P. Ud se ha definido como liberal crítico, y apoya a VOX de manera crítica. ¿Qué quiere decir exactamente con eso?
–El liberalismo es una ideología, sobre todo si se absolutiza como tiende a hacerse en España. Lo importante de él para mí son las libertades políticas, la limitación del poder y el mercado libre. Pero, claro, eso plantea muchos problemas: ¿hasta qué punto deben admitirse las libertades políticas, si estas pueden llevar al poder a partidos que quieran destruirlas? ¿Hasta qué punto puede limitarse el poder sin que la sociedad tienda a desintegrarse? ¿Hasta qué punto puede ser libre un mercado? Ninguna de estas cosas puede existir en estado puro, y a lo largo de la historia ha habido muchos cambios en todo ello. También señalé aquí hace poco el interés teórico que presentan los mercados perversos… Por otra parte, el liberalismo español tiene una historia más bien nefasta, como he expuesto otras veces, ha funcionado a menudo como auxiliar del totalitarismo y la disgregación nacional. Y el gran siglo liberal, el XIX, es también el del exterminio de pueblos indígenas, de hechos como la Gran Hambruna y otras terribles hambrunas en la India, de las guerras del opio, etc. El liberalismo tiene también su libro negro. Muchos liberales no tienen en cuenta nada de esto y convierten la doctrina en una sucesión de dogmas.
P. En cuanto a VOX…
–A mí lo que me preocupa es que de la actual putrefacción del sistema político salga una situación caótica o un Berlusconi. Por eso insisto en la necesidad de un discurso y una alternativa. Veo a Vox como la única alternativa que se va dibujando a la situación actual de democracia fallida. Está aún poco madura, pero desde luego parece algo real que avanza con fuerza y no parece asimilable a ninguno de los demás partidos. Aunque lo apoyo, creo que no soy muy popular entre algunos de sus dirigentes. Por ejemplo, uno de ellos se jactaba de llevar a sus hijos a colegios que enseñan en inglés, “por el futuro” o algo así, y le repliqué en tuíter. En eso se parece a Rivera de Ciudadanos, que concibe su futuro también en inglés: su defensa del español es puramente táctica, ya obran como agentes de la colonización cultural, que creen imparable. En un sentido similar, el responsable de política exterior es un decidido partidario de la satelización de España a la OTAN, que en nuestro caso concreto quiere decir Inglaterra principalmente, y ve muy bien que hostiguemos a Rusia o participemos en operaciones bélicas de interés para otros, pero no para nosotros. Han adoptado una postura bastante clara sobre Gibraltar, pero también muy estrecha, sin advertir todo lo que ella lleva consigo. No le encuentro un análisis internacional mínimamente serio, aunque esto ocurre con todos los partidos. Otro punto fundamental es el rescate de la historia. Están haciendo una labor en relación con la leyenda negra, pero todavía no se han atrevido con otra no menos urgente, la reivindicación del franquismo como un gran régimen históricamente necesario y fructífero en su tiempo, del que hay mucho que aprender para regenerar la democracia. En fin, Creo que es un partido susceptible de evolucionar y de ir clarificando sus posturas en estos terrenos y en otros.
P. ¿Y usted cree poder influir en esos cambios?
–De eso no tengo ni idea. Yo analizo y digo lo que pienso, creo que eso influye en algunos militantes y dirigentes, pero de manera más bien marginal hoy por hoy. Debemos tener en cuenta que entre la gente existe mucha confusión en estas cuestiones, y dentro de VOX hay ideas diversas, por lo que un pronunciamiento drástico y claro sobre ellas podría debilitar o incluso fragmentar al partido en un momento de crecimiento. Por esa razón estoy con la idea de un movimiento sobre Gibraltar, que debería ir creando opinión pública, también entre simpatizantes de otros partidos que se sienten patriotas y demócratas. Claro que no puedo dedicarle todo el esfuerzo que exigiría, pero espero que salgan otros. En todo caso, VOX debe tener una postura a la ofensiva, no ir dando explicaciones ante los ataques que sufre, eso sería nefasto y se nota algo de ello. La actitud correcta es señalar que quienes les atacan son los partidos corruptos, proseparatistas, proetarras, pro totalitarios, etc. Ponerlos a la defensiva, porque es la verdad. Pero, bueno eso es otro asunto.

P Hay quien dice que VOX debería centrarse en la economía y proponer un programa populista, para conseguir los votos de los desheredados del sistema
–Sería un gran error centrar la política en la economía. Eso hizo Rajoy, y ya ven. Los grandes problemas actuales de España se cifran en las fuerzas disgregadoras por un lado, y disolventes o satelizadoras en una UE cada vez más totalitaria y en la OTAN por otro, en garantizar las libertades contra quienes quieren imponer las doctrinas y leyes LGTBI, de memoria histórica… Deben precisarse y analizarse claramente esos problemas En cuanto a “populismo”, es una palabra que ha perdido todo significado real, como “fascismo”. Se puede aplicar a cualquier partido y a casi cualquier receta económica. Por supuesto, la economía sigue siendo muy importante, y está ligada a la política más general propuesta, máxime cuando se advierten síntomas de una nueva crisis que podría ser muy peligrosa. Pero si ud examina lo que dicen los economistas, verá que dan soluciones y análisis muy diversos, y hasta contrarios. Por otra parte, cultivar el cabreo de los digamos desheredados ya es algo que hacen Podemos y el PSOE, y será difícil arrebatarles esa clientela. Creo que medidas prácticas como reducir el enorme personal político que sufrimos con cargo al estado, las duplicidades administrativas, la deuda… pueden ayudar a mantener el estado de bienestar al que no quiere renunciar nadie, y al mismo tiempo ir disminuyendo los impuestos. Pero todo esto ha de hacerse con cálculos serios y no con buenos deseos o impresiones generales.
P. Como ud sabe, existen otros partidos más radicales que VOX en una dirección parecida.¿Los apoyaría ud?
–No me parece mal que existan y en algunos aspectos simpatizo con ellos, pero no les veo ninguna perspectiva. Suelen ser entre integristas, o confesionales, y falangistas, algunos piensan en una vuelta sui generis del franquismo, del que en realidad saben poco más que retóricas, suelen analizar la política en términos de masonería y sionismo, y son culturalmente muy poco productivos, algo que también falta a VOX de momento.
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En “Una hora con la Historia”, recapitulación de las cuatro grandes etapas de la Reconquista, la dialéctica integración-disgregación, y las causas de la lentitud del proceso.
https://www.youtube.com/watch?v=an8bIhYnN38


