Semejanzas entre Ragnarök y Apocalipsis

Dejando aparte muchos detalles y símbolos, parecen análogas las dos profecías  que predicen el catastrófico fin del mundo conocido, en medio de batallas titánicas, y el advenimiento posterior de un mundo feliz, por así decir un mundo sin mal.

   Es fácil ver el origen psicológico de tales relatos. La vida de los hombres transcurre en una lucha a menudo angustiosa, a veces  trágica, entre lo que denominamos bien y mal, conceptos muy difíciles de concretar, pero claros como intuición general: los principios esenciales del comportamiento humano. Siendo el ser humano parte del cosmos, elevar esa lucha a un plano cósmico parece bastante natural: el universo estaría regido, entonces, por los mismos principios. Por lo mismo surge casi inconscientemente la pregunta de cuál será la conclusión final de esa lucha gigantesca. Comprendemos que el mal es una fuerza poderosísima,  por lo que la batalla final reunirá a todas las potencias de un lado y de otro, liberadas de su confusión y mezcla en las personas individuales. El destino al que aspiran los hombres es a vivir sin mal, al lado de los dioses supervivientes después del Ragnarök o crepúsculo de los dioses; destino que el Apocalipsis reservaría solo para una parte de los humanos, los que no hubieran servido demasiado al mal. Esta es una diferencia muy importante, en la que no entraré aquí. También hay que decir que en el Ragnarök los hombres actuales perecerán sin remedio ni redención, aunque de una pareja superviviente renazca el género humano.

  Pero  en las dos visiones hay una diferencia entre la parte referida al combate entre las potencias cósmicas, que viene a simbolizar en su máximo grado lo que ocurre a diario en la Tierra, y la promesa de paz y felicidad posterior, sin la cual el propio combate anterior carecería de sentido, pero que no expresa o simboliza una realidad, sino solo  una  fe o una esperanza.

   En nuestra época científica, sin embargo, esa esperanza se disuelve. Lo expresaba bien  B. Russell en unas frases recogidas por  Maeztu y que he citado otras veces: “Breve e impotente es la vida del hombre: el destino lento y seguro cae despiadada y tenebrosamente sobre él y su raza. Ciega al bien y al mal, implacablemente destructora, la materia todopoderosa rueda por su camino inexorable. Al hombre, condenado hoy a perder los seres que más ama, mañana a cruzar el portal de las sombras, no le queda sino acariciar, antes que el golpe caiga, los pensamientos elevados que ennoblecen su efímero día; desdeñando los cobardes terrores del esclavo del destino, adorar en el santuario que sus propias manos han construido; sin asustarse del imperio del azar, conservar el espíritu libre de la arbitraria tiranía que rige su vida externa; desafiando orgulloso las fuerzas irresistibles que toleran por algún tiempo su saber y su condenación, sostener por sí solo, Atlas cansado e inflexible, el mundo que sus propios ideales han moldeado, a despecho de la marcha pisoteadora del poder inconsciente”.

   Maeztu  ridiculiza la propuesta de Russell de cultivar un valor  sin esperanza con cierto toque de pose, la propuesta de que el hombre se adore a sí mismo y a sus obras perfectamente inútiles ante las fuerzas de un universo terrorífico. La ciencia, en efecto, deja de lado la idea de una proyección cósmica de la condición humana, la condición moral, el bien y el mal. El universo, como la ciencia, es ajeno a esa peculiaridad humana, con lo cual el ser humano quedaría aislado del cosmos. ¿De dónde vendría entonces un ser tan extraño al resto del universo?  La ciencia, desde luego, no aceptaría esa diferencia radical, pero explicarla le resultaría complicado.

Dejo aquí de lado las interpretaciones del Apocalipsis que lo entienden como una alusión críptica a las persecuciones de Nerón y Domiciano. Aunque fuera así, parece clara su proyección a un nivel mucho más general.

(Hace cinco años)

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la reconquista y españa-pio moa-9788491643050Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))Los Mitos Del Franquismo (Historia)

   En los libros de historia encontramos a menudo dos tipos de errores: de detalle y de enfoque. También puede decirse de descripción y de análisis. Los de detalle son inevitables, por cuidado que esté el texto, pero no  destruyen este, salvo cuando son demasiados o grotescos. Los de enfoque son los más peligrosos porque echan a perder el conjunto, y son los más frecuentes en las historias de España, desde la leyenda negra, la negación de la Reconquista o la pretensión de un Frente Popular “republicano” y  “legítimo.

 

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La mayor persecución religiosa de la historia

   Leemos a menudo el calificativo de “genocida” dirigido a Franco, en la onda  de la propaganda bélica según la cual trataba de exterminar a los obreros. F. Moreno se explaya en el libro coordinado por Santos Juliá Víctimas de la Guerra  Civil (1999): “Han caído ya, con la victoria militar, las instituciones democráticas”. Habían caído mucho antes. De hecho, fue su caída lo que ocasionó la guerra. Pero ya sabemos qué entienden por democracia estos autores. “La violencia fue un elemento estructural del franquismo”. Lo es de todos los regímenes. El terror sería “parte integral del glorioso Movimiento Nacional, de su asalto a la República y de la conquista gradual del poder, palmo a palmo, masacre tras masacre”. “La represión y el terror  (eran) el pilar central del nuevo Estado, una especie de principio fundamental del Movimiento”. “El fenómeno de la tortura fue masivo y generalizado”. “Se puede afirmar que Franco convirtió a Madrid en un gran presidio”. Etc. En suma,  “Un exterminio de clase”. “Las declaraciones de Franco y de sus generales no disimularon nunca su propósito de exterminio”, “Cárceles, torturas y muerte, lejos de disminuir al término de la guerra, se incrementaron al máximo”. “Por todas partes se humilla a la gente sencilla”, y especialmente, dicen, a las mujeres.  Durante años, cuenta Juliá, “el fusilamiento de los derrotados continuó siendo un fin en sí mismo (…) Los enemigos solo gozaban de un destino seguro: el exilio o la muerte”. Preston banaliza el holocausto judío, aplicando el término a los sucesos de España.

   Todo esto es simplemente propaganda de guerra, que autores como estos  intentan revivir de algún modo. Por supuesto, ni de lejos hubo tal exterminio, de clase o no de clase. La casi totalidad de quienes, de buen o mal grado, lucharon por el Frente Popular (1.700.000 hombres), de quienes lo votaron (supuestamente)  en las elecciones (4.600.000) o vivieron en su zona (14 millones) ni fueron fusilados ni se exiliaron. Siguieron viviendo en España como los demás, dentro de las penurias que por entonces afectaron a casi toda la población. Es algo tan obvio que asombra leer hoy tales diatribas, claramente pensadas para remover viejos resentimientos, sobre todo entre jóvenes que no vivieron la guerra ni el franquismo.

   Con perfecta desenvoltura, los sembradores de tanta falsificación son capaces de escribir  al mismo tiempo: “[Que] el dolor de tantas y tantas víctimas anónimas del odio más irracional no sea inútil y, establecida la verdad tras el necesario debate, la guerra civil se incorpore definitivamente a nuestra historia”. “La verdad”. Su “debate” ha consistido en la aplicación de la censura y el intento de condenar a muerte civil y, últimamente, a multas y cárcel, a los discrepantes de tales “historias”.

   Hubo sin embargo un genocidio tipificado como tal: “aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un pueblo o grupo  social por motivos raciales, políticos o religiosos”. Y fue el intento de exterminar a la Iglesia. El encarnizamiento  con que se llevó a cabo revela hasta qué punto el aborrecimiento al catolicismo era una de las poquísimas  señas de identidad comunes a todos los partidos del FP, excepto el PNV, que no obstante cumplió también su papel en la empresa.

   Por citar algunos casos,  bastantes fueron torturados  en espectáculos públicos o “toreados” con banderillas, a otros los castraron y metieron en la boca sus genitales. A un capellán le sacaron un ojo, le cortaron la lengua y una oreja antes de degollarle; otro fue arrastrado por un tranvía, otros más golpeados  y cortados con palos, mazas y cuchillos  hasta hacerlos pedazos. Algunos  quemados vivos.  A seglares como una profesora de la Universidad de Valencia le arrancaron los ojos y le cortaron la lengua para impedirle seguir dando vivas a Cristo Rey; otra fue violada delante de su hermano, atado a un olivo, antes de asesinar a ambos. El obispo de Barbastro fue torturado, castrado y fusilado junto con otros clérigos y seminaristas. Cientos de monjas fueron violadas y asesinadas… Casos tales menudearon, y con frecuencia los cadáveres eran golpeados, quemados o tirados por barrancos como de perros. En varios conventos, los milicianos exhumaron ataúdes y esqueletos o cuerpos momificados y los exhibieron en ceremonias grotescas, con imitaciones obscenas de misas. En muchos cementerios fueron rotas las cruces y lápidas con frases cristianas

   Los clérigos asesinados sumaron unos 7.000, incluyendo 13 obispos, a los que hay que añadir un mínimo de 3.000 laicos católicos por el mero hecho de serlo. Fue probablemente la persecución más intensa y sanguinaria sufrida por el cristianismo en su historia, superior a las de Roma y a otras más recientes como la de los bolcheviques en Rusia o las del gobierno masónico en Méjico. Y el aspecto más profundamente característico de nuestra guerra civil.

   La extrema violencia contra las personas se proyectó también contra   templos y obras de arte: “tesoros históricos y artísticos de incalculable valor fueron pasto de las llamas: retablos, tapices, cuadros, custodias (…) imágenes sagradas de grandes pintores y escultores como Montañés, Salcillo, Pedro de Mena, Alonso Cano, Sert y otros monumentos insignes de la arquitectura y escultura religiosa quedaron abatidos, y ardieron antiquísimas y valiosísimas bibliotecas de conventos, seminarios y catedrales, así como archivos”. Solo en Cataluña fueron destruidos hasta cien mil volúmenes de la biblioteca franciscana de Sarriá , del seminario y del convento de los Capuchinos de Barcelona; cincuenta mil en Igualada. Joyas del románico, del gótico, del barroco y del mudéjar fueron quemadas o voladas. En Madrid, la catedral de San Isidro, en sí misma un gran museo de arte con pinturas italianas y españolas, fue incendiado…. A la primera oleada de destrucciones siguió pronto el saqueo  de obras de arte y tesoros diversos, que los dirigentes del FP llevaron al extranjero al perder la guerra.

   Se ha pretendido que los jefes “republicanos” trataron de frenar aquellos hechos, pero es más cierto decir que los atizaban en su prensa y que expoliaron cuanto pudieron. El efecto fuera de España resultó muy perjudicial para las izquierdas. Ante  las críticas, el órgano del partido azañista Política, “razonaba”: “Ningún tesoro más precioso que la razón, la justicia y la libertad (…) Casi todos esos monumentos, cuya caída deploramos, son calabozos donde se ha consumido durante siglos el alma y el cuerpo de la humanidad”. ¿Por qué lo deploraban, entonces? La incitación a la destrucción era bien clara. Justificar en ¡la razón, la justicia y la libertad!” una persecución tan feroz, sangrienta y culturalmente destructiva, ya dice mucho. Pues bien, aquel periódico y partido suelen ser considerados los más moderados e ilustrados  de cuantos componían el FP

   Con todo, una explosión de odio tan desenfrenado en un país tradicionalmente católico no tiene explicación fácil. Madariaga y otros le achacan una gran incultura  del clero y arguyen que “el pueblo” se había disociado de la Iglesia  porque esta le había olvidado, no atendía a sus necesidades y se había aliado con “las capas reaccionarias” o “con la derecha”, “el capitalismo”,  “apoyando siempre al poderoso, al rico, a la autoridad opresora”. Así los crímenes no los habrían perpetrado pequeñas minorías sino “el pueblo”, en particular “el pueblo trabajador”, que, como se sabe, carga con lo que le echen. Pero el argumento es muy difícil de sostener.

    Existían en España, como en todos los países, bolsas más o menos extensas de miseria, y también una tradicional despreocupación de las clases altas por la falta de instrucción y la pobreza sufrida en los barrios industriales de Barcelona o Bilbao, y sobre todo entre los jornaleros de Extremadura y Andalucía. Contra un tópico común, desde la primera guerra carlista, un siglo antes, en España había gobernado  casi siempre la izquierda, representada por los liberales, fueran moderados o exaltados. Y estos habían oscilado entre un anticatolicismo radical y un “acomodo incómodo” con la Iglesia, a la que habían despojado de grandes bienes y ocasionado atentados y alguna matanza ya en el siglo XIX.  Aquellos liberales habían aprendido bien la lección de que la riqueza no procede de sentimientos altruistas sino de que cada uno mire por lo suyo. Por eso era la Iglesia quien, mejor o peor, “miraba por los pobres” con una red de asilos, orfanatos y hospitales, y también promoción personal con escuelas populares, centros de enseñanza profesional, montes de piedad, cajas de ahorro y algún sindicato menor. Y culturalmente sostenían revistas y editoriales, algunos centros universitarios prestigiosos y cuidaban un ingente tesoro artístico legado por los siglos. Por muchas críticas y ataques justificables que pudieran hacerse a estas labores, es imposible que puedan explicar una persecución tan brutal.

   El argumento se debilita aún más  por cuanto los curas y frailes consagrados a tareas asistenciales y de promoción, que a menudo vivían ellos mismos en auténtica pobreza, fueron cazados como alimañas tanto o más que aquellos que aparecían ligados “al rico y la autoridad opresora”. El empuje de nuevos movimientos más extremos desde principios del siglo XX (marxismo, anarquismo, republicanismo) había agravado más aún la aversión a la Iglesia. Y en esas ideologías creo que cabe encontrar la raíz de un aborrecimiento tan furibundo. Como veremos en la cuarta parte, cada una de ellas presentaba una concepción total del mundo y de la vida, prometedora de sociedades grandiosas; y la Iglesia eran enfocadas como el mayor o uno de los mayores obstáculos a sus proyectos sociales. Esas ideologías, vulgarizadas en tópicos sencillos, podían tener un fuerte efecto sugestivo en mentes incultas. Y también en las refinadas.

   No faltan hoy quienes siguen tocando la misma música que Madariaga o Política. Dos botones de muestra: A. Beevor, en su La guerra civil española, 2005 lo entiende como una furia “que parecía rebosar de un pozo centenario de humillaciones y atropellos, de la desesperación de gentes maceradas en el silencio temeroso y en el odio íntimo que de repente ven desaparecer los viejos tabúes”. Buena apología del crimen basada en su ignorancia de la historia de España. Una escritora más o menos pornógrafa, A. Grandes  cantaba el goce que según ella sentirían las monjas violadas por “milicianos jóvenes, armados y –¡mmm!—sudorosos”, en un artículo que le valió algunas protestas. A decir verdad, las izquierdas jamás han  expresado el menor sentimiento por aquel genocidio. Más aún, han querido intimidar a quienes lo recuerdae. Desde El País, por ejemplo, se ha acusado a la Iglesia de promover un espíritu de guerra civil por beatificar a los mártires de aquella orgía de sangre. Y desde hace años vuelven los conatos de incendios, agresiones y sobre todo la vieja propaganda que desde el siglo XIX ha provocado tantos crímenes, destrucciones y expolios.    

   Cabe añadir que desde que el Concilio Vaticano II, en los años 60, optase por el “diálogo con los marxistas”, sectores de la Iglesia han llegado a colaborar con sus antiguos exterminadores, y hasta a pedirles perdón; y hoy su jerarquía muestra indiferencia ante la planeada profanación de la tumba de Franco, que la salvó justamente del exterminio. Son hechos, digamos, llamativos.  

 


 

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Mensaje de Hazte Oír

(No pertenezco a la asociación Hazte Oír, pero entiendo que está llevando a cabo iniciativas necesarias que otros, la derecha y la Iglesia, debían realizar por su cuenta o al menos apoyar, pero que en realidad están saboteando. Ignacio Arsuaga ha enviado este mensaje)

Open Society Foundations dispone (que sepamos, declarados) de 32.000 millones de dólares, sí, treinta y dos mil millones, para impulsar, en todo el mundo, el aborto, la ingeniería  genética, la eutanasia…. en general cualquiera de las variantes de la cultura de la muerte que promueve; para extender la viscosa ideología de género que quiere impregnarlo todo, especialmente desde la escuela; para fomentar y extender un laicismo beligerante que intenta expulsar cualquier signo cristiano de la vida pública; para financiar partidos y elecciones…; Y para atacarnos, «la izquierda mundial ha desencadenado un ataque contra los disidentes». Y nosotros queremos responder a los ataques, trabajando (más cada día).

Escribo para pedirte ayuda para defendernos de estos ataques y poder seguir trabajando, llevando tu voz a todas partes, defendiendo la vida, la familia y la libertad, por mucho que intenten impedírnoslo.

Open Society Foundations ES un impresionante conglomerado multinacional, con decenas de oficinas y fundaciones repartidas por todo el mundo, cuyo objetivo es influir en los gobiernos para sacar adelante su agenda promoviendo la cultura de la muerte, la ideología de género y el laicismo beligerante. Obviamente eso no lo hacen, habitualmente, abiertamente…, sino a través de programas con una apariencia social y de cara amable.

Están a las órdenes de George Soros el húngaro-americano magnate milmillonario, uno de los líderes más destacados (si no el que más) de la progresía mundial, quien por alguna razón (no quiero juzgarle), combate de una manera radical y feroz los valores que en HazteOir, defendemos: la vida, la familia y la libertad.

  • Un reportero de OpenDemocracy, un medio digital perteneciente a las Open Society Foundations (Soros), publicó en el mes de mayo en ese medio una extensa pieza periodística llena de algunas medias verdades y muchas inexactitudes y falsedades con el ánimo de dañar a HazteOir.
    • Unas fechas después, el Washington Post se hacía eco de ese reportaje, añadiendo inexactitudes y falsedades al original. En España, medios como El País y otros reproducían este artículo del Post o se hacían eco de él.
    • En el mes de julio, Open Democracy vuelve, mediante la manipulación, a atacarnos de nuevo.  
    • Pero lo único cierto y demostrado tras esas maniobras, ataques y artículos, es que HazteOir se ha convertido en una pesadilla para los líderes de la progresía mundial, somos muy activos defendiendo la vida, la familia y la libertad.

       HazteOir nació para cambiar las cosas, promoviendo la participación ciudadana útil a favor de la dignidad humana y la libertad, no para someterse a ellas.

    • Para seguir adelante, Hazte Oír pide ayuda económica: “Puedes ayudar con alguna de las cantidades que te sugiero o con cualquier otra que te parezca oportuna

    • No recibimos ayudas estatales de ningún tipo (ni las pedimos, ni las queremos) ni tenemos detrás de nosotros empresas, corporaciones o grupos de interés de cualquier naturaleza que financien nuestra labor.

      Nuestros recursos, el dinero del que disponemos para poner en marcha y llevar a cabo nuestras campañas, salen exclusivamente de las donaciones de ciudadanos corrientes comprometidos con la defensa de la vida, la familia y la libertad.

    • (1) Éste es el artículo del Washington Post que utilizó las manipulaciones de Open Democracy para atacarnos (está en inglés)   https://www.washingtonpost.com/graphics/2019/opinions/spains-far-right-vox-party-shot-from-social-media-into-parliament-overnight-how/?utm_term=.117cd844df1d

      (2) Éste es el artículo en español del que te hablo de la Open Democracy:  https://www.opendemocracy.net/es/democraciaabierta-es/europa-am-rica-latina-y-la-globalizaci-n/

      (3) Éste otro artículo de Open Democracy del mes de julio donde continua con su manipulación y ataque: https://www.opendemocracy.net/en/5050/the-american-dark-money-behind-europes-far-right/

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Universo y destino / Recordar manifiesto Gibraltar

*La situación política actual es más de lo visto desde hace muchos años, con un grado mayor de desconcierto y putrefacción de los partidos. Es de importancia muy secundaria cuál de ellos gobierne. El único elemento nuevo que entra en el análisis es VOX. Mucho depende de lo que sepa hacer. Y su política debe ser muy explicada, estar en primera línea y basarse en la denuncia y no en la participación en el embrollo.

* Es importante llamar Doctor al Doctor. En una sola palabra, sin necesidad de más explicación, queda al descubierto su fraude, su estafa  política, académico y humana. ¿Por qué ningún político ni casi ningún periodista lo hace así?  Porque casi todos ellos son igualmente fraudulentos. Y en España se respeta  mucho a los matones.

*La Reconquista es actual no solo porque se la está negando a fin de negar y desarticular España, sino porque la situación política exige realmente una reconquista.

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–La vida humana –dijo Ángel– es como esas nubecillas que se forman y que poco a poco se van disolviendo en el firmamento sin dejar rastro. Ni siquiera memoria. Porque la memoria que deja cada cual entre sus conocidos  o entre sus parientes, es parcial y se desvanece al cabo de poco tiempo. Y con los personajes famosos durante siglos ocurre lo mismo: sabemos sus nombres y algunas cosas que hicieron o dejaron de hacer, pero bajo esas cosas no los conocemos realmente.  

–Buena semejanza, ¿en realidad nos conocemos a nosotros mismos? ¿Cada cual a sí mismo? –opuso Jaime

–Si Freud descubrió algo de nosotros, es señal de que antes se ignoraba, de que durante siglos todo el mundo ha ignorado cosas esenciales sobre sí mismo. Pero Freud puede estar equivocado, y entonces eso que creemos saber de nosotros gracias a él,  es falso.

–Bien, bien esa comparación con las nubecillas –apostilló Leandro–. Pero ¿conoces un poema de William Blake que dice: “Ver un mundo en un grano de arena / y un firmamento en una flor silvestre / abarcar el infinito en la palma de la mano/ y la eternidad en una hora?” Esto suena extraño, pero sugestivo y  no irrazonable. Ahora te pregunto:  ¿puede decirse lo mismo de la vida de cada persona? ¿Que sea posible discernir el cosmos y su destino en cada vida humana? ¿Qué me dices?

–No me parece posible, porque el universo es uno, y las vidas humanas y sus destinos son enormemente diferentes.

–Pero entonces la vida humana sería algo muy diferente del cosmos.

–No necesariamente. También hay muchas flores silvestres distintas con muchos destinos distintos: marchitarse, ser comidas o pisoteadas o cortadas… Pero admito que hay un fondo de identificación con el universo…

–Te lo diré de otro modo: yo estuve a punto de ser fusilado dos veces  por gente opuesta ideológicamente entre sí, por nacionales y por comunistas y por razones muy distintas, siendo yo comunista. Me libré por pura casualidad, o al menos lo veo así. ¿Tiene eso algo que ver con el cosmos? ¿Se concentra en esos hechos un indicio, al menos, del mundo total y de sus avatares? ¿O no tiene nada que ver una cosa con la otra?

–¿Quién puede saberlo? Pero quizá nos equivoquemos en algo: integramos todas las cosas en un conjunto general, al que llamamos universo. Eso parece pura lógica, pero ¿y si no tuviera que ver con la realidad? ¿Y si lo que llamamos universo no fuera el conjunto de todas las cosas sino algo diferente?
(Hace seis años)

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

 (Hace ocho años)

LA ÚLTIMA COLONIA DE EUROPA OCCIDENTAL

La significación de Gibraltar

  El problema de Gibraltar no es un problema menor, ni mucho menos, pues define aspectos cruciales de nuestra verdadera posición internacional. Es preciso, por ello, que, si no los políticos, al menos la opinión pública lo retome.

1. Una idea artificialmente extendida desde hace bastantes años, en particular por las corrientes socialistas y separatistas, afirma que la cuestión de Gibraltar carece de importancia práctica y que insistir en ella resulta una pérdida de tiempo, cuando no una actitud “reaccionaria” o “franquista”. Claro está que si así fuera habría que preguntarse por qué, en cambio, el Peñón es tan importante para la potencia colonizadora, tan alejada geográficamente de él. Una colonia por cuya posesión Inglaterra no se contentó con el leonino Tratado de Utrecht, sino que ha vulnerado sucesivamente las condiciones de dicho acuerdo, siempre con increíble arrogancia, y lo sigue haciendo en la actualidad, haciendo caso omiso de todas las resoluciones de la ONU al respecto. Debemos convenir, entonces, en que sí tiene un interés de primer orden para Inglaterra.

2. La razón de ese interés para la potencia colonizadora es cuádruple. En primer lugar, la posesión de Gibraltar aseguraba las comunicaciones del Imperio Británico; en segundo lugar, la Roca era un símbolo del poder imperial inglés y, a la inversa, de la humillación de España, con la que históricamente sostuvo largas rivalidades: tal es un significado de la bandera británica ondeando sobre el Peñón; en tercer lugar, la colonia es un fructífero centro de negocios y tráficos de todo tipo, legales e ilegales, en perjuicio de España; en cuarto lugar, el Peñón tiene gran importancia como permanente sede de vigilancia, espionaje e incluso amenaza sobre nuestro país.

3. Podría creerse que ese interés británico es anacrónico, por cuanto ha desaparecido su imperio y teóricamente los dos países son amigos y aliados. Pero se trata de una falsa apreciación. La mentalidad y la práctica internacional inglesas siguen siendo en gran medida imperiales. Así, Londres mantiene colonias, enclaves y bases en otros lugares del mundo, y es el país de Europa Occidental que más gasta en fuerzas armadas –casi 70.000 millones de dólares en 2009, más que otros económicamente superiores, como Francia (67.000 millones), Alemania (48.000 millones) o Rusia (61.000 millones), esta con población y extensión mucho mayores, y con muchos más conflictos potenciales–. Solo dos países superan el gasto militar inglés, Usa y China, e Inglaterra supera proporcionalmente a la segunda, con un 2,5% del PIB frente a un 2%. En cuanto a la relación entre los dos países, la mera permanencia de la colonia demuestra que Londres solo contempla la “amistad y alianza” con una visión imperial, desde una posición de superioridad indiscutible.

4. Al interés militar y estratégico, tan fundamental para la mentalidad internacional inglesa, se suma el económico. En tiempos de Franco, con el cierre de la verja, Gibraltar se convirtió en una pesada carga para Londres, al punto de que su diplomacia maniobraba constantemente en pro de su reapertura. Con el tiempo es muy probable que Inglaterra hubiera tenido que devolver el Peñón, como había acordado la ONU, máxime si España presionaba sobre Usa, tan interesada en las bases militares españolas. La llegada del PSOE al poder, en 1982, fue pronto seguida de la apertura de la verja y de todo tipo de facilidades para que la colonia volviera a convertirse en sede de todo tipo de tráficos y de una verdadera colonización económica de las zonas vecinas, en beneficio de Inglaterra.

5. Es obvio, por tanto, que si Inglaterra concede tanta importancia a Gibraltar, España, en cuyo territorio se encuentra la colonia, debe concederle mucha más todavía.

6. Para España tiene una fundamental importancia militar, porque se trata de un punto clave para el dominio del Estrecho de Gibraltar y zonas aledañas. Recuérdese que, aparte de que por esa vía han llegado tradicionalmente amenazas e invasiones que estuvieron muy cerca de acabar con todo lo que España ha significado en la historia, la amenaza ha resurgido desde la independencia de Marruecos, el país más agresivo del Magreb, que ha mantenido guerras expansivas con todos sus vecinos. En cuanto a nosotros, presiona permanentemente sobre Ceuta y Melilla después de haber ocupado ilegalmente el Sahara y perjudicado económicamente a las Canarias; sin contar el auge del islamismo radical.

7. Desde el punto de vista político, España es el único país europeo sometido a la vejación permanente de soportar una colonia en su territorio. Ello tiene un alcance mucho más amplio que el meramente simbólico o de dignidad, pues define claramente nuestra prolongada decadencia y nuestra posición actual como estado lacayo en la alianza occidental (OTAN y UE).

8. En relación con la OTAN, debe recordarse que la adhesión de España se hizo en condiciones muy desventajosas: no solo permanece el Peñón bajo poder inglés, sino que la misma alianza deja fuera de su protección a Ceuta, Melilla y las islas españolas próximas, es decir, aquellos puntos en los que España puede ser víctima de una agresión. Lo cual vuelve a colocarnos en posición de lacayo.

9. Tampoco la entrada en la UE ha supuesto el más mínimo avance en la resolución de este problema, del que se han desentendido todos los demás países “amigos y aliados”.

10. La desatención del resto de Europa al hecho intolerable de la colonia no puede extrañar, por cuanto la clave del mismo está en nuestra casta política. Y tiene relación, a su vez, con su línea de claudicaciones y corrupciones, que han llevado a una involución antidemocrática y al auge de los separatismos y las concesiones al terrorismo. Por ello, creo muy importante que la opinión pública sea bien informada al respecto, de modo que estas nefastas políticas cambien.

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“El Padrino”, el amor súbito y la épica delincuente / Sobre la autarquía.

He aprovechado estos días de semivacaciones para ver las tres películas de El padrino”. Según el amigo que las tenía, se trata de obras magníficas, sobre todo la primera, considerada por los expertos incluso como la mejor de la historia (en otros tiempos era “El acorazado Potemkin (o Patiomkin) o Ciudadano Kane, parece ser). Soy muy poco cinéfilo y no tengo un criterio  especialmente documentado. No creo que haya en el cine obras maestras comparables a las grandes literarias o musicales, por ejemplo.  Como fuere, uno de los episodios me recordó una crítica de Manuelp a Sonaron gritos y golpes a la puerta, hace cosa de un año, así que la he buscado: “El enamoramiento súbito que experimenta el protagonista de la novela -Alberto- por Iliena es idéntico al descrito como “rayo” en la novela “El Padrino” de Mario Puzo por el que Michel Corleone queda fascinado instantáneamente por Apollonia al verla y también son parecidas las trágicas muertes de las dos mujeres”.

La verdad es que ni leí la novela ni había visto la película, y por ello me sorprendió  el comentario. Por lo demás, el enamoramiento súbito es  un tema literario frecuente desde Tristán e Isolda o quizá antes, y en la vida real también se da –persista luego, o no–, como se da también el enamoramiento infantil prolongado en la edad adulta, aunque estas cosas no ocurran a menudo. Que ese enamoramiento termine trágicamente en las dos novelas y en la película ya es una coincidencia menos fácil, pero realmente no se parecen mucho los dos sucesos. En El padrino, Apollonia muere casi accidentalmente en un atentado destinado al marido, mientras que en Gritos y golpes se trata de una venganza en la que se mezclan los celos y la acción partisana, aunque he preferido no dejarlo del todo claro cuando los protagonistas rehúsan identificar a la mujer ahorcada, presuntamente Irina.

Volviendo a El padrino, los personajes están bien retratados psicológicamente, la acción es coherente (no sé si realmente la mafia funciona así)  y técnicamente la película está muy bien hecha. Es básicamente un relato épico, y ahí está la contradicción insoluble: no puede hacerse verdadera épica con unos asesinos por dinero “sucio”. Salvando las distancias, recuerda a Alatriste, un asesino profesional a quien no hay modo de convertir en héroe.  El fondo del argumento chirría así de modo intolerable, no digamos en la parte tercera, cuando el jefe mafioso, ligeramente arrepentido y empeñado en centrar sus negocios en la legalidad después de haberse vuelto inmensamente rico, juzga moralmente a otros, y a los políticos italianos como la “verdadera mafia”, en lo que quizá no iba del todo descaminado, si dejara aparte lo de “verdadera” (creo haberlo oído así).

Claro que, por otra parte, este tipo de literatura de “épica delincuente”,  con abundancia de escenas de gran violencia y maldad,  conforma una tradición literaria y cinera (perdón por el neologismo) especialmente cultivada  en Usa, pese a la creencia contraria de César Vidal. Una explicación podría encontrarse en cierta tensión violenta acentuada en la sociedad useña. Por otra parte, de modo más amplio, los temas literarios han sido con gran frecuencia aquellos hechos y personajes que se salen de lo corriente –lo que vuelve muy  arriesgadas las interpretaciones sociológicas o políticas de la literatura–. Y sobre todo los que se salen de lo corriente por el lado malo. Hay una fascinación humana muy extendida por el mal,  tradicionalmente castigado al fin, pero me parece que en el siglo XX han proliferado los relatos del mal triunfante, sin final feliz, un rasgo de desasosiego moral de la época. Creo que esos son los ingredientes que  hacen la película digna de verse, aun con su  quiebra de fondo.

(En el blog, hace seis años)

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A menudo encontramos juicios demoledores sobre la economía autáquica que siguió España desde finales de la guerra civil hasta 1959. Se habla de “años perdidos”, etc. . Ya he recordado algunos datos sobre esa época, que no fue perdida ni mucho menos (http://www.libertaddigital.com/opinion/historia/los-40-y-50-anos-perdidos-del-franquismo-1276239136.html)

La autarquía fue básicamente una profundización de la política tradicional muy proteccionista seguida por España, debido al éxito de la autarquía en la Alemania nacionalsocialista y a las imposiciones del aislamiento internacional, finalmente vencido. Muy lejos de ser una ruina, permitió tasas de crecimientos superiores a las de la democracia en algunos años y permitió construir una base industrial  considerable, sin la cual la liberalización posterior no habría llevado muy lejos, en lugar de convertir a España en el país de más rápido crecimiento de Europa y segundo del mundo después de Japón. Pero hasta ahora todas las recetas económicas han tenido su momento de éxito y de fracaso. La política de sustitución de las importaciones llevó finalmente a una necesidades importadoras crecientes para las que no existían divisas, de modo que la situación podría volverse dramática si, por ejemplo, fallaba la cosecha de naranjas. Este fue el argumento con que los liberalizadores convencieron a Franco. Curiosamente, en 1959 Europa occidental se encontraba en pleno auge económico, manifiesto entre otras cosas en un aumento espectacular del turismo. Es decir, en los años siguientes España se vio inundada de turistas que proporcionaron un chorro enorme de divisas con el que se financió en buena medida el crecimiento.  La pregunta es: ¿cómo habrían evolucionado las cosas con una política autárquica alimentada por el turismo masivo?

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