia del animal. Las consecuencias de su posición real quedan claras: el varón se encargará de conseguir trabajosamente el alimento,  “con el sudor de su frente”, lo que implica la técnica,  y  la mujer “parirá con dolor”, mostrando el carácter de la diferenciación más profunda de los sexos, uno centrado en la nutrición y el otro en la procreación.   

Lo importante reside en la tentación. ¿Por qué Adán y Eva, hechos de arcilla, comen de aquella fruta “desobedeciendo” a Dios? Porque piensan convertirse en dioses,  emanciparse de su creador, deberse solo a sí mismos (esta viene a ser la intención de las ideologías, dicho sea de paso). En el mito judío, Dios es el espíritu y la arcilla la tierra, y la caída se presenta como la ilusoria rebelión vanidosa de la tierra (la serpiente que se arrastra por ella sin lograr elevarse)  contra el espíritu, de los impulsos corporales y terrenales contra las exigencias divinas plasmadas en la moral. La condición humana se presenta como una continua tensión entre ambas inclinaciones presentes en su ser. El hombre es un ser caído: caído en la condición moral, de la que no puede escapar pero que no consigue controlar.

En el caso de Prometeo, la lógica interna es bastante paralela. El hombre es creado también de tierra, pero no  directamente por algún dios, sino por un titán, él mismo hijo de la tierra en rebeldía contra los dioses. Prometeo enseña a los hombres  a burlarse de los dioses, es decir, del espíritu, negándoles los honores debidos, por lo que Zeus les negó a su vez la técnica (el fuego),  que Prometeo consigue devolverles mediante un robo. El castigo de Prometeo (del hombre) es acorde con su elección: la imposibilidad de elevarse espiritualmente, simbolizada por su encadenamiento a la roca, “a la trivialidad” en terminología de Paul Diel. La técnica le ayuda a satisfacer las necesidades y deseos corporales pero el rechazo del espíritu le condena a una vida roma y sin sentido, con una moral invertida.

 La cuestión de la moral aparece de otra forma. Prometeo,  “el previsor”, “la razón”, tiene un hermano, Epimeteo, “el que piensa después”. Con él se expresa una doble característica del ser humano: la necesidad de prever y la imposibilidad de hacerlo más allá de un corto plazo, incluso para los más sagaces. Prometeo no puede impedir que su hermano (su otra cara u otro yo), se deje seducir por Pandora, mujer sin alma e irónicamente llamada “dadora de todo”, símbolo de los deseos terrestres, cuya consecuencia son todos los males, dejando en su lugar solo la esperanza. Prometeo  promete un bien sin mal, quizá la inocencia a través de la técnica, lo que se revela ilusorio. Advierte a su hermano contra los dones de Zeus, pero Pandora, como la roca,  es la consecuencia lógica de su elección. Zeus simboliza aquí la legalidad de la vida.  

Los dos mitos definen al hombre como desgarrado entre los deseos “materiales”, “terrenales”,  y los “espirituales”, concretados estos en la moral,  y que en difícil equilibrio actúan sobre la psique humana y la definen.  La cuestión del espíritu y la materia ha dominado gran parte del pensamiento occidental. Los movimientos gnósticos se han obsesionado con el espíritu, como el bien, contra la materia como el mal, pero hay otro gnosticismo contrario, y también iniciático: el de la materia (la técnica) como el bien,  contra el espíritu como el mal;  presente en la masonería y más en general en las ideologías.

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

El espíritu de España

Tal como usted lo describe en Nueva historia de España, los logros del Siglo de oro son verdaderamente asombrosos. ¿Cómo explica entonces que haya prevalecido una visión negativa?

En parte es fácil de explicar. España representó entonces a Europa y al cristianismo occidental, que era católico, contra el islam otomano, los protestantes, Francia e Inglaterra. Entonces se inventó también la propaganda moderna, en la que la verdad y la falsedad no se distinguen, y la inventaron los enemigos de España.

Me refiero a que aquí mismo se haya extendido de tal manera esa visión negativa.

La cosa viene de antiguo, de la pérdida de la hegemonía y comienzo de la decadencia, que produjo  una reacción de autocrítica obsesiva que ya denunciaba Quevedo. ¿Cómo era que España estaba siendo vencida ¡incluso por los portugueses ya separados, y de modo especialmente sangriento!? Si los éxitos anteriores se explicaban por una especie de predilección divina, cabría pensar que Dios había pasado su predilección a los enemigos de España. Si dejamos aparte la cuestión divina, el fracaso conduce muchas veces a suponer que el contrario es superior también en un sentido moral, y que los anteriores logros valían en realidad poco. Lo  mismo ocurrió con el “desastre” del 98.

   Pero en su libro, usted admite que en el siglo XVIII se superó aquella decadencia.

 Se superó en un sentido material, el país siguió siendo una de las grandes potencias  y se modernizó en muchos sentidos, pero en gran medida se hizo contra la época anterior. Incluso Julián Marías ha sido un gran admirador del XVIII español,  sobre todo de Carlos III, que cometió graves errores.  Pese a muchos avances,  política y culturalmente España se vio sometida a cierta satelización por Francia. Esto significa mucho, porque el nuevo espíritu era  más bien francés, y Francia  había sido el mayor y más peligroso enemigo de España, si acaso después del Imperio otomano, y había soportado una infinidad de derrotas por parte de España, cosa que no olvidaba. El XVIII fue ya un siglo de denigración implícita o explícita de la anterior época española. No fue todo negativo, ni mucho menos, pero el menosprecio de lo anterior era y es hoy bien visible, incluso entre los que podíamos llama españolistas.

¿Hay, pues, un espíritu español y un espíritu francés?

Sí, claro, se aprecia muy bien a simple vista. Voltaire y los enciclopeditas lo señalaban, sintiéndose vencedores de él. La cuestión es que España decayó profundamente a partir de la Guerra de los Treinta Años, que estuvo muy cerca de desintegrar a la propia España. Cataluña estuvo cerca de pasar a  Francia y Portugal se separó e infligió a las tropas españolas algún desastre peor que el de Rocroi. Fue una crisis de grandes dimensiones, que había de crear un sentimiento de frustración e inferioridad.

Y, según usted, ese espíritu podría recuperarse.

De hecho hubo un intento de recuperarlo en el franquismo, creo que con una interpretación parcial,  insuficiente,  de lo que había sido el “siglo de oro”, demasiado militar y eclesiástica, a menudo retórica y grandilocuente pero sin verdadero análisis. Igual que la Reconquista, interpretada también en un plano excesivamente religioso. Desde ese punto de vista, la Reconquista habría concluido con la toma de Granada. Pero desde el punto de vista político no había concluido en absoluto. Quedaba Navarra, todavía en la órbita francesa, y consolidar la unión de Aragón y buscar la de Portugal, que finalmente no se logró, y creo que ya no es un objetivo razonable, como recuerdo en La Reconquista y España.  Pues no debe olvidarse que, políticamente, el ideal de la Reconquista era el reino hispanogodo de Toledo. Desde el punto de vista de Roma, bastaba con la expulsión del islam, aunque España quedase dividida en unos cuantos reinos poco amigos entre sí, pero cristianos.  No obstante, el intento del franquismo me parece que fue magnífico en líneas generales, necesita ser más estudiado, pues solo lo ha sido por sus enemigos. Y ese espíritu se abandonó progresivamente en la transición, que supuso una nueva oleada de leyenda negra.  En Nueva historia de España dejo planteados estos problemas.

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El crimen erótico

Me llegaron por amazon sus dos novelas hace días. Empecé con “El erótico crimen del Ateneo”  y quiero comentarle.  Cuando lea “Sonaron gritos y golpes a la puerta “se lo comentaré también. Cuando va a Amazon, uno trata de orientarse por las valoraciones de la gente, y estuve a punto de dejarlo, porque solo hay tres valoraciones y dos son muy negativas. Por probar… y me di cuenta de que esos dos comentarios venían de gente sin el menor sentido del humor. No sé si me he reído más en la parte de la novela o en la de las peleíllas entre los nacionalistas gallegos y demás. Tiene usted un humor muy gallego, una ironía que entre castellanos y catalanes no se encuentra, y seguro que las valoraciones desfavorables vienen de por ahí. También es un humor muy distinto del andaluz,  que se basa en la exageración. Con su ironía va usted al meollo de las cuestiones… (Pelícano)

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Pío Moa, Ul-Sih Moh]https://www.amazon.es/El-er%C3%B3tico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8

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