Grecia, UE y Europa / La muerte y sus consecuencias morales.

Blog I. Miseria del homosexualismo (I) Intolerancia y amenaza:http://www.gaceta.es/pio-moa/miseria-homosexualismo-i-intolerancia-amenaza-grecia-06072015-0837

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**Sírisa defiende la dignidad de exigir más y más dinero, más y más quitas, y de no pagar. Es  también el lenguaje de Podemos.

**Si esa “dignidad democrática” es aceptada, la UE entrará en una grave crisis, pues otros países deudores exigirían el mismo trato.

** Sin duda es tan culpable quien se endeuda alocadamente como quien presta alocadamente. Pero a Grecia ya se le han dado quitas, exenciones y créditos sin que su política haya permitido mejorar su economía

** El problema griego no lo ha creado Sírisa, pero conseguirá empeorarlo.

**La salida del euro sería un drama mucho menor de lo que se pretende. El verdadero problema radica en la extendida corrupción, el estatismo, que quiere acentuarse aún más, y la incapacidad para generar riqueza competitiva.

**Parte del chantaje de Sírisa se basa en la situación geopolítica de Grecia, en los Balcanes, siempre tensos,  al lado de una Turquía cada vez más islamizada y con el conflicto de Ucrania muy cerca.

**La UE ha vulnerado sus normas bastantes veces. Eso le hace perder autoridad moral

**La UE no es Europa: es una burocracia escasamente democrática, cuya tendencia es la de romper las raíces culturales cristianas de Europa: abortismo, homosexualismo, etc.

**Las alternativas ahora son: a) la UE se baja los pantalones ante la chulería de Sírisa y sigue prestándole dinero que nunca retornará. b) La UE deja a Grecia a su suerte con el gobierno de Sírisa (esto es improbable, por el escándalo que crearía la pobreza galopante). Es decir, a hundirse en la miseria que no iban a evitar Rusia ni China: al contrario, los préstamos de estas serían insuficientes y mucho más caros que los de la UE.  c) Una posición intermedia, es decir, continuar más o menos como hasta ahora. Cualquiera de esas alternativas es insostenible largo tiempo.

**Grecia no está creando una crisis en la UE: está más bien poniendo de relieve una crisis subyacente.

**Sostengo que pasar de la CEE a la UE ha sido un enorme error. La UE es algo así como la Antieuropa, con un programa de abolir las naciones, las bases culturales y la historia europeas. Su aspiración a crear una superpotencia europea, aunque sea parasitando el poder militar useño, nunca logrará general el nacionalismo-imperialismo necesario para ello.

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   La muerte y sus consecuencias morales.

   La muerte, reservada a todos por la fuerza misteriosa que nos ha puesto aquí y nos ha dado una consciencia parcial de la vida, provoca en la vida humana un fondo de angustia, más  fuerte o más débil en según qué circunstancias. La angustia es “sublimada” de muchos modos y en muchos grados, pero permanece siempre, como recordaba Unamuno, aunque los problemas cotidianos nos distraigan  por su cuenta o nos distraigamos deliberadamente con ellos. En un plano animal, la angustia nace del contraste brutal de la muerte con el impulso de supervivencia. Pero también de la impresión de que no solo desapareceremos para el mundo, como comprobamos a diario –quedando solo una memoria reducida y cada vez más vaga, hasta esfumarse,  de nuestro paso por la tierra–,  sino que el mundo desaparecerá también para nosotros. Quise exponer esta sensación en la novela “Sonaron gritos…” cuando los protagonistas comprueban el asesinato de  Mercè.

   En condiciones extremas, la muerte puede resultar deseable, y mucha gente, llegada la vejez, puede aceptarla con serenidad pensando que ya ha vivido lo suficiente, pero no se trata aquí de eso. Se trata de la cuestión de por qué se nos ha dado esa consciencia, la de que nuestra vida es efímera, sin que haya explicación del por qué, como si la divinidad quisiera jugar con nosotros. ¿Qué sentido tiene? Los animales no son conscientes de que han de morir, o al menos eso suponemos; en cambio los seres humanos lo son, y ese es un componente esencial de la calidad de humano.

  Aunque mediante la moral y la ley podamos bandearnos mejor o peor en la vida, la muerte arroja sobre ella una luz extraña, o más bien una oscuridad. En primer lugar, por su igualitarismo absoluto: le llega al vicioso y al virtuoso, al rico y al pobre, al  trabajador y al vago…  Sobre todo al bueno y al malo, según la moral.  Entonces, ¿de qué vale, en fin de cuentas, haberse aceptado las mil restricciones que impone la moral a nuestros deseos espontáneos?  De ahí podemos extraer varias conclusiones: que hay otra vida en la que se hace justicia, donde los buenos reciben el premio y los malos el castigo que tan a menudo no reciben en la tierra; o bien que lo que hagamos durante nuestra estancia en la tierra carece de sentido. Lo primero parece una exigencia psíquica, incluso hasta cierto punto lógica, pero no tiene a su favor  ninguna prueba realmente firme, puede expresar más bien un penseo (pensar según nuestros deseos). Lo segundo parece más lógico, pero tampoco tiene prueba alguna, y podría responder tan solo a rebeldía frente a la incapacidad de comprensión humana.  Una tercera solución sería que el bien y el mal son solo aparentes: el poder o la fuerza — la divinidad– que nos ha traído a la vida con tales condiciones, ha distribuido los papeles en el gran teatro del mundo, con objetivos incomprensibles para nosotros, de modo que tanto  los buenos como  los malos cumplen una función  predeterminada, inasequible a nuestra inteligencia pero deducible lógicamente.

   De lo último caben dos derivaciones: a) la divinidad es malvada y juega con nosotros de forma despiadada. b) La divinidad es necesariamente buena: no podemos comprender sus planes, por estar muy por encima de nuestra capacidad, pero podemos tener fe en ello, y un indicio es que la vida no ofrece solo sufrimientos y maldad, sino  también alegrías y bondades. También podemos concluir que  en realidad la justicia obra en nuestro mundo, sin necesidad de vida ulterior con premios y castigos: la justicia inmanente se expresaría en la propia existencia y subsistencia del mundo y la vida a través de mil avatares imprevisibles.

   En cualquiera de estos supuestos, la moral, que no puede proceder de la razón, o solo en menor medida, sufre una ambigüedad. La moral es el mandato de la divinidad para orientarnos en la selva del bien y el mal, pero ese mandato, por el mero hecho de escapar a nuestras capacidades, a nuestro raciocinio, queda envuelto en una gran oscuridad, y puede dar pie, como muestra la historia, a ritos y comportamientos  que solemos juzgar atroces, pero que por el hecho de existir encuentran ya una especie de justificación.

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**El verdadero rostro de la II República, retratado por sus personajes: http://citaconlahistoria.es/2015/07/05/locuras-de-la-politica-espanola-durante-la-ii-republica/

**Sobre homosexualidad y homosexualismo:  http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/mas-sobre-homosexualidad-y-homosexualismo-55598/ 

 

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El mito como generador de la moral /Puntos sobre Grecia

Blog I “Los muertos matan a los vivos (y III) El alto coste de “derrotar” al franquismo: http://www.gaceta.es/pio-moa/los-muertos-matan-los-vivos-iii-03072015-0752

**A quienes respeten la verdad y sientan la necesidad de defenderla: pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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 **  De Los mitos del franquismo se llevan vendidos 10.000 ejemplares. ¿Es mucho o poco? Para este tipo de ensayos de historia es un éxito, incluso un gran éxito, ya que pocos alcanzan esas cifras. Sin embargo es una insignificancia frente al imperio de la mentira que inunda a España. Y  es que los que quieren defender la verdad son hoy por hoy muy pocos. La cobardía  moral es la tónica en la actual sociedad española.

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 Como hemos visto con el arte y la literatura, también el mito genera la moral La psique, sintiendo que la vida no le pertenece ni como individuo ni como especie, que no puede dominar su destino, e impresionada por el absoluto poder de la divinidad, trata de entender sus mandatos, de comportarse de acuerdo con ellos, y eso es la moral: ¿cómo debe comportarse durante su corto tiempo de estancia en la tierra, un tiempo que tampoco puede saber cuál es? Ahora bien  ¿cuáles son los mandatos de la divinidad? Diversos personajes inspirados los han interpretado, estableciendo pautas de conducta nunca bien cumplidas. Esto es importante, porque unas pautas no originadas en la divinidad, lo estarán en el interés y el poder de algunos hombres, lo cual las hace inválidas. ¿Por qué iba nadie a aceptar unas normas que a menudo le perjudican o contrarían sus deseos, si provienen de personas que, en definitiva, son como él? ¿Por qué han de privilegiarse los intereses y deseos de unos sobre los demás?

   Puede sostenerse que en la historia la respuesta ha sido: quienes tienen el poder, deciden sobre los demás. Este concepto da origen en realidad a una continua y despiadada lucha de todos contra todos por el control del poder, lo que en la práctica ha ocurrido, pero solo parcialmente.  Pues existe en la mente humana una noción profunda de justicia, contra la idea del poder nudo  en perjuicio de la mayoría, e incluso los sistemas más despóticos deben justificarse por los bienes que aportan al pueblo.  Un escriba asirio describía la felicidad traída por la entronización de Asurbanipal:  Días de justicia, años de equidad, lluvias abundantes, ríos crecidos, comercio animado (…) Los viejos bailan los jóvenes cantan, mujeres y doncellas están de fiesta  (…) se engendran hijos e hijas, los nacimientos prosperan (…) Quien llevaba años en prisión es liberado, el que estaba enfermo es curado, el hambriento es saciado, (…) el desnudo está vestido.  Al margen del ejercicio de “peloteo”,  el texto expresa que el rey es (o debe ser) justo, es decir, debe cumplir los mandatos de la divinidad, para bien de su pueblo.  Deja de ser justo cuando se deja llevar por sus deseos e intereses particulares y los de sus allegados.

   Hay una diferencia esencial entre moral y poder. El poder se ejerce mediante leyes punitivas, y la moral mediante costumbres y normas que se supone deben conformar la conducta humana, y también al poder. En la actualidad, la tendencia es a que el poder determine la moral, basado en la ficción de que es el “pueblo”, o sea sus representantes – y no alguna divinidad–, quien tiene autoridad para establecer todo tipo de leyes. Esto parece conforme a la razón, pero el problema sigue en pie. Los reyes y sus oligarquías podían y solían contradecir mandatos de la divinidad, pero las oligarquías que gobiernan en nombre del pueblo hacen lo mismo. Véase por ejemplo las leyes abortistas o de género, o los acuerdos parlamentarios para garantizar la colaboración con la ETA, o las acciones que han creado el caos en numerosos países árabes, etc. El problema viene bien reflejado en la tragedia de Antígona.

   La moral pretende asentarse hoy en la razón, pero esta, abandonada la inspiración mítica, cae en un laberinto,  es incapaz de ir más allá de jugar con intereses particulares, lo que significa privilegiar a unos sobre otros. No hay más razón para obedecer una norma que para desobedecerla si ello se juzga útil a los intereses particulares, aunque suponga un riesgo. Al político corrupto  puede acusársele de muchas cosas, pero no de poca racionalidad, sobre todo si se sale con la suya, caso no infrecuente. Puede argüirse que el corrupto perjudica al “pueblo”, pero el pueblo no es ninguna divinidad: se compone de individuos con intereses y aspiraciones y sentimientos muy diversos, muchos de los cuales defienden o  justifican a los corruptos si son de su partido o su bando. Obsérvese, además, que enfrentado a la corta duración de la vida, renunciar a deseos y aspiraciones por imperativo moral puede entenderse como una estupidez precisamente irracional, puesto que la muerte igualará finalmente a todos, virtuosos y pecadores, honrados y delincuentes. Y en la vida, lo único que en realidad contaría,  se lo pasan mejor los más “listos”. Como ha expuesto  Francisco Contreras  en El sentido de la libertad, por encima de los acuerdos y convenciones entre personas, entre el pueblo y entre sus supuestos representantes, debe existir una ley natural o como quiera llamársela, implantada en “el corazón” de las personas (¿por quién? Por “la divinidad”), sin la cual la sociedad iría a la deriva entre concepciones, intereses y sentimientos contradictorios.

   Ya he expuesto la idea de que el mito del pecado original expresa de forma profunda el carácter moral, un tanto atormentador, del hombre, el corte con la felicidad instintiva del animal. El hombre muerde la fruta del árbol del bien y el mal, y con ella entra en él el problema moral, pero solo parcialmente la solución.

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Cinco puntos sobre Grecia:

*Lo que está en cuestión es el carácter de la UE. Seguramente fue un grave error pasar de la CEE a la UE, un organismo burocrático de ideología anticristiana y antinacional.

* La cuestión de Grecia afecta también a la OTAN, debilitada además por la reislamización de Turquía.

*Sírisa es una salida demencial a una situación demencial creada por otros.

* La salida de Grecia del euro (incluso de la UE), sería muy costosa para el país. Pero también Argentina de desdolarizó, vino el corralito, una época de penurias y luego el país creció durante varios años al 7% anual

*Después de Grecia puede venir Portugal, y después España, cuyas cifras de crecimiento son en parte engañosas y probablemente coyunturales.

   .

 

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¿Del mito al logos? ¿Del logos a la ciencia?

**Blog I: Miseria del antifranquismo, o cómo los muertos matan hoy a los vivos: http://www.gaceta.es/pio-moa/le-enfermedad-antifranquismo-o-los-muertos-matan-los-vivos-i-01072015-1003

**Nos vemos obligados a insistir en relación con “Cita con la Historia”. El programa tiene fondos para resistir hasta mediados de agosto, pero como no los obtenga al menos hasta finales de septiembre, podría venirse abajo. El coste  mínimo del programa viene a ser de unos 3.200 euros al mes, una cantidad casi insignificante comparada con el esfuerzo de llevarlo a cabo, aunque lo ideal sería duplicarlo. Ello quiere decir que bastaría con que 300 oyentes encargaran a su banco  la entrega mensual de 10-15 euros, para que “Cita con la Historia” pudiera seguir sin demasiados problemas. O que un millar de oyentes  pusiera de una vez 15-20 euros para tener cubierto al menos lo que resta del año. ¿Es esto imposible? La izquierda se ha movilizado para obtener microfinanciación y ha alcanzado rápidamente cifras de cientos de miles de euros. Uno no llega a  entender por qué personas de ideas conservadoras prefieren la lamentación al apoyo a iniciativas fundamentales. Es preciso superar esta situación.

**Otro punto importante: basta comparar en las redes sociales la enorme cantidad de seguidores de los líderes tipo Podemos, y la multitudinaria  reproducción de sus mensajes, con las escasas  que alcanzan otros, entre ellos “Cita con la Historia”, para comprender que algo esencial está fallando en la sociedad. Cuando al activismo de los malos se opone la pasividad de los buenos, todo terminará estando perdido. Pues bien, bastaría con que uno o varios millares de seguidores de “Cita con la Historia” enlazasen el programa semanalmente (de you tube, por ejemplo) y lo comentasen, para que su difusión e influencia se multiplicasen. Es una tarea muy sencilla y que no cuesta esfuerzo, y sin embargo muy productiva en todos los terrenos. Queremos animar a nuestros oyentes a sustituir la cultura de la queja por la cultura de la acción. No hay otro modo de superar el “imperio de la farsa y la mentira” que la colaboración de todos.

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   Siendo el mito un efecto de la impresión del misterio del mundo y de la vida en la psique humana, la cosa podría quedarse ahí, en una serie de fantasías inocuas e inefectivas, puesto que el misterio queda sin desvelar. Sin embargo, los efectos del mito son trascendentales  sobre la cultura y en general la conducta humana, como hemos sugerido en relación con Atenea o el sepulcro de Santiago o la literatura. Desde la antigüedad, los humanos han prestado más atención a las representaciones y arquitecturas relacionadas con el mito que a su propia vida cotidiana, y así nos quedan templos, mausoleos, pinturas, etc.  Seguramente también la música y la canción tienen su origen en el mito, e incluso sus manifestaciones profanas, como las que celebran el amor carnal, no dejan de apuntar al misterio de la vida, aunque sea de forma no muy consciente y a veces chabacana.  Incluso podríamos sostener que el hombre es el animal creador de mitos, que el mito está en la raíz  y el foco de las culturas.

    Esta afirmación, que parece bastante justificable referida a las actividades que llamamos artísticas, resulta mucho más problemática cuando nos referimos al pensamiento racional y al pensamiento científico. Da la impresión de que razón y ciencia, al contrario que el arte, han puesto en cuestión y socavado el mito, y así es como piensa gran número de personas. El nacimiento de la filosofía griega se ha querido explicar como un paso evolutivo “del mito al logos”, que, según algunas otras versiones, había dado pie al siguiente paso del logos a la ciencia. Creo que estos pasos constituyen un gran equívoco y trataré de sostener que el mito sigue siendo la clave de la cultura, y que tanto el pensamiento racional como el científico proceden del mito, al que nunca podrían anular.

   Pero antes es preciso abordar otros aspectos del mito:  su capacidad generadora de la moral, y su lado terrorífico,  y los ritos  derivados de él.

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En tuíter:

1. Rajoy se jacta de los “logros del PP”: Descenso de los salarios a niveles ínfimos. El mileurismo ya es un chollo

2. Vanaglorias de Rajoy: el paro continúa en niveles masivos

3. Los logros del PP, dice Rajoy: los separatismos, más activos y audaces que nunca.

4. Rajoy y sus “logros”: la colaboración con la ETA y la humillación a las víctimas, igual o peor que con Zapatero.

5. Logros del PP, encomiados por Rajoy: el aborto continúa siendo masivo.

6. Habla Rajoy de los logros del PP: ni rastro de una política de recuperación de Gibraltar. De hecho apoya a la colonia. Como a la ETA.

7. Más logros del PP rajoyano: Gasta 40.000 m. de euros más que el mismo Zapatero.

8. Rajoy, encantado de sus logros: regala a Bruselas soberanía como si la soberanía española fuera una finca del PP

9. La jactancia de Rajoy por sus logros: las infames leyes de memoria histórica y de género siguen plenamente vigentes y aplicadas.

10. Más logros que encandilan a Rajoy: el país sufre una auténtica  colonización por el inglés y destrucción sin precedentes de la cultura hispana.

11. Otro logro de Rajoy : la deuda pública iguala al PIB… suponiendo que los datos del PIB no estén muy inflados. Puede ser mucho mayor que el PIB real

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Mito y seudomito. Pujol como ejemplo.

 

**Blog I Terroristas arrepentidos y el caso de Zapatero (o de Rajoy): http://www.gaceta.es/pio-moa/terroristas-arrepentidos-caso-zapatero-o-rajoy-29062015-1110

**Este martes 30, a las 20,00 horas, en el Casino de Madrid, Alcalá 15, presentación de Los mitos del franquismo, a cargo de Adolfo Prego, ex juez del Supremo, de Ymelda Navajo, directora de la editorial,  y de un servidor. Creo que se exige entrar con corbata. Es necesaria invitación, que puede bajarse  de aquí: http://www.esferalibros.com/uploads/ficheros/eventos/descargas/201506/descargas-invitacion-los-mitos-del-franquismo-madrid-es.pdf

 

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El ejemplo de Atenea y Atenas, y los efectos de su creencia,  puede extenderse mucho. Así, no es imposible pero sí muy improbable que los restos del apóstol Santiago estén  en la ciudad de su nombre, y sin embargo aquella creencia ha movilizado a lo largo de los siglos una intensa actividad cultural (ideológica, artística  e intelectual, además de económica y política)  a la que se debe en gran medida el impulso de la Reconquista. Santiago se ha convertido en patrón de España  y motivo durante siglos de un orgullo especial, ya que, como expresa el cantar de Fernán González, “Sobre Inglaterra y Francia la (a España) quiso (Dios) privilegiar / Sabed, ningún apóstol yace en esos lugares”; y el grito de guerra solía ser “Santiago y cierra España” (cierra, en el sentido de carga o ataca). Es decir, los mitos, de mayor o menor profundidad,  han ejercido un perdurable efecto inspirador sobre sociedades enteras. Atenea existió sin duda… en la mente de los griegos  y con la mayor fuerza motivadora en Atenas, como reflejo de fuerzas inasequibles a la consciencia racional.  Aunque no tuvo existencia “real”, sus efectos fueron históricamente muy reales.

   Con cierta obsesión ciencista, queremos encontrar  causas más o menos precisas para todo: tales o cuales logros culturales se debieron, por ejemplo, a las condiciones económicas o  culturales generales  de una época. Si fuera así, la literatura de una época solo sería inteligible o interesante en su tiempo, y así ocurre a menudo, pero no con algunos de sus logros, que permanecen a través de las generaciones. Y ha habido sociedades económicamente ricas y  culturalmente planas o poco ilevadas (la UE, por ejemplo), y otras más pobres y con gran productividad cultural (arte, literatura, pensamiento, etc…). Y como los grandes logros nacen de muy escasas personas, podríamos investigar “científicamente” la vida y circunstancias inmediatas de Cervantes y no encontraríamos ninguna pista real de por qué, precisamente, llegó a escribir el Quijote.  Fue una inspiración de “la diosa”, irreductible a otros factores, una elaboración supraconsciente en el sentido que le da Paul Diel. Y tampoco se explica científicamente el hecho de que esa obra haya ejercido una impresión tan profunda en tanta gente  y gozado del aprecio de  millones de personas.

   Aquí llegamos a un problema. Jordi Pujol  reconocía la importancia de los mitos precisamente en relación con Grecia. Según él, los griegos actuales no tenían la menor relación con los griegos clásicos, sino que descendían de albaneses y  otros pueblos invasores. Sin embargo habían tenido gran éxito en convencer a todo el mundo de lo contrario, de su  relación genética directa con los griegos antiguos. Es decir, habían creado un mito  en ese sentido (creo que la embajada griega protestó, y vale la pena observar el toque racista del molt honorable). Lo importante era esto: Pujol llamaba a los suyos a crear mitos por el estilo y divulgarlos hasta que todo el mundo se los creyese, pues tendrían efectos prácticos, políticos. En su momento le dediqué un artículo, “Los trabajos de Pujólcules”.

   ¿Pueden equipararse los mitos “a la pujoliana” con los anteriormente aludidos?  Creo que no. La palabra mito ha adquirido un sentido doble. En primer lugar como expresión de fondo religioso, reflejo en la psique de evidencias  inabordables desde el consciente racional, y expresadas en lenguaje simbólico. El mito, en ese sentido, no se produce de forma claramente consciente, sino mediante una intuición/sentimiento que P. Diel llama supraconsciente, idea inspirada en el super-yo de Freud pero de contenido muy diferente. Y la segunda acepción de mito es la de simples falsedades, generalmente de sentido político, elaboradas con objeto de obtener un efecto práctico; mitos utilitarios, por así decir. O sea, una vez la razón comprende el efecto práctico del mito creado por  la supraconsciencia, puede elaborar  sin tregua mitos que son ya de un tipo muy diferente. A estos me refiero en los libros Mitos de la Guerra Civil o Mitos del franquismo.   Diel les llama también seudomitos.  Como sea, “demostrar” que Atenea no existió tiene nulo valor cultural. Demostrar la falsedad de los seudomitos políticos sí tiene el mayor interés para aclarar la atmósfera de una época.

   Volviendo a los mitos pujolianos, tienen interés las frases citadas por malpharus sobre la necesidad de los separatistas de crear constantemente odio y provocación mediante falsedades, para lograr sus objetivos. La pose del odio era recomendada ya desde Prat de la Riba. Había que odiar al “opresor” castellano, precisamente porque nadie se sentía oprimido. Ni siquiera ellos, que gracias a unas libertades que nada les debían, podían divulgar sus mitos a diestra y siniestra.

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En tuíter:

*Entre una Turquía cada vez más islámica y una Grecia llevada al desastre, la OTAN encontrará problemas crecientes en la zona.

*La izquierda se inventa unos abuelos demócratas y buenos chicos. La derecha escupe directamente sobre las tumbas de sus propio abuelos.

*Paradójicamente, de pocas cosas se ha hablado más y se conoce menos que del franquismo: pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

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Mito y literatura

**Blog I. Jueces para (hundir) la democracia. Y la historia: http://www.gaceta.es/pio-moa/jueces-hundir-democracia-historia-26062015-0827

**El próximo martes 30, a las 20,00 horas, en el Casino de Madrid, Alcalá 15, presentación de Los mitos del franquismo, a cargo de Adolfo Prego, ex juez del Supremo, de Ymelda Navajo, directora de la editorial,  y de un servidor. Creo que se exige entrar con corbata.

**Actualmente, “Cita con la historia” ha conseguido fondos para sobrevivir hasta mediados de agosto. Necesitamos un empujón para tener cubierto hasta octubre, y a ser posible todo el resto del año. Piénsese que con que solo 300 oyentes diesen orden a su bando de ingresar 20-30 euros cada mes, el programa podría continuar sin problemas e indefinidamente. O bien que un millar de oyentes pusiera la misma cantidad una sola vez bastaría para terminar el año.

**Asimismo, si mil, dos mil o cinco mil oyentes enlazasen y comentasen cada semana el programa (podcast o You tube) en las redes sociales, su difusión se multiplicaría. “Cita con la historia” está enfocado a combatir la “mentira profesionalizada” que denunciaba Julián Marías y que “cierra el horizonte” de España. Para que no quede en una iniciativa perdida más, es necesario que los oyentes y simpatizantes pasen de la extendida cultura de la queja a la cultura de la acción.

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La percepción de un poder por encima de lo existente y que justificaría este, puede ser más intensa o más difusa según las personas, pues la mayoría vive atareada  con sus problemas y aspiraciones  cotidianas y solo lo siente de forma aguda en algunos momentos especiales. Pero algunas personas lo perciben y sienten con gran intensidad y llegan a crear mitos y ritos, o a  fundar religiones que otros aceptan con más o menos fervor, convirtiéndolos en signos de identidad colectiva. Y del mismo modo que  existe gran desigualdad entre los individuos, también entre los pueblos, de modo que algunos elaboran mitos  de especial profundidad y belleza, y otros más primarios  y toscos.

“Mito” significa relato, y funciona nombrando las fuerzas causantes y ordenadoras del mundo. Una vez nombradas, la imaginación puede atribuirles acciones, generalmente por analogía con las humanas, y les crea representaciones. Una excepción es el monoteísmo judaico, en el cual, al menos en alguna versión, queda excluido el mismo nombre de Dios, tratado con alusiones (Adonai),  por estar más allá de toda potencia o capacidad humana, en cualquier sentido, y considerarse un rebajamiento cualquier representación de él.  Para remediar ese vacío, Dios habla directamente, inspira, a algunos dirigentes para que orienten a su vez al pueblo. La Torá o Pentateuco estaría inspirado directamente por Dios a Moisés (aquí dejaremos la hipótesis documental y sus discusiones), llegando a través de este al “pueblo elegido”. Y debe reconocerse la gigantesca potencia inspiradora  de esas creencias, pues no solo son el pilar sobre el que se ha sostenido la identidad judía a pesar de la dispersión y las arduas condiciones en que sus gentes han vivido durante veinte siglos: también ha fundado, de otro modo, el cristianismo, y el islamismo.

   La semejanza entre el mito y la literatura es  clara. La literatura griega fue en gran parte un desarrollo de su mitología. En la literatura occidental la influencia directamente religiosa se ha desvanecido y los dioses o Dios no aparecen, al menos en la superficie. Pero una novela, por ejemplo, trata, igual que el mito, el destino o la condición humana nombrando personajes  ficticios en situaciones irreales… y sin embargo significativas, aunque en la mayoría de los casos el relato sea burdo o trivial. Pero nos irritamos con esos relatos, y distinguimos a otros por su excelencia,  porque hacen vibrar cuerdas profundas de nuestra psique, al margen de la razón. Como pasa con la religiosidad, se ha querido explicar la literatura por circunstancia llamadas materiales, por  “la posición de clase” del autor, o por el dinero. Ninguna cantidad de dinero ofertada a una multitud de escritores podría hacerles crear el Quijote, o Macbeth o la Odisea, pongamos por caso. Y si se atribuye su actividad al afán material, debe suponerse que el mismo criterio debe aplicarse a quienes así lo explican: lo hacen simplemente por el deseo de ganarse unos durillos o eurillos, y a ello hay que referir su valor, al margen de cualquier otra consideración. El dinero ganado sería el valor esencial de la obra. Pero el valor literario se refiere absolutamente a otra cosa que el dinero o “los intereses de clase”, y podemos suponer que solo en una sociedad mercantilizada en extremo y ciega a cualquier otro valor podría tener relevancia tal criterio.

   El valor de una obra literaria proviene de su inspiración. La Ilíada no es atribuida al poeta, sino a la “diosa” que le inspira, y  que se manifiesta a través de él. Lo cual responde plenamente a la realidad. Se dice que el genio es un diez por ciento de inspiración y un noventa por ciento de transpiración (la musa puede imponer mucho trabajo), pero en todo caso la inspiración, esa “idea que viene a la cabeza” es justamente lo esencial, y no puede ser sustituida, por mucha transpiración que se le eche. Por lo demás, la musa suele ser burlona y a menudo hace creer a sus inspirados que han realizado una gran obra cuando no ha sido así. Como el mito, la literatura es inspirada por una impresión del misterioso destino del hombre y el mundo y por ello deja en el trasfondo a la divinidad, aunque no la mencione. Frases como las desesperadas de Macbeth sobre la vida (“ruido y furia sin sentido”) lo expresan plenamente.

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