Aquilino Duque

Cuando terminaba mi intervención en el programa de Luis del Pino, los sábados por la mañana sobre las 10,50, Aquilino Duque solía llamarme desde Sevilla para manifestarme su aprobación. El antifranquismo es la última gran manifestación, por ahora, de la leyenda negra, decía, y es una gran verdad. Él tuvo su época de morbo  “progresista”, como enemigo (literario, pero la literatura puede ser más decisiva que las armas) de Franco. Había tenido tiempo de rectificar, a la vista del embuste, la farsa y la estafa permanentes de esa enfermedad que contamina y apesta la política y la  cultura española y  que le repugnaban especialmente. 

Ahora, en su muerte, viene muy a cuento una observación de Pío Baroja  que casualmente recordé también hace poco: “El pequeño mundo de la literatura española ha sido de una estupidez y una mezquindad rara”. A él, personalmente, esa ruindad no le afectaba. Estaba contento de haber podido escribir y hacer lo que había querido, a pesar del  ninguneo y la censura que a veces le imponían los que,  debiéndolo todo a Franco, le impedían defenderlo frente a la basura imperante. Pero no les daba mayor importancia. 

Claro que  para el país sí tenía importancia, porque, como expresaba García Máiquez  y acerté a reproducir hace unos días en el blog,  “Aquilino Duque pertenece a la Generación del 50. Impresiona comprobar, por cierto, la de premios Príncipe de Asturias de las Letras o Premios Cervantes que se han repartido entre los miembros de su Generación: Caballero Bonald, Claudio Rodríguez, Francisco Umbral, Carmen Martín Gaite, Ana María Matute, Francisco Nieva, Marsé, Goytisolo, Brines, Valente, Gamoneda… Y cito los que me sé de memoria. ¿Cómo es posible que siendo  Duque más brillante, más divertido, más culto y sabio, mejor escritor y más alto poeta que la mayoría de ellos no haya ganado ninguno? De esto trataba en parte un artículo titulado ¿Es excéntrico Aquilino Duque? (…), de Cesar Romero publicado hace meses en la Tribuna, en que se argumentaba que su «imagen pública es la de un escritor al margen, díscolo (…). Bien mirado, es un escritor excéntrico sólo por estar en la periferia de la intelectualidad española, lejos de quieres administran canonjías y otorgan escrituras de posteridad (…) Con su carácter polemista y su políglota cultura ha escrito espléndidos ensayos, con hondura» (Jaime García Máiquez) 

Y esto es lo que queda de este hombre generoso, valiente y buen amigo: su gran valía literaria frente al “pequeño mundo”. Hace años escribió una reseña de Sonaron gritos y golpes a la puerta, novela tan diferente  de las suyas y de su estilo en general, pero que supo apreciar: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)

 

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Historia inútil / Baroja, historia y novela / Gran debate sobre la Conquista (y III)

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Mañana, sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes Por qué el Frente Popular perdió la guerra. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta,  Cuatro perros verdes,  Nueva historia de España, La Reconquista y otros libros. En la 275de Ediciones Encuentro, la trilogía sobre la República y la guerra civil y los problemas de la democracia. 

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilCuatro perros verdes

Historia inútil

¿No hay ya libros y estudios de sobra acerca de la guerra? Hay más bibliografía que sobre la guerra mundial, según he leído. ¿Para qué Por qué el Frente Popular perdió la guerra? Ya aburre todo eso.  Es imposible que aporte nada nuevo de alguna relevancia. Además, hoy existen otras inquietudes, otros problemas, todo eso suena a chino a los jóvenes y menos jóvenes actuales. Es ya una historia inútil.

Objeciones parecidas las oigo a menudo. Pero jóvenes y no tan jóvenes pueden constatar cómo los problemas más graves que tiene hoy el país siguen siendo demasiado parecidos a los de entonces. Que eso les preocupe o no, ya es otra cosa. Y en cuanto a la bibliografía: por mucho que sorprenda, casi ninguna aclara por qué se produjo la guerra. Unos la han explicado como una reacción de las clases pudientes por ver atacados sus privilegios por la democracia, otros por el gran desorden causado después de las elecciones de febrero del 36. Desde luego, llamar democracia al Frente Popular es como llamarlo a la Alemania comunista. Y el desorden, por así llamarlo, fue tremendo,  pero la causa  de la guerra fue mucho más profunda y decisiva. En las historias se habla mucho de los anarquistas, comunistas, socialistas, azañistas, nacionalistas, etc., pero apenas  conozco libros que enfoquen el relato sobre el carácter real del Frente Popular y sus consecuencias políticas de fondo. Mil detalles y casi nada esencial, por un lado y por otro. Es asombroso, pero es así. “Explicaciones” también pueriles como la del “cainismo” español, como las lamentaciones lastimeras por los muertos, como si hubiera guerras sin ellos, o como “la locura de unos cuantos”… Y aquellos problemas, ya digo, resurgen hoy. Por eso he escrito el libro.

No solo eso. Ya entrando en los detalles, todo el mundo sabe que el grueso de las reservas de oro españolas fue entregado a Stalin. Se discute si fue legal o no, si las circunstancias obligaban a hacerlo o no, si Stalin engañó con las armas o no, etc. Cosas todas ellas interesantes, pero muy accesorias. La cuestión de fondo es muy distinta, y por eso he escrito el libro.

También hablan todas las historias de los diversos partidos e ideologías, pero se quedan en la mayoría de los casos en simples palabras cuyo contenido se da por sabido, sin que realmente lo sea. Si no se analizan los contenidos y la dinámica lógica de tales ideologías, no se entenderá nada, y eso es lo que permite, por ejemplo, que izquierda, separatistas y PP  hayan podido imponer unas leyes totalitarias que llaman de “memoria histórica”

Hay más razones por las que he escrito este libro, pero creo que con estas tres se entiende su necesidad a pesar a la ingente producción bibliográfica. No es que no existan estudios muy valiosos, entre los que destacaría los de Stanley Payne, pero aún así el mío no está de sobra ni mucho menos, y aunque parezca imposible dado el volumen de libros y artículos existentes,  creo que hace aportaciones fundamentales.

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Una hora con la historia: (1) 196 – España se libra definitivamente de la guerra | Empresas navales españolas – YouTube : En el otoño de 1942, tanto aliados como alemanes compartieron el interés por la neutralidad española.

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De tertulia. Baroja: historia y novela 

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

–Yo entiendo que ni Cuatro perros verdes ni la anterior son novelas de tesis. A mí, las novelas de tesis no me interesan, para eso está mejor un ensayo filosófico o en este caso un libro de historia. Por ejemplo, una historia de España en los años 60, que explique cómo iba cambiando el ambiente social, por ejemplo…

–¿Sabes lo que dice Baroja, ya que esta con él? ¡Los novelistas ilustran mucho más sobre la historia que los historiadores! Según él, hay muchos más escritores geniales que historiadores geniales, por el caso de los ingleses y los franceses y cómo puede uno formarse una idea de una época de esos países mucho mejor leyendo a sus novelistas…, entendámonos, a sus grandes novelistas, que a sus historiadores: “Cuando se lee el Quijote, no se tiene presente lo que es adjetivo del país, es decir, la política, lo externo e imitado de aquí y  de allá; lo que se ve es el pueblo, con su paisaje  interior y exterior. Más en pequeño ocurre lo mismo con los artículos costumbristas de Larra. Si había guerra o no en el tiempo, no importa gran cosa; si mandaba Toreno o Mendizábal, tampoco. Lo que se advierte en esos artículos es la continuidad del país. Lo pasajero, lo del momento, se ha evaporado (…) Hay que pensar que la tendencia de os escritores a buscar el conocimiento de un país en la literatura y no en la historia, es mucho más exacta, aunque parezca lo contrario, que la de los políticos, que quieren hallar esos conocimientos en la historia y en la estadística”.

–Yo creo que Baroja ahí exagera, pero son muchos los que intentan juzgar una novela por el modo como refleja, precisamente, un ambiente histórico. Es cierto que la estadística puede resultar engañosa y los detalles políticos o económicos insuficientes. Pero las insuficiencias de la novela pueden ser mucho mayores, y si no, pensad en la cantidad de basura literaria que desvirtúa por completo la realidad y el ambiente histórico de los “años de hierro”, empezando por La Colmena, de Cela. Es verdad que hay novelas, como la serie de los Episodios nacionales de Galdós, que deliberadamente   tratan de exponer la trashistoria, por decirlo así, mediante la ficción, y muy a menudo se los ha considerado la mejor historia de aquel siglo… No sé, quizá sea así.

–¿No has dicho que La Colmena es una gran novela?

–No sé si una gran novela, pero sí una excelente novela, a pesar de que pueda desvirtuar la realidad de la época. También desde la izquierda se la ha acusado, por ejemplo Blanco Aguinaga, Rodríguez Puértolas e Iris Zavala, en su estudio de la literatura de entonces, un estudio muy malo. Dicen así: “La colmena transcurre en el Madrid de 1942. Año de hambre, miseria, estraperlo y racionamiento, pero también del maquis, la represión feroz, de las cárceles y campos de concentración, de los fusilamientos… realidades que no aparecen en la obra. Se trata, pues, de una historia diluida, es decir, deformada”. Los autores de estas frases sí deforman la historia a lo bruto, es decir, como casi toda la historiografía desde la transición.

–Muy cierto que esos tres jetas deforman la realidad: aún no existía el maquis  y la represión  castigaba  sobre todo a los comunistas y otros, que aparte de lo que habían hecho en la república y la guerra civil, nos habrían metido inmediatamente en la mundial. La represión era lógica, precisamente ante el peligro de invasión alemana o aliada, pues no se podía permitir la disgregación interna, y  aun así  era cada vez menor.  Pero la novela ignora también la alegría que a pesar de las penurias, que las había mucho peores en toda Europa… Lo de la alegría lo recordaba Julián Marías y otros, y solo hay que ver algunos  documentales… Fueron años de fiestas populares, tú las recreas en algún sitio de  Sonaron gritos y golpes a la puerta,  de canciones y humor. Y se entiende que las penurias no hundieran moralmente a la mayoría, porque el país había superado la guerra civil y se libraba de los bombardeos, las persecuciones y los asesinatos en masa del resto de Europa.

–Lo que digo es que el valor de La colmena no radica, o no tanto, en lo que refleja de la época, sino en lo que refleja del alma humana, es decir, de sus aspectos más ruines, con personajes, la mayoría, casi animalescos, que reaccionan casi por reflejo condicionado a sus apetencias económicas y sexuales, frustradas mayormente. Son personajes anodinos, sin espíritu ni mucha inteligencia, pero son parte de la vida humana,  en todas las épocas, y Cela acierta a describirlos yo creo que como nadie en España. Son personajes torpes, de poco espíritu e inteligencia, pero son parte de la vida humana,  en todas las épocas, y Cela acierta a describirlos yo creo que como nadie en España.  Los personajes de mi novela sufrían las mismas tensiones, incluso más fuertes, con muchos conflictos interiores, pero estaban más vivos, reaccionaban de otro modo, y eso es parte también de la realidad…

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 El Gran Debate sobre la conquista (y III) 

El conflicto entre exigencias o escrúpulos morales y ciertos fuertes impulsos elementales, subsiste, probablemente desde el origen de la humanidad. En su diálogo Gorgias, Platón lo pone  en boca de Calicles: Frecuente cosa es que la Naturaleza y la ley se contradigan (…) Según la Naturaleza, lo más feo y  desventajoso es sufrir la injusticia; según la ley, es cometerla. Pero soportarla no es siquiera propio de hombres (…) La ley está hecha por los débiles y las mayorías (…) para asustar a los más fuertes, a los capaces de superarlos; y para evitar ser superados cuentan que toda superioridad es fea e injusta y que la injusticia consiste esencialmente en quererse elevar por encima de los demás (…) Pero, a mi juicio, la Naturaleza misma nos prueba que, en buena justicia, el que vale más debe dominar al que vale menos; el capaz, al incapaz. Así ocurre siempre, entre hombres y animales, en las ciudades y en las familias, y la marca de la justicia es el dominio del poderoso sobre el débil. ¿Con qué otro derecho, si no, viene Jerjes a combatirnos a los griegos? (…) ¿Y cuántos casos semejantes podríamos citar? Ellos obran, a mi juicio, según la verdadera naturaleza del derecho (..) Nosotros deformamos a los mejores y  más vigorosos, tomándolos desde temprana edad , como a los cachorros de león, para esclavizarlos a fuerza de encantamientos y mentiras, diciéndoles que es preciso no tener más que los demás y que en esto consiste lo justo y lo bueno.

Estas concepciones, expuestas con más o menos claridad, son constantes en la historia, y recibirían nuevas formulaciones en Nietzsche, siguiendo a Darwin: la naturaleza evoluciona en medio de una lucha por la vida en la que los más aptos prevalecen y  la compasión o sentimientos morales como los cristianos serían retrógrados, contrarios a las leyes naturales –tan distintas de la “ley natural” de los escolásticos– y dañinos para la especie, porque harían sobrevivir a lo inferior o caduco. En el diálogo de Platón, Sócrates no logra rebatir a Calicles con claridad, y tiene que recurrir a un seudomito remitiendo la justicia al ultramundo.

En Valladolid no se planteó la cuestión con tanta radicalidad, pues en Sepúlveda queda solo como un esbozo de teoría no desplegada a fondo, y tampoco la posición de Las Casas es tan extremada que relegue al cristianismo, como sería concluible desde sus premisas. Pero el fondo de la controversia es expuesto en el Gorgias, y quedó inevitablemente sin solución, pues los principios de uno y otro no eran conciliables, y su aplicación estricta resultaría incoherente y autodestructiva.

Así pues, los términos de la disputa de Valladolid sobrepasan el puro pensamiento legal y político para asentarse en un problema filosófico general y nunca resuelto: el de la naturaleza o condición reflejada en las relaciones entre los propios humanos.  Las desigualdades sociales e individuales de todo tipo, naturales o forzadas,  han dado lugar a tensiones que llegan a hacerse pasajeramente antagónicas, entre un igualitarismo anonadador  de los menos afortunados y una tiranía de los supuestamente superiores. Tensiones y antagonismos  que se ha resuelto siempre en equilibrios inestables y más o menos duraderos.

 Las invasiones y conquistas nos ofrecen un aspecto de esas tensiones. Desde su aparición sobre la Tierra, los hombres han viajado en grupos hasta expandirse sobre la mayor parte del planeta emergido, sea por un impulso de curiosidad y exploración, por buscar medios de vida, empujados por variaciones climáticas o por otras causas. En esos procesos se han formado culturas muy diversas, aun si con ciertos rasgos básicos comunes, como la religión, por otra parte muy diversificada en creencias. Esos éxodos y nomadeos  durante muchos milenios han incluido, desde luego, invasiones de unos grupos sobre otros, y los indios americanos son buena prueba de ello. La revolución neolítica hizo al hombre más sedentario, pero no por ello disminuyeron los choques e invasiones, tal vez incluso aumentaron. De estos movimientos han quedado huellas dispersas arqueológicas y otras más constatables genéticas, idiomáticas y más en general culturales. Resulta difícil explicar cómo, siendo la constitución física y psíquica humana esencialmente igual, haya originado diferencias culturales tan fuertes que se han visto entre sí como incompatibles incluso en regiones vecinas y de características físicas y climáticas semejantes.

A menudo, grupos pequeños, pero mejor organizados, han conquistado a otros mucho más grandes, de lo que da buena prueba la historia de Europa. Los romanos llegaron a someter a la mitad sur de Europa, el norte de África y Oriente próximo, siendo un número ínfimo comparado con los dominados. Los bárbaros que destruyeron Roma crearon muchos reinos en los que no pasaban de ser pequeñas minoría, así los godos en España e Italia, los francos en Francia, los anglos y sajones en Inglaterra… El proceso de mezcla pacífica con las mayorías se dio casi siempre, pero con lentitud. Aún en el siglo XI, una pequeña oligarquía de normandos de habla francesa invadió a Inglaterra y durante varios siglos la modeló en profundidad. Y la unidad romana ya no se reconstituyó, a pesar de la vocación universalista de la Iglesia y de intentos imperiales, sino que resultaron naciones, lenguas y culturas muy diversas, entre las cuales han proseguido las invasiones y conquistas, cambiando fronteras o destruyendo estados hasta nuestros días. Muy pocos pueblos están hoy en el mismo territorio de hace 3.000 años, no digamos si nos remontamos más atrás. Las invasiones son, pues, uno de los fenómenos determinantes de la historia, consecuencias de la diversidad u oposición de intereses y sentimientos de grupo, y de sus elaboraciones culturales.

Pero, por más que el fenómeno se haya repetido tantas veces, generando períodos de paz más largos o alternando con ellos, no todas las invasiones han tenido efectos iguales. Las germánicas que destruyeron el poder romano, trajeron un período de barbarie superado paulatinamente gracias a la Iglesia. Las procedentes del Asia central, de hunos, magiares o especialmente los mongoles, amenazaron con volver la cultura europea a estadios precivilizados. Las islámicas arrasaron en muchos lugares culturas no inferiores a la de los invasores, como pudo ocurrir en España. A veces la invasión exterminaba a los vencidos o aniquilaba lo esencial de sus culturas, dejando apenas restos de ellas. En otros casos, la cultura de los conquistados terminaba imponiéndose sobre la de los conquistadores, como pasó en España con los godos…

La conquista española de América debe entenderse en este cuadro histórico general, enfocando sus numerosas peculiaridades. Por resumir mucho, la insistencia en la evangelización mostró que se invadía más con ánimo civilizador que explotador, al revés que otras conquistas europeas realizadas por medio de grandes empresas de comercio con atribuciones estatales. La evangelización produjo fenómenos  inevitables de confusión y sincretismos a veces chocantes, pero asimilables  al cristianismo, como también había ocurrido en Europa con restos paganos.  La colonización que siguió inmediatamente a la conquista trasladó a América la cultura española en todos los órdenes, de la que participaron también muchos indios, por mestizaje o de otros modos, aunque en general se permitió que siguieran con sus tierras aparte, su organización interna y costumbres, excepto las que chocaban con el cristianismo. Esto, desde luego, no tiene nada que ver con el panorama pintado por Las Casas de unos locos frenéticos empeñados en destruirse a sí mismos al aniquilar la base humana de la que al mismo tiempo pretendían vivir.  Es cierto que gentes parecidas siempre existen, y que algunos habría entre los conquistadores. Pero  La Casas inspiró a otros bastantes parecidos, como  Simón Bolívar.

 

 

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Ayuso, jueces, UE, Almeida / Futuro de la novela/ Héroes de nuestro tiempo (I)

(1) Lopez: Andalucia mia – YouTube

Crónica. El mequetrefe contra Ayuso.  Jueces contra la democracia. La UE contra España. Almeida contra la familia

**La Audiencia Nacional avala que  el ministro Marlasca, marikón según la Delgado,  y gran amigo de la ETA y de los golpistas y falsario en delitos “homófobos”,  cese  al coronel de la Guardia Civil Pérez de los Cobos, por la falta de confianza del primero en el segundo. Es lógico que un delincuente desconfíe de un hombre honrado. Y que la AN lo refrende.

*La Audiencia nacional también obliga a aplazar la extradición del “Pollo Carvajal” hasta que Interior, es decir, Marlasca, cómplice de Maduro como el resto del gobierno,  resuelva sobre la petición de asilo del prófugo. ¿Lo asilarán, lo extraditarán, lo  suicidarán?

**El Tribunal superior vasco rechaza suspender el homenaje al asesino más brutal de la ETA.  Nada más lógico, son tal para cual

**Ursula von der Leyen, ministra europea de no sé qué: “Necesitamos la Unión Europea de Defensa”. ¿Contra quién, en concreto? ¿Contra Libia? ¿Contra Siria? ¿Contra Afganistán?…

**El general useño de mayor rango temió que Trump hubiera enloquecido y que ordenase un ataque a China. Probablemente el que ha enloquecido es ese general. Peligroso.

**Hay un grupo de parlamentarios de la UE llamado UK-EU friendship group, capitaneado por la ex ministra de justicia alemana Katarina Barley que salió en defensa de Puigdemont y admitió en un periódico alemán que le interesaba poner dificultades a España.  Es decir, perjudicarla.

**No sé si, como dicen, Ayuso es una infiltrada de VOX en el PP. Pero desde luego no sigue la política  antiespañola y antidemócrata del PP. El del Máster  y su patulea llevan tiempo tratando de neutralizarla. Por ahora no lo consiguen. La verdad es que el PP debería saltar por los aires y dejar a VOX el espacio político. Sería un favor que haría a España.

**Nada socava más en profundidad a la familia que las políticas LGTBI, montadas  corruptamente con el dinero de todos. Hazte Oír informa:  “Dentro de cuatro días, si tú y yo no evitamos, el Ayuntamiento de Madrid celebrará el Family Pride, otro evento para hacer propaganda del colectivo LGTBI y de la ideología de género entre los niñosA través del área de Familias, Igualdad y Bienestar Social, el consistorio que dirige el alcalde del PP Martínez-Almeida promocionará la “diversidad” familiar frente a la familia tradicional, como le exigen los lobbies LGTBI. Almeida pone el Ayuntamiento al servicio de los chiringuitos ideológicos de la izquierda radical y se presta a expandir su doctrina entre los niños… ¡Ya está bien de usar el dinero público para el adoctrinamiento infantil!

 Observen la sucia perversión del lenguaje: “Family pride”, como lo de la “memoria democrática”.  Y en inglés, claro. Almeida es el miserable candidato del Mequetrefe del Máster contra Ayuso.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Futuro de la novela (de tertulia)

–Leí e tu blog que ibas a hacer un comparación entre las novelas de Cela y Baroja, por una parte, y las de Arthur Koestler por otra, pero no lo has hecho

–Te pones a ello y te das cuenta de que las diferencias son excesivas. Entre las de Cela y Baroja hay algo común, a pesar de sus enormes diferencias, y es su provincianismo. Los grandes movimientos y catástrofes de la época en que vivieron no encuentran reflejo en ellos, o solo les motivan juicios superficiales. Cela, especialmente, resulta irritante por su  vaciedad. Koestler, en cambio, los vivió con gran intensidad e intentó entenderlos, mejor o peor.

–Hombre, eso no es verdad del todo. Baroja tenía una curiosidad filosófica, literaria y científica enorme. Otra cosa es que sus juicios fueran más o menos acertados, a veces lo eran y a veces no. En Cela no se aprecia ninguna curiosidad, y cuando se pone a filosofar en plan nietzscheano, es infantil.

–Es más, Baroja daba por agotada la posibilidad de escribir novelas. Para él, todo lo bueno venía del siglo XIX, en el XX iba decayendo, y después de la segunda guerra mundial no le veía futuro a la novela, ni en general a la cultura europea.

–Coincido, más o menos, aunque quién sabe, el final de la novela  y de otras cosas como la filosofía, se ha dicho muchas veces. El problema de Europa no es tanto haber perdido aquella guerra, haber perdido las guerras coloniales, haber perdido la carrera técnica y económica, como haber perdido la carrera cultural: ni las ideas ni el arte vienen ya de Europa. Y parte importante de la cultura es la novela.

–¿Por qué? La novela no es más que ficción, ¿cómo puede ser tan importante? Viene a ser un engaño.

–No es fácil decir por qué. Pero te diré  dos cosas: Baroja tiene en España más importancia que casi todos los políticos, pongamos por caso. Y ficciones zarrapastrosas del tipo de “amar en tiempos revueltos” tiene más importancia que mis libros de historia, si vamos a medirlo por su influencia real. En parte, por eso he emprendido esta trilogía novelesca.

–No te cabrees si te lo digo, pero tus novelas son para un público reducido. La de Sonaron gritos puede, si la promocionan, llegar a un público amplio, pero la de perros verdes… No es que los problemas que salen en ella no les interesen a la gente, es que les fastidian, no quieren ni oír hablar de ellos. Y si al menos les dieras alguna solución… ¿En qué sentido esperas que tus novelas tengan influencia?

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El próximo sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes Por qué el Frente Popular perdió la guerra. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta,  Cuatro perros verdes,  Nueva historia de España, La Reconquista y otros libros. En la 275de Ediciones Encuentro, la trilogía sobre la República y la guerra civil y los problemas de la democracia.  

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilCuatro perros verdes

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Héroes de nuestro tiempo (I)

Con esa tuve yo un rollo… Duró poco, eso sí…  Me acuerdo del entierro del marido, o el funeral, o lo que fuera, bueno, yo iba con ella, disimulando, claro, como amigos, ya sabes. Yo iba tan fumao  que casi no me enteraba, y allí salieron unos tíos, de Comisiones Obreras o de UGT,  yo no los distingo bien, bueno, que si los derechos de los trabajadores y tal,  eso está muy bien, y allí estaban, ya te digo, soltando rollos sobre el muerto, que si era un tío cojonudo, que un educador de la juventud, un tío de ideas, ya sabes, de esos que dicen lo que hay que estudiar y lo que no, y cómo hacerlo y todas esas cosas, y la libertad y todo eso… A mí no me parece mal esa gente, un poco peñazos pero ya se sabe, no todo va a ser  juerga en esta vida… y me dio un poco de mal rollo pensar que yo le había estado poniendo los cuernos… Ella estaba a mi lado, con cara seria, como si estuviera dolida, no te digo que no lo estuviera, eh, que en estas cosas… Si te mueres, joder,  pues la cosa es seria y te da que pensar… Y los otros venga y dale, que el muerto era cojonudo y tal, me acuerdo que lo compararon con este… ¿cómo se llama? Sí, hombre, el tío aquel que fusilaron los fachas, uno de esos… ¿pedagogos, dices? Sí, “educador del pueblo”, un tío guay, algo de eso leí luego en el periódico…  si lo fusilaron sería por eso, porque los fachas, qué vas a esperar… Sí, coño, el Guardia… ¡Eso!, Ferrer Guardia. Pues que si  el maromo de ella había alumbrado no sé qué para la sociedad y para la juventud, que era comunista y cuando estaba Franco lo habían arrestado por luchar por la libertad, por la democracia y tal y cual… Y yo, qué quieres que te diga, por un lado me partía de risa… por dentro, claro, no iba a reírme en el funeral o lo que fuera, pero me partía, coño,  pensando que me estaba tirando a la mujer de un tío tan importante… Hasta iban a montar una fundación… ¿se dice así? Una fundación con su nombre, los de Comisiones, o los de UGT, bueno, da igual quienes fueran, pero un tío de la hostia, ya te digo. Y sí, es verdad, al mismo tiempo me daba… no sé cómo decirlo… me daba pena haberle gastado aquella putada, pero claro, la chica no estaba mal, y además si a ella le parecía bien, pues yo qué iba a hacerle.

   Luego fuimos a su casa, y ella dijo. “Ahora va a haber que tirar toda esa ropa”,  la ropa del maromo, que estaba en un par de armarios, y yo le dije: “Oye, ¿no se puede vender y sacar unas perras? Algunas cosas parecen nuevas. Joder, me quedan pequeñas, que si no yo me las pondría”, aunque me daba un poco de reparo ponerme las cosas de un muerto, esa es la verdad. Pero ella dijo que por la ropa usada no te daban nada, así que tirarla o regalarla. Y se puso a revolver en un cajón y sacar gayumbos, calcetines y qué sé yo, y al agarrar el lío le saltan de debajo unos sobres, y al mover uno se desparramó un montón de fotos. ¿Y a  que no te imaginas…? Eran chavalitas, joder, niñas medio desnudas o desnudas,  poniendo poses, coño, como las putas esas de la publicidad  y ese rollo. Y yo me las quedo mirando y le digo: “¿Eso qué es?”. Y ella me dice: “¿Es que no lo ves?” Y me contó la vaina, resulta que el maromo llevaba a algunas alumnas suyas a casa y organizaba desfiles de modelos cuando ella  estaba trabajando, ella también daba clases a otras horas. Y seguramente  el gachó se tiraba a más de una. Alucinante, tío, me quedé viendo visiones. Le dije, “¿Tú ya lo sabías?” “Sí, claro” “¿Y cómo te enteraste?” Pues se había enterado,  bueno,  es de cajón, tío, esas cosas siempre se terminan sabiendo, y más las tías. Y le pregunté otra vez, “¿Y los gachós aquellos del entierro y de la fundación también lo sabían?” Eso ella ya no lo sabía,  a lo mejor lo sabían y a lo mejor no. Pero le daba igual, dijo que eran unos cabrones de mucho cuidado, unos hijoputas. O sea, que el maromo era… eso, un pederasta, como los curas esos que dicen… Pero no era maricón, yo  tenía idea de que eran además maricones, pero se ve que no. Y ella dijo que lo que iba a hacer era sacar de casa todas las cosas del maromo. A lo mejor la fundación quería quedárselas, con su pan se las comieran, dijo, y si no, a la basura. A ella le daba asco, ¿entiendes?,  llevaban como cinco años casados, se habían casado pronto y el tío había cogido un cáncer o no sé qué… Bueno, qué más te voy a contar… Le dije si le apetecía echar un polvo, ella dijo que no, así que tuve que ponerme pesado, ya comprendes, hasta que…  Sí, a partir de entonces ya no nos llevamos bien, teníamos riñas y yo me lié con… No, no guardo mal recuerdo de ella, era como culta y me contaba cosas de esas, como de cultura y tal, a mí me aburrían, pero le agradecía la intención. No sé qué ha sido de ella, no he vuelto a verla… (Basado en hechos reales)

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Pollo Carvajal, “mesa de diálogo” / Desobedecer la ley totalitaria/ Gran Debate sobre la conquista (II)

El próximo sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes Por qué el Frente Popular perdió la guerra. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta,  Cuatro perros verdes,  Nueva historia de España, La Reconquista y otros libros. En la 275, de Ediciones Encuentro, la trilogía sobre la República y la guerra civil y los problemas de la democracia.  

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)Cuatro perros verdes

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Pollo Carvajal, Mesa de diálogo

**Que el actual gobierno se compone de estafadores y delincuentes  debiera ser el punto de partida de cualquier análisis político y de prensa. Pero en España, desde aquello de los “cien años de honradez” del PSOE, la política se basa en la ficción, la “imagen”  y el ilusionismo. La relación “económica” de la narcotiranía de Chávez y de Maduro con el PSOE y Podemos es el secreto de Polichinela, pero no puede decirse porque “no hay pruebas” (aunque constantemente esos delincuentes  vierten acusaciones sin la menor prueba contra VOX, por ejemplo, a través de la Triple M).  Y ahora parece que habrá esas pruebas con la detención del “pollo Carvajal” y su extradición a Usa (pues ya pueden suponer que en manos de los cómplices y colegas españoles de Maduro nunca habría prueba alguna). La detención del “Pollo” se demoró después de que la policía useña descubriese a la española su paradero, y ahora la “justicia” española aplaza la extradición so pretexto de que el personaje había pedido asilo a España… hace dos años, en los cuales vivió prófugo. ¡Cuánto formalismo de una “justicia” a lo Dolores Delgado! La propia fuga de Carvajal tendría que anular la petición de asilo, pero ya ven…

El problema con el “pollo”   es que sabe demasiado, y la pandilla de la Moncloa  se encuentra en  situación muy  delicada, entre las exigencias de Maduro y las de la justicia useña, esta algo mejor todavía que la de los asesinos de Montesquieu españoles. Un problema muy complicado. No sería extraño que Carvajal se “suicidase” para evitar problemas.  Hay en Madrid el precedente de otro personaje relacionado con Venezuela, que había anunciado su disposición a colaborar en el descubrimiento de la verdad.  Delincuencia y  política han solido ir estrechamente unidas en Latinoamérica, y desde hace años España se viene latinoamericanizando. Muchos creen que  el gobierno debe de estar temblando ahora, pero quizá no tiemble demasiado. En España llevan sucediendo desde hace  mucho  cosas gravísimas, ¡y “no pasa nada!”. Cierto que los enterados también creían  que “en España nunca pasa nada”…,  en vísperas de la república.

**Otro rasgo de los delincuentes, sean del PSOE o del PP,  es su afición a lo que llaman “diálogo” y que por lo común han sido chanchullos oscuros, como los sostenidos con la ETA, cuyas  víctimas han sido siempre el estado de derecho, la democracia y la unidad de España. El doctorado portero de discoteca quiere redondear el golpismo de 2017, reforzado con el indulto golpista posterior, con otra “mesa de diálogo” en la que España y Cataluña aparecen ya como dos naciones distintas y en las que se legitimará el golpismo separatista. ¡Y no pasa nada! ¿Hasta cuándo?

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Desobedecer la ley totalitaria

Usted insiste en que la ley de memoria es una reacción del gobierno y la universidad contra  tus libros.  ¿Tal trascendencia otorga a sus libros?

Creo que es así. Cuando empecé a escribir, la versión falsaria de izquierda y separatistas tenía casi todo el terreno ganado sin necesidad de ninguna ley, gracias a la colaboración del PP. Entonces empezaron a perder terreno, no podían  sostener un debate intelectual libre, porque son básicamente charlatanes,  y debieron recurrir a esas leyes liberticidas.

Ellos dicen que no puede haber debate porque el nivel de usted  es muy bajo.

Sí, ponen gestos muy graciosos de gente seria y científica, que no puede medirse con alguien “ajeno al gremio”. Pero si el nivel de mis libros fuera bajo, les interesaría el debate para mostrar su propio y alto nivel y desengañar a mis muchos lectores. No, tienen pánico al debate, y por eso precisan acogerse a las faldas de una ley de tipo soviético. Hasta el más tonto puede entenderlo.

Parece como si fuera usted el único que sostiene la verdad de la historia.

Hay otros, pero un tanto marginales y que en mi opinión van menos al fondo de las cuestiones. A mí han intentado también marginarme, pero solo  lo han conseguido a medias. La verdad les interesa muy poco. Les interesa que solo circule su versión. Y se comprende: en esa versión asientan todas sus políticas, que, como usted verá, siguen la misma dirección liberticida y disgregadora de la nación del Frente Popular. Intentan imitarlo.

Usted mismo  se  ha quejado de esas políticas de marginación contra usted y del descenso de la venta de sus libros.

Contra mí y contra otros. Son hechos reales. Luego  les ayudó  la primera gran crisis y más tarde la del covid. Esta última llegó apenas publicados mis dos libros  Por qué el frente popular perdió la guerra y La Segunda República,   que  iban viento en popa, y frenó casi en seco su venta. Sin embargo, las cosas van mejorando, y el primero va por la tercera o cuarta edición, y del segundo acaba de salir la quinta. Son dos libros de síntesis  y me parece que demuelen a conciencia las  tesis  de “memoria”. El covid paralizó también la difusión de Cuatro perros verdes, que había empezado muy bien. Espero que ahora se recupere… En fin, esas leyes hechas por corruptos y estafadores profesionales no deben obedecerse, debe defenderse la verdad, si es que valemos algo. 

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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El gran debate sobre la conquista (II)

Más allá de argumentos concretos, el asunto de fondo tocaba a la consideración de la propia condición o naturaleza humana, y se explica solo desde las tensiones internas del cristianismo. Según este, hay una igualdad esencial entre los seres humanos, como hijos de Dios, lo que se concilia mal con las evidentes desigualdades de todo tipo entre las personas. El respeto y compasión por los desdichados los exigen diversas religiones, pero en el cristianismo adquieren un tono particular, preconizando incluso una desigualdad contraria a la que parece ofrecer el sentido común: los pobres, desgraciados, ignorantes y oprimidos serían los bienaventurados o preferidos por Dios, aunque esa preferencia se manifestaría en otro mundo. Por ello el contraste entre riqueza y pobreza, salud y enfermedad, fuerza y debilidad, inteligencia y cortedad, saber e ignorancia, belleza y fealdad…, crea en todas las culturas cierta tensión moral, pero en ninguna tan fuerte como en el cristianismo, con efectos doctrinales, filosóficos y políticos. Las reformas sucesivas de la Iglesia han tenido ese fondo, y desde luego lo tiene la Controversia de Valladolid.

Pero ¿era justo igualar lo desigual, siendo la desigualdad y las tensiones derivadas una realidad fundamental y dinámica entre los individuos? El mismo problema afecta a las culturas: salvo para Las Casas y pocos más, era evidente la superioridad de la cultura española sobre las indígenas, aun admitiendo que en algunos aspectos no lo fuera. ¿Debía deducirse de esa superioridad el derecho a la invasión y la conquista? ¿O bien todas las culturas tienen igual valor por lo que cualquier invasión sería un inadmisible atentado moral,  un crimen? ¿Cómo tratar entonces las invasiones de unos pueblos indígenas por otros? Los movimientos indigenistas actuales afirman radicalmente la igualdad esencial de las culturas: los conquistadores y misioneros no habrían aportado nada sustancial de valor, y sí en cambio un legado de opresión y esclavitud. Colón sería el mayor criminal, por haberlo empezado. Incluso admitiendo ciertos rasgos un tanto embarazosos en aquellas culturas, como el canibalismo, los europeos no tendrían derecho a juzgarlos, pues no solo tenían sus propios actos y tradiciones tildables de criminales, sino que cada cultura tendría derecho a sus particularidades dentro de un deseable y exigible respeto y tolerancia multicultural. Cabe dudar, no obstante, de que los indigenistas actuales, alimentados intelectualmente por Las Casas, deseen rehacer las culturas indígenas y vivir en ellas, como sería conclusión lógica de sus diatribas. El problema es en cierto modo eterno, como el de la oposición igualdad/libertad, y tiene relación con este.

Las invectivas lascasianas han llegado a suscitar verdadero fervor en la misma España, afirmando muchos que ellas son lo único rescatable del descubrimiento y conquista. Y, he aquí una nueva paradoja, quienes así juzgan, valorando al fraile como un precursor de sí mismos, suelen estar próximos, por acción o simpatía, a corrientes de pensamiento y política que en el siglo XX sí han provocado bien constatados genocidios. Por poner un solo ejemplo, ha sido ferviente lascasiano Tuñón de Lara, historiador  stalinista. Tampoco los protestantes, franceses o ingleses, que con tanto éxito explotaron la Brevísima relación, demostraron en general particular  compasión y virtud  igualitaria  en sus imperios.

La honestidad de Las Casas queda de relieve en su intento –logrado– de que el escrito principal de su opositor, Democrates alter, fuera prohibido en España e Italia, de modo que casi nadie lo conociera y se perdiera en el olvido, como así ocurriría hasta el siglo XIX. Aparentemente, Las Casas ganó el debate y logró que se ordenase la paralización de la conquista, lo cual obviamente, no funcionaría.

En la práctica se estableció un equilibrio. Vitoria había dicho que no podía abandonarse del todo la administración de Las Indias después de haber cristianizado parte de ellas, y la corona no podía obligar a los colonos a volverse de allá ni prescindir de los metales preciosos (que contribuían a sostener la lucha con el islam, Francia y los protestantes): la conquista, la colonización y la evangelización continuaron, si bien vigiladas por la Corona y reglamentadas por la promulgación sucesiva de un corpus de hasta 6.400 leyes, notables por su racionalidad y sentido humanitario, y aplicadas en grados diversos (como ocurre con casi todas las leyes).

Fruto indirecto de la Controversia fue también el impulso al Derecho de gentes o internacional, hecho novedoso en el pensamiento civilizado, con efectos hasta el día de hoy. Impulso adelantado en varios decenios al pensamiento del holandés Hugo Grocio, desarrollado bajo influencia directa de Vitoria y otros pensadores hispanos. Este derecho intenta regular las relaciones internacionales apartándolas del imperio de la mera fuerza, y se asienta sobre el concepto de ley natural… que también podía interpretarse de diversos modos, como atestigua la propia Controversia. El peso de esta en el pensamiento jurídico y político posterior ha sido, con todo, harto mayor que sus efectos prácticos, pues las relaciones internacionales, en Europa, América y el mundo, han continuado rigiéndose en gran medida por realidades ajenas a las exigencias teóricas y legislativas.

Una hora con la historia: (1) 196 – España se libra definitivamente de la guerra | Empresas navales españolas – YouTube : En el otoño de 1942,  aliados y  alemanes compartieron el interés por la neutralidad española.

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Dos batallas decisivas / Todo al revés / La Transición no fue así

Una hora con la historia: (1) 196 – España se libra definitivamente de la guerra | Empresas navales españolas – YouTube : En el otoño de 1942, tanto aliados como alemanes compartieron el interés por la neutralidad española.

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Lepanto y Lisboa, batallas decisivas

Con motivo del 450 aniversario de la batalla de Lepanto han salido algunos libros, leo que uno suelta la tontería típica de que lo que ganó la batalla fue “la técnica: arcabuces y galeras”; otro,  multidisciplinar y multinacional, calificado de “definitivo”. Siento gran desconfianza hacia ese tipo de libros, que normalmente embrollan los asuntos mezclando toda clase de elementos esenciales, secundarios y anecdóticos, según el enfoque de cada cual. Afirma que la batalla no fue decisiva porque el poderío turco quedó en pie, o se dice que la victoria cristiana animaría a España para el intento de la “invencible”. Hay también un prurito por disolver la participación española, que sin duda fue la principal. En Nueva historia de España traté la cuestión, y no veo por el resumen leído que haya nada significativo que añadir. Y en 2017 volví a tratarla en  el blog, relacionándola con la batalla de Lisboa, también decisiva, pero tan olvidada como hace pocos años lo estaba  la de Cartagena de Indias. El artículo era este:

Creo que ud buscará en vano referencias a la batalla de Lisboa en 1589. Sin embargo fue para España una de las batallas decisivas de su historia. Allí culminó la gran expedición inglesa, con parte holandesa, llamada “Contraarmada” o “Invencible inglesa”, que perseguía acabar de destruir la flota española, dañada después de la “invencible”, ocupar las Azores y rebelar a Portugal contra España. A tal efecto Isabel de Inglaterra promovió una armada más numerosa  que la española del año anterior, entre 150 y 200 embarcaciones con 27.000 soldados y marineros. El objetivo estratégico esencial era la secesión portuguesa, por lo que la pronta renuncia a atacar los puertos en que se reparaban los barcos españoles tuvo al respecto poca relevancia.

  El momento culminante de la magna empresa fue el ataque a Lisboa. Allí los ingleses fueron rechazados con tan graves pérdidas, que ya no pudieron pensar en las Azores, clave de las comunicaciones españolas con las Indias. Los españoles tuvieron, entre La Coruña y Lisboa, unas 900 bajas mortales, en gran parte civiles, mientras que los ingleses perdieron entre 13.000 y 15.000 hombres, la mayoría por enfermedad y un porcentaje considerable por combates, en los que perdieron también numerosos barcos. Otros muchos desertaron. Solo les quedaron útiles unos 2.000 hombres y 20 naves. La gran armada española había fracasado el año anterior por las tormentas sin ser derrotada  por lo hombres, pero la contraarmada inglesa fue una derrota en toda regla, ocasionada por sus contrarios.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

   ¿Por qué fue tan decisiva esta batalla? Para entenderlo  basta pensar en lo que habría supuesto el éxito inglés: España no solo habría perdido Portugal, sino que esta, con su  flota y su imperio, se habría convertido en un estado hostil y prácticamente vasallo de Inglaterra. Además, la flota inglesa, ayudada por la holandesa y la portuguesa, se habría enseñoreado del Atlántico, haciendo prácticamente imposible la comunicación entre España y América. Simplemente la potencia española se habría hundido, con repercusiones tremendas en Flandes, Francia y el Mediterráneo. Habría significado el colapso español con la mayor probabilidad.

   ¿Fue esta batalla comparable a la de Lepanto, ocurrida dieciocho años antes? Lepanto fue, más propiamente que Lisboa, un choque naval con enorme número de bajas y destrucción de naves, y su repercusión histórica fue más amplia. De haber perdido la flota cristiana, los turcos se habrían apoderado definitivamente del Mediterráneo, donde eran hegemónicos desde hacía tiempo, e Italia y España habrían corrido un peligro inminente. De modo que  Lisboa salvó a España, pero Lepanto, comparable a Salamina, salvó también a Italia y más indirectamente al resto de Europa (aunque Francia colaboraba con los turcos e Inglaterra y los protestantes los animaban constantemente contra España). A pesar de lo cual, el Imperio otomano consiguió rehacerse parcialmente,  tomar La Goleta y avanzar por tierra hasta Marruecos, mientras que la defección de Venecia hizo imposible a España una explotación más a fondo de la victoria. Ello,  más la incesante piratería berberisca, obligaban a España a mantener una constante y costosa vigilancia en el Mediterráneo; pero la hegemonía naval turca quedó definitivamente rota.

    Una diferencia de interés entre ambas batallas es que el Imperio turco constituía  una verdadera superpotencia de la época, mientras que Inglaterra era un país pobre (suele calcularse que un tercio de la población vivían en la miseria, tras la expropiación de los monasterios y muchas tierras comunales). Pero estratégicamente contaba con grandes ventajas: no tenía que hacer frente a otros enemigos, como España,  que estaba rodeada de ellos y debía mantener la lucha en tres frentes. Por tanto, podía concentrarse en el mar, al tiempo que apoyaba a, y se apoyaba en, todos los enemigos de España, fueran franceses, holandeses, protestantes en general o turcos. Por tanto Inglaterra no era un enemigo desdeñable.

   En fin, ustedes se preguntarán como un suceso histórico de tal transcendencia como la batalla de Lisboa no figura en los libros de historia españoles o solo como una referencia secundaria. Cuando publiqué Nueva historia de España le dediqué alguna atención, aunque menos de la que merece. Para mi sorpresa, hablando con profesores de historia, no conocían el hecho más allá del episodio anecdótico de María Pita o del fracaso inglés en Lisboa, al que no daban la relevancia histórica debida, y que no relacionaban con una empresa de la magnitud de la “Contraarmada”. Ni Fernández Álvarez, ni Ruiz Domènec  ni Domínguez Ortiz la mencionan siquiera en sus historia generales de España. Ni siquiera Ricardo de la Cierva, y lo señalo porque como historiador es muy superior a sus numerosos detractores.

   ¿A qué se debe un hecho tan extraordinario?  He dicho en varias ocasiones que, salvo excepciones, la historiografía española suele ser muy detallista pero con pobre visión de conjunto y escasa agudeza de análisis (recientemente hemos tenido un ejemplo en un libro sobre el fraude en las elecciones del 36, muy detallado en algunos aspectos, pero sin verdadero análisis de sus consecuencias generales, que incluso trata de eludir) . Y por otra parte, así como los ingleses tienden a disimular u olvidar sus fracasos, los más torpes de los españoles (y son muchísimos) gustan más bien regodearse en los fracasos de su país y menospreciar sus éxitos.

    Como se recordará, algo parecido ocurría hasta hace cosa de quince años  con otra batalla decisiva, la de Cartagena de Indias y Blas de Lezo, un héroe comparable a Nelson. Creo que fui uno de los primeros en recordarlo, en Libertad Digital, y hoy día es bastante conocido e incluso se ha dedicado una pequeña estatua en Madrid a Blas de Lezo. Espero que pronto ocurra otro tanto con la tan decisiva batalla de Lisboa, muy mal analizada en su alcance histórico y hoy conocida casi solo por los especialistas.

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Todo se había vuelto al revés

Entre 1967, año de la novela “Cuatro perros verdes”, y 1976 se había producido la crisis cultural que había vuelto las cosas del revés. Los chavales de la novela de Pío Moa conservan el tesoro casi intacto de esa ingenuidad optimista… Pío ha conseguido retratarlos con profundidad y precisión. (F. Bellón) Nunca he leído una novela que combine de tal manera el humor, el amor, el crimen y una angustia filosófica dividida entre cuatro jóvenes muy distintos, que se asoman a la vida en una jornada inesperada (Isadora)  Cuatro aventuras de temáticas bien diferentes donde aparecen temas como el primer amor, el crimen, el recuerdo de la amada muerta o el terrorismo (J. Navascués) Los profesionales seguimos ciertos criterios para valorar una obra literaria: personajes, tema central, arquetipo, lenguaje, estilo… Simplemente recomendar su lectura, la va a disfrutar. (JZ -Alemania)

El próximo sábado, de 11,30 a 14.oo, en la feria del Libro, firmaré en la caseta 221, de Editorial Actas, Cuatro perros verdes, Por qué el Frente Popular perdió la guerra y otros. En la caseta 47 , de “La esfera de los libros” pueden encontrar  ejemplares de Sonaron gritos y golpes a la puerta, anterior a Cuatro perros verdes. Son dos novelas de juventud, una como recuerdos de un tiempo de guerras escritos por alguien ya anciano, y la otra como cuatro estudiantes que se enfrentan a la vida en unas circunstancias radicalmente distintas de las anteriores, pero con las que guardan una evidente relación. La idea de la trilogía consiste en novelar unos tiempos de la historia de España. La tercera novela transcurrirá en la época actual. Las dos anteriores son muy distintas en su concepción, y la tercera lo será aún más.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil Cuatro perros verdes

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 La transición no fue así

Es muy frecuente argumentar contra la ley de memoria histórica invocando un supuesto dulce acuerdo en la transición entre los partidos para reconciliarse  y, sin olvidar  el pasado inmediato,  renunciar a echarse  los muertos unos a otros. Tal historia es del todo falsa, aunque tenga cierta virtud o efecto en la crítica a una ley tan miserable, de tipo tan reveladoramente soviético.

La gran cuestión de entonces fue simple: ¿iba la democracia a partir del franquismo o enlazaría con un Frente Popular sovietizante y disgregador? En la realidad, la transición partió del franquismo por dos vías: la política de las personalidades franquistas, empezando por el rey,  Fernández Miranda o  Suárez;  y  la social de  la nueva sociedad creada en los 40 años de aquel régimen. Y por ello la rechazó un antifranquismo que nunca había sido democrático, unido  finalmente en torno al PCE y el PSOE en una “Platajunta”  tan democrática como cabe suponer atendiendo a sus componentes. Estos suponían que el pueblo español odiaba a un régimen que le había librado de la sovietización y la disgregación, de la guerra mundial y de la miseria republicana: ¡creían que la gente añoraba la “democracia” de las chekas,  los expolios y los incendios!

La transición se planteó como una evolución “de la ley a la ley”, reconociendo implícita pero indudablemente la legitimidad histórica del franquismo. Y así fue aprobada democráticamente  y por mayoría aplastante, en el referéndum de 1976, que casi todo el mundo pretende olvidar.  Pues bien, contra el referéndum se alzó aquella oposición “democrática” nostálgica de una república demente o de un frente popular criminal, y trató de impedirlo mediante una huelga general política, que fracasó por completo, y luego con el boicot, que casi nadie siguió: la transición desde el franquismo, de la ley a la ley fue más votada que la posterior Constitución. 

Tales fracasos demostraron la debilidad de aquel embrión de nuevo frente popular, obligándole a una mayor prudencia. Pero pronto sus partidos  percibieron el punto débil de una derecha que, por falta de nervio histórico y en definitiva democrático, ¡quería olvidar y hacer olvidar su procedencia!  Y bien pronto supieron explotar tal flaqueza, y lo hicieron precisamente arrojándole a la cara los muertos de la guerra, reales e inventados. La demonización del franquismo, obsesiva y calumniosa, prosiguió impunemente año tras año, sin más resistencia que la de unos pocos francotiradores, hasta llegar a la situación actual. Y el “olvido” de la derecha se convirtió en escupitajos sobre las tumbas de sus padres y abuelos desde que Aznar decidió condenarlos oficialmente. Luego, con Zapatero, se conformó un nuevo frente popular de hecho, el de la “memoria a la soviética”.

Y esta es la historia real. La transición se hizo sobre una reconciliación popular alcanzada muchos años atrás, en rigor  ya en los años 40,  tan fructíferos contra toda la leyenda “memoriadora”.  Y quedó bien de  relieve en el referéndum innombrable.  Hubo, en cambio, una falsa reconciliación  de aquellos partidos. Que, como toda falsedad histórica, no podía dar buenos frutos.

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