**Blog I: Miseria del homosexualismo (III) Respeto y amor:http://www.gaceta.es/pio-moa/miseria-hoosexualismo-iii-respeto-amor-10072015-2039
**Dinamismo de las redes sociales: llama la atención, en general, la actividad de la izquierda y separatistas a la hora de retuitear, enlazar y difundir contenidos, en contraste con la pasividad de las que convencionalmente llamaremos derechas, de cualquier sector, extremo o moderado. Mi blog de La Gaceta suele tener entre algunas decenas y algunos centenares de reproducciones en Tuíter o Facebook. Este otro blog normalmente no tiene ninguna. No sé muy bien a qué puede deberse esto, sobre todo cuando todo el mundo parece entender la necesidad de disputar el terreno a la abrumadora difusión de la “mentira profesionalizada”.
**¿República de profesores o república de botarates? La II República según sus personajes: https://www.youtube.com/watch?v=wEX5M1fTbmw
**La próxima sesión de “Cita con la Historia”, este domingo, tratará sobre Companys, el héroe/mártir del separatismo catalán. En Radio Inter, de 16,00 a 17,00
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El terror en el cristianismo
Uno de los méritos del cristianismo fue sin duda la eliminación radical de muchas costumbres religiosas antiguas, como los sacrificios humanos. Pero ha desarrollado también su propio terror en la forma de un infierno “eterno”. Recuerdo la fuerte impresión que me causó, de niño, la explicación de los suplicios sin fin que esperaban a los pecadores, en que un millón de años serían igual a una nimiedad, porque continuaría indefinidamente. Ciertamente la impresión es terrorífica y no es de extrañar que esa versión abra un flanco muy débil a los enemigos de esa religión: por muchos que sean los pecados de un individuo, se trata de alguien limitado también en sus maldades, por las que, en cambio, iba a recibir un castigo sin límites.
Por otra parte, el castigo no puede ser eterno, ya que la eternidad no tiene principio ni fin, y la caída en el infierno tiene para los individuos al menos un principio. Y todo lo que tiene un principio parece que tendrá necesariamente un final. En realidad, la eternidad solo puede definirse como ausencia de tiempo, igual que la infinitud es ausencia de espacio. Podría interpretarse, entonces, el cielo y el infierno como aquella situación sin tiempo ni espacio en que la persona entra al morir: todo lo que ha hecho en vida, bueno o malo, quedaría así fijado en una especie de nueva dimensión, por llamarla de algún modo, sin vuelta atrás ni proyección hacia nada nuevo. Esto suena comprensible, siempre que no entremos en detalles. Se ha explicado tal situación, para los pecadores, como la ausencia de la contemplación de Dios, y en ello consistiría el tormento. Puede ser, pero nuevamente nos extraña un tormento tan absoluto para males o pecados necesariamente limitados. Así, al no haber proporción entre el mal y el castigo, Dios nos parece un tanto injusto. De ahí que algunos (Orígenes) propusieran la apokatástasis, por la cual habría una reconciliación final en Dios para pecadores y no pecadores. La idea cabe en el supuesto de que a cada uno le corresponde un papel en “el gran teatro del mundo”, un papel del que no es enteramente responsable (hasta podríamos decir que ha sido predestinado a él, al estilo protestante). San Agustín rechazó la idea, y hace algún tiempo el pensador Dalmacio Negro explicó en esa clave las derivas morals y sociales de la modernidad. (https://www.piomoa.es/?p=2393) El tema da para mucho, por lo difícil de entender.
En el siglo XX la maldad, desde nuestra perspectiva eurooccidental, ha quedado simbolizada de modo especial en dos personajes: Stalin y Hitler. Pero en cierto modo se trata de una falsedad: ninguno de ellos habría sido capaz de realizar los males que se le achacan sin la colaboración de miles, incluso de millones de personas. Y ninguno de ellos actuaba pensando que estaba causando un mal por así decir cósmico. Pensaban que hacían el mal a los culpables, y el bien a los buenos, definidos a partir de sus coordenadas ideológicas. Diríamos que se trataba de desvaríos, pero ¿a partir de qué criterio? Puesto que ambos (sus seguidores) ocasionaron la muerte de millones de personas, pensaríamos que eso, la mortandad ocasionada, sería el criterio para distinguir su maldad. Lo cual nos lleva a contemplar la vida humana también como un objeto sagrado, de lo que será preciso hablar.
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A pesar del boicot de los grandes medios y de ciertas librerías Los mitos del franquismo se está vendiendo muy bien… dentro de lo que son estos libros en España, lo que significa que su influencia será escasa.
He comprobado que la mayoría de quienes se proclaman franquistas tienen tan poca idea de aquel tiempo como sus enemigos: : pic.twitter.com/rUPtw9Fdlf

