Crónica ¿Hasta cuándo la farsa?
**¿Trajo Juan Carlos la democracia? La democracia se la dio hecha el referéndum de 1976, y la sociedad reconciliada y próspera que heredó del franquismo, como heredó el título de rey. Después, el rey nombrado por Franco lo olvidó y la democracia empezó a renquear.
**La política de Juan Carlos consistió en congraciarse con la izquierda y los separatistas, pensando que así consolidaría la institución. Les unía, además, la golfería. En 1930-31 su abuelo hizo lo mismo. Y hoy Juan Carlos está recibiendo el mismo pago. Es lo malo de “olvidar” el pasado.
**¡Qué tremendo que los corruptos acusen a Juan Carlos de corrupto! Es un reflejo profundo de la realidad a la que han llevado al país.
**¿Por qué se fue Juan Carlos al “exilio”, dando impresión de que huía de la justicia? ¿Le obligó su hijo o fue el gobierno el que obligó al hijo a hacerlo?
**Dice la comunista amiga de Pancho de la Pampa que “es difícil que un rico entre en el reino de los cielos”. Ella, en cambio, entrará porque no tiene un duro. Se lo habrá prometido Pancho. Este es el nivel de la política en esta democracia fallida.
**La bestezuela comunista amiga de Pancho dice que si VOX ganara las elecciones tendría constantemente huelgas y manifestaciones en la calle. Como cuando la derecha ganó en 1933 y la izquierda se puso en plan subversivo. La historia no debe pasar en balde, y VOX debería saber hoy como actuar contra esa chusma.
**Un jefe de gobierno con falso título académico. Una ex ministra de justicia y capitosta de fiscales delincuentes. Unas leyes contra la libertad de los españoles. El gobierno teóricamente español en complicidad con comunistas abiertos y separatistas. El gobierno amparador del golpismo, golpista él mismo por tanto… El gobierno atacando la unidad nacional, garantizada por la Constitución y las fuerzas armadas. El gobierno atacando la monarquía constitucional… Y dicen que es una democracia consolidada. ¿Hasta cuándo soportaremos la farsa?
**Políticas como las actuales llevaron a la república al frente popular, y al frente popular a la guerra civil. ¿Será inútil entender aquellas experiencias? ¿Pasa la historia en vano en España?
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Una hora con la historia: El ejército rojo a las puertas de Alemania: 209 – El ejército rojo llega a Alemania | Carta abierta a unos historiadores liberticidas – YouTube
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Baroja y Ruano (V) La vida
En cuanto a la burguesía, es insufrible en todas partes y a cualquier edad. Yo recordaba la de España, casi horrorizado, y luego la fui encontrando, con otro idioma, en Portugal, en Suiza, en Italia, en Alemania, en Austria, en Francia, idéntica, con su misma sordidez, su misma limitación, sus mismos problemas ridículos, su ausencia de imaginación y de todo atisbo de grandeza. ¿Pero iba a ser yo por eso revolucionario? ¿Para qué? ¿Es que esos pobres empleados, estos abogados matalones, estos médicos sin ciencia, estos enemigos naturales del espíritu amplio y fuerte –o débil, es lo mismo– del artista, del hombre de imaginación, del ser dramático y de vida intensa, no sobreviven a toda revolución con sus mismos asquerosos ahorros, con su misma hipocresía, con sus mismos vicios y su mentalidad de chorlitos pretenciosos? ¿Es que las revoluciones despiertan en el pueblo otra cosa que la brutalidad, la venganza personal, el odio a las representaciones ajenas y la falta absoluta de capacidad constructiva, de evasión de la tiranía por otro sistema que el de aceptar otra tiranía advenediza? La Humanidad no cambia nunca y no van quedando, en fin de cuentas, más que dos grandes caminos para los que pensamos y sentimos contra todos los demás: el misticismo, esto es, la renuncia admirable a todo lo que esta vida miserable ofrece, o el cinismo, esto es, el aprovechamiento alegre y anárquico de todo lo que se pueda sacar de una sociedad depravada e imbécil en beneficio de nuestros sagrados caprichos, del culto de nuestra individualidad desesperada y fantástica. (González Ruano)
El hombre es un animal egoísta y rapaz, como todos. No puede ser de otra manera (…) Es egoísta porque la preocupación de sí mismo es el principio de la vida”. “Entre la mayoría de la gente mala, vulgar, de un egoísmo frenético, salen tipos raros que un hombre podrá contarlos con los dedos de la mano entre sus conocimientos, si puede, que tienen, no solo indiferencia, sino bondad y deseo del bien para los demás. La vida se mueve en la injusticia; la hay en los negocios, en los amores, en todo; la hay palmaria, que se ve a distancia, y la hay oculta, que no deja de ser, igualmente, verdadera. El Evangelio dice: “unos son los llamados y otros los elegidos”: a la mayoría de los hombres esto no les consuela. Poco valor tiene la vida mirada de una manera fría y sin ilusiones de la juventud. Voltaire, que era un pesimista sonriente, decía: “El fin de la vida es triste, el medio no vale nada y el comienzo es ridículo” “La vida es en realidad una melodía vulgar, monótona, ramplona (Pío Baroja).
En Ruano, la concepción de la vida es estética o, mejor, esteticista, de dandi, como él gustaba definirse. En Baroja, la concepción es ética o más bien moralista. En ninguno de los dos tiene la cosa remedio, pero indudablemente Baroja vería en el dandismo de Ruano una falsedad ridícula, pues pretendía escapar a la realidad mediante poses pueriles. Pero, claro, Baroja juzgaba mísera la realidad partiendo de un concepto ideal de ella…, que define como falsa por adelantado. Por tanto, no hay verdadero punto de comparación para calificar la vida como lo hace. De su propia vida, él transmite una impresión efectivamente vulgar, monótona y ramplona, a pesar de sus méritos literarios, en los que tampoco parece creer mucho, aunque esto suena algo a pose. Debe suponerse, no obstante, que estimaba su propio egoísmo menos frenético y brutal que la norma.
En cuanto a Ruano, sus diarios son de lo más expresivo, e indudablemente sinceros en la parte de su vida que comenta. Explica: “Qué fue para mí la vida? Tertulia. Escribió uno porque no hubo más remedio que escribir. Amó uno con frecuencia porque se nos subió el corazón a la cabeza (…) Pero lo que hice sistemáticamente es hablar, oír, sacar conversaciones (…) Nada más que palabras. Nada menos (…) No me unió con la Humanidad sentimiento más madurable y maduro que la conversación”. No suena demasiado desesperado y fantástico. Después de sus quizá discutibles aventuras por Roma, Berlín y París, la vida que transmiten sus diarios es de continuas tertulias con personajes hoy desconocidos y otros que quedan: Cela, Gregorio Marañón, Fernández Flórez, Pérez de Ayala…, escritores y pintores sobre todo. Al lado de este éxito conversacional, el diario recoge, sin embargo, la frecuente sensación de aburrimiento, vulgaridad, fastidio, que sufre su autor… Las dos últimas anotaciones, poco antes de su fallecimiento, son: “Apiádate, Señor, de mi inmenso y miserable miedo. El miedo me une a Ti como un animal necesitado. He rezado largo tiempo”; y al día siguiente: “El terror es blanco. La soledad es blanca”. Son sus últimos escritos, terribles. A pesar de su dandismo era creyente, quizá más por miedo. A Baroja, creo recordar, le irritaban las maniobras de los curas para imponerle sus ritos y dar la impresión de que en vida era muy agnóstico y anticlerical, pero que ante la muerte…





