El pasado próximo de España justifica una nueva política

P. Una de sus tesis  más llamativas es que  la España del franquismo resulta moral y políticamente superior al resto de Europa occidental. La idea puede hacer reír a muchos.

–En España hay muchas risas, las risas del tonto. Es hoy el país del  jijí-jojó. En Los mitos del franquismo he expuesto esa tesis, implícita también en Años de hierro. Cosa que ha provocado réplicas molestas y pretendidamente burlonas en algún autor inglés “experto” en cuestiones españolas, o en otro useño, Seidman. Pero es irrebatible. El mantenerse  fuera de la Segunda Guerra Mundial ya supuso para España verse libre de las tremendas atrocidades de ella, cometidas por todos los bandos. Eso es ya un tanto moral de la mayor importancia. La “Europa” tan paletamente admirada por nuestros europeístas se hundió entonces, como en la anterior guerra europea, en un verdadero abismo político y moral, y de él salió en una ruina no solo económica y que dura.

P. También puede decirse que con ello usted iguala a todos los contendientes, como si los anglosajones, los nazis y los soviéticos fueran lo mismo.  Pero hoy todo el mundo o casi, al menos en Europa occidental y en España, está de acuerdo en que la buena causa era la de las democracias anglosajonas.

– Las versiones sobre aquella guerra son, de modo muy determinante, las de los vencedores. Entonces lucharon las potencias, cada una por sus intereses. Empezó con una alianza de facto entre los nazis y los soviéticos, ambos totalitarios aunque de forma y distinta, no deben equipararse por las buenas, igual que no debe equipararse el fascismo italiano y el nazismo. Y continuó con una alianza entre los totalitarios soviéticos y los anglosajones. El que estos últimos y los países liberados del oeste fueran o se titularan democráticos, no significa gran cosa en relación con lo que tratamos. Por poner un ejemplo, la represión de posguerra en las democracia italiana y francesa fue terrorífica, a base de asesinatos, mientras que en la “fascista” España, se hizo judicialmente. Para nosotros ninguna de las causas en pugna era buena. Inglaterra invadía nuestro país, y Usa nos había despojado de los restos del imperio, y lo  había hecho recurriendo a provocaciones indecentes y luego en Filipinas a un verdadero genocidio. Pero hay otro factor más profundo: los siglos XIX y primer tercio del XX en España, como en Hispanoamérica, habían sido siglos “ingleses”,  de enorme influencia inglesa, de imitación política de Inglaterra y cultural de Francia, y el balance se resume en decadencia, inestabilidad, empobrecimiento cultural  y guerras civiles, cuando en los tres siglos anteriores España había sido uno de los países internamente más estables de Europa. Y lo mismo su imperio. No teníamos por qué alinearnos con ellos, ni tampoco con los otros.

P.  Pero se dice que al no haber intervenido, España se condenó al aislamiento. Si hubiéramos intervenido aunque fuera al lado de Hitler,  nos habríamos evitado cuarenta años de dictadura, aunque fuera un precio elevado.

–El aislamiento nos lo impusieron y lo derrotamos. La intervención de España, con unos o con otros, habría supuesto sacrificios que habrían dejado chiquitos los de la guerra civil, aunque a esos “demócratas” cientos de miles de muertos parecen importarles un comino si es por una supuesta libertad para ellos  e impuesta por los tanques y bombardeos useños. Imaginar tal cosa es no entender nada de la dinámica interna de España en el siglo XX. Además, se da por sentado que los Aliados anglo-soviéticos habrían ganado la guerra, lo que no era muy seguro cuando Franco decidió la no beligerancia. La caída de Gibraltar habría ocasionado muy graves perjuicios a los ingleses y quizá cambiado el curso de la contienda en 1940-41. Y luego habría sido imposible la Operación Torch. La estrategia inglesa se basaba en resistir hasta que Usa interviniese, pero Usa podría muy bien haberse abstenido si los desastres ingleses se sucediesen interminablemente. De hecho fue Hitler quien declaró la guerra a Usa, y de no ser por las derrotas alemanas en Rusia, la invasión por Normandía no se habría producido. En cualquier caso, el precio de la victoria habría sido enormemente más alto para los anglosajones, y para nosotros un desastre total con nuevas guerras civiles.  Pero las especulaciones sobran. Sabemos lo que ocurrió y a eso nos atenemos. Tuvimos una dictadura, si queremos llamarla así, pero resultó enormemente fructífera, curó muchos de los males que arrastrábamos desde el siglo XIX, agravados desde el 98, y mantuvo nuestra independencia. Desafiamos las amenazas y provocaciones de unos y otros y salimos vencedores. Según los analistas, España solo podía empobrecerse brutalmente, y salió lo contrario.

P. De todas formas, ¿qué consecuencias prácticas podría tener esa superioridad moral y política que usted dice?

–La superioridad sobre el resto de Europa fue política y moral, pero no ideológica, lo he explicado muchas veces. Eso quiere decir que España podía mirar, no por encima del hombro pero sí con frialdad, a aquellos arrogantes países que no se debían a sí mismos ni la democracia ni la prosperidad.  España está de siempre en Europa, no debería haberse humillado ni siquiera pedido la entrada en la CEE-UE. Crecíamos muy bien fuera de ella y podríamos haber seguido. Y no debimos haber entrado nunca en la OTAN, o salido tras la caída de la URSS. Y debíamos haber seguido presionando a fondo sobre Gibraltar y llevado una política independiente en relación con Hispanoamérica y África… En cambio nos hemos satelizado indecentemente a los mismos que invaden nuestro territorio y nos presionan desvergonzadamente para que nos metamos en operaciones bélicas de interés ajeno, bajo mando ajeno y en idioma ajeno, y nos están colonizando culturalmente como nunca. En otras palabras, España tenía todas las bazas para tratar de tú a tú a los demás, pero nuestros políticos la han reducido a un papel subalterno, de lacayo. Quiero decir que España puede ser un país independiente con mucha más razón que el resto de Europa, lo que exige una política ad hoc. En cambio los actuales partidos han hecho todo lo contrario. Son los partidos del Frente Popular con el PP de mariachi…

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La Reconquista y el franquismo

En los años 1212, 1213 y 1214  se sucedieron en España y Francia tres batallas decisivas en la historia de los dos países y de Inglaterra.Una hora con la Historia”. https://www.youtube.com/watch?v=5EtnypaFskA

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P. Ha pasado sin casi pena ni gloria el trece centenario de la batalla de Covadonga, y ello resulta muy significativo. ¿Escribió ud su libro pensando en tal aniversario?

–A decir verdad, no, los aniversarios casi siempre se me pasan,  incluso el mío. Pero ha sido una buena coincidencia la salida de mi libro. Dice ud que es significativa la casi ausencia de celebraciones, pero ¿en qué sentido lo es? A mi juicio revela la escasa conciencia que tiene el español medio actual de su historia y de su cultura. Y esa falta de conciencia proviene de una labor muy intensa desarrollada por prácticamente todos los partidos y medios de masas contra la idea misma de España durante cuarenta años. El pretexto ha sido el franquismo, demonizado brutalmente, y demonizado precisamente por haber reivindicado la historia de España contra los separatistas, internacionalistas y similares. El ataque al franquismo encubre el ataque a España, y lo más demostrativo es que se realiza a base de la falsificación sistemática del pasado.

P. Ud habla de los partidos y medios de masas como si se hubieran puesto todos de acuerdo, pero eso parece imposible.

–Parece imposible y lo es. Por una parte quedan algunos opuestos, pero por ahora son muy minoritarios. Y por otra parte se trata de actitudes, más que de ideas. Ya dije que en la transición se confundió muy pronto antifranquismo con democracia, esa fue una carta que supieron jugar muy bien las izquierdas y separatistas ante la inanidad intelectual y oportunismo barato de la derecha. Eso ya desde Suárez. Hubo un órgano de expresión, El País, que fue el principal instrumento de la campaña, con un éxito extraordinario, seguido por el ABC de Ansón. Lo he tratado en Los mitos del franquismo. La historiografía española es tan mala que incluso las cosas más evidentes se le escapan o no sabe valorarlas.

P. Pero seguimos en las mismas: ¿por qué tuvo tanta influencia El País?  Puede decirse que estaba en el aire de la sociedad española, que esta lo necesitaba.

–Efectivamente, hay algo de eso: un cambio de régimen produce una tendencia fuerte hacia el extremo contrario. Por otra parte El País se presentaba como una forma de regeneracionismo, reivindicaba a Ortega, etc. Y además era un periódico mejor hecho técnicamente que los demás. Daba impresión de mayor modernidad, de mayor relación con las corrientes vivas del extranjero, frente a la “casposidad” de la prensa, todavía importante por entonces, que trataba de mantener otra línea. Debo insistir en el papel  sencillamente nefasto, política e intelectualmente, de la Iglesia progresista, mal compensado con el sector minoritario más o menos integrista. Lo “facha” quedó identificado rápidamente con un estilo entre patriotero e integrista, desde luego antidemócrata y que a la mayoría de la gente le resultaba pesado y opresivo, y falto de humor salvo para el chascarrillo. Y ha sido cultural e intelectualmente muy poco creativo.  Era bastante agudo para señalar los fallos del sistema que se iba formando, pero como alternativa no podía atraer a casi nadie. Se le oponía una España “moderna” de rasgos difusos, “europea”, “democrática”, que no quería saber nada del  un pasado “enfermo”, “anormal” como lo consideraban tantos desde Ortega o Costa.  Y la Reconquista era precisamente el paradigma de ese pasado “oscuro” frente a un Al Ándalus progresista, liberal y culto. Como ha dicho algún chiflado “progresista”, Pelayo era el Franco de su tiempo. Y hay algo de verdad en ello si le quitamos el tono peyorativo. En general todo eso es extremadamente estúpido, pero ha venido calando precisamente porque, como digo,  se presentaba y se presenta con esas etiquetas de “europeo”, es decir, implícitamente no español, “democrático”, es decir, antifranquista, y “moderno” contra el pasado “anormal”. Estas son cuestiones muy serias e interrelacionadas, y he  tratado de analizarlas en mi libro. De todas maneras, la historia da muchas vueltas y los ambientes sociales cambian.

P. ¿Confía ud en que estemos al final de la época antifranquista y “moderna”?

–No puedo decirlo. De momento tenemos una ofensiva aún más radical que la de Zapatero, y prácticamente sin oposición, intelectual ni política, salvo algunos islotes y francotiradores como yo mismo, y una resistencia popular difusa y confusa, pero que va a más. La actual democracia no es tal cosa, es una auténtica basura. Recuerde cómo Felipe González cayó entre un clamor de regeneración democrática. Aznar subió al poder y en lugar de hacer algo al respecto se apresuró a pasar página. Porque si en realidad la izquierda es antidemócrata y de querencia totalitaria, la derecha es a-demócrata, piensa en una “democracia de amiguetes” que se entienden entre sí al margen de cualquier otra cuestión. Y así ha ido emputeciéndose todo hasta la actualidad.  Vox me parece bien, pero políticamente es insuficiente e intelectualmente un tanto roma. Como es tradicional en la derecha, la cultura le importa poco. Por decirlo de otra forma: todo esto viene de los movimientos políticos e intelectuales generados por el 98 que han dado lugar a los frentes populares. La oposición a ellos ha sido siempre más instintiva y más apoyada en la inercia de un pasado que no puede borrarse así como así, que en un movimiento ideológico algo potente. Durante todos estos años la historia de España la han escrito fundamentalmente sus enemigos, y lo mismo la historia del franquismo. He tratado de cambiar ese panorama, pero un tanto en vano. A la mayoría de los “franquistas” les bastan con cuatro tópicos más o menos conspiranoicos para sentirse a gusto con ellos mismos y con la historia. En fin, ya veremos… como dijo el ciego.

Europa (Historia)Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))La Reconquista Y España 

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Un tal Omar G. Encarnación ha escrito en la New York Review of Books un artículo perfectamente demencial sobre el franquismo, con motivo de la delictiva amenaza de Sánchez de profanar los restos del Caudillo. En él recoge, muy agravados, todos los disparates de Preston. Son cosas ya muy rebatidas y no voy a detenerme en ello. Lo significativo es que aparezca en una publicación presuntamente seria y sesuda.

   Tengo la esperanza de que pronto salga en inglés Los mitos de la Guerra Civil, cosa que debiera haber ocurrido hace mucho tiempo. Por extraño que resulte, los prejuicios y la censura sobre esa cuestión son mucho más fuertes en Usa, Francia o Inglaterra que aquí. En todos ellos prácticamente la versión propagandística de izquierda y separatistas es, más que dominante, única. Estuvo próxima a salir la traducción al francés, e incluso fue anunciada, en la prestigiosa editorial Tallandier, pero a última hora reconsideraron su “oportunidad”. En Inglaterra domina la escuela de Preston hasta el punto de que citarme por algunos historiadores algo distintos  se ve como una herejía peligrosa. Etc.

   Creo que, en el fondo, en todos esos países escuece el hecho de que el franquismo y la independencia de España se mantuvieran contra todas las presiones, chantajes y amenazas al terminar la guerra mundial. Y que, contra todos los análisis y profecías de  unos y otros,  España se reconstruyese sola y prosperase espectacularmente, con unos grados de libertad muy apreciables y sin deber nada a Usa o a Stalin.   

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Involución permanente, con Luis del Pino: Carta abierta al Papa. Algo sobre “El erótico crimen…”: https://esradio.libertaddigital.com/sin-complejos/involucion-permanente.html :

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas

https://www.amazon.es/El-er%C3%B3tico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1534250734&sr=1-1&keywords=er%C3%B3tico+crimen+del+ateneo

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Teoría de los tres frentes populares.

P. Volviendo al tema del Valle de los Caídos, ha sorprendido a algunas personas que el profesor Bárcena no le citase.

–Bárcena está haciendo una labor importante aclarando la verdad sobre el Valle, aunque lo haga desde posiciones un tanto integristas. Que no me citase es algo  chocante, porque desde que empezaron las asechanzas al Valle de los Caídos me esforcé en contrarrestarlas, en artículos explicativos, en mi blog en Libertad Digital, que era entonces el más leído de ese diario. Incluso escribí un manifiesto de historiadores, que fue publicado en varios periódicos: Hasta ahora [marzo de 2010] han dado su firma al manifiesto sobre el Valle de los Caídos los historiadores Ricardo de la Cierva, Jesús Palacios, Miguel Platón, José Andrés -Gallego, Serafín Fanjul, Jesús Salas Larrazábal, Ángel D. Martín Rubio, David Gress, José Luis Orella, Dominique Venner, Salvador Fontenla, Juan Blanco, José M. Manrique García, Juan Ernesto Pflüger, Santiago Velo de Antelo, José Pla Blanch,  Ángel Maestro, Lucas Molina Franco, Guillermo Rocafort Pérez, Teodoro A. López López, Alberto González Rodríguez, Carlos Gregorio Hernández, César Ramos, Antonio Manuel Barragán-Lancharro, Carlos Caballero Jurado, César Alcalá, y Pablo Sagarra Revuelta. También se han adherido intelectuales como Fernando Sánchez Dragó, Aquilino Duque y otros (la firma sigue abierta). En otras palabras, si alguien se movilizó entre los primeros, en primera línea y movilizó a otros muchos, fui yo.

P. ¿Atribuye ud esta falta de cita a una campaña de ninguneo o cosa por el estilo?

Puede que lo de Bárcena haya sido un simple olvido, porque hablando se improvisa y no es raro que pasen esas cosas. Pero en otro sentido, viene siendo muy común. Cuando escribí Los orígenes de la guerra civil me costó encontrar editor, incluso entre editores muy de derecha, porque estaban literalmente acojonados. Me decían: “El libro está muy bien, pero búsquese otra editorial”. Solo por casualidad di con Ediciones Encuentro, que se atrevió. Hoy se ha olvidado un tanto que por entonces, finales de los 90, la partida parecía totalmente ganada por las versiones de izquierda y las políticas correspondientes, según las cuales los nacionales eran los malos, que gracias a la ayuda de Hitler habían arruinado la brillante experiencia democrática de la república. Solo Ricardo de la Cierva mantenía en alto la bandera de la verdad, pero había sido reducido a un verdadero gueto, ninguneado y desacreditado por todos y especialmente por los señoritos del PP, que ya escupían descaradamente sobre las tumbas de sus padres y abuelos.  Naturalmente, en aquel estanque podrido mis libros sucesivos, en especial Los mitos de la guerra civil, cayeron como otras tantas pedradas que lo removieron todo. Yo creí que era el principio del final del imperio del embuste y de las políticas derivadas,  pero en gran medida me equivoqué, porque la universidad seguía en sus manos, los medios de masas también, y sobre todo porque la derecha fue uniéndose al boicot que me declararon enseguida las izquierdas. Con todo, se había abierto una brecha, y entonces bastantes que antes se mantenían asustados y como en escondrijos empezaron a publicar o a decir cosas que antes no osaban. Pero lo hacían casi siempre sin citarme. Bueno, la intelectualidad española es así, qué se le va a hacer. En El erótico crimen del Ateneo la represento en el Ateneo mismo, y su cultura en el plan de crear un burdel “ilustrado”.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]

P. Hoy es ud quien más vuelve a remover  ese estanque de que habla y de nuevo en relación con Franco y el Valle de los Caídos. ¿Teme que le pase lo mismo que la vez anterior?

–Eso ahora mismo no me preocupa. Yo remuevo el estanque porque considero que nos amenaza un peligro que ya se vuelve inminente. Que amenaza a las libertades, por tanto a la democracia y a la misma España, y que ese grave peligro tiene sus raíces en una versión falsa de la historia. Demoler esa versión es esencial, cosa que no quieren ver muchos necios que se hacen los virtuosos hablando de “mirar al futuro”,  como si en el futuro hubiera algo que mirar, y sandeces por el estilo. Otros lloriquean porque “no acabamos de superar la guerra civil”. Y no acabaremos hasta que no quede claro entre quiénes se libró y por qué.  Y a esto se resisten todos, las izquierdas y separatistas porque tienen que defender con  uñas y dientes la falsedad de la que tanto beneficio político han sacado, las derechas porque les han imitado demasiados años y les es muy difícil volver atrás. Y porque de esas versiones derivan unas orientaciones políticas que ahora mismo amenazan todos los valores en que se basa la continuidad de la  democracia y de la misma nación.

P. El franquismo decía oponerse a “la antiEspaña”, declarando antiespañoles a cuantos no comulgaran con sus ideas.

La Reconquista Y España

–A mí me pareció durante muchos años que eso de la Antiespaña  era un pretexto totalitario. Pero es la realidad: ni uno solo de los partidos que defienden el ultraje a Franco y al Valle de los Caídos, o se hacen los locos ante el ultraje, ninguno de ellos  siente o defiende a España. Unos tratan de disgregarla en pequeñas nacioncitas  fácilmente utilizables por potencias externas; otros piensan en disolverla progresivamente en el magma LGTBI, multiculturalista y economicista  de la Unión Europea, mientras intentan erosionar la misma idea desde el origen de la historia. Solo tiene que ver lo que se viene diciendo sobre la Reconquista, negándola o denigrándola, lo trato un poco en mi libro. O lo que han hecho con Gibraltar… No acabaríamos. Son enemigos de España, el Frente Popular se componía de enemigos de España o indiferentes a ella, como los partidos actuales.

P. Ud. habla precisamente de un nuevo Frente Popular.

–Ese conjunto de partidos e intereses tomaron forma política y hasta cierto punto orgánica en el Frente Popular de 1936, que empezó dando un golpe de estado falsificando las elecciones e instaurando un verdadero estado de terror. Ese frente popular fue vencido militarmente por Franco en 1939.  Tras la muerte del general, volvió a amalgamarse una gran variedad de grupos, juntas y plataformas se llamaban,  semejantes a los derrotados en la guerra, que querían la ruptura con el franquismo para enlazar con aquella “democracia” derrotada. Y este nuevo y difuso frente popular fue derrotado  cívicamente, en el referéndum de diciembre del 76. Podría decirse que Franco había vuelto a vencer después de muerto. Por lo tanto, aquellos partidos tuvieron que adaptarse políticamente, pero sin renunciar a sus estúpidas, por no decir delictivas intenciones. Entendieron bien el valor de la falsificación de la guerra y el franquismo, no tuvieron resistencia cultural, en las ideas, y con Zapatero ya volvieron a las andadas, con sus leyes totalitarias que trataban de destruir el legado de Franco, la complicidad abierta con la ETA y los separatistas, etc. Un tercer frente popular de hecho, apoyado, y eso es una novedad histórica, por el PP, por la derecha. Por entonces me moví cuanto pude contra aquella peligrosa deriva, denunciando su origen y sentido, hay que decir que en vano. Y ahora, con el macarra, el peligro se ha hecho de verdad inminente y por fin parece despertar alguna resistencia, sobre todo popular. Y hay que volver a derrotarlo, y esta vez de forma definitiva. Es mi teoría de los tres frentes populares. La primera vez perdió militarmente, la segunda perdió cívicamente, y esta vez tiene que perder culturalmente. Aquí, como ya he señalado, se libra una batalla política y legal, pero para ser definitiva tiene que librarse ante todo en e terreno cultural, del que han sacado fuerzas todos estos años para resurgir, como la hidra famosa. En otras palabras: debe clarificarse de una vez la historia, debe acabarse con el imperio del embuste. Han planteado clara y abiertamente la batalla en ese terreno, amenazando de paso todas las libertades, y hay que librarla ahí. Creo que por mi parte he hecho lo suficiente, si se quieren utilizar a fondo sus materiales.

P. Resulta sorprendente, en efecto, cómo una y otra vez resurgen esas fuerzas.

–Porque se apoyan en el terreno cultural, algo que la derecha nunca ha entendido. Creo que puede datarse  su origen en el “desastre del 98″, como una especie de daño colateral. Entonces tomaron auge movimientos internacionalistas como el PSOE o los ácratas, para quien antes de ellos solo había habido opresión y explotación, que presuntamente iban a remediar. Esto era común en toda Europa. Pero tomaron también auge los separatismos, hasta entonces insignificantes, basados  en un racismo irrisorio que les hacía creerse superiores a los demás españoles. Y aún más grave fue, a mi juicio, el regeneracionismo, que infectó a la intelectualidad y a partidos de toda índole. Según ellos, la historia de España había sido una verdadera enfermedad, una anormalidad en Europa, y el país debía europeizarse para hacerse “normal”. Y como tampoco tenían la menor idea clara sobre Europa, su europeísmo consistía en exagerar los problemas  de  España para los que no tenían solución algo sensata. Se limitaban a denostar, como decía Menéndez Pelayo, “todo lo que España ha hecho grande en el pasado”. En la práctica, sus “soluciones” abocaron a una república caótica y a la guerra civil. Entre todos esos movimientos había rivalidades y odios a veces tremendos, pero se entendían contra un enemigo común:  el régimen liberal de la Restauración, la Iglesia y la propia España. Ya en 1917 lograron cierto grado de unidad en la intentona revolucionaria de ese año, fue el primer esbozo de esa antiEspaña o frente “popular”. Y ya es hora de entender el pasado y pasar a una etapa histórica más fructífera.

Europa (Historia)

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La posición especialísima de España en Europa

P. El profesor Aberto Bárcena, experto en el Valle de los Caídos y en masonería, dice que la ideología del franquismo fue solo el catolicismo, cosa que ud también mantiene; y  que la  actual lucha contra el franquismo es la lucha contra la España católica. ¿Coincide usted con ello?

–Vamos por partes. La ideología del franquismo fue principalmente el catolicismo, pero no solo. Hay otros elementos secundarios pero importantes, como el falangismo, y por otra  parte no era el mismo el catolicismo reflejado en política de los carlistas y el del sector más ligado al episcopado o el democristiano. Hay que decir además que en las familias del régimen había sectores antifranquistas, empezando por los católicos: piense ud en  buena o mala parte del clero vasco o catalán, o en grupos democristianos. Y por otra parte en la sociedad, en el arte, la literatura, la prensa, etc.,  se expresaban corrientes ajenas al catolicismo. Creo que el profesor identifica religión  y política, una mala tradición a mi juicio, que interpreta algo arbitrariamente  a Menéndez Pelayo.  Bárcena, por otra parte, se rebate a sí mismo: fue la Iglesia la que privó al franquismo de su principal sostén ideológico. Así que si el franquismo quiso ser católico, la Santa Madre Iglesia decidió que no quería ser franquista. Por lo demás es cierto que  la lucha contra el franquismo va contra la Iglesia católica, pese a los inmensos favores que esta ha prestado a los antifranquistas; pero el contenido de esa lucha es mucho más amplio. Incluye el impulso a los separatismos (en lo cual colabora gran parte de la Iglesia), el abandono progresivo de la soberanía nacional (que tampoco importa gran cosa a la Iglesia), la aceptación de Gibraltar, el papel del estado  y otros asuntos clave. No me gusta ese integrismo, y no lo comparto. Respeto a quienes sienten así las cosas, pero no admito que nos las impongan. Este problema viene muy de lejos y  al tratar de la Reconquista ya lo he explicado un poco.

P. En Europa se libra hoy una contienda  cada vez más agria entre los partidos mayoritarios y las corrientes populistas en auge, sobre todo en la cuestión de la inmigración, el auge de los nacionalismos, etc.  ¿Cómo afecta ello a España?

–El término “populismo” es del estilo de otros como “fascismo” o democracia, que han llegado a significar cualquier cosa según quién los emplee. Por lo demás, España tiene una posición muy especial en Europa, ya lo he señalado, y creo que no debe identificarse demasiado con los movimientos de protesta en otros países. España no debe nada a Usa, no debe nada indirectamente a Stalin, en ningún momento fue un protectorado useño. Estos son datos clave, que por sí solos convierten al país en un caso único que debería tener consecuencias políticas, pero se evita que las tengan. Otro aspecto único en Europa lo constituye la invasión permanente de su territorio por una colonia, y la actitud de los gobiernos españoles, que se proclaman “amigos y aliados” de la potencia invasora. La presión de la UE (siempre se la llama Europa, pero son cosas distintas) nos afecta negativamente de otros modos: oficialmente no impide, pero en el fondo fomenta los separatismos, y mantiene la política, digamos extraña, de impulsar el abortismo, el homosexismo, etc., y al mismo tiempo la inmigración masiva. Los actuales gobiernos de la UE, salvo Hungría, Polonia y alguno más, pueden identificarse como gobiernos LGTBI, porque esa es su ideología definitoria. Esa doble política LGTBI-inmigratoria es claramente suicida, y nos afecta especialmente, en lo que se refiere al islam. España todavía no tiene una población islámica tan fuerte como Francia, por ejemplo, pero los musulmanes aumentan rápidamente y ya se plantean acciones políticas y electorales. Y otra singularidad con respecto a Europa:  para el islam España debería volver a ser Al Ándalus. Y, por cierto, en toda la UE y Usa la simpatía por Al Ándalus es muy intensa, como he expuesto en mi libro sobre la Reconquista.

P. Ud ha dicho que la UE fomenta los separatismos en España. Pero no parece que ello sea cierto. En relación con Cataluña parece lo contrario.

–Quienes han impulsado y financiado los separatismos en España son los partidos PP y PSOE, que casualmente son los más “europeístas”, más ligados a la burocracia oligárquica de Bruselas, más proclives a disolver la identidad nacional española  en lo que llaman “Europa”, y más favorables a la colonización cultural por el inglés. Así  que, de entrada, alguna relación debe haber entre Bruselas y ellos. Varias veces he oído la botaratada de que la tutela de la UE nos conviene ante la ínfima calidad de nuestras oligarquías políticas. Les repito: “quienes nos someten a la tutela de Bruselas son precisamente esas oligarquías que ustedes parecen denigrar tanto”. Oficialmente la secesión de, por ejemplo, Cataluña, no es bienvenida en la UE, pero sí en cambio un proceso de secesión práctica con un barniz unitario que debilitara al máximo la nación española sin romperla por completo. Porque hay una curiosa identidad de intereses entre la UE, la OTAN, Inglaterra y el islam: España debe ser un país políticamente débil, internamente dividido  y por ello  manejable. También en este aspecto somos un caso particular en Europa. Y sin embargo, y también resulta una nueva particularidad, pues ningún partido se plantea estas cuestiones de fondo,  no hay en ellos ni rastro de un análisis medianamente serio: un dato revelador de la inanidad intelectual a que me refería  antes. Y del provincianismo y servilismo  al parecer irremediable de nuestros políticos e intelectuales.

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La batalla por la tumba de Franco es política, legal y cultural

Un macarra de dudosos títulos académicos,  ligado familiarmente al negocio de la prostitución homosexual, que gobierna el país sin pasar por las urnas, apoyado por los partidos más descaradamente disgregadores de España, uno de ellos abiertamente golpista, más los comunistas estilo venezolano, ha decidido ultrajar la tumba de quien los venció a todos ellos militarmente en 1939 y, después de muerto, cívicamente en 1976.  Pues este conglomerado de partidos formó el frente popular que estuvo muy cerca de disgregar la nación,  arrasar la cultura cristiana e imponer algún régimen totalitario. Por eso, su designio constituye uno de los más delictivos ataques imaginables contra España, la verdad histórica y la democracia; y no solo en el plano simbólico, con ser este importantísimo.

 Lo nuevo es que cuenta con la colaboración de la derecha, de la Iglesia y de la monarquía. El tuíter lo he resumido así: En el país de la Puta Respetuosa: la Iglesia respeta al macarra y no a quien la salvó del exterminio. La monarquía respeta al macarra y no a quien la devolvió a España. Los demócratas respetan al macarra y no a quien hizo posible la democracia.

   Por consiguiente concluiríamos que no hay nada que hacer, que la partida la tienen ya ganada y consumarán la gran fechoría, eliminando de paso las libertades y   avanzando hacia un régimen de tipo chavista-madurista. Sin embargo se trata de una impresión falsa. En la transición se traicionó la decisión popular de 1976 y se puso en pie un sistema provisto de los ácidos que lo irían corroyendo, hasta abocar al nuevo frente popular instalado por Zapatero mediante leyes totalitarias como las de memoria histórica o de género. Situación mantenida después por el PP y actualmente proseguida por Sánchez. Pues bien,  ese sistema vive hoy en golpe de estado permanente y en crisis profunda, en medio de un descrédito de la ciudadanía que aún no ha encontrado cauce político pero visible en mil manifestaciones. Y de una creciente resistencia popular, con la que no contaban esos partidos. 

  Políticamente es posible aprovechar ese estado de ánimo difuso para crear una opinión pública como base para un cambio. ¿Cómo puede hacerse? Quizá VOX se decida a alzar la bandera, pero en todo caso diversos líderes de opinión considerablemente influyentes están mostrando cada vez más su rebeldía ante el desmán, estoy pensando en Jiménez Losantos, Hermann Tertsch y otros como yo mismo, además de órganos de prensa hoy por hoy minoritarios pero no faltos de influencia. Además, muchos miles de personas indignadas pueden, mediante las redes, el correo y otros medios, contrarrestar las manipulaciones de unos medios de masas a los que queda muy poco de demócratas. Solo hace falta que esos miles de personas tomen clara conciencia de que el tiempo apremia y de que cuanto más se tarde en reaccionar, más empeorará la crisis y más difícil será la salida. Por mi parte trato de proporcionar de un discurso claro y coherente a un movimiento en ciernes. 

Otro obstáculo para el gobierno son las leyes, que deberá conculcar abiertamente para realizar sus planes. Y ese es un obstáculo que aún no tienen superado, pese a la corrupción evidente de parte de los jueces. Y que puede darles graves disgustos. 

Y hay que agradecer al gobierno que ponga sobre el tapete precisamente la cuestión de la venganza contra Franco, que condensa toda la podredumbre y corrupción del sistema. Con ello descubre un punto débil que puede explotarse para aclarar la historia, cuya falsificación es la base de todas políticas que están abocando al país a nuevos desastres.  Durante años me he esforzado por investigar y aclarar esta cuestión decisiva en libros como Los mitos de la Guerra Civil o Los mitos del franquismo , y ahora es el momento en que pueden desempeñar un papel clave en la parte cultural de esta batalla por la tumba de Franco. Que es posible ganar si concentramos nuestras energías en la tarea. Y que es preciso ganar a toda costa, en el terreno político, el legal y sobre todo el cultural, si la victoria ha ser más que de circunstancias, si ha de tener profundidad.

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   Este sábado empezamos la nueva temporada de “Una hora con la Historia” hablando de tres batallas decisivas para España, Francia, e Inglaterra, en varios aspectos para Europa entera. Tuvieron lugar en tres años sucesivos: 1212, 1213 y 1214. La primera frenó una gran yijad almohade que pudo haber revertido en gran medida la Reconquista y amenazado a Francia. La segunda forzó a Aragón a desentenderse de sus empresas en Francia y concentrarse en la Reconquista en España. Y la tercera salvó a Francia de una posible desintegración, puso en crisis al Sacro Imperio y dio lugar en Inglaterra a la célebre Carta Magna, hito en la evolución inglesa.

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