(Hace seis años, en este blog)
Han salido a la luz algunos documentos que prueban la connivencia del rey en el mantenimiento de la colonia inglesa en nuestro territorio. Desgraciadamente, Juan Carlos no es ningún modelo moral ni intelectual ni, por lo demás, le interesa de modo especial la unidad de España. El pretexto es que, si recobramos Gibraltar, Marruecos querrá hacerse con Ceuta y Melilla. Falso pretexto porque una línea tenazmente proseguida por Marruecos es la ocupación de ambas ciudades españolas, para lo cual ha procurado llenarlas de musulmanes, con la colaboración, una vez más, de los gobiernos antiespañoles del PSOE y no solo. Ejerce una presión constante, sin esperar a que recobremos Gibraltar. Ceuta y Melilla no son territorios a descolonizar sino, insistamos, ciudades españolas, y si no fuéramos capaces de defenderlas frente a un rival como Marruecos, entonces es que España se habría acabado definitivamente.
Hace años me comentó Sabino Fernández Campo unas actitudes de Juan Carlos en relación con Ceuta y Melilla. No las reproduciré porque él ya no puede corroborarlas. Sí diré que él estaba en profundo desacuerdo con el rey en este asunto. Y en otros, desde luego.
España está pasando por un fin de ciclo en el que la corrupción y la traición campan por sus respetos. La cosa puede terminar muy mal si no surge por fin una alternativa razonable.
Hoy el rey es Felipe VI. No ha mostrado por ahora el menor interés por Gibraltar y ha visitado Londres y recibido allí un premio como una especie de súbdito de la corona inglesa. Y ha surgido una alternativa o embrión de ella en VOX. De momento es lo que hay.
******************************
Otras opiniones sobre la novela. Espero no aburrirles, pero comprendan que no quiera yo seguir el ejemplo de los grandes medios de masas, que hacen el vacío a mis libros.
**PRIEDE dijo…
Pues mire por donde, a mí el título me parece inmejorable. Si quiso llamar la atención del lector, lo consiguió. Esos golpes y gritos sobrecogen.
Sin embargo la novela es mala, malísima. No pude pasar de la página 50. A los personajes se les nota que han leído a Pío Moa y que tienen mucha gana de contárnoslo. Y digo esto considerando la prosa de Moa no ya buena, sino brillante; clara, concisa, diáfana. Pero, lo suyo no es la novela.
Creo que Moa debería de haber abordado la historia como alguien que rememora y cuenta en primera persona, sin dar vida a personajes. Dejar que los personajes deambulen solos y no se vayan por la tangente, es el mérito de un novelista, y Moa no lo ha conseguido.
Moa, quizá, debería meterse en la piel de otro y narrar hechos concretos, sin sentirse en la obligación de hablarnos de buenos y malos, o culpables y menos culpables. Un chequista doctrinario adscrito a la checa de Bellas Artes, podría dar juego. La justificación permanente de las atrocidades que comete, o ve o ampara, daría mucho juego. O los conflictos internos psicológicos a los que se ve sometido. Su disidencia final, que se produce, por ejemplo, por un hecho insólito que le conmueve.
Quizá en relatos breves su magnífica prosa hubiera relucido como merece, y no en boca de unos personajes que antes de que nos relaten lo sucedido ya han leído “Los mitos de la guerra civil”.
**Carlos López Díaz no está de acuerdo:

“Creo que Moa debería de haber abordado la historia como alguien que rememora y cuenta en primera persona, sin dar vida a personajes.”
Bueno, es evidente que es exactamente lo que hace Moa. Es un relato en primera persona de un anciano que recuerda su juventud y, claro, tiene que dar vida a personajes como la que sería su mujer, los hermanos de esta, y otros muchos. No estoy de acuerdo en absoluto con que la novela emita juicios en términos de malos y buenos: son los personajes quienes lo hacen, y distan mucho de ser marionetas, todos ellos tienen sus luces y sus sombras. Lo que diferencia a esta novela de otras sobre la guerra civil y el franquismo es precisamente que evita dejar constancia de los prejuicios progresistas (que Moa además no los tenga, es accidental, literariamente hablando), como se creen obligados otros. Pienso, por ejemplo, en Muñoz Molina y su “La noche de los tiempos”, novela estimable, pero que en algunos momentos pone en boca del narrador pensamientos de una pretendida ecuanimidad en plan “la tercera España” que provocan rubor, por lo inverosímil (…) Me he sentido apenado y triste tras la muerte de algunos de los protagonistas que iban quedando por el camino. Pero consigue que sigan vivos, de alguna manera hasta el Epílogo He visto odio, pero también mucho amor, en situaciones fáciles y difíciles. De un arma mortífera me queda la canción al viento de la muchacha enamorada al bajar al río por la mañana: la Katiusha. Realmente me sentí un poco D. Augusto Pérez ante el Maestro Unamuno, no para exigirle ni discutirle nada sino para agradecerle el placer inesperado de la lectura de su obra.
**Otra opinión en Facebook: Tino Gago Cienfuegos Nunca me gustaron las novelas, pero me enganchó de tal manera que me sentía parte de la misma, un figurante de carne y hueso dentro de ella. Con cada página mi imaginación se disparaba . Comparto lo que comenta usted. Podría seguir, y seguir hablando de ella……pero al buen entendedor
**En el blog de José Cuevas:
Ahora mismo, acabo de terminar una obra de Pío Moa: ”Sonaron gritos y golpes a la puerta”. Nunca había leído a este autor. Sinceramente la empecé con desgana tras ver lo brusco de su introito sumario y desbocado en sucesos. A medida que iba pasando páginas hizo nacer mi amistad hacia Paco y Berto, como si yo mismo fuera una prolongación de ellos. Realmente soy el menos indicado para emitir juicios u opiniones ante escritores de la talla de D. Pio Moa, o de cualquier otro de ahora o de siempre. El arte también nos llena de sensaciones y esas son las que quiero transmitir tras su lectura.
Destaco que con una increíble facilidad el autor me lleva a vivir todas las dichas y desdichas de los protagonistas, especialmente de Berto como si fuera junto a él, a su mismo lado, sufriendo por momentos y alegrándome en otros. Esquivando las balas y las traiciones. Superando los odios. ¿Es realmente una novela?. Para mí no; es bastante más que una narración de aventuras, de buenos y de malos, de ficción al gusto para deleite, de intrigas odios y sangre, crueldades, de encadenar hechos sin posicionamientos apodícticos. Siempre he dicho que un buen libro es el que te hace pensar y que pensar es como vivir más de dos veces. Con esta obra se han superado mis expectativas de vida, ya que en ella misma está la propia esencia del ser humano, también la mía, un poco la de todos. Es un torbellino de filosofía también, una búsqueda constante de algo que se desarrolla a lo largo de toda la obra. Es un desafío vivaz a sistemas y etiquetas hodiernas, va muy por encima de todo eso. No busca lo correcto en ella, sino el razonamiento y la verdad esquivando la absoluta, haciendo al lector partícipe y protagonista de sus propios pensamientos. No indica un camino, señala posibilidades de sendas.
Estoy convencido que Berto es el propio autor, o que habla por boca de aquél y vive en él mismo. De ahí tantas reflexiones y preguntas, pues solo desde las dudas se puede avanzar. A su vez está repleta de anécdotas, de datos y de historia misma. Desde los clásicos griegos que vienen a darle la bienvenida asomándose en alguna ocasión a ella, hasta los autores y pensadores más recientes o contemporáneos. Y conviven entre sí pacíficamente, mientras el frío en el frente de Rusia parece calarte el alma también. Esta obra tiene en sí misma el don de combinar mucha realidad y ficción en su regazo. Sobre todo no te obliga a
******************
*Por qué ni la CIA gobernaba a la ETA ni Usa tenía interés en asesinar a Carrero Blanco: https://www.youtube.com/watch?v=2i2MkxBvw5I
*Feminismo, una de las plagas de nuestro tiempo: https://www.youtube.com/watch?v=kCLVsOVtTUE






![Sonaron gritos y golpes a la puerta (Novela Historica(la Esfera)) de [Moa, Pío]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51uyQymeyyL.jpg)