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Poder y democracia (I) / Cultura y política/ No sabemos quienes somos / Mitos políticos / Pancho no viene a España
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“Los mitos de la guerra civil”, en francés. La difícil peripecia del libro en España
La difícil peripecia de Los mitos de la guerra civil

Veo en Amazon que acaba de salir en Francia, en preventa, la traducción de mi libro Los mitos de la guerra civil. La obra fue publicada en España en 2003. En los cuatro años anteriores había publicado Los orígenes de la guerra civil, Los personajes de la república vistos por ellos mismos, y El derrumbe de la república, y la guerra, que componen una trilogía sobre el siglo XX español hasta 1939. Aquellos libros fueron muy bien recibidos por el público en unos momentos en que los herederos de Frente Popular parecían haber ganado por completo la batalla de la historia y sus consecuencias políticas actuales. En contra solo quedaba con alguna influencia Ricardo de la Cierva, pero prácticamente habían logrado meterlo en un gueto, con ayuda de una derecha loca por “olvidar” sus raíces y que no paraba de demostrarle desprecio. Por lo tanto, la alarma de los historiadores y medios pro Frente Popular, fue enorme. Y subió mucho de grado cuando Los mitos se convirtieron en un verdadero fenómeno cultural (se vendieron unos 300.000 ejemplares, algo muy insólito en esta clase de obras).
La reacción inmediata la describió Stanley Payne: Su obra es crítica, innovadora e introduce un chorro de aire fresco en una zona vital de la historiografía contemporánea española anquilosada desde hace mucho tiempo por angostas monografías formulistas, vetustos estereotipos y una corrección política dominante desde hace mucho tiempo. Quienes discrepen de Moa necesitan enfrentarse a su obra seriamente y demostrar su desacuerdo en términos de una investigación histórica y un análisis serio que retome los temas cruciales que afronta en vez de dedicarse a eliminar su obra por medio de una suerte de censura de silencio o de diatribas denunciatorias. Yo propuse desde el primer momento un debate, pero quedó claro que era pedir peras al olmo en un ambiente académico o seudoacadémico y mediático en que la mediocridad intelectual rivaliza con un sectarismo banal (he dedicado en mi blog más de cuarenta artículos de “Galería de charlatanes” a analizar a esos autores). El libro sirve también como exposición de los métodos con que falsifican la historia estos “demócratas”, lo que les perturba aún más, lógicamente
Es interesante ver la secuencia de la reacción: primero, desde la SER, El País y la mayoría de los medios, una oleada de insultos, exigencias abiertas de censura (empezó el democristiano Tusell, por cierto) y descalificaciones personales. Hasta los sindicatos de la televisión fueron a protestar al Congreso e hicieron la vida imposible a Carlos Dávila, que había osado entrevistarme en TVE2. Todo muy estilo frente popular. Hasta que un tertuliano de la SER advirtió: Con estas cosas le damos publicidad, lo que hay que hacer es pasar de este señor. Y se fue imponiendo una campaña de silencio por parte de los grandes medios de la Triple M y el “gremio” de los charlatanes profesorales, tratando de condenarme a una especie de muerte civil, y también en los grandes medios de derecha (ABC, El Mundo, la televisión cuando gobernaba el PP…), yo, simplemente dejé de existir. Aunque otros medios menores siguieron dándome voz, cosa muy de agradecer en tales circunstancias, y mis libros siguieron vendiéndose mal que bien, por lo que la alarma continuó y dio lugar, en 2007, a la infame ley de memoria de Zapatero. Una ley de deslegitimación del franquismo –que había sido legitimado democráticamente en el referéndum de 1976– y por tanto de todo lo que había venido de él, empezando por la monarquía. Y que cernía una amenaza ominosa sobre quienes, como yo, llevaban la contraria al discurso frentepopulista de quienes no habían aprendido nada de la historia. Esa amenaza han querido concretarla más recientemente con prohibiciones explícitas y multas cuantiosas a quienes no sigan sus dictados.
Un hecho que al principio me sorprendió es que el mito de la república y la guerra civil, con la correspondiente censura de facto, tiene incluso más fuerza en países como Francia, Inglaterra o Usa, que en España, en parte por su indebida identificación con la Segunda guerra mundial. En 2004 ó 2005, la prestigiosa editorial Tallandier anunció en Internet la próxima edición traducida del libro… Y de ello nunca más se supo. Una entrevista que me hizo el historiador Arnaud Imatz fue rechazada por Le Figaro arguyendo que era “demasiado pronto” para decir esas cosas, etc. (se publicó en una revista francesa de historia, creo recordar, que ha desaparecido). En Inglaterra el cotarro está dominado por la llamémosle escuela de Preston, y allí es todavía más difícil ejercer la libertad de expresión al respecto. Solo ha tenido una traducción al polaco, y Los orígenes de la guerra civil al italiano. Pero parece que por fin se ha roto una barrera. Y creo también que los autores de las leyes chekistas de “memoria histórica” o “democrática” no van a salirse con la suya en España.
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Franco y la democracia / ¿Coalición PSOE-PP? / Lepanto / Jóvenes ante la vida
Franco y la democracia
Una de las cosas más patéticas de la derecha es su ardiente deseo de sepultar a Franco en el olvido y “que se ocupen de él los historiadores”. PSOE y separatistas entienden mucho mejor el asunto. Entienden que persiste una herencia de Franco que consideran intolerable. Esa herencia es la unidad nacional, la paz, la monarquía y la democracia. Toda su política desde hace muchos años, tiende a destruir las cuatro cosas. Y el “olvido” de la derecha, basado en su indigencia intelectual (y moral) la ha arrastrado a sumársele en la condena al franquismo y en la falsificación de la historia.
El (falso) problema suscitado es el de la democracia: el franquismo habría nacido sublevándose contra un régimen democrático para mantener una dictadura de 40 años, tesis que ha terminado por aceptar la derecha desde Aznar. Por lo tanto, a la derecha no le cabía otra que seguir las políticas de izquierda y separatistas, autodenominadas democráticas por identificarse con los vencidos de la guerra civil, y so pena de ser tachada de franquista y antidemócrata.
La historia ha sido muy diferente. Franco se sublevó contra un régimen de terror salido de unas elecciones fraudulentas, que avanzaba dramáticamente hacia la disgregación y sovietización de España. Por consiguiente, su objetivo principal siempre fue mantener la unidad nacional frente a los separatismos y la cultura occidental de base cristiana frente a los sovietizantes y sus apéndices políticos. Lo cual era mucho más importante que las formas democráticas, por importantes que estas fueran, pues sin ello el país y su cultura no se mantendrían y la democracia naufragaría, como naufragó en la república. La democracia solo podía funcionar con una sociedad transformada, y eso fue lo que en sus cuarenta años logró el franquismo, sin oposición democrática y afrontando la hostilidad y el sabotaje de casi toda Europa, comunista y demoliberal.
Hubo en el franquismo el intento de crear un régimen que superase a la democracia y al comunismo, sobre la base de la confesionalidad católica –como Dinamarca, por ejemplo, es confesional luterana–. El intento lo hizo fracasar el concilio Vaticano II, a partir del cual el franquismo solo se sostuvo por sus éxitos económicos y el prestigio de Franco. Pero se había construido una nueva sociedad, próspera y sin los odios y amenazas del pasado, sobre la cual podía plantearse una democracia no convulsa o suicida como la republicana. Y por eso la transición se hizo a partir del propio régimen, con un jefe del Movimiento y un monarca nombrado por Franco, de la ley a la ley, es decir, con reconocimiento de la legitimidad histórica del franquismo, y contra las rupturas dementes pretendidas por una oposición que pretendía reivindicar al Frente Popular. Esto fue posible porque la historia estaba aún fresca en la mente de la mayoría, no sometida a la tergiversación sistemática de la memoria de los amigos de las chekas que han terminado por dominar el panorama.
Una democracia real y no convulsa tenía que apoyarse necesariamente en los logros del franquismo, no en su destrucción como pretende el nuevo frente popular de separatistas y liberticidas totalitarios. Liberticidas cada vez más poderosos debido a la degradación intelectual y política de la derecha. Bien es verdad que es preciso clarificar la cuestión de la democracia, sobre la que no tienen fin las discusiones bizantinas.
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Crónica. ¿PSOE y PP amigos?
**Dice Abascal que PSOE y PP comparten la “agenda 2030″, por lo que terminarán intentando gobernar en coalición. En efecto, lo que define a un partido es su estrategia a largo plazo y no sus contradictorios gestos tácticos de ocasión. Para el PP, el enemigo principal no es el PSOE o los separatistas, con los que siempre se ha entendido: es VOX.
**El gobierno trata de atar de pies y manos a la policía. Es natural: un gobierno de delincuentes siente solidaridad con los suyos
**Bielorrusia envía a miles de emigrantes iraquíes y sirios a Polonia. Esos emigrantes proceden de la destrucción de sus países por la OTAN. Bielorrusia, con Putin al fondo, devuelve a la UE sus “favores” económicos.
**En Polonia, después de la experiencia comunista, la UE pareció un paraíso. Han ido dándose cuenta progresivamente de que no era para tanto. Después del totalitarismo soviético sufren el despotismo de Bruselas.
**Pintan a la Cifu como víctima de un “juego sucio”. En cambio sus políticas proabortistas, proLGTBI, promemoria histórica, etc., eran juego limpio. Lástima de cremitas.
**Dice Ayuso que quiere hacer todo lo que pueda por España. ¿Cómo está, entonces, en el PP? ¿O es que nunca se percató de la política de ese partido con los separatistas y con Zapatero?
**¿Cómo contrarrestar la colonización cultural por el inglés? De momento, enviando cartas de protesta a partidos, medios y empresas que contribuyan a ello, utilizando también las redes sociales. Por algo hay que empezar.
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Lepanto
La batalla de Lepanto empezó con el gran éxito táctico de encajonar a la turca en el golfo de Lepanto, impidiéndole sacar partido de su superioridad maniobrera. Ello permitía a los cristianos, al mismo tiempo, utilizar a fondo su superioridad artillera. Esto fue una gran decisión de Juan de Austria. Quien lo vio claro fue el almirante turco Uluch Alí, mucho más experto que su superior Alí Bajá. Uluch propuso evitar el combate y retroceder hacia un punto más estrecho del golfo donde los cristianos, si caían en la trampa de perseguirle, caerían bajo el fuego de dos fuertes costeros. Pero Bajá tenía órdenes del sultán de combatir, y lo hizo.
En aquellas condiciones, la lucha iba a parecerse a la de tierra, con las naves abordándose y empotrándose unas en otras. La lucha proseguiría durante horas sin victoria de ninguno. El dispositivo cristiano tenía el defecto de que su lado derecho o sur, encargado a Andrea Doria, no disponía de barcos suficiente para taponar la salida a los turcos. Doria navegó más al sur para impedir por allí una maniobra envolvente de sus contrarios, pero al mismo tiempo debilitó su propia izquierda. Uluch vio enseguida la ocasión y se precipitó con sus cien galeras, rompiendo la débil línea de Doria. En ese momento se abrió para los turcos la posibilidad de destruir la flota cristiana envolviéndola por retaguardia. Y así habría ocurrido probablemente de no haber intervenido Álvaro de Bazán, que destruyó la maniobra de Uluch, que tuvo que escapar maltrecho con menos de un tercio de sus barcos. Por cierto que el clarividente Uluch ya había supuesto que detrás de la flota cristiana había otra, invisible por el momento, pero no podía saber hasta qué punto era hábil su almirante. De paso, Bazán suministró nuevos refuerzos a la nave de Juan de Austria, cuando sus enemigos de la nave capitana turca llevaban las de ganar, y poco después el estandarte cristiano se izaba en la capitana turca, desmoralizando la resistencia.
Si a alguien puede atribuírsele especialmente la victoria es a Álvaro de Bazán, probablemente el mejor almirante del siglo XVI. Sin embargo, la versión veneciana, a menudo aceptada por los historiadores, es que en su ala –la izquierda o norte, en la que luchó Cervantes–, había barrido a los turcos, decidiendo en cierto modo el combate. Pero, como observa Jean Dumont, si ello fuera cierto, habría intentado sin duda la misma maniobra que Uluch para tomar por retaguardia a los turcos, lo que no ocurrió. La lucha en aquella ala se mantuvo en tablas, como en casi todo el resto, y cuando Uluch tuvo que escapar, lo hizo por esa zona, más segura para él, porque la encarnizada pelea de los venecianos les impedía distraerse para atajar su huida.
Lepanto fue una batalla decisiva, al modo de Salamina. Esta salvó a la Grecia europea, aunque no destruyó el poderío persa. Lepanto no destruyó el poder otomano, pero salvó a Italia, España y el Mediterráneo occidental de la amenaza otomana, que pesaba gravemente sobre ellas desde principios de siglo.
Francia, Inglaterra y los protestantes sintieron la derrota turca casi como si hubiera sido propia.
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Jóvenes ante la vida
Desde luego, Cuatro perros verdes podría haberse desarrollado a lo largo de semanas, meses o algún año, pero me pareció que habría perdido en fuerza y síntesis. Sonaron gritos exigió atender a los diez años entre 1936 y 1946 porque forman una época muy característica y violenta. Lo que me importaba en las segunda novela era la personalidad de cada personaje en sus circunstancias vitales generales y particulares. De modo general, eran los cuatro hijos de la paz, la prosperidad y la calma de la época, pero dentro de ello cada uno era muy diferente en sus inquietudes y planteamientos de vida. El más “normal” era Santi, joven creyente que pensaba en seguir la senda trillada de la mayoría: terminar la carrera, conseguir algún buen empleo, casarse con su novia enfermera y tener y mantener familia. Las sendas trilladas son a menudo despreciadas, pero son las que mantienen la estabilidad social, mientras que quienes se salen de ellos, aunque puedan innovar, destacar y ganar admiración, se exponen también a la soledad y al fracaso, que es el destino más habitual.
Chano representa el carácter contrario, del ambicioso idealista que desdeña las normas y conductas comunes, no soporta la vida “normal” con sus días “siempre iguales”, y busca a su vida nuevos caminos, a ser posible gloriosos. A pesar de su diferencia con Santi, siente por él, por su sentido común, confianza y cariño. Es también más joven que los otros, y más ingenuo. Creo que los dos personajes son muy reales y fáciles de identificar, aunque en aquellos años los contrastes estaban más marcados. Santi, a pesar de su normalidad, siente una incertidumbre de fondo, manifiesta en su fascinación por la salida y ocaso del sol, y los pensamientos desconcertantes que le sugieren. En cuanto a los otros dos y al líder estudiantil comunista…
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Franco sobrevive / Cultura y Triple M / Trilogía y épocas
Franco sobrevive
Según una encuesta de Martín Varsavski, agente de la colonización cultural, el 51% de los españoles tiene una opinión positiva de Franco, contra un 34 negativa y un 15 neutra. No sé si refleja la realidad, porque los 40 años de calumnias permanentes de la Triple M y del coro de charlatanes universitarios es probable que hayan cuajado más. Los pocos políticos decentes que hay no se atreven a exponer con claridad la realidad histórica precisamente porque temen chocar con una opinión pública mayoritaria creada por esas campañas. Pero Franco sobrevive a los intentos de matarlo, como le pasa a Montesquieu. Siempre creí que esas campañas tenían más volumen que efecto, que una masa considerable de población no acababa de creérselas, y que una exposición clara de los hechos podría volver al revés dicha opinión. Se trata de una cuestión política crucial, pues en la falsificación antifranquista de la historia se han apoyado las derivas separatistas, terroristas y liberticidas de los corruptos. Recuperar la historia es, por tanto imprescindible para recuperar una democracia fallida. Al respecto debe quedar claro que:
*Quienes odian a Franco son los separatistas, etarras, socialistas, comunistas y señoritos del PP. Ese odio les une a todos, lo mismo que la corrupción. Nadie que se dé cuenta de esta evidencia puede dar crédito a sus “historias” ni a sus pretensiones democráticas.
*La falsedad de la historia que difunden queda de manifiesto en su incapacidad para sostenerla en un debate historiográfico libre. Por eso recurren a leyes de tipo soviético, rebautizadas como democráticas para más injuria, que pretenden dictar a los españoles lo que deben pensar de su pasado e impedirles conocer la verdad.
*El referéndum de diciembre de 1976 afirmó por abrumadora mayoría popular el paso del franquismo a la democracia “de la ley a la ley”, es decir, reconociendo la legitimidad histórica del franquismo como base para una democracia no convulsa como fue la II República. Desde entonces la democracia ha ido degenerado precisamente por la negación de esa legitimidad y de la voluntad popular expresada en dicho referéndum.
*Una democracia no se sostiene en una sociedad pobre, cargada de odios políticos y con grandes desigualdades sociales, como fue la república. Y el franquismo fue quien creó, entre otras cosas, una nueva sociedad próspera y muy mayoritariamente reconciliada en una nación unida y soberana. La democracia proviene y solo puede provenir de esa sociedad, construida con algunas inevitables restricciones de las libertades políticas frente a mil enemigos internos y externos.
*La democracia nunca pudo venir de la oposición al franquismo, que fue comunista y /o terrorista-separatista (ETA). Partidos semejantes hicieron de la república un régimen caótico y violento, y organizaron deliberadamente la guerra civil. Y desde el paso a la democracia después de Franco no han hecho otra cosa que socavar las libertades y la unidad nacional y su independencia. Deben aprender la lección de la historia antes de repetir lo peor de ella, todavía es tiempo.
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Crónica Cultura y Triple M
**A pesar de Ayuso, el PP no es alternativa al PSOE y los separatistas: lleva decenios como auxiliar y no oposición de ellos. No puede evolucionar sin desintegrarse.
**Pretender que VOX y el PP defienden en el fondo lo mismo es estafar deliberadamente a los votantes. Puede haber acuerdos postelectorales entre ellos o con otros, pero los votantes deben saber claramente a qué partido votan.
**Veo un encuesta sobre los cinco politicastros más valorados en España. Todo tiorrillas, empezando por la comunista, menos el Doctor, en cuarto lugar. De un pueblo tan embrutecido y sin criterio se puede esperar cualquier cosa mala. Afortunadamente hay otros indicios.
**Veo que se ha montado un “Día internacional de los animales”. ¿Para qué un día, si están todos los días en el poder?
**Un programa de gobierno debería enfocar un gran proyecto cultural y también medidas contra la Triple M, para impedir ese gran monopolio de la manipulación.
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En la Conferencia de Teherán, noviembre de 1943, cuando ya se daba por segura la derrota de Alemania y de Japón, los Tres Grandes (Roosevelt, Stalin y Churchill), diseñaron el mundo de la posguerra. El tercer grande logró evitar de momento la cuestión su imperio colonial, pero ya hubo indicios de que los otros dos no lo aceptarían; 204 – Teherán: los tres grandes reparten el mundo | El método en historia – YouTube
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Trilogía y épocas
Mientras escribía Sonaron gritos y golpe a la puerta, se me ocurrió la idea de una trilogía, cuyo trasfondo histórico fuera la guerra civil, los hijos de esta, es decir, la generación de los años sesenta, y la actualidad. Dicho trasfondo trazaría la evolución histórica del país, sin ser una novela histórica. La tercera no sé si saldrá finalmente, pero importa ver las diferencias entre las dos primeras. Gritos y golpes transcurre en una época de guerra y terror, ante la cual cabían poca variedad de posturas: desde unirse al terror a luchar violentamente contra él, pasando por desentenderse y tratar de sobrevivir, sea pasando inadvertido, huyendo o trepando hábilmente con unos y otros.
En cambio la segunda novela, Cuatro perros verdes, se desarrolla en un período de paz y prosperidad creciente. Claro que la prosperidad se vivía en Europa a la sombra de una guerra fría susceptible de volverse caliente, incluso nuclear. Recuerdo la impresión que me produjo Alemania en 1966, teniendo yo 18 años, con frecuentes convoyes militares, señales de tanques en las carreteras, etc.; o un ensayo de alarma aérea en París. Esa sombra condicionaba muchos ambientes y actitudes, alimentando inclinaciones nihilistas que estallarían en el mayo del 68. Pero esa sensación no existía en España, que parecía vivir, vivía de hecho, en una especie de burbuja en la que los conflictos europeos y mundiales se veían como algo ajeno, como un espectáculo, alarmante pero no mucho.
Los jóvenes de la primera novela eran muy distintos de los de la segunda. En la primera no tenían más remedio que elegir con muy pocas alternativas, empujados por unas duras circunstancias, mientras que los “cuatro perros verdes” abordaban la vida como una variedad de opciones de trabajo, de carrera, amorosas, en las que estaba excluida la violencia en principio, con un trasfondo vital del sentido de todo ello, que a los de gritos y golpes no se les presentaba o apenas. El problema existencial era muy diferente: un fuerte impulso con posibilidades casi infinitas, pero con una trastienda de inquietud por su posible absurdo. En cada uno de los cuatro, más el quinto, la cuestión se plantea de modo diferente. Y todo ocurre en una jornada, en la que se desenvuelve la cuestión vital, mientras que el relato anterior transcurre en diez años. Esta diferencia tiene su porqué.
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Historia ultracientífica / La II República y Europa / Olvido de la transcendencia / Catolicismo y España
En la Conferencia de Teherán, noviembre de 1943, cuando ya se daba por segura la derrota de Alemania y de Japón, los Tres Grandes (Roosevelt, Stalin y Churchill), diseñaron el mundo de la posguerra. El tercer grande logró evitar de momento la cuestión su imperio colonial, pero ya hubo indicios de que los otros dos no lo aceptarían; 204 – Teherán: los tres grandes reparten el mundo | El método en historia – YouTube
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Crónica Historia ultracientífica
**Necio Aznar exige a Pollo Doctor una mayor relación (de dependencia, obviamente) con respecto a Usa. Como la que él tuvo cuando la guerra de Irak, de tan mal efecto para Usa, España y sobre todo el propio Irak.
**Un tal Vaclav Smil, autor favorito de Bill Gates, explica la historia: Los reyes y las reinas, así como las condiciones de vida, no son otra cosa que la materialización y el resultado de los flujos energéticos. Eso no se puede negar, como tampoco que están compuestos de átomos. Así, la humanidad y su historia debería explicarse por los átomos y los flujos esos. Buen paso adelante en el materialismo –por lo tanto muy científico– más avanzado que el materialismo clásico, fundamentado en la economía, que podría no resultar tan materialista como decían.
**Lo ideal sería que el PP desapareciera, como la UCD. No es probable que ocurra a corto o medio plazo, por lo que urge que VOX cobre la mayor relevancia distinguiéndose claramente del PP. Después de las elecciones serían posibles acuerdos, que serán tanto mejores cuanto más fuerza consiga VOX.
**¿España es diferente? Todos los países europeos son diferentes entre sí, aunque con un fondo cultural semejante. Pero España es más diferente: la Unión europea es una consecuencia no tan lejana de las dos guerras mundiales. En las que España, afortunadamente, no participó.
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La II República y Europa
La II República fue acogida con gran expectación en Europa. Desde la PMG los regímenes más o menos demoliberales estaban en crisis, primero por la propia guerra entre regímenes de ese tipo, por el surgimiento de la URSS y luego por la gran depresión de los años 30. En aquellas condiciones, muchos países tuvieron que recurrir a gobiernos autoritarios, y en Italia al fascismo, para defenderse de la subversión comunista, ante la cual fallaban los recursos liberales. En España esa reacción fue la dictadura de Primo de Rivera, que logró curar los tres cánceres que habían casi echado abajo al régimen liberal de la Restauración: el terrorismo anarquista, la guerra del Rif y el auge de los separatismos, listos para echarse al monte. Además había logrado civilizar, por así decir, a un PSOE hasta entonces ultrademagógico, y asegurar una prosperidad no vista anteriormente. Sin embargo se dio el caso llamativo de que izquierda y derecha terminaran aliándose para echar a Primo y liquidar su legado, en lugar de construir sobre él. Los monárquicos creyeron poder volver a la situación (desastrosa) previa a la dictadura, y los republicanos decidieron acabar de paso con la monarquía. Y así fue cómo llegó la república, traída por políticos derechistas, no por la izquierda, pero apropiada por esta a partir de la llamada “quema de conventos” (y bibliotecas y escuelas), en nombre de una pretendida democracia que no aceptaba un gobierno de derecha.
La evolución española parecía contradecir la de otros países europeos hacia regímenes autoritarios, y fue saludada en la Europa liberal como un triunfo de la democracia, y así ha querido verlo una vasta (y basta) historiografía. En Europa, como decía el arrepentido Ortega de Einstein, se ignoraba por completo lo que era y había sido España (aunque la ignorancia era y es recíproca). Claro que el propio Ortega había distorsionado la historia de su propio país y contribuido al caos (“No merecemos que nos perdonen”, diría su amigo Marañón). Ese grave error llevó a la guerra civil. Entender la dinámica del proceso, que no se limitó a desórdenes como tiende a pensar la derecha, es lo que he querido exponer en el libro de síntesis La Segunda República Española. Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen
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Olvido de la transcendencia
La tragedia es poco aceptable en el cristianismo, que cifra la salvación del hombre en el más allá, por lo que los desastres en este mundo tendrían importancia menor, salvo que condujeran a algunos al fuego eterno, si bien no puede haber constancia de que alguien en concreto lo haya sufrido. Y las vías para entrar en el Reino, es decir, la imitación del cordero manso y humilde, la otra mejilla, el perdón siete veces siete, etc., tampoco generarán la figura del héroe épico, a menos que demos al concepto de épico un sentido demasiado amplio.
Observemos otra opción, la de Omar Jayam: ¿qué hacer si nos es totalmente inaccesible la razón de nuestra “llegada, estancia y salida”? Su respuesta es triple: burlarse de los que dicen saberlo y no pueden ser más que charlatanes; dejarse llevar en lo posible por los instintos, que después de todo ha puesto Dios en nosotros; y aturdirse un tanto con vino, que hace sentir la vida menos dolorosa. Esa podría ser la vía hoy predominante: mezcla de hedonismo, diversión evasiva y olvido deliberado de cualquier transcendencia. Desde ese punto de vista, la épica y la tragedia solo funcionarían como un entretenimiento frívolo o burlesco, y es lo que realmente refleja la mayor parte de la literatura y el cine actuales. Los griegos y romanos sí creían en una transcendencia, solo que sumamente lúgubre (si bien terminaron admitiendo unos Campos Elíseos para los buenos, algo semejante al cielo cristiano). Pero como de ello no existe la menor prueba tangible, y la vida real nos acosa con sus exigencias prácticas, mejor parecería olvidar la cuestión.
A pesar de lo cual, la cuestión permanece como una esfinge cuyo enigma ningún Edipo hubiera resuelto.
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Catolicismo y España
¿La esencia de España es el catolicismo? El catolicismo es una religión universalista. España es España, no el universo. Y también son católicas Francia, Italia, Polonia, Austria, Irlanda, Croacia… ¿Eso las hace iguales política e históricamente? ¿O alguna es más católica que las demás? La hija primogénita y preferida históricamente por Roma no es España, sino Francia. España expandió el catolicismo y lo defendió contra islámicos y protestantes en el siglo XVI, pero no es un producto histórico de la Iglesia sino, culturalmente, de la Roma pagana, y políticamente, de Leovigildo, cuyo designio político estuvo a punto de naufragar por su católico hijo Hermenegildo. Nadie niega la importancia del catolicismo hispano desde la Roma cristiana, Recaredo o la Reconquista, pero en esta era mucho más fundamental para la Iglesia la expulsión de los moros que la unidad de España, precisamente porque es universalista: así, la independencia de Portugal debe mucho a la Iglesia. Por otra parte, ¿qué significa políticamente esa esencia católica de España? ¿Volver al Antiguo Régimen, como parecen pretender algunos, o bien aceptar gran parte de las consecuencias de los cambios y revoluciones liberales? España podría ser un estado confesional católico de igual modo que Dinamarca lo es luterano. Pero Roma, que es el centro orientador del catolicismo y no Madrid, ha decidido lo contrario. Y desde Trento, la influencia del catolicismo español sobre la Iglesia en general, ha ido descendiendo. En el Vaticano II fue prácticamente nula, lo que indica un significativo anquilosamiento intelectual. En España ha tendido a desatenderse el dicho de Jesús: “A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”, una diferencia difícil en la práctica, pero necesaria.
Creado en presente y pasado
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