Blog I. Miseria del homosexualismo (I) Intolerancia y amenaza:http://www.gaceta.es/pio-moa/miseria-homosexualismo-i-intolerancia-amenaza-grecia-06072015-0837
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**Sírisa defiende la dignidad de exigir más y más dinero, más y más quitas, y de no pagar. Es también el lenguaje de Podemos.
**Si esa “dignidad democrática” es aceptada, la UE entrará en una grave crisis, pues otros países deudores exigirían el mismo trato.
** Sin duda es tan culpable quien se endeuda alocadamente como quien presta alocadamente. Pero a Grecia ya se le han dado quitas, exenciones y créditos sin que su política haya permitido mejorar su economía
** El problema griego no lo ha creado Sírisa, pero conseguirá empeorarlo.
**La salida del euro sería un drama mucho menor de lo que se pretende. El verdadero problema radica en la extendida corrupción, el estatismo, que quiere acentuarse aún más, y la incapacidad para generar riqueza competitiva.
**Parte del chantaje de Sírisa se basa en la situación geopolítica de Grecia, en los Balcanes, siempre tensos, al lado de una Turquía cada vez más islamizada y con el conflicto de Ucrania muy cerca.
**La UE ha vulnerado sus normas bastantes veces. Eso le hace perder autoridad moral
**La UE no es Europa: es una burocracia escasamente democrática, cuya tendencia es la de romper las raíces culturales cristianas de Europa: abortismo, homosexualismo, etc.
**Las alternativas ahora son: a) la UE se baja los pantalones ante la chulería de Sírisa y sigue prestándole dinero que nunca retornará. b) La UE deja a Grecia a su suerte con el gobierno de Sírisa (esto es improbable, por el escándalo que crearía la pobreza galopante). Es decir, a hundirse en la miseria que no iban a evitar Rusia ni China: al contrario, los préstamos de estas serían insuficientes y mucho más caros que los de la UE. c) Una posición intermedia, es decir, continuar más o menos como hasta ahora. Cualquiera de esas alternativas es insostenible largo tiempo.
**Grecia no está creando una crisis en la UE: está más bien poniendo de relieve una crisis subyacente.
**Sostengo que pasar de la CEE a la UE ha sido un enorme error. La UE es algo así como la Antieuropa, con un programa de abolir las naciones, las bases culturales y la historia europeas. Su aspiración a crear una superpotencia europea, aunque sea parasitando el poder militar useño, nunca logrará general el nacionalismo-imperialismo necesario para ello.
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La muerte y sus consecuencias morales.
La muerte, reservada a todos por la fuerza misteriosa que nos ha puesto aquí y nos ha dado una consciencia parcial de la vida, provoca en la vida humana un fondo de angustia, más fuerte o más débil en según qué circunstancias. La angustia es “sublimada” de muchos modos y en muchos grados, pero permanece siempre, como recordaba Unamuno, aunque los problemas cotidianos nos distraigan por su cuenta o nos distraigamos deliberadamente con ellos. En un plano animal, la angustia nace del contraste brutal de la muerte con el impulso de supervivencia. Pero también de la impresión de que no solo desapareceremos para el mundo, como comprobamos a diario –quedando solo una memoria reducida y cada vez más vaga, hasta esfumarse, de nuestro paso por la tierra–, sino que el mundo desaparecerá también para nosotros. Quise exponer esta sensación en la novela “Sonaron gritos…” cuando los protagonistas comprueban el asesinato de Mercè.
En condiciones extremas, la muerte puede resultar deseable, y mucha gente, llegada la vejez, puede aceptarla con serenidad pensando que ya ha vivido lo suficiente, pero no se trata aquí de eso. Se trata de la cuestión de por qué se nos ha dado esa consciencia, la de que nuestra vida es efímera, sin que haya explicación del por qué, como si la divinidad quisiera jugar con nosotros. ¿Qué sentido tiene? Los animales no son conscientes de que han de morir, o al menos eso suponemos; en cambio los seres humanos lo son, y ese es un componente esencial de la calidad de humano.
Aunque mediante la moral y la ley podamos bandearnos mejor o peor en la vida, la muerte arroja sobre ella una luz extraña, o más bien una oscuridad. En primer lugar, por su igualitarismo absoluto: le llega al vicioso y al virtuoso, al rico y al pobre, al trabajador y al vago… Sobre todo al bueno y al malo, según la moral. Entonces, ¿de qué vale, en fin de cuentas, haberse aceptado las mil restricciones que impone la moral a nuestros deseos espontáneos? De ahí podemos extraer varias conclusiones: que hay otra vida en la que se hace justicia, donde los buenos reciben el premio y los malos el castigo que tan a menudo no reciben en la tierra; o bien que lo que hagamos durante nuestra estancia en la tierra carece de sentido. Lo primero parece una exigencia psíquica, incluso hasta cierto punto lógica, pero no tiene a su favor ninguna prueba realmente firme, puede expresar más bien un penseo (pensar según nuestros deseos). Lo segundo parece más lógico, pero tampoco tiene prueba alguna, y podría responder tan solo a rebeldía frente a la incapacidad de comprensión humana. Una tercera solución sería que el bien y el mal son solo aparentes: el poder o la fuerza — la divinidad– que nos ha traído a la vida con tales condiciones, ha distribuido los papeles en el gran teatro del mundo, con objetivos incomprensibles para nosotros, de modo que tanto los buenos como los malos cumplen una función predeterminada, inasequible a nuestra inteligencia pero deducible lógicamente.
De lo último caben dos derivaciones: a) la divinidad es malvada y juega con nosotros de forma despiadada. b) La divinidad es necesariamente buena: no podemos comprender sus planes, por estar muy por encima de nuestra capacidad, pero podemos tener fe en ello, y un indicio es que la vida no ofrece solo sufrimientos y maldad, sino también alegrías y bondades. También podemos concluir que en realidad la justicia obra en nuestro mundo, sin necesidad de vida ulterior con premios y castigos: la justicia inmanente se expresaría en la propia existencia y subsistencia del mundo y la vida a través de mil avatares imprevisibles.
En cualquiera de estos supuestos, la moral, que no puede proceder de la razón, o solo en menor medida, sufre una ambigüedad. La moral es el mandato de la divinidad para orientarnos en la selva del bien y el mal, pero ese mandato, por el mero hecho de escapar a nuestras capacidades, a nuestro raciocinio, queda envuelto en una gran oscuridad, y puede dar pie, como muestra la historia, a ritos y comportamientos que solemos juzgar atroces, pero que por el hecho de existir encuentran ya una especie de justificación.
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**El verdadero rostro de la II República, retratado por sus personajes: http://citaconlahistoria.es/2015/07/05/locuras-de-la-politica-espanola-durante-la-ii-republica/
**Sobre homosexualidad y homosexualismo: http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/mas-sobre-homosexualidad-y-homosexualismo-55598/ …

