(III) Qué es democracia
11. Todo poder trata de obrar, sobre dos bases: la violencia, que intenta monopolizar, y la autoridad moral como mantenedor de un orden social que fomente el sentimiento de unidad por encima de los conflictos y el bienestar material. Del grado en que lo consiga depende su estabilidad, que, como hemos visto, nunca puede ser absoluta o indefinida.12. El descarte de la división clásica monarquía-aristocracia- democracia creo que abre al análisis político vías más fructíferas. Todo poder es oligárquico y su estabilidad depende de los dos elementos mencionados: su fuerza y el sentimiento social de orden que genere. Violencia y consentimiento social. Ninguno de los dos es suficiente, precisamente por el carácter conflictivo de toda sociedad humana.
13. La definición de democracia como “poder del pueblo” según su etimología, o “gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, según la definió Lincoln, ha generado mil debates bizantinos, por su radical falsedad. El poder solo puede ejercerse sobre el pueblo y a cargo de unos pocos u oligarquía. En esto consiste el esqueleto, por así decir, de toda forma imaginable de poder. El “poder del pueblo” solo puede ser el consentimiento mayoritario ante un poder oligárquico determinado.
14. Ni la oligarquía ni el pueblo son entidades homogéneas, sino internamente divididas y conflictivas en mayor o menor grado. La cuestión clave es ese grado, que si se hace muy alto destruye la sociedad. La destrucción suele provenir de la lucha por el poder entre las siempre existentes rivalidades intraoligárquicas (dejo aquí la destrucción causada por una invasión o violencia exterior, como la caída de Roma; o por subversión interna pero promovida desde el exterior, como la caída del imperio español en América).
15. A su vez, entre oligarquía y pueblo, considerados una y otro como conjuntos contrapuestos, existe siempre cierta contradicción, que en unos casos empuja al despotismo y en otros a la anarquía (en el sentido de proliferación de poderes arbitrarios, pues, como vimos, tanto anarquía como democracia son imposibles en su sentido etimológico) El pensamiento político occidental, desde Isidoro de Sevilla, ha buscado fórmulas para evitar el despotismo sin caer en la anarquía.
16. El fruto históricamente más reciente del pensamiento antidespótico y antianárquico es la democracia, concebida no como “poder del pueblo” sino como sistema de selección de oligarquías mediante el voto popular periódico. El voto popular siempre se divide entre partidos, pero la libertad de votar y el respeto al resultado deben, en principio, asegurar cuatro cosas: a) El desarrollo pacífico de la lucha por el poder, a la vista de todos y no entre camarillas. b) Evitación de un absoluto dominio por parte de una oligarquía o partido. c) Posibilidad de echar en las urnas a cualquier partido cuyo gobierno resulte perjudicial. d) Concreción del grado de consentimiento popular hacia el poder. Claro está que su práctica es problemática.
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Otoño de 1943: el franquismo sufre amenazas internas y externas cada vez más serias, pese a lo cual se consolida 205 – El franquismo se consolida frente a amenazas internas y externas – YouTube
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El tiempo extraño (3)
Fueron aquellos cuatro meses, al menos para mí, un tiempo encantado, como en otro mundo, por el contraste tan crudo con la vida que habíamos llevado hasta entonces y la que seguiría. Pero a los tres meses fui percibiendo movimientos extraños de Arenas, que se veía con unos y con otros sin informar a los demás, conversaba con Brotons a mis espaldas, y cuando llegó Balmón insistió en que fuese él quien se encargase de la reorganización del partido. A esto me opuse, y se creó hacia el final una tensión muy fuerte. Según Arenas, yo estaba cometiendo errores en mi tarea, cosa que sorprendió también a Balmón, pues las cosas iban tan bien que ya estábamos preparando un congreso para analizar la etapa pasada, la situación general en España y adoptar la línea política correspondiente. Había también otros problemas solo esbozados, y que en el congreso podrían dar lugar a disensiones. Por ejemplo, yo me oponía a los atentados contra policías y quería reservarlos a los “peces gordos”, y al mismo tiempo fomentar desde el partido y sus organizaciones “de masas” (masas muy poco espesas, realmente) una especie de revuelta permanente, parecida a lo que unos años después haría la ETA con la cale boroca. Él argumentaba que los policías eran los sicarios del fascismo y por eso eran odiados por el pueblo. Desde luego, apenas existía tal odio, como no lo había del pueblo contra el franquismo, aunque toda la oposición sostenía tal dogma. También yo lo decía sabiendo que era falso, pero convencido de que llegaría a ser verdad en el desarrollo de la lucha. Y había probablemente también el resquemor por mi oposición a ir a Argelia.
Supongo que el pequeño Stalin creería que yo estaba creando condiciones para disputarle el liderazgo, pero el caso es que ni era cierto ni yo intenté maniobrar a mi vez. En todos los partidos existe ese tipo de manejos, seguramente necesarios o inevitables pero que me repugnaban y para los que, en todo caso, yo no valía. Muchas veces obramos según las circunstancias, sin entender bien por qué hasta cierto tiempo después. Creo que, sin confesármelo, ya comenzaban mis dudas por una cuestión que discutíamos bastante por entonces: en China, Teng Siao-ping y los suyos se estaban imponiendo a los jefes de la Revolución cultural. En otras palabras, parecía que también China se estaba hundiendo en el pozo infecto del “revisionismo”, como había pasado en la URSS después de Stalin. Se estaba volviendo, como la URSS, un régimen “socialimperialista” y “socialfascista”. Claro que no queríamos creerlo, pero las sospechas eran inevitables: ¿cómo era que siempre pasaba lo mismo? Todo el sentido de nuestra actividad descansaba en la aplicación estricta de los dogmas del marxismo-leninismo, y éramos seguramente el partido español más teorizante. Quedaba la pequeña Albania, aunque con el defecto de que apoyaba al FRAP y se negaba a reconocernos. Es muy difícil mantener una lucha abnegada en pleno aislamiento, sin referentes poderosos a los que tomar por modelo y que siempre terminaban traicionando los principios.
El caso es que Arenas me tendió una encerrona bien preparada, en una reunión del comité central en Madrid. Creo que solo me apoyó Hierro, del GRAPO, y se me exigió una “rectificación” imposible de entender salvo como sumisión sin reservas a lo que dijera el pequeño Stalin en cada ocasión. Me negué y quedé expulsado. Fue para mi bien, aunque entonces me parecía lo contrario. Hay que percatarse de lo que aquello significaba: el partido, al que había dedicado tantos esfuerzos y por el que había corrido tantos peligros, era más que la familia, fuera de ella no parecía haber más que el mundo hostil del capitalismo, al que debíamos combatir y que nos combatía. En esas condiciones morales y materiales nos volvimos a Madrid mi compañera y yo.
Unos meses después era detenido el comité central en pleno, en Benidorm, si no recuerdo mal. Me hizo gracia que atribuyeran la caída a una traición de los argelinos. Yo creo que no hubo tal traición: simplemente el enlace entre los servicios de ese país y el GRAPO era un confidente de la policía española que ya había hecho algunas faenas al FRAP y a la UGT, como se dijo después. Parece que en él depositaban confianza tanto los argelinos como los chiflados del MPAIAC, que querían “liberar” las islas Canarias. Y dos o tres años después conocí el modo como habían resuelto los jefes del PCE(r) el crudo problema del “revisionismo”: este no había existido. Ni China ni la URSS habían dejado de ser potencias socialistas, correctas en lo esencial, aun si con algunos errores y problemillas menores… Era renegar de todo lo que se había hecho y dicho durante más de diez años, pero no dejaba de ser comprensible: no se podían perder todos los referentes, y supongo que esperaban contar con apoyo del KGB. Aunque para entonces yo ya estaba llegando a otras conclusiones por mi cuenta.
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La mal comprendida guerra
El Frente Popular durante la guerra presenta una serie de problemas al historiador, que no siempre se han planteado siquiera con precisión. Como es sabido, Prieto y Azaña fundaron una coalición electoral amplia, por el mismo tiempo en que la Komintern planteaba la táctica de los frentes populares con partidos y sectores burgueses. ¿Cómo la coalición prieto-azañista se transformó en frente popular según el modelo comunista, que era mucho más que una coalición electoral?
Dentro de ese proceso, ¿qué papel jugaron Azaña, Prieto, Largo Caballero y Negrín? Esta es otra cuestión fundamental, cuya aclaración no aparece, porque no se la plantea claramente, en casi ninguna historia de la guerra civil (acabo de ver un artículo de Moradiellos en que se pregunta si Negrín fue “un hombre de paja o el Churchill español”. El artificioso dilema solo refleja una notable charlatanería, por lo demás dominante en la historiografía a su vez dominante.)
Una tercera es: ¿pudo el frente Popular haber ganado la guerra? ¿Y por qué duró esta casi tres años?
Estas y otras son cuestiones –generalmente mal enfocadas–, que he planteado en Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Una guerra que marcó un antes y un después, y de la que deriva la historia posterior de España hasta nuestros días.
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Crónica. El Pollo y el Chisgarabís
**Preguntan en Es radio qué cosas preocupan más a los españoles, incluyendo la crisis del PP. Esa crisis no es en absoluto preocupante; al contrario, gran noticia.
**Si el PP gana más diputados que VOX, seguramente podría gobernar con el apoyo de este, para echar al Pollo Doctor. Pero ¿y si VOX saca más diputados que el PP? ¿Le apoyaría este para gobernar, o buscaría sus socios tradicionales, PSOE y separatistas?
**Franco nunca tuvo oposición democrática interna, ni en vida ni después de muerto. En el exterior la tuvo soviético-democrática. Y ninguna tuvo éxito.
**En general, la llamada extrema derecha, no VOX, no ha entendido la democracia ni el franquismo. No entiende que la política en democracia es una dura lucha por ganarse a la opinión pública. Pero desdeña a esta y prefiere recluirse en un gueto.
**También dicen que la democracia en España no funciona porque no es apta para el temperamento español, tópico muy extendido también en Europa. Pero quien no es apto es el nuevo frente popular.
**Franco examinaba la harto desastrosa historia española desde Fernando VII y el anárquico despotismo de la república, y concluía que en España la democracia traía el desastre. Sin embargo su régimen creó una sociedad muy distinta de la anterior, reconciliada y próspera. Esa sociedad sí podía ser democrática.
**Los socios del Pollo Doctor piden suprimir el título de rey porque fue otorgado por un régimen ilegal. Fue el régimen que salvó a España de la disgregación y la sovietización. Declarado ilegal por los herederos de las chekas. Incluido el PP.
**Quienes más daño vienen haciendo a la monarquía son los propios monárquicos, en tres fases a) El intento de borrar su origen en el franquismo, b) La firma de la ley de memoria histórica c) Su silencio cómplice en la profanación de la tumba de Franco… Y todo por contentar a los separatistas y corruptos liberticidas de izquierda.
**España tiene a la cabeza del gobierno a un pollo con falso doctorado. Y a la cabeza de la oposición a un chisgarabís con falso Máster. Pura latinoamericanada.
**La Cayetana acusa al Egea de “mobbing, bullying y acción testosterónica”. Se ve que sabe mucho inglés (se educó en esa lengua) y que solo admite la testosterona en las mujeres, como es ahora moda casi general.





