Interpretar/ Por qué una ley soviética / Sensibilidad cultural/ Charlatanes (X): Moradiellos, Viñas, Reig.

 Lo que está perfectamente claro no precisa interpretación

Me escribe un amigo: “No he visto referencia alguna al informe de Mario Conde en ningún medio ni escrito, ni audiovisual, salvo en tu blog. Mi impresión es que muchos prefieren no apoyarse en MC, dada su historia, lo cual en esa materia es absurdo porque es un experto muy brillante (fue el número 1 más joven de la historia en las oposiciones a abogado del estado, creo recordar)”. Respondo: “Dada la enorme corrupción de la Triple M, es normal que hagan remilgos a Mario Conde. Son así de exquisitos. Pero la cuestión es clara: es el rey quien da los indultos a propuesta del gobierno. Aquí no se limita a trasladar las decisiones de este. Por lo tanto, o se hace cómplice de unos indultos golpistas  y entre golpistas, o se opone a ellos. Dado que es él quien decide, no se crea ninguna crisis constitucional, como pretenden los golpistas de la Moncloa, sino una crisis de gobierno, que debe conducir a nuevas elecciones. Tampoco es una cuestión de interpretación legal. Si se interpreta una palabra tan clara como “ejercer”, habría que reinterpretar a su vez la de “expedir”.  Ir a las “interpretaciones” es caer ya en una trampa muy peligrosa. Pues el problema no es la interpretación de una palabra, sino la interpretación de los indultos mismos como un chanchullo entre golpistas y ataque a la Constitución,  la monarquía y sobre todo a España.

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Por qué necesitan una ley de memoria soviética

Lo primero que hay que decir de la ley de memoria  ahora rebautizada “democrática” es que atenta  gravemente contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Que la llamen de memoria democrática demuestra muy bien lo que entienden por democracia los canallas que intentan imponerla a la sociedad.

   Al respecto debemos preguntarnos por qué necesitan esta ley, más de 80 años después de la guerra y más de 40 después de muerto Franco.  Hay dos razones principales. En primer lugar, sus versiones sobre la guerra y el franquismo son tan manifiestamente falsas y han sido tan refutadas, que necesitan protegerlas con una ley de tipo soviético, que amordace a la verdad.  Y ellos saben que son versiones falsas, pues de otro modo no tendrían problema en someterlas a la investigación y el debate libres, como se hace en democracia… y como tratan de impedir  a toda costa.

 En segundo lugar, y más importante, la necesitan porque el ataque (falsario)  al franquismo  lo necesitan para fundamentar sus políticas actuales, que, casualmente, están derivando hacia la descomposición de España y el totalitarismo, tratando incluso de controlar los sentimientos de la gente. Deben atacar al franquismo como cobertura para su programa político actual, que incluye la liquidación de la monarquía –como símbolo de la unidad nacional, y proveniente del franquismo–, y de paso la destrucción de las libertades, como vemos.

 Imaginemos un joven o no joven, que no tiene idea sobre la guerra, Franco y demás, y que sufre el bombardeo de la propaganda antifranquista. Si tiene dos dedos de frente, ha de preguntarse: ¿quiénes son estos feroces enemigos de Franco 46 años después de su muerte? Y enseguida descubre que son los etarras, los golpistas y separatistas de todo pelaje, los comunistas y el  PSOE, el partido más corrupto de la historia de España, con una larga historia criminal. Y también el PP, aunque este por razones distintas: el problema de la derecha española, como decía un catedrático, es que carece de formación histórica  e ideológica, por  lo que tiene que alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda, lo comprobamos a cada paso. Ante este panorama, una persona medianamente lista ha de hacerse algunas preguntas elementales y buscar información por otra parte.

Y vamos con un ejemplo de embuste monstruoso, el de la fosas. Según dicen, hay más de  2.000 fosas con los restos de 150.000 personas (o más 115.000, o más de  130.000, se han dado varias cifras).  Esto daría un promedio de 60-75 restos por fosa. Pues bien, llevan 21 años metidos en el negocio y según sus datos  han exhumado unas 785 fosas. Según sus estimaciones, en ellas deberían encontrarse un mínimo de 47.000 restos personales, pero afirman haber encontrado solo 9.700 (y tampoco hay obligación de creerlo, pues no hay ningún estudio contrastado). Esto daría un promedio por fosa de 12-13 personas, muy lejos de la supuesta por los otros “datos”.  Pero de esas 9.700 hay que descontar  2.840 del cementerio de San Rafael de Málaga, que suponen, de modo  arbitrario, ser víctimas de la represión, con lo que las víctimas exhumadas serían unas 6.800,  poco más de nueve por fosa. Es evidente que las cifras generales son pura invención. Pero además, en las fosas se encuentran fusilados por uno y otro bando, además de combatientes enterrados apresuradamente después de una batalla (están pidiendo información sobre fosas de la batalla del Ebro), y seguramente otros que no tienen relación con la guerra.

Y, por supuesto, nada se dice de que las supuestas “víctimas del franquismo” pertenecían a partidos que habían destruido la legalidad republicana, partidarios de disgregar España y de imponerle un sistema soviético. Igual que ahora, casualmente.

A esto puede llamársele el negocio del crimen montado por unos políticos canallas. Negocio utilizado para “envenenar las conciencias” mediante “un Himalaya de falsedades”, como lo definió Besteiro, un raro  socialista decente.  Y es necesario  contrarrestarlo, porque sus efectos políticos actuales están bien claros.  En fin, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo… siempre que se investigue y se debata, que es precisamente lo que quieren impedir estos delincuentes con  sus leyes liberticidas.  Propongo aquí un informe titulado “El negocio  del crimen”, examinando los datos ofrecidos por estos historiadores y políticos  corruptos, que intentan prosperar  con tales industrias.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

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Crónica Sensibilidad cultural

**A la patulea liberticida del Huffington Post y El país,  Ayuso le hace “cero gracia” y le “asusta”.  Buena señal. Sospecho que al PP tampoco le hace la menor gracia.

**Me pregunta un amigo por qué el mundo de la novela, el cine y  la cultura, ha caído en manos de la izquierda y los separatistas. Creo que porque en la derecha apenas hay sensibilidad cultural, o la que hay es muy tópica y adocenada. Cierto es también que la cultura de izquierda y demás vale poco, pero por lo menos se esfuerzan.

**Es muy significativo que la izquierda en España no haya dado un solo pensador relevante, sea marxista, anarquista, “progre”  o de otra corriente. Tampoco el “europeísmo” ha generado pensamiento o estudios que valga la pena mencionar.

**La insensibilidad cultural de la derecha ha permitido que la izquierda se alce con la bandera de la cultura, pese a haber destruido infinidad de bibliotecas y obras de arte, y expoliado el patrimonios histórico-cultural del país.

**También es significativo que la izquierda y separatistas se hayan hecho tranquilamente con la bandera de la democracia. Gracias a una derecha ayuna de formación histórica e ideológica. Muchos esperan que Dios les obsequie con un nuevo Caudillo.

**”Sonaron gritos se desarrolla entre 1936 y 1946, y es forzosamente una novela de guerra; Cuatro perros verdes sería una novela de paz, pues transcurre en una sola jornada de 1967; y la tercera, si llega a publicarse, tendría por escenario la España actual, que el autor identifica con una corrupción no solo ni principalmente económica” Posmodernia 

Cuatro perros verdesSonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)

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Galería de charlatanes: Moradiellos, Viñas, Reig Tapia.

Moradiellos es un caso especial entre los lisenkianos, pues aceptó un debate conmigo en la revista digital de Gustavo Bueno El Catoblepas, no sé si por una básica honradez intelectual o por alarma ante el terreno que estaba perdiendo el gremio; para el caso da lo mismo. Después de la polémica ninguno más siguió su ejemplo, prefiriendo la táctica de combinar el ninguneo, la apelación a la censura y las pullas ocasionales. De cualquier modo, el debate con Moradiellos fue muy instructivo respecto a cómo estos intelectuales suelen perderse en cuestiones secundarias. Él planteó su crítica en torno a las cifras de las intervenciones soviética, alemana e italiana, negando mi aseveración de que fueron más o menos equivalentes, y pretendiendo que la mayor aportación germanoitaliana habría decidido la guerra. Como le indiqué, la cuestión de las cifras, aun si interesante, no es fundamental, y su fuente principal, el libro de Howson, resulta muy poco fiable. Como en el caso de las relaciones con Hitler, fue la conducción de la guerra por Franco –incluyendo en esa conducción la obtención y utilización de las aportaciones italogermanas– el factor clave, a menos que Moradiellos demuestre –ni siquiera lo intenta– que los italianos y alemanes operaron en España al margen de la dirección del Caudillo y en masa suficiente para decidir el resultado.

La cuestión principal, le insistí en varias réplicas, no era esa, sino el efecto político de las intervenciones extranjeras. Hay una diferencia radical entre unas y otras: Franco mantuvo en todo tiempo la independencia frente a sus amigos, y el Frente Popular no. Hitler nunca dictó la política ni la dirección militar del bando nacional, mientras que Stalin sí lo hizo con las de sus aliados, sus tutelados en realidad, en medida muy grande aun si no completa. Resumiré brevemente la argumentación y los datos: Stalin no solo indicó personalmente a Largo Caballero la política a seguir, sino que cuando éste empezó a mostrarse rebelde lo hizo defenestrar, como también haría con Prieto por la misma razón. Para dirigir su política se valió de Negrín, seguidor fiel, en lo esencial, de la línea soviética, y aquí importa poco si lo hacía por convicción o por otras razones.

A Moradiellos, la conducta de Negrín le parece excelente, por la única razón de que se opuso hasta el final a Franco, sin importarle que esa oposición supusiese muchas decenas de miles de muertos innecesarios, la pérdida de las reservas financieras de España, el saqueo en unos casos y la destrucción en otros de un invalorable patrimonio histórico-artístico, el expolio de incontables bienes de particulares, ilegalidades como la de formar un verdadero ejército particular, una corrupción masiva, la represión con multitud de torturas y asesinatos de sus propios aliados, el intento de prolongar la guerra hasta enlazarla con la mundial que habría multiplicado las víctimas y destrucciones, etc. El hecho de luchar contra Franco lo cubre y justifica todo, a su juicio.

Pero Negrín no era el único instrumento de Stalin para dominar el Frente Popular. Tenía otro más efectivo, un partido comunista orgulloso de ser su instrumento ciego y que llegó a convertirse en el partido más fuerte de las izquierdas, sobre todo en el ejército y la policía. Estaban, además, los asesores soviéticos que, siendo menos que los militares alemanes e italianos, influían muchísimo más, hasta el punto de impedir operaciones de gran alcance del mando “republicano” como el plan de ofensiva por Extremadura, negándoles la cooperación aérea o blindada. Por no hablar de la policía secreta soviética, que operaba en España independientemente y con sus propias cárceles y dirigía de hecho a la policía política izquierdista española. Nada ni remotamente parecido ocurrió en el bando nacional. A Moradiellos todo esto le parece algo sin mayor importancia, mientras que yo opino lo contrario. Cuestión de enfoque.

Volviendo a Negrín, al margen de sus convicciones personales había un lazo de oro que le supeditaba inevitablemente a Stalin, cosa que no acertó a comprender el rebelde Largo Caballero, pese a haber contribuido a forjarlo. Ese lazo era el tesoro del Banco de España, enviado a Moscú. Enviado, como señala Martín Aceña, a un régimen opaco, financieramente y en todos los aspectos, lo cual significaba la pérdida de control del mismo por parte del Frente Popular. De la buena o mala voluntad de Stalin iba a depender absolutamente la suerte de las izquierdas, pues el jefe soviético iba a dominar los suministros de armas.

Algunos autores, como Ángel Viñas, han justificado el envío del oro a la URSS pretendiendo no ver nada anormal en la operación, causada, afirman, por la “traición” o defección de las democracias con respecto a la “República”. Como si el Frente Popular no se compusiera, precisamente, de los partidos que hundieron el inicial proyecto de democracia liberal con que nació la república. Mis críticas a Viñas indignan a Reig: “Moa acusa a ambos (¿?) de ‘oficiosidad prosoviética’, por lo que, en tanto que ‘funcionarios españoles’, parece dar a entender, serían una especie de traidores a su propia patria. A Viñas le acusa de ‘servilismo pro soviético’, así como de continuar ‘la tradición de ciertos funcionarios del Frente Popular’”. Así es, amigo Reig, así es. Los textos de Viñas rezuman desprecio no solo al franquismo, sino a España en general, quiero decir a la España histórica, y una admiración beata y snob hacia cualquier país ocasionalmente enfrentado al nuestro, sea la URSS o Gran Bretaña. Actitud muy extendida en la izquierda, por otra parte, también en la derecha y en Moradiellos.

Para defender a Viñas, nuestro buen Reig, castizo a su pesar, exhibe los títulos del hombre, “técnico comercial del estado, catedrático de Economía Aplicada, (…) ha desempeñado importantes responsabilidades en la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea donde se ocupó de las relaciones con Asia y América Latina amén de relaciones multilaterales, política de seguridad, implementación democrática y derechos humanos”, etc. Lo de la implementación democrática y los derechos humanos queda muy bien en quien encuentra normal la supeditación del Frente Popular a Stalin. Desgraciadamente Reig olvida, como acostumbra, algunos otros datos interesantes del currículo del señor Viñas: fue largos años funcionario de la administración franquista, y en puestos de confianza. Y que  se descubrió antifranquista a tiempo, como tantos.

(LD, 1-1-2007 Los casos de Moradiellos y Viñas)

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Momentos históricos / Charlatanes (IX). Joseph Pérez y la España inexistente.

 

Momentos de transcendencia histórica. 

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Es preciso recordar la evolución política de fondo desde la transición. Tras la muerte de Franco se abrió la posibilidad de una evolución a la democracia, desde o contra el  franquismo.  La segunda opción (“ruptura”) significaba depositar la legitimidad histórica y democrática en el Frente Popular, amalgama de separatistas y totalitarios presentados como “republicanos demócratas”. En una jugada maestra, Torcuato Fernández Miranda abrió paso al reconocimiento democrático de la legitimidad histórica del franquismo, en el referéndum de 1976, demostrando que el antifranquismo rupturista carecía de fuerza popular. Esa legitimidad fue minada  progresivamente por los rupturistas,  una tarea difícil  que exigía paciencia y tenacidad, pero favorecida por una derecha “falta de formación histórica e ideológica, y por ello condenada a alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda”.  Un hito en este largo proceso corrosivo lo cumplió Aznar en 2002 al condenar el alzamiento del 18 de julio, y de paso, implícitamente, el referéndum del 76. A partir de ahí, el proceso se aceleró con Zapatero y con Rajoy. Después, puede decirse que solo quedaban dar los últimos pasos hacia la disgregación de España. 

La labor disgregadora fue acometida especialmente por los separatistas catalanes, auspiciados y financiados por los gobiernos del PP y del PSOE, e ideológicamente por todo el arco antifranquista, desde la ETA al PP. Y llegó al referéndum de 2017, que ya abría camino directamente a la secesión de Cataluña y desintegración de España. Fue entonces cuando Felipe VI frenó la deriva con un discurso histórico, obligando a un renuente y saboteador gobierno de Rajoy a tomar algunas medidas.  Por primera vez en cuarenta años, los opositores a los separatismos, ninguneados hasta entonces,  se vieron arropados por una gran autoridad. Aquel discurso cambió la situación política en España. Uno de sus efectos fue el impulso de VOX, hasta entonces ninguneado y silenciado por los demás partidos, sobre todo por el PP. VOX consiguió también que algunos de los golpistas fueran a la cárcel. No obstante, PP y PSOE siguieron cooperando con los golpistas, inaplicando la Constitución y permitiéndoles actuar como gobierno independiente con sus “embajadas” y aparato de propaganda en el extranjero. 

La llegada del Doctor y su pandilla al poder, ha acelerado nuevamente el proceso, aunque, por primera vez, encuentra una oposición real en VOX. Y en Ayuso, por cierto. La maniobra actual del PSOE tiene dos aspectos: un golpismo en complicidad con los golpistas  catalanes, y provocación de una gravísima crisis constitucional, obligando al rey a hacerse cómplice a su vez,  firmando un acto radicalmente ilegal, anticonstitucional y antiespañol. Ya Juan Carlos firmó la ley de memoria histórica, primer paso a la deslegitimación de la propia monarquía. Y ahora se le daría casi el tiro de gracia. El rey tiene la obligación absoluta de negarse, por mucho que su decisión llevara consigo un conflicto del mayor calado.

Pues bien, esta maniobra puede volverse fácilmente contra sus promotores. Constitucionalmente, el rey tiene obligación de firmar (“expedir”) las decisiones del consejo de ministros, pero  las medidas de gracia son la excepción: el rey no las “expide”, sino que las “ejerce”, y el gobierno meramente las propone. Si el rey rechaza  los indultos, el conflicto y crisis constitucional se transforma en mero conflicto y crisis de gobierno, y la única salida es la dimisión del Doctor y su banda,  y la convocatoria de elecciones… a menos que el gobierno se declare abiertamente en rebeldía.

Andan por ahí  muchos peperos especulando con un aplazamiento del problema hasta que juzgue el Tribunal Constitucional. Al respecto es preciso tener esto en cuenta: 

a) La unidad de España no depende de una interpretación constitucional, ni de la Constitución. Esta no declara la unidad, sino que la reconoce. La unidad está por encima de la Constitución, es lo que permite la existencia de esta, y no a la inversa.

b) Por este reconocimiento, el indulto es anticonstitucional y además técnicamente ilegal porque los indultables no se han retractado de su golpismo y se mantienen en plena y abierta rebeldía. Por lo tanto, los indultos son actos de colaboración con el golpismo por parte de otros golpistas.

c) El rey no puede justificar su negativa a firmar sobre la base de cómo interprete el TC la palabra “ejercer”. El TC ha demostrado repetidas veces su bellaquería y cobardía al servicio de los partidos, haciendo constitucional lo que es abiertamente  anticonstitucional. Puede defender la legalidad o alinearse contra ella, no hay la menor seguridad.

d) La negativa del rey solo tendrá efecto si viene acompañada de una explicación clara y convincente del carácter golpista de los indultos,  dirigida a la población, como en 2017. Es seguro que con ello se ganará el apoyo de la mayoría de los españoles, como cuando el referéndum golpista.  Solo con la presión de esta mayoría es posible que el TC admita como inconstitucional lo que evidentísimamente lo es, y que el gobierno dimita

e) De lo que se trata es, como dije antes, de convertir una crisis constitucional en crisis de gobierno, que seguramente perdería la banda mafiosa del Doctor. Y más si se declarase en rebeldía abierta.

Nos encontramos en una situación histórica que puede empezar a revertir el proceso frentepopulista  de los últimos años. Todo dependerá de que el rey vuelva a ser valiente ante los matones como en 2017. Si no fuera así, habría firmado la sentencia de la monarquía y de muchas cosas más. 

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Galería de charlatanes (IX) Joseph Pérez una historia marxisto-francómana

Joseph Pérez, sospecho que como respuesta indirecta a mi Nueva historia de España, ha publicado un libro de altos propósitos no sé si muy logrados: Entender la historia de España. En sus propias palabras, ¿Puede hablarse, en rigor, de España antes de la invasión árabe de 711? Tengo mis dudas (en realidad no tiene ninguna: lo niega). En 711 la Península Ibérica queda dividida entre dos civilizaciones: moros y cristianos. Estos acaban venciendo en 1492, pero siguen divididos en distintas comunidades políticas que acaban configurando tres coronas (…) Los Austrias inauguran una nueva era que termina con los tratados de Westfalia (1648), era de hegemonía en Europa y en el mundo, era de gloria, si se quiere (no me parece que Pérez lo quiera demasiado), pero ¿para quién y para qué? La que ocupa entonces el primer puesto en Europa no es precisamente España, sino la dinastía reinante. Manuel Azaña lo vio claramente; tal vez, como buen conocedor de la historia de Francia, se haya acordado de lo que (…) aprendían los alumnos franceses en la escuela (…) Francia se enfrentó, no tanto con España, sino con la Casa de Austria. La hegemonía era cosa de la dinastía, pero a los españoles les costó caro: les impidió desarrollar sus intereses propios como nación. La llegada de los Borbones, a principios del siglo XVIII, cambia muchas cosas. Aparentemente, España pierde territorios, pero territorios que no eran hispánicos (Flandes, Italia); en cambio conserva las posesiones peninsulares y el imperio de América, lo que la convierte en la tercera potencia de Europa, después de Inglaterra y Francia; en contra de lo que se escribe a veces, la España del siglo XVIII no es una nación decadente. La decadencia y la marginación son posteriores, son consecuencia de la Guerra de Independencia, de las guerras civiles del siglo XIX y de la emancipación del imperio colonial. Entonces sí es cierto que España pasa a ser una nación de segunda categoría (…) La recuperación viene mucho más tarde, a mediados del siglo XX y se confirma después de la muerte de Franco. Con una economía renovada, una sociedad moderna y un régimen político semejante al de las demás democracias, España se reincorpora a Europa; vuelve a ser una de las grandes potencias, con todos los inconvenientes que ello supone en el mundo de hoy. Estos van a ser los ejes principales de mi reflexión (…) siguiendo a mi manera (…) la pauta de mi maestro Pierre Vilar: importa menos dar a conocer que dar a entender lo que ha pasado”.

Tiene interés explicitar qué quería “dar a entender” Pierre Vilar: trataba de divulgar una visión marxista (es decir, lisenkiana, como he explicado en otras ocasiones) de la historia. Versión que Pérez combina haciendo de Francia la metrópoli que  “incorpora a España a Europa” (algo parecido  decía Azaña, a quien no en vano menciona Pérez). En resumen, España no existía antes de la invasión islámica, siguió sin existir  después. Tampoco existe en realidad con los Austrias, pues la hegemonía europea corresponde a ese ente dinástico y no a España, que, suponiendo que exista, sale perjudicada de tanta hegemonía. Empieza a existir, parece ser, con los Borbones, época que, dice, no es de decadencia (aunque quede satelizada culturalmente y en parte políticamente a Francia y  pierda todo su impulso cultural y político de los siglos XVI y XVII). La decadencia viene, no de la invasión francesa, sino de la resistencia a ella, la Guerra de independencia (y de unas guerras civiles… nacidas casualmente de la invasión) Luego hay una recuperación, interrumpida por el franquismo, y después de él España “se reincorpora a Europa y vuelve a ser una de las grandes potencias”(!!!).

   Es difícil inventar una historia más extravagante  y de fondo más hispanófobo. Pero este charlatán ha recibido la Legión de Honor francesa (muy lógico, como propagandista de la concepción francocéntrica de la historia de España) pero también la “Gran cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio”,  la “Orden de Isabel la Católica”, el premio “Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras”, y sobre todo el “Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales”. Estas distinciones no son nada lógicas, excepto en cuanto exposición de la miseria intelectual predominante en España desde una transición traicionada.

En este blog dediqué algunos artículos a su marxisto-francómano libro Entender la historia de España (es decir, volverla ininteligible). Ya iré exponiendo algunos de ellos.

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Indultos: solución / (III) Seréis como dioses/ La suerte del Doctor / Momento crítico de juventud / Charlatanes (VIII)

Una posible solución constitucional a los indultos. La Constitución señala que el rey simplemente expide, es decir, firma para el BOE, las decisiones del consejo de ministros. Pero en lo referente al derecho de gracia (indultos), lo que expone no es  “expide”  sino “ejerce”, con ciertas restricciones. Es la única excepción. Por lo tanto, el rey podría negarse a  los indultos sin crear una crisis constitucional y forzando en cambio una crisis de gobierno que empujaría a nuevas elecciones. El informe técnico ha sido elaborado por Mario Conde. 

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Aquilino Duque sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)

Curiosidad en Amazon sobre la novela: “Fascinante. Me ha parecido un libro muy interesante por la historia real de la época, por las deliberaciones políticas e intelectuales y por el sorprendente devenir de los hechos y  la conclusión final”. Valoración: la más baja de todas y única en ese nivel. Hay que suponer que es un despiste.  Firma Raquel Arias Martín

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Modernidad (III) Seréis como dioses

El humanismo es la ideología del renacimiento,  que tomó impulso desde la segunda mitad del siglo XV. En su desarrollo daría lugar a la Ilustración, a la revolución industrial y a este movimiento asociado con la hegemonía mundial de la cultura europea que llamamos modernismo. Se le pone habitualmente en contraste con la llamada absurdamente edad media, aunque en la misma nomenclatura “media-moderna” queda condensada su ideología.  La nueva edad supondría una ruptura radical con la anterior, con la “barbarie gótica” y su contenido esencial consistiría en un antropocentrismo cultural en contraste con el teocentrismo anterior. Se trata, nuevamente, de un absurdo, pero que nos permite distinguir dos tipos de humanismo-modernidad: uno, moderado, desarrolla aspectos de la cultura anterior, en particular la razón sin excluir el culto a Dios; y el radical, que convierta la razón y más en general las potencias humanas en objeto de culto excluyente del de Dios, es decir, del Dios cristiano, pues tal movimiento no se dio en otras culturas.

Las dos corrientes eran optimistas con respecto a las capacidades humanas, pero la segunda era más que optimista. La razón y la ciencia permitiría cumplir en medida suficiente la promesa de la serpiente a Eva: seréis como dioses.  La tierra volvería a ser paradisíaca y las consecuencias de la caída mítica, el sudor y el dolor, quedarían superadas precisamente en la medida en que la razón y la ciencia se desarrollasen plenamente, sino atender a supersticiones.

Desde hace bastantes años se viene hablando del fin o suicidio de la modernidad, apoyándose en diversos fenómenos que parecen echar por tierra las esperanzas liberadoras de la modernidad. En mi opinión, todos esos fenómenos quedan manifiestos en las dos guerras mundiales del siglo XX. La primera, que los apóstoles de la modernidad creían imposible, dio un tremendo golpe a su ideología más característica desde la Ilustración, es decir, el liberalismo. De ese golpe cobraron fuerza extraordinaria otras dos, el comunismo y el el fascismo, sobre todo en su versión nacionalsocialista, que protagonizaron la II Guerra Mundial, todas ellas basadas en una razón que se levantaba en  cada ideología sobre las demás. Esta guerra certificó el final de la hegemonía europea comenzada cinco siglos atrás y tan relacionada con la modernidad.

Pero más al fondo de este fenómeno histórico encontramos esta paradoja: la humanidad, gracias a su razón y  su técnica, ha alcanzado la capacidad de destruirse a sí misma. y no puede descartarse que llegue a hacerlo. Esta capacidad, nueva en la historia,  puede considerarse divina, aunque la capacidad de crear al ser humano se le haya escapado. Actualmente, el humanismo radical ya especula con crear otra forma de humanidad, que ciertamente no sería humana. En el libro sobre Europa he examinado esta tendencia que subyace con mayor o menor fuerza a todo el desarrollo histórico europeo desde finales del siglo XV. En definitiva, la promesa de la serpiente y la de Prometeo, contra la que alertaban los mitos.

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Crónica La suerte del Doctor

**La gran suerte del grotesco Doctor es que su oficiosa oposición nunca se haya dirigido a él como Doctor. Es tratarle de  estafador, lo cual ya resume su política. Pero la oposición es muy “respetuosa”, como en la obra de Sartre. Aunque no es de extrañar, cuando esa oposición la mangonea un Máster por el estilo.

**Una clave de la izquierda es el secuestro de millones de personas presentándose como su representante y defensora. Antaño era “la clase obrera”, ahora es sobre todo “la mujer”, como si todas respondieran a las concepciones majaderas de los políticos.

**¿Cómo es posible que los golpistas de la Generalidad se permitan humillar al rey, representante, en definitiva de la unidad nacional? Pueden hacerlo porque el gobierno hace exactamente lo mismo.  Unos golpistas colaboran con otros. Y deben ir a la cárcel o destruirán las bases de la convivencia nacional, en lo que ya han avanzado demasiado.

**La cuestión de los indultos no es un formalismo legal, en el que quieren escudarse los delincuentes. Es un acto de fuerza anticonstitucional y contra  la unidad de España. Y ahí no caben más concesiones.

**Una buena consigna: “¡A la cárcel el gobierno golpista con sus  cómplices golpistas!”

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Momento crítico de la juventud

El uso de la primera persona con un propósito introspectivo empezó a imponerse con el romanticismo, y la evolución literaria condujo a las novelas de flujo interior del tipo Ulises (de su impenetrable estilo dijo Virignia Wolf, “viola la gramática y desintegra la sintaxis”), La montaña Mágica (alta y solemne como la aristocrática burguesía en decadencia que refleja), Berlin Alexanderplatz (visión clínica de un psiquiatra que conocía por su oficio a la clase baja y se identificaba con ella). Método refractario a la literatura española hasta que lo recogen algunos autores como Alfonso Grosso y Juan Benet, venerados por algunos y creadores de ladrillos para otros, entre los que me cuento. Pío Moa, en Cuatro perros verdes,  huye de estos berenjenales (…)

Uno de los pozos a los que el autor se asoma es el momento crítico de la juventud en los años sesenta. Todavía se vivía en España una suerte de ingenuidad intelectual, ya contaminada por el existencialismo francés y el malestar de los estudiantes y profesores jóvenes de los Estados Unidos, algo que tenía más que ver con la Guerra de Vietnam que con la ideología o la filosofía que fueron tejiéndose en torno a la derrota gringa en Indochina… Fernando Bellón

Cuatro perros verdes

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 Galería de charlatanes (VIII): Preston y Miralles sobre Negrín

Ya que esta gente rehúye el debate y se esconde tras la ley de memoria histórica, bueno será que se conozcan estas críticas. Cuanto más, mejor

Dentro de la historiografía académica de tendencia “progre”, que sería chistosa si no hubiera tenido durante largos años los medios de acallar cualquier réplica, y de presentarse a sí misma como la única historiografía “profesional”, acaba de publicarse una biografía de Negrín, por el catedrático Ricardo Miralles.

Prologa el libro P. Preston, para quien Negrín “fue el gran estadista de la lucha contra Franco y sus aliados fascistas”. Según él, las críticas a Negrín proceden sobre todo de Bolloten, condicionado a su vez por “los renegados ex comunistas que publicaron sus memorias bajo la dirección de Gorkín y financiados por (…) la CIA”. Preston, claro, prefiere a los comunistas no renegados y, con típica paranoia stalinista, sólo puede entender que alguien discrepe de ellos si le paga el “imperialismo”. Confesión implícita por parte del profesor inglés, y además falsedad, también de tufo staliniano, porque la apasionante obra de Bolloten se apoya ante todo en una labor documental e investigadora impresionante, con muy pocos paralelos en las historias de nuestra guerra.

A Preston le encanta el libro de Miralles, y no es de extrañar. Empieza éste planteando el asunto con una mezcla de infantilismo y mala fe. Según él, sobre Negrín sólo hay hasta ahora “juicios y sentencias, opiniones y fallos”. Vamos, defensores y detractores, sin más, como si el libro de Bolloten, entre otros, se limitase a una colección de asertos gratuitos. Entre los apologistas de Negrín, Miralles encuentra matices y aspectos aprovechables. No así en el otro campo: “Entre sus detractores ha existido una rara unanimidad que podríamos resumir en un Todos contra Negrín”.

Para corregir tan deplorable panorama, Miralles plantea la cuestión así: “Las tres grandes acusaciones hechas a Negrín fueron que entregó la República a los comunistas, que fue el causante de la división interna del PSOE (durante la guerra y en el exilio posterior); y que su obstinación en una política de “resistencia a ultranza” condujo a un final catastrófico de la guerra”. Ciertamente estas acusaciones le han sido hechas por bastantes, sobre todo dentro del propio PSOE, pero no resultan difíciles de refutar, o por lo menos poner en tela de juicio, desde la lógica de quienes siguen hablando de una II República durante la guerra (Bolloten no lo hace, desde luego), o creen en una posible paz negociada. La acusación de haber causado la división del PSOE, simplemente depende del punto de vista, claro está. Prieto tenía uno, y Negrín el contrario.

Si uno acepta que la república del 14 de abril siguió existiendo tan campante después de que el gobierno de Azaña-Giral entregase las armas a los sindicatos y se impusiese una revolución de brutal violencia en la zona controlada por el Frente Popular; si acepta que los socialistas de Largo y Prieto, así como los comunistas y los anarquistas eran demócratas, o que Stalin protegió la libertad en España, entonces la posición de Negrín es difícilmente atacable, o por lo menos resulta mucho más coherente que la de Prieto, Largo Caballero y cuantos le hacen las acusaciones vistas.

Pero no es obligatorio, afortunadamente, comulgar con tamañas ruedas de molino. No obstante vale la pena seguir la polémica entre quienes creen tales cosas. Esa polémica está muy bien expresada en el intercambio epistolar entre Prieto y Negrín, cuando ambos, ya en el exilio, disputaban acerbamente por el control del cargamento del yate Vita. Negrín acusaba a Prieto de haber contribuido a la derrota con su política vacilante y derrotista, y éste replicaba: “Después de haber presidido tan colosal desastre, después de haber originado, con el uso de un poder personal, ejercido en beneficio exclusivo de determinada agrupación (se refiere al Partido Comunista), disensiones hondísimas que condujeron a millares de hermanos a despedazarse entre sí, y teniendo todavía ante los ojos el espectáculo de medio millón de españoles debatiéndose en la miseria y sometidos a las más viles humillaciones (esto está escrito apenas terminada la contienda. Antes de que terminase aquel año 1939, casi tres cuartas partes de los exiliados habían vuelto a España, dato generalmente olvidado por “historiadores” de esta línea), de las que una elemental previsión reiteradamente aconsejada les hubiera librado, después de todo eso, ¿se atreve usted a decir que yo incubaba la catástrofe? Jamás conocí un sarcasmo tan terrible como el contraste entre sus inmensas responsabilidades y su jactanciosa actitud que le permite condenar caprichosamente a los demás, y encima exigir, a guisa de premio, el reconocimiento de su jefatura de Gobierno con carácter permanente por indefinido”. Negrín, por su parte, insistía en que “a nuestra causa no la han vencido los facciosos. No. La han vencido las asechanzas de unos cuantos malandrines”.

¿Quién tenía razón? En apariencia, Prieto. Una de las cosas más llamativas en los líderes republicanos y revolucionarios es su total ausencia, al menos en sus escritos, de sentimiento de responsabilidad o culpa por los desastres ocurridos bajo su mando. Azaña y Alcalá-Zamora, bajo cuyas presidencias del gobierno y del estado respectivamente rodó el país a la catástrofe, se las arreglan para cargar todas las responsabilidades sobre lo demás, y otro tanto hace Negrín al discutir con Prieto.

Y sin embargo, es Negrín quien, si damos por válidos los planteamientos que les eran comunes (defensa de la república y la democracia, etc.) tiene razón, o por lo menos tiene la mayor parte de razón. Pues para vencer al fascismo no había otra opción que apoyarse en Stalin y sus agentes, los comunistas españoles, ya que las democracias no acababan de reconocer como una de las suyas al régimen edificado sobre el derrumbe revolucionario de julio del 36. Los comunistas rusos y españoles eran los únicos que tenían medios, y algo más importante que medios: una auténtica estrategia. Apoyarse, a no ser muy secundariamente, en el conglomerado de anarquistas, azañistas, socialistas de Prieto o de Largo Caballero y grupos parecidos, habría llevado a la derrota en muy pocos meses. La resistencia sólo podía plantearse en los términos en que Negrín lo hacía, y éste no dejaba de tener bastante razón cuando maldecía a los derrotistas y maniobreros que perturbaban sus esfuerzos.

Lo que Prieto y Negrín pasaban por alto era el coste gigantesco, en medios y en vidas, de aquella política, única posible desde su propio planteamiento. Ese coste era, para empezar, la pérdida de la independencia española y del control sobre sus reservas financieras (Preston tiene gracia cuando, en crítica al aserto de Bolloten de que Negrín hizo mucho por extender la influencia comunista, recuerda el auxilio fascista al otro bando… donde no tuvo ese inmenso coste). Otra tremenda exigencia de esa política consistía en la multiplicación de las víctimas y destrucciones en una resistencia sin sentido… a no ser que enlazase con la guerra mundial, lo cual habría multiplicado el número de víctimas y destrozos. No hubo coste en democracia, porque la misma había dejado de existir antes de la hegemonía comunista, pero sí lo hubo en supeditación de las demás fuerzas políticas a la estrategia soviética, en nombre de la disciplina contra el enemigo común.

Cada uno de estos sacrificios habría justificado una rebelión de los anarquistas, socialistas y republicanos contra Negrín y los comunistas, y así terminó ocurriendo, aunque ya in extremis. Los “malandrines” de que habla Negrín fueron, efectivamente, quienes terminaron con la resistencia “republicana”, pero debe reconocerse que habían sufrido tanto a manos de Stalin y sus secuaces españoles, que prefirieron la represión franquista.

Estos terribles costes no impresionan lo más mínimo a Preston o a Miralles, que, en función del objetivo de vencer al franquismo pasan por alto —como Negrín— cualquier sacrificio… ajeno, naturalmente. Pero el libro merece más comentario y hablaremos más de él.

En LD 19-9-2003. A vueltas con Negrín

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Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial.  El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia  al hombre blanco.

 188 – Cuando la guerra europea se volvió mundial | El PP quiere los indultos – YouTube

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Tiembla el tinglado de la farsa / (XVI)Fukuyama, a revisar / (VII) Preston, el fraude metódico / Las tías.

 

Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial.  El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia  al hombre blanco.

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Crónica. La verdad de Ayuso hace temblar al gran tinglado de la farsa

**Para algunos liberales españoles, Usa es lo mismo que fue la URSS para los comunistas: el espejismo de una casi perfecto paraíso.

**En relación con el rey, Ayuso ha dicho la verdad. Y como la política en España es un festival de embustes y corrupción, todos se han echado sobre ella, empezando por el tío   del  Máster. El hecho es que el indulto pondrá al rey en un compromiso muy grave, sometiéndolo a la mayor humillación desde la profanación de la tumba de Franco. Y lo que es peor, a una humillación a la Constitución y  la integridad de España

**“Sánchez dice que en 29 segundos ha hablado con Biden de latinoamérica, defensa y agenda progresista” ¿Y por qué no? ¿Hace falta más tiempo para soltar chorradas sobre esos temas?

**Dice Pepe García Domínguez que el “problema catalán siempre existirá”. Siempre habrá separatistas, claro, como siempre habrá delincuencia, el problema es si mucha o poca.  Pero no hay problema catalán. El problema es la colaboración, nunca oposición, de los gobiernos PP y PSOE con los separatistas catalanes (y vascos, gallegos y los que aparezcan) Entre todos han llevado al golpe de estado permanente.

**Los gobiernos españoles desde la transición son únicos en el mundo: han alentado y financiado los separatismos,  satelizado a España política y militarmente,  fomentado la colonización cultural por el inglés, y se han declarado amigos y aliados de un país que invade territorio español y de otro que amenaza con hacerlo.

**El delito de los gobiernos con los separatismos no se ha limitado a la colaboración: se ha completado con la marginación y la humillación de quienes en las regiones defendían a España. Esto es incluso más criminal.

**Solo tras el discurso del rey contra el golpe de 2017 empezaron los catalanes antiseparatistas a sentirse algo protegidos. Fue también la ocasión que rompió el muro de silencio contra VOX levantado por los demás partidos, especialmente por el PP.

**Muchos no entienden que el PP haya colaborado con todos los enemigos de España, declarándose al mismo  tiempo partidario de la unidad nacional. El fondo del asunto es que el PP no es partidario de España sino de lo que llama “Europa”. Sobre la que no sabe casi nada, como tampoco sobre España.

**Para el PP, como para un Ortega y Gasset que en política e historia nunca dijo más que botaratadas, “España es el problema y Europa la solución”. Ni entonces ni ahora nuestros europeístas han producido estudios medianamente serios sobre Europa. Ni siquiera algún libro de viajes interesante. Y un grave problema de España son esos botarates.

**Ortega solo dejó de desbarrar en política e historia, cuando volvió a la España de Franco y se dedicó a aquello en lo  que en realidad era solvente, la filosofía.

Si la verdad sobre la república fuera conocida por todo el mundo, tendríamos hoy muchos menos problemas políticos. Todos debemos hacer un esfuerzo

La Segunda República Española: Nacimiento, evolución y destrucción de un régimen 1931-1936

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Aquilino Duque sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)

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Neutralidad, (XVI)Fukuyama, a revisar

 Conviene  resumir la evolución de la política española en el período entre la muerte de Franco y la implosión de la URSS  (quince años) previo, a partir de la muerte del Caudillo. Lo que fue triunfando pronto en la transición fue, por parte de la derecha, el olvido del franquismo y el típico europeísmo orteguiano. La izquierda y los separatistas sustituyeron el olvido por el ataque y condena permanentes, que terminó adoptando también la derecha. En lo del “europeísmo” estaban todos de acuerdo,  eso sí, sin  el menor análisis digno de tal nombre, ni histórico ni ideológico ni de la situación mundial. Y ahí, en ese doble fenómeno de olvido o condena de la historia reciente de España y de anhelo de disolución en una “Europa” de diseño errátil,  radica el fondo de todas las políticas seguidas desde entonces. Las cuales pueden concretarse en el fomento de  los separatismos y en una satelización, en todos los terrenos, a unas entidades que se apropiaban del concepto de Europa, y a las que la europea España no debía nada.

Y, por supuesto, tampoco se analizaron las consecuencias de la caída de la URSS, bastaban los análisis que se hicieran en el exterior. ¿En qué afecta a la posición de España la implosión de la URSS y el triunfo, que parecía universal y definitivo, de la democracia anglosajona, y que pronto  reveló ser menos definitivo?  El libro de Fukuyama es quizá el mejor que se ha escrito sobre aquel acontecimiento, y sin duda merece ser releído y reinterpretado.

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

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Galería de charlatanes (VII). Preston, o el fraude como método

Si hay un ejemplo de historiador fraudulento, es Preston. Y tiene especial relevancia porque es el que domina el “hispanismo” inglés sobre la guerra civil (no ha habido modo de que se tradujera allí ninguno de mis libros), y porque el paleto periodismo español, de izquierda y de derechas, lo tiene por un ídolo. Empezando por las bellaquerías del “antifranquista” Ansón.

Leo esta afirmación del señor Preston sobre mi persona: “Hay mentiras en cada página de su libro” (¿Cuál?). Muy bien. Ahora solo le queda demostrarlo, y vuelvo a animarle a que lo intente de una buena vez. Yo, en cambio, sí he documentado ampliamente sus muy frecuentes mentiras y manipulaciones (bueno, no todas, porque es casi imposible).

En realidad, su método historiográfico queda bastante bien retratado en la inconsecuencia de su frase. Obsérvese también su respuesta a la crítica de que ofrece cifras distorsionadas, hecha por Stanley Payne: “Que Payne explique su trayectoria desde la izquierda a la extrema derecha”. Es decir, el problema no está en los hechos, sino en que Payne –asegura, tergiversando de nuevo la realidad– se ha vuelto de “extrema derecha”. Un método de debate, por cierto, empleado masivamente por los marxistas y afines. Otra de sus hazañas metodológicas consiste en habernos descubierto que el homenajeado Carrillo tuvo –¡quién lo hubiera creído!– responsabilidad en Paracuellos. En fin, un historiador de postín, muy respetado no ya por la izquierda  también por la derecha, desde los absurdos halagos que Ansón le tributó para presumir de antifranquista. El nivel.

El último libro de Preston,  El Holocausto español  es un fraude desde el mismo título. Fraude en el doble sentido de mencionar un inexistente holocausto español, trivializando de paso el judío, y de emplear la palabra con evidentes fines comerciales. Su tesis, no menos falsa bajo la pretendida objetividad de reconocer (¡a estas alturas!) que “también” hubo crímenes en la izquierda, consiste en la vieja historieta de que la represión nacional hizo el triple de víctimas que la del Frente Popular, y que cualitativamente no pueden equipararse una y otra: “No puedo tratar igual a un violador que a una violada”.

El violador sería el bando nacional y la violada el Frente Popular, que él identifica –de nuevo falsamente– con la república del 31. Como he expuesto con todo detalle en Los orígenes de la guerra civil, la violación, si así queremos llamarla, fue emprendida en octubre de 1934 por el PSOE y la Esquerra, apoyados por prácticamente toda la izquierda, con el propósito textual de organizar una guerra civil; y continuó después de las elecciones de febrero del 36, en una verdadera orgía de crímenes e incendios, hasta que se provocó la continuación de la guerra civil, a la que tan aficionadas fueron nuestras izquierdas, que incluso organizaron otras dos en su propio seno.

La violada fue, por un lado, la república del 31, su Constitución y su legalidad, y por otro la masa de población católica y derechista, hasta que decidió defenderse. Las izquierdas, con mayor o menor intensidad, quisieron la guerra civil porque estaban convencidas de ganarla –y casi la ganaron al principio–, pero sus cálculos terminaron por salirles errados. Me permito animar a Preston y compañía a abandonar su pereza intelectual e intentar desmentir estos extremos, que he probado con los documentos de la izquierda.

En fin, presentar como víctima de una violación a un Frente Popular formado por marxistas revolucionarios, stalinistas, golpistas tipo Azaña o Companys, anarquistas y racistas, bajo la tutela de Stalin, es la osada falsificación base de todas las demás. Lo he expuesto en La quiebra de la historia ‘progresista’. Pero se ve que estos señores esperan tener siempre una clientela de ignorantes o fanáticos a quienes explotar.

En cuanto a las cifras de la represión, ya Ramón Salas Larrazábal las puso en su lugar, corregidas luego por A. D. Martín Rubio. Pero el asunto se ha convertido para algunos en un negocio bien subvencionado desde el poder, y la realidad les da igual. No hay debate. Les basta descalificar como “de extrema derecha” o “fascistas” los estudios que abandonan la propaganda y van a los hechos. Recordaré, muy en resumen, que el terror lo empezaron las izquierdas; que en el bando izquierdista no fue un terror popular o espontáneo sino organizado por los partidos y el gobierno; que el número de víctimas fue muy parecido en los dos campos; que el extremo sadismo en el terror de izquierdas no tiene parangón en el bando nacional; que las izquierdas practicaron el terror entre ellas mismas, lo que tampoco ocurrió entre los nacionales. Que intente Preston refutar estos datos básicos con otros datos y argumentos, y le prestaremos atención. Sus distorsiones son tan amplias que resulta imposible abordarlas en un artículo. Las he tratado más en detalle en el libro Los crímenes de la guerra civil, que, desde luego, él no ha rebatido en momento alguno.

Una frase llamativa de Preston: “El Valle de los Caídos es una maravilla, pero hay que explicar que fue hecho por presos republicanos”. Bien por la primera parte del aserto, mal por la segunda. Hubo allí muy pocos presos, no eran republicanos sino rojos acusados de crímenes, cobraban salario y redimían penas por el trabajo. Y el Valle terminó tomando un carácter de reconciliación nacional que ahora se intenta destruir. Otra frase del autor: “La mayor dificultad para escribir mi libro ha sido poder mantener mi equilibrio psicológico leyendo tantos horrores en ambos lados”. A muchos ingleses siempre les ha encantado/horrorizado la crueldad española, y se ve que Preston tampoco sabe mucho de la historia de su propio país. ¿Ha probado a mantener su equilibrio psicológico leyendo acerca los bombardeos de terror ingleses sobre la población civil alemana, que causaron varias veces más víctimas que el terror de los dos bandos en la guerra española?

 (En LD, 4-5-2011.  Preston o la historia como fraude)

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Quién entiende a las tías…

–Las tías son la hostia, tío, no hay quien las entienda. Te desvives por ellas, las proteges, defiendes sus derechos, te haces nuevo masculino, que si el futuro es feminista o no será, todo eso…Y te pasas la vida cagándote en el machismo y el patriarcado a todas horas, más que nadie, más que ellas mismas, ¿y cómo te recompensan? Va una y se ríe de ti en tu jeta, en la televisión, ante todo el mundo, te suelta que no eres creíble… Solo le faltó llamarme mamarracho y gilipollas a la puta cara, vamos, que en realidad fue lo que hizo… ¡Y la otra peor, mandándome a tomar por el culo… ¡perdón!…  diciendo que me largara del programa, ¡un programa progresista y feminista!… ¿Tú lo entiendes?

–Bueno hombre, no hay que generalizar, no todas son así. Recuerdo que la presentadora te cogió de la manita y te dio un besito en la frente para consolarte. Aquello fue muy emotivo, a todas y todos en el partido se nos saltaron las lágrimas… ¡y claro que también hay mujeres fachas, algunas quedan! Vamos, tío, no le des más importancia, ya les ajustaremos cuentas cuando nos hagamos con el poder…, tic, tac…, ¿recuerdas?

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El rey, comprometido / Historia triste / Charlatanes (VI) S. Juliá y los “pobres”.

Aquilino Duque sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta: Una novela dantesca (vinamarina.blogspot.com)

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El rey, comprometido.

Lejos de querer estar en el poder a cualquier precio –como suponen los simples–, aunque también, el Doctor y los suyos tienen un proyecto y quieren llevarlo a su fin. Ese proyecto es derrotar a Franco, lo cual suena de entrada a chifladura. Pero  no lo es tanto: por Franco hay que entender también su herencia: la paz, la reconciliación, la prosperidad y la libertad basadas en la unidad nacional.

Y en el paquete entra la monarquía. Cualquiera que no esté ciego percibe el progreso de la maniobra. ZP hizo firmar a Juan Carlos una ley sovietizante, anticonstitucional, para deslegitimar al franquismo y al referéndum del 76, y de paso a la monarquía, claro está. Y de Juan Carlos hemos aprendido lo suficiente para comprender que la firmó porque él  estaba en otros asuntos. El segundo gran golpe a la monarquía fue la profanación de la tumba de Franco por el gobierno representativo de la corrupción, los separatismos y el odio a España. Esta vez, cogidos en la trampa del antifranquismo, los monárquicos y la Iglesia aceptaron la injuria criminal, exhibiéndose de paso la corrupción de la justicia. Desde entonces, o desde antes, no han cesado las humillaciones a Felipe VI, sin que la “oposición” protestase en ningún momento.

Ahora nos encontramos ante  un nuevo delito del Doctor y su banda: unos indultos fraudulentos, como todo lo que hacen, que atentan contra las leyes y, más aún contra la integridad nacional. Unos indultos, directamente entre golpistas, pues en sí mismo son golpismo. Y Ayuso ha destapado el frasco de las esencias, o por mejor decir de las fetideces, diciendo, no que el rey es cómplice, sino que quieren hacerle cómplice.  ¿Los firmará el rey? Si lo hace, colaborará en un acto contra la Constitución y contra España. Si no lo hace, forzará una crisis constitucional de extrema gravedad.   Y eso es probablemente lo que necesita un país en que el pisoteo de la Constitución ha sido norma de los gobiernos, fueran PP o PSOE, auxiliados por un Tribunal Constitucional satélite de ellos.

Ante el referéndum golpista, Felipe VI adoptó la defensa de España que modificó radicalmente la política española, tan hedionda desde hace tantos años, y dio esperanzas al pueblo español de que aquella deriva podía ser contenida. Si ahora firma los indultos, romperá también su actitud ante el golpismo y propinará a la monarquía un golpe que puede ser el último o el penúltimo. Los estafadores del gobierno, conociendo bien tanto lo que se juega como la inmensa cobardía moral del PP, han obligado al del Máster y compañía a  atacar a Ayuso por mezclar al rey en el asunto, como si no fuera la partida del Doctor quien lo ha hecho. Y es grave que en VOX hayan salido voces en apoyo del fulano del Máster.

Pero el problema es más simple: ¿quieren ustedes evitar la  intervención del rey? Movilicen todas las fuerzas sociales para hacer naufragar el proyecto antes de que se plantee la firma. Algo que el PP no tiene la menor intención de hacer.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Historia triste

La última vez que la vi fue poco antes de que se volviese a La Coruña, con sus familiares. Había escrito unos cuentos que no llegué a leer y que le habían ganado un premio,  lo cual no es importante, porque hay muchos, la cuestión es que recibió reseñas elogiosas en varios  periódicos influyentes. “Empiezas bien una carrera literaria, le dije, pocos comienzan tan bien”, le dije. Era una escritora algo tardía, más cerca de los cuarenta que de los treinta. No la vi muy animada. Me comentó, con cierto asco, que cierto crítico de El País le había propuesto echar un polvo, vamos, no se los dijo así, le había hablado de hacer el amor, que  “es algo maravilloso”, y tratado de convencerla. Él había puesto muy bien sus cuentos, en particular uno de ellos. Mi amiga era bastante guapa y de buena apariencia, aunque no se la veía ya muy lozana. Estaba indignada. “¡Qué gentuza anda por esos medios literarios!”. Me había burlado un poco: “Pues por la foto, no está tan mal el gachó, debe andar por  los cuarenta años”.  “No lo tomes a broma, es asqueroso”. Puede decirse que era hija del 68, y he notado muchas veces el hastío y cabreo de algunas de ellas con su pasado “liberado”. Como otros que he conocido, no se sentía contenta con su pasado, y ya entrando en la madurez sentía haber perdido algo, no sabía bien qué, algo  vacío e imposible de llenar. Un disgusto consigo misma y con el mundo en general, y aunque no tenía nada de vieja, ahora que entraba en la madurez le angustiaba la situación. “Hay algo que no he conseguido, y lo peor es que tampoco sé qué es…” Cambió de tema: “Un amigo mío ha pillado el sida y por él he conocido a otros así. No puedes soportarlo, es horroroso: se deshacen en vida, se pudren en vida, física y mentalmente. Quise animarlo, pronto de descubrirá una vacuna o un tratamiento, le dije. “¿Y qué carajo me importa a mí eso? Soy joven y voy a morir antes de que salga alguna cura, se está muriendo gente importante, que puede pagar lo que sea. ¿Y por qué? ¿Me ha castigado Dios? Eso me decía un beato gilipollas, no así de crudo, pero por ahí… ¿Y eso por qué? ¿Por hacer algo que él ha puesto en mi naturaleza? Además, ¿qué ha pasado para que a Dios le haya dado ahora por castigarnos? Durante años y años los maricones hemos vivido normalmente, sin  más enfermedades que las de todo el mundo… Le mandé a la mierda al beato, ¿y ha de ser el castigo la muerte…?”.  No dije nada a la chica, porque, claro, si no ha sido Dios, ¿a quién protestar? Solo dejé que se desahogase, después de todo, ella no tenía sida ni probablemente lo tendría, pues no era drogadicta, pero su angustia me angustió también. Creo que no volvió a escribir, y años después pregunté por ella a un amigo que la había tratado más. “La pobre, está recluida en  un psiquiátrico… Es una lástima, qué quieres que te diga”.    

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Galería de charlatanes. (VI) Santos Juliá y los “pobres”.

Fueron interesantes los ditirambos dedicados a Santos Juliá cuando falleció, hace casi dos años, y tanto desde la izquierda como desde la derecha, de marxistas o de Feijoo. Interesantes porque denotan el grado de farsa de nuestra clase política e intelectual, que encubre una ignorancia cultivada asiduamente durante muchos años. Juliá fue clérigo, y destacado, por cierto, antes de volverse apologista del PSOE. Una frase suya: “El Valle de los Caídos solo podrá ser hermoso cuando sea un lugar en ruinas”. 

Para ser historiador, a Santos Juliá le falla mucho la memoria, empezando por la de su pasado clerical, que nunca menciona pese a ser un dato importante para entender su trayectoria, y aun más relevante cuando muestra tan poco interés en señalarlo, pues nos ayuda a entender algunas de sus actitudes intelectuales. Juliá, afectado por la crisis posconciliar, se pasó a la izquierda hasta convertirse en historiador oficioso del PSOE y biógrafo de Azaña, siempre con su curiosa desmemoria, que le lleva a omitir datos significativos. Quizá por esta deficiencia, y no por mala intención, vaya usted a saber,  ensalza a personajes como Prieto, o pinta un Azaña inconciliable con los propios diarios del personaje.

Recientemente ha escrito contra la beatificación de numerosos mártires cristianos víctimas del Frente Popular, muchos de ellos directamente de los socialistas. Y lo ha hecho apoyándose en palabras del intelectual católico francés Maritain: “Es un sacrilegio horrible masacrar a sacerdotes –aunque fueran fascistas, son ministros de Cristo– por odio a la religión; y es un sacrilegio igualmente horrible masacrar a los pobres –aunque fueran marxistas, son cuerpo de Cristo– en nombre de la religión”. Pero un historiador con no más que un mediano sentido crítico no puede oponer a sacerdotes y 2pobres” como hace Maritain. Los sacerdotes eran asesinados por el mero hecho de ser sacerdotes, pero, ¿de dónde saca Maritain que los pobres sufrían matanzas por el hecho de serlo?

Esto es una sandez muy propia de la propaganda estalinista, y su falsedad salta a la vista no ya de un historiador, sino de cualquier persona con sentido común. Ello aparte, los muertos por el terror de los nacionales durante la guerra ascendieron a unos 70.000, según los cálculos más solventes de Martín Rubio: ¿tan poco pobres había en España? Como sabe todo el mundo, cayó entonces gente acomodada, de clase media y “pobres”, pero ninguno de estos últimos lo fue por su posición social, sino por considerárseles enemigos políticos, por venganzas personales, etc. Lo mismo vale para el terror del Frente Popular (unas 60.000 víctimas, más proporcionalmente que sus contrarios, al haberse ejercido sobre un territorio menor), que sacrificó igualmente a gran número de pobres –obreros y campesinos– desafectos.

La persecución de los sacerdotes y muchas monjas, masacrados a menudo con sadismo increíble, se emparenta cualitativamente con el Holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos, pues en ambos casos las víctimas eran asesinadas simplemente por ser judíos, o clérigos en el caso español.

Un historiador serio debe tener en cuenta otro detalle que Juliá también olvida, y que ayuda a explicar la evidente falsificación del intelectual francés: la preocupación por su país no dejaba de pesar en sus juicios, y él estaba alarmado por la influencia que pudieran lograr en España los alemanes e italianos en detrimento de los intereses franceses, y por ello trataba de convencer al Vaticano de que Franco era un títere de Hitler. Pudo tratarse de una mentira inconsciente, pero desde luego faltaba a la verdad, y escondía que, por el contrario, el Frente Popular sí fue dominado por Stalin de modo decisivo desde el envío a Rusia del oro español.

Casualmente, nuestro historiador no se pregunta por las causas de aquellos horrores, nada excepcionales en el siglo XX. Por poner un ejemplo, en Leningrado, una sola ciudad, murió el triple de gente que en toda la guerra española y en el mismo tiempo. Por poner otro, la guerra ruso-finlandesa igualó en solo tres meses el total de caídos en España entre los frentes y la retaguardia. Sin embargo, la cuestión de las causas de la guerra es la decisiva y definitoria para entender los sucesos.

Pues bien, Juliá y otros muchos profesionales a la lisenka mantienen la tesis de que los nacionales se sublevaron contra la democracia y el progreso de los “pobres”, causando así la guerra y las atrocidades consiguientes. Una tesis en resuelta oposición a la evidencia misma: el Frente Popular se componía de los mayores enemigos concebibles de la democracia, y de ellos jamás sacaron los pobres otro beneficio que lo que Besteiro llamaba “envenenamiento de las conciencias”. Fue el Frente Popular quien destruyó la legalidad republicana, arruinando las bases de la convivencia y ocasionando la guerra civil, que el PSOE venía intentando desde finales de 1933. Hay que insistir sin tregua en este dato perfectamente documentado, porque los lisenkos insisten con increíble pertinacia en difundir la propaganda estalinista como “memoria histórica”.

Queda esto: los Santos Juliá desvirtúan la espeluznante persecución religiosa con argumentos especiosos, han pretendido durante años que la Iglesia pidiera perdón a sus torturadores y ahora se oponen a que honre a sus mártires. ¡Imaginemos que en Alemania se hiciese hoy algo semejante con los judíos! El envenenamiento de las conciencias prosigue, con las mismas falsedades de los años 30. Juliá y compañía no revelan el menor sentimiento por lo que entonces hizo el Frente Popular, y uno queda con la sospecha de que repetirían, si hubiera ocasión. Después de todo siguen demostrando una vocación en verdad fanática por defender a “los pobres”.

(En LD,  24-10-2007: Santos Juliá defiende a “los pobres”)

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Una hora con la historia: La guerra de Europa se vuelve mundial.  El fracaso de Hitler en la batalla de Moscú a los cinco-seis meses de invadir la URSS se debió en parte a que Japón no atacó a Stalin desde el este. En cambio atacó a Usa en Pearl Harbor, y Hitler declaró también la guerra a Usa. La guerra europea se volvió mundial. La alianza soviético–anglosajona iba a funcionar muy bien, pese a las desconfianzas, mientras que la del Eje Roma-Berlín-Tokio nunca funcionaría. Una de las muchas paradojas de la contienda fue que el ultrarracista “ario” Hitler apoyara la política japonesa de expulsar de Asia  al hombre blanco.

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