El caso Cifuentes y la putrefacción de una democracia.

La guerra civil organizada por el PSOE en 1934 fracasó porque en la población los odios aún no eran suficientes. Mediante una campaña falsaria sobre las “atrocidades de Asturias”, consiguió envenenar a la sociedad española, exacerbando el odio https://www.youtube.com/watch?v=w8h_1COz_tQ … … … …

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Este viernes hablaré sobre la situación actual en relación con Gibraltar, y las opciones posibles. En el Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, a las 7,30 de la tarde, terminando así este primer seminario, en el que han intervenido José María carrascal, Guillermo Rocafort y Salvador Fontenla.

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Nada puede ser más ejemplar e ilustrativo de la situación española que el caso Cifuentes. Esta señora  tiene la ideología zapateril al completo: es LGTBI, republicana, milita fervorosamente  en un partido engordador de separatismos, de Gibraltar, de la ETA (esto último no con Aznar), favorable a regalar “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas… Un partido corrupto y antifranquista (y esto es decisivo), fiel cumplidor de la totalitaria “memoria histórica” inventada por el partido de los “cien años de honradez”. En otras palabras, la señora podíra estar perfectamente en el PSOE, en Ciudadanos o incluso en Podemos, porque las diferencias ideológicas entre todos ellos son apenas perceptibles. Zapatero “el idiota Zapatero” según muchos, imprimió profundamente su huella en la política española, siguiéndole luego Rajoy y destruyendo toda posibilidad de regeneración democrática dentro del sistema salido de la Transición. La regeneración que tantos españoles pedían tras el desastre de Felipe González y que Aznar prefirió evitar “pasando página”. 

    Cifuentes sabía hacer demagogia muy bien, con desenvoltura, y apenas disimulaba su ambición de llegar a presidenta del país, un objetivo en el que chocaba con “Sexy Soraya” (http://blogs.libertaddigital.com/conectados/sexy-soraya-4316/ ). Fue muy significativo el caso de su falso máster, porque sacó a la luz  el mismo tipo de fraude académico cultivado por gran número de políticos de todos los partidos. Porque  un rasgo de nuestros políticos es, junto con una inclinación a corromperse, cierto semianalfabetismo que les lleva a querer presumir de lo que no tienen. En la página de internet de las Cortes desaparecieron de pronto muchos másteres. Decía una historiadora que “analfabetos siempre los hubo pero ahora salen de la universidad” Este “ahora” lleva ya muchos años. Estos políticos degradan todo lo que tocan, sean las cajas de ahorros o la universidad. Como sea, Cifuentes representaba perfectamente al PP actual. Es, por decirlo en términos vulgares, “pija, progre y jeta” los tres valores más respetados en ese partido, los dos últimos muy compartidos por los demás.

    Un fraude como el de Cifuentes conllevaría,  en una democracia real, la renuncia al cargo. Pero esa buena señora se sentía “mucho más fuerte de lo que algunos creen”, así que en lugar de renunciar al cargo renunció al máster.  Y dijo que no dimitiría si no se lo pedía Rajoy, el cual no le exigió nada. Sin embargo, la oposición, que no difiere en casi nada de ella pero que pelea, lógicamente por los jugosos cargos políticos, se aferró al máster como un perro de presa, provocando en el PP un considerable desgaste. Y de pronto llega el golpe de gracia: el vídeo de su pequeño y sórdido robo de unas cremas en un supermercado.

   ¿De dónde salió ese vídeo? La empresa dice haberlo destruido a los 30 días como marca la ley. Puede ser verdad o no. Lo  cierto es que cayó en manos de alguien que ha sabido usarlo en el momento oportuno. Ese alguien pudo ser muy posiblemente el CNI, una de cuyas misiones consiste, desde Felipe González, en espiar a políticos e incluso al rey, convirtiéndose en manos de quien lo maneje en un instrumente definitivo de  chantaje. El CNI está en manos de Sexy Soraya, tan ambiciosa como Cifuentes, aspirantes ambas a ser la Clinton de España (hasta la caída de esta). Y  la hipótesis de que sea Soraya quien está detrás de las desgracias de Cifuentes tiene mucha verosimilitud, aunque, por supuesto, sigue siendo solo una hipótesis.

   Y aquí entramos en otra faceta del asunto. Como dije al principio ,Cifuentes no solo es una gran promotora de la ideología LGTB sino que, abusando del poder de forma tiránica y totalitaria, ha impuesto multas y perseguido y cultivado el chivateo, atacando las libertades de conciencia, opinión y expresión, contra quienes rechazan esa aberrante ideología,  Y ha impulsado una ley para adoctrinar en las escuelas, desde la infancia, en tales concepciones de la sexualidad y la vida. Esto lo ha hecho junto con Ciudadanos, Podemos y PSOE, que desde el punto de vista ideológico han formado un régimen de partido único. Estamos ante gravísimos atentados no solo contra las libertades políticas sino contra la misma libertad personal, hechos que pisotean de modo totalitario y despótico la Constitución y lo que normalmente se entiende por democracia. Sin embargo esos partidos lo consideran “normal”. Cuando se llega a esos extremos, es lógico que la lucha política se degrade en peleas despiadadas por los cargos, los sueldos y las corrupciones, y se salden  del modo mafioso como se han saldado con Cifuentes.

   Estamos, llevo tiempo diciéndolo, en una democracia fallida, o enferma o podrida, como se la quiera llamar, y  solo expulsando a semejante clase, casta o chusma política podrá la democracia regenerarse y el país sobrevivir. Porque la misma existencia del país está ya en juego. En su maquiavelismo de aldea, el PP (Sexy Soraya en particular) ha impulsado mediáticamente a Podemos  a fin de recuperar los votos del miedo. La pregunta  que muchos se hacen es: “El PP puede ser muy malo y apenas distinguirse de los otros, pero si cae, ¿quién le va a sustituir?   ¿Vendrá algo parecido a un Frente Popular?” El miedo es lógico… a medias. Es la nefasta política del PP la que está abriendo el camino a un nuevo frente popular, que, aunque casi nadie lo recuerda, fue una alianza entre separatistas, totalitarios y golpistas. Alianza de hecho que vuelve a dibujarse en el panorama actual. En la república, la derecha, aunque torpemente, defendía con cierta coherencia unos valores esenciales. Lo nuevo históricamente es que aquellos valores  han sido barridos por el PP, el cual no solo hace una política apenas distinguible de los demás, con diferencias solo de matiz, sino que al mismo tiempo ha bloqueado  cualquier alternativa con el supuesto “voto útil”.

   No obstante, el proceso de putrefacción del actual sistema está muy avanzado, el descontento aflora por todas partes y ha surgido un partido, VOX, que, el menos en algunas cuestiones esenciales supone una ruptura con el zapaterismo. Le faltan algunas cosas, como una doctrina internacional clara pero está realizando bastantes acciones muy meritorias. Las circunstancias le son muy favorables  y parece estar haciendo un gran esfuerzo para aprovecharlas y salir  del gueto mediático donde lo ha encerrado el PP durante años. En estas circunstancias VOX podría dar un verdadero salto adelante, como el que dieron hace pocos años Ciudadanos y Podemos, ganando influencia real. Esta posibilidad, que me parece evidente, tiene también sus riesgos, porque atrae siempre a numerosos personajes equívocos. Por ello VOX debería dedicar gran atención a la formación de cuadros o expertos políticamente instruidos y fiables. Porque la lucha va a ser inmisericorde, y exigirá grandes dosis de habilidad y firmeza.

   Y esta es la situación: una democracia en estado de putrefacción de la que va emergiendo una alternativa. Que no debe malograrse.

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Está en marcha una enorme campaña de intoxicación sobre la guerra civil y la historia reciente de España. Antídotos:

los mitos del franquismo-pio moa-9788490603499la guerra civil y los problemas de la democracia en españa-pio moa-9788490551394Mitos de la Guerra civil, los (Bolsillo (la Esfera))

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Gibraltar, cuestión vital para España

Dentro del seminario sobre Gibraltar, el general e historiador Salvador Fontenla expuso una síntesis histórica de lo que ha representado para España el estrecho y su control. “Si para otros países Gibraltar es muy importante como vía de comunicación, para España es simplemente vital”, señaló recordando una frase de Cánovas. Por esa circunstancia, el estrecho registra tensiones de norte a sur y de sur a norte, entre España y el norte de África, y de este a oeste y a la inversa, por los intereses de otras potencias mediterráneas y atlánticas.

   Así, a lo largo de la historia, el estrecho y sus aledaños  ha sido el escenario de numerosas invasiones procedentes del norte de África y algunas, más escasas, de la península hacia el sur. Recordó las principales en la historia: la de Cartago o las incursiones magrebíes durante el Imperio romano, que ocasionaron grandes devastaciones. A la caída de Roma, los vándalos de Hispania  cruzaron el estrecho para instalar un reino en Túnez, destruido luego por los bizantinos, que a su vez, aprovechando disensiones entre los visigodos, tomaron Ceuta y se impusieron en una franja al sur y sureste  de la península, de donde sería muy difícil expulsarles. A su vez, los visigodos llegarían a imponerse en Ceuta y zonas aledañas.

   Dado que los visigodos fundaron el primer estado propiamente español, es decir, la nación española construida sobre la romanización anterior, abarcando prácticamente la península ibérica, la invasión de Tárik y Muza en 711, fue uno de los episodios más decisivos de toda la historia de España. Tárik dejó su nombre al peñón, Gibraltar o “monte de Tárik”. La invasión dio lugar al largo proceso de la Reconquista, planteada políticamente como recuperación del estado hispano-godo,  religiosamente como vuelta a la religión cristiana y culturalmente en un sentido más amplio como inclusión en Europa. La invasión musulmana fue, después de la invasión cartaginesa,  la segunda ocasión histórica en la que España, convertida en Al Ándalus,  pudo entrar en el ámbito de una civilización africano-oriental en lugar de una europea (incidentalmente, trato estas cuestiones en mi libro La Reconquista y España, que se publicará en este mes de mayo). La invasión ha sido política e históricamente decisiva, pues la reunificación ya no se ha completado, a causa de la secesión de Portugal. Secesión en la que han intervenido el papado, Francia e Inglaterra.  

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

   Nuevas invasiones desde el sur fueron las de los almorávides, almohades y benimerines, hasta la toma de Granada. Es decir, ha habido cinco grandes invasiones de España desde el sur, aparte de otras incursiones que no intentaron instalarse en la península. La toma de Granada señaló la estrategia de una contrainvasión hispana sobre el Magreb, para asegurarse el control de aquella zona. Pero debido al descubrimiento de América, que desvió gran parte de las energías, y a los enfrentamientos con Francia en Italia, esa estrategia no tuvo bastante continuidad y se centró en conquistar enclaves en el Magreb que impidiesen nuevas agresiones. No obstante, la piratería berberisca se convirtió en un problema muy grave, que duraría siglos y durante un tiempo se combinó con el expansionismo otomano para mantener en permanente peligro el sur y levante de España.

   El conferenciante señaló cómo la llegada de la dinastía borbónica supuso un cambio importante con la ocupación de Gibraltar por Inglaterra y los “pactos de familia”, que supeditaban  la política exterior de España a Francia. La ocupación de Gibraltar por Inglaterra señala una merma general de independencia para España y el comienzo del fin de su imperio. Inglaterra pasaba a controlar el estrecho, una vieja aspiración suya, y dentro de una estrategia general, se aprestó a derrumbar el imperio español mediante el ataque a otro centro neurálgico en Cartagena de Indias. Este fue derrotado brillantemente, en especial por Blas de Lezo, pero los ataques españoles a Gibraltar resultaron infructuosos.

   Durante el siglo XVIII, España permaneció no obstante como una gran potencia, naval, militar y política. Esa posición se perdió con la invasión francesa y la consiguiente  Guerra de independencia, de la que el país salió arruinado e internamente dividido, dando lugar a guerras civiles. En esa contienda Inglaterra desempeñó el papel de un peculiar aliado circunstancial,  que inmediatamente se aplicó a destruir el Imperio español por medios indirectos. Y al mismo tiempo Gibraltar se convirtió en un centro de conspiraciones  y pronunciamientos que fomentaban la desestabilización interior de España, la cual  descendió a potencia de tercera o cuarta clase.

   Llegando a la guerra de 1936, el conferenciante observó la fundamental relevancia que tuvo el control del estrecho en los primeros tiempos: si el Frente Popular hubiera logrado cortar el paso a las tropas de Franco, habría ganado la guerra con la mayor probabilidad y en poco tiempo. Hoy, el hecho real es que Gibraltar, punto clave en nuestro eje defensivo Baleares-Estrecho-Canarias, está en manos de otra potencia. La cual, por el mero hecho de tener invadida una parte de nuestro territorio no puede ser amiga y aliada, contra lo que pretende la actual clase o casta política. Inglaterra ha tenido a lo largo de la historia intereses y designios divergentes y muy a menudo contrarios a los españoles. Este mero hecho define la posición política general en que ha decaído el país. El problema se complica por los intereses useños, que respaldan a los ingleses tanto por tradición y objetivos comunes como porque la errática y nada seria clase o casta política española carece de toda fiabilidad tanto para la propia España como para el extranjero. 

  La conferencia de Salvador Fontenla puso bien de relieve por qué y cómo Gibraltar es un asunto vital para España, recordando también el testamento de Isabel la Católica, en el que  exigía no se enajenase el peñón bajo ningún concepto, por su evidente valor estratégico frente al origen de tantas invasiones y contra las aspiraciones de la casa de Medina Sidonia.

   Desde el siglo XVIII no ha vuelto a haber intentos sostenidos de recuperar el peñón hasta la época de Franco, según vimos en las anteriores sesiones del seminario. Sin embargo la política posterior fue simplemente entreguista, convirtiendo a Gibraltar en una verdadera potencia económica que interviene en nuestros asuntos internos sobornando o subsidiando a políticos, periodistas y personas de influencia, reuniendo a grupos separatistas, etc. Y hoy, el ejército español actúa en posición subordinada a tales “aliados” en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Operaciones que están provocando caos y guerras civiles en países próximos a nosotros y oleadas de refugiados e inmigrantes musulmanes para quienes Al Ándalus es bastante más que un simple y viejo recuerdo.

    Tenemos la clase o casta política más extraña del mundo: no solo por lo dicho, sino porque además fomenta y financia los separatismos, entrega la soberanía “por grandes toneladas”, sateliza activamente España a países cuyos intereses difieren claramente de los nuestros, y porque, no contenta con los problemas creados, nos está buscando otros con Rusia, potencia que no nos amenaza ni atenta contra nuestros intereses como sí hace permanentemente, en cambio, Inglaterra.

   Es normal que los actuales dirigentes españoles procuren que el problema de Gibraltar, con todos sus rasgos de humillación, parasitismo, corrupción y satelización de España, se mantenga en un difuso cuarto plano. Y así ocurre hoy para la mayoría de los españoles. Y por eso mismo es imprescindible que la población vaya tomando conciencia de la gravedad del problema, pues poco a poco nos están dirigiendo hacia la desintegración de España. Incidentalmente, estuvo presente el ex ministro de Exteriores Margallo (el de la entrega de “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas). Se marchó hacia el final sin haber abierto la boca.

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´La campaña de falsedades del PSOE que envenenó a la sociedad española: https://www.youtube.com/watch?v=w8h_1COz_tQ&t=1s

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Próximo vienes en Centro Riojano de Madrid: Gibraltar, situación actual y opciones

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Animalización y humanización /Interseparatismo (V) Llamamiento andalusí a la calma

En El erótico crimen del Ateneo un intelectual progresista defiende el derecho a defecar en la vía pública, y  utiliza para ello los argumentos habituales, condenando el odio al cuerpo, la represión y demás características de la cultura “judeo-cristiana”. ”¡Se permite a los perros y no a los humanos, nos pone por debajo de los perros, adónde vamos a llegar!” Un paso más en la liberación del individuo. Y echa por tierra los argumentos contrarios, incluyendo el supuesto mal olor, un concepto puramente “cultural” que puede cambiarse como se han cambiado tantos otros, con una adecuada pedagogía y entrenamiento. Recuerdo un libro de psicología que empleaba como único argumento contra la defecación en la vía pública el motivos sanitario, cualquier otro era “irracional”.

En otra discusión novelesca, alguien utiliza, en broma, argumentos parecidos, para preguntarse por qué la defecación, tan necesaria para la vida, produce vergüenza y se trata de realizar en una estricta privacidad (dejo aparte situaciones especiales y en general no deseadas). Alguien argumenta que se trata de ocultar debido a la animalidad del acto. Pero, claro, también el comer es un acto animal, y sin embargo suele realizarse en compañía, y en general se prefiere realizar así. Sin embargo, ese carácter animal queda transformado –disfrazado, si se quiere– en la comida, mientras que la defecación no hay forma de disimularlo, y elaborarlo o ritualizarlo, es decir, humanizarlo, apartarlo de la pura animalidad. Podemos decir que la humanización, en general, es un proceso de superación de la pura animalidad. Lo mismo se aplica a la relación sexual, cuya reducción a la pura animalidad produce vergüenza y para evitarla  se “viste”  de muchas maneras, a veces muy rebuscadas.

Al mismo tiempo existe la tendencia contraria, a la animalización. El esfuerzo por alejarse de la animalidad –la cual en gran medida consiste en una conducta de acto reflejo– es también penoso: las reacciones, el cumplimiento de los deseos, exigen cálculo, normas, aplazamientos, valoraciones morales que pueden imponer renuncias dolorosas…. Ese rasgo penoso produce intentos de volver a la simple animalidad, a la satisfacción inmediata de los deseos sin complicaciones “culturales”, las cuales, ciertamente, son o parecen a menudo opresivas o absurdas. Estos intentos generalmente no tienen buen resultado. En realidad son imposibles, por lo que la racionalidad (o “ciencia”)  de que se revisten genera un pensamiento histérico y enfermedades personales y sociales. En cierto modo pueden entenderse como intentos de superar el “pecado original”, cuya existencia se niega, pero que de hecho se atribuye a los tiempos pasados: antes se vivía en “pecado” (opresión, explotación, costumbres absurdas…), pero ahora el nuevo pensamiento abre el paso a una superación de tantos males.

Es muy posible que este intento de vuelta a la animalidad tenga su origen en la idea cristiana de la redención: Jesús habría fracasado y su supuesta resurrección no ha impedido la continuación de los males del pecado original. La realidad del cristianismo no estaría en la resurrección sino simplemente en la crucifixión, en el fracaso. Un fracaso que ninguna dosis de fe podría disimular. Se impone por tanto buscar otros medios para redimirse: las ideologías.

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La polémica entre intelectuales nacionalistas se va complicando más de lo previsible, y una andalusí de pro, Aixa Modrejón Cogolludo, que no especifica su origen universitario, trata de introducir serenidad en un debate que, francamente, se estaba yendo de las manos. Yo creo que no le falta razón:

«Calma, señores, calma, calma y más todavía: ¡calma! Vengo leyendo las cartas cruzadas entre diversos nacionalistas vascos, gallegos y catalanes, y se me ponen los vellos como escarpias. Se lo digo con el mayor cariño: por ahí no haya salida, ¡stop! Porque los únicos que van a beneficiarse serán los partidarios de la Españaza de siempre, la derechona inculta y atávica, piénsenlo ustedes bien, se lo digo, repito, con todo mi cariño y con toda mi admiración por la profundidad que todos ustedes demuestran en sus análisis históricos, pero piensen que el rigor no está reñido con la prudencia.

¡Civilización, señores! Hay que saber decir las cosas de modo que no hieran, de modo que no hagan llagas en el amor propio, quiero decir, de forma constructiva. Porque es por ahí por donde más se falla, nos embalamos y, ¿cuáles son las consecuencias? Piénsenlo civilizadamente. Además, debemos buscar lo que une y no lo que separa, y dejarnos de minucias. ¿Que el gran Rafael Casanova, dicen algunos pseudohistoriadores o pseudohistoriadoras, fue un españolista que luchaba a favor de la corona de España y que luego sirvió al infame Felipe V? Bueno, ¿y qué? Que digan misa. Es como si ahora sale por ahí un enterado diciendo que Napoleón no descubrió América. Lo que importa, lo que debe importarnos a todos los hombres y mujeres de espíritu progresista, es LO QUE CREE EL PUEBLO. Y si el honrado pueblo catalán cree, sabe, que Rafael Casanova es su mayor héroe patrio, ya pueden ir por ahí cuatro o cinco historiadorzuelos a sueldo de la derechona escribiendo lo que les dé la gana: fracasan y fracasarán siempre. No les demos mayor importancia, seamos civilizados, no nos peleemos por cosas de tan poca monta. Rafael Casanova es el héroe del pueblo catalán, y punto. Que ladren esos fascistas, que luego cabalgamos.

¿O que Sabino Arana dijo que los catalanes eran españoles? Pues lo diría porque le dolía la cabeza, o porque estaba de mal rasque porque la mujer no tenía ganas de hacer el amor, o vaya usted a saber por qué. Malos momentos los tenemos todos, incluso los grandes hombres y mujeres. Nuestro Blas Infante, fundador de la Nación Andaluza, seguro que también los tuvo. No es para ponerse como se han puesto los señores Bofarull y Bofarull o Eguaraz Hernandorena, caramba, que hay que ver, y se lo repito con todo mi cariño, pero es que asustan de cómo se ponen. Y digo yo que lo que debe prevalecer es la solidaridad y el cariño entre todos los y las que luchamos por la emancipación de los pueblos del Estado español. ¿No estáis de acuerdo?

Y me permitirá, señor Brétemas, una recriminación afectuosa: ¡Caramba, señor Brétemas, si a usted lo dejan ocupa con su Galicia sueva toda la Península Ibérica! Eso no puede ser, hombre, déjenos un poquito a los demás, que también somos humanos y tenemos algún derecho, vamos, creo yo. Y no lo digo por enemistad a los gallegos, que yo adoro Galicia y cuando voy por allí me pego unos atracones de marisco y pulpo a la fiera como ustedes le dicen, y de vino Albariño, que me pongo morada, y lo reconozco, como se come en Galicia, en ningún sitio, y mire que los andaluces también tenemos nuestra cocina nacional, que nos la dejaron aquí los árabes, uno de los pueblos más civilizados y refinados de la historia, como ustedes saben.

Se lo digo, porque, como andaluza o andalusí, algún derecho tengo a llamarles a ustedes un poquillo la atención, porque cuando ustedes aún no se bañaban, nosotras y nosotros aquí teníamos unos baños árabes estupendos, porque nuestra civilización siempre fue más refinada. Que no es mérito especial nuestro, ya lo sabemos, no somos racistas, pero ahí está y ahí queda. Así que tengan una miaja de humildad, se lo pido de todo corazón, que nosotros y nosotras no pretendemos decirle a nadie lo que tiene que hacer, pero las cosas son como son.

Porque ustedes, a veces, parece que como tienen idioma propio se creen, no sé yo, como muy especiales, pero ya lo explicó muy bien aquel genio fundador de la Nación Andaluza, don Blas Infante, nosotras y nosotros, las andaluzas y los andaluces, podemos y queremos “vivir en andaluz, percibir en andaluz, ser en andaluz y escribir en andaluz”. Sí, no se extrañen, porque el idioma andaluz tampoco es español, aunque se le parezca superficialmente, porque, por poner ejemplo, y ya lo dijo también Blas, “el lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas”, y hay que recurrir al alifato para representarlas como es debido. Desgraciadamente cuando los cristianos acabaron con aquella civilización prodigiosa, mucho de todo eso se perdió, pero estamos trabajando por recuperarlo, por “reconstruir un alfabeto andaluz”, como nos ordenó nuestro nunca olvidado Blas, ¡y lo lograremos! ¿No hemos recuperado la bandera de los omeyas y los almohades para la Nación Andaluza, que tanto escándalo armó en su día entre la derechona, y tuvo que replicarles nuestro Blas: “¡Qué país! ¡Llegan a sentir alarma ante el flamear de una bandera de inocentes colores, blanca y verde! Le hemos quitado el negro como el duelo después de las batallas y el rojo como el carmín de nuestros sables, y todavía se inquietan”. Así son esos canallas. Así que no nos subestimen y depongan su soberbia, señores, que a todos nos conviene.

Sobre mis apellidos, cuyo origen árabe no es preciso aclarar a intelectuales de su talla, el primero, Modrejón o Al-Modrejón, quiere decir “La doncella dorada”, y Cogolludo (mejor, Al-Cogolludo), que significa “bajo la fuente”.

Con todo mi cariño: Aixa (al) Modrejón (al) Cogolludo»

Me llega una nota posterior aclarando que no quiso decir Napoleón, sino Colón. Lo suponía.

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Los años de la heroína y el porro / Polémica interseparatista (V). ¿Tenía razón Sabino Arana?

Si nos creemos la retórica de los actuales partidos (todos democráticos), la transición (1974-1985) fue una maravilla: los españoles se reconciliaron, alcanzaron la libertad, se hicieron demócratas, entraron en Europa, se dotaron de una Constitución ejemplar, se ganaron el respeto universal…

La verdad dista de aquello. Recuerdo aún bastante bien aquellos años, y algo de ellos he expuesto en La Transición de cristal. Recuerdo las constantes sirenas de la policía, de día y a menudo de noche, que hacían ruido no para detener a los delincuentes sino para facilitarles la huida, ya que  estos”entraban por una puerta de la comisaría y salían por otra”, gracias a los comprensivo jueces “demócratas”. Recuerdo las jeringuillas tiradas por todas partes, en los parques, en las cercanías de los colegios o de los cuarteles, en las escaleras del metro, en fuentes públicas. No se ha hecho una estadística de los jóvenes muertos o inutilizados mentalmente por la heroína, pero fueron desde luego bastantes miles, muchos más que las víctimas de la ETA. Recuerdo los constantes atentados de la ETA y otros grupos terroristas y las salvas de condenas mientras en Vascongadas las víctimas eran enterradas clandestinamente, los curas (¡tantos de ellos!) cooperando con los asesinos. Recuerdo a los “curas obreros” con sus payasadas marxistoides, o a aquellos clérigos golfos o necios al extremo, pidiendo perdón a los verdugos de la Iglesia  en la república y la guerra civil y condenando a quienes les habían salvado del exterminio. Recuerdo el fenómeno del “desencanto”, que decían los socialistas, los de los “cien años de honradez”, porque no conseguían gobernar. Recuerdo el repentino aumento de la mendicidad y del desempleo, también prácticamente inexistentes pocos años antes. Recuerdo el auge repentino de la pornografía, de la prostitución, del travestismo (también político).  Recuerdo el auge del emporrado “pasotismo” juvenil, del ruido demencial de las músicas convulsivas en los bares, que impedía cualquier conversación algo razonable  (muchos padecerían sordera, a causa de él). Recuerdo las “movidas” a partir de la madrileña, tan cutres y chabacanas, tan ligadas a la droga y al alcoholismo juvenil. Recuerdo la apertura de la verja de Gibraltar por el partido de “los cien años de honradez”. Recuerdo la osadía con que los separatistas, por toda la geografía, fuera en Vascongadas, Galicia, Castilla, Canarias, Andalucía o Cataluña, ocupaban chillando el espacio público y lo llenaban de algarabía denigratoria de España,  a pesar de ser todavía pocos y poco influyentes. Recuerdo las resistencias patéticas  e intelectualmente romas de quienes creían posible mantener el régimen anterior tal cual, tan fructífero pero ya vaciado ideológicamente.  Y así tantas otras cosas que da cierta grima recordar y que están en la raíz de tantas miserias actuales. Así, la heroína ya no es la plaga que fue, pero España, según algunas estadísticas, es el país europeo de mayor consumo de cocaína, porros y ansiolíticos en la cultura del jijí-jojó. Quizá también el de mayor alcoholismo juvenil, en la sociedad del botellón. Y los separatismos han pasado de minorías chillonas a fuertes grupos de presión que están llevando al país a la crisis. Entre tantos otros fenómenos felices.

Tiene mucha gracia que grupos como Podemos y otros vengan diciendo que la Transición continuó el franquismo.

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   Se dirá que todo ello son costes inevitables y necesarios de bienes superiores, como la libertad y  la democracia, la europeización y la modernidad. Sin embargo nada de ello es cierto. Resulta que España no ha “entrado en Europa”, siempre ha sido europea. Ha entrado en el Mercado Común, después Unión Europea, en posición  de estado lacayo que admite y fomenta la invasión de su territorio por una potencia “amiga y aliada”. Amiga y aliada, en todo caso, de los mismos políticos de la transición, pero no de España, del pueblo español. Resulta que quienes se reconciliaron entonces no fueron los españoles, bien reconciliados desde los años 40, sino los políticos, muchos de los cuales venían con intención de reproducir la caótica  II República, provisionalmente coronada, y el criminal Frente Popular. Resulta que aquí todos son demócratas, en especial los separatistas y sus favorecedores. Es demócrata Podemos, son demócrata la ETA y sus terminales políticas; son demócratas los corruptos PSOE y PP; son demócratas lo que han creado un ejército lacayo al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno; son demócratas los que han “derrotado” a la ETA sacándola de la ruina y premiando sus asesinatos con legalidad, dinero público y presencia institucional. Son demócratas los que han institucionalizado por ley  la falsificación sistemática de la historia de España; son demócratas los que imponen el despotismo LGTBI atacando las libertades de conciencia, expresión, investigación, opinión y cátedra. O los que tratan de excluir el español común, el español de todos, de regiones enteras. O los que fomentan la colonización cultural por el inglés tratando de hacer de España un país bilingüe español-inglés con predominio del segundo. Son demócratas los que fomentan y financian los separatismos, presionan a los jueces, se corrompen en gran escala, falsifican títulos académicos. . . Nada puede destruir más a fondo cualquier ideal de democracia que semejantes demócratas.

Hoy, afortunadamente, está en crisis todo el podrido sistema que ha montado esa gente. Porque seguramente los errores de principio eran difíciles de evitar, dada la novedad del experimento político, pero hoy, cuando los errores se han agravado en vez de corregirse, ya no hay excusa: o el sistema cambia de forma profunda, o la democracia y la propia España podrían venirse abajo. Y esta es la situación. Y de ella debe partir cualquier movimiento regenerador (que no regeneracionista)

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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*¿Cuándo dará Podemos las gracias al PP por el apoyo mediático recibido de este? ¿Cuándo dará el PP las gracias a Podemos por los muchos votos del miedo que Podemos le ha permitido recuperar?

*No consigo entender cómo una política tan desvergonzadamente antiespañola como la del PP ha podido engañar a tantos. Solo se explica porque hay millones de españoles ansiosos de ser engañados.

*Este viernes, en el seminario sobre Gibraltar, el general e historiador Salvador Fontenla ofrecerá una visión general histórica del problema. Centro Riojano de Madrid, Serrano 25, a las 19,30

*Lo peor de la universidad no es su mísera picaresca política, sino su bajeza intelectual: la “memoria histórica” del miserable ZP sigue siendo allí de rigor.

*El PP jamás hizo nada por desmontar el discurso separatista vasco o catalán. Al revés, lo ha alimentado, lo ha financiado y ha marginado cualquier resistencia al mismo. Y una enorme cantidad de bobos lo considera el partido “útil”.

*Es tremendo que tanto españolete cosmopaleto odie a Putin, que no nos amenaza ni invade nuestro territorio como Inglaterra; y se trague la propaganda de los que inventaron lo del Maine para despojar a España, como ahora lo de las armas de destrucción masiva o lo de los gases.

*Creo que hace muy mal VOX en copiar el lema de Trump “Hagamos a España grande de nuevo”. Revela cierto servilismo y deficiencia creativa, y la batalla cultural es muy importante.

*Si ud cree que Asad emplea gases porque lo dice la propaganda Usa- OTAN, tendrá que creer también que el acorazado Maine fue volado por los españoles, porque lo decían los useños. Con ese pretexto Usa se adueñó de Cuba, Filipinas, Puerto Rico y Guam.

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La nota de don Francesc Bofarull y Bofarull, de la Universidad Pompeu Fabra, está levantando tempestades. No quisiera estar en su pellejo. Vean:

«Carta abierta a un catalán equivocado y pretencioso

Vaya por delante que aspiro a un trato afable y cortés con todos los pueblos que gimen bajo la opresión intolerable del Estado español y sostienen una heroica lucha por la libertad. Pero usted empieza, hipócritamente, por afirmar no querer inmiscuirse en los asuntos internos de los demás pueblos, y luego va y se inmiscuye a lo bestia, y, si me permite señalarlo, de modo ofensivo. Por ello me veo obligado a responderle con franqueza y sin remilgos, al estilo directo típico de los baskos, tan alejado de esa falsía que, por desgracia, afecta a tantos de ustedes, los catalanes. Así de claro.

Usted insulta cobardemente a Sabino Arana llamándole orate, injuriando a todos los baskos, y sólo porque Arana sostuvo que los catalanes eran españoles o maketos. Sepa usted, señor Bofarull y Bofarull, que Sabino Arana es el Maestro y fundador del nacionalismo basko, el que nos despertó a los baskos de nuestro sueño ancestral, cuando los vascos se sentían… ¡figúrese usted! ¡Se sentían españoles, a pesar de todas las pruebas y evidencias en contra! Pues bien, si un Maestro, un genio como Arana, calificó a los catalanes de maketos, lo primero que tendría que pensar usted es que por algo lo diría. Esto es lo primero que a una persona con dos dedos de frente se le ocurre ante las palabras de Sabino.

Porque nuestro Maestro, señor Bofarull y Bofarull, vio lo irrazonable de la pretensión de los nacionalistas catalanes al proponernos una alianza sin principios ni distingos. Usted, cucamente, evita citar las otras palabras del Maestro: “No es razonable la alianza de los catalanes y los bizkaínos; pues no son semejantes los sujetos Bizkaya y Cataluña. Equiparar nuestro derecho a constituir nación aparte, con el derecho que le sirviera de base al nacionalismo catalán, sería rebajar el nuestro. Nunca discutiremos si las regiones españolas como Cataluña tienen o no derecho al regionalismo que defienden; porque nos preocupan muy poco, nada por mejor decir, los asuntos internos de España”. ¡He ahí la madre del cordero, señor mío! Frente al confusionismo de ustedes procedía aclarar las cosas, para eliminar peligrosos equívocos.

¿Qué le enseñan, o qué enseña usted en su universidad, señor Bofarull y Bofarull? Sepa que, como aclaró de una vez por todas nuestro Maestro, “la raza baska es tan distinta de la española como lo es de la china o la zulú”, y por eso formamos “la nación más noble y más libre del mundo entero, raza singular por sus bellas cualidades, pero más singular aún por no tener ningún punto de contacto o fraternidad ni con la raza española ni con la francesa, que son sus vecinas, ni con raza alguna del mundo”. Y ahora, ¿podría usted decir, con el corazón en la mano, otro tanto de los catalanes? ¿Podría decirlo alguien con un mínimo de decoro y respeto por los hechos? No, ¿verdad? Pues saque usted la consecuencia: no hay equiparación posible entre los derechos de los catalanes y los vbaskos. No le dé más vueltas.

Sabino acierta, y usted yerra lastimosamente, y se lo aclararé aún más, siguiendo en esto a Xan o Brétemas, que ahí da en el clavo: ¿Quién es el héroe nacional de ustedes? Rafael Casanova. A su estatua le rinden ustedes homenaje cada año como símbolo de la nación catalana. ¿Y quién era ese Casanova? ¡Un españolazo de pies a cabeza! No luchaba por ningunas libertades catalanas, sino por un aspirante a la corona de… ¡de España, señor mío, a la corona de España, no a la de Cataluña! Y ni siquiera eso lo hizo bien, pues, lo dice Brétemas y yo le creo, fue un gallego el héroe real. Casanova huyó vergonzosamente, y cuando pasó la tormenta, volvió a Cataluña, prosperó como abogado y funcionario de Felipe V, y colorín colorado. Este es su héroe nacional, y con eso queda dicho todo, señor Bofarull y Bofarull. Venga ahora dándonos lecciones de ciencia y no sé cuántas cosas más.

Y paso a otro disparate suyo sobre la batalla de Padura, de la que usted no tiene puta idea… ¿Así enseñan en sus universidades? Da pánico pensarlo. Pero ahí tiene usted otra diferencia clave, señor Bofarull y Bofarull: nosotros conmemoramos una victoria en la lucha por la libertad, ustedes una derrota. Hay que ser algo… gilipollas, y perdone la expresión, pero no se me ocurre otra, para conmemorar una derrota, que, además, ni libertades ni hostias, era por un pretendiente al trono de Maketania. Hay que joderse, los tíos, y encima vienen dando lecciones.

¿Significa todo esto que ustedes y nosotros no podamos pactar? Ni mucho menos, si ustedes saben aceptar la realidad, esto es, el pluralismo o diferencia entre baskos y catalanes. Porque Sabino Arana sentó, con magistral perspicacia, estos principios estratégicos: “tanto nosotros podemos esperar más de cerca nuestro triunfo, cuanto España se encuentre más postrada y arruinada”, y “si a esta nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo”. En otras palabras, ¿que ustedes no quieren ser españoles? ¿Que ustedes quieren contribuir a despedazar el Estado español? ¡Pues cojonudo! Ahí sí que vamos a entendernos. Pero repito lo que usted mismo indicaba: juntos pero no revueltos.

Y acabo: usted se presenta pomposamente como “de la Universidad Pompeu Fabra”. No le imitaré, sino que firmaré con la sencilla honradez que nos caracteriza:

Queda suyo afectísimo

Iñaki Eguaraz Hernandorena, sin otro título que el de Buen Basko.»

Los nacionalismos vasco y catalán: En la guerra civil, el franquismo y la democracia de [Moa, Pío]

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La satisfacción de la vida

Luis del Pino, en la entrevista que me hizo sobre el libro Adiós a un tiempo, supuso: “Tengo la impresión de que cuando usted mira hacia atrás contempla su vida con satisfacción” ( https://esradio.libertaddigital.com/fonoteca/2018-04-12/entrevista-a-pio-moa-123692.html). Realmente la idea me resulta extraña. ¿Puede alguien estar satisfecho de su vida? Creo que en la de todos hay una mezcla de cosas buenas y malas y, lo que es más grave,  el criterio para distinguir las buenas de las malas no solo cambia con el tiempo, sino que en todo caso es inseguro.  Por una parte, depende del punto de vista. Así, a menudo salen izquierdistas en las redes sociales atacándome por la acción del 1 de octubre de 1975 y el supuesto (e inexistente) martillazo que yo habría propinado a un policía. Les respondo, en general: “Yo combatí  al franquismo arriesgando la vida, y para ustedes el asesinato de policías (sicarios, pistoleros del fascismo, torturadores, etc.) por la ETA era motivo de celebración. Por tanto, para uds. soy un héroe, cosa que no me hace ninguna gracia”. ¿Y para mí? Si yo hubiera mantenido las mismas ideas sobre el franquismo también me consideraría hoy algo parecido a un héroe. Como la investigación y la reflexión me han llevado por otro lado, disto de considerarlo un acto heroico, lo lamento sinceramente por las víctima de aquella jornada y lo veo como una muestra de la condición trágica del ser humano. Aunque impulsado por otros, yo tuve la suerte de salir de aquel laberinto. Varios de mis camaradas de entonces, por quienes sentía amistad y aprecio y con quienes compartí peligros, esfuerzos y penurias, murieron bien jóvenes luchando por una causa maligna, que sin embargo nos hechizaba con la promesa del paraíso en la tierra, por expresarlo de algún modo.

La alusión al destino humano venía en la dedicatoria de la anterior edición, que he borrado. Pasados los años, medio siglo desde la fundación de un grupúsculo al calor del “mayo francés” en París, lo miro con ironía, por eso lo he subtitulado “Memorias de una juventud poco burguesa”. El relato de los hechos está ahí, no lo había releído desde hacía muchos años y ahora, al repasarlo, me asombro de la diferencia del ambiente social e intelectual de entonces con el de ahora. Por mencionar un solo aspecto, la cultura estaba ya en manos de una izquierda también muy distinta de la actual, y a ello no podía replicar un franquismo que había perdido su savia ideológica tras el Vaticano II, savia que tampoco había sido nunca muy abundante. Fue un régimen poco productivo intelectualmente y paradójicamente espléndido en la práctica.

¿Qué interés tiene recordarlo ahora? Tiene el interés de exponer facetas de un tiempo muy peculiar en España –y en Europa, por cierto– y, supongo, de disuadir a otros de aventuras semejantes.  En su momento de máxima fuerza no estuvo lejos  el GRAPO de hundir la transición, aunque solo logró detenerla unos meses. Queríamos jugar con las “contradicciones” entre los grupos políticos y conseguimos lo contrario, que por miedo se unieran más.

Pero volviendo al criterio del bien y del mal, uno puede exponer las distintas perspectivas sobre un mismo hecho, pero debemos suponer que por encima o por debajo de ellas ha de haber una valoración más auténtica o más real. ¿La del éxito? Pero, claro, pocos personajes más exitosos en el siglo XX que Stalin o Mao, lo que indica los discutible de ese criterio. En lo que me afecta, me he esforzado mucho en la vida, quizá sea predisposición genética, pero la porción de fracaso ha sido muy superior a la de éxito, a pesar de lo cual considero haber tenido mucha suerte…  Así que no sé a qué carta quedarme. Creo que mi estado anímico profundo es el de desconcierto, aunque trato de atenerme a unos criterios parciales y sobreponerme a tentaciones depresivas. Y, como digo, por lo mismo no entiendo bien a las personas que se declaran satisfechas de su vida.

Hay además otra dificultad: ¿qué sé yo de mi vida, qué sabe cualquiera de la suya? Aparentemente debería saberlo todo, pero no solo mi memoria, por buena que haya sido en algunos aspectos, es incapaz de dar cuenta real de lo vivido… es que aunque pudiera hacerlo, nunca podría estar seguro de su sentido, ni de si su valoración de unos hechos en comparación con otros es la correcta más allá de la propia subjetividad con tendencia a la ceguera afectiva.  No creo mucho en la definición de Sartre de la vida como pasión inútil, pero algo de verdad tiene.

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

En Amazon: https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa   

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El próximo viernes, dentro del seminario sobre Gibraltar, el general Salvador Fontenla ofrecerá una visión histórica de conjunto sobre la evolución del problema del peñón.  A las 19,30, en Centro Riojano de Madrid, Serrano 25

En las sesiones anteriores José María carrascal y Guillermo Rocafort han tratado la victoria diplomática de España sobre Inglaterra en la ONU, y el significado y consecuencias de la apertura de la verja por el PSOE 

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Creía yo que el señor Carballeira O´Flanaghan contestaría a don Francesc Bofarull y Bofarull, pero se ha adelantado Xan o Brétemas (seudónimo, me dice mi confidente de Betanzos, de un prestigioso intelectual nacionalista). La réplica, no lo oculto, me ha desasosegado: empieza uno a no saber a qué carta quedarse. Y me dicen que otro tanto sucede a las honradas bases del BNG y En Marea. ¡Ojalá tan apasionadas diatribas sean para bien, como remover violentamente azúcar en un vaso de agua, que al pronto se enturbia el líquido elemento, para quedar luego igual de transparente y más gustoso! Pero ahí va la respuesta de Brétemas, y que cada cual juzgue según su conciencia:

«¡Diosss!… si lo hay. ¡Cuesta horrores contenerse! ¡Princeton, Pompeu Fabra, fábricas de ignaros y bergantes, la evidencia misma! El tal Carballeira ni menciona mi iniciativa de reconstruir científicamente y oficializar el idioma suevo, como si fuera una insignificancia, una idea que a cualquiera se le ocurre… ¡Y en cambio se ensaña calumniosamente con nuestro llorado rey Miro! ¡Sí, llorado y recordado, por mucho que le pese, don Carballeira! ¡Le acusa usted, canalla, de crímenes que no cometió! ¿O es un crimen, señor cantamañanas, perder en buena lid frente a enemigos superiores en número como los godos, mandados por un tipejo tan mediocre, cruel y marrullero como Leovigildo? Miro intervino en las disputas entre Leovigildo y Hermenegildo porque cuando eres débil has de cultivar el “divide y vencerás”. Esto lo sabe un barrendero, pero lo ignora un señor de Princeton ¡Tócache o nabo!

Miro explotó las querellas internas de los godos con el evidente propósito de aniquilarlos, de erradicar aquella plaga. ¡Usted mismo reconoce que tal era su deber! Y lo hizo derrochando inteligencia, cien veces más que la de un lambón como usted. Le salió mal a Miro, aceptémoslo, a veces pasa, ¿qué le ocurrió a Napoleón en Waterloo, a Aníbal en Zama, a Al-Násir en las Navas de Tolosa, o a Rojo en el Ebro? ¿Desdicen esas derrotas –causadas por la mala fortuna o las malas artes del contrario– de sus nobles aspiraciones o de su genio militar? Que Miro era un genio lo demuestra su amplia y aguda visión en defensa de los legítimos intereses del pueblo gallego. Con un poco más de suerte, habría extendido Galicia quien sabe si por toda la península, alumbrando una era de progreso y prosperidad. ¡Y hoy, entiéndalo bien, la historia nos depara una nueva oportunidad! ¡Y no podemos dejar que se esfume, sería una inmensa responsabilidad ante nuestro pueblo! Sí, don Carballeira, soy mirista, y a mucha honra, como buen gallego nacionalista y antiespañol, esto es, enemigo de los opresores.

Pero sospecho que, pese a sus extravíos, usted mantiene viva en su corazón la llama nacionalista, y a ella apelo ahora: dígame, Carballeira, ¿no le hace a usted maldecir y desesperarse el espectáculo de mil quinientos años de esclavitud y genocidio sufridos por los gallegos? ¿O es usted de esos miserables que, encima, se ríen? Usted ha hecho una propuesta con mal argumento, pero en el fondo correcta: el Día de la Patria Gallega debe trasladarse al aniversario de la derrota de Miro. La miopía de algunos galleguistas de antaño –tienen otros méritos, ya lo sé — les llevó a proclamar como tal día el de Santiago…¡Carallo, el apóstol de la unidad española, el matamoros, el del “cierra España! ¡Jódete y baila, con la ideílla!

¡Y para una cosa sensata que usted expone, viene una donicela catalana a soltar basura y comparar a nuestro Miro con su Casanova! ¡El héroe catalán por excelencia, dice el tío, y presume además de científico! Sépalo usted, señor (?) Bofarull: ¡no hay comparación posible! Su Casanova, hoy lo sabemos todos, ¡fue un flojo o algo peor! Durante el sitio de Barcelona sólo pensó en rendirse, traicionando al valeroso pueblo barcelonés, y luego de un corto exilio volvió y prosperó en aquella Cataluña masacrada y arruinada por el feroz Estado español. ¡Un botifler, como ustedes los llaman, señor Bofarull! ¡Un botifler, el héroe catalán por excelencia! ¡Sigan ustedes, sigan, como una recua de asnos, llevando flores a su estatua año tras año! ¡Lo primero que tenían ustedes que hacer, si les quedara un poco de decencia, es volar esa estatua y estar dos años seguidos dándose de tortas a ustedes mismos, por idiotas!

¿Y sabe usted quién mandaba a los barceloneses en aquella gloriosa ocasión? ¡Pues claro que lo sabe, pero disimula! Los mandaba Antonio de Villarroel, un gallego, ¡un descendiente del mismo Miro a quien maltrata usted desaforadamente! ¿Qué le parece? Ustedes, por un torpe chovinismo –que es una exageración insana y anticientífica del sano nacionalismo antiespañol–, han borrado al verdadero héroe que mandó a los valientes catalanes, cuando podrían haberlo convertido en símbolo de la hermandad galaico-catalana frente al Estado español. ¡Una estatua tendrían que erigirle a Villarroel, y peregrinar en desagravio a ella cada año! ¡Qué digo, cada año! ¡Cada mes, y aun, si me apuran, cada semana! Así demostrarían sensatez y verdadera fraternidad entre los pueblos catalán y gallego. Pero con estos tiquismiquis y falsificaciones de la historia, ¿adónde vamos a llegar? Usted lo ha dicho, señor Bofarull: ¡Juntos, pero no revueltos! ¡Y menos cuentos infantiles, por favor, que ya somos mayorcitos!»

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Comisión de la verdad sobre el PSOE: Los socialistas se lanzan a la guerra civil. https://www.youtube.com/watch?v=yYPKu3_VSRg  

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