Cela, homosexismo, García Lorca

En “Una hora con la Historia” tratamos de las posibilidades de España dentro de la OTAN: ¿Respetan nuestros intereses nuestros supuestos aliados? ¿Tenemos otra posibilidad que la de actuar como carne de cañón o peones de brega de intereses supuestamente superiores? ¿Tenemos necesidad de la OTAN frente a nuestras amenazas potenciales? He aquí cuestiones clave que nuestros políticos y periodistas procuran ocultar a la opinión pública:   https://www.youtube.com/watch?v=OHZgfnXiALk

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Unos días en Moscú: la ciudad más impresionante que conozco, algo inesperado. Pero, en fin, para antes de dormirme releí a trozos Cela, el hombre que quiso ganar, de Ian Gibson. Gibson es bastante agudo cuando trata a Cela, aunque cuando le toca hablar del franquismo o de temas progres, no pasa de soltar necios tópicos de propaganda. Qué se le va a hacer, el antifranquismo es así:  Para los socialistas, Cela no era un demócrata genuino sino, más bien, un señor que nadaba con la corriente del momento, que nunca había arriesgado nada y que, en primerísimo lugar, pensaba en sí mismo y en su carrera.  Y concluye Gibson, virtuosamente: “a mi juicio, con ello no andaban muy desencaminados”. Resulta chusco, por no decir algo realmente fuerte, poner como referentes o jueces morales, en política, literatura o cualquier cosa, a los políticos más corruptos del siglo XX y lo que va del XXI, los mayores ladrones (¿por qué no se habla mucho más del Vita?), organizadores de guerra civil, con un largo historial de terrorismo, de chekas, de colaboración con la ETA y los separatismos… y de oposición al franquismo casi nula, con tantos de ellos habiendo prosperado como funcionarios de aquella horripilante tiranía…¡Demócratas genuinos!

   Pero voy a otra cosa. En junio de 1998, Cela declaró: Ojalá dentro de cien años los homenajes a Lorca sean más sólidos, menos anecdóticos y sin el apoyo de los colectivos gays. No estoy  ni a favor ni en contra de los homosexuales, simplemente me limito a no tomar por el culo. Salta a la vista lo que decía, aunque las ceremonias de la confusión corrientes obliguen a aclararlo: Cela criticaba el turbio folklore  político-cultureta en torno a García Lorca, así como el intento de los homosexistas de hacer de Lorca un icono gay, y al mismo tiempo expresaba una indiferencia despectiva hacia esos colectivos. Algo que debiera ser perfectamente normal en un país democrático, con libertad de expresión y de conciencia.

   Pero en España, como en la UE, eso no se entiende así. Naturalmente las camarillas homosexistas y quienes se sintieran menospreciados por Cela tienen su derecho a replicarle; pero el carácter de sus réplicas es peculiar buscan imponer por ley sus ideas y aplastar la expresión de discrepantes como Cela. Vivimos bajo un nuevo despotismo totalitario,  cada vez más fuerte, y convendría que nos percatásemos a tiempo.

   Así, el socialista (claro) Almunia, declaró que  Cela no estaba a “la altura de los tiempos”. Los tiempos del neodespotismo  “de género”, naturalmente.  La ignorante –también socialista y abortista—Matilde Fernández sugirió a Cela que leyese la Constitución”, cosa que ella probablemente nunca hizo. Maruja Torres, una chabacana  estrella de El País, creo recordar, afirmó que “es mucho más digno tomar por el culo que lamerle el culo al poder, como Cela ha hecho tantas veces”. En esos lametones pocos han superado a El País y su gente, por cierto, recibiendo por ello el adecuado premio.

   El País, que llamaba “sindicato del crimen” a los periodistas que destapaban la corrupción socialista, publicó una carta contra Cela firmada por más de doscientos escritores, editores, periodistas, libreros y lectores. Todos ellos demócratas empedernidos, naturalmente.

     Otro necio laureado, comunista de IU, Felipe Alcaraz,  exigió que el Ayuntamiento de Granada declarase a Cela persona non grata  porque a su juicio Cela había insultado a García Lorca, asesinado “entre otras razones, por ser homosexual”. Etc.

    Zerolo “célebre por su fama”, que diría Heine, diagnosticó que Cela era “un reaccionario intolerante, insolidario, machista, misógino y homófobo”. Estos estúpidos calificativos son el santo y seña para condenar a muerte civil a la víctima de ellos, le ha ocurrido a mucha gente, aunque ello resultara imposible con Cela, que podía reírse del intento con su flamante Nobel aureolándole la testa.

   Y así sucesivamente. Lo primero que llama la atención es la furia y amplitud de una reacción que quería ser aplastante. Claro que, de todas formas, con Cela no podían pasar de ciertos límites, como hacen con personajes menos notorios. Por ejemplo, un servidor ha publicado en las  redes sociales comentarios como este: El primer derecho de un niño es a un padre y una madre reales, no a una parodia de dos papás y dos mamás. Los niños no son mascotas. Resultado: un alud de insultos, amenazas, deseos de muerte, jactancias de que me queda poca vida, obscenidades… Expresiones de odio enfermizo realmente preocupantes por parte de quienes intentan destruir la libertad de expresión y de conciencia haciéndose las víctimas y con la argucia de que los discrepantes de ellos “incitan al odio”: al despotismo por el victimismo, sería su lema.

Hemos llegado a una situación en la que se pretende impedir cualquier expresión molesta o denigratoria hacia homosexistas, feministas y demás gente “del género”. En cambio la denigración de la Iglesia y el cristianismo, raíces de la cultura occidental, no solo se admiten, sino que se promueven muy activamente. La burla y el escarnio del patriotismo, de la familia, de la maternidad; la promoción de la liquidación de vidas humanas en el seno materno, etc., están a la orden del día; las calumnias al franquismo no solo son continuas, sino obligadas en cualquier intelectual de la recua  que se precie, como el propio Gibson.  Parece que una cosa va con la otra, que “el amor estéril” implica mil odios

    Por lo demás, ni García Lorca fue asesinado por ser homosexual ni él mismo estaba particularmente orgulloso de serlo, como muestran sus poemas. Muchos de estos fanáticos lo tildarían de “homófobo”. Un tal Fernando Delgado interpretaba que lo que Cela temía era la gloria de García Lorca, la cual permanecería dentro de cien años,  y la de Cela no. La verdad es que uno se pregunta si García Lorca, que parece haber tenido cierta amistad con José Antonio,  recibiría hoy el mismo culto si en lugar de ser asesinado por gente de derecha, lo hubiera sido por los rojos. Posibilidad  nada irrealista, por cuanto el Frente Popular asesinó a más intelectuales que sus contrarios, y otros muchos (Ortega, Marañón y tantos otros) escaparon de él como pudieron.

   Por mi parte, he explicado muchas veces la diferencia entre homosexualidad y homosexismo u homosexualismo, y no lo repetiré ahora.

   Un poema de García Lorca (de Poeta en Nueva York) …

Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whitman,

contra el niño que escribe

nombre de niña en su almohada,

ni contra el muchacho que se viste de novia

en la oscuridad del ropero,

ni contra los solitarios de los casinos

que beben con asco el agua de la prostitución,

ni contra los hombres de mirada verde

que aman al hombre y queman sus labios en silencio.

Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades,

de carne tumefacta y pensamiento inmundo,

madres de lodo, arpías, enemigos sin sueño

del Amor que reparte coronas de alegría.

Contra vosotros siempre, que dais a, los muchachos

gotas de sucia muerte con amargo veneno.

Contra vosotros siempre,

Faeries de Norteamérica,

Pójaros de la Habana,

Jotos de México,

Sarasas de Cádiz,

Apios de Sevilla,

Cancos de Madrid,

Floras de Alicante,

Adelaidas de Portugal.

¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas!

Esclavos de la mujer, perras de sus tocadores,

abiertos en las plazas con fiebre de abanico…

 

…Y otro de Cela ( Donación de órganos)

                                                     Quiero el día que yo muera

 poder donar mis riñones,

  mis ojos y mis pulmones.  
Que se los den a cualquiera.  

Si hay un paciente que espera 
por lo que yo ofrezco aquí  

espero que se haga así 
para salvar una vida. 

 Si ya no puedo respirar, 
que otro respire por mí.
Donaré mí corazón 
para algún pecho cansado 
que quiera ser restaurado 
y entrar de nuevo en acción.
Hago firme donación 
y que se cumpla confío 
antes de sentirlo frío, 
roto, podrido y maltrecho 
que lata desde otro pecho  

si ya no late en el mío.
La pinga la donaré 
y que se la den a un caído  

y levante poseído 
el vigor que disfruté.
Pero pido que después 
se la pongan a un jinete,  

de esos que les gusta el brete.

  Eso sería una gran cosa  

yo descansando en la fosa 

 y mi pinga dando fuerte.
Entre otras donaciones 
me niego a donar la boca.  

Pues hay algo que me choca  

por poderosas razones.  

Sé de quien en ocasiones 
habla mucha bobería; 

 mama lo que no debía 
y prefiero que se pierda  

antes que algún comemierda 

 mame con la boca mía.
El culo no lo donaré 

 pues siempre existe un confuso

que pueda darle mal uso

al culo que yo doné. 

 Muchos años lo cuidé 
lavándomelo a menudo. 

 Para que un cirujano chulo 
en dicha transplantación 

 se lo ponga a un maricón 

 y muerto me den por  culo.

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La gratitud de los judíos a Franco

¿Conviene la OTAN a España o sería preferible la neutralidad? En caso de ser preferible, ¿sería posible en el actual escenario mundial? https://www.youtube.com/watch?v=wMpqnrd-x3w&feature=youtu.be&a 

**Paradójicamente, de pocas cosas se ha hablado más y se conoce menos que  del franquismo.

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Es incuestionable que los judíos tienen una gran deuda de gratitud con Franco, y muchos han expresado su reconocimiento, aunque otros muchos no. En diciembre de 1944 el Congreso Nacional judío acordó agradecer al gobierno español sus gestiones. Madrid aceptó la propuesta de ocuparse no solo de los sefarditas, sino también de los askenazíes , si bien los alemanes solo concedían a España autoridad sobre los sefarditas, y con restricciones.

   Surgían otros problemas, explícitos en la protesta de Lequerica a las peticiones del Consejo Judío: “Desde hace tres años España viene accediendo reiteradamente y con la mejor voluntad  a cuantas peticiones presentan las comunidades judías (…) habiendo dado ello lugar a enérgicas intervenciones no solo en Berlín, sino en Bucarest, Sofía Atenas, Budapest, etc., con desgaste evidente de nuestras representaciones diplomáticas(…) Gracias a esas gestiones numerosos israelíes de Francia han podido pasar nuestra frontera (…) Otros se han visto eficazmente protegidos (…) en Francia, Holanda y otros países, y gran número  de sefarditas han visto mejorar considerablemente el trato que sufrían en los campos de concentración y aun han podido salir de estos (…) Pero siendo esta la situación, no puede menos de causar profundo sentimiento al gobierno español el advertir  que por empresas periodísticas, de radio o de difusión de noticias controladas por elementos israelitas, especialmente en Estados Unidos, se hacen intensas y reiteradas campañas calumniosas contra España”. (Según lo he citado en Años de hierro).

    Como la calumnia es la gran industria del antifranquismo, algunos afirman que si Franco hizo algo por los judíos  fue en 1944, cuando ya se percibía claramente la derrota alemana y los Aliados presionaban severamente a su régimen para que los ayudase. Es otra descarada falsedad, pues desde la misma ocupación alemana de Francia en 1940, comenzaron a afluir a la frontera española  sefarditas y no sefarditas, a menudo indocumentados, y siempre fueron admitidos. En cambio en Suiza, y creo que también en Suecia, bastantes judíos que escapaban del nazismo fueron devueltos a sus perseguidores. Por lo demás, como también he recordado en Los mitos del franquismo  y en la entrada anterior de este blog citando a Ariel Sharon en su visita a Auschwitz, la preocupación de los Aliados por la persecución judía fue ciertamente escasa.  El que fue jefe de gobierno israelí, Menajem Beguin, en su libro La Rebelión, afirma: No puede decirse que los forjadores de la política británica en Oriente Medio no quisieran salvar a los judíos. Sería más correcto decir que ansiaban que los judíos no se salvasen. Escribí estas duras palabras fundándome en el estudio y en el análisis de los hechos. En los años cuarenta y cincuenta carecíamos de documentos para probar nuestra grave acusación. Sin embargo llegó el día en que la verdad, la verdad más horrible, fue confirmada con ayuda de documentos históricos”. Y cita casos  como los  40.000 judíos húngaros cuyo transporte a Turquía por la Cruz Roja, de paso  para Israel, frustró el gobierno inglés, como también frustró la aplicación de fondos, desde Suiza, para salvar a judíos franceses y rumanos, por la dificultad de colocar a un número considerable de judíos, si fueran rescatados.  Es sabido asimismo que Eichmann, encargado del transporte de judíos a los campos de concentración, ofreció entregar a los Aliados nada menos que un millón de judíos, que cruzarían a través de España,  a cambio de 10.000 camiones. La oferta fue rechazada, lo que, bien mirado, no deja de ser una conducta criminal.

   A la vista de estas y otras actitudes por el estilo, cabe  plantearse el inmenso valor del salvamento de  decenas de miles de judíos, de manera directa o indirecta, al permitirles el paso por los Pirineos y el embarque para Usa. Sin recordar cosas como estas no se valorará adecuadamente lo que supuso la política española de entonces, por parte de un gobierno que realmente no debía nada a los judíos, que en su mayoría se le mostraban y siguieron mostrando hostiles. Los motivos fueron exclusivamente humanitarios, lo mismo que la acogida de cierto número de nazis al terminar la guerra, o la cooperación con el Mosad para evacuar a decenas de miles de judíos de Marruecos.

   No puede decirse que la gratitud oficial de Israel fuera muy grande. Por el contrario, colaboró durante años con el criminal (y por fortuna fallido)  aislamiento internacional que pretendía crear hambruna masiva en España. Por otra parte, la diplomacia española cultivó especialmente, y con éxito, a los países árabes e hispanoamericanos para romper aquel aislamiento.

    La política de Franco, dentro de unas líneas generales bien claras de defender los intereses españoles, fue siempre muy realista y flexible. Se menciona a menudo su tesis de la “conspiración judeomasónica” contra España y la Iglesia, pero, creyera más o menos en ella y le atribuyera mayor o menor influencia en la política internacional, no dejó de ayudar a los judíos perseguidos ni de mantener relaciones que terminaron siendo bastante fructíferas con Usa, pese al carácter masónico que algunos achacaban a sus gobiernos. Los acuerdos con Usa no impidieron mantener una línea de independencia de España, bien clara  en su actitud hacia Cuba, y no por simpatía a Castro, a pesar del embargo useño; o su negativa a participar en la guerra de Vietnam y su aviso al presidente useño Johnson de que perderían aquella contienda. O el cierre de la verja de Gibraltar después de derrotar diplomáticamente a Inglaterra en la ONU.

   Una de las cosas que podemos aprender del franquismo es, aparte de su flexibilidad y realismo,  su carácter patriótico, hoy día ausente en los cuatro partidos, que compiten por liquidar la soberanía de España. Porque sin un patriotismo básico, los partidos se convierten en elementos de disgregación  y hasta de guerra civil. Esto lo saben muy bien los useños y los ingleses, pero aquí no se acaba de entender. Porque, entre otras cosas, no se ha entendido tampoco  la democracia.

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Sanz Briz, salvamento de judíos por orden de Franco

El salvamento de judíos en Budapest por Sanz Briz viene exponiéndose en los harto putrefactos medios de “información”, en alguna novela, documentales, etc., como contraria a las órdenes de Franco. Luis Suárez (Franco y su tiempo) había clarificado el asunto, que traté después en Años de hierro; más recientemente Arcadi Espada (En nombre de Franco) hizo lo mismo, y yo he vuelto a tratarlo en Los mitos del franquismo. Baste reproducir algunos documentos para dejar en evidencia a los profesionales del fraude, aunque no cabe esperar que cesen en sus retorcidos embustes. Después de todo, de ellos viven.

  14-10.44. Ministro de Asuntos Exteriores español (Lequerica) a embajador en Washington:  Sírvase informar de la gestiones que España viene realizando e instrucciones concretas nuevamente a nuestro embajador en Berlín para que realice con el máximo interés cuantas gestiones sean necesarias en defensa de las personas e intereses israelitas en general, y en especial de los hispanoamericanos (…)  De forma constante y reiterada se van haciendo toda clase de esfuerzos, no siempre con éxito, para defender a los sefarditas que se hallan en campos de concentración alemanes, habiéndose conseguido, como es bien sabido, que varios cientos de ellos hayan podido entrar en España y salir con plena libertad.

     La situación empeoró desde el 9 de noviembre, cuando los rusos entraban en Hungría:

    14-11-44: Ministro al Embajador en Washington: Habiéndose tenido noticia de que contra promesas formales reiteradamente hechas por Gobierno húngaro éste desconoce validez pasaportes españoles y de algunos países hispanoamericanos a sefarditas, he ordenado a Legación de España en Budapest  presente la más enérgica reclamación pidiendo inmediatas y amplias satisfacciones. Gobierno está decidido a hacer respetar por todos medios sus derechos a este respecto, de suerte que la protección pueda ser efectiva.

  15-11-44: Sanz Briz  (encargado español de negocios en Budapest) al misnistro:  “Ante la continuación de las horribles atrocidades que se cometen contra los judíos, esta mañana el Nuncio ha reunido a los representantes de los países neutrales. Hemos acordado por unanimidad hacer gestión colectiva  cerca del Gobierno húngaro  pidiendo cese la persecución y se les trate de modo más humano.

  16-1-44: Ministro a embajador en Washington: “Encargado de negocios en Budapest ha podido conseguir que protección española sea extendida oficialmente a favor de trescientos judíos a quienes, a pesar de no tener nacionalidad española, se ha concedido pasaporte nuestro provisionalmente. Además ha expedido cerca de dos mil “cartas de protección”, con las que hasta ahora se han salvado a otros tantos judíos de campos de concentración y deportación . Esta actuación hecha tras insistentes órdenes por nuestra parte y múltiples reclamaciones diplomáticas ha tenido extraordinaria eficacia  precisamente en momentos en que los judíos eran más perseguidos. En cambio, cuantas gestiones se han hecho para traerlos a España han resultado infructuosas y en vista de las atrocidades cometidas el día 14 de noviembre, se han reunido representantes de Suiza y España bajo presidencia del Nuncio acordando hacer gestión colectiva  pidiendo al gobierno húngaro  trato más humano y cese de la persecución según viene solicitando insistentemente nuestro Encargado de Negocios.

    En Francia han pedido, como es público, acogerse a nuestra protección, y muchos cientos de judíos que han pasado la frontera a partir del verano de 1943, en múltiples grupos o que han beneficiado criterio especial tolerancia en nuestros puestos fronterizos al presentarse sin documentación alguna. Los que quedaron en Francia obtuvieron después de repetidas gestiones Embajada española que sus bienes sometidos en principio a confiscación por autoridades alemanas pasaran a administradores españoles, salvándose así la casi totalidad de sus intereses (…). Judíos griegos han sido objeto de especialísima atención  y después de haber hecho venir a varios grupos sacándolos de campos de concentración seguimos reclamando insistentemente mejor trato para todos los sefarditas españoles en campos de concentración, ya que hoy no pueden venir, habiéndose logrado éxito positivo  en estas reclamaciones, pues unánimemente los salidos de campos de concentración  presentan aspecto inmejorable  y manifiestan que el trato ha sido relativamente satisfactorio. No se tiene conocimiento de una sola defunción de sefarditas españoles o protegidos nuestros en campos de concentración.  En Bulgaria y Rumania, hasta la entrada de las tropas rusas, ha sido incesante la actuación de nuestras legaciones, obteniéndose resultados sumamente satisfactorios  pues prácticamente toda la colonia sefardita  (salvo casos excepcionales) ha podido subsistir en condiciones de muy grave dificultad.  Múltiples y apremiantes reclamaciones  han dado lugar en algún momento a situación difícil de nuestra representación en Berlín, que ha tenido que soportar momentos de malhumor por parte de las autoridades alemanas que no aceptaban interviniéramos en asuntos en los que (no) teníamos título jurídico para actuar (…) .

    16-11-44: Ministro a  embajador en Berna: Ruego a V. E. solicite apoyo ese Gobierno cerca del Gobierno alemán para conseguir traslado a Suiza de un grupo de 150 sefardítas internados actualmente en Bergen-Belsen y provistos de documentación española y cuya entrada en Suiza ha sido ya, al parecer, autorizada por Policía Federal.

  17-11-44: Sanz Briz al ministro: Ayer por la mañana quedó cumplida la orden de V.E. telegrama 92. Añadí verbalmente contenido telegrama 93. Este ministro de Negocios exteriores (húngaro) me dijo lamentaba los hechos acaecidos de los que eran responsables milicianos del partido, a quienes continuamente se exhortaba a respetar la documentación extranjera. A modo de excusa añadió que lo mismo había ocurrido con otras legaciones y no solo la de España. En mi presencia telefoneó a la persona encargada de las deportaciones y le ordenó destacar un oficial que, acompañado de un empleado de esta cancillería, se dedicase a recoger judíos españoles de la interminable caravana que a pie se dirigía hacia la frontera alemana. Este gobierno está completamente desbordado y es incapaz de hacer respetar sus órdenes. Lamento comunicar a V. E, que la mayor parte de la población de Budapest espera impaciente la llegada de las tropas rusas, cuya actitud no podrá ser peor as la adoptada por los actuales gobernantes. 

  17-11-44: Sanz Briz al ministerio: Esta mañana he podido conseguir impulsar liberación de 71 judíos que se hallaban en un campo de concentración cerca de Budapest. Muchos de ellos no habían comido en tres días y algunos tienen (falta algo)

  22-11-44: Sanz Briz al ministerio: Este  Ministro de Negocios Extranjeros ha reunido a representantes países neutrales dando lectura a un memorándum explicando manera este Gobierno va a resolver el problema judío. Los judíos protegidos por los países neutrales serán concentrados en un geto (sic) especial hasta el momento de su traslado a los países protectores. Se les permite pasear por la calle del geto de ocho a nueve de la mañana. Los no protegidos y hábiles para el trabajo serán “prestados” a Alemania. La suerte definitiva será resuelta al final de la guerra. Los demás quedarán concentrados en un geto. Se señalan algunas excepciones para los judíos que han prestado servicios especiales a la patria y para los sacerdotes cristianos de origen judío.

  25-11-44 Sanz  Briz a ministerio:  Ayer envié enérgica protesta a este ministerio de Negocios extranjeros por las graves lesiones producidas a un súbdito paraguayo por los milicianos del partido.

  26-11-44: Sanz Briz a ministerio:   A pesar de buena voluntad de este Ministro de Negocios Extranjeros, cada día milicias irresponsables producen incidentes contra los protegidos españoles que se encuentran concentrados en casas designadas por este gobierno, situadas en un gueto especial. Esta Representación protesta continuamente ante este Ministerio de Asuntos Exteriores

  2-12-44. Del embajador en Washington (2-12-44): El Congreso judío mundial clausurado ayer aprobó conclusiones publicadas hoy en esta prensa, entre las cuales se expresa agradecer España protección judíos perseguidos especialmente Hungría. Verbalmente miembros importantes mencionado Congreso me han expresado también este agradecimiento

   8-enero 1948  Delegado del Vaad Leumí para España y Marruecos al ministerio español de Asuntos Exteriores: “Recibido instrucciones del Vaad Leumí Consejo Nacional Judío de Palestina para rogar a Vuestra Excelencia acepte muy sentido pésame de comunidad hebrea por fallecimiento Cónsul adjunto España, señor Manuel Allendesalazar durante disturbios en nuestra tierra ajenos a nuestra responsabilidad. A esta condolencia agrego mía propia considerando generosa ayuda del Gobierno español a los hebreos sefarditas  de Europa oriental durante pasada guerra y por consiguiente necesidad continuación relaciones amistad entre España y Estado Judío en creación. Ruego haga cable extensivo a familia finado respetuosos saludos. El cónsul adjunto español había sido asesinado por la Haganá, la organización de combate sionista en el asalto al hotel Semíramis, en Jerusalén, durante la lucha por la independencia de Israel.

     Etc.  Queda, pues, perfectamente claro, que Sanz Briz obró en todo momento bajo las instrucciones de Lequerica, ministro de Asuntos Exteriores, es decir, del propio Franco en última instancia. Cualquier persona con sentido común entiende fácilmente que no podía ser de otro modo, y menos cuando los necios que pretenden lo contrario pintan a Franco como un dictador rígido y totalitario que nunca fue. Sanz Briz fue un diplomático franquista que siguió haciendo una brillante carrera a pesar de su supuesta “desobediencia”.

    Por lo demás, Sanz Briz no fue un caso único ni mucho menos. El señor Rolland de Lavilleón escribió: Además de don Sanz Briz hicieron lo mismo don Sebastián  Romero Radigales en Grecia, don Julio Palencia Álvarez en Bulgaria y mi propio padre, don Bernardo Rolland Miota en Francia, de donde salieron hacia España entre 1941 y 1944 más de cinco mil judíos, según cálculos de Haim Avni

    En febrero de 1970 el rabino Chaim Lipschitz , del seminario hebrero Torah Vodaath  en Brooklin, declaraba a Newsweek: Tengo pruebas de que el jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó a más de sesenta mil judíos durante la II Guerra Mundial. Ya va siendo hora de que alguien dé las gracias a Franco por ello.

    El escritor italiano Enrico Deaglio  en su libro La banalidad del bien, referido a Giorgio Perlasca (fascista italiano) que con Sanz Briz salvó a tantos judíos en Budapest, señalaba: Si bien el papel de la España franquista en las operaciones de salvamento de los judíos europeos ha sido silenciado casi del todo, fue decididamente superior al de las democracias antihitlerianas. (mencionado por E. Palomar Baró)

     La ayuda a los judíos perseguidos se prolongó más allá de la guerra mundial. El primer jefe del Mosad,  Iser Harel, explicó cómo España colaboró en trasladar a un número indeterminado de judíos, quizá hasta cien mil, de Marruecos a Israel entre 1957 y 1963: La situación de los judíos en Marruecos se había vuelto insostenible y arriesgada  después de que Francia evacuara esa colonia en 1956, y las autoridades marroquíes decidieron impedir  su salida del país.

        Observaciones:

 1.- Cuando se habla de judíos españoles o sefardíes, debe entenderse que el dictador Primo de Rivera había ofrecido a los sefardíes la nacionalidad española, que muy pocos aceptaron. El decreto había caducado, pero el franquismo lo utilizó como si no fuera el caso.

 2.- Franco no tenía ninguna obligación de salvar a los judíos, que en su mayoría le habían sido hostiles durante la guerra civil y seguían siéndolo. Además, en España se ignoraba el carácter exterminador de la persecución, suponiéndose los rumores de ese género como una típica mentira de guerra. El motivo fue simplemente humanitario, sin esperar especial gratitud.

 2.- Aunque muchos jefes religiosos y algunos políticos judíos han expresado su agradecimiento a Franco, la postura de Israel fue la de boicotear al régimen español e impedirle la entrada en la ONU.

 3.- Debe contrastarse la gratitud de muchos judíos con la sucia indecencia de los antifranquistas españoles, profesionales de la calumnia, como no dejan de demostrar año tras año en los grandes medios de masas, especialmente El País o las televisiones públicas y privadas, con pocas excepciones. Verdaderamente llevamos muchos años viviendo bajo el estomagante imperio de la mentira y la farsa.

 4.- Debe contrastarse, igualmente,  la labor del franquismo en este aspecto, con el escasísimo apoyo recibido por los judíos de Inglaterra o Usa, las cuales obraron como si la persecución no tuviera carácter grave, pese a tener informes en contra de las autoridades judías.  Lo he señalado en varias ocasiones, particularmente en Los mitos del franquismo. En ocasión de su visita a Auschwitz, Ariel Sharon dijo: “Los Aliados conocían la aniquilación de los judíos. La conocían y no hicieron nada… Todas las sugerencias de operaciones de rescate presentadas por organizaciones judías fueron rechazadas. Simplemente no quisieron enfrentarse a eso”.

 http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/franco-y-auschwitz-o-la-historia-segun-el-pais-54069/

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Un daño inmenso a la universidad

Usted se ha quejado de que en libros como el reciente sobre el fraude en las elecciones del Frente Popular no le citen, a pesar de que usted lleva años, casi en solitario, diciendo que las elecciones fueron fraudulentas.

 R. En primer lugar, yo no digo que se trató de un fraude, sino que lo demuestro. El examen de las actas hecho por los dos autores del libro es un dato importante, porque corrobora algo que dejé claro hace bastantes años. Pero el fraude no consiste en que se falsificaran más o menos actas, sino en las condiciones mismas de un proceso electoral que duró tres meses, desde el 7 de enero en que se disolvieron las Cortes, hasta el 7 de abril en que se destituyó a Alcalá-Zamora. Fue un proceso de gran violencia en acciones y palabras. La propaganda de izquierdas hablaba en términos de exterminio y sus dirigentes amenazaban con no aceptar una victoria de la derecha. Lo mismo que no la aceptaron en 1933. Eran los mismos del golpe revolucionario y separatista en 1934, y se sentían orgullosos de él, contra los que entonces (como el mismo Franco) habían defendido la legalidad republicana. Este dato tan reveladora casi nunca es citado: parece como si todos  los partidos tuvieran de entrada la misma legitimidad, y no fue así.

    En la jornada electoral, las masas se echaron a la calle, en varias ciudades los responsables de asegurar  el escrutinio huyeron, como dice Azaña, y lo mismo hizo el jefe del gobierno, Portela, entregando el cargo, para la segunda vuelta, a Azaña, cuya victoria no es que fuera dudosa, es que en tales condiciones no debía ser aceptada democráticamente. Luego el proceso continuó con una “revisión de actas” en las Cortes, en medio de amenazas y demagogia desbocada para quitar más escaños a la CEDA, y se coronó con la destitución ilegal de Alcalá Zamora. Todo ello en medio de asesinatos, incendios  y despotismo del nuevo gobierno. La república ya había quedado herida muy gravemente por la insurrección  revolucionaria-separatista del 34, y se hundió definitivamente en esas elecciones. Todo esto lo he detallado, así como un factor que casi todos los historiadores, por no decir todos, pasan por alto: el papel de la campaña sobre las supuestas atrocidades de la derecha en la represión de Asturias en 1934. Esa campaña no fue solo un fraude más: dividió a la sociedad española más profundamente que nunca y creó el ambiente de odio exacerbado que se manifestaría en la guerra civil. Es una clave esencial.

   Y hay otro problema en aquellas elecciones, y es el hundimiento de las opciones moderadas, de los partidos llamados de centro que se presentaban como equidistantes de unas derechas e izquierdas extremistas.  Lo he expuesto como una manifestación de un proceso de radicalización y demagogias de la época, en España y en Europa. Aunque la CEDA no era un partido extremista, como se le ha pintado mil veces, sino moderado, pero la imagen de derecha reaccionaria y fascista que le atribuyeron las izquierdas ha tenido éxito, incluso hasta hoy. Su fracaso, debido en gran medida a Alcalá-Zamora, impidió otra salida que no fuera el choque abierto, bélico.

 Sin embargo el análisis de las actas es definitivo y ya no deja lugar a duda alguna. En ese sentido puede considerarse superior a sus aportaciones anteriores.

R.  Definitiva ya era la relación de hechos que he explicado. Y puede parecer superior a quienes no tienen un pensamiento democrático en España, que son la inmensa mayoría, tanto en la derecha como en la izquierda, como he expuesto en La guerra civil y los problemas de la democracia. El nuevo libro tiene valor porque aporta un detalle nuevo e importante. Es como si un misil derriba un avión de pasajeros sobre territorio libio, por  poner un ejemplo, y se sabe que el misil partió de una base militar libia, y que el gobierno libio ha perseguido a quienes intentaban investigar el hecho. Pues está claro lo que ha pasado y realmente no hace falta nada más para probar la responsabilidad del gobierno libio. Ahora bien, supongamos que un periodista logra acceder a la orden concreta del ministro para que se lanzase el misil. Esto no añade nada esencial, pero indudablemente tiene gran relevancia como corroboración de detalle de lo que ya se sabía. El libro de los dos autores vale no porque descubra nada esencialmente nuevo, sino porque  añade una valiosa corroboración a lo ya sabido.

 Con todo,  parece que los autores no han estimado los trabajos previos de usted. ¿Cómo lo explica?

R. Volviendo a la primera pregunta, yo no me quejo: me limito a exponer unos hechos bien a la vista, y que cada cual saque sus conclusiones. Y en primer lugar, no he sido el único en estudiar los hechos. Ricardo de la Cierva y otros lo hicieron antes, aunque creo que yo he sido quien más los ha clarificado como elecciones fraudulentas. Como existe el Dictamen sobre la ilegitimidad de los poderes actuantes el 18 de julio de 1936, un documento bien fundamentado en términos jurídicos. En segundo lugar, los autores conocían perfectamente mis aportaciones, pero, aunque ellos son más bien de derechas, colaboran en la campaña de silencio contra mis obras. Y no puede extrañar: demostrar que aquellas elecciones fueron fraudulentas es demostrar no solo que el Frente Popular fue un fraude, que destruyó la legalidad republicana y llevó al borde del abismo la subsistencia de España como nación unida, la subsistencia de la religión y la cultura cristiana, de la propiedad privada, etc… Es que además demuele todo el discurso político enhebrado ya desde antes de la Transición por historiadores como Tuñón de Lara y su escuela. Un discurso aceptado con más o menos matices  por la mayoría de los políticos, periodistas e historiadores, incluso de derecha.  Se han creado así intereses políticos muy fuertes, y es comprensible que, tras el impacto de Los mitos de la Guerra Civil,  se haya organizado esta campaña de silencio sobre mis trabajos. Pero la verdad termina siempre abriéndose paso. Observe que los autores del libro son tan timoratos, que no solo me han silenciado, es que además tratan de evitar el debate sobre la legitimidad de la república y el Frente Popular. Tiran la piedra y esconden la mano para no incomodar demasiado a los de la memoria histórica y apologistas de la república. Esto, además de cobarde, es infantil.

   Y déjeme recordar que el nivel intelectual y moral de la universidad española, excepciones aparte, es deplorable. En él compiten la mediocridad con la pedantería y esta con la deshonestidad intelectual. Esta crítica se ha repetido mucho, sin que se le vea remedio. Hace poco, al señalarlo, me escribieron un reconocido  catedrático de historia medieval..:

   Tienes mucha razón en lo que dices y denuncias. No creo que puedas imaginar a qué grado de vileza moral y pobreza intelectual han llegado las facultades de Historia.

… y un profesor de instituto:

Como hice la carrera de Historia puedo decir con base que tienes razón. Nuestros profesores no eran más que una banda de estafadores intelectuales. Hace poco tuve en prácticas en mi instituto a un joven recién licenciado, de la misma facultad en que yo estudié. Me enseñó el libro de Historia Contemporánea de uno de los sinvergüenzas que siguen trabajando allí  (libro que por supuesto hay que comprar si quieres aprobar). Lo abrí por las páginas de la llamada Revolución Comunista. ¿Qué decía el golfo que había escrito aquello y que ejerce de profesor universitario? Defendía el golpe de estado de los bolcheviques contra la naciente democracia rusa, decía  que Lenin había librado a Rusia del ominoso zarismo, etc.  Me pareció tan asqueroso que cerré el libro y lo devolví inmediatamente. Mi única alegría fue que ese joven me dijo que sí, que el libro era una porquería llena de “historias” parecidas.  Confiemos en que al final la juventud abra los ojos.

   Pues así estamos. Se ha denunciado mil veces, y en vano: la mediocridad compite con la pedantería, y la pedantería con la deshonestidad intelectual.  En fin, es preferible tomarlo con humor: no sé quién decía que nadie sabe los abismos de maldad a que puede llegar el alma humana si no conoce el mundillo de catedráticos y profesores universitarios. Algo así. El daño que hacen a la universidad y a la política española es inmenso.

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Siria, Trump y los intereses de España

Dos temas clave: a) Dicen algunos que Gibraltar es un peñasco sin mayor importancia. Si fuera así, ¿por qué no devuelven los ingleses el “peñasco”?  Para Inglaterra se trata de un (enorme) interés imperial. Para España de un fundamental interés nacional. b) La política exterior de Usa no puede entenderse si conocer el componente mesiánico que la subtiende, y que no es solo la defensa de la democracia, como suele  justificarse (el mesianismo soviético se justificaba en la defensa de los explotados). https://www.youtube.com/watch?v=wMpqnrd-x3w  

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El problema de Siria parecía haber entrado en vías de solución con la intervención rusa, plenamente legal y pedida por un gobierno reconocido en la ONU. Ese gobierno, el de Bashar al Ásad, venía siendo atacado desde hace años por diversos grupos islamistas y algún otro que se proclamaba demócrata, quizá porque proclamarse demócrata no cuesta nada y permite obtener apoyo exterior. Durante estos años hemos podido contemplar unas atrocidades terroríficas por parte de esos grupos, que disponen de vastos apoyos económicos y políticos exteriores, fundamentalmente de países tan “democráticos” como Arabia Saudí, Catar, Kuwait o una Turquía en trance de volver a un islam agresivo y conquistador, baste ver las declaraciones de Erdogan.  Y, por supuesto,  con apoyo directo o indirecto de Usa y la UE, que han decidido imponer en el país una supuesta democracia, para lo cual no han vacilado — como en Irak o Libia– en provocar una de las guerras más espantosas en mucho tiempo, dejando en ruinas un país hasta hace pocos años ordenado y relativamente próspero y sin grandes conflictos internos. Por cierto, una de las víctimas principales es la comunidad cristiana, antes numerosa, que vivía aceptablemente bien en regímenes más o menos laicos, y que está siendo masacrada y expulsada en esos países. Un hecho que, por cierto, no ha motivado la menor reacción efectiva, de los poderes occidentales, cuyos carácter anticristiano se manifiesta en su actitud y en su preocupación por impedir lo que llaman “islamofobia”.

    La táctica de estas guerras es conocida, porque se ha repetido bastante: de pronto,  Usa y la UE, en especial Inglaterra o Francia, descubren que tal o cual gobernante es un tirano, cosa al parecer muy rara en esta zona o en el mundo, y lanzan campañas de opinión pública pintándolo como genocida, etc. Surgen núcleos de resistencia al tirano que se manifiestan en alguna plaza pública sobre la cual concentran sus focos los medios de masas occidentales. Vienen intentos de represión de las protestas, publicitadas al máximo en el mundo como confirmación de la tiranía acosada. En el caso sirio, los manifestantes originarios ni siquiera eran sirios en su mayoría, según han denunciado testigos presenciales, entre ellos misioneros cristianos. Entre los cristianos y gran parte de la gente existe la convicción de que la guerra ha sido organizada y financiada totalmente desde fuera, lo cual tiene mucho de cierto.  En estas operaciones se mezclan inextricablemente intereses estratégicos, económicos y políticos que hacen que, por ejemplo, sean los países más fanáticamente islámicos de la zona quienes actúen de acuerdo de acuerdo con Usa, la UE o la OTAN.

    Digamos que la UE, en particular, está llevando en el pecado parte de la penitencia. Porque la destrucción de Siria e Irak ha generado una corriente masiva de inmigrantes y refugiados que, casualmente, no acuden a los países islámicos ricos de la zona, sino a la UE, donde crean muy serios problemas.  Una UE, repitámoslo, indiferente ante las masacres de cristianos.

   La intervención rusa, plenamente de acuerdo con el derecho internacional, fue desde el primer momento saboteada por Usa y la UE,  recurriendo a todo tipo de acusaciones y manipulaciones sensibleras sobre las víctima, por otra parte inevitables: ¡como si las intervenciones ilegales de la OTAN y la CIA no hubieran causado y estuvieran causando muchas más víctimas! Parecía que con la subida de Trump al poder en Usa, esa política iba a cambiar, pero de momento todo indica lo contrario. Trump era, desde luego, preferible a la Clinton, una auténtica delincuente financiada, entre otros, por las modélicas democracias de Arabia y Catar; pero Trump no deja de ser un ultranacionalista, que en el caso useño significa imperialista, dispuesto a intensificar la carrera de armamentos y a imponer, con la amenaza militar, los intereses de Usa en el mundo.

   Y así, la úlcera siria se ha agravado recientemente con tres hechos: un ataque con gases atribuido al gobierno, el bombardeo de una base aérea siria por Usa, en aparente represalia, y la exigencia de Washington, expuesta a Rusia bajo amenazas,  de liquidar en cualquier caso el régimen de Asad. Todo indica una escalada por parte de Trump,  en la que Usa, al contrario que Rusia, intervendría de manera ilegal contra un país soberano.

  Recuérdese que Obama estuvo a punto de atacar masivamente a Siria pretextando que esta usaba gases o que tenía un arsenal de ellos. Putin detuvo la agresión consiguiendo que Siria destruyese su arsenal de gases (muchos países los tienen). Y he aquí que de pronto se produce un oportuno ataque de esas características, precisamente cuando las tropas de Asad van ganando y por tanto no precisan recurrir a métodos tan extremos. Es obligatorio sospechar que se trata de una provocación para justificar una intervención abierta y masiva de Usa. Por lo demás, nada nuevo: recuérdese la invasión de Irak,  justificada con la falsa acusación de las armas de destrucción masiva. Es también conocido el incidente del golfo de Tonkín, en 1964,  inventado para justificar la escalada bélica de Usa en la guerra de Vietnam. España tiene asimismo la experiencia de la voladura del Maine, usada como pretexto para invadir Cuba, Filipinas y Puerto Rico. Más recientemente, he recordado en Los mitos del franquismo cómo Carrero Blanco mencionaba las campañas mediáticas de desprestigio contra un país al que Usa pensaba agredir, como parecía estar a punto de suceder contra España al terminar la II Guerra Mundial.

   Por otra parte, la casi inmediata reacción de Usa bombardeando a Siria, antes de que una investigación fiable determinase el origen y alcance del ataque con gases, aumenta la sospecha de que se trata de un incidente preparado,  probablemente planeado ya por Obama.

   En cuanto a la exigencia useña de derrocar a Asad, revela una vez más, la mentalidad del “fin de la historia” que tantos desastres viene causando. ¿Quién es Washington para decidir quién debe o no debe gobernar en cualquier otro país, máxime después de las experiencias desgraciadas de Afganistán, Irak, Egipto o Libia? La arrogancia de tal pretensión es realmente pasmosa, y no puede llevar a buen fin. Muchos apoyamos la invasión de Irak (por mi parte con ciertas reticencias), pero la experiencia debe  analizarse y servir para no repetir errores catastróficos como sin duda fue aquel.  

   Como hemos recordado en “Una hora con la Historia”, permanece la peligrosa mentalidad mesiánica  en la política exterior de Usa, que le ha llevado a declarar innumerables guerras y agresiones, de parte de las cuales ha sido víctima España (https://www.youtube.com/watch?v=wMpqnrd-x3w ). Se suele decir que Europa occidental debe su democracia y prosperidad a la intervención militar useña en la II Guerra Mundial, hecho cierto, sin duda (aunque no en el caso de España, libre de esa deuda). Pero esa no es la única guerra en que ha intervenido Usa, y muchas otras, entre ellas las últimas en el mundo musulmán, han sido brutales agresiones, en ocasiones genocidas,  que solo han conseguido sembrar un caos sangriento, radicalizar al islam y provocar serios problemas en Europa. Si la intervención de Putin en Siria permitía esperar el final de la guerra civil, la arrogante acción de Trump amenaza complicarla y extenderla mucho más allá.

    Todo lo cual debe llevar a plantearnos la postura de España ante la OTAN, nacida contra el expansionismo soviético y que bien podría haberse disuelto a la caída de la URSS. Porque el papel de España en la OTAN no puede ser otro que el de peón de brega de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en lengua ajena, en operaciones que podrían dañar seriamente nuestros intereses. Conviene reflexionar al respecto, y en la próxima sesión del programa mencionado, después de Semana Santa, trataremos la cuestión de si sería conveniente y posible volver a la política de neutralidad, tan beneficiosa históricamente, y no solo para España.  

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