Sobre España

Una hora con la historia no consigue salir a flote. Los sucesivos llamamientos en petición de apoyo económico y difusión de los programas tienen muy escaso resultado, salvo por  un pequeño grupo de valientes. Parece una labor casi imposible hacer comprender la necesidad de acción a un gran número de gente que prefiere la queja inane. No sea usted de esos. La cuenta para colaborar es BBVA “tiempo de ideas”  ES09 0182 1364 3302 0154 3346

Una hora con la Historia. España en la guerra fría. Franco: “Nos necesitan más que nosotros a ellos”: https://www.youtube.com/watch?v=_pFTC1ppRLI

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*No me extrañaría que en unas nuevas elecciones el PSOE aumentara su ventaja. Ha sido un gran error que los otros partidos se hayan centrado en echarle, pues dejan la impresión de no tener otro programa que ese. Y si después la cosa va acompañada de estos vergonzosos enredos para repartirse los puestos, el error aumenta con el desagrado y hartazgo de la gente. Parecen quedar olvidados todos los principios

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Espero que mis amables lectores hagan lo que esté en su mano por difundirlo. Lo brindo a los embriones de partidos o movimientos como el de la reconversión,  que aspiren a sustituir la agotada y corrupta casta política actual:

1.- Proclamamos que España es una nación, es decir, una comunidad cultural básicamente homogénea con un estado propio, conformada como país europeo desde el siglo VI, con tal impronta que le fue posible invertir su conversión en país africano- oriental tras la invasión musulmana. Y que siempre ha sido y debe seguir siendo independiente. Por lo cual no aceptamos las políticas tendentes a disgregarla en varios estados minúsculos, atrapados por la discordia,  el resentimiento y la falsificación de la historia,  insignificantes en el contexto internacional y objeto de  las maniobras e intrigas de otras potencias;  pues no en otra cosa consiste el programa de los separatismos. Tampoco aceptamos la disolución de España, privándola de su soberanía o de partes importantes de ella, en aras de un “europeísmo” sin asiento en la experiencia ni en la realidad histórica y cultural de España ni de Europa.

2.- Desde hace varias décadas asistimos a un ataque simultáneo a la nación desde los secesionismos, respondidos a menudo con la huida hacia adelante de unos “europeísmos” compuestos de tópicos infundados. Ambas tendencias, lejos de oponerse, se conjuntan en un empeño suicida, pues desde el plan de  acabar con la historia de España dejándola en una muy improbable provincia de “Europa”, es imposible criticar a las fuerzas disgregadoras. Europeísmos y separatismos desprecian a la España real,  cuya densidad histórica ha bastado hasta hoy para sostener a la nación frente a una ofensiva continuada sin que durante decenios se le haya opuesto ninguna fuerza política organizada.

3.-  Los separatismos han sido la cruz más pesada en estos años, sobre todo porque los ha impulsado un brutal terrorismo con cientos de víctimas mortales. Terrorismo ayudado por la incapacidad de los gobiernos, salvo una breve temporada, para defender la  ley y proteger a los ciudadanos. Gracias al terrorismo creció el PNV como falso antídoto “democrático”,  protegido y financiado en la Transición desde Madrid, mientras los separatistas catalanes seguían detrás con exigencias siempre renovadas. El balance histórico reciente de los separatismos incluye cerca de un millar de asesinatos, el  fomento del odio a España y una cultura de la mentira, el fanatismo y la corrupción institucionalizada –esta última poco diferente, por cierto, de la del resto del país –. Un balance tan a la vista apenas precisa mayor comentario. Por tanto es hora de decir que ese camino ha llegado a su fin, que la  convivencia de los españoles en paz y libertad no puede continuar pudriéndose indefinidamente, y que los políticos y partidos que nos han llevado a esta situación deben ser relevados.

4.- A su vez, los partidarios de disolver la nación parten de una mística o beatería “europeísta” cuyo rasgo más definitorio es la ignorancia sobre Europa y el desprecio o la falta de confianza en España. Al respecto cabe recordar que:

a)      La Unión Europea es un designio no democrático que viene desarrollándose sobre hechos consumados por unas burocracias ajenas o con muy escaso control popular, que imponen, por ejemplo, nuevos referéndums cuando alguno les ha salido contrario; y  los gobiernos más partidarios, como el español, han vulnerado la Constitución, que señala taxativamente que la soberanía reside en el pueblo y no en ellos.

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b)      La pretensión de que la Unión Europea ha mantenido la paz en el continente es falsa. Esta fue mantenida desde 1945, en Europa occidental, por el paraguas militar de Usa. Las tres últimas grandes guerras europeas nacieron de la rivalidad entre Alemania por un lado y  Francia e Inglaterra por otro, y por lo que hace a España, permaneció felizmente neutral en todas ellas, para beneficio no solo de nuestro país, sino del resto de Europa. Esa neutralidad indica el mejor camino para nuestro país, desgraciadamente interrumpido, y hoy  España se encuentra en la UE, igual que en la OTAN, en calidad de aliado-lacayo, debido a la presencia en su territorio de Gibraltar, colonia militar de un supuesto aliado.

c)      Por lo demás, diversas potencias europeas libraron después de 1945 costosísimas y crueles guerras coloniales, casi todas perdidas. La aún reciente de Yugoslavia se produjo en parte por injerencias de países de la UE, que luego no supieron atajarla. Lo mismo ha ocurrido con genocidios como el de  Ruanda, y ahora vemos a la UE  impulsando el integrismo islámico en el norte de África y Siria. La UE no se compone de países inmaculados, y podría llevarnos a conflictos muy contrarios a nuestros intereses.

d)      Tampoco es real la idea de que debamos nuestra democracia a la CEE-UE. Por el contrario, esos países sí deben su democracia a la intervención bélica de Usa, mientras que la nuestra ha venido del desarrollo interno y autónomo del país, después de que este, en 1934-39, estuviera muy cerca de hundirse en una revolución totalitaria.

e)      La suposición de una Europa igual para todos es de una inocencia pueril, y solo expresa el deseo de acabar con nuestra soberanía por parte de muchos políticos, ajenos al interés más profundo de la nación. Los líderes franceses, alemanes, ingleses  y otros tienen una idea muy distinta sobre los intereses de sus países, y es obvio que, por su potencia económica, demográfica y política, son los que realmente marcan los derroteros de la UE. Que tantos  políticos españoles estén dispuestos a pisotear nuestra soberanía, a la que deben servir y no vender, revela la abyección y la farsa  en que ha caído la política española y la urgencia de un nuevo partido o movimiento político que permita salir de ella.

f)       La  justificación máxima de esos políticos consiste en que, como Esaú en el relato bíblico, a cambio de la cesión de la independencia obtendremos buenos platos de lentejas. Pero Esaú no es ningún buen ejemplo: quien sacrifica sus derechos y libertad  por una ventaja material suele perder ambas. El mismo argumento ha sido empleado con relación al euro. Según sus partidarios, no se sabe si más ignorantes u sinvergüenzas, la nueva moneda nos aseguraba una prosperidad sostenida y sin fin, un crecimiento firme, pensiones garantizadas, etc.  El inmenso y manifiesto engaño no ha incitado a tan malos dirigentes a admitir sus errores y retirarse de la  circulación: por el contrario, ahí siguen tan ufanos hablando de superar una crisis que ellos han causado con su demagogia, mediante nuevas cesiones de independencia. Es claro que la libertad y la dignidad nacionales  cuentan poco para ellos al lado de sus privilegios y afán de poder.

g)      También suele presentarse la entrada en la CEE-UE como el inicio del desarrollo español, cuando durante casi quince años antes de entrar en ella, España crecía a un ritmo superior al de cualquier otro país europeo, de manera más sana que nunca después, y con pleno empleo. Precisamente la entrada en la CEE-UE, que nuestros ignaros políticos llaman “entrada en Europa” (España siempre ha estado en Europa), ha marcado una economía a trompicones, con índices de paro inauditos,  habiéndose destruido gran parte de nuestro tejido industrial para desembocar finalmente en una extendida corrupción y medidas desastrosas que hoy sufrimos duramente.  Y aún dicen los partidos que fuera de la  UE no hay salvación, pese a que países tan próspero como Noruega o Suiza se mantienen fuera, varios de los más ricos han rechazado el euro, e Inglaterra, siempre más consciente de sus intereses, mantiene un pie dentro y otro fuera.

h)      La UE acarrea además otro coste no mencionado, pero cada día más inquietante: el desplazamiento de la cultura y la lengua españolas por la cultura e idioma anglosajones. Cada día el inglés invade más el espacio público, los “europeístas” tratan sin disimulo de cooficializarlo enseñándolo en el mismo plano que el español y no como idioma extranjero, ponderándolo como la lengua de la ciencia, la música, la milicia, la moda, el pensamiento… en fin de todas las actividades culturales superiores, para las que, en la práctica, se niega valor a nuestro idioma.

Basten estos puntos, desdeñados por nuestros políticos, para demostrar que el balance de nuestra integración en la UE  no es bueno: hemos perdido independencia y libertad, económicamente nos hallamos en una crisis profunda de salida muy incierta,  reducidos a la posición de  aliado-lacayo, y con una verdadera invasión del inglés. Por tanto, es hora de hacer cuentas y dejarse de beaterías inspiradas por la ignorancia sobre Europa y el desprecio hacia España, y adoptar otra política, que podría consistir en defender la vuelta al nivel de  la CEE o incluso nuestra salida del euro o de la UE. Estas, desde luego,  resultarían muy costosas en una primera etapa-– sin olvidar que nuestra salida del euro podría venir forzada desde el exterior–; pero de ningún modo sería el apocalipsis con que nos amenazan quienes nos han llevado al desastre actual. Otros países han pasado por experiencias semejantes y han conseguido remontar el bache, recuperando al mismo tiempo su soberanía. La beatería europeísta puede resultar todavía más destructiva que el fanatismo disgregador y en todo caso lo complementa.

(Esta entrada estaba en este blog el 26 de julio de 1012. Ya ven, como si nada)

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Miseria de la historiografía española (I)

1. La ley de memoria histórica es una imposición del poder (un poder por demás corrupto) al estilo norcoreano, una ley totalitaria por la cual se impone a la población una versión de la historia y se amenaza implícitamente con perseguir cualquier discrepancia. Amenaza manifiesta hoy en las censuras y denigración a quienes defendemos la libertad  de investigación, expresión y enseñanza, pero que quiere hacerse más directa mediante multas y cárcel. Debería provocar una verdadera revuelta de los historiadores, y en general de los universitarios, pero no ha sido así, sino más bien al contrario.

2. Esa ley es además falsaria en un sentido estrictamente histórico: parte de la idea de quienes combatían al franquismo, es decir,  un frente popular formado por stalinistas, socialistas radicales, separatistas y republicanos golpistas contra la propia república, todos ellos tutelados directamente por Stalin, representaban la libertad, el progreso y la democracia. Y lo mismo quienes después lucharon contra el franquismo, es decir los comunistas y la ETA. La pretensión es tan grotesca que debería bastar para que cualquier historiador que se pretendiese serio la denunciase incesantemente como  el fraude y la estafa desvergonzada que realmente es.

3. Esa ley es además extremadamente inmoral, porque presenta como “víctimas del franquismo” a los chekistas y otros sujetos  de izquierda y separatistas juzgados y ejecutadas por crímenes a menudo  espeluznantes. Al no distinguir entre posibles inocentes y evidentes culpables, los autores de la ley se identifican con los culpables, elevándolos al nivel de los inocentes. Es una ley chekista sin atenuantes, que define a sus autores.

4. Esa ley ha dado lugar a permanentes campañas de propaganda,  de falsificación de los hechos, inflación de víctimas (de una sola parte) y envenenamiento de la opinión pública con unos odios que, precisamente, rompieron la convivencia en la república, conduciendo a la guerra civil. Campañas que, como en los regímenes totalitarios, obligan a pagar a  todos los ciudadanos, un abuso y corrupción más, bien definitorios.

5. Los historiadores españoles no solo no han rechazado tamaños insultos y graves daños a la  libertad de investigación, expresión  y cátedra, a la honestidad intelectual y a la democracia, sino que, en su mayoría, han participado en los desmanes o han callado u ofrecido una resistencia insignificante. Este hecho es suficiente para valorar el espíritu académico y democrático predominante entre el “gremio” de los  historiadores actuales.  

6. Creo que quien con más insistencia ha denunciado estos tremendos desmanes he sido yo, viéndome por ello sometido a una auténtica censura en los medios universitarios y de difusión, censura proveniente incluso de académicos o grupos disconformes con dicha ley pero que se convierten en la práctica en cómplices, por miedo –el miedo acompaña siempre a las medidas totalitarias– ,o por espíritu de “gremio”, más parecido al de mafia.

7. Uno de los resultados de tales fechorías es la proliferación de libros y “estudios” de pura propaganda ideológica y política presentados como historiografía seria. “Estudios” muchas veces subvencionados. En realidad son la escuela del historiador stalinista Tuñón de Lara, complicada a menudo con  influencias más o menos socialdemócratas de origen anglosajón y que no mejoran gran cosa la anterior, aunque resulten menos energuménicos y en apariencia moderados. Véase un ejemplo en la influencia de Raymond Carr,  loada por  Juan Pablo Fusi:

Bajo la dirección última de Carr trabajamos en el Centro de Estudios Ibéricos los que creo que podemos considerarnos sus discípulos: Romero Maura, José Varela Ortega, Shlomo Ben Ami, yo mismo, Paul Preston (que hacia 1970 estaba ya en la Universidad de Reading, con Hugh Thomas), Leandro Prados, Antonio Gómez Mendoza (ambos, como historiadores económicos, muy vinculados al tiempo a Patrick O´Brien y Max Hartwell) y Charles Powell. Pero también se vincularon al Centro, en muy distinta capacidad, don Ramón Carande, Olegario González de Cardedal, Lucas Beltrán, Santos Juliá, José María Maravall, Joan María Esteban, Isaac y Aviva Aviv, Susana Tavera, Jaime García Lombardero, Joan Artells, Tomás Jiménez Araya, Laura Rodríguez, Frances Lannon, Fernando Maravall. Aun sin relación directa con el Centro, Martin Blinkhorn, Sebastian Balfour y Joseph Harrison fueron de alguna forma discípulos de Carr. También lo fueron Ezequiel Gallo, Malcolm Deas y Adrian Lyttelton, tres grandes historiadores, como ya ha quedado dicho.

   Para entender la cuestión de Carr: http://revista.libertaddigital.com/raymond-carr-y-la-diversidad-de-espana-1276234297.html 

 Por supuesto ni los tuñonianos ni los carreños han elevado su voz contra la ley de memoria histórica y, como insisto, ya solo eso nos da una clave para valorarlos académica, política y moralmente. Esta farsa debe terminar. Y no terminará si no se denuncia incansablemente, aprovechando la libertad de expresión todavía existente, aun si cada vez más restringida.

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)Los Mitos Del Franquismo (Historia)Mitos de la Guerra civil, los (Bolsillo (la Esfera))

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Una hora con la historia no consigue salir a flote. Los sucesivos llamamientos en petición de apoyo económico y difusión de los programas tienen muy escaso resultado, salvo por  un pequeño grupo de valientes. Parece una labor casi imposible hacer comprender la necesidad de acción a un gran número de gente que prefiere la queja inane. No sea usted de esos. La cuenta para colaborar es BBVA “tiempo de ideas”  ES09 0182 1364 3302 0154 3346

Una hora con la Historia. España en la guerra fría. Franco: “Nos necesitan más que nosotros a ellos”: https://www.youtube.com/watch?v=_pFTC1ppRLI

 

 

 

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Sugerencia a VOX / Por no analizar la experiencia…

Parece que la piara izquierdista ataca las denuncias de VOX a los patrocinadores de Otegui argumentando que VOX invitó a una conferencia “al terrorista Pío Moa, fundador del GRAPO”. Estas cosas asustan a la gente flojilla tipo PP. Y dado que yo no estoy en política y VOX sí, les sugiero una respuesta:

“Otegui es un terrorista en activo, convencido de que sus crímenes contra España y la democracia estuvieron justificadas, y que intenta poner a sus víctimas asesinadas al mismo nivel que los asesinos que a su vez perdieron la vida por fallos en las bombas o por tiroteos. Que lo promocionen publicitariamente en la televisión del Doctor revela que esa televisión, teóricamente pública, está en manos de proetarras.  Pío Moa es un analista político e historiador, uno de los mejores o incluso el mejor en lo que se refiere a la guerra civil y el franquismo, por lo que es normal que VOX o cualquier organismo decente y no proetarra lo haya invitado a conferencias. Por otra parte sorprende que  esa gente “antifranquista” critique las acciones de Pío Moa hace más de cuarenta años contra el franquismo, que él nunca ha ocultado y que ha explicado críticamente. Como el propio Moa les ha dicho: “para ustedes yo soy un héroe, cosa que no me complace”.

   “Y cabe preguntarse por qué Otegui o Josu Ternera o De Juana Chaos pueden estar orgullosos de sus crímenes. En cierto modo tienen razón para estarlo, porque con Zapatero esos crímenes se han justificado y premiado con legalidad, dinero público en grandes cantidades y numerosas prebendas. ¿Cómo no va a estar orgulloso Ternera de haber tratado de igual a igual con el gobierno “democrático” del PSOE, uno de cuyos representantes confesó que “estaban en el mismo barco”? ¿Cómo no va a estar orgulloso Otegui de tener tras de sí a la piara manipuladora y corrupta del Doctor, los separatistas,  Plural, Público y similares? Lo que a ustedes les duele es que Pío Moa sea quien con más tenacidad ha denunciado esos manejos. Quédense ustedes con sus orgullos que tan gravemente están amenazando  el estado de derecho y la libertad de todos. Nosotros seguiremos luchando por España y la democracia”

Algo así.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

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En España se ha dado el caso de que los políticos y partidos más contrarios a la libertad y a la propia España hayan sido los que con más furia han enarbolado la bandera democrática. No deja de tener mérito, a su modo, que un conglomerado de comunistas, socialistas extremos, golpistas “republicanos” y racistas separatistas hayan logrado presentarse como el bando de la democracia, dentro y fuera de España. Ese éxito explica que la mayor parte del pueblo español rechazase la idea democrática después de sufrir en sus carnes a tales demócratas. La derrota del Frente Popular, completa en todos los planos menos el propagandístico, y la nueva sociedad creada en el franquismo, autorizaban a que la lección hubiera sido aprendida, como la aprendió la inmensa mayoría del pueblo al votar la transición desde y no contra el franquismo.

Pero edespués, por la incapacidad tradicional de nuestros políticos e intelectuales para analizar la experiencia histórica y sacar alguna lección de ella, los rupturistas fueron ganando la batalla de las ideas, lograron oponer franquismo y democracia, mantener la idea de un Frente Popular (la “república”, disimulaban) injustamente vencido y la vuelta a la oposición España-democracia. Porque el fondo de todo este infame manejo es la negación de España, por la vía del totalitarismo, de la disgregación o de la disolución en la UE, es lo contrario de lo que significó el franquismo.  Eso no tiene que ver con ninguna democracia, como no lo tuvo el Frente Popular. Pero la confusión está envenenando nuevamente la sociedad y creando condiciones para repetir lo peor de nuestra historia, como recordaba Santayana.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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Una hora con la historia no consigue salir a flote. Los sucesivos llamamientos en petición de apoyo económico y difusión de los programas tienen muy escaso resultado, salvo por  un pequeño grupo de valientes. Parece una labor casi imposible hacer comprender la necesidad de acción a un gran número de gente que prefiere la queja inane. No sea usted de esos. La cuenta para colaborar es BBVA “tiempo de ideas”  ES09 0182 1364 3302 0154 3346

Una hora con la Historia. España en la guerra fría. Franco: “Nos necesitan más que nosotros a ellos”: https://www.youtube.com/watch?v=_pFTC1ppRLI

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Sobre la democracia / Insistiendo en Gibraltar

Una vieja carta de Aquilino Duque: https://vinamarina.blogspot.com/2019/06/otra-carta-antigua.html

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Como siempre, agradezco a mis sufridos lectores den la mayor difusión posible a estos escritos, para compensar el vacío de los grandes medios.

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Tomada en su sentido literal “poder del pueblo”, la democracia no existe ni existirá, ya que el poder se ejerce necesariamente sobre el pueblo y lo ejerce forzosamente alguna oligarquía con un “monarca”, un jefe al frente. Tampoco debe concebirse como la posibilidad para la mayoría de librarse de un gobierno que no le guste, porque puede no gustarle un buen gobierno, y viceversa, incluso puede gustarle un gobierno totalitario. Ni es exacto decir que el pueblo elige a los gobernantes, dado que los elige  una fracción de él, que puede ser inferior a la mitad  si compiten más de dos grupos políticos o la abstención  es amplia. Y la parte que queda frustrada puede ser solo muy ligeramente inferior a la vencedora. Conviene hacer estas precisiones porque predominan nociones muy difusas y a veces pintorescas al respecto, las cuales permiten envolverse en la capa de la democracia a partidos o políticos precisamente contrarios a ella. De hecho es concebible una democracia totalitaria como opuesta a una liberal, y no solo por imposición de partidos totalitarios, sino por evolución insensible hacia un poder omniabarcante, ya señalado por Tocqueville y que hoy es bien visible. Una democracia totalitaria se anula pronto a sí misma como tal democracia.

No es aquí cuestión profundizar en estas cuestiones, pero una posible definición de democracia sería esta: un sistema que permite a diversas opciones políticas competir por atraer a una mayoría de la opinión pública y gobernar con ciertas condiciones:  limitación del poder temporal (por un período entre elecciones) y estructural (con división de poderes) y  dentro de unas libertades públicas básicas (expresión, asociación…). En principio, esa competición debiera facilitar el gobierno de los más aptos (aristocracia, por así llamarla), pero puede degenerar en lo contrario si la competición se transforma en un concurso de promesas irresponsables y demagógicas, dando lugar a una especie de kakistocracia,  poder de los peores. Esto sucede a veces, pero no necesariamente,  de hecho no ocurre en muchos casos;  y, en principio, la democracia liberal permite corregir sus fallos, aunque no siempre lo logre. Los grandes problemas de la democracia han sido esgrimidos contra ella, pero los mismos problemas tiene cualquier otro sistema, agravados por la falta de publicidad y de limitación del poder. Hasta hoy no se ha descubierto un sistema político superior a la democracia liberal para asegurar una estabilidad social no estancada, un alto grado de libertad política y, en general, una considerable prosperidad material

La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

Lo que a menudo  se olvida es que la democracia solo puede funcionar dentro de unos parámetros culturales comúnmente aceptados que impidan una competición destructiva. De tal competición nos ilustra la España del Frente Popular, cuando unas fuertes corrientes revolucionarias hicieron que “nada nos sea común a los españoles”, según diagnosticó  acertadamente el diario El Sol, y provocaron la guerra civil. Una de esas premisas culturales es la unidad nacional, que entonces corrió el peligro de venirse abajo, como en otra ocasión en Usa, donde dio lugar a la devastadora Guerra de Secesión. Otra premisa es el respeto a las reglas del juego, a las normas de restricción del poder, a las mayorías, a los  derechos de las minorías  y, en general, a la ley. Y es preciso igualmente un consenso básico, aun si difuso, sobre el carácter histórico de la democracia, una adquisición históricamente muy reciente pero con profundas raíces en la cultura cristiana europea: una democracia anticristiana supone un grado mayor o menor de barbarie en las sociedades occidentales cimentadas en el cristianismo. Estos presupuestos y consensos de fondo no suelen ser visibles ni muy explícitos, pero están muy presentes en las democracias que mejor funcionan, como las anglosajonas. Sin esta base cultural común, la convivencia civil se vuelve excesivamente áspera, y la  democracia degenera rápidamente en corrupción, demagogia y violencia  difíciles de contener.

Ello nos permite entender algo al menos del proceso histórico de España desde la Transición. Esta fue  realizada, paradójicamente, por unos políticos que en su gran mayoría procedían de un régimen autoritario (franquismo) y carecían de un pensamiento democrático, mezclados con otros cuya tradición histórica ha sido netamente totalitaria o secesionista. Sorprende que tal amalgama, empeorada por la mediocridad de los líderes del momento, produjera una democracia sin demasiados traumas. La sorpresa es mucho menor cuando atendemos al ingente capital político acumulado por la sociedad bajo el franquismo, ante todo la moderación y reconciliación nacional, con total alejamiento de los odios que arrasaron la república, así como la gran prosperidad económica y la extensión de las clases medias. Ello permitió a los dirigentes maniobrar sin causar demasiados daños por el momento, si bien crearon un sistema plagado de deficiencias, ya desde  la misma y contradictoria Constitución. Y  esas deficiencias, en lugar de corregirse han ido agravándose, con algunos períodos de mejora, creando un estado  desmesurado,  derrochador, ineficiente y con abundante corrupción, sin verdadera división del poder y con tendencia a pasar todos los límites inmiscuyéndose en la libertad personal de los individuos, decretando lo que la gente debe creer, en una orientación totalitaria; al mismo tiempo ha fomentado las tensiones disgregadoras de la nación, premiado al terrorismo, ejercido una persecución silenciosa contra la Iglesia y el cristianismo, socavando el principio de la igualdad ante la ley, fomentado el aborto y otras aberraciones contra la existencia y la dignidad humana, etc. Hasta desembocar en la crisis actual, que tiene todos los rasgos del final del ciclo abierto por la Transición, dejándonos un porvenir incierto, debido a la confusión ideológica, la demagogia de la casta política y la competición kakistocrática.

Esta deriva contra la democracia y contra la unidad de España se explica por el impulso de unos partidos de izquierda totalitarios y  otros secesionistas igualmente antidemocráticos.  Los mismos eran pequeños, casi insignificantes a la muerte de Franco, pero no han cesado de reforzarse desde la Transición, debido a una derecha no antidemocrática pero sí a-democrática, que renunció enseguida a la lucha por las ideas, dejando la política en una mera competición por el poder, explotando, que no representando,  la “bolsa de votos” de una masa de opinión pública amante de España y de la libertad. Existe también una derecha antidemocrática, incapaz de competir en condiciones de libertades y que a menudo invoca el cristianismo como si fuera directamente una doctrina política.

Comoquiera que sea, la salida de esta crisis, que es mucho más que económica, solo podría sustentarse sobre dos pilares: la unidad nacional y la democracia. Otras opciones crearían derivas sumamente peligrosas.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Una hora con la Historia. España en la guerra fría. Franco: nos necesitan más que nosotros a ellos: https://www.youtube.com/watch?v=_pFTC1ppRLI

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Este manifiesto se dirige a millones de españoles, por lo que invitamos a nuestros lectores y oyentes a difundirlo por todos los medios. Se trata de crear una plataforma que ponga en primer plano un problema que es de primer plano, pues afecta íntimamente a la política exterior e interior de España. Un problema ocultado o desvirtuado sistemáticamente  por todos los partidos, con la excepción parcial de VOX. Se trata de si ha de continuar el actual proceso de satelización política y cultural a intereses ajenos, acompañado del desguace del propio país, o de reaccionar contra esas políticas nefastas de una vez y con máxima energía

España soporta la única colonia en Europa, una invasión  en el mismo centro neurálgico de su eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo,  lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.

Esta posición, que hoy no toleran países del llamado Tercer Mundo, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida  en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en  Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España.  Etc. O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la  segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.

Debe recordarse  que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política sobre Inglaterra, al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores  a cumplir la resolución,  el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una  corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.

El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos,  de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación tolera gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de ellas, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces  los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra la igualdad de derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.

No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco la necesita. Es indudable que  España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales. Esas  bazas las han utilizado los gobiernos de PP y PSOE contra los intereses españoles y a favor de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia.  Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones, combatir el oscurantismo deliberado hacia la misma, su ocultación a los españoles,  es el primer paso al respecto.

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El sentido del humor / Instrucciones sobre trato a prisioneros.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]De su novela “erótica” lo que más me hizo reír fue la parodia final de las novelas policíacas, cuando el detective convoca a los sospechosos para desarrollar lógicamente su argumento y demostrar quién es el “culpable”, que en realidad no tiene nada que ver y ni siquiera se sabe bien si hay crimen real.  Una parodia muy lograda. Y cuando el detective llega al prostíbulo ilustrado creyendo que iba a echar un polvo… Pero fíjese, el discurso del intelectual progresista ( y medio pederasta, se insinúa),  sobre el derecho a cagar en la vía pública. Está muy bien. Se lo he leído a algunos amigos y lo entendían solo como algo estrafalario. Tuve que hacerles ver que el fondo del asunto era la argumentación del intelectual, que era la misma argumentación que los progres utilizan para ir convenciendo a la gente de que sus porquerías son buenas y benéficas para la sociedad, para el progreso y la tolerancia y tal. Y aun así seguían sin verlo, y son gente con carrera y alguno es doctor. ¡Qué nivel, madre mía! Lo único que les hace gracia son los zascas. Y lo de la polémica de los separatistas, lo mismo. Algunos se reían pero no entendían el fondo de las exposiciones, lo encontraban solo una acumulación de disparates. Claro, yo mismo no lo he visto del todo hasta leer su libro sobre “los nacionalismos vasco y catalán”. Los argumentos del vasco, inenarrables. Pero como decía el discípulo del detective de la Pompeu Fabra, para qué le voy a contar estas cosas si usted las sabe de sobra”. Miguel A. Romero.

El humor real es muy serio aunque caricaturice la realidad, porque nos dice mucho de la naturaleza humana, de su vanidad y de sus equívocos. Por eso, salvando las distancias,  es tan serio el Quijote,  la mayor obra humorística que se haya escrito. Es fácil hacer un falso humor, aunque puede ser gracioso, poniendo en boca de alguien expresiones ridículas que no ha dicho, por ejemplo. O con meras exageraciones al estilo andaluz (“era una mujer tan guarra que una vez que se lavó la cara le aparecieron las gafas”). El mejor humor en relación con los separatistas y otros consiste en recoger sus propias palabras. Lo hice en tuíter, pero, sorprendentemente, con poco eco. Al final, el sentido del humor consiste en rebajar las pretensiones humanas.

Yo creo que el catolicismo –aunque hace chistes algo ñoños– es poco dado al humor, como es poco dado a la épica y la aventura. La sátira puede ser una manifestación de humor o de simple gracieta, aunque esta sea a veces muy ácida y cómica. Curiosamente en España ha desaparecido prácticamente la literatura satírica, y eso n un tiempo en que la política y muchas actitudes sociales han caído en lo grotesco en un grado sin precedentes.  Parece que la gente no pasa del zasca, como dice Miguel Ángel. En la república había un humor de derechas en la revista Gracia y justicia, que a menudo era fino e incisivo.  Me dicen que ahora acaba de salir La gallina ilustrada, que aspira a continuar la tradición. Ojalá.

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España en la guerra fría. Entre los mesianismos useño y soviético: https://www.youtube.com/watch?v=_pFTC1ppRLI

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Misterios

En el libro de Caballero Jurado sobre la División Azul vienen las instrucciones alemanas sobre el trato a la población y los prisioneros:

   “En los territorios ocupados se guardará respeto a sus habitantes, castigándose con todo rigor los atentados contra la propiedad o los perjuicios causados a esta intencionadamente; solo los víveres, medicamentos, vestuario, pastos y medios de transporte para las fuerzas podrán ser  objeto de requisa, haciéndose siempre mediante indemnización y contra recibo.

   Las instalaciones de las que pueda aprovecharse la economía militas (…) serán cuidadas y vigiladas (…) No se deteriorarán los monumentos históricos, se guardará respeto a los edificios dedicados al culto religioso y se tratar con cuidado los dedicados a asuntos de arte, ciencia y beneficencia  (…) Tomar parte en la lucha armada por la Patria es el mayor honor que puede alcanzar el ciudadano (…) pensando siempre que para mayor gloria de la victoria es necesario que se combata con honor. Para que la tropa no pueda alegar ignorancia de los deberes mencionados, serán instruidos todos los soldados, haciéndoles saber al mismo tiempo que la no observancia de lo dispuesto será considerado como falta grave de desobediencia en actos de servicio frente al enemigo.

  En cuanto al “trato a los prisioneros espías y francotiradores”  se anotaba que “Todo individuo que perteneciendo al Ejército enemigo se rinda o sea aprehendido, será considerado como prisionero, a los que no solo se les respetará la vida, sino que tampoco serán objeto de insultos y mal trato. Se prohíbe terminantemente desposeerlos de los objetos personales que llevan consigo  (…)

La orden de los comisarios (Kommisarbefehl) exigiendo ejecutarlos sobre la marcha nunca se aplicó en la D. A.  “Y ante los ojos de los españoles los alemanes trataron de dar una imagen lo más amable posible de su trato a los soldados soviéticos, y algunos oficiales españoles visitaron incluso un campamento de prisioneros de guerra ucranianos, invitados por los alemanes, a fin de que vieran que se les aplicaba un trato conforme a las convenciones internacionales” (pgs 180-183)

   Sobre esto cabe hacer dos observaciones: las instrucciones fueron aplicadas  con escasas faltas por la División Azul y por los propios alemanes en el oeste de Europa (excepto con los judíos), donde tuvieron muy poca resistencia civil durante años. En Rusia la realidad fue muy diferente. No recuerdo qué oficial español comentaba sobre una visita a prisioneros soviéticos: “Son bolcheviques y seguramente de lo merecen. Pero uno es católico y no puede aceptar esa forma de tratarlos”.

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