Adiós a un tiempo (VII) París

“Una hora con la Historia”: Zapatero, el cretino que cambió la historia de España y convirtió a todos los partidos en seguidores suyos:https://www.youtube.com/watch?v=Xs-opkHOO5g …

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Veamos algo más concreto: sus recuerdos de París “El hombre que quizá vio al diablo”, el peruano aquel ligón, el supuesto Campesino de la guerra civil

–Siguiendo con lo anterior, siempre me ha impresionado esa frase que leí en algún sitio y que no acabo de saber de quién es: “¿Quién no es mejor que su propia biografía?”. Ahí está condensada la condición humana. Le doy vueltas a menudo.

–De acuerdo, lo veremos, pero lo de París…

–Aunque le parezca mentira, durante bastantes años olvidé lo de París, como otras muchas cosas, también lo de la prisión de Caranza, porque  a causa de que la revolución no podía admitir  cosas pequeño burguesas, aunque aquellas más que pequeño burguesas eran lumpen o algo así… Casi peor todavía. Pero luego volvieron los recuerdos, o algunos de ellos. Y me pregunto, ¿qué habrá sido de ellos, quiero decir, de aquella gente? Yo por entonces tenía diecisiete años, o dieciocho, ya no recuerdo bien, y el hombre que pudo haber visto al diablo debía de ir por los treinta, de modo que, si aún vive o no ha terminado en un manicomio… en un psiquiátrico, o ha muerto, andará ahora por los ochenta y pico. El peruano estaría en los veinticinco, de modo que calcule usted. Pero yo no lo llamaría ligón, eso suena muy trivial. Tenía una labia y un descaro especiales, pero también cierta profundidad  anímica, y recordaba un poco al del diablo con sus experiencias fuera de lo ordinario. O aquellos con los que subsistíamos con una baguette y algo de vino todo el día, tirando migajas “pa los pobres”. Sí, me pregunto qué habrá sido de ellos. Entonces éramos jóvenes y aquellas condiciones de vida nos parecían, no diré que agradables pero sí interesantes, como experiencias que valía la pena tener, aunque, la verdad, no es que yo las buscase. Estaba allí así porque me había quedado sin un duro. Pero tanto mejor, al cabo.

– Según dice, uted vivió en París solamente durante un mes de diciembre o algo así, y sin embargo le concede mucha atención en sus recuerdos.

–Ahora que lo dice… Y podría concederle más, y no solo a aquello. Quizá fue un mes muy especial. Durante años, durante bastantes años, he vivido un tanto “al margen de la sociedad”. Y en ese mundo conoces a gente me parece que más interesante que en los ambientes de ricos o de clase media, aunque ya digo, la vida de cada uno es un misterio, empezando también para el que la vive. De París tengo otros recuerdos posteriores, como cuando fuimos otro de la OMLE, la organización de marxistas-leninistas,  y yo a poner orden en los grupos de Francia, en Estrasburgo,  y dormimos en una habitación en Pigalle donde había manchas de sangre por las paredes… Pero vamos a lo de entonces. Yo casi no tenía un duro, por las razones que explico en el libro, creo. Dormir en las escaleras del metro o en aquel albergue “de la jeunesse et de la culture”, creo que se llamaba, pintorescamente sórdido… Bueno, de pronto me parecen recuerdos en cierto sentido maravillosos.  No por sentimentalismo. El tío que podía ser El Campesino, lo dudo pero quién sabe… Ese con certeza ha muerto. El argentino que nos daba la vara con el psicoanálisis, de lo que yo solo tenía una vaga idea… ¿Qué vida habrá llevado cada cual? No es que me preocupe personalmente, está claro, me preocupa de un modo teórico, abstracto, el destino humano… Es difícil de explicar. Supongamos que ahora me encuentro con cualquiera de ellos: probablemente su visión de aquellas cosas será distinta, muy posiblemente ni las recuerde siquiera, como yo he olvidado muchos hechos que a veces otros me recuerdan. No, me gustaría conocer sus destinos  al margen de lo que ellos pensaran de sí mismos…

–¿No es sentimentalismo todo eso?

–Creo que soy poco sentimental, aunque quién sabe. Algunas cosas objetivamente bastante idiotas me hacen saltar las lágrimas sin saber por qué, y me hacen sentirme idiota…  En fin, esas cosas me interesan porque me presentan un enigma, al parecer irresoluble. Y cada uno tiene su tendencia. Hace años me decía alguien: “Tienes que haberlo pasado muy mal esos años de clandestinidad tú solo, después de salir del todo aquello del partido”. Pero no tenía la sensación de haberlo pasado mal. Para empezar no estuve solo, tenía una compañera, lo que me salvaba de la miseria, aunque viviéramos con mucha estrechez, que a mí no me importaba y creo que a ella tampoco mucho,  mientras era joven. Y hablando hace poco con mi mujer me di cuenta de la razón, o de una de las razones, por las que estaba a gusto en la clandestinidad: porque a efectos oficiales, yo no existía. El único “papel” burocrático que tenía era un carné de identidad falsificado, que casi nunca tuve que usar. Ahora en cambio, estás fichado y controlado por todas partes, tienes que dar un montón de datos aquí y allá. No estás vigilado, pero es como si lo estuvieses, porque en cualquier momento, si al gobierno o a alguien le interesa, pueden saber casi todo sobre tu situación. En la clandestinidad me sentía más libre.          

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Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

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Ocho tesis sobre Gibraltar

  1. A su consideración Podría dar lugar a un manifiesto

    1.        España soporta la única colonia existente en Europa. Es un trozo de nuestro territorio invadido por una potencia extranjera en un punto estratégicamente clave, en el centro del eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. Este mero hecho impide que España pueda ser amiga o aliada de la potencia invasora, aunque desde hace mucho la gran mayoría de nuestros gobiernos y políticos sí son amigos-lacayos de ella. Gibraltar resume  a la perfección la decadencia,  incapacidad e hispanofobia de fondo de la actual oligarquía política española.

    2.     Gibraltar ejerce además un efecto corruptor y desmoralizador sobre la política española en general, y de absorción de recursos y empobrecimiento en el entorno del peñón, que cuenta con la mayor tasa de paro de España.

    3.      Pese a la miseria moral y política de sus actuales dirigentes, España tiene todas las ventajas políticas, morales y económicas para recuperar Gibraltar. No así las militares, en este caso innecesarias. El empleo paciente y firme de aquellas ventajas aseguraría la vuelta a la integridad nacional de España.

    4.        Gibraltar resume asimismo la posición de España en la OTAN como gobierno y ejército cipayo, al servicio de intereses ajenos, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. Y empleada como peón en operaciones contra  países musulmanes y de acoso a Rusia, operaciones ajenos o abiertamente contrarias a nuestros intereses.

    5.       La pretensión de que España necesita a la OTAN para su defensa es un mito. Nuestro único enemigo potencial hoy por hoy es Marruecos, un país mucho más débil que España en todos los sentidos. Precisar a la OTAN frente a Marruecos solo demostraría una absoluta falta de capacidad y de voluntad para defendernos, cosa por otra parte cierta si nos referimos a los gobiernos actual y recientes. Por otra parte, la OTAN no cubre, precisamente, las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, lo que no es casual, pues  revela su designio de entregarlas antes o después a Marruecos.

    6.        La política española más inteligente y fructífera del siglo XX, fue la neutralidad, incluso en condiciones de grandes dificultades. Una vez superada la amenaza soviética es preciso volver a esa política.

    7.     Gibraltar simboliza igualmente el proceso de colonización cultural, auténtica “gibraltarización” por medio del inglés, exhibido como lengua superior y de prestigio por nuestros políticos y agentes anglómanos, y destructor de nuestra cultura. El inglés se presenta como la lengua de la ciencia, la economía, el arte, la milicia… desplazando al español paulatinamente a lengua  familiar y de subculturas. Esta amenaza, que los partidos prefieren ocultar,  tiene mucha mayor gravedad que los ataques al español en algunas regiones españolas.

    8.      Es obviamente inútil pensar que algo vaya a cambiar mientras perdure en el poder la actual oligarquía de partidos corruptos, agotados también por su incapacidad para solucionar los problemas de la integridad nacional y la democracia, problemas que ellos mismos han creado y siguen creando. Por eso la reivindicación de Gibraltar y de todo lo que trae consigo condensa no solo la situación exterior de España, sino también la interior. Y esa reivindicación debe emprenderse desde asociaciones cívicas al margen de los actuales partidos, para crear un movimiento que despierte al pueblo del letargo en que la ha sumido la demagogia de unos políticos corruptos  e ineptos y que facilite asimismo la formación de una nueva clase política más representante de los intereses españoles, más democrática, más honrada y más digna.

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La tristeza del franquismo

Un conocido, joven, me asegura que en el franquismo España era un país muy triste. Coincido con él:

“Entonces se consumía muy poca droga en España, mientras que los países vecinos, al norte y al sur, se consumía mucha. Esto, naturalmente, quita mucha alegría a la vida. Tampoco había tanto alcoholismo juvenil como ahora, y el botellón era simplemente inimaginable, así que la gente andaba por ahí muy tristona. Había pocos abortos y muy pocos embarazos adolescentes, lo que significa que se follaba mucho menos, con la tristeza y amargura correspondiente. Ibas a un café o un bar, y generalmente no ponían la televisión, que empezaba después de mediodía, y no había esos maravillosos videos eróticos de cantantes que tanta alegría y excitación nos causan hoy. La televisión fue en blanco y negro hasta muy tarde, así que también aquella sociedad era en blanco y negro, como dicen, muy acertadamente (pasaba lo mismo fuera, pero aquí era mucho más lúgubre). Había poca violencia familiar, pero era porque las mujeres estaban muy oprimidas, eso es un coste de la liberación de la mujer que hay que asumir. Menos delincuencia, también, que no deja de provocar emociones intensas. No se consumían tantos tranquilizantes como ahora, lo  cual demuestra que la gente vive hoy una vida excitante e intensa, que necesita calma de vez en cuando, es natural. La gente no se divertía y animaba tanto con los políticos corruptos y parlanchines de ahora, que tanta emoción nos producen. Tampoco estaba el país lleno de palabras, letreros y cosas en inglés, ni a nadie se le ocurría estudiar en bilingüe, con lo divertido que resulta eso…”

El chico me mira con cara de sorpresa y no acierta a decir nada. Luego asegura que él se lo pasa muy bien y que prefiere la democracia.

–Claro, porque la democracia la han traídos todos esos botelloneros y demás.

   Le digo que cuando viajé por Francia, Alemania, Inglaterra y Suecia, haciendo autostop, teniendo diecisiete y dieciocho años, me llamó la atención que el ambiente social, por lo común era más triste que en España.  No acabo de explicármelo.

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En Viaje por la Vía de la Plata  rendía un modesto homenaje a la taberna, cuna de tanta cultura popular, de canciones, dichos, agudezas, ideas, tertulias, etc. Lo he recordado por un antiguo proyecto que ya no cumpliré: una taberna de estilo marinero, un poco oscura aunque no tanto que no pueda leerse, mucha madera y tal vez ladrillo, unos azulejos  junto a la puerta reproduciendo  ”La fragata de Blas de Lezo remolcando al navío Stanhope”. Y dentro una serie de estampas marineras a lo largo de un zócalos a media altura.  Música a poco volumen española, rusa y griega. Una trastienda con venta de ropa estampada de escenas marineras. Algún apartado para que la gente que tuviera algo que decir formara tertulias… Incluso una librería de pocos  libros  pero selectos.

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*Rajoy es probablemente el gobernante más engañabobos desde la transición. Su legado: más separatismo, más ETA en instituciones, más LGTBI, menos soberanía, más deuda pública, más colonización cultural. Y bloqueo de cualquier alternativa.

* Ningún lugar más peligroso para la vida humana que los vientres de las feministas

*Es mucho lo que debe Europa occidental al franquismo. Y lo ha agradecido con hostilidad y actos criminales: https://www.piomoa.es/?p=6418

*Los políticos están obsesionaos con lo que llaman “la igualdad”. Pero nadie en su sano juicio querría ser igual a esos políticos

*Mucho iluso cree que el separatismo ha recibido un golpe decisivo. Nada más lejos de la realidad. Y las elecciones no arreglarán nada

*Zapatero, el muy presunto  imbécil que cambió la historia de España y convirtió a todos los partidos en seguidores suyos:https://www.youtube.com/watch?v=c_8u6sjZEx8 …

*Gibraltar define la verdadera posición internacional a que han llevado a España sus politicastros: como país lacayo con un ejército cipayo, al servicio de intereses ajenos.

*Me dice uno: “¿Cómo afirma usted que la ETA ha logrado sus objetivos? ¿Acaso Euskadi se ha separado de España?”. “Claro que los ha conseguido. Con Aznar estaba al borde del hundimiento, por lo que no podía aspirar a la secesión y se contentaba con sobrevivir  como una potencia política. Y eso es lo que ha obtenido como premio a sus crímenes.

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Adiós a un tiempo (VI) La personalidad y las edades.

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Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]

–Preguntaba ud si me sentía la misma persona a través de los cambios de edad y los recuerdos. Pues bien, es una pregunta  que cualquiera puede hacerse y seguramente no la podrá contestar con claridad. Expongo algunos recuerdos de niño como cuando comentaba con mi abuelo si sonaba mejor el acordeón o el violín, o sobre el canto de los ruiseñores. Mi abuelo era campesino de una aldea de Orense, había vivido en La Habana, en Buenos Aires y en Nueva York, y a causa de su novia, que no quería salir de la aldea, había vuelto, lo que diría alguien, para enterrarse en vida allí. Aunque no era ningún entierro, era volver a una vida más simple  y, hay que decirlo, más poética aun si el coste fuera una gran escasez de comodidades.  Yo me alegro mucho de haber conocido esas cosas. Él era un hombre sensible y muy trabajador, muy culto, no porque supiera muchas cosas, sino porque tenía criterio y había aprendido de la vida, cosa que no todos consiguen. Pero en la casa no había agua corriente ni baño, aunque sí una hermosa parra y un largo balcón, entre otros lujos, y en el bajo de la casa dormían un par de vacas y bastantes gallinas y un carro de los que llaman “carro celta”, tan simple y elegante. A un lado la casa daba al camino, de tierra, al otro estaba el monte y un roble donde, al cenar, escuchábamos el ulular apagado de un mochuelo. Etc. Para mí son recuerdos muy hermosos, como cuando acompañaba a una tía mía –se hizo monja de clausura después de que murieran sus padres– a lavar a un arroyo. O el chirriar yo diría que melodioso,  de los carros de vacas o bueyes que pasaban delante de casa por las mañanas y luego, después de la siesta, para ir a trabajar al campo, los mugidos… Aparte de los recuerdo, esto lo he aprovechado en una escena de la novela referida al maquis en Galicia…   Yo diría que estas cosas te forman de alguna manera.

Pero no contesta usted a la pregunta, se va por los cerros de Úbeda…  

–Bueno, vamos a ver, ¿me siento yo el mismo? ¿Se siente usted el mismo que cuando tenía cinco años, o veinte años? La cuestión es: es usted el mismo, se sienta como se sienta? Ni usted ni yo hemos venido al mundo porque hayamos querido, ni en la época ni en la familia ni en el lugar donde pudiéramos quererlo. Casi siempre se olvidan estas obviedades. Pero, además, lo que llamamos nuestro yo, nuestra personalidad en definitiva, tampoco existe desde el principio, salvo de forma muy primaria. Nos vamos formando con los años, vemos el mundo de una manera, luego de otra, los sucesos de la vida, agradables y desagradables, nos van modelando, y eso solo se detiene o parece detenerse en la vejez.  También físicamente nuestras células han cambiado y no son las mismas que cuando nacemos, creo que de ellas solo quedan las neuronas, no estoy seguro, lo cual por otra parte sería muy significativo. Sí, yo sé que soy el mismo, los demás me lo dicen también: usted es el mismo. Pero también soy muy diferente. Esto es fácil constatarlo, pero difícil de entenderlo. Cuando estaba metido en el PCE(r)-GRAPO, ¿era el mismo que ahora? ¿Me sentía el mismo que ahora? Si releo los recuerdos, podría desconcertarme bastante. Escribí De un tiempo y de un país y solo volví a leerlo una vez, para una nueva edición. Es más, una vez escrito olvidé gran parte de aquello.

–Quizá lo escribió para liberarse de un peso o para justificarse, como suele ser. En sus recuerdos mete algunos trozos de aquellas cosas, pero no sé cómo podrían calificarse.

–Pues no. Nunca sentí la necesidad de justificarme, aunque sí la de explicarme las cosas, en lo cual he de reconocer que no he conseguido mucho. Sí he procurado relatar los hechos con la mayor aproximación a lo que ocurrió, sin justificaciones ni interpretaciones. Pasa como con los libros de historia: una buena descripción o narración de los hechos es superior a las explicaciones e interpretaciones que se dan de ellos. ¿Por qué? Pues porque la narración, si es realmente buena, permanece por encima de las interpretaciones. Y para ser buena tiene que prescindir de justificaciones y mencionar las interpretaciones como eso, como tales, no como la verdad inconcusa. Por cierto que lo mismo pasa con la literatura. El Quijote, por ir a un tema tópico, siempre estará ahí, suscitando mil interpretaciones…  Por eso, cuando escribo estos recuerdos, prescindo de teorizaciones como las que ahora hacemos. Procuro narrar los hechos.

Relatar los hechos tal como ocurrieron, dice usted. Es decir, tal como usted los vio o los vivió… Eso es puro subjetivismo con pretensiones de lo contrario

En principio es así. Pero no del todo. Hay personas que mienten, sea por interés o por una deficiente visión de la realidad, y eso puede ser detectado.

Sin duda ni la mejor descripción llega a agotar nunca lo descrito, pero creo que existen criterios para discernir lo que es una descripción chapucera o mitómana de lo que no lo es. Aunque muchas veces sea difícil de explicar por qué algo nos parece falso de entrada y otra cosa nos parece verdadera, también de entrada, y es porque inconscientemente tenemos experiencias y conocimientos que nos permiten establecer un criterio.

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27 de Noviembre de 2006 – 20:41:56 – Pío Moa – 1483 comentarios

Un espectáculo patético:  el PP y  tantos otros implorando a Zapo y su pandilla que no se rindan ante la ETA, y hasta ofreciéndole ayuda al efecto. Y recibiendo por respuesta un corte de mangas tras otro.  ¿No perciben aquellos la evidencia,  o su pusilanimidad les lleva a hacerse los ciegos y sordos? El gobierno no se rinde ante  los terroristas: COLABORA con ellos.

DESCRIPCIÓN: En los últimos tiempos de Aznar la ETA estaba acorralada en todos los frentes, el policial, el económico y el político. Y ello sin terrorismo de estado ni claudicación, simplemente aplicando la ley,  luego de corregir algunos errores cometidos al principio. Los pistoleros no lograban asesinar aunque lo intentaban una y otra vez, y  pagaban caro su empeño.

Tras la llegada de Zapo al poder, la ETA se ha repuesto en todos los órdenes: se ha rearmado copiosamente, se ha reaprovisionado económicamente, su influencia política es mayor que nunca.  Se siente muy cerca de la victoria final y lo exhibe con insolencia. No asesina porque se le ha prometido el logro  de sus principales objetivos, pero exhibe constantemente su capacidad de realizar atentados.  De acosados, los asesinos han vuelto a convertirse en acosadores. Todo esto lo deben de forma directa al gobierno, el colaborador más eficaz y “generoso” que haya tenido el terrorismo hasta hoy. Mientras, las víctimas más directas y sus asociaciones son hostigadas  y el estado de derecho y la independencia judicial arrastrados por el fango.

EXPLICACIÓN: Esto ocurre así porque ETA y el gobierno comparten “valores” y fines esenciales. Ambos están contra la Constitución y la nación española. Los dos creen, abierta o implícitamente, en el valor del asesinato como forma de hacer política.  Los dos están contra “los océanos de injusticia y pobreza” atribuidos a la derecha.

 Difieren en que el  gobierno, ilegal y golpista a fuer de anticonstitucional, pretende mantener  una leve apariencia de unidad, un  estado central residual, a fin de mantenerse indefinidamente en el poder en alianza con los nacionalismos. Ese objetivo no importa en absoluto a la ETA, que desea la secesión total y desprecia  sin disimulo a sus socios “gorrinos”.

CLAVE DE LA SITUACIÓN. La ETA ha logrado una posición chantajista dominante: si Zapo y los suyos no ceden en toda la línea,  advierte, volverá a matar (ahora puede hacerlo cuando le dé la gana, lo ha demostrado con sus numerosos atentados sin víctimas mortales). Con lo cual hundiría la política del gobierno.

Zapo, claro, puede presionar con otro chantaje: si la ETA echa abajo su política, tendría que volver a entendérselas con el PP, volvería a  verse acorralada y posiblemente destruida en pocos años. Esto no es fácil de  imaginar, con un personaje como Rajoy a la cabeza, pero en principio no deja de ser una amenaza eficaz. Pues entre chantajistas anda el juego. A costa de la democracia y la unidad de España.

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Sentido de los cementerios /Dividendos soviéticos

 (En septiembre de 2011)

Sin duda uno de los aspectos más impresionantes del viaje fue la visita a los cementerios de guerra alemanes que está creando una organización llamada Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge. Uno de ellos, en Pankofka, contiene los restos de 2.000 españoles,  otro, a orillas del lago Ilmen,  varios miles de alemanes, entre ellos los de los hijos del premio Nobel noruego Knut Hamsun y del mariscal Manstein (no los localicé). El más importante, en Sologubovka, alberga ya 20.000 tumbas alemanas y se espera que lleguen a 80.000.  No menos sobrecogedor fue el  de soldados soviéticos atrapados en la Bolsa del Vóljof. Si para los entonces victoriosos alemanes, españoles, flamencos y otros que lucharon allí fue “el infierno verde”, cabe suponer lo que sufrirían los rusos… Conmovía leer las listas de nombres y edades de los caídos, la mayoría en torno a los 20 años.

   La señora rusa que dirigía la Volksbund en aquella zona hizo la observación obligada: no trabajaban por los muertos, sino por los vivos, como recordatorio y exigencia de paz.

   Ayer tuve una conversación que más o menos fue así.

–¡Pensar en tantas víctimas jóvenes por la locura de Hitler y Stalin…!

–Una locura, si así la quieres llamar, compartida por millones. Y la mayoría de los caídos creía luchar por una causa por la que valía la pena arriesgar la vida.

– ¡Pero era una mala causa!

– Claro, así lo creemos por muchas razones, pero en último extremo, ¿quién puede decidirlo? Es un misterio. Al recuperar los restos, se rinde homenaje a aquellos hombres, un reconocimiento de que, en el bando que fuesen, su sacrificio tuvo algún sentido. No puedes honrarlos si de hecho los consideras un rebaño de idiotas o ilusos conducidos por algún chiflado. Eso sería un insulto a su memoria y entonces más valdría dejar los restos por ahí olvidados o incluso escarnecerlos.

–¡Pero hay que recordarlo, para que no se repita! Si lo planteas así estás alentando nuevas guerras, las estás justificando. ¿Qué sentido puede tener una guerra? Todas las guerras se pierden.

– Eso oí decir a un nazi, para consolarse: los otros también habían perdido. Pregunta a los useños o a los rusos si ganaron o perdieron. En todo caso, si se repite una guerra parecida no será por recordar o dejar de recordarlo. Las guerras no ocurren siempre por las mismas causas.

–Cómo que no: al final siempre hay motivos económicos. Fue la crisis del capitalismo en los años 30 la que produjo la Segunda Guerra Mundial. Precisamente acabo de leer un informe de un banco suizo advirtiendo que la quiebra de la zona euro podría  acarrear tremendos desórdenes y hasta guerras civiles. ¿Por qué no una nueva guerra mundial? 

–Luego, ¿no son las manías de unos dirigentes locos la causa?

–Una cosa va con la otra. ¿O me estás diciendo que las guerras son inevitables?

–No digo que sean inevitables, sino que hasta ahora no se ha encontrado el modo de evitarlas. Y que, o despreciamos a los que participaron en ellas, o los honramos, aunque no sepamos bien por qué. Los cementerios de la Volksbund van presididos por cruces: ellas expresan el sentido, un sentido que se nos escapa.

–Pero tú no eres creyente

–Ni tú… Bueno, tú lo eres más,  crees en alguna panacea para evitar todos los males o la mayoría de ellos.

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****En la Conferencia de Casablanca, en enero de 1943, Roosevelt propuso que los suministros a Stalin no debía alcanzar un coste prohibitivo, dado que las pérdidas de barcos en el trayecto a Murmansk eran muy elevadas y ponían en riesgo la disposición de ellos para el proyectado desembarco en Sicilia. Churchill insistió en que debían continuar al máximo “porque ninguna inversión daría mayores dividendos” (nótese el lenguaje) y “no hay que defraudar a la Unión Soviética”. Quedó la duda sobre qué hacer.

   La mayor contribución inglesa a la guerra fue probablemente el desciframiento de los mensajes secretos alemanes enviados por las máquinas Enigma.  La clave básica para el  desciframiento la dio un matemático y militar polaco, Marian Rejewski, que trabajaba en el servicio de criptografía y emigró a Francia y luego a Inglaterra cuando se produjo la invasión alemana. Franceses y británicos se habían dado por vencidos en sus esfuerzos de descifrar el método alemán. Aunque se dice que luego los ingleses desarrollaron su propio sistema al margen del polaco. Parece que los polacos habían descifrado también las transmisiones soviéticas, lo que permitió a Pilsudski, en 1920, saber por donde atacarían a Polonia, concentrar allí sus fuerzas y derrotar la invasión.

   Los ingleses lograron descifrar igualmente  el más complicado Geheimschreiber, utilizado por los alemanes en las comunicaciones al más alto nivel. Los éxitos ingleses facilitaron mucho las operaciones de los aliados, pues un problema central en la guerra es conocer los planes y decisiones del enemigo, para tomar las medidas adecuadas. Lo que, de paso, vuelve todavía más sorprendentes las repetidas victorias alemanas durante varios años  y las enormes dificultades que tuvieron los Aliados para vencer a su enemigo, pese tener sobre él no solo esa ventaja, sino una abrumadora superioridad material.

 

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