Lo que está perfectamente claro no precisa interpretación
Me escribe un amigo: “No he visto referencia alguna al informe de Mario Conde en ningún medio ni escrito, ni audiovisual, salvo en tu blog. Mi impresión es que muchos prefieren no apoyarse en MC, dada su historia, lo cual en esa materia es absurdo porque es un experto muy brillante (fue el número 1 más joven de la historia en las oposiciones a abogado del estado, creo recordar)”. Respondo: “Dada la enorme corrupción de la Triple M, es normal que hagan remilgos a Mario Conde. Son así de exquisitos. Pero la cuestión es clara: es el rey quien da los indultos a propuesta del gobierno. Aquí no se limita a trasladar las decisiones de este. Por lo tanto, o se hace cómplice de unos indultos golpistas y entre golpistas, o se opone a ellos. Dado que es él quien decide, no se crea ninguna crisis constitucional, como pretenden los golpistas de la Moncloa, sino una crisis de gobierno, que debe conducir a nuevas elecciones. Tampoco es una cuestión de interpretación legal. Si se interpreta una palabra tan clara como “ejercer”, habría que reinterpretar a su vez la de “expedir”. Ir a las “interpretaciones” es caer ya en una trampa muy peligrosa. Pues el problema no es la interpretación de una palabra, sino la interpretación de los indultos mismos como un chanchullo entre golpistas y ataque a la Constitución, la monarquía y sobre todo a España.
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Por qué necesitan una ley de memoria soviética
Lo primero que hay que decir de la ley de memoria ahora rebautizada “democrática” es que atenta gravemente contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Que la llamen de memoria democrática demuestra muy bien lo que entienden por democracia los canallas que intentan imponerla a la sociedad.
Al respecto debemos preguntarnos por qué necesitan esta ley, más de 80 años después de la guerra y más de 40 después de muerto Franco. Hay dos razones principales. En primer lugar, sus versiones sobre la guerra y el franquismo son tan manifiestamente falsas y han sido tan refutadas, que necesitan protegerlas con una ley de tipo soviético, que amordace a la verdad. Y ellos saben que son versiones falsas, pues de otro modo no tendrían problema en someterlas a la investigación y el debate libres, como se hace en democracia… y como tratan de impedir a toda costa.
En segundo lugar, y más importante, la necesitan porque el ataque (falsario) al franquismo lo necesitan para fundamentar sus políticas actuales, que, casualmente, están derivando hacia la descomposición de España y el totalitarismo, tratando incluso de controlar los sentimientos de la gente. Deben atacar al franquismo como cobertura para su programa político actual, que incluye la liquidación de la monarquía –como símbolo de la unidad nacional, y proveniente del franquismo–, y de paso la destrucción de las libertades, como vemos.
Imaginemos un joven o no joven, que no tiene idea sobre la guerra, Franco y demás, y que sufre el bombardeo de la propaganda antifranquista. Si tiene dos dedos de frente, ha de preguntarse: ¿quiénes son estos feroces enemigos de Franco 46 años después de su muerte? Y enseguida descubre que son los etarras, los golpistas y separatistas de todo pelaje, los comunistas y el PSOE, el partido más corrupto de la historia de España, con una larga historia criminal. Y también el PP, aunque este por razones distintas: el problema de la derecha española, como decía un catedrático, es que carece de formación histórica e ideológica, por lo que tiene que alimentarse de los desechos intelectuales de la izquierda, lo comprobamos a cada paso. Ante este panorama, una persona medianamente lista ha de hacerse algunas preguntas elementales y buscar información por otra parte.
Y vamos con un ejemplo de embuste monstruoso, el de la fosas. Según dicen, hay más de 2.000 fosas con los restos de 150.000 personas (o más 115.000, o más de 130.000, se han dado varias cifras). Esto daría un promedio de 60-75 restos por fosa. Pues bien, llevan 21 años metidos en el negocio y según sus datos han exhumado unas 785 fosas. Según sus estimaciones, en ellas deberían encontrarse un mínimo de 47.000 restos personales, pero afirman haber encontrado solo 9.700 (y tampoco hay obligación de creerlo, pues no hay ningún estudio contrastado). Esto daría un promedio por fosa de 12-13 personas, muy lejos de la supuesta por los otros “datos”. Pero de esas 9.700 hay que descontar 2.840 del cementerio de San Rafael de Málaga, que suponen, de modo arbitrario, ser víctimas de la represión, con lo que las víctimas exhumadas serían unas 6.800, poco más de nueve por fosa. Es evidente que las cifras generales son pura invención. Pero además, en las fosas se encuentran fusilados por uno y otro bando, además de combatientes enterrados apresuradamente después de una batalla (están pidiendo información sobre fosas de la batalla del Ebro), y seguramente otros que no tienen relación con la guerra.
Y, por supuesto, nada se dice de que las supuestas “víctimas del franquismo” pertenecían a partidos que habían destruido la legalidad republicana, partidarios de disgregar España y de imponerle un sistema soviético. Igual que ahora, casualmente.
A esto puede llamársele el negocio del crimen montado por unos políticos canallas. Negocio utilizado para “envenenar las conciencias” mediante “un Himalaya de falsedades”, como lo definió Besteiro, un raro socialista decente. Y es necesario contrarrestarlo, porque sus efectos políticos actuales están bien claros. En fin, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo… siempre que se investigue y se debata, que es precisamente lo que quieren impedir estos delincuentes con sus leyes liberticidas. Propongo aquí un informe titulado “El negocio del crimen”, examinando los datos ofrecidos por estos historiadores y políticos corruptos, que intentan prosperar con tales industrias.
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Crónica Sensibilidad cultural
**A la patulea liberticida del Huffington Post y El país, Ayuso le hace “cero gracia” y le “asusta”. Buena señal. Sospecho que al PP tampoco le hace la menor gracia.
**Me pregunta un amigo por qué el mundo de la novela, el cine y la cultura, ha caído en manos de la izquierda y los separatistas. Creo que porque en la derecha apenas hay sensibilidad cultural, o la que hay es muy tópica y adocenada. Cierto es también que la cultura de izquierda y demás vale poco, pero por lo menos se esfuerzan.
**Es muy significativo que la izquierda en España no haya dado un solo pensador relevante, sea marxista, anarquista, “progre” o de otra corriente. Tampoco el “europeísmo” ha generado pensamiento o estudios que valga la pena mencionar.
**La insensibilidad cultural de la derecha ha permitido que la izquierda se alce con la bandera de la cultura, pese a haber destruido infinidad de bibliotecas y obras de arte, y expoliado el patrimonios histórico-cultural del país.
**También es significativo que la izquierda y separatistas se hayan hecho tranquilamente con la bandera de la democracia. Gracias a una derecha ayuna de formación histórica e ideológica. Muchos esperan que Dios les obsequie con un nuevo Caudillo.
**”Sonaron gritos se desarrolla entre 1936 y 1946, y es forzosamente una novela de guerra; Cuatro perros verdes sería una novela de paz, pues transcurre en una sola jornada de 1967; y la tercera, si llega a publicarse, tendría por escenario la España actual, que el autor identifica con una corrupción no solo ni principalmente económica” Posmodernia
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Galería de charlatanes: Moradiellos, Viñas, Reig Tapia.
Moradiellos es un caso especial entre los lisenkianos, pues aceptó un debate conmigo en la revista digital de Gustavo Bueno El Catoblepas, no sé si por una básica honradez intelectual o por alarma ante el terreno que estaba perdiendo el gremio; para el caso da lo mismo. Después de la polémica ninguno más siguió su ejemplo, prefiriendo la táctica de combinar el ninguneo, la apelación a la censura y las pullas ocasionales. De cualquier modo, el debate con Moradiellos fue muy instructivo respecto a cómo estos intelectuales suelen perderse en cuestiones secundarias. Él planteó su crítica en torno a las cifras de las intervenciones soviética, alemana e italiana, negando mi aseveración de que fueron más o menos equivalentes, y pretendiendo que la mayor aportación germanoitaliana habría decidido la guerra. Como le indiqué, la cuestión de las cifras, aun si interesante, no es fundamental, y su fuente principal, el libro de Howson, resulta muy poco fiable. Como en el caso de las relaciones con Hitler, fue la conducción de la guerra por Franco –incluyendo en esa conducción la obtención y utilización de las aportaciones italogermanas– el factor clave, a menos que Moradiellos demuestre –ni siquiera lo intenta– que los italianos y alemanes operaron en España al margen de la dirección del Caudillo y en masa suficiente para decidir el resultado.
La cuestión principal, le insistí en varias réplicas, no era esa, sino el efecto político de las intervenciones extranjeras. Hay una diferencia radical entre unas y otras: Franco mantuvo en todo tiempo la independencia frente a sus amigos, y el Frente Popular no. Hitler nunca dictó la política ni la dirección militar del bando nacional, mientras que Stalin sí lo hizo con las de sus aliados, sus tutelados en realidad, en medida muy grande aun si no completa. Resumiré brevemente la argumentación y los datos: Stalin no solo indicó personalmente a Largo Caballero la política a seguir, sino que cuando éste empezó a mostrarse rebelde lo hizo defenestrar, como también haría con Prieto por la misma razón. Para dirigir su política se valió de Negrín, seguidor fiel, en lo esencial, de la línea soviética, y aquí importa poco si lo hacía por convicción o por otras razones.
A Moradiellos, la conducta de Negrín le parece excelente, por la única razón de que se opuso hasta el final a Franco, sin importarle que esa oposición supusiese muchas decenas de miles de muertos innecesarios, la pérdida de las reservas financieras de España, el saqueo en unos casos y la destrucción en otros de un invalorable patrimonio histórico-artístico, el expolio de incontables bienes de particulares, ilegalidades como la de formar un verdadero ejército particular, una corrupción masiva, la represión con multitud de torturas y asesinatos de sus propios aliados, el intento de prolongar la guerra hasta enlazarla con la mundial que habría multiplicado las víctimas y destrucciones, etc. El hecho de luchar contra Franco lo cubre y justifica todo, a su juicio.
Pero Negrín no era el único instrumento de Stalin para dominar el Frente Popular. Tenía otro más efectivo, un partido comunista orgulloso de ser su instrumento ciego y que llegó a convertirse en el partido más fuerte de las izquierdas, sobre todo en el ejército y la policía. Estaban, además, los asesores soviéticos que, siendo menos que los militares alemanes e italianos, influían muchísimo más, hasta el punto de impedir operaciones de gran alcance del mando “republicano” como el plan de ofensiva por Extremadura, negándoles la cooperación aérea o blindada. Por no hablar de la policía secreta soviética, que operaba en España independientemente y con sus propias cárceles y dirigía de hecho a la policía política izquierdista española. Nada ni remotamente parecido ocurrió en el bando nacional. A Moradiellos todo esto le parece algo sin mayor importancia, mientras que yo opino lo contrario. Cuestión de enfoque.
Volviendo a Negrín, al margen de sus convicciones personales había un lazo de oro que le supeditaba inevitablemente a Stalin, cosa que no acertó a comprender el rebelde Largo Caballero, pese a haber contribuido a forjarlo. Ese lazo era el tesoro del Banco de España, enviado a Moscú. Enviado, como señala Martín Aceña, a un régimen opaco, financieramente y en todos los aspectos, lo cual significaba la pérdida de control del mismo por parte del Frente Popular. De la buena o mala voluntad de Stalin iba a depender absolutamente la suerte de las izquierdas, pues el jefe soviético iba a dominar los suministros de armas.
Algunos autores, como Ángel Viñas, han justificado el envío del oro a la URSS pretendiendo no ver nada anormal en la operación, causada, afirman, por la “traición” o defección de las democracias con respecto a la “República”. Como si el Frente Popular no se compusiera, precisamente, de los partidos que hundieron el inicial proyecto de democracia liberal con que nació la república. Mis críticas a Viñas indignan a Reig: “Moa acusa a ambos (¿?) de ‘oficiosidad prosoviética’, por lo que, en tanto que ‘funcionarios españoles’, parece dar a entender, serían una especie de traidores a su propia patria. A Viñas le acusa de ‘servilismo pro soviético’, así como de continuar ‘la tradición de ciertos funcionarios del Frente Popular’”. Así es, amigo Reig, así es. Los textos de Viñas rezuman desprecio no solo al franquismo, sino a España en general, quiero decir a la España histórica, y una admiración beata y snob hacia cualquier país ocasionalmente enfrentado al nuestro, sea la URSS o Gran Bretaña. Actitud muy extendida en la izquierda, por otra parte, también en la derecha y en Moradiellos.
Para defender a Viñas, nuestro buen Reig, castizo a su pesar, exhibe los títulos del hombre, “técnico comercial del estado, catedrático de Economía Aplicada, (…) ha desempeñado importantes responsabilidades en la Dirección General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea donde se ocupó de las relaciones con Asia y América Latina amén de relaciones multilaterales, política de seguridad, implementación democrática y derechos humanos”, etc. Lo de la implementación democrática y los derechos humanos queda muy bien en quien encuentra normal la supeditación del Frente Popular a Stalin. Desgraciadamente Reig olvida, como acostumbra, algunos otros datos interesantes del currículo del señor Viñas: fue largos años funcionario de la administración franquista, y en puestos de confianza. Y que se descubrió antifranquista a tiempo, como tantos.
(LD, 1-1-2007 Los casos de Moradiellos y Viñas)

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