Está en marcha una amplia operación para presentar un PP renovado, que de pronto se ha vuelto patriota y democrático, y por ello debe copar nuevamente el “centro derecha” y excluir o marginar a VOX.
El PP, en toda su historia, ha sido el principal auxiliar de los separatismos y de las políticas del PSOE. Esto no obedece a alguna especie de conjura, sino al vacío intelectual e ideológico de ese partido, cuya orientación se resume en frases tópicas como ”la economía lo es todo”, “mirar al futuro”, “voto útil”, “política de centro derecha”. Tras esas frases no hay el menor pensamiento solvente, pero en cambio hay hechos. El centro derecha ha consistido en aplicar las políticas totalitarias del PSOE , fomentar y financiar los separatismos, ceder la soberanía a la burocracia de Bruselas, satelizar política y culturalmente al país, entrar en la dinámica de la corrupción institucionalizada, vulnerar la Constitución, que en principio no permite nada de eso. “El voto útil” ha sido realmente útil para esas cosas. “La economía lo es todo” expresa una especie de marxismo pedestre de señoritos incultos y codiciosos, con el abandono de la cultura en manos de la izquierda y la colonización por el inglés. Y por “mirar al futuro” debe entenderse la adhesión al antifranquismo de izquierda y separatistas, con un matiz: estos últimos se empeñan en derrotar a Franco, el PP quisiera que Franco desapareciese de la historia, se olvidase como si nunca hubiera existido y no “contaminase” el supuesto democratismo del partido (ya que el mismo provenía de aquel régimen, como la monarquía y la propia democracia). Pues el PP, como los demás, utiliza el término democracia al modo de palabra mágica para justificar cualquier ataque real a la libertad y a España.
He dicho que el PP ha resultado mucho peor que la izquierda y los separatismos, ya que ha representado el papel de auxiliar de estos, y además de seguir sus políticas, ha bloqueado o marginando cualquier oposición o resistencia. Pero tal situación no podía durar indefinidamente, y ha llegado a provocar una repulsa, aún timorata pero ya muy significativa, revelada en el repentino auge de VOX. Por lo tanto, al PP se le presenta la urgente necesidad de recuperar el “voto útil”, para lo cual ha de travestirse en “patriota” y “demócrata”. Es como si un estafador consumado, al quedar al descubierto, tratase de convencer a los estafados de que “lo pasado, pasado” y que ahora iba a portarse con honradez. Por supuesto, ese cambio consiste en una estafa más, y es asombroso cómo mucha gente cae en la añagaza. Para ser creíble, Casado y su pandilla tendrían que empezar por hacer un análisis crítico de por qué el PP ha obrado como ha obrado. Pues no es casualidad.
El PP pertenece a la Internacional Democristiana, que desde 2001 se transformó en Internacional Demócrata de Centro; cambio significativo que expresa el vaciamiento ideológico de la histórica Democracia Cristiana (por lo demás, conciliar democracia con cristianismo, es decir, distinguir entre Dios y el César, requiere un ejercicio intelectual y político nada fácil). No viene al caso examinar la evolución de la DC, pero conviene señalar algunas peculiaridades suyas en España. Aquí, su evolución nace del Concilio Vaticano II, el que prácticamente dejó al franquismo en el aire intelectual e ideológicamente. Sin duda el franquismo estaba ya agotado en esos terrenos, y la DC podría resultar una alternativa. Pero debe señalarse que los separatistas vascos y catalanes (PNV y lo que sería más tarde CiU) eran también democristianos, lo que imponía un flirteo incestuoso entre ellos. Y, menos incestuoso, con los marxistas. La democracia cristiana española era así dialogante con el marxismo, hermana de los separatismos y, desde luego, muy internacionalista-europeísta. Creo que esto explica la naturaleza profunda del PP y sus derivas políticas. Al llegar la transición, los partidos (“familias”) arbitrados por Franco rompieron entre sí y dentro de cada uno de ellos, y la transición fue organizada en la práctica por un Movimiento ya sin ideología, orientado por una pequeña minoría democristiana. Vaciada también esta, el PP es realmente un partido de cargos políticos, sin otros principios ni cambios que los que convengan a su disfrute del poder.
El PP no va a cambiar en profundidad. Para él, se trata de bloquear cualquier alternativa, fagocitar a VOX y volver, en la medida de lo posible, a la situación anterior. Su problema es que el país, debido en muy alta medida a las políticas del PP, ha entrado en situación de golpe de estado permanente con fuertes rasgos de descomposición social. Ello no impide que el PP consiga éxitos momentáneos, incluso disolver o desinflar a VOX, si este cae en sus trampas, y la gran operación de blanqueo en marcha persigue ese objetivo. Pero no sería un éxito estable. El propio PP está internamente muy dividido y el grupo de Casado dista mucho de controlarlo. Así que, o bien surge una alternativa o el proceso de putrefacción política continuará hasta alguna mala salida.
*************




