El rey y Gibraltar / Opiniones literarias

(Hace seis años, en este blog)

Han salido a la luz algunos documentos que prueban la connivencia del rey en el mantenimiento de la colonia inglesa en nuestro territorio. Desgraciadamente, Juan Carlos no es ningún modelo moral ni intelectual ni, por lo demás, le interesa de modo especial la unidad de España. El pretexto es que, si recobramos Gibraltar, Marruecos querrá hacerse con Ceuta y Melilla. Falso pretexto porque una línea tenazmente proseguida por Marruecos es la ocupación de ambas ciudades españolas, para lo cual ha procurado llenarlas de musulmanes, con la colaboración, una vez más, de los gobiernos antiespañoles del PSOE y no solo.  Ejerce una presión constante, sin esperar a que recobremos Gibraltar.  Ceuta y Melilla no son territorios a descolonizar sino, insistamos, ciudades españolas, y si no fuéramos capaces de defenderlas frente a un rival como Marruecos, entonces es que España se habría acabado definitivamente.

Hace años me comentó Sabino Fernández Campo unas actitudes de Juan Carlos en relación con Ceuta y Melilla. No las reproduciré porque él ya no puede corroborarlas. Sí diré que él estaba en profundo desacuerdo con el rey  en este asunto. Y en otros, desde luego.

España está pasando por un fin de ciclo en el que la corrupción y la traición campan por sus respetos. La cosa puede terminar muy mal si no surge por fin una alternativa razonable.

Hoy el rey es Felipe VI. No ha mostrado por ahora el menor interés por Gibraltar y ha visitado Londres y recibido allí un premio como una especie de súbdito de la corona inglesa. Y ha surgido una alternativa o embrión de ella en VOX. De momento es lo que hay.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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 Otras opiniones sobre la novela. Espero no aburrirles, pero comprendan que no quiera yo seguir el ejemplo de los grandes medios de masas, que hacen el vacío a mis libros. 

**PRIEDE dijo

Pues mire por donde, a mí el título me parece inmejorable. Si quiso llamar la atención del lector, lo consiguió. Esos golpes y gritos sobrecogen.
Sin embargo la novela es mala, malísima. No pude pasar de la página 50. A los personajes se les nota que han leído a Pío Moa y que tienen mucha gana de contárnoslo. Y digo esto considerando la prosa de Moa no ya buena, sino brillante; clara, concisa, diáfana. Pero, lo suyo no es la novela.
Creo que Moa debería de haber abordado la historia como alguien que rememora y cuenta en primera persona, sin dar vida a personajes. Dejar que los personajes deambulen solos y no se vayan por la tangente, es el mérito de un novelista, y Moa no lo ha conseguido.
Moa, quizá, debería meterse en la piel de otro y narrar hechos concretos, sin sentirse en la obligación de hablarnos de buenos y malos, o culpables y menos culpables. Un chequista doctrinario adscrito a la checa de Bellas Artes, podría dar juego. La justificación permanente de las atrocidades que comete, o ve o ampara, daría mucho juego. O los conflictos internos psicológicos a los que se ve sometido. Su disidencia final, que se produce, por ejemplo, por un hecho insólito que le conmueve.
Quizá en relatos breves su magnífica prosa hubiera relucido como merece, y no en boca de unos personajes que antes de que nos relaten lo sucedido ya han leído “Los mitos de la guerra civil”.

**Carlos López Díaz no está de acuerdo:

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

“Creo que Moa debería de haber abordado la historia como alguien que rememora y cuenta en primera persona, sin dar vida a personajes.”
Bueno, es evidente que es exactamente lo que hace Moa. Es un relato en primera persona de un anciano que recuerda su juventud y, claro, tiene que dar vida a personajes como la que sería su mujer, los hermanos de esta, y otros muchos. No estoy de acuerdo en absoluto con que la novela emita juicios en términos de malos y buenos: son los personajes quienes lo hacen, y distan mucho de ser marionetas, todos ellos tienen sus luces y sus sombras. Lo que diferencia a esta novela de otras sobre la guerra civil y el franquismo es precisamente que evita dejar constancia de los prejuicios progresistas (que Moa además no los tenga, es accidental, literariamente hablando), como se creen obligados otros. Pienso, por ejemplo, en Muñoz Molina y su “La noche de los tiempos”, novela estimable, pero que en algunos momentos pone en boca del narrador pensamientos de una pretendida ecuanimidad en plan “la tercera España” que provocan rubor, por lo inverosímil (…) Me he sentido apenado y triste tras la muerte de algunos de los protagonistas que iban quedando por el camino. Pero consigue que sigan vivos, de alguna manera hasta el Epílogo  He visto odio, pero también mucho amor, en situaciones fáciles y difíciles. De un arma mortífera me queda la canción al viento de la muchacha enamorada al bajar al río por la mañana: la Katiusha.  Realmente me sentí un poco D. Augusto Pérez ante el Maestro Unamuno, no para exigirle ni discutirle nada sino para agradecerle el placer inesperado de la lectura de su obra. 

**Otra opinión en Facebook: Tino Gago Cienfuegos Nunca me gustaron las novelas, pero me enganchó de tal manera que me sentía parte de la misma, un figurante de carne y hueso dentro de ella.  Con cada página mi imaginación se disparaba . Comparto lo que comenta usted. Podría seguir, y seguir hablando de ella……pero al buen entendedor

**En el blog de José Cuevas: 

Ahora mismo, acabo de terminar una obra de Pío Moa:  ”Sonaron gritos y golpes a la puerta”. Nunca había leído a este autor. Sinceramente la empecé con desgana tras ver lo brusco de su introito sumario y desbocado en sucesos. A medida que iba pasando páginas hizo nacer mi amistad hacia Paco y Berto, como si yo mismo fuera una prolongación de ellos.   Realmente soy el menos indicado para emitir juicios u opiniones ante escritores de la talla de D. Pio Moa, o de cualquier otro de ahora o de siempre. El arte también nos llena de sensaciones y esas son las que quiero transmitir tras su lectura.

Destaco que con una increíble facilidad el autor me lleva a vivir todas las dichas y desdichas de los protagonistas, especialmente de Berto como si fuera junto a él, a su mismo lado, sufriendo por momentos y alegrándome en otros. Esquivando las balas y las traiciones. Superando los odios. ¿Es realmente una novela?. Para mí no; es bastante más que una narración de aventuras, de buenos y de malos, de ficción al gusto para deleite, de intrigas odios y sangre, crueldades, de encadenar hechos sin posicionamientos apodícticos.  Siempre he dicho que un buen libro es el que te hace pensar y que pensar es como vivir más de dos veces. Con esta obra se han superado mis expectativas de vida, ya que en ella misma está la propia esencia del ser humano, también la mía, un poco la de todos. Es un torbellino de filosofía también, una búsqueda constante de algo que se desarrolla a lo largo de toda la obra. Es un desafío vivaz a sistemas y etiquetas hodiernas, va muy por encima de todo eso. No busca lo correcto en ella, sino el razonamiento y la verdad esquivando la absoluta, haciendo al lector partícipe y protagonista de sus propios pensamientos. No indica un camino, señala posibilidades de sendas. 

Estoy convencido que Berto es el propio autor, o que habla por boca de aquél y vive en él mismo. De ahí tantas reflexiones y preguntas, pues solo desde las dudas se puede avanzar.  A su vez está repleta de anécdotas, de datos y de historia misma. Desde los clásicos griegos que vienen a darle la bienvenida asomándose en alguna ocasión a ella, hasta los autores y pensadores más recientes o contemporáneos. Y conviven entre sí pacíficamente, mientras el frío en el frente de Rusia parece calarte el alma también.  Esta obra tiene en sí misma el don de combinar mucha realidad y ficción en su regazo. Sobre todo no te obliga a

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*Por qué ni la CIA gobernaba a la ETA ni Usa tenía interés en asesinar a Carrero Blanco: https://www.youtube.com/watch?v=2i2MkxBvw5I

*Feminismo, una de las plagas de nuestro tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=kCLVsOVtTUE

 

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¿Por qué odia a Franco el Doctor Democracia?

Llevamos cuarenta años de barra libre en mentiras sobre el régimen que recompuso a España del caos y miseria del Frente Popular. Es hora de contrarrestar la marea de la falsedad, y eso depende de que cuantos respeten la verdad. La pasividad no es admisible:

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Dejando aparte al votante iluso,  considerarse socialista hoy solo puede hacerlo un estafador o un ignorante voluntario de la historia de su partido. El Doctor, desde luego, es de los primeros.  Y lógicamente, por su espíritu de estafador,  tan manifiesto en su doctorado como en sus pretensiones de demócrata,  tiene que odiar a Franco, ya que este representa todo lo contrario.

Franco no derrotó a ninguna democracia, sino a un conglomerado de totalitarios y separatistas. Por eso lo odia el Doctor Democracia.

Franco no tuvo oposición democrática sino comunista, a la que venció siempre, mientras el PSOE se dedicaba a disfrutar en el exilio de los bienes robados masivamente a media España. Por eso lo odia el  D. D.

Franco libró a España de la II Guerra Mundial y de sus tremendos destrozos, superiores a los de la guerra civil, pero el D. D.,  como buen socialista, habría deseado que los nazis hubieran entrado en España y los aviones useños o nazis masacraran a fondo las ciudades españolas y sus tanques hubieran traído de vuelta a sus colegas del PSOE. No lo consiguieron y por eso guardan un odio feroz a quien lo impidió.

Franco libró a la Iglesia del genocidio perpetrado por los socialistas y sus socios del Frente Popular en media España.  Se piense lo que se piense de la Iglesia,  en el cristianismo se encuentra la raíz de la cultura europea, y solo personas afectas a doctrinas genocidas pueden olvidar o mostrarse satisfechas de aquel crimen. Así el Doctor Democracia.

Caso único en Europa, la España de Franco se reconstruyó con sus propias fuerzas  sin deber nada a las finanzas useñas ni al ejército useño ni indirectamente al soviético, y afrontando una criminal hostilidad exterior que pretendía hambrear a los españoles. El Doctor considera eso  un crimen que Franco debe pagar en retrospectiva.

Con Franco, España superó el hambre, el analfabetismo y la miseria que venían de la república, desarrolló una importante cultura en todos los terrenos, la gente disponía de una libertad personal y en parte política,  que hoy día se pretende aplastar con el miedo y leyes totalitarias como las de memoria histórica o de género.

Nada más significativo que las medidas ilegales y antidemocráticas con las que el Doctor pretende profanar la tumba de Franco y borrar de la memoria de los españoles los grandes logros de su gobierno.  Y hacerlo, fraudulentamente una vez más, en nombre de la democracia.

El Doctor no representa ninguna democracia. Representa el fraude, empezando por su título, el mismo fraude y tradición de un partido que se pretende orgulloso de su historia. La historia de la sangrienta insurrección de 1934 contra la república, del fraude en las elecciones del 1936, verdadero golpe de estado, de los asesinatos masivos con extremo sadismo en la guerra civil, de la sujeción a Stalin enviándole fraudulentamente el oro del Banco de España, de enormes destrucciones culturales y del robo del tesoro histórico artístico perteneciente a todos los españoles, y hasta de las alhajas depositadas por la gente pobre en los montes de piedad, de la corrupción masiva reintroducida al volver al poder en una democracia que nada le debe ni le debió y a la que parasita. De esto se siente orgulloso el Doctor.

El Frente Popular se declaró demócrata en su propaganda. Con ello desprestigió para muchos años la idea de democracia en España, pues nadie quería volver a algo así. Algo que vuelve a suceder con este nuevo frente popular. La democracia debe permitir la convivencia en libertad, algo que jamás facilitó el PSOE ni antaño ni actualmente.  Este sujeto gobierna España después de echar por corrupción a Rajoy, siendo el PSOE mucho más corrupto, un dato que ya define la situación política a la que hemos llegado. Y  lo ha hecho en colaboración con los mismos separatistas que tanto hicieron por llevar al país a la guerra civil y lo han llevado ahora al golpe de estado permanente

El doctorado del Doctor es un fraude. Su democracia una farsa.

Es asombroso hasta qué punto el análisis político prevalente  olvida los puntos esenciales en cuestión para degenerar en puro cotilleo político. Hoy parece todo el mundo preocupado por las maniobrillas de tal o cual fulano de tal o cual partido. El único elemento importante de la situación es lo que haga VOX, que ha irrumpido como una alternativa a tanta podredumbre. ¿Lo está haciendo bien? Creo que no del todo, pero también está empezando.

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¿Qué papel tuvo la democracia en la guerra civil?  ¿Y en el franquismo? La transición se hizo a una democracia desde y no contra el franquismo, pero la misma ha degenerado de forma peligrosa por obra de un antifranquismo extraño. Unos problemas clave que es preciso abordar.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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Feminismo, una plaga de nuestro tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=kCLVsOVtTUE

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En el blog, hace seis años

Probablemente Los mitos de la guerra civil ha sido el libro de historia más vendido en España en los últimos diez años, fecha que precisamente se cumple en este. Vale la pena recordar brevemente su acogida porque constituye un retrato del páramo cultural que hoy sufre España.

Como recuerda Stanley Payne, la parte izquierdista y “progre” del mundo intelectual recibió el libro con auténtica furia, mezclando la descalificación personal, la injuria y la exigencia de censura. Los  medios de masas y partidos contribuyeron, y los sindicatos fueron a las Cortes a exigir la prohibición de semejante “revisionismo” (la revisión es parte esencial del trabajo científico). Cuando todas esas medidas fracasaron, optaron por el ninguneo. Como advirtió alguien en la SER, “¿por qué no dejamos de hablar del libro de Moa? Le estamos haciendo propaganda”. Lo que no lograron en ningún momento fue rebatir  algún punto importante de su libro odiado.

Hay que comprenderlo: todos ellos habían edificado sus políticas, sus carreras, sus prestigios, sus famas sobre la falsificación sistemática de la guerra civil. Falsificación basada, no por casualidad, en las lucubraciones  “científicas” de la propaganda marxista a partir de Tuñón de Lara. Estoy convencido de que los historiadores de izquierdas, profesores muchos de ellos,  son conscientes del fraude que enseñan a  sus alumnos, pero ¿cómo echarse atrás a estas alturas?

¿Y el sector más conservador de la  intelectualidad? Como es tradicional en él, y salvo contadísimas excepciones, se hizo el sueco, cuando no contribuyó a la campaña con alguna puñalada de pícaro. Son gente timorata  y aman la verdad solo si ello no les causa alguna molestia o les supone algún peligro. De modo revelador, los grandes medios de la derecha silencian por sistema mis libros (últimamente,  Sonaron gritos y golpes a la puerta, España contra España, Ensayos polémicos y El derrumbe de la II República), mientras que los de izquierda  reconocen al menos mi existencia, aunque sea para seguir con sus ataques de mala fe. Entre los políticos, Aznar expresó su intención de leer en vacaciones Los mitos, entre otras lecturas. La izquierda se le echó encima afirmando que yo era su autor de cabecera. La cosa tuvo efecto: ni una alusión más de ningún político. No hace mucho Esperanza Aguirre desmintió en el parlamento madrileño la visión beatífica de la república difundida por la izquierda. Inmediatamente la acusaron de leer mis libros y ella, modosita, aseguró que se basaba en otros, no recuerdo cuales.

¿Qué queda? Muchos lectores antes influidos por las versiones de izquierda  me han dicho que Los mitos les había abierto los ojos y permitido comprender la guerra, sus causas y consecuencias. Como digo, los adversarios a las tesis del libro nunca han podido rebatirlas, mientras que yo he rebatido a fondo los enfoques de ellos. Por esa razón, en el décimo aniversario, no estaría de más que se recordara y que otra mucha gente lo leyese. Porque del pasado podemos aprender, pero no veremos nada  mirando al futuro, como pregonan muchos con frase tan sugestiva como vacua  En twitter difundo que la lectura de este libro y, en novela, de Sonaron gritos y golpes a la puerta, suministra una visión suficientemente clara de aquellos tiempos cruciales, de los que en cierto modo aún vivimos.

 

 

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Goligorski nos quiere gobernar

La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo: https://www.amazon.es/El-er%C3%B3tico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8

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Eduardo Goligorsky ha escrito en LD un artículo, “Con las lenguas a la greña”, en que, siguiendo a J. R. Lodares afirma que los idiomas no son patrimonio natural o esencial, ni definían a ningún pueblo o cultura –conceptos ya de por sí imposibles de definir—ni eran, ni son una riqueza en sí mismas. Pensar otra cosa, insiste, es caer en “el tópico de las esencias o identidades”. Las lenguas estaban más bien sujetas a los avatares de la sociedad y a los intereses de la gente. Por supuesto, lo mismo cabe decir de cualquier patrimonio humano, las posesiones de las personas, su familia,  su dinero, etc., aunque quizá Lodares y Goligorsky pusieran el grito en el cielo si  alguien quisiera despojarles de esas nimiedades no naturales ni esenciales. Es más, el mismo ser humano es imposible de definir, ni queda claro cual pueda ser su patrimonio natural o esencial, ni se le puede considerar una riqueza en sí mismo. Por consiguiente, su destrucción o desaparición tampoco tiene la menor importancia (algo así decía B. Russell), aunque, de nuevo,  sospecho que si a Lodares o Goligorsky quisieran eliminarlos en función de esa teoría ofrecerían alguna resistencia.

En cuanto a los intereses de la gente, nos informan ambos, lo que cuenta en las lenguas son  los intereses materiales — en definitiva el dinero–, y no aquellos lazos gaseosos trazados en el vacío por el espíritu, la naturaleza o la ley divina.  ¿Queda claro?

Pero ocurre que  en la vida real muchas personas  se empeñan en pensar de otro modo, y casualmente tienen un fuerte sentimiento afectivo por la lengua en la que han aprendido a hablar y a relacionarse con la familia, con los amigos, con la sociedad, en que han recibido la cultura y que sienten como parte de sí mismos.  Lo mismo ocurre con el sentimiento de patria y con muchos otros. Pero Goligorsky y Lodares opinan que se trata de sentimientos equivocados y que de algún modo debieran extirparse, pues no valen ni deben valer nada al lado de otro sentimiento mucho más material   y para ellos inspirador: el que les provoca  el dinero. Sentimiento que debería, a su juicio, ser el de “la gente”.  Goligorsky quiere dictarnos incluso cuáles deben ser nuestros sentimientos, en un estilo que él cree liberal pero que suena a totalitario, como cuando en la URSS no solo había que  soportar el sistema sino manifestar  cálidos sentimientos de entusiasmo por el mismo.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Y pone Goligorsky el ejemplo de Usa, donde el aumento de hispanos no supone, afortunadamente según él, una amenaza para el inglés (en lo que estoy de acuerdo). El inglés es  el idioma que reúne todas las condiciones necesarias para aglutinar a los ciudadanos  en torno a intereses comunes,  intereses que no son “factores identitarios” sino, de nuevo “eminentemente materiales”.  Y cita a una reverenda episcopaliana dedicada a aculturar  a los hispanos: “Los padres no quieren que cuando sus hijos sean mayores trabajen en talleres donde  los exploten ni que sean empleados de la limpieza en los edificios de oficinas del centro de la ciudad. Quieren que vayan a Harvard y a Stanford, y eso no pasará a menos que dominen realmente bien el inglés”. O sea, que dominando el inglés uno podrá ir a Stanford o a Harvard, y que nadie que hable bien el inglés será explotado en ningún oficio duro. ¿Cabe mayor estupidez?

Pero hay una realidad: en Usa el idioma nacional y prioritario es el inglés, el español queda como lengua  subcultural, y no por imposición metafísica, sino por incapacidad cultural de sus hablantes, como también va pasando en España,  inmersa en un verdadero páramo intelectual. Goligorsky es contrario a la educación bilingüe en español e inglés en Usa… pero no en España, claro.  Y señala, en contra de la superficial euforia patriotera tan frecuente por aquí  ante el número de hispanohablantes en Usa, que la segunda generación de hispanohablantes  deja el español para hablarlo en casa, y  el 70% de los mejicanos de tercera generación habla solo inglés. Por no mencionar el bastardeamiento del español en spanglish.

En apariencia, Goligorsky  va contra el catalán o el vascuence, por los abusos totalitarios con que están siendo impuestos. Pero en realidad va contra el español. Porque el fondo de todo el asunto consiste en la globalización. En un mundo globalizado, ¿qué idioma despertaría más sentimientos materialistas no gaseosos que el inglés?  Pues, como nos quieren imponer en la misma España,  es el idioma de la ciencia, de la música, de la moda, de tantísimas cosas más, el idioma de la cultura, ante el cual no cesa de retroceder el español aunque haya tantos millones que lo tienen por lengua materna.  Y es cierto que, gracias en buena medida a los goligorskis,  el mundo hispano apenas produce hoy, culturalmente, más que esperpentos o malas imitaciones de los productos anglosajones. Pero también es cierto que todos los países, todas las culturas y todas las personas pasan por altibajos, por épocas mejores y peores, y una mala temporada, aunque dure,  no debe servir de  pretexto para su eliminación, esa sí muy material.
(Hace siete años, por estas fechas, en LD).

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*Por qué ni la CIA gobernaba a la ETA ni Usa tenía interés en asesinar a Carrero Blanco: https://www.youtube.com/watch?v=2i2MkxBvw5I

*Feminismo, una de las plagas de nuestro tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=kCLVsOVtTUE

*He  expuesto (https://www.piomoa.es/?p=10595) razones por las que mi libro sobre la Reconquista es innovador y puede considerarse la mejor obra de síntesis escrita hasta ahora al respecto. Claro está que esto no es un dogma y cualquiera puede opinar lo contrario. Pero para ello debería dar asimismo razones y no sustituir estas por calificativos, como suele ser tan frecuente en estos “debates”

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Por una España culta / La luz y la realidad

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

He propuesto el lema “Por una España culta, reconciliada y emprendedora”, por si algún partido serio quiere adoptarlo. Para entender  mejor la primera parte del lema, podemos referirnos al siglo de mayor auge de España, el XVI. Muchos dan especial relieve al poder militar y político del país, quizá la primera potencia mundial por entonces, algo hoy imposible radicalmente. Pero olvidan que aquella potencia se sostenía en una sociedad que era posiblemente la más culta de Europa. Y no solo por tener acaso la mayor proporción de universitarios, sino por su poderosa cultura popular, bien reflejada en la gran literatura de la época, La Celestina, el Quijote, incluso en la picaresca, si bien este es ya un género de la decadencia o que la anuncia. He insistido en ello en Nueva historia de España y en España contra España, porque me parece un punto crucial, al que no siempre se presta la atención debida.

La cuestión de la cultura es decisiva,  porque, al revés que en el poder militar o político, para ella no hay límites. Si consideramos la decadencia española vemos fácilmente cómo es también la de su educación y alta cultura en general, más aún que el declive político-militar. España quedó atrasada en la ciencia y el pensamiento y, aunque ha tenido desde entonces períodos mejores y peores, es claro que no ha recuperado el nivel relativo del siglo XVI.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)Un buen nivel cultural de la sociedad importa mucho para mantener la democracia.  La actual  incultura de la sociedad española se revela en mil cosas, desde la influencia de la telebasura a la disposición a elegir a demagogos baratos como Zapatero o a permitir una corrupción como la que presenciamos, o la incapacidad para responder adecuadamente a las oleadas de demagogia, sobre todo de la izquierda y separatistas. Por cultura no entiendo  la existencia de muchas personas con conocimientos particulares o especializados: obviamente hay  ahora  mucha más gente con esas condiciones que nunca antes. Falta en cambio, y cada vez  va la cosa a peor, un acervo de conocimientos comunes, sólidos  y ampliamente compartidos, junto con cierta capacidad crítica y lógica, que permita integrar los conocimientos especializados.

Entre  ese acervo básico está la historia, hoy un tanto despreciada en un Occidente que aspira a cortar sus raíces culturales. Pues un pueblo que olvida o  desfigura su pasado tiende a repetir lo peor de él. No es cierto, como pretendía Tony Blair, que la historia no puede enseñarnos nada ante los problemas de hoy.  Mientras sigamos siendo humanos, mirar al pasado con espíritu abierto nos proporcionará lecciones  saludables, mientras que la consigna de “mirar al futuro”, sugestiva en apariencia. Al futuro solo podemos proyectar nuestros deseos, por lo común estériles.  Sin embargo la historia debe enseñarse de manera muy distinta a como se hace actualmente, tan pesada y opaca que provoca rechazo más bien que adhesión.

Con la ayuda de los comentaristas del blog volveré a prestar atención a los problemas de la enseñanza y sus contenidos.

(Hace seis años).

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*Por qué ni la CIA gobernaba a la ETA ni Usa tenía interés en asesinar a Carrero Blanco: https://www.youtube.com/watch?v=2i2MkxBvw5I

*Feminismo, una de las plagas de nuestro tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=kCLVsOVtTUE

*He  expuesto (https://www.piomoa.es/?p=10595) razones por las que mi libro sobre la Reconquista es innovador y puede considerarse la mejor obra de síntesis escrita hasta ahora al respecto. Claro está que esto no es un dogma y cualquiera puede opinar lo contrario. Pero para ello debería dar asimismo razones y no sustituir estas por calificativos, como suele ser tan frecuente en estos “debates”

la reconquista y españa-pio moa-9788491643050

 

La luz y la realidad

El segundo capítulo de Sonaron gritos y golpes a la puerta relata el asesinato en la familia de Alberto y la huida de este in extremis, para caer en un estado de perturbación mental, refugiándose en la parte más agreste del Montjuich como un  perro apaleado, lleno de miedo, robando fruta en algún huerto o rebuscando en las basuras. Un estado en el que pasa varios meses, durante lo cuales cumple dieciocho años. No habría subsistido mucho tiempo más, de no haberlo hallado casualmente su amigo de estudios, Paco, quien le da cobijo en una casa normal. Allí  se encuentra con Carmen,  hermana de su amigo. Paco anda en relaciones con la quinta columna  después de haberse desengañado del anarquismo.  Carmen, también  mezclada en la actividad subversiva,  trabaja en la cocina del Ritz, transformado por los revolucionarios en “Hotel gastonómico número 1”. Ello les permite comer mucho mejor que  la gente común,  sin soportar largas colas para obtener unos víveres escasos. Alberto tardará aún varias semanas en recuperar cierta lucidez.

Pero no voy a extenderme sobre esto. Hay un tema tocado muy de pasada, y que reaparece de otras formas en la novela:  mientras sobrevivía en Montjuich,  “El alba y el ocaso me aportaban algún sosiego: al amanecer contemplaba cómo se iluminaban poco a poco el cielo y el mar y la luz se extendía sobre el enorme y revuelto caserío de Barcelona, de donde subían columnas de humo; me llegaba el eco apagado de detonaciones, más tarde supe que se trataba de fusilamientos en el castillo  sobre la cima del monte. Al anochecer contemplaba  los últimos colores del cielo y cómo la realidad iba borrándose hasta fundirse en una nada oscura salpicada por las débiles luces urbanas o de los barcos, mientras la luna y las estrellas poblaban poco a poco el firmamento ennegrecido. Esos momentos obraban sobre mi estupor un influjo indefinible, vislumbre de un misterio confortante que gobernaba nuestro paso por la  .Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera)) de [Moa, Pío]

tierra”.

El punto clave es “cómo la realidad iba borrándose”. En su recuerdo, Alberto, profesor de filosofía,  se pregunta implícitamente sobre la realidad, tan determinada por la luz; y por su desaparición repetida cada cierto número de horas para ser sustituida por la oscuridad, a la que podemos llamar otra  realidad muy diferente. En la cual también la agitación  de la vida “real” se convierte en quietud, olvido y da paso a la extraña vida de los sueños.  La pregunta sobre la realidad reaparece, de otra forma, en una conversación en Rusia, y también en la escena donde encuentran el cadáver de Mercè, la amante de Paco.

Alberto no intenta explicar la razón por la que el amanecer y el ocaso le traían consuelo, pero creo que tampoco hace falta. Desde siempre, esos momentos han ejercido sobre el ser humano un influjo tan poderoso como indefinible, aun si en la vida urbana moderna apenas se noten.

No sé si un psicólogo certificaría como realista la reacción de Alberto ante el asesinato de su padre y la desaparición de su madre y de su hermana. Creo que se dan casos así, en los que la mente rechaza aceptar lo ocurrido y entra en una especie de tiniebla. Un psiquiatra me comentó que la reacción era perfectamente posible.

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¿Qué debe España a la UE? / Autorretrato del antifranquismo

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

Sin demasiada sorpresa oigo a Pedro J. en VEO7 decir que “Europa”, como él llama a la UE o se llamaba antes a la CEE, significa para los españoles libertad y prosperidad y que España pertenece a un club, la UE, con sus normas, que nos hemos beneficiado inmensamente de esa pertenencia pero hemos incumplido algunas normas y, claro, los otros miembros nos están llamando la atención.

Estas historietas calan, llevan muchos años calando en la conciencia pública, pero no por ello son más ciertas. Antes de entrar en la CEE, sin necesidad de “entrar en Europa”, como decían los demagogos, España estaba creciendo económicamente a un ritmo mucho mayor que el de los países de la CEE, acercándose con rapidez a la media de ellos, mantenía su soberanía en mucho mayor grado que después, y unos índices de salud social bastante superiores también. Desde que entramos en la CEE, luego llamada UE, no hemos vuelto a alcanzar tales tasas de desarrollo, hemos perdido soberanía hasta el extremo de convertirnos en una especie de protectorado de Alemania y Francia, y hemos descendido brutalmente en salud social (índices de fracaso matrimonial, familiar y escolar, de drogadicción –primer país en consumo de cocaína, según he oído– de alcoholismo, de personas en prisión y delincuencia juvenil, de violencia doméstica, de abortos, etc.).

Y aun antes del espectacular desarrollo de los años 60 y mitad de los 70, España consiguió índices de crecimiento muy aceptables, a pesar de no haber dispuesto del Plan Marshall, como el resto de Europa occidental, y haber sufrido en cambio un prolongado aislamiento internacional completamente injusto, con olvido de los enormes beneficios que Usa y Gran Bretaña habían extraído de la neutralidad española en la guerra mundial. Índices de crecimiento manifiestos en el extraordinario descenso de la mortalidad infantil, la prolongación de la esperanza de vida al nacer, el aumento del consumo de energía, de la alfabetización, del estudiantado medio y superior, de la presencia femenina en la universidad, etc., algo sin parangón con la república u otros períodos anteriores. Esto, en los llamados (por los necios y los demagogos) “años perdidos” 40 y 50.

Tales son los datos reales y cuantificables, pero sistemáticamente olvidados o falseados con el fin de meter en la psicología social la idea de que los españoles somos completamente ineptos y si se nos deja por nuestra cuenta, sin la tutela de “Europa” no podríamos hacer nada que valiera la pena. Una Europa en la que nunca hemos dejado de estar –con nuestras particularidades, como los demás países–, desde Roma y desde que la Reconquista derrotó a Al Ándalus. Si España ha sido admitida en la UE será porque conviene a la UE, pero es posible que a nosotros no nos convenga tanto, porque el balance para España no es precisamente brillante.

En cuanto a la libertad, cabe recordar a Pedro J. y quienes piensan como él un par de hechos elementales: el franquismo no fue un régimen totalitario como los que existían en más de la mitad del continente –con aplauso de muchos progresistas hispanos–, sino autoritario y de economía bastante liberal, que permitió su transformación en una democracia sin los traumas de otros países. Y por eso la democracia no se la debemos a “Europa”, es decir, la CEE-UE, sino a nosotros mismos, al revés que casi todos los demás países eurooccidentales, los cuales se la deben muy directa e inmediatamente al ejército useño e indirectamente a Stalin. Y nuestra entrada en la CEE-UE no ha impedido en absoluto los fenómenos de involución y ahora descomposición política que ahora padecemos.

Nunca he conseguido entender de dónde sale ese servilismo absolutamente necio, cuando hemos logrado tantas cosas de las que podemos sentirnos contentos. Pero salga de donde salga, tiene unos efectos fácilmente constatables en la degradación de las instituciones, en la pérdida de soberanía y en la repugnante chabacanización del ambiente social.

Que la democracia actual no proviene del antifranquismo es obvio para cualquiera que conozca su debilidad material, moral y política, y conserve la memoria. Esa debilidad, por así llamarla, se reveló en plenitud cuando la visita de Solzhenitsin a España, en marzo de 1976. (En LD, hace 9 años)

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*Por qué ni la CIA gobernaba a la ETA ni Usa tenía interés en asesinar a Carrero Blanco: https://www.youtube.com/watch?v=2i2MkxBvw5I

*Feminismo, una de las plagas de nuestro tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=kCLVsOVtTUE

*He  expuesto (https://www.piomoa.es/?p=10595) razones por las que mi libro sobre la Reconquista es innovador y puede considerarse la mejor obra de síntesis escrita hasta ahora al respecto. Claro está que esto no es un dogma y cualquiera puede opinar lo contrario. Pero para ello debería dar asimismo razones y no sustituir estas por calificativos, como suele ser tan frecuente en estos “debates”

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Autorretrato antifranquista: vileza moral, miseria intelectual y odio a la libertad

Hace unas semanas, con motivo de una reimpresión de Archipiélago gulag el diario El Mundo publicó un reportaje donde hablaba José María Iñigo, entrevistador del escritor ruso en TVE en aquel ya lejano año. Los comentarios, tanto del reportero como de Iñigo, eran perfectamente banales. El segundo aseguró que la entrevista había gustado tanto a Franco que había llamado a TVE y la había hecho repetir… cuando el dictador llevaba cuatro meses muerto.
Solzhenitsin dijo: “Sus progresistas llaman dictadura al régimen vigente en España. Hace diez días que yo viajo por España y me he quedado asombrado. ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? He aquí algunos ejemplos de lo que he visto. Los españoles son absolutamente libres de residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier parte de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme de tal o cual población. También he podido comprobar que los españoles pueden salir libremente de su país para ir al extranjero. Sin duda saben ustedes que, debido a las fuertes presiones ejercidas por la opinión mundial y por los Estados Unidos, se ha dejado salir de la Unión Soviética, con no pocas dificultades, a cierto número de judíos. Pero los judíos restantes y las personas de otras nacionalidades no pueden marchar al extranjero. En nuestro país estamos como encarcelados.

“Paseando por Madrid y otras ciudades, he podido ver que se venden en los kioscos los principales periódicos extranjeros. ¡Me pareció increíble! Si en la Unión Soviética se vendiesen libremente periódicos extranjeros, se verían inmediatamente decenas y decenas de manos tendidas y luchando por procurárselos. También he observado que en España uno puede utilizar libremente las máquinas fotocopiadoras. Cualquier individuo puede hacer fotocopiar cualquier documento, depositando cinco pesetas por copia en el aparato. Ningún ciudadano de la Unión Soviética podría hacer una cosa así. Cualquiera que emplee máquinas fotocopiadoras, salvo por necesidades de servicio y por orden superior, es acusado de actividades contrarrevolucionarias.

“En su país –dentro de ciertos límites, es cierto– se toleran las huelgas. En el nuestro, y en los sesenta años de existencia del socialismo, jamás se autorizó una sola huelga. Los que participaron en los movimientos huelguísticos de los primeros años de poder soviético fueron acribillados por ráfagas de ametralladoras, pese a que sólo reclamaban mejores condiciones de trabajo. Si nosotros gozásemos de la libertad de que ustedes disfrutan aquí, nos quedaríamos boquiabiertos. Hace poco han tenido ustedes una amnistía. La califican de “limitada”. Se ha rebajado la mitad de la pena a los combatientes políticos que habían luchado con armas en la mano (alude a los terroristas). ¡Ojalá a nosotros nos hubiesen concedido, una sola vez en veinte años, una amnistía limitada como la suya! Entramos en la cárcel para morir en ella. Muy pocos hemos salido de ella para contarlo”.

Estas palabras despertaron en los antifranquistas una furia increíble. Juan Benet, en Cuadernos para el diálogo (excelente título: ¿diálogo con quiénes?) escribió: “Todo esto, ¿por qué? ¿Porque ha escrito cuatro novelas, las más insípidas, las más fósiles, literariamente decadentes y pueriles de estos últimos años? ¿Porque ha sido galardonado con el premio Nobel? ¿Porque ha sufrido en su propia carne –y buen partido ha sacado de ello– los horrores del campo de concentración? Yo creo firmemente que, mientras existan personas como Alexandr Soljenitsin, los campos de concentración subsistirán y deben subsistir. Tal vez deberían estar un poco mejor guardados, a fin de que personas como Alexandr Soljenitsin no puedan salir de ellos. Nada más higiénico que el hecho de que las autoridades soviéticas –cuyos gustos y criterios sobre los escritores rusos subversivos comparto a menudo– busquen la manera de librarse de semejante peste”.

Benet, escritor medianillo, esnob y superficial, pero muy promocionado, ejercía una “resistencia” cómoda y remuneradora a la limitada dictadura de entonces, y venía a actuar como altavoz de la oposición antifranquista, que pocas veces quedó tan al desnudo. El subdirector de Cuadernos para el diálogo, Eduardo Barrenechea, también arremetía contra el “hombrecillo Soljenitsin”, que según él, había hecho “enrojecer … de vergüenza” a muchos telespectadores. La procomunista Triunfo, una de las revistas de mayor tirada entonces, denunciaba el “escándalo” de la “operación Soljenitsin”, organizada para “acometernos por medio de una disertación fanática y apasionada. El señor Soljenitsin llega con retraso de una guerra fría, y la Televisión Española, de una guerra civil renovada”. Denunciar la situación en la URSS y compararla con la de España significaba, pues, renovar la guerra civil y atacar “la democracia española” en ciernes. En la revista Por Favor, Soledad Balaguer cantaba las excelencias del sistema soviético, y denostaba al “premio Nobel barbudo” que daba “gato por liebre diciéndonos que los rusos eran muy malos porque eran comunistas, sin conseguir que nadie le creyese”. El semanario izquierdista Personas informaba: “Soljenitsin es un paranoico clínicamente puro. La voz del viejo patriarca zarista penetró en los campos y ciudades españolas como un viento glacial. Fue una vergüenza”.

En la revista Posible, Arturo Rubial clamaba: “Ese Soljenitsin es un Nobel por nada. Miente a cada instante. Habrían debido hacer de manera que Soljenitsin contase todo esto al estilo de music-hall, rodeado de lindas muchachas del ballet Set 96; este caballero tiene pasta de showman”. Montserrat Roig, en Mundo, no le cedía en agudeza: “La barba de Soljenitsin parece la de un cómico de pueblo, la de un cómico ambulante pagado por una alianza de señores feudales. El escritor hace reír al gallinero. Un día le arrancarán las barbas postizas”. Hasta en una publicación de Soria podía leerse: “Soljenitsin, turista privilegiado, multimillonario a costa de los sufrimientos de sus compatriotas, vive bien, muy bien, de sus discursos”. Y es que la simpatía hacia el totalitarismo soviético, incluidos sus campos de concentración, era una de las señas de identidad más íntimas de la oposición izquierdista.

Y no menos reveladora fue la reacción del antifranquismo de derechas. Cela, en vena progre, escribió: “Soljenitsin no está solamente contra España, nuestro pequeño y amado país, lo cual no sería nada. Está contra Europa. Heraldo de la tristeza. No tenemos necesidad de pájaros de mal agüero”. Para Jiménez de Parga, “uno pierde la calma delante de quien, sirviéndose de las pantallas de TV, pretende tomarnos por imbéciles, permitiéndose explicar precisamente en España lo que es una dictadura”.

Los diversos comentaristas trataban a uno de los grandes escritores del siglo XX, a uno de los grandes testigos de la barbarie totalitaria, de “chorizo”, “enclenque”, “mendigo desvergonzado”, “espantajo”, “bandido”, “hipócrita”, “mercenario”, etc. Ciertamente, tales dicterios rebotaban como flechas de goma sobre el así agredido, pero ¿sería exagerado considerarlos perfectamente aplicables a aquella oposición antifranquista trivial, mediocre e hinchada de ruindad, fuente de los mayores peligros que ha sufrido y sigue sufriendo nuestra democracia? Pues el antifranquismo no fue malo, obviamente, por oponerse a Franco, sino por su enorme carga de mentira. Hoy estamos reaccionando contra el fraude del nacionalismo vasco, en sus versiones terrorista y cómplice, pero no es ése el único fraude, y va siendo hora, por higiene intelectual y moral, de someter a todos ellos a los rigores de la crítica.

(En LD, hace 17 años).

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