El sádico dios de Lutero / Una universidad enferma de estupidez.

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449La concepción religiosa de Lutero se basaba en la predestinación, por una parte, y en la ausencia de libre albedrío por otra. Dios había destinado a la condenación a una masa, presumiblemente muy mayoritaria de seres humanos, y a la salvación a un grupo escogido. Que Dios creara masas humanas para que se condenasen no deja de ser una exhibición de crueldad, pero no lo es menos la angustia fatal de los elegidos. Pues estos, por mucho que afirmen tener fe, nunca podrán estar seguros de su predestinación, ni siquiera de su fe, ya que  solo Dios conoce el fondo de sus corazones. Tampoco podrán encontrar una señal de salvación en sus obras, pues estas, según Lutero, carecen de valor, son pura vanidad.  En realidad la noción de pecado deja de existir, un creyente puede cometer cualquier fechoría, si está predestinado por Dios a la salvación; el problema es que nunca podrá estar seguro de ella. Y tampoco las Escrituras le pueden orientar, ya que cada cual está autorizado a interpretarlas según mejor le parezca. La razón, ciertamente, desaparece por completo. Y la solución calvinista de los buenos negocios como señal de salvación choca explícitamente con la prédica de Jesús sobre los ricos.

   Muchos preguntan: ¿cómo, entonces, ha podido mantenerse el protestantismo y crear sociedades prósperas y racionales? La respuesta es que no ha creado nada: las sociedades se han sostenido más bien gracias a que el protestantismo nunca se ha aplicado realmente, salvo en las masacres de católicos y la promoción de leyendas negras. Y tampoco es cierto que las sociedades protestantes hayan sido más ricas y racionales. En algunos casos sí, en otros no. El atraso material de gran parte del norte y centro de Europa fue muy grande hasta prácticamente el siglo XX, Inglaterra fue más bien anglicana, una especie de catolicismo nacionalista. La calvinista Holanda  fue prácticamente hundida por Inglaterra, y la católica Bélgica y no Holanda, fue la primera en aplicar la revolución industrial después de Inglaterra. Es preciso acabar con ciertos mitos. Aparentemente la prosperidad y la racionalización social no dependen demasiado del catolicismo ni del protestantismo.

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La reconquista y España

Dice la pandilla intelectual de El País, bien asentada en la universidad por incomparecencia de sus posibles contrarios,  que la batalla de Covadonga no existió, y la Reconquista tampoco, o es un concepto “anacrónico” o, en todo caso, “insidioso”, como decía en Marruecos el ex franquista orientador del periódico (porque los buenos eran los andalusíes, naturalmente). He analizado la cuestión en mi reciente libro sobre la Reconquista, y  la única conclusión posible es que a esa gente no le importasostener las mayores sandeces con tal de atacar la idea de España, pues de eso es de lo que en el fondo se trata.

    Por el contrario, la decisión de Abascal ha estado muy en su punto. En Covadonga comenzó ciertamente una Reconquista que permitió que los botarates de El País la nieguen en español y en un país llamado España y no en árabe o en Al Ándalus. O que sus mujeres no lleven burka… En fin, resulta repugnante tener que argumentar contra la mera estupidez, pero el problema es que todo eso sale de la universidad. De una universidad enferma. De donde salen también los políticos, periodistas e historiadores, lo “gárrulos sofistas”  empeñados en socavar y arruinar todo lo que represente España. Los mismos que han alimentado los separatismos, rescatado a la ETA, impuesto leyes tiránicas y propugnado sin disimulo la disolución de la soberanía española en manos de la burocracia LGTBI y multiculturalista de Bruselas.

   Como puede verse, la Reconquista es un asunto enormemente actual. Es precisa una reacción. VOX ha estado muy en su punto políticamente. Pero si la política no va respaldada intelectualmente y de forma seria, al final quedará en pura gesticulación. Es preciso ser consciente de ello.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Esta semana, en Una hora con la Historia trataremos la evolución de la actitud de los anglosajones con respecto a España en la II Guerra Mundial: del respeto y la obsequiosidad al chantaje y la amenaza.

La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8

 

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El caso Lutero / Políticos y universidad.

 En Nueva historia de España he tratado con alguna amplitud el significado histórico de Lutero en relación con España.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

Lutero se nos presenta, políticamente, como un personaje ávido de sangre y fuego, deseoso de “lavarse las manos con la sangre” de los papistas; animando a los nobles alemanes a ganar la salvación asesinando por todos los medios a los campesinos sublevados contra la dura servidumbre que sufrían; jactándose de las guerras civiles que promovía, etc. Y no se quedaban en palabras Conviene recordar las exhortaciones al asesinato y al incendio también por parte de los hugonotes u otros calvinistas.

   El asunto se agravaba por cuanto Europa sufría entonces el acoso del Imperio otomano, la lucha contra el cual recaía ante todo sobre España. Por ello, para España la rebelión luterana constituía un doble crimen. Y por ello España tuvo que luchar en varios frentes: contra los turcos, contra sus aliados, en especial Francia, contra  los promotores de guerras en la retaguardia europea y contra la piratería en el Atlántico y el Mediterráneo. Las propagandas protestante y francesa han presentado los hechos exactamente al revés, lo que no es de extrañar, pero sus versiones han sido aceptadas más o menos  por gran parte de  los historiadores y políticos españoles, lo que revela la calidad de sus universidades.

  Según los protestantes, Lutero representaba la libertad de pensamiento, o “la libertad” en general, frente al “oscurantismo”, la tiranía y la violencia achacadas a España. En realidad, Lutero reaccionaba contra la razón, lema del Renacimiento que entonces se extendía por Europa a partir de Italia. El protestantismo fue esencialmente oscurantista. Sus prédicas  no solo debilitaban materialmente a Europa, sino que socavaban el cristianismo desde sus cimientos. Como decía Carlos V, “Si este hermano está en lo cierto, entonces toda la historia anterior de la cristiandad habría sido un enorme error”. Lo suyo no fue una reforma, sino una reinvención del cristianismo, una auténtica revolución.

La libre interpretación de la Biblia (libre, excepto la de la tradición de la Iglesia, que debía ser prohibida) conducía directamente a la disgregación interna de la cristiandad. El mismo Lutero lamentaría sus consecuencias, porque su propia interpretación era puesta en tela de juicio. Sus seguidores  se disgregaron en numerosas sectas hostiles entre sí. Tuvieron la enorme suerte de gozar del escudo español frente a Constantinopla –con la que flirteaban– pues de otro modo habrían experimentado directamente las caricias de los jenízaros.

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P. Tal como ud se expresa a menudo, diríase que no hay ahora más historiador importante en España que usted mismo.

–Bueno, digamos que el silenciamiento y boicot que sufren mis libros justifica hasta cierto punto una reacción que puede parecer excesiva. Para empezar, yo hablo de los temas que trato, y sin duda hay también en ellos historiadores importantes. Pienso en Luis Suárez, Ricardo de la Cierva, Cuenca Toribio, los hermanos Salas Larrazábal, etc. Pero por alguna razón mis libros han suscitado una verdadera furia, seguida de ninguneo absoluto, de casi todo el llamado “gremio” intelectual, y ya lo de gremio indica mucho.  Incluidos bastantes que están de acuerdo con mis tesis pero no se atreven o no quieren exteriorizarlo. O bien las adoptan más o menos, pero evitando citarme. A mí me parece que eso define a una universidad enferma. No hay debate, y sin debate no hay vida intelectual.

P. Sobre la guerra civil son bastantes los que le reconocen acierto en sus tesis o algunas de ellas, aunque sea con la boca chica. O claramente, como Stanley Payne y varios otros, pues usted ha investigado el tema a fondo. Pero con la reconquista es más dudoso que le puedan reconocer ese acierto.

La reconquista y España

–Muy bien: si no lo reconocen que lo digan y expliquen por qué lo dicen. Yo estoy dispuesto a debatir en serio.  Pero el ambiente que predomina es una mezcla de pedantería, mediocridad y miedo. No debaten porque tienen miedo a que sus carreras y posición salgan perjudicadas, esa es la lamentable realidad. Por cierto, me preguntaba una amiga por qué creo que los políticos españoles son tan mediocres y ruines. Creo que tiene mucho que ver en ello la baja calidad de nuestra universidad desde hace mucho. Casi todos los políticos salen de la universidad.

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La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8

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Gibraltar y Rusia / El “temperamento” en la Reconquista

Mesa redonda, ayer, sobre Gibraltar en el Centro Riojano. Presentó Pedro López Arriba e intervinieron José María Carrascal (que llegó sangrando por la frente, de una caída), José Ramón Remacha, embajador de España; Guillermo Rocafort, economista y abogado; Guillermo Rocafort, economista y abogado; José María Manrique, coronel de artillería; y un servidor. Hubo discrepancias de cierto fondo, y las intervenciones se publicarán en internet, podrá verlas quien esté interesado.  Mi punto de vista:

*España es el único país de Europa y del mundo que tiene invadido su territorio con una colonia extranjera, y cuyos gobiernos se declaran amigos y aliados de la potencia invasora. Ya eso define perfectamente la posición y la “política” internacional de la casta, clase o chusma política.

*España es el único país del mundo que, habiendo obtenido en la ONU  una trascendental victoria política sobre Inglaterra en relación con Gibraltar, la ha visto anulada por sus gobiernos y partidos posteriores.

*Los gobiernos actuales obligan al  ejército español a intervenir en operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno. El interés, el mando y el idioma de los invasores de Gibraltar. El ejército es quizá la institución donde es más fuerte  la colonización por el idioma actual de Gibraltar, presentado implícitamente como lengua superior.

*Especialmente revelador es el provocador despliegue de tanques, aviones y misiles en torno a Rusia, un país que ni nos amenaza ni nos agrede (como sí hacen nuestros “amigos y aliados con su colonia), cuya amenaza militar es un mito; como lo era la de Libia, país destrozado por la OTAN, en cuya criminal destrucción participaron los gobiernos españoles.

*A la OTAN le interesa España, pero a España no le interesa la OTAN, pues tiene fuerza económica y, si quiere, militar suficiente para afrontar a su único enemigo potencial, Marruecos, cuyas aspiraciones sobre Ceuta y Melilla (por lo menos) protege también implícitamente la OTAN.

*La política internacional española debe consistir en no involucrarse en operaciones de interés ajeno. Una vez desaparecido el expansionismo soviético, España debe volver a la neutralidad, única Gran Política exterior que ha convenido al país. Una neutralidad amistosa o benévola hacia Usa y la OTAN. Pero neutralidad.

* El problema de Gibraltar, la OTAN, etc.  se resume en la existencia de una clase, casta o chusma política corrupta, indigna y servil, ajena a todo sentimiento patriótico. La misma que ha fomentado y financiado todas las maniobras e ilegalidades separatistas hasta llegar al golpe de estado permanente. Esa casta debe desaparecer si España ha de continuar. Actualmente está en crisis, y VOX puede representar una alternativa. Pero VOX, como los demás partidos, carece de una postura definida y estudiada en política exterior, algo que habrá que plantearle la sociedad española antes o después.

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P ¿Era realmente necesario un nuevo libro sobre la reconquista, después de los de muchos ya publicados, y de polémicas como la de Sánchez Albornoz y Américo Castro?

–Ciertamente se publican muchos libros poco útiles, que no aportan nada nuevo; o bien libros absurdos, como muchos sobre la Reconquista. El mío es un reenfoque en muchos aspectos clave. La bibliografía actual se divide básicamente entre los que aceptan la Reconquista y los que la niegan aunque tengan que hacerlo en español y en un país llamado España, de cultura latina y religión predominante católica, como ocurría en el reino hispanogótico, anterior a la invasión musulmana.  Realmente se trata de negar a España, un deporte seudointelectual muy extendido y que revela mucho sobre el repulsivo estado de nuestra universidad.

P. El suyo, obviamente, acepta la Reconquista, pero también otros muchos lo hacen.

La reconquista y España

–Le pondré un ejemplo: Sánchez Albornoz sigue siendo el mejor medievalista español, creo que nadie lo ha superado, aparte de su polémica con las fantasías hispanófobas de Castro. No obstante, él basa gran parte de su enfoque en la idea de un “temperamento” español en el fondo de los sucesos históricos. Un temperamento nacido de una fuerte mezcla de razas blancas que habría llegado aquí sucesivamente, a esta península del fin del mundo entonces. En realidad, la composición genética de los españoles es más homogénea que la de la mayor parte del resto de Europa, es decir, que no ha habido tanta mezcla. Pero además, eso del temperamento le lleva a hablar de una “España islámica”, lo que es una contradicción en el mismo concepto. La “España” islámica se llamó al Ándalus y era exactamente lo contrario de lo que en términos culturales y políticos entendemos por España. En buena medida esa falsificación nace de una cierta patriotería que busca atribuir a España los logros culturales andalusíes, a Averroes, Maimónides y demás. Si alguien podría reivindicar esos logros sería más bien Marruecos, por afinidad cultural y porque allí marcharon gran número de andalusíes.

 P. El punto de vista que usted sostiene en su libro podría beneficiar a Marruecos o al islam en general, cuando reivindican Al Ándalus.

— Lo beneficiaría si cayéramos en el multiculturalismo. Y hay un empeño real en difuminar los rasgos históricos y culturales de España. Pero debe quedar claro que España no es Al Ándalus y que no puede reivindicar una cultura contra la que se fue formando, precisamente. En el libro distingo, cosa que no suele hacerse, entre cultura popular y cultura de élite. Debido al arrasamiento de la cultura hispanogótica y a la incorporación de logros griegos o indios, y a sus propias elaboraciones, Al Ándalus disfrutó de una cultura de élite muy importante durante los primeros siglos, para anquilosarse y retroceder, mientras la cultura de élite española no cesaba de desarrollarse. Observe que el judío Maimónides fue rechazado por los judíos y el Averroes musulmán lo fue por los musulmanes, mientras que ambos influyeron considerablemente en la escolástica europea.

Pero la cultura popular, lo explico en el libro, fue desde el principio muy superior en España, en relación con el estatus de la mujer y muchas otras cosas. Y políticamente, Al Ándalus fue siempre un régimen extremadamente despótico y esclavista, mientras que las propias necesidades de la Reconquista hicieron de los reinos españoles unos sistemas con más libertad no solo que Al Ándalus sino también que el resto de Europa.

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La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8

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Esencia del cristianismo / La Reconquista reenfocada

Hoy, día 11, en el Centro Riojano, Serrano 25,  a las 19,00, mesa redonda sobre Gibraltar hoy, con la presentación y moderación  de Pedro López Arriba. Intervienen Pío Moa, José María Carrascal, Guillermo Rocafort y José Ramón Remacha.

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En esencia, el relato cristiano gira en torno a la salvación, un concepto difícil de interpretar y quizá pueda exponerse así:

 Dios creó al hombre a su imagen y semejanza. Esto significa, quizá entre otras cosas, que lo creó como un ser moral, esto es, libre ante el bien y el mal. La inclinación al mal fue imponiéndose hasta que Dios castigó-purificó al hombre con el diluvio (este mito se encuentra también en otras culturas). Posteriormente, para contrapesar la tendencia dominante al mal, eligió a un pequeño pueblo particular para revelarle los principios éticos que debían salvarle. Ese pueblo, el judío, demostró también una fuerte inclinación a la desobediencia, por lo que recibió castigos, a veces tremendos, aunque no uno exterminador como el diluvio. Caídos bajo el duro yugo de Roma, los judíos esperaban un mesías que los liberase y los situase por encima de los demás pueblos (ya que eran el elegido) pero Dios decidió de otro modo: el mesías ya no sería el liberador del pueblo judío, al cual esperaba un castigo casi exterminador al rebelarse contra Roma. Tampoco sería un mesías propiamente dicho, sino el mismo Dios en figura humana. Y su mensaje ético rompería en gran parte con el tradicional judío y sería aplicable a toda la humanidad, a la que así redimiría mostrándole el camino de la salvación.

El contenido de la misión de Jesús sería este: al predicar una nueva ética levantaría contra él las fuerzas del mal hasta llevarlo a la muerte infamante en la cruz. En ese sentido su predicación y pasión resumiría la historia humana hasta entonces. Su crucifixión supondría el triunfo decisivo del Mal… Pero, no pudiendo ser Dios derrotado, la resurrección sería el factor necesario de esperanza para los hombres,  como señalaba San Pablo. Significaría la victoria del Bien sobre el Mal, identificado también con la muerte.

   Ahora, ¿cuál ha sido la historia posterior de la humanidad, tras la redención por Jesús? ¿Y la historia de los que se definen por su fe en Jesús y su resurrección?

  Entiéndase que esta aproximación ultrabreve no pretende resolver ni definir la cuestión, sino  solo exponer una posible  idea general, desde luego  discutible.

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P. Existe ya una bibliografía muy amplia sobre la llamada reconquista. ¿Por qué ha escrito entonces el libro, no siendo además especialista?

La reconquista y España

–Hay una bibliografía amplia sobre épocas o aspectos de la Reconquista, así llamada porque es el concepto que mejor le corresponde. Pero poca bibliografía de síntesis sobre esa etapa histórica, curiosamente exclusiva de España. Y la poca que hay no me satisfacía. Por eso lo he escrito. Aparte de eso, no existen especialistas en esa parte de la historia. Es un período demasiado largo y amplio para admitir especialización. Los especialistas lo son en temas o épocas muy concretas y limitadas.  Por otra parte, la especialización suele tener el problema de que los árboles terminan por no dejar ver el bosque. Así, es demasiado frecuente pretender consluciones demasiado generales de unos estudios demasiado particulares.

P. ¿Qué motivos tiene usted para estar insatisfecho con las obras corrientes?

–En general, mi concepto de la historia es más amplio que el habitual, que suele girar sobre la política o la religión o la economía, y centrarse demasiado en el tema, abstrayéndolo del entorno. Le podría poner muchos ejemplos. Al hablar de la guerra civil española nadie o casi expone cuál era la concepción general ideológica y estratégica  de Stalin, mucho más amplia que la de Hitler en relación con España, y sin embargo tiene enorme relevancia. Al tratar la posguerra española, tampoco se da suficiente relieve a la evolución de la guerra mundial, que sin embargo fue repercutiendo en España de forma muy importante… Creo que mis libros aportan bastante en ese sentido, no solo relatan con más o menos precisión los hechos, como hacen todos, sino que explican o al menos abordan  las ideologías y motivaciones de fondo que estaban en juego. En Nueva historia de España, por poner otro ejemplo, relaciono de modo constante la evolución histórica de nuestro país con la de Europa, pero también con la del mundo, aunque, obviamente, la evolución de culturas como la china o la india tengan tan poco que ver con la de España. Pero lo hago porque España es el país que descubrió el mundo como conjunto y estableció al menos un principio de interrelación entre continentes y civilizaciones. Esto es algo esencial y sin embargo casi nunca se destaca como merece, o simplemente se olvida. Y, desde luego, si no es por España, el catolicismo y la Iglesia serían hoy una religión pequeña y poco influyente.

 P. Pero en relación con la Reconquista…

–Pues lo mismo. Generalmente se la estudia o expone en el plano religioso-político y casi nada en el cultural. Y en el primero, casi nunca se expone la tensión a menudo muy fuerte, entre los objetivos políticos y los religiosos, sino que se los identifica de manera excesiva. Así, hablar de “reinos cristianos” es un error, o al menos una insuficiencia que induce a error, porque no especifica que se trataba de reinos políticos españoles, pues reinos cristianos los había por toda Europa. No es una cuestión trivial. Y la evolución cultural también provocó tensiones entre lo propiamente autóctono que iba forjando la lucha con el islam y desde la herencia hispanogótica, y las aportaciones e imposiciones provenientes del exterior, sobre todo de Francia, con fuerte contenido también político. En conjunto, mi enfoque de la Reconquista difiere de modo considerable tanto de quienes la niegan, por supuesto,  como de la mayoría de quienes la aceptan, generalmente con pocas matizaciones en el sentido de que hablamos.

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Una aberración gravísima / Por qué es actual la Reconquista.

Este jueves, día 11, en el Centro Riojano, Serrano 25,  a las 19,00, mesa redonda sobre Gibraltar hoy, con la presentación y moderación  de Pedro López Arriba. Intervienen Pío Moa, José María Carrascal, Guillermo Rocafort y José Ramón Remacha.

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“Memoria histórica”

Los Mitos Del Franquismo (Historia)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)

Stanley Payne ha condenado la ley de memoria histórica –no por primera vez– como inadmisible en una democracia. Y parece que VOX e incluso el PP y C´s hacen amagos de condena a su vez. Lo que indica, ¡por fin!, una reacción democrática. Y ya era hora, porque esa ley de estilo norcoreano data de ¡hace doce años!, y se viene imponiendo y agravando desde entonces.

Esa ley es una aberración gravísima. Creo que fui  el único que ya desde el principio señaló: a) Que es una aberración antidemocrática, propia de regímenes como el norcoreano, imponer por ley una visión de la historia. b) Que la ley intenta imponer la falsificación sistemática del pasado, con consecuencias políticas actuales. c) Que  sus autores se identifican con los asesinos y torturadores del Frente Popular, elevándolos como “víctimas” al nivel de los posibles inocentes caídos en la represión (Una represión por lo demás mucho más legalista y garantista que las represiones en el resto de Europa al terminar la guerra mundial). En suma, es una ley criminal hecha por una chusma corrupta que se identifica con los criminales. La misma chusma que acababa de rescatar a la ETA de la ruina para convertirla en potencia política.  

La ley fue aprobada “democráticamente” contra la democracia, siguiendo precedentes como los del nazismo. Y el hecho revela plenamente  la ausencia de pensamiento y cultura democráticas en los nefastos partidos parlamentarios actuales; y el papel del PP no como oposición necesaria sino como cómplice y auxiliar de los autores directos, es decir, el nuevo frente popular de socialistas, separatistas y comunistas. El fraude es tan gigantesco que asombra la enorme tardanza con que empieza a haber una reacción. Digamos de pasada que también refleja el rastrero nivel de los historiadores españoles, que no han protestado contra una ley que ataca la más evidente libertad de investigación, expresión  y cátedra.

  Hace algún tiempo, el Doctor y su banda de malhechores intentaron llevar la ley a sus últimas consecuencias, para encarcelar a quienes defendemos la verdad y la libertad de investigación. Creo que fui el primero en promover una movilización de historiadores y escritores, que tuvo cierto éxito, pero casi insignificante en comparación con la importancia de la causa. Y así estamos, con un embrutecimiento casi generalizado después de cuarenta años de falsificación del pasado en la universidad y los medios de manipulación de masas. No obstante, felicitémonos de esta incipiente reacción.

   Digamos incidentalmente que el programa Una hora con la Historia es el único deliberadamente dirigido contra esa infame ley. Si las cosas siguen como hasta ahora, podría llegar a ser prohibido y yo mismo encarcelado o arruinado a multas. Por eso es preciso que sus oyentes se comprometan en serio en difundirlo y apoyarlo. Me permitiré una referencia a Mao Tse-tung: “Mucha gente recibe una flecha y expresa su admiración por lo bien construida que está, por su punta, su rectitud, etc. Y entre tanta admiración olvida que está hecha para lanzarla al enemigo”. Este era su contenido, sino sus palabras textuales. Tanto Una hora con la Historia como mis libros están concebidos como flechas contra los liberticidas y enemigos de España.

La razón por la que España no entró en la II Guerra Mundial es clarísima, por mucho que la hayan oscurecido una serie de historiadores de pandereta (Preston, Marquina, Tusell, etc.): https://www.youtube.com/watch?v=HLNO5spz9V8

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   Para difundir en los medios. No olviden citar su origen

*Cuando vivía Franco pocos luchábamos contra él. Desaparecido el régimen, el número de luchadores antifranquistas no ha cesado de crecer, y cada año más “bravos”.  ¿Le dice eso algo a usted?

*El Doctor define muy bien los rasgos del antifranquismo: el fraude, la corrupción, la amistad hacia la ETA, la complicidad con los separatismos, la falsificación de la historia, la censura y persecución de la verdad.

*Me pregunta un amigo a qué atribuía el boicot y aislamiento con que me distinguían casi todos los historiadores y medios. “A que me ven como un peligro. Y lo soy, es decir, mis libros demuelen sus dogmas, que consideran científicos, para mayor chiste”

*El nivel intelectual de la universidad es tan bajo que no solo no se han opuesto a una ley antidemocrática y antiintelectual como la de memoria histórica, sino que la aplican, “ilustrando” a los estudiantes con sartas de falsedades.

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La reconquista y España

Dado que VOX empieza su campaña electoral, simbólicamente, en Covadonga,  creo que le vendría muy bien difundir entre los suyos mi libro sobre la Reconquista. Porque la inmensa mayoría solo tienen impresiones vagas y a menudo falsas de  un fenómeno tan definitorio de lo que es España  (no hablo de quienes niegan la Reconquista,  por negar a España).

   Un problema muy serio de la política española es su falta de fondo, tanto intelectual como historiográfico. La inmensa mayoría de los políticos ignoran la historia de su país o interpretan sus hechos de manera arbitraria. Y lo mismo ocurre con sus seguidores. Los resultados son, en el mejor de los casos, políticas bienintencionadas pero de corto alcance, demasiado expuestas a bandazos y derivas inesperadas.

Mi libro se titula La Reconquista y España, porque España se reconstruye –que no se construye– en aquel proceso complejísimo y apasionante en sucesos, personajes y tendencias variables de largo plazo. Ese proceso pudo haber concluido en una península dividida o balcanizada en cinco estados mal avenidos entre sí: Portugal, Castilla-León, Aragón, una Navarra ligada a Francia, y un reino musulmán en el sureste.  Por qué no fue así es algo que debe saberse, porque asistimos hoy a impulsos de vuelta a tal situación. La Reconquista sigue siendo actual

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