“Republicanos” / Campaña por la verdad / Tolstói y la literarura / Novelas de humor

 La trayectoria criminal del PSOE, en Una hora con la historia. Fracasa la insurrección en Madrid: https://www.youtube.com/watch?v=cZ63DHJkMWE 

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El empleo de una terminología algo precisa es esencial para evitar trampas ideológicas y políticas en las que se cae fácilmente. Así es frecuente denominar “movimiento obrero” o “partido obrero” a grupos políticos que afirman representar a los obreros; o representantes de “la mujer” a los feministas; o “minoría vasca” en el parlamento, a los grupos separatistas, etc.  Esta perversión del lenguaje nunca es inocente, pues distorsiona la comprensión de la realidad política o histórica.

Uno de los efectos más distorsionadores es la habitualísima definición del bando perdedor de la guerra civil como “republicano”, sugiriendo que continuaba a la II República; y que, por tanto, el bando contrario era el golpista agresor a la legalidad republicana presentada como democrática. El término supone un desenfoque esencial que termina impidiendo los debates o convirtiéndolos  en diálogos de sordos.  El uso del término “republicano” es prácticamente universal, a derecha e izquierda, pero por eso mismo importa más  combatir esa falsificación, que enturbia ya de entrada la comprensión de la guerra. Es asombroso que tal disparate permanezca a pesar de la ingente bibliografía acumulada sobre aquel conflicto.

Por eso, en Por qué el Frente popular perdió la guerra, trato de explicar, una vez más, que quienes  destruyeron aquella república fueron precisamente los llamados republicanos. Lo hicieron en dos etapas: primero sublevándose en 1934  contra la legalidad y el gobierno salido de unas elecciones democráticas, ganadas por las derechas con amplia mayoría;  derrotada la insurrección, planteada abiertamente como guerra civil por el PSOE y los separatistas catalanes,  volvieron a la carga con un frente popular formado por los mismos básicamente, es decir, totalitarios y separatistas. Estos aprovecharon unas elecciones innecesarias, provocadas por un dirigente derechista algo demente, Alcalá-Zamora, para declararse ganadores mediante el fraude. Y a continuación impusieron un régimen de terror con cientos de asesinatos, incendios y abusos, con destrucción de la independencia judicial, etc, que provocaron una rebelión muy justificada.

 Así, la guerra, o mejor, la reanudación de la guerra, surgió por el doble motivo de que el Frente Popular, por su mera composición,  amenazaba muy gravemente con imponer un régimen de tipo soviético y con  desintegrar la unidad nacional. Y porque partía de unas elecciones antidemocráticas y fraudulentas, seguidas  de un auténtico reinado del terror. La guerra no fue entre republicanos y monárquicos o cosa por el estilo, y el bando nacional no luchó contra una democracia en la que nadie creía en ninguno de los dos bandos, sino por salvaguardar lo más esencial: la unidad de España, la cultura cristiana e impedir un régimen de tipo soviético. La democracia exige un tipo de sociedad que entonces no se daba, aunque sí al final del franquismo.

Como la cultura histórica y democrática de nuestros políticos y partidos es más que precaria, parece que casi nadie se ha percatado de que, desde Zapatero, se ha destruido en gran medida la legalidad salida del referéndum del 76 y de la Constitución del 78. De hecho se ha instalado un nuevo régimen, que impone leyes alucinadas como las de memoria histórica y de género, y  pretende desarticular la nación. Por eso hoy vivimos en golpe de estado permanente.

La diferencia con respecto a la república, es que entonces había una derecha, la CEDA, que se oponía a los designios del Frente Popular, mientras que en la actualidad la derecha,  PP y C´s es auxiliar y promotora también de las leyes totalitarias y de los separatismos bajo capa de “centrismo”.  El auge repentino de VOX se explica porque recoge y da cauce a la inquietud de millones de españoles cada vez más alarmados por un proceso disgregador y liberticida cada vez más amenazador. Millones de españoles, que, desde luego, de ningún modo admitiremos que se salgan con la suya.  

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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 Para la campaña por la verdad y la libertad

**El Doctor y su banda de estafadores quieren cárcel y multas para quienes discrepen de sus desvaríos. Y ahí está el nudo de la cuestión: quienes deben ir a la cárcel son precisamente esos canallas.

**El PP es, intelectualmente, nada con sifón; moralmente una banda de señoritos cutres y oportunistas; políticamente un auxiliar de la izquierda y los separatistas.

**Ha dicho el general Chicharro que la monarquía, el ejército y sobre todo la Iglesia, se lo deben TODO a Franco. Añado que también la democracia se debe a él, a la nueva sociedad creada en el franquismo. ¿O puede creer alguien que la oposición a aquel régimen, que fue fundamentalmente comunista o terrorista, podía traer cualquier democracia?

**VOX puede y creo que debe denunciar la ley de memoria histórica con cuatro argumentos a) Es una ley anticonstitucional y antidemocrática, que vulnera las libertades más elementales. b) Sobre Franco la opinión es libre, por eso ningún grupo tiene derecho a imponer la suya, y menos usurpando el poder del estado. c) La historia criminal del PSOE le priva de la menor autoridad moral para condenar a nadie; y d) La versión del franquismo que intentan imponer es la elaborada por comunistas, separatistas y terroristas. Por todo ello la lucha contra esa ley es la lucha absolutamente necesaria por la la democracia y la convivencia de los españoles en paz y en libertad, hoy  en peligro cada vez más serio.

**También es preciso combatir la histeria de género. Muchos creen que oponerse a ella quitaría a VOX muchos votos, pero serían muy pocos y en cambio le añadirían muchos más. Hay millones de españoles hartos y acobardados por la demagogia y l el matonismo de los partidos LGTBI, desde Podemos o la ETA al PP y Ciudadanos. Pero basta un discurso claro y combativo para ir derrumbando todo ese podrido tinglado. 

**Llevo mucho tiempo proponiendo un vídeo que recoja  los gritos de las manifestaciones feministas, sus consignas, sus pintadas y sus dichos. En ellos se resume todo el llamado pensamiento feminista.  No harían falta ni comentarios. Un vídeo así evitaría perder el tiempo en mil lucubraciones y ñoñerías.

** Algunos “pensamientos” feministas”: “Solas y borrachas” “Putas y aborteras”, “Menos rosarios y más bolas chinas”, “Os ahogaremos en la sangre de nuestros abortos” “La única iglesia que ilumina es la que arde”,  Y así sucesivamente, a cientos, cada cual más reveladora. 

** Me preguntan a menudo: ¿Qué va a pasar? Respondo: piensa mejor en lo que puedes hacer. Ya lo recomendaba el filósofo Julián Marías hace años, cuando empezaba a acumularse toda la basura política. ¿Y qué puede hacer cualquier persona? Ahora mismo vuélquese en la difusión de este programa, de mi blog, de libros que ofrezcan un discurso coherente  con datos y argumentos de la situación. Por cierto, el próximo día 12 presento en el Casino de Madrid Por qué el Frente popular perdió la guerra”, a las 19,00

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Tolstói y la literatura

“Yo creo que quien escribe no tiene sino una tarea: la de comunicar a los demás esos pensamientos y creencias que han hecho de su vida una vida de júbilo. El júbilo, el verdadero júbilo, se halla únicamente en la compresión de la verdad evangélica y en aplicar esa verdad a las diferentes circunstancias de la vida. (…) Pero existe un peligro: escribir como consecuencia del razonamiento y no  de esa sensación que debería apoderarse del hombre en su totalidad Lo más importante es escribir  sin prisas, no escatimar correcciones (…), no escribir mucho y no hacer, por Dios, , de la escritura un medio de subsistencia o para ganar  importancia a los ojos del mundo. En mi opinión, es tan malo escribir obras inmorales como escribir textos edificantes con frialdad,  sin estar convencido de lo que se enseña, sin el deseo ferviente de transmitir  a la gente aquello que a ti te hace feliz (…)

“Sus cuentos (…) tienen para mi gusto un carácter desagradable, literario, un poco folletinesco, y les falta contenido (…) Por carácter literario quiero decir que está dirigido a los lectores de periódicos, a un público educado (…) El lector imaginario para el que usted escribe no ha de ser  ni hombre de letras, ni redactor de un periódico, ni funcionario, ni estudiante, etc., sino un campesino de unos cincuenta años con cierta instrucción”

(carta a F. A. Zheltof, 1887)

A esto se puede objetar que por entonces escribió Sonata a Kreutzer, que es cualquier cosa menos jubilosa; y tampoco lo es la lección moral sobre el matrimonio que de allí quiere extraer, por muy evangélica que la suponga. Por otra parte, basta leer los diarios o la correspondencia del autor para comprobar que su vida fue escasamente jubilosa y más bien atormentada en una lucha interminable  entre sus exigencias morales y sus impulsos instintivos, y los sentimientos agudos de culpa que le suscitaban. Más adecuada parece su crítica a la literatura “racional”, siempre rebuscada y casi siempre tediosa. Han sido los marxistas quienes la han llevado a su pesado cenit con el “realismo socialista”.

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Me pasa el escritor Luis Segura un relato humorístico suyo, El caso Lodares, breve historia disparatada con abundante guiños  sociales, situada en Albacete. Los personajes quedan allí lo bastante dibujados como para que puedan dar lugar a buenas continuaciones.  Le comento mi afición de adolescencia  por Wodehouse y por las aventuras de Guillermo Brown, de Richmal Crompton. Y lo que es la diferencia generacional, no conocía a ninguno de ellos.

Los “guillermos”, por cierto, tuvieron enorme difusión en España por los años finales de los 50 y principios de los 60.  Wodehouse era menos conocido, pero recuerdo lo mucho que me reí en mi adolescencia con Jeeves y otros de sus personajes en la biblioteca municipal de Vigo, donde tenían una buena colección. Los “guillermos”, de la editorial Molino, los compraba ahorrando del tranvía, bien yendo a pie al colegio o tirándome en marcha cuando venía el cobrador. Por curiosidad he mirado en internet algunas opiniones de Savater y Javier Marías, capaces de convertir a Guillermo en un progre vulgaris.  Los leía entre los once y los catorce años, es posible que ahora no me gustasen tanto. Por cierto que me sorprendió saber que los guillermos no tenían autor, sino autora, porque penetra muy a fondo en cierta psicología masculina infantil. Tengo verdadero agradecimiento personal a los dos escritores no solo por los ratos buenos que me hicieron pasar, sino también porque me procuraban una válvula de escape a las tensiones internas típicas de la pubertad. 

No recuerdo casi nada de los argumentos de aquellas obras, pero algo quedaría de ellas en los cientos de cuentos que contaba a mi hija de pequeña, y que la hacían reír mucho. Y, en fin, mi primera novela, El erótico crimen del Ateneo, es también de humor, aunque un humor mucho menos amable que el de los dos autores mencionados, y con alusiones que no todo el mundo capta.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih] Un detective catalán penetra en el sórdido mundillo de la intelectualidad organizada madrileña. Una novela negra como la vida misma: https://www.amazon.es/El-erótico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8 

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Jayam (15) Las revelaciones / Varela Ortega (4), y la División Azul / Tolstói sobre literatura

**España sufre un golpe de estado permanente, con derivas totalitarias,  por el gobierno y los separatistas. Políticos y partidos se mueven como sonámbulos  sobre una población en gran parte embrutecida moral y sexualmente. Efecto de tres décadas de auténtica “cultura” del embuste.

**Preguntan muchos: “¿qué va a pasar?”. Respondo: “pregúntate qué puedes hacer”. Recomendación que hacía Julián Marías cuando toda la basura actual comenzaba a acumularse.

**Contra lo que muchos piensan, oponerse de frente a la histeria feminista, homosexista y similares  quitaría a VOX muy pocos votos y le añadiría muchos más. Hay millones de españoles hartos y acobardados por la demagogia de esos y esas canallas, que necesitan un discurso claro y un cauce político, de los que les han privado PP y C´s.

**No solo la monarquía y la Iglesia y el ejército  lo deben TODO a Franco, como ha señalado el general Chicharro. También se lo debe la democracia. ¿O alguien cree que esta podría venir de la oposición al franquismo, prácticamente toda ella comunista y/ o terrorista?

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Jayam y las revelaciones religiosas

La deslumbrante visión  sintética de Jayam sobre la situación humana implica tres preguntas distintas: “¿Por qué he sido traído al mundo?  ¿Para qué estoy en él? ¿Por qué seré expulsado de él?”. Aunque la primera pregunta pueda estar mal hecha, ya que presupone un “yo” anterior a su propia vida, en conjunto basta plantearlas así para entender de entrada la imposibilidad de una respuesta racional. Y sin embargo, en esas preguntas se encuentra la raíz de la religión, la moral y la filosofía que recorren la existencia de los pueblos y de la humanidad entera, la angustia difusa en el plano individual y la preocupación especial hasta obsesiva  de algunas personas.

Como la psique humana no puede admitir esa imposibilidad, que privaría de todo sentido y claridad a su propia vida,  elabora de todas formas una respuesta, que no puede ser racional, pero sí sentimental e imaginativa. Según Comte, el ser humano pasaría de la etapa religiosa (teológica) a la filosófica (metafísica, de la Ilustración) y científica (positiva).  Hay ahí un error de base, porque la ciencia no da respuesta positiva, precisamente, a la inquietud humana, sino que, por método y concepción, elimina la noción de sentido; y la crítica racional de la religión lo que produce son ideologías,  especie de religiones sucedáneas, y todas ellas remiten a alguna forma de fe: hay que creer porque no es posible conocer.

Las religiones, como las ideologías, parten de alguna “revelación” otorgada a alguna persona particular. Revelación sobre la causa y sentido de la condición humana. Moisés, Buda, Jesús, Mahoma, por citar unos cuantos. El propio Comte, Locke, Adam Smith, Marx, Bakunin, Mussolini o Hitler en el ámbito de las ideologías. Las exposiciones de todos estos equivalen igualmente a revelaciones, con una diferencia sobre las religiones, a las que tratan de superar: que tratan de eliminar la idea de un poder más allá del humano, con  lo que terminan cortando la raíz de la moral.

 Consideremos ahora otra situación: la de unos seres más o menos humanos  que conocieran las repuestas a las preguntas de Jayam: ¿qué consecuencias tendría tal conocimiento?

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Años de hierro - España en la posguerra 1939-1945 (Bolsillo (la Esfera))

Varela Ortega y la División Azul

Antes de entrar en la  cuestión de la autarquía haremos un inciso sobre la División Azul, otra manifestación típica del espíritu prevalente en España por entonces, y que permitió al país mantener la neutralidad contra todas las tentaciones y  presiones,  reconstruirse con sus propias fuerzas y derrotar al maquis y al aislamiento.  Según Varela, Hitler fue reacio a la participación de extranjeros en su guerra (se ve que no tuvo éxito en ello, pues participaron  hasta dos millones entre italianos, rumanos,  húngaros, bálticos y finlandeses, aparte de unidades menores de voluntarios franceses, holandeses, noruegos y otros,  unidades de caucásicos y musulmanes, más los rusos de Vlásof y los auxiliares rusos y ucranianos (hiwis, quizá hasta un millón). Varela da a entender que Hitler solo apreciaba a los finlandeses, y entre los demás cuenta a la División Azul “en parte voluntaria” (tan “en parte” que  bastantes voluntarios tuvieron que quedarse al no haber plaza para ellos, y no faltaron oficiales que debieron luchar como simples soldados).

   La intervención de la DA habría sido por lo demás “irrelevante”, dice Varela, lo que parece lógico en una guerra en que las divisiones de un lado y de otro se contaban por centenares. Pero esa lógica falla. Los españoles no solo lucharon de modo destacado contra fuerzas soviéticas muy superiores,  sino que contribuyeron decisivamente a frustrar una de las mayores ofensivas soviéticas,  en torno a Leningrado. Esta ofensiva,  diseñada a imitación de la de Stalingrado por Zhúkof –probablemente el general más exitoso de la guerra en cualquiera de los ejércitos– debía liberar la asediada ciudad cercando a grandes fuerzas alemanas mediante una tenaza desde los arrabales de Leningrado  al norte y desde el Vóljof al este. A la DA le correspondió frenar,  en Krasni Bor, el brazo norte de la tenaza,  soportando el bombardeo más intenso de la guerra en un sector estrecho (5 kms.).  Y lo frenó, en condiciones casi imposibles. El brazo del Vóljof lo frenaron los alemanes, que no tuvieron que aguantar allí  un ataque tan terrorífico. De tener éxito, la ofensiva habría causado un desastre de grandes proporciones a la Wehrmacht.  Como fue uno de los pocos fracasos de Zhúkof, los soviéticos procuraron olvidarlo, pero lo referente a esta ofensiva está bien estudiado. Así que el papel de la DA fue algo menos irrelevante de lo que quiere suponer el señor Varela Ortega.

   Aunque abundaron los roces entre españoles y alemanes (estos solían encontrar a los hispanos poco disciplinados y propensos a tratar con demasiada familiaridad a judíos y civiles rusos), Hitler desde luego apreció el esfuerzo de la DA, a la que concedió privilegios que no tenían otras fuerzas extranjeras. Su jefe,  Muñoz Grandes obtuvo una de las condecoraciones más valiosas, recibiendo la tropa una lluvia de cruces de hierro y otras medallas. Además, la DA tuvo un comportamiento ejemplar con la población civil rusa, y ningún intento de achacarle crímenes de guerra se sostuvo. Fue probablemente la unidad de su tipo más humanitaria de las que lucharon en el este o el oeste. En años aún recientes ha habido encuentros entre veteranos soviéticos y españoles, y del aprecio alemán cabe destacar el abrazo de Helmut Kohl en el alcázar de Toledo, a “un miembro de aquella heroica división”.  Un ex divisionario, hace bastantes años, me comentó que había viajado por Alemania a finales de los años 50. No sabía alemán, pero al declarar que había estado en la Blau División, le multiplicaban las atenciones.

   La DA juró fidelidad a Hitler “para derrotar al bolchevismo”,  no para construir la Gran Alemania a costa de los rusos, objetivo  que por lo demás desconocían. Fueron, cortesmente,  a “devolver la visita” que la URSS había hecho a España en la guerra civil. Contra diversas versiones,  Franco envió la DA como una retribución por la ayuda recibida en la guerra civil, pensando, como casi todo el mundo entonces, que apenas llegaría para desfilar por la Plaza Roja. Luego la situación varió radicalmente, y por fin, tras Stalingrado y Kursk, el temor a que pudiera quedar cercada y aniquilada como tantas otras divisiones alemanas, lo cual sería un golpe muy duro para el régimen, decidió retirarla, en octubre de 1943 (quedó una representación simbólica).  Hasta ahí llegaba su compromiso con Hitler.

   No entro aquí en las disquisiciones rebuscadas y embrolladas de Preston, Núñez Seixas y tanto otros, a quienes Varela da un crédito francamente excesivo, sobre los motivos de la división, por lo demás clarísimos y fáciles de entender. Cabría recomendar a Varela más respeto por aquella “heroica división” y menos por las interesadas interpretaciones inglesas (aunque desde hace años hay estudios de expertos militares ingleses muy favorables a la DA). Cabe recomendar aquí la reciente obra, prácticamente definitiva, del máximo especialista en el tema, C. Caballero Jurado:  La División Azul,  de 1941 a la actualidad, con una aguda sección de comentario bibliográfico.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilSonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Tolstói sobre literatura

Tosltói cambió a lo largo de su vida sus opiniones sobre literatura, religión o sobre la vida en general. Es interesante esta sobre literatura, de 1865, en carta a un conocido:

“Y lo más importante. Sus dos novelas versan sobre temas de actualidad. Los problemas del zemstvo, de la literatura, de la emancipación de las mujeres, etc., aparecen en su obra en primer plano con intención polémica, cuando esos problemas, en el mundo del arte, no solo no tienen ningún interés, sino que son inexistentes. Ustedes, en los medios literarios de Petersburgo, confieren importancia al problema de la emancipación de las mujeres o al de los grupúsculos literarios, cuando en realida ese tipo de problemas se agitan  en un pequeño charco de agua sucia  que solo parecen océanos a quienes, por obra del destino, se encuentran metidos en el charco, Los objetivos del arte no tienen absolutamente nada que ver  con los objetivos sociales. La misión del artista no es la de resolver con éxito un problema, sino la de hacer que la gente ame la vida en todas sus infinitas e inagotables manifestaciones . Si me dijeran que puedo escribir una novela gracias a la cual se establecerían de manera irrefutable los puntos de vista que, en lo tocante a las cuestiones  sociales, a mí me parecen correctos, no le dedicaría ni dos horas de trabajo; pero si me dijeran que lo que escribo lo leerán dentro de veinte años los que hoy son niños y que les hará llorar y les hará reír y hará quea amen la vida, le dedicaría toda mi vida y toda mi energía”.

   ¿Qué les parece?

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Varela Ortega (3) Los espléndidos años 40 / Feminismo y homosexismo, tendencias totalitarias.

La trayectoria criminal del PSOE, en Una hora con la historia. Fracasa la insurrección en Madrid: https://www.youtube.com/watch?v=cZ63DHJkMWE 

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Como habrá podido comprobar el señor Varela Ortega, su visión de los años 40 en España  necesita correcciones de fondo, por haberse fiado de los “datos” de una historiografía propagandística en la que coinciden curiosamente la rama lisenkiana y la anglómana. Bastarian estos dos hechos: el aumento, moderado pero real, de la estatura media y el muy considerable de la esperanza de vida al nacer, para hacerle reconsiderar su enfoque de la cuestión. Y aun debiera hacerle reflexionar más el hecho de que tales avances  –que resumen muchos otros– se produjeron en una década de extraordinarios obstáculos y dificultades para España, primero por la guerra mundial y luego por el aislamiento internacional combinado con una guerrilla comunista.  Vistas las cosas en su contexto, la reconstrucción del país en aquellos años resulta una auténtica proeza histórica.

Suele decirse que, debido a la supuestamente caótica economía autárquica falangista, España no recuperó el nivel de renta de la república hasta 1952, incluso hasta 1956 y más tarde. Los índices vistos revelan otra cosa, pero lógicamente hay muchos más. Como en Los mitos del franquismo he reseñado los datos, extraídos de Carreras y Tafunell y otras fuentes, lo citaré aquí con alguna extensión.

   Ante todo es preciso entender las enormes dificultades con que chocaba la reconstrucción, nada que ver con las absurdas comparaciones con otros países neutrales, tan “reveladoras”  a juicio de Varela: Debido a la guerra y el caos –este sí—creado por el revolucionario  Frente Popular,  España había perdido 250.000 casas, casi la mitad del parque automovilístico y ferroviario, cientos de fábricas, puentes, un cuarto de millón de toneladas de barcos hundidos o retenidos en puertos soviéticos  u hostiles, etc. La mitad del país ocupado por el Frente Popular  había perdido extensos cultivos por abandono, la mayor parte de su ganadería, sacrificada sin control, y amplias áreas de bosque consumido para leña  o menesteres bélicos. La fuerza humana había descendido por las bajas bélicas, en su mayoría jóvenes, más unos 50.000 mutilados, 270.000 prisioneros a la espera de ser depurados, más medio millón de exiliados de primer momento (aunque más de dos tercios de ellos retornaron el mismo año 1939). El ejército alistaba a un millón largo de hombres, y aunque se desmovilizaron tres cuartas partes, la guerra europea obligaría a mantener un numero excesivo sobre las armas.  Fue preciso asumir las deudas del Frente Popular, además de las contraídas con Italia y Alemania, con lo cual Francia ascendía a primer acreedor de España. Todo ello con mínimas reservas financieras.

   Dificultades aumentadas muy pronto, no debe olvidarse, por  las restricciones comerciales impuestas por Inglaterra. Pese a los cual…  Veamos algunos datos económicos significativos de aquella década “perdida” según la propaganda:  el número de teléfonos en 1950  se había duplicado en comparación con 1935; el tráfico aéreo en compañías españolas había pasado de 1,2 millones de kilómetros volados, a 8 millones. Los turistas habían saltado de 171.000 a 457.000. Y así otros índices. Más significativo como conjunto, el consumo bruto de energía  en toneladas equivalentes de petróleo pasaba de  8,37 millones en 1935 a   casi 10 millones en 1943,  llegando a 12, 40 en 1950. Dentro de ese índice, la producción hidroeléctrica  subió de 3.645 millones de  kWh anuales en 1935  a 6.916 en 1950; y la de hulla y antracita subió de  6.9 millones de toneladas en 1935 a  8,8 millones ya en 1940 y a 11, 1 millones en 1950.  La de hierro dulce y acero pasó  595.000 toneladas en 1935 a  695.000 ya en 1940, y a  780.000 en 1950.  La producción de maquinaria y material de transporte, sobre una base 100 en 1913,  era de 162 en 1935,  con una bajada en los primeros años 40 para subir a 178 en 1948  y a  208 en 1950. La producción de cemento  pasó de 1, 1 millones de toneladas en 1935 a  2,065 en 1950, superándose  en prácticamente todos los años la producción de preguerra, debido a que la construcción de viviendas fue otra prioridad del régimen expuesta por Franco en su discurso de fin de año de 1939. La de fibras artificiales y sintéticas dio un salto extraordinario,  de 3. 400 toneladas en 1935 a  24.500 en 1950. La de algodón, aunque con fuertes oscilaciones, fue de 1.933 toneladas en 1935 y llegó a  6.503 en 1949.  Naturalmente las exigencias de petróleo aumentaban con rapidez y a pesar de las fuertes restricciones anglosajonas durante la guerra, también su importación y consumo creció, de modo que en 1950 triplicaba ampliamente los de preguerra. Sin esas restricciones, el crecimiento habría sido bastante más rápido.

   Estos datos bastan para percibir que la industria española no solo superó netamente a la de 1935, sino que en algunos aspectos dio un gran salto. Más dificultades hubo con la agricultura, al coincidir las devastaciones de la zona roja con las restricciones a la importación de fertilizantes y largas sequías. Sin embargo ello no motivó  el hambre mortífera que  suele decirse, como vimos en la entrada anterior, sino más bien escasez e insuficiencia alimentaria, mejor o peor paliadas por el racionamiento y las mejoras sanitarias e higiénicas, que redujeron la mortalidad general. Cabe decir que la pesca (el pescado, como los huevos, las verduras  y otros productos, no estaba racionado) creció constantemente sobre la de 1935, desde el mismo año 1940.

   El conjunto de estos datos demuestra que la renta per capita española no solo no pudo bajar, sino que creció muy consistentemente en aquella década, superando muy pronto, probablemente desde 1943, la de la república, como ha señalado el economista  G. Fernández de la Mora y Varela.  Los economistas han estimado de forma muy diversa los índices de crecimiento del PIB en  aquella década: desde  el 1,1 por ciento anual (Prados de la Escosura) al 1,7 (Carreras),  a 2.0 (Alcaide Inchausti)  y 3,8 (Naredo) Vistos los índices señalados, la tercera cifra parece la más ajustada a la realidad. Una vez más, parece que  la “economía autárquica falangista” distó mucho de ser tan caótica  y contraria a la libertad de mercado o al comercio como pretende el señor Valera y tantos otros de la corriente anglómana. En la próxima entrega expondremos sus líneas generales.

Para concluir, aquellos fueron años felices para un país que logró mantenerse al margen de las devastaciones y crímenes de la guerra europea y reconstruirse con sus propias fuerzas en ímprobas condiciones. Yo diría que hay razones para estar orgullosos de aquella valerosa y esforzada generación, en lugar de denigrarla combinando la falsedad de los datos con jeremiadas y una conmiseración no menos falsa.

Años de hierro - España en la posguerra 1939-1945 (Bolsillo (la Esfera))Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Usted  ha escrito un ensayo sobre el feminismo titulándolo “la sociedad homosexual”. Sin embargo usted no trata allí la homosexualidad, lo que ha producido cierta confusión.

–El ensayo es de 1988,  creo que es la primera crítica a fondo sobre el feminismo en España.  Hoy lo haría más duro. ¿Por qué lo titulé así? Porque, en definitiva, el feminismo pretende igualar los sexos, como si su existencia fuera un capricho o una injusticia de la naturaleza o una convención “cultural” que podría cambiarse  fácilmente si esas personas lo encuentran desagradable.  El ensayo se centraba en el llamado “informe Hite”, tremendamente promocionado por los medios en todo el mundo. En él, la señora Hite exponía tres ideas clave: que la relación de las mujeres con los hombres era muy insatisfactoria  para ellas, que el siglo XXI sería el de la dominación feminista, y que homosexualidad femenina era, digamos, una maravilla de amor y satisfacción.  En otras palabras, el feminismo –porque la señora Hite era entonces máxima divulgadora de esa moda– perseguía una sociedad homosexual, no en el sentido de que todo el mundo lo fuera necesariamente, sino de que  las relaciones entre hombres y mujeres fueran indiferenciadas, tanto en el ámbito sexual como en el profesional, político  o cualquier otro. Naturalmente ello suponía la destrucción de la familia, entre otras cosas.

Usted ha definido la homosexualidad como una tara y no como una opción, provocando un escándalo considerable y algunas polémicas. Y parece que causando su expulsión de Libertad Digital. ¿Sigue teniendo la misma opinión?

–Por supuesto, es una tara, o si lo prefiere un defecto, y nadie más consciente de ello que los propios homosexuales. Claro que más o menos taras tenemos todos, nadie es perfecto,  pero unos las llevan bien, otros mal. Y estos últimos, que sienten su defecto como insufrible  han llegado a formar un movimiento político homosexista,  aspiran a cambiar la sociedad de acuerdo con esa tara o defecto,  proclaman su orgullo, su superioridad y pretenden que todo el mundo les siga la corriente. Si fuera una opción, no mostrarían tal fanatismo, incluso con persecución legal, contra  los homosexuales que sí optan por dejar de serlo. Vulnerando de paso los derechos de esas personas, pues se trata de un movimiento de carácter totalitario, como el feminista al que va muy unido.

  Reconocerá usted que al menos Shere Hite no se equivocó al definir el siglo XXI como el siglo del feminismo, o de la homosexualidad según usted. Esos movimientos no cesan de avanzar y de moldear las sociedades, mientras que críticas como las suyas caen en el vacío.

–Bueno, quien sepa algo de historia recordará que cosas muy parecidas se decían del siglo XX en relación con el comunismo, hasta el punto de que la propia Iglesia católica se dedicó a “adaptarse” y entablar  ”diálogos” con esa ideología. El feminismo y el homosexismo toman parte de  sus concepciones del marxismo, vulgarizándolo y distorsionándolo, al paso que lo combinan con una versión un tanto simploide del liberalismo. Vamos, una mezcolanza infumable de marxismo, freudismo y liberalismo.  Hasta hay un “pensamiento” feminista y homosexista, un embrollo demencial. Siempre digo: ¿quieren ustedes saber en qué consiste ese pensamiento? Repasen sus consignas: rezuman tanto resentimiento, odio y estupidez que no hace falta indagar más en sus enredos “teóricos” para entender de qué se trata. Son gente realmente perturbada. Lo asombroso es, como usted dice, que hayan logrado tal influencia política y que las críticas caigan en el vacío. Como sigan así, pueden meter en la cárcel o hacer perder el empleo a cualquiera que discrepe, como pasaba en la URSS. Pero creo que eso va cambiando.

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“La mayor catástrofe…” dice Varela Ortega (2) / España es diferente / Frente Popular

Varela Ortega como exponente de la historiografía anglómana en España

Dado el interés del ensayo de Varela Ortega como representación de unas corrientes historiográficas muy  comunes, le dedicaré una buena serie de comentarios a partir del anterior, como apartado particular de la batalla cultural. Animo a mis lectores a darle máxima difusión, ya que sin debate no hay vida intelectual.

Varela Ortega afirma que la política española en los años 40 fue tan catastrófica que se produjo un fuerte retroceso con respecto a la república y a los demás países europeos, mientras el hambre y las enfermedades se enseñoreaban de la población  –no de los políticos, informa– y la estatura media de los reclutas bajó entre dos y tres centímetros. Como su método consiste en copiar frases de tales o cuales autores sin el menor análisis crítico, el panorama que traza es perfectamente arbitrario, como ya vimos en sus comparaciones con otros países neutrales; pero no por ello se ha divulgado menos.

En 2005 los economistas Alberto Carreras y Xavier Tafunell coordinaron para la Fundación BBVA un monumental estudio en tres tomos Estadísticas históricas de España, siglos XIX y XX. El estudio venía precedido por otro menos extenso de 1989. Estos trabajos constituyen hoy por hoy, y con diferencia, junto con el Instituto Nacional de Estadística en que se basa el estudio, la mejor fuente de datos  respecto al tema tratado a su modo por Varela, y que como veremos, le desmienten por completo.

Hay que decir que la versión de Varela está extendidísima y es  la que se intenta hacer canónica desde la totalitaria ley de memoria histórica. Y también que ni Carreras ni Tafunell ni los demás colaboradores de la obra tienen nada de franquistas; al contrario, a veces la retórica de sus explicaciones queda contradicha por los datos que con más honradez ofrecen. Son también importantes a estos efectos los datos ofrecido por Ramón Salas Larrazábal,  basadas en el INE y en su publicación anual Movimiento Natural de la Población, tan a menudo ignorados  tanto por la historiografía lisenkiana como por la anglomaníaca. Por mi parte, he publicado varios artículos en este blog y en Libertad digital,  en Años de hierro y en Los mitos del franquismo me he extendido al respecto.

Empecemos por la estatura media de los reclutas. En 1935 era de  165,8 cms. En 1941 de 166,5; en 1945 de 167,4, y en 1950, fin de la década, de 168,6. Vemos, por tanto, que, lejos de disminuir, la estatura media aumentó en casi tres centímetros. ¿Cómo se explica esto, si aquella década quedó marcada por el hambre masiva, la enfermedad  y una mortalidad extraordinaria, incluyendo la mortalidad infantil?  Pues quizá se deba a que los datos suministrados por Varela y tantos otros correspondan a una historiografía más cercana a la propaganda que al rigor intelectual.

   Sobre la mortalidad infantil cabe recordar que en su primer discurso de fin de año, Franco señaló su reducción como una prioridad del régimen. La tasa   en 1935 (el mejor año de la república, bajo gobierno derechista), era de 115,3 por mil nacidos vivos  En 1939 llegó a 140,6, lo que se explica por ser el último de la guerra. Pero en 1940 había bajado por debajo de 1935, a 113,7. En 1941, el peor año de la posguerra, subió nuevamente a  148,6, pero a continuación bajó ya de modo acelerado: 1942 registró 108,5, ; en 1945 era del 90,1;  y en 1950 del 69,8. Un descenso realmente espectacular y sin precedentes en la historia de España. Como la esperanza media de vida al nacer se vincula a la mortalidad infantil, que en la república era de 50 años, una de las más bajas de Europa, al final de la década de los 40 alcanzaba a 62 años, según el INE, un salto igualmente espectacular (y al final del franquismo era la más alta de Europa después de Suecia, como sigue siendo hoy). Y dado que estos avances están muy relacionados con otros muchos datos socioeconómicos, como la higiene, la variedad en la alimentación y el consumo, etc., se entiende perfectamente que la estatura de los reclutas creciera de forma consistente.

El hambre es otro de los tópicos propagandísticos  desmentidos por los datos reales. Los muertos por esa causa, en torno a  200-300 durante la república, crecieron naturalmente en la guerra civil, pero casi exclusivamente en la zona del Frente Popular, que registró el mayor número del siglo,  con 1,111.  Otro repunte, hasta 1093 se produjo en el nefasto año 1941,  para bajar en 1944 al nivel de la república y remontar de nuevo a 1120 en 1946, año del cierre de la frontera por Francia y de un boicot internacional. Sin embargo las medidas tomadas fueron tan eficaces que al año siguiente, las cifras habían vuelto al nivel republicano, para desaparecer en los años 50. Y aunque las cifras sean similares a las de la república, las causas son muy distintas, porque el franquismo sufrió graves restricciones comerciales, inexistentes antes, a manos de los  anglosajones. Se trató, por tanto, de una hambre poco mortífera, mucho más llevadera que la experimentada por la zona del Frente Popular, cosa que también suele olvidarse. Por lo demás, en casi todo el resto de Europa hubo un apretamiento casi generalizado de los cinturones, con las correspondientes hambres. Y con una diferencia esencial:  los españoles podían estar bien contentos al librarse de los bombardeos, destrucciones, deportaciones y asesinatos masivos que padecía la mayor parte del continente.

Puede decirse, por tanto, que hubo en los años 40 un hambre bastante extendida, porque para que una persona muera por esa causa ha de haber muchas otras malnutridas. Por tanto, sería lógico que la mortalidad debida a enfermedades carenciales hubiera aumentado, como dice Varela, “a niveles del siglo XIX”. Es más, cabría admitir un descenso de la población por esas causas, cosa que no hace Varela, pero sí implica. La realidad, sin embargo, vuelve a desmentirle. Según el estudio del BBVA, la población total, que era de 24,8 millones en 1936,  había subido a 25,7 en 1940 , a 25,9 en el 41, a 26,8 en 1945 y a  27,8  en 1950.  La tasa de crecimiento natural, tradicionalmente entre el 7 y el 11 por mil (10,0 en 1935),  experimentó durante la guerra un semiestancamiento con ligeros retrocesos en 1938 y 39  –contra lo que suele creerse, la guerra civil  no fue muy sangrienta comparada con conflictos parecidos en otros países en el siglo XX, un tema que trato en Los mitos del franquismo–,  para recuperarse  con cierta rapidez desde 1943 (9,7) y posteriormente hasta el 10 y más. Así pues, ni la guerra, ni el hambre ni  las enfermedades  ni la autarquía provocaron un descenso, ni siquiera un estancamiento de la población, y muchísimo menos  “una catástrofe sin precedentes en la historia económica de España”, como asegura Varela. Este hace además una pequeña trampa al referir gran parte de su argumentación al año 41, año especialmente difícil, sugiriendo que los demás años de la década se le parecieron. En el hambre del 41 tuvo gran influencia el auténtico sabotaje comercial de Inglaterra vulnerando los derechos de neutralidad.  

 Aunque las estadísticas mencionadas reflejan claramente la evolución económica, trataremos esta más precisamente en la próxima entrega. Para concluir por el momento,  los españoles no pasaron mayores dificultades que la mayor parte de Europa, con la inmensa ventaja de no sufrir las atrocidades de la guerra continental, un aspecto vital  que nunca interesa destacar a la corriente lisenkiana ni a la anglómana, notablemente concordes en estas y otras cuestiones.

Años de hierro - España en la posguerra 1939-1945 (Bolsillo (la Esfera))

La trayectoria criminal del PSOE, en Una hora con la historia. Fracasa la insurrección en Madrid: https://www.youtube.com/watch?v=cZ63DHJkMWE 

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Para la campaña por la verdad histórica: “España es diferente”

**Bajo el franquismo, España era diferente, y mejor. En la actualidad sigue siendo diferente, pero peor. Así, es el único país del mundo cuyos gobiernos fomentan y financian los separatismos, y marginan cualquier resistencia a ellos.

**España es diferente: ningún otro país del mundo se declara amigo y aliado y rinde verdadera pleitesía a la potencia que invade su territorio en un punto estratégico como Gibraltar.

**Diferencias de España: es el único país que, proclamándose democracia, impone leyes totalitarias como la de memoria histórica o las “de género”.

**¿No es España diferente? Es el país más europeísta de Europa, y al mismo tiempo el más ignorante sobre la historia y cultura europeas y el más desinteresado en conocerlas.

**España existe gracias a la Reconquista. De otro modo estaríamos culturalmente en el Magreb. Pero sus políticos  y muchos intelectuales niegan o desdeñan la Reconquista y hablan de la “herencia andalusí”. En ningún otro país se niega el propio origen e historia.

**Más diferencias de España: el Frente Popular se compuso de totalitarios, separatistas y golpistas. Sin embargo izquierdas y derechas afirman que aquel régimen defendía la libertad y la democracia, y tratan de imponer por ley tal disparate.

**Muchos afirman que España es constitutivamente católica. Pero el catolicismo no es español, sino universalista, y para él la unidad de España es un valor secundario.

 ** Desde 1945 es unánime la condena al racismo, base de la ideología separatista. Sin embargo el racismo es el núcleo generador de los separatismos, que se presentan en España como democráticos. Una vez más, España es diferente.

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Creo que un examen del índice de por qué el Frente Popular perdió la guerra ilustrará  bastante sobre la novedad de su enfoque. Lo ideal sería que diese lugar a un debate general, máxime soportando el país hoy un nuevo frente popular; pero pedir debate es pedir peras al olmo: los “historiadores académicos” (lisenkianos, anglómanos y otros) prefieran la “memoria histórica”. Es el nivel. 

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Complicidad PP con la memoria histórica / Batalla cultural (IV) Varela Ortega y la versión anglómana / Manila y Filipinas.

PSOE, historia criminal en Una hora con la historia. Fracasa la insurrección en Madrid: https://www.youtube.com/watch?v=cZ63DHJkMWE 

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PP y memoria histórica

Coloquio sobre la memoria histórica el 29 pasado, en el Ateneo de Albacete, con Fernando Paz y Javier García Isac, organizado por la asociación cultural Aspa.  Lleno total y  muchas personas de pie. Paz señaló el carácter totalitario de dicha ley, la pretensión de hacer la vida imposible a los discrepantes mediante multas e incluso cárcel, y sobre todo el intento de dominar por completo la enseñanza  despidiendo o castigando a los docentes que se atrevan a desafiar a un gobierno delincuente. También se tocó de pasada la necesidad de elaborar una versión nueva de la guerra mundial, sobre la que Paz ha iniciado estudios interesantes. García Isac señaló algo a lo que no se presta atención a menudo: que los medios de masas no están en manos de la izquierda y los separatistas, como todo el mundo cree: los dueños y empresarios son de derecha y conservadores, próximos al PP. Pero el mensaje que transmiten es siempre contra España y la democracia. Esto da mucho que reflexionar.

   Por mi parte, nada que no sepan los lectores del blog. Un dato: la alcaldía de la ciudad pertenece al PP,  con alcalde de Ciudadanos, y favorece la memoria histórica y persigue la discrepancia,  cerrando centros oficiales a Aspa y presionando para que no se les conceda. Pasa algo parecido a lo que hemos visto en Sevilla con la presentación de un libro sobre Franco. Afortunadamente el presidente del Ateneo, Tomás Mancebo, es un auténtico demócrata y el acto pudo desarrollarse sin problemas, pese a amenazas de podemitas y similares.  

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Tercera edición de Por qué el Frente Popular perdió la guerra

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

El libro trata de responder a las siguientes cuestiones, entre otras:

¿Qué fue el Frente Popular? ¿Qué partidos lo componían?  Por extraño que parezca, esta cuestión está oculta o disimulada o tergiversada en la gran mayoría de las historias.

¿Qué pensaban y querían los líderes del Frente Popular? ¿Qué trayectoria vital y política tenían?  ¿En qué coincidían y en qué discrepaban?

¿Llegó el Frente Popular a diseñar una estrategia política y militar  coherente? ¿Tuvo posibilidades de vencer o estaba condenado desde el principio?

¿Cuáles fueron las causas reales que llevaron a intervenir a Stalin, Hitler y Mussolini, y las que inclinaron a los líderes de Francia e Inglaterra a abstenerse?

¿Son equivalentes las intervenciones de Hitler y de Stalin, siendo ambos dirigentes totalitarios?

¿Qué carácter general tuvo la guerra, qué intereses y visiones del mundo se ventilaban a tiros?

   Etc. 

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Versión anglómana en Varela Ortega

Me pasa un amigo un ensayo de José Varela Ortega titulado Una paradoja histórica. Hitler, Stalin, Roosevelt y algunas consecuencias para España de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una explicación de la SGM, que quiere explicar también por qué el régimen de Franco no fue liquidado, como pensaba casi todo el mundo, al terminar la guerra mundial: una “paradoja” a juicio del autor.  Varela Ortega es uno de los discípulos españoles de Raymond Carr, cosa que se percibe contantemente, pues tanto su visión de la guerra mundial como de la postura de España y  valoración de Franco es justamente la elaborada por la historiografía anglosajona, en gran medida propagandística.  El ensayo, muy sintético y en el que no falta datos apreciables,  consta de 178 páginas, además de otras 32  dedicadas a la bibliografía, con cerca de mil títulos y muchos cientos de autores. Esa abundancia bibliográfica puede impresionar al lector ingenuo,  pero el método es realmente demencial:  consiste en sacar constantemente frases de uno u otro autor, sin el menor análisis crítico. Con ellos compone un curioso vestido de retales  que viste, como dije, la versión anglosajona de la guerra y del franquismo, adoptada como el credo.

   La obra constituye una muestra más de la batalla cultural de la que venimos hablando, con versión hispanófoba  plenamente interiorizada por el sector anglómano de nuestros historiadores  y en general intelectuales y políticos; y coincidente en gran medida con la versión comunista (no se olvide la deuda de gratitud de Inglaterra con Stalin). Así que merece la pena tratarlo con cierta extensión, para lo que empezaremos por el final.

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   Recogiendo a autores como Preston, el autor español afirma: “La comparación con el auge económico que experimentó España durante la Primera Guerra Mundial y la que puede hacerse entre los resultados económicos de nuestro país y los de los países neutrales durante la Segunda, resulta enojosa por lo apabullante y reveladora. Suecia, por ejemplo, creció en el período ¡6 veces más que España! Y también lo hicieron de manera significativamente mayor países como Irlanda o Turquía; sin irse más lejos, hasta la situación económica y el abastecimiento del propio Portugal salazarista fueron mucho mejor que los de la España franquista. El equipo de gobierno falangista  impuso una política económica ultranacionalista que llegó a darse costosas bofetadas en la propia cara, rechazando los créditos ofrecidos por los aliados, dejando en consecuencia, a la agricultura española sin  abonos (… ) Y, en efecto, sucedió así porque, como temía Churchill, “los españoles no son razonables y (fueron) capaces de apretarse el cinturón para resistir la presión extranjera” –posiblemente porque no se trataba del cinturón de unos políticos que podían prescindir a la opinión para perpetuarse en el poder—. La cuestión es que el experimento económico autarquico provocó una catástrofe sin precedentes en la historia económica española, ilustrada en hambre (la talla de los reclutas disminuyó entre 2 y 3 centímetros  en los años 40)  y enfermedades que nos hicieron retroceder a situaciones del siglo XIX: la mortalidad  de 1941 (18. 6/000 hab.) era casi tres puntos mayor que en 1935 (15,7/000 y “la infantil se disparó” 33 puntos, de 109,4 en 1935 a 142,9 en 1941. De esta suerte no solo se despreció la oportunidad económica que ofrecía la neutralidad (y que otros países europeos supieron aprovechar) sino que se ahondó el retraso de nuestro país: el PIB per cápita español cayó en más de 8 puntos durante los años 40 en comparación con 1929 y en su relación media con el alemán, en francés, británico e italiano”.

 Como en esta larga cita está condensada toda una visión política y económica de pura propaganda, conviene compararla con una historiografía seria.

   Empecemos por la comparación con otros países neutrales, luego por  estadísticas que parecen más fundadas, y finalmente por  un análisis de la autarquía.

   Un historiador, si lo es, no puede comparar la posición de España con las de  Suecia, Irlanda o cualquier otra, por dos razones: porque ninguno de estos llegó a los años 40 con medio país devastado  por los desastrosos experimentos del Frente Popular. No tenían que enfrentarse a una ímproba tarea de reconstrucción en circunstancias muy difíciles, a las que no era ajena la política de Londres. En segundo lugar, la posición de España no tenía nada que ver con la de Suecia y demás, ni con la española de la I Guerra Mundial.  Suecia pudo beneficiarse extraordinariamente de su colaboración con la Alemania nazi, a la que suministraba una alta proporción de los elementos necesarios para su industria de guerra: hierro,  aceros especiales y productos industriales refinados como los rodamientos a bolas (aparte de permitir la circulación de tropas alemanas por su territorio hacia Noruega y Finlandia, cosa que España nunca permitió). La posición de Suecia fue en ese sentido muy similar a la española en la PMG, pero en sentido contrario: entonces España pudo beneficiarse a fondo del comercio con Francia e Inglaterra, no con Alemania,  de la que estaba aislado. Irlanda, Turquía, incluso Portugal –que no sufrió el acoso y chantaje que sufrió España por sus ventas de volframio a Alemania– sí se parecían a la  España en la PMG. Si olvidamos circunstancias de este calibre, el análisis y la propia historia se convierten en un chiste.

   En cuanto a la neutralidad española, se encontraba entre una frontera  francesa ocupada por las divisiones alemanas y un mar dominado por los aliados. La España de entonces tenía una deuda importante con Alemania, no solo material, también moral, de gratitud por haberle ayudado a librarse de la disgregación y de un régimen soviético; con los anglosajones no solo no tenía tal deuda, sino que estos ocupaban una parte estratégica del territorio español en Gibraltar. Las circunstancias no podían ser más difíciles. La decisión de Franco, desde muy al principio, había sido no pagar la deuda a los alemanes entrando en una contienda que habría destruido por mucho tiempo  la posibilidad de reconstrucción de España (lo trataré también en esta serie), y por tanto la presión hitleriana pendía como una amenaza constante;  y a su vez la presión anglosajona utilizaba su dominio del mar para mantener la economía española a medio gas, escatimándole el petróleo, los abonos, los plásticos y otros productos básicos. Así, hablando de “autarquía”, que las circunstancias hacían inevitable, Varela Ortega y sus maestros ingleses “olvidan” el  sabotaje permanente de Londres como un factor de gran peso en la pobreza española de entonces.

   Algo más: el régimen de Franco buscó y obtuvo algunos créditos de los anglosajones, pero rechazó aquellos con los que Usa pretendía dictar la política española. A esto llama nuestro anglómano “darse costosas bofetadas en su propia cara”. Se ve que mantener a los españoles al margen de las atrocidades de aquella guerra y defender la independencia del país –salvo que sea la inglesa—cuentan poco o nada para estos peculiares historiadores. Y es importante señalarlo, porque precisamente el fondo de toda esa propaganda es denigrar o menospreciar todo lo español, por lo que la independencia y la reconstrucción  del país no entran en sus llamativos análisis. Pero esta es precisamente la cuestión, es lo que se jugaba España en aquellos tiempos bajo amenazas, chantajes y sabotaje permanentes. Para la escuela anglómana, todo lo que no sea seguir los análisis anglosajones y someterse a sus intereses en política práctica,  sería un disparate.

   Y mañana abordaremos los datos terroríficos que ofrece sobre los años 40. Ya los he tratado en varios artículos de este blog y Libertad digital  y en Años de hierro, pero, como se ve, estos historiadores repiten sus leyendas con  total desenvoltura. Desgraciadamente estos estudios han sido poco difundidos, porque la gran afición divulgativa y proselitista de la izquierda no es compartida por la derecha, que prefiere reducirlos a una ilustración personal sin mayor alcance. Por eso, y ante la fobia de los historiadores españoles al debate intelectual, ruego a mis lectores que hagan lo posible por alimentar la batalla por la cultura española haciendo llegar estos artículos al mayor número posible de personas.  Es muy importante que en España se desarrolle una historiografía seria tanto sobre el propio pasado como sobre la II Guerra Mundial, en la que la posición de España, aunque secundaria en conjunto,  pesó de modo muy considerable y en algunos momentos nada secundariamente; y que a su vez pesó en la evolución interior española.

   Mañana, como digo, hablaremos del hambre, enfermedades, miseria y demás plagas de los años 40.

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Dos matanzas en Filipinas

Años de hierro - España en la posguerra 1939-1945 (Bolsillo (la Esfera))

La matanza de Manila  fue un caso único en la guerra de Filipinas: “En febrero comenzó la lucha por Manila, que duraría alrededor de un mes. El general Yamashita dio orden de evacuar la capital filipina, pero el almirante Iwabuchi mantuvo una defensa encarnizada  sobre el terreno. Mac Arthur bombardeó la ciudad mientras los japoneses sitiados, unos 16.000, se libraban a una orgía de matanzas e incendios sin objetivo práctico, no respetando siquiera el Club Alemán, donde 800 personas fueron masacradas, ni el consulado español. Hubo en torno a 70.000-100.000 muertos: casi todos los soldados nipones y no menos de 50.000 civiles. Los useños evitaron arriesgarse al combate callejero y apenas tuvieron un millar de bajas (una gran parte de las víctimas fueron causadas por sus bombardeos, que arrasaron la capital). 

   “Por tales atrocidades, Madrid rompió en abril las relaciones con Tokio. El sentimiento de algunos soldados japoneses podría expresarlo el diario de uno de ellos: “Febrero de 1945. Todo el día empleado en buscar guerrilleros y nativos. He matado ya bastantes más de cien. El motivo que poseía cuando abandoné mi país hace tiempo que ha desaparecido. Ahora soy un asesino curtido y mi espada está siempre manchada de sangre (…) Que mi madre me perdone”.

   “La batalla de Manila marcó el fin de una época española en Asia, explica el historiador Florentino Rodao. La ciudad hispana, una de las más bellas del Pacífico, fundada por Legazpi en el siglo XVI y conocida  por Intramuros, quedó arrasada por los bombardeos useños y los incendios japoneses, después las excavadoras  completaron el estrago (sería restaurada parcialmente en los años 80). Constituía un símbolo cultural, pese al retroceso del idioma español en las islas tras su conquista por Usa” (en Años de hierro, p. 605)

 La invasión useña de 1898 se produjo después de que su gobierno asegurase a los independentistas isleños no tener ninguna pretensión sobre Filipinas aparte de liberarla de los españoles. La resistencia filipina a la invasión fue aplastada salvajemente, incluso con órdenes de fusilar a los mayores de 10 años.  Se calcula que las víctimas ascendieron a más de un millón sobre los  siete y medio  que tenía entonces Filipinas. El escritor independentista Luciano de la Rosa, señaló: “Una enorme proporción de esas bajas eran filipinos de habla hispana ya que eran los de este habla los que mejor entendían los conceptos de independencia y libertad y los que escribieron obras en idioma español sobre dichas ideas”. Se calcula que el español era hablado, como primera o segunda lengua, por el 60% de la población. La colonización useña realizó un gran esfuerzo por acabar con ella, empezando por negar su importancia anterior.

 

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