En “Una hora con la Historia”: El falso páramo cultural del franquismo y el auténtico de la actualidad: https://www.youtube.com/watch?v=7XFEXMGmiw8
Esta semana trataremos la estrategia del Partido Comunista en el franquismo
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El círculo del poder: https://www.youtube.com/watch?v=ioEp1xDny3Y&t=2464s
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En una ocasión, en tuíter, el líder de VOX Espinosa de los Monteros, se jactaba de que sus hijos estudiaban en inglés y que eso era “el futuro” (lo mismo dicen Naranjito y los demás politicastros que padecemos: el español ya viene siendo el pasado. Repliqué a Espinosa que eso era un ataque a España. Y un ataque mucho más peligroso que los acosos separatistas en Vascongadas, Valencia, Cataluña o Galicia. Porque estos no podían acabar con el español en sus regiones, ya que el español es una lengua mucho más potente en todos los sentidos. Pero el inglés sí puede acabar con el español porque es hoy mucho más potente culturalmente. De hecho así se plantea ya, precisamente, la enseñanza llamada bilingüe. En apariencia se presenta como una igualdad entre el español y el inglés, lo que ya es un desplazamiento del español en España y a favor de una lengua extranjera (aparte de ser ilegal y anticonstitucional: la lengua general de España es el español. La norma en España es pisotear la legalidad en cuestiones clave, ya desde el principio de la transición). Pero no existe siquiera tal igualdad en la práctica, pues el bilingüismo presenta el inglés como la lengua de la ciencia, la economía, el comercio, la milicia, el arte, el pensamiento, la moda, la música… En otras palabras, se trata de desplazar el español a lengua secundaria, doméstica y de subculturas en la propia España, de esterilizarlo culturalmente.
De hecho así está ocurriendo ya, y aceleradamente. Basta pasear incluso por pueblos de España para observar la presencia del inglés en la publicidad, los nombres de las empresas o de otros modos, incluso en zonas alejadas del turismo. Para qué hablar en las turísticas o en las grandes ciudades. En la universidad se estimula el inglés contra el español en publicaciones y tesis. La OTAN impone el inglés como lengua superior en el ejército y lo mismo pasa con la UE en muy diversos órganos. El proceso se desarrolla de modo subrepticio, como si no fuera nada importante sino “de cajón”, sencillamente “útil” y al nivel de los tiempos modernos, la globalización y demás. Hasta hay anuncios de escuelas infantiles donde prometen que los niños aprenderán a hablar en inglés antes que en español. La publicidad te amenaza con que si no sabes inglés no podrás encontrar empleo, y en muchos casos, en la propia administración, se exige el inglés innecesariamente. Viene a ser una especie de gibraltarización de todo el país, impulsada muy activamente por partidos y políticos.
El inglés solo puede enseñarse en España como idioma extranjero, que es precisamente lo que es, útil o interesante para unos y no para otros, sin imposiciones. Pero en relación con el idioma existe en políticos, periodistas e intelectuales, muy mayoritariamente, la misma insensibilidad y ausencia de cultura que en relación con la democracia: a casi nadie parece importarle la imposición de leyes totalitarias. El asunto es gravísimo, y lo vengo denunciando hace bastantes años. Pero la denuncia no da pie al necesario movimiento de rechazo. En parte es lógico. Mucha gente se indigna pero si la indignación no se transforma en organización, multiplicación de la denuncia y acciones concretas, se queda en un cabreo sordo y fastidioso. Desde aquí propongo a mis lectores el paso a la etapa consiguiente a la mera denuncia. La consigna “Contra la colonización cultural por el inglés” debe impulsar un movimiento y, por lo pronto, la protesta dentro de VOX contra los anglómanos que haciéndose los patriotas son los peores enemigos de nuestra cultura.

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Europa y su destino
–Su libro sobre Europa, entonces, ¿constituye una crítica del liberalismo? No obstante usted suele proclamarse liberal.
–No es una crítica propiamente, más bien una descripción de cómo ha funcionado históricamente. Por resumir muchísimo el esquema, este podría ser así: el origen de Europa como cultura es el cristianismo y Roma, incluyendo en Roma a Grecia. Ahora bien, el vehículo de la cultura clásica ha sido también el cristianismo, que integra la fe más o menos heredada del judaísmo, aunque profundamente transformada, con la razón. Estas dos cosas, fe y razón no ser armonizan fácilmente, están siempre en conflicto, cosa que se percibe claramente en cuanto Europa se asienta superando las grandes invasiones que amenazan sumirla en la barbarie. En su desarrollo, la pugna entre razón y fe da lugar a la escisión protestante, rebelión de la fe contra la razón; y posteriormente al movimiento contrario, la Ilustración. La Ilustración no es el triunfo de la razón, que no da lugar a conclusiones de ineluctable valor universal, sino a ideologías contradictorias. La I Guerra Mundial se dio principalmente entre regímenes liberales; la segunda entre tres ideologías, liberalismo, marxismo y nazismo. Después de esta, Europa y su cultura ha entrado en una profunda decadencia.
–Y a todo esto, ¿dónde queda el cristianismo? ¿Ha desaparecido?
–Bien, como señalo en el libro, después de los desastres de la Revolución francesa, el Terror, las Guerras Napoleónicas, podría haberse dado un potente resurgir cristiano, en especial católico. Algo así como esto: “¿habéis visto a lo que llevan esos racionalismos e ideas prometeicas (las considero así, ya explicaré por qué), y el abandono de la fe, o mejor dicho, la sustitución de la fe en el Dios cristiano por la fe en la Diosa Razón?”. Sin embargo, el cristianismo no ha encontrado el discurso y el impulso espiritual necesarios. Es una evidencia. El cristianismo continuó decayendo y hoy el problema no ha hecho más que agudizarse. Estamos ante una nueva época histórica, ante problemas de un peligro creciente, incluida la autodestrucción de la especie humana. ¿Pueden abordarse esos problemas desde la tradición cristiana? Desde luego, eso no está ocurriendo, al menos no ocurre de modo satisfactorio. Pero los problemas y su angustia exigen ser abordados, con unos criterios u otros. De hecho así ocurre: se proponen diversos análisis y soluciones desde las ideologías, pero a su vez resultan poco satisfactorios.

