Totalitarismo sin precedentes / La sinceridad peligrosa / Tres divinidades

Hacia un totalitarismo sin precedentes.

Como todos los conceptos políticos y morales, este del totalitarismo se puede interpretar de diversos modos, pero en resumen consiste en que un partido ocupe el estado y el estado ocupe la sociedad. El nazismo iba en esa dirección, que llevó a su ápice la Unión Soviética. El totalitarismo no solo anula las libertades políticas, sino también la libertad personal. En España nunca ocurrió nada por el estilo. Las invocaciones del primer período a un estado totalitario solo querían decir que el estado –propiamente el gobierno– intervendría en la relaciones entre obreros y patronos para evitar la “lucha de clases”. 

En el franquismo, el estado nunca ocupó la sociedad sino que, lejos de ello, fue mucho más pequeño en presupuestos y en atribuciones que incluso en las democracias liberales, lo que suponía una gran libertad personal. Tampoco hubo un partido que a su vez ocupara el estado, ya que se componía de cuatro partidos o familias que disponían de considerables libertades políticas (prensa y organizaciones propias, etc.) Los partidos cuyas libertades estaban restringidas era los que habían ocasionado la guerra civil y practicado el terror contra la mitad de la población. 

Importa mucho señalar el fenómeno de la expansión del estado en Europa  y Usa después de la II Guerra Mundial. Sus aspectos positivos son indudables, al garantizar la enseñanza y la sanidad a toda la población, pero con ello venía el peligro, que se ha hecho creciente, de un control sobre la población por parte de minorías  imbuidas de ideas mesiánicas. Ese peligro es hoy claro e inminente: grupos político-mediáticos, aunque divididos en varios grupos, constituyen de hecho un partido único por su ideología, que imagina tener el remedio a los peligros que acechan a la civilización e intenta imponerlo a todo el mundo. En esta marcha, apoyada en unos medios económicos sin precedentes, atacan las libertades y tratan de marginar a las minorías opuestas, incluso a las mayorías como ocurre tan claramente en Usa, donde los medios de masas atacan directamente a los intereses, sentimientos y aspiraciones de la mitad de la población.

Algo nuevo en este mesianismo totalitario es el intento de controlar y perseguir, no solo los actos y el pensamiento, sino también los sentimientos libres y espontáneos de la gente. Destruyendo las bases de la moral, tratan de definir como delito máximo el “odio”, con el que definen las posiciones contrarias a su ideología. Pero es esta la más cargada de odio: su multiculturalismo trata de segar las raíces cristianas de la civilización occidental y culpabilizarla achacándole todos los crímenes presentes en los últimos milenios  de la historia humana; su criminal abortismo provoca la matanza masiva de vidas humanas inocentes e indefensas; su feminismo y homosexismo tratan de extender la igualdad ante la ley hasta la  supresión de las diferencias naturales entre varón y mujer, necesarias para el sostenimiento de la vida; su ecologismo llega al ataque el propio ser humano como supuesto  destructor inevitable de la naturaleza…  Son ideologías de muerte, no solo por los millones de abortos que provoca como “derecho” de “LA mujer”….

Vivimos, ya hoy, en una verdadera sociedad de pesadilla. Clarificarla y despertar de ella van a ser las tareas fundamentales de la presente generación, si es que quiere o puede asumirlas.

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Al terminar la SGM pareció que todo el mundo se ponía contra España y que Franco no podría resistirlo de ningún modo…166 – El mundo contra Franco | Montaje mediático “memoriador” de la II República – YouTube

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La sinceridad peligrosa 

“Nos llena de orgullo y satisfacción haber puesto a España en el podio mundial, y en el escalón central, de los muertos por el covid. No ha sido tarea fácil, pero hemos tomado las medidas precisas: manifestaciones feministas, libre circulación por los aeropuertos, descuido en las residencias de ancianos y otra serie de actuaciones que han llevado a este feliz resultado: España en primera posición mundial en fallecidos en proporción a la población. Y no lo hemos hecho con arrogancia, pues, al contrario, hemos reducido mucho las cifras reales, a fin de que otros países, como Bélgica, no se sintieran acomplejados y  pudieran acercarse a nuestro récord. Pero, en fin, lo hemos logrado, a pesar de que la extrema derecha nos acusa de incompetencia y desinterés. Como la gran mayoría de los finados son personas de edad avanzada, pueden ustedes imaginar el alivio que estas cifras supondrán para el pago de las pensiones, así como para la sanidad social, porque precisamente eran quienes más gastaban en medicamentos y tratamientos caros, lo cual, pensiones y medicina, venían siendo un problema de los más graves para nuestra economía  y a los que ningún gobierno anterior encontraba solución. También hemos aprobado la eutanasia, que bien servida con campañas de convicción a los ancianos, puede sanear todavía más nuestras finanzas. Y debemos explicar al pueblo estas medidas progresistas,  para que nos siga votando, porque muchos no quieren entender la realidad y nos acusan de insensibles con el dolor humano y cosas por el estilo. Somos muy sensibles, y también con los derechos de la mujer, con la lucha contra el machismo, que nunca se acaba, contra la violencia de género, con la inmigración masiva, etc. etc. Y velamos por las próximas generaciones, para que no se asfixien con el costo de las pensiones y tratamientos médicos. Como ha dicho acertadamente nuestro gran amigo el Coletas, los viejos ya han hecho lo suyo, se les agradecen los servicios prestados pero que no nos den la murga, vamos, que se vayan a la mierda de una vez…”

Borrador del discurso que preparaba el Doctor para explicar la situación, y que al final no ha salido porque otros miembros del gobierno han argüido que podría costarles cierto número de votos de gente bobalicona que no entiende nada y que podría ser manipulada por la extrema derecha. “La sinceridad es muchas veces inconveniente, incluso peligrosa, y ahora toca avanzar hacia la república”, adujo una ministra de algo. Resultó el argumento definitivo.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Tres formas de divinidad.

Aunque la Biblia parece haber inspirado también al cristianismo y al islamismo, la concepción de la divinidad en las tres religiones es muy distinta y difícil de compatibilizar. En el judaísmo, Yavé es un dios por así decir étnico, que ha elegido al pueblo judío en especial y no al común de la humanidad, la cual tal vez podría imitar a los judíos para mejorar moralmente, aunque no está claro. Pero la posible imitación de los judíos resulta ardua, porque nos mismos desobedecen con demasiada frecuencia a Yavé, que es un dios celoso que castiga las ofensas hasta varias generaciones después de cometidas. Por lo que los judíos sufren invasiones, matanzas y deportaciones a causa de sus pecados. Importa señalar que no aparece en la Biblia, o solo raramente, la idea de un castigo (o una recompensa) en el otro mundo, sino que es en este donde se produce dolorosamente. Como, según la leyenda, les dijo Vladímir de Kíef: “No entiendo cómo adoráis a un dios que os trata tan mal”.

El Dios cristiano difiere profundamente: su protección se extiende sobre toda la humanidad, y los castigos (o premios) a las andanzas humanas tendrán lugar fundamentalmente en otro mundo, después de la muerte. Tampoco es celoso vengador generación tras generación, sino fundamentalmente amoroso, y ello hasta el punto de entregar a su Hijo a un terrible suplicio inmerecido para redimir al hombre de sus pecados. Es además “uno y trino”, algo herético para los judíos, aunque es fácil identificarlo en sus tres facetas como creador (Padre), iluminador  (Espíritu Santo) y salvador o redentor y juez (Hijo). Por su parte, la fe en la divinidad de Jesús parece tener  mayor importancia que el cumplimiento de sus leyes –la moral, las obras– (que en el protestantismo carecen de valor), mientras que en los judíos es el cumplimiento riguroso de la   ley (rechazada por San Pablo)  la condición para la vida moral. El mesías del judaísmo, a su vez, no tiene la menor relación con el mesianismo cristiano.

A su vez Alá resulta muy diferente de ambos. Como el cristiano  es universalista y reserva la salvación del hombre para el otro mundo, pero su paraíso es sorprendentemente carnal, frente al puramente espiritual del cristianismo. Diferencia esencial es también el carácter belicoso de Alá, que ofrece el paraíso ante todo a los creyentes que combatan a los infieles como principal mérito moral. Yavé puede resultar también belicoso (como en la invasión de Canaán); el enviado divino Mahoma, es ante todo un jefe guerrero. Y Jesús, Dios hijo, anuncia que no viene a traer la paz sino la espada,  a traer el fuego a la tierra, deseando que ardiese cuanto antes; pero su prédica esencial parece ser el amor, incluso a los enemigos, y la mansedumbre, con la cual  soporta una pasión horrenda, se supone que como ejemplo a los demás.  

Se podrá profundizar  mucho más, pero lo dicho creo que fundamenta, entre otras, la tesis de que el cristianismo no continúa al judaísmo, sino que rompe profundamente con él. 

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¿Preguntas sin respuesta? / Infantilizar la sociedad / Hijos de la leyenda negra / ¿Páramo literario?

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 ¿Preguntas sin respuesta?

El protestantismo se impuso principalmente en países germánicos, mientras que los latinos resistieron, y también Polonia, que tenía malos recuerdos históricos de los alemanes, y asimismo la céltica Irlanda;  y en la medio céltica Inglaterra se impuso el anglicanismo, a medias entre protestantismo y catolicismo… ¿no resulta una hipótesis explicativa interesante, al menos parcial, como de un fondo étnico en estas disputas filosóficas y religiosas? El protestantismo no fue solo un ataque contra el catolicismo, sino también del elemento germánico contra el latino, una especie de reedición a las invasiones germánicas.

Véanse también las fuertes diferencias entre el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán, a pesar de que la propaganda comunista los identifique. Es una teoría difícil de rebatir porque en líneas generales así parece ser. Pero una gran proporción de las poblaciones germánicas se mantuvo católica, y muchos latinos, sobre todo en Francia, se hicieron protestantes. Por otra parte, el conflicto ya venía de atrás, con los germanos partidarios de la autoridad de los concilios y los latinos de la de los papas. Por otra parte, el protestantismo aparece muy tardíamente en la historia del cristianismo… Antes solo había existido el problema en el plano político, de las luchas entre el papado y el Sacro imperio. En mi opinión, las ideas pueden anidar en cualquier mente, independientemente de su raza o tradición nacional, por eso el catolicismo prevalece en Hispanoamérica y ahora se exporta allá el protestantismo.

Bien, no es una respuesta concluyente, pero dejémoslo estar. Volvamos al principio: ¿qué hace al cristianismo distinto y superior a las demás religiones y a las ideologías, supuesto que exista esa superioridad? ¿Y en que sentido puede decirse que Jesucristo redimió al hombre, si el hombre ha permanecido básicamente igual? Más aún, ¿por qué es tan importante creer que Jesucristo es Dios, incluso dejando en lugar secundario la moral, es decir, las obras, o negando el valor de ellas, como hace Lutero? ¿Y en qué sentido esa creencia en la divinidad de Cristo se ha manifestado en la historia europea, tan abundante en violencias y  crímenes? Estas son preguntas bastante lógicas, para las que no encuentro respuesta en los historiadores, y tampoco en los moralistas.

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Crónica: infantilizar a la sociedad 

**El PP denuncia que Illa va a pactar con el separatismo catalán “no a derrotarlo”. Es decir, va a hacer lo mismo que ha hecho siempre el PP. ¿No haría mejor el PP en denunciarse a sí mismo?

**”Si ignoras lo que ocurrió antes de que nacieras, siempre serás un niño”, decía Cicerón. Por eso los fraudulentos partidos y políticos se empeñan, unos en falsificar el pasado, y otros –incluido aquí VOX– en impedir que  la gente lo conozca. Creen que una población infantilizada resulta más manejable para ellos, supongo. 

**Muchos esperan la salvación de una ruptura entre el Doctor y el Coletas. Ignoran que los dos tienen el mismo proyecto político. Y que el PP tampoco difiere apenas del mismo.

**Si el rey acepta que le reglamenten sus enemigos, estará perdido por completo. La tentación suicida de la monarquía.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilNueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Gibraltar y los hijos de la leyenda negra.

1. En dos siglos y medio, la única política útil para recuperar Gibraltar ha sido la de Franco. Primero derrotó diplomáticamente a Inglaterra en la ONU, y ante la arrogancia inglesa, que hizo caso omiso de la resolución, cerró la verja, convirtiendo la colonia en una ruina.

2. El problema de Gibraltar se resume en que los gobiernos españoles, sean del PP y del PSOE  se declaran amigos y aliados de la potencia que invade nuestro territorio en un punto estratégico clave. Algo que define  toda la miseria del actual régimen español.

3.  Los gobiernos posteriores a Franco,  sean del PP o del PSOE, han llevado su “alianza y amistad” al extremo de sacar al peñón de la ruina y convertirlo  en  emporio de negocios opacos y corruptores, de los que seguramente participan muchos políticos y negociantes españoles. 

4. Un efecto de tal rescate ha sido el empobrecimiento de la zona en torno, con la mayor tasa de paro, contrabando y drogadicción de España. Sin embargo todo eso es poca cosa al lado de sus consecuencias generales sobre la política y los intereses españoles.

5. Los mismos gobiernos que han rescatado a Gibraltar de la ruina son los que han recatado a la ETA, fomentado y financiado los separatismos y  entregado “grandes toneladas de soberanía” a Bruselas.  Distinguiéndose también por su corrupción. Son políticas criminales de objetivo coincidente: contra la unidad de España y contra la democracia.

6. Siendo esta la orientación e interés general de los gobiernos desde Leopoldo Calvo Sotelo y Felipe González, es absurdo prestar atención a sus pequeñas maniobras y paripés ocasionales al respecto, “oportunidades del Brexit” y demás farfolla. 

7) ¿Por qué tiene España unos gobiernos servidores de los intereses más evidentemente antiespañoles? Grosso modo puede decirse así: todos ellos son hijos de la leyenda negra. Tienen una idea negativa de España y su historia, y absurdamente positiva de su propio historial de ruindades, fechorías y a menudo crímenes.

 8) Todo el problema político actual consiste en deshacerse de las  mafias delincuentes que han llegado al poder por medio de demagogia y engaños. Y ello exige recuperar la historia y arrebatar a las mafias la bandera de la democracia en la que envuelven sus fechorías.

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Cuatro perros verdes

¿Páramo literario?

He visto en Amazon las valoraciones de lectores de  su novela Cuatro perros verdes, todas favorables al máximo, y me he animado a comprarla. Leída, opino que está muchos codos por encima de la bazofia convencional y  progre que hoy se vende como literatura en España.  Da gusto encontrar algo distinto. La considero una esperanza  en este páramo literario tan poblado de matojos, y le deseo y espero que vaya bien de ventas. También pienso leer la anterior, doy por sentado que no me defraudará. Anselmo

No va mal para lo que es la situación, no solo por lo del virus, sino por el veto de los grandes medios y de muchas librerías, que rechazan mis libros o procuran esconderlos en los estantes. No solo librerías con dueños de izquierda, también religiosos y más o menos derechistas. Así está la cosa.

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Toma de Granada: de nuevo el islam / Gibraltar, la AntiEspaña / Los muertos matan a los vivos

Toma de Granada: de nuevo el islam

La toma de Granada, celebrada en toda Europa, marca el fin de la reconquista en el programa religioso, aunque no en el político. Ambos aspectos iban estrechamente unidos en la época, pero no eran lo mismo. Para la Reconquista política faltaban la unión de Navarra, que consiguió años después Fernando el Católico, y la de Portugal, a la que se dedicaron con afán los reyes Católicos, sin conseguirlo por una serie de imponderables. Solo ya en 1580 y por un período de sesenta años  se pudo reconstituir plenamente el reino hispanogodo, objetivo político de la Reconquista, que resultó imposible completar, aunque no en lo esencial.  La diferencia entre el objetivo político y el religioso ha sido casi siempre olvidado en la historiografía del período, por eso he procurado señalarlo en mi libro sobre la Reconquista, porque si bien para  los dirigentes las dos cosas iban juntas,  para la Iglesia era esencial la expulsión del islam, pero secundaria la reunificación política. 

La toma de Granada completó la reconquista religiosa y fue un gran avance en la política.  Y  no dejó de ser una réplica a la toma de Constantinopla por los otomanos 39 años antes. El islam retrocedía en el oeste de Europa mientras no cesaba de avanzar por el este, de ahí la repercusión del éxito de los Reyes Católicos en todo occidente. Y fue también el comienzo de la larga contienda entre España y el Imperio otomano, con sus muchos altibajos, incluidas gravísimas derrotas hispanas, hasta culminar en la victoria de Lepanto, que contuvo la impetuosa y casi irresistible expansión de la superpotencia turca por el Mediterráneo.  

Es imposible exagerar la crucial importancia histórica de aquel suceso para España y para Europa. Y esa es la razón precisa por la que toda la Antiespaña trata de denigrarlo o al menos sumirlo en el olvido. Por lo que es imprescindible recordarlo y conmemorarlo en un tiempo en que nuevamente la unidad de España está en peligro por quienes simpatizan con el islam, como simpatizan con cualesquiera enemigos de España. De nuevo tenemos el problema de la invasión musulmana propiciada por una legión de donjulianes. Y urge ponerse a la altura del desafío.

“Don Julián, hoy” – Presente y pasado – Libertad Digital

La Reconquista Y España (Historia)

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Crónica. Gibraltar como revelador 

**El criterio básico para entender la cuestión de Gibraltar es este: España está invadida en un punto estratégico por una potencia de la que se declaran amigos y aliados los gobiernos españoles. Dentro de ese criterio esencial deben entenderse los “paripés” y pequeñas medidas contradictorias de esos gobiernos hacia el peñón.

**Los gobiernos “españoles”, de izquierda o derecha,  han sacado a la colonia de la ruina en que la sumió Franco  para convertirla en un gran emporio de negocios oscuros y corruptores.

**La política de los gobiernos, sean del PP o del PSOE, en relación con Gibraltar es un aspecto más de la esencial corrupción, mucho peor que económica, que caracteriza a ambos partidos.

**La actitud lacayuna  de los gobiernos españoles en relación con Gibraltar y la potencia ocupante,  mide el abismo de abyección en que ha caído la política española desde Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González Sean de derecha o de izquierda, partidos y gobiernos marcados por la vileza y la bellaquería.

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Los muertos matan a los vivos, o la repetición de una historia funesta.    

¿No indica cierto grado de enfermedad política la atención actual a la república, noventa años después? ¿No debía ser ya una cuestión resuelta y saldada?

Ninguna cuestión histórica está nunca resuelta definitivamente. Siempre hay detalles ignorados o imposibles de aclarar, y siempre son posibles nuevos enfoques en que los hechos adquieren un carácter distinto. Claro que la novedad no es de por sí una virtud: puede surgir  algo nuevo y disparatado, y de hecho abundan las versiones disparatadas, además de las deliberadamente falseadas.

Aun así, ¿por qué esta especie de histeria respecto de nuestro pasado? Parece como si no hubiera pasado.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

La causa es fácil de entender: muchos se consideran hoy herederos de los vencidos en la guerra civil, cosa que sí debería estar superada y aclarada, máxime cuando gran parte de esos “herederos” provienen precisamente del franquismo, incluso del funcionariado franquista, como el memoriador Ángel Viñas y bastantes más. Y esos “herederos” han inventado una república puramente imaginaria y un Frente Popular aún más imaginario, que pretenden identificar con aquella. Estos equívocos y evidentes falacias han sido posibles porque el franquismo ofreció de sí mismo, de la guerra y de la república una imagen intelectualmente muy pobre, que ha facilitado las distorsiones de sus contrarios y luego la complicidad de UCD y PP con los memoriadores.

Prácticamente todo el mundo, a derecha e izquierda, identifica al Frente Popular con la república, y habla del bando vencido como republicano.

Así es, una verdadera tontería, o más bien golfería, pero que dice mucho del nivel de la historiografía española al respecto. El Frente Popular destruyó la república, destruyó su legalidad en un doble golpe de estado guerracivilista, el primero en octubre del 34, que fracasó; el segundo mediante unas elecciones fraudulentas en el 36, en las que el Frente Popular afirmó su decisión de impedir que la derecha volviera a gobernar. Destruyó lo que la república tuvo de democrática, que tampoco era mucho, pero que había permitido una alternancia en el poder en 1933. Si no partimos de diferenciar radicalmente entre república y frente popular, no entenderemos nada, y la historia se convierte en un galimatías. Es lo que he querido superar con mis dos libros recientes sobre la república y sobre el Frente Popular.

¿Cómo es posible que se haya tardado tanto en llegar a esas conclusiones?

Por la pobreza historiográfica mencionada. Pero no son conclusiones del todo nuevas.  Stanley Payne, por ejemplo sitúa el fin de la república en 1936, no en el 39, aunque diferimos en la fecha precisa.  Pero sigue predominando la confusión, en unos casos intencionada y en otros por ignorancia o por análisis romos. Como en tantos otros hechos relacionados.

¿Hechos fundamentales o de detalle?

De ambos, aunque los que importan son los fundamentales, los de enfoque. Por ejemplo,  contra una impresión casi generalizada por el mito, la república llegó en un doble proceso:  de suicidio de la monarquía  y de iniciativa de políticos de derecha, en especial Alcalá-Zamora, Maura y, no menos importante y casi siempre olvidado, el general Sanjurjo que, mandando la Guardia Civil, se puso a las órdenes del Comité revolucionario. Desde el principio tuvo todo cierto aire de farsa, porque los tres citados habían sido personajes importantes de la monarquía, incluso ministro Alcalá-Zamora.

Pero la imagen que tiene casi todo el mundo de la república es como un régimen izquierdista, de “trabajadores de todas las clases”.

Lo de “trabajadores de todas las clases” suscitó bastantes bromas dentro y fuera de España. Pero es cierto que si bien el régimen lo trajeron políticos de derecha ayudados por el impulso suicida de la monarquía, tomó muy pronto carácter izquierdista con la gran quema de iglesias, bibliotecas, obras de arte y escuelas. Las izquierdas pasaron a entender el régimen como propiedad suya, se apoderaron de la bandera de la democracia,  y su primer bienio fue una sucesión de violencias, sobre todo  entre las propias izquierdas. De ahí que ganaran las derechas ampliamente las elecciones de noviembre del 33. Lo demás, ya lo sabemos: aquellos “demócratas” y “trabajadores”, socialistas y separatistas, en especial los catalanes, se decidieron por la guerra civil. No voy a extenderme a hora sobre cosas bien conocidas, que en estos dos libros están explicadas a fondo.

Aparentemente, fueron las izquierdas las que destruyeron la república. ¿Por qué tendrían que hacerlo, si era un régimen que les favorecía tanto?

Cuatro perros verdes

Porque no admitían un gobierno de derecha salido de las urnas. No eran izquierdas digamos civilizadas, sino demagógicas y  antidemocráticas. Se decían defensoras de los trabajadores, pero sus medidas aumentaron la miseria, el hambre y el paro, a lo cual reaccionaban con más demagogia, excitando a la violencia. Según ellas y los separatistas, la culpa de sus errores la tenían las derechas pintadas como retrógradas, oscurantistas y golpistas, cuando la inmensa mayoría de la derecha resultó incluso demasiado moderada. Lo cual  fue interpretada como signo de debilidad, que animaba aún más las demagogias y violencias.

Tal como usted lo presenta, hemos tenido unas izquierdas y separatismos realmente vesánicos. Eso parece una explicación muy insuficiente.

No lo es. Los políticos suelen obrar según las circunstancias, pero aplicando ideas generales que tienen en la cabeza. Había una idea que compartían todos, incluso bastantes liberales de derecha, y era la leyenda negra, la denigración de la gran época de España, en la que esta había contribuido tanto a configurar el mundo. Aunque había varios precedentes anteriores, la asunción de la leyenda negra en España cobró fuerza en la Guerra de Independencia, por influencia a medias entre los invasores napoleónicos y unos aliados tan indeseables nacionalmente como los ingleses. La masonería fue un gran vehículo de dicha leyenda. Y después del “desastre del 98″ cobró mayor fuerza todavía. Para Azaña, en los siglos XVI y XVII España solo había creado “un imperio de mendigos y de frailes aliñado con miseria y superstición”, cuya herencia histórica se había prometido “demoler”.  Según Ortega, que tanta influencia tuvo en la llegada de la república, la historia de España había sido “anormal”, “enferma”, un “descarriado vagar”, que por fin iba a enderezar el nuevo régimen. Para los socialistas, la historia de España se resumía en la Inquisición y supuestos genocidios. Para los separatistas vascos o catalanes podía sintetizarse en frases  reveladoras como esta: “nuestro odio a la sucia historia de España es gigantesco, loco, grande y sublime”. Si usted se fija, todos coincidían en lo mismo, y en la idea de que la república iba a terminar con aquella España, aunque de modo diferente: para los separatistas por disgregación, para los socialistas por sovietización, para liberales del tipo de Azaña u Ortega, por un “regeneracionismo”.  

Pero ¿no era justa la idea de regenerar España europeizándola y modernizándola?

El problema de los regeneracionistas era triple: confundían la profunda decadencia de España a partir de la Guerra de Independencia con la historia de España en general, denigrando sobre todo la época fundamental del siglo XVI-XVII. En segundo lugar, esa distorsión fundamental de la historia les cegaba para entender la realidad social presente de España, y ni Azaña ni Ortega, por volver a citar dos personajes tan  emblemáticos, entendía gran cosa de marxismo ni del sentido de los sindicatos y partidos obreristas en quienes pensaban apoyarse; y, por fin, se figuraban capaces de una empresa titánica cuando no pasaban de ser, en política  modestos funcionarios que habían opositado para  “asegurarse la vida” en el aparato estatal de  una monarquía también liberal a la que crucificaban como “necrocracia” y otras lindezas. Desde el principio tuvo  todo un aire de farsa, insisto. Que terminó en tragedia.

Bien, puede ser interesante reenfocar la república como usted dice, pero hoy vivimos  tiempos muy diferentes.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

En este sentido no difieren en nada. Los políticos actuales son casi todos muy parecidos, incluso peores, más incultos e indocumentados que los de la república,  pero con las mismas ideas en la cabeza. Esto pudo apreciarse pronto en la transición, cuando casi todos hablaban como si los cuarenta años anteriores no hubieran existido o hubieran sido nefastos, y se presentaban, con toda su enorme mediocridad, como los salvadores de la libertad, la democracia, y sanadores de  una “historia enferma”. Cuando unos botarates se creen capaces de cosas tan grandiosas, es obvio que estamos camino de una nueva tragedia. Aquí cobra máxima importancia el conocimiento de la historia, según la frase de Cicerón: quien ignora el pasado se mantiene en una especie de infancia. Y hoy, una gran masa de población está infantilizada y por tanto es propensa a las peores manipulaciones. Por eso no deben ahorrarse esfuerzos para clarificar ese pasado antes de que, como en la tragedia griega “los muertos maten a los vivos”.  

 

 

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Los muertos y los vivos: transcendencia de la república

¿No indica cierto grado de enfermedad política la atención actual a la república, noventa años después? ¿No debía ser ya una cuestión resuelta y saldada?

Ninguna cuestión histórica está nunca resuelta definitivamente. Siempre hay detalles ignorados o imposibles de aclarar, y siempre son posibles nuevos enfoques en que los hechos adquieren un carácter distinto. Claro que la novedad no es de por sí una virtud: puede surgir  algo nuevo y disparatado, y de hecho abundan las versiones disparatadas, además de las deliberadamente falseadas.

Aun así, ¿por qué esta especie de histeria respecto de nuestro pasado? Parece como si no hubiera pasado.

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

La causa es fácil de entender: muchos se consideran hoy herederos de los vencidos en la guerra civil, cosa que sí debería estar superada y aclarada, máxime cuando gran parte de esos “herederos” provienen precisamente del franquismo, incluso del funcionariado franquista, como el memoriador Ángel Viñas y bastantes más. Y esos “herederos” han inventado una república puramente imaginaria y un Frente Popular aún más imaginario, que pretenden identificar con aquella. Estos equívocos y evidentes falacias han sido posibles porque el franquismo ofreció de sí mismo, de la guerra y de la república una imagen intelectualmente muy pobre, que ha facilitado las distorsiones de sus contrarios y luego la complicidad de UCD y PP con los memoriadores.

Prácticamente todo el mundo, a derecha e izquierda, identifica al Frente Popular con la república, y habla del bando vencido como republicano.

Así es, una verdadera tontería, o más bien golfería, pero que dice mucho del nivel de la historiografía española al respecto. El Frente Popular destruyó la república, destruyó su legalidad en un doble golpe de estado guerracivilista, el primero en octubre del 34, que fracasó; el segundo mediante unas elecciones fraudulentas en el 36, en las que el Frente Popular afirmó su decisión de impedir que la derecha volviera a gobernar. Destruyó lo que la república tuvo de democrática, que tampoco era mucho, pero que había permitido una alternancia en el poder en 1933. Si no partimos de diferenciar radicalmente entre república y frente popular, no entenderemos nada, y la historia se convierte en un galimatías. Es lo que he querido superar con mis dos libros recientes sobre la república y sobre el Frente Popular.

¿Cómo es posible que se haya tardado tanto en llegar a esas conclusiones?

Por la pobreza historiográfica mencionada. Pero no son conclusiones del todo nuevas.  Stanley Payne, por ejemplo sitúa el fin de la república en 1936, no en el 39, aunque diferimos en la fecha precisa.  Pero sigue predominando la confusión, en unos casos intencionada y en otros por ignorancia o por análisis romos. Como en tantos otros hechos relacionados.

¿Hechos fundamentales o de detalle?

De ambos, aunque los que importan son los fundamentales, los de enfoque. Por ejemplo,  contra una impresión casi generalizada por el mito, la república llegó en un doble proceso:  de suicidio de la monarquía  y de iniciativa de políticos de derecha, en especial Alcalá-Zamora, Maura y, no menos importante y casi siempre olvidado, el general Sanjurjo que, mandando la Guardia Civil, se puso a las órdenes del Comité revolucionario. Desde el principio tuvo todo cierto aire de farsa, porque los tres citados habían sido personajes importantes de la monarquía, incluso ministro Alcalá-Zamora.

Pero la imagen que tiene casi todo el mundo de la república es como un régimen izquierdista, de “trabajadores de todas las clases”.

Lo de “trabajadores de todas las clases” suscitó bastantes bromas dentro y fuera de España. Pero es cierto que si bien el régimen lo trajeron políticos de derecha ayudados por el impulso suicida de la monarquía, tomó muy pronto carácter izquierdista con la gran quema de iglesias, bibliotecas, obras de arte y escuelas. Las izquierdas pasaron a entender el régimen como propiedad suya, se apoderaron de la bandera de la democracia,  y su primer bienio fue una sucesión de violencias, sobre todo  entre las propias izquierdas. De ahí que ganaran las derechas ampliamente las elecciones de noviembre del 33. Lo demás, ya lo sabemos: aquellos “demócratas” y “trabajadores”, socialistas y separatistas, en especial los catalanes, se decidieron por la guerra civil. No voy a extenderme a hora sobre cosas bien conocidas, que en estos dos libros están explicadas a fondo.

Aparentemente, fueron las izquierdas las que destruyeron la república. ¿Por qué tendrían que hacerlo, si era un régimen que les favorecía tanto?

Cuatro perros verdes

Porque no admitían un gobierno de derecha salido de las urnas. No eran izquierdas digamos civilizadas, sino demagógicas y  antidemocráticas. Se decían defensoras de los trabajadores, pero sus medidas aumentaron la miseria, el hambre y el paro, a lo cual reaccionaban con más demagogia, excitando a la violencia. Según ellas y los separatistas, la culpa de sus errores la tenían las derechas pintadas como retrógradas, oscurantistas y golpistas, cuando la inmensa mayoría de la derecha resultó incluso demasiado moderada. Lo cual  fue interpretada como signo de debilidad, que animaba aún más las demagogias y violencias.

Tal como usted lo presenta, hemos tenido unas izquierdas y separatismos realmente vesánicos. Eso parece una explicación muy insuficiente.

No lo es. Los políticos suelen obrar según las circunstancias, pero aplicando ideas generales que tienen en la cabeza. Había una idea que compartían todos, incluso bastantes liberales de derecha, y era la leyenda negra, la denigración de la gran época de España, en la que esta había contribuido tanto a configurar el mundo. Aunque había varios precedentes anteriores, la asunción de la leyenda negra en España cobró fuerza en la Guerra de Independencia, por influencia a medias entre los invasores napoleónicos y unos aliados tan indeseables nacionalmente como los ingleses. La masonería fue un gran vehículo de dicha leyenda. Y después del “desastre del 98″ cobró mayor fuerza todavía. Para Azaña, en los siglos XVI y XVII España solo había creado “un imperio de mendigos y de frailes aliñado con miseria y superstición”, cuya herencia histórica se había prometido “demoler”.  Según Ortega, que tanta influencia tuvo en la llegada de la república, la historia de España había sido “anormal”, “enferma”, un “descarriado vagar”, que por fin iba a enderezar el nuevo régimen. Para los socialistas, la historia de España se resumía en la Inquisición y supuestos genocidios. Para los separatistas vascos o catalanes podía sintetizarse en frases  reveladoras como esta: “nuestro odio a la sucia historia de España es gigantesco, loco, grande y sublime”. Si usted se fija, todos coincidían en lo mismo, y en la idea de que la república iba a terminar con aquella España, aunque de modo diferente: para los separatistas por disgregación, para los socialistas por sovietización, para liberales del tipo de Azaña u Ortega, por un “regeneracionismo”.  

Pero ¿no era justa la idea de regenerar España europeizándola y modernizándola?

El problema de los regeneracionistas era triple: confundían la profunda decadencia de España a partir de la Guerra de Independencia con la historia de España en general, denigrando sobre todo la época fundamental del siglo XVI-XVII. En segundo lugar, esa distorsión fundamental de la historia les cegaba para entender la realidad social presente de España, y ni Azaña ni Ortega, por volver a citar dos personajes tan  emblemáticos, entendía gran cosa de marxismo ni del sentido de los sindicatos y partidos obreristas en quienes pensaban apoyarse; y, por fin, se figuraban capaces de una empresa titánica cuando no pasaban de ser, en política  modestos funcionarios que habían opositado para  “asegurarse la vida” en el aparato estatal de  una monarquía también liberal a la que crucificaban como “necrocracia” y otras lindezas. Desde el principio tuvo  todo un aire de farsa, insisto. Que terminó en tragedia.

Bien, puede ser interesante reenfocar la república como usted dice, pero hoy vivimos  tiempos muy diferentes.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

En este sentido no difieren en nada. Los políticos actuales son casi todos muy parecidos, incluso peores, más incultos e indocumentados que los de la república,  pero con las mismas ideas en la cabeza. Esto pudo apreciarse pronto en la transición, cuando casi todos hablaban como si los cuarenta años anteriores no hubieran existido o hubieran sido nefastos, y se presentaban, con toda su enorme mediocridad, como los salvadores de la libertad, la democracia, y sanadores de  una “historia enferma”. Cuando unos botarates se creen capaces de cosas tan grandiosas, es obvio que estamos camino de una nueva tragedia. Aquí cobra máxima importancia el conocimiento de la historia, según la frase de Cicerón: quien ignora el pasado se mantiene en una especie de infancia. Y hoy, una gran masa de población está infantilizada y por tanto es propensa a las peores manipulaciones. Por eso no deben ahorrarse esfuerzos para clarificar ese pasado antes de que, como en la tragedia griega “los muertos maten a los vivos”.  

 

 

 

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Hipermoralismo e histeria/ Generosidad entre delincuentes / Hipótesis étnica

  Hipermoralismo, es decir,  histeria

La loquilla Nancy Pelosi ha hecho quitar del Capitolio la estatua de Robert E. Lee y ha prometido seguir en la misma línea contra lo que llama “homenajes al odio”. En la lista entran Colón, los padres de la Constitución y muchos más, racistas como es sabido. Con ello trazan una nueva historia de Usa, que el nuevo movimiento pretende abolir como estado, es decir, como nación: “No Trump, no Wall, no USA at all”. El origen de  Usa se encontraría, no en la declaración de independencia de 1776, sino más de siglo y medio antes, con la llegada del primer esclavo negro a Virginia, primera manifestación precisa del “odio” que habría caracterizado la historia useña, con las excepciones de rigor.  

Es también, por tanto,  un odio a la historia, es decir, a los antepasados, unos porque dominaban violentamente, y  los demás por haberse dejado dominar abyectamente. Pero eso, afirman, se acabó con la presente generación, a la que suponen representar. Según ellos, la historia anterior es, en suma, criminal protagonizada por varones blancos, cargados de un  “odio” manifiesto en el racismo hacia los negros, la opresión de “la mujer” y de los homosexuales,  el “supremacismo” cultural, etc. Pero ahora el nuevo movimiento va a corregir esa historia lúgubre y “crear” o “reinventar” un futuro mucho mejor: emancipación contra el “odio”,  contra la cultura existente, incluso la cultura en general, que impone restricciones a la libertad omnímoda del “individuo”; y sobre todo emancipación contra el  “varón blanco”. En esencia no es nada nuevo, los comunistas o los nazis tenían la misma idea: antes de ellos el pasado era una relato abominable de opresión y falsedad, pero ahora llegaban ellos para corregirla: “El  futuro es nuestro”.

Bajo la consigna que podríamos denominar “muerte al odio”, este movimiento se apropia (o usurpa) los sentimientos positivos (¿amorosos?), y define a los enemigos que los perturbarían, causantes de los males. Paradójicamente, nadie está más cargado de odio que los líderes de esos movimientos y las gentes contaminadas por ellos, que incluyen homosexistas, afectos al negocio del  aborto, feministas, multiculturalistas, etc., como ocurre en España o en la UE, aunque más violentamente en Usa.  Ese odio  amplía enormemente el alcance de otros anteriores, limitado a capitalistas o judíos. Y  empuja a destruir las propias instituciones, fruto de esfuerzos de generaciones por afinar la difícil  relación interhumana y  que  mantienen mejor o peor el nunca cómodo orden social.  Su odio a Trump, así, les anima a desvirtuar las  urnas, corromper las instituciones, empezando por las judiciales, y extender el objeto de su odio al país entero y a su pasado. Recuerda a los separatistas catalanes: “Nuestro odio a la vil España es gigantesco, loco, grande y sublime. Hasta odiamos el nombre, el grito y la memoria, sus tradiciones y su sucia historia”. 

Naturalmente, en su visión de las cosas, su odio está muy  justificado, pues con él vengarían a las víctimas centenarias y hasta milenarias de los grandes culpables, junto con las presentes. Son justicieros. ¿Por qué? Porque ellos lo dicen, aunque en la  realidad no puedan vengar a nadie y conviertan la historia y el presente en un tópico hipermoralista. Ni son ellos, en principio, mejores que los demás humanos, en quienes el bien y el mal siempre van mezclados desde los tiempos míticos del paraíso terrenal. Y en cambio pueden ser peores: amenazan destruir las instituciones que permiten la convivencia,  y expanden una ola de histeria por todo el país.

La histeria, en los individuos, puede definirse como una rebelión impotente contra situaciones particulares dolorosas, pero inevitables y empeoradas por la propia histeria. En política la histeria se contagia colectivamente. En apariencia se dirige  contra tales o cuales grupos humanos, pero en el fondo va contra la propia condición humana, tan a menudo penosa y siempre marcada por la moral. Condición que intentan “reinventar” destruyéndola. 

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Crónica. Generosidad entre delincuentes.

**Son muchos los analistas políticos que creen que el Doctor comete un “error” al someterse al Coletas y a los separatistas. No se trata de error alguno: todos ellos comparten el mismo proyecto político, el mismo del Frente Popular, que originó la guerra civil. Aunque tengan también sus diferencias: no hay botín suficiente para todos.

**El Doctor y su pandilla visten de “generosidad” y “corrección de errores” su compinchamiento con el separatismo golpista. Siempre han sido muy “generosos” con ellos o con los terroristas. Porque son hermanos políticos. Generosidad compartida por el PP, porque quieren unirse a tales “demócratas” so capa de antifranquismo.

**Están saliendo a la luz los encargos mafiosos  a Villarejo  de gentes del PP, del PSOE, de banqueros e indirectamente del propio emérito. Parece que irán ante los tribunales, por ejemplo, los del BBVA que encargaron el espionaje contra el empresario Luis del Rivero. Los intereses involucrados son de tal calibre que demuestran los efectos putrefactores de un sistema no democrático, sino antifranquista, contrario a la continuidad de España. Y por lo mismo la dificultad de hacer justicia con una justicia también en gran parte podrida.

**Hay una banda, más que un bando de jueces que se titula “Juezas y jueces para la democracia”.  Solo el título ya revela tanto tendencias mafiosas  como desprecio del propio idioma.  

vLa Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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       Una hipótesis étnica

Es un tema fundamental, pero también podría explicarse así: la civilización europea recibió un enorme impulso en todos los aspectos a partir de la Ilustración, que, como tú sostienes, fue una especie de rebelión de la razón contra la fe, contra los postulados cristianos…

 Así es, pero me parece un tema secundario en lo que tratamos. Los avances científicos se han ido gestando sobre la base de otros anteriores debidos a creyentes casi todos. E importa observar que la ciencia ha llegado a permitir la destrucción de la vida humana. Eso, por una parte. Además nos describe un mundo sin sentido,  desmesuradamente vasto para la capacidad humana, regido por leyes que nunca acabamos de percibir  plenamente, pero llevarían a una “necesidad” aniquiladora de la libertad. Un mundo en que el destino  humano parece radicalmente insignificante, como venía a decir la oración laica de Bertrand Russell,  sobre la que ironizaba Maeztu. Esta es otra contradicción de la razón: no disminuye la angustia, la aumenta. Hace tiempo hablamos de eso en relación con la obra de Lev Shestof Atenas y Jerusalén

Eso puede ser cierto, pero si la calma de la angustia es el objetivo de las religiones y de las ideologías, algo podemos decir desde ahora: todas la calman, al menos para una masa de población, y en ese sentido serían verdaderas; pero  ninguna la calma por completo o durante todo el tiempo, y en ese sentido todas serían falsas. En tu novela “Perros verdes” metes la cuestión con la polémica entre Santi y Moncho. Lo que puede decirse del cristianismo es que posee los dos aspectos, la calma y la inquietud,  unidos en continua lucha interna, quizá por aquello de Atenas y Jerusalén, y eso podría ser lo que da a la civilización europea-cristiana su peculiaridad sobre otras, y es lo que da lugar a las ideologías, que nacen de la religión aunque en oposición a ellas, como intento de superarlas por la razón y la ciencia. Pero hay otras explicaciones posibles para la civilización europea. Según Hitler, siguiendo a los racistas, no ha sido el cristianismo, sino la base racial aria la que le ha dado forma y carácter, una idea muy racional o racionalista que comparten vergonzantemente otras teorías: sea como haya sido en el pasado  con otras culturas, insistía Hitler, desde hace siglos el progreso civilizado se debe fundamentalmente a los “arios”, que así demostrarían su superioridad. 

No me interesa discutir eso ahora, solo señalar que esa doctrina implica  la completa anulación, incluso física,  de Jerusalén por Atenas. En cierto modo culmina la Ilustración: el elemento judío sería parasitario y debería ser aplastado para asegurar el progreso de la civilización… “aria”. Y en la mentalidad de Hitler, Jerusalén era también Roma, sede del cristianismo, en especial el católico. Y objeto también de los odios del germanista Lutero, aunque Hitler fuera de familia católica. Desde luego, Hitler no fue un pensador, pero precisamente por su simplismo pone más en crudo esas contradicciones. El nazismo tiene un fuerte enlace con la fe en la ciencia y la técnica como productos más elaborados de la razón. Con la “ideología anglosajona” de la economía y la técnica como motor y explicación de la historia.

Desde luego, el racismo hace agua por todas partes, pero eso también podría decirse de las ideologías ¡y religiones!, pues todas han sufrido la prueba del tiempo, de la historia, y todas han sucumbido o sucumbirán, según parece y por deprimente y angustioso que resulte a su vez. De eso podríamos hablar más, pero voy a desarrollar brevemente el tema anterior. El protestantismo no fue solo un ataque contra el catolicismo, sino también de lo germánico contra lo latino, una especie de reedición de las invasiones germánicas, y no olvidemos  que mientras la cristiandad estaba seriamente amenazada por el islam otomano, Lutero, que era un patriota alemán,  predicaba la guerra civil dentro de la misma cristiandad y contra la Iglesia latina. Y el protestantismo se impuso principalmente en países germánicos, mientras que los latinos resistieron, y también Polonia, que tenía malos recuerdos históricos de los alemanes, y asimismo la céltica Irlanda;  y en la medio céltica Inglaterra se impuso el anglicanismo, a medias entre protestantismo y catolicismo… ¿no resulta una hipótesis explicativa interesante, al menos parcial, como de un fondo étnico en estas disputas filosóficas y religiosas? 

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