Blog I: Avanza el desmoronamiento de España http://www.intereconomia.com/blogs
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¿Han visto ustedes dimitir o pedir excusas a algún político por haber patrocinado una política económica ruinosa? ¿Por prometer e insistir en que el euro nos garantizaba una prosperidad estable y sin fin? ¿Por las chapuzas constitucionales? ¿Por la colaboración con la ETA? ¿Por una oposición inane a la delincuencia de Zapatero? ¿Por tantas formas de corrupción?… Todo ello define a una casta política realmente infame, para la que las palabras España o Democracia significan muy poco. Es evidente que hemos llegado al final de un ciclo histórico, comenzado con la transición, incluso, más allá, con la victoria nacional en la Guerra Civil, y la sensación que ofrece el panorama es de miseria y putrefacción. No ha habido una reacción a tiempo y las perspectivas son más bien lúgubres.
En una reciente conferencia, Otero Novas comentó la posibilidad del suicidio de la clase política actual, que visiblemente ha llevado al país a la ruina y la amenaza de desintegración. Tales fenómenos no son demasiado raros, y casi por nadie predichos unos pocos meses antes de que sucedan. En 1931, la clase monárquica se suicidó literalmente, y algo parecido hizo la clase franquista en 1976. En Italia el bipartidismo DC-PCI parecía inamovible, y sin embargo se vino abajo casi repentinamente. El problema reside en que la sustitución puede ser igualmente desastrosa. Así, la defección de los monárquicos dio lugar a una república desastrosa, la transición bajo Suárez colocó verdaderas bombas de relojería contra la propia nación española y la democracia; y del hundimiento italiano surgió un personajillo como Berlusconi.
En realidad, el agotamiento de una clase o casta política es previsible. No soy el único que viene previéndolo desde hace años, y apelando a la formación de una alternativa bien preparada que evite los berlusconis y las demagogias. Pero ha sido en vano, se ve que la sociedad española está muy echada a perder. Se dice a menudo que la casta política refleja a esa sociedad, pero solo es verdad a medias. La casta ha desempeñado el papel activo, y ha sido ella la que ha estupidizado a gran parte de la opinión pública, más bien que lo contrario.
Prefiero no hablar de los que insisten en que España debía expulsar a Cataluña. No sé si son peores que los propios separatistas. Los problemas de España no vienen de Cataluña. Vienen, fundamentalmente de los dos partidos “nacionales”, tan hispanófobos a su modo como los separatistas. Pero los dioses ciegan a quienes quieren perder. Repito el final del blog de la Gaceta: quizá ocurra lo impredecible. Porque lo predecible es siniestro.
***Sobre las elecciones hay un análisis de fondo y de tendencia, que he expuesto en el otro blog, y uno de política inmediata. En esta, Mas ha llevado un batacazo (no así el secesionismo, al contrario). El PP ha llevado otro batacazo, pasando de la tercera posición a la cuarta, en lugar de a la segunda que le auguraban los entendidos. Para el PSOE el retroceso ha sido –desgraciadamente– menor del esperado. El “brote verde” está en Ciudadanos, único que ha planteado una oposición frontal y clara a los delirios separatistas. Pero dense cuenta del panorama de conjunto: los secesionistas copan el 70% más o menos de la cámara, y el PSOE y el PP, que no son separatistas pero que básicamente les siguen el juego, casi todo el resto. Y sale la Alicia diciendo que los catalanes han votado no a la separación de España. La estupidez como bandera.
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***Anoche terminé “Sonaron gritos y golpes a la puerta”. Hacía mucho que una novela no me enganchaba tanto como ésta. Una magnífica obra; apasionante de cabo a rabo. Yo la he disfrutado doblemente: como buen aficionado a la lectura y como hijo de un divisionario. Qué familiares me han sido los nombres de Krasni Bor, Ladoga, Vóljov, Lago Ilmen…¡”Carlos Gardel”! Nombres de lugares por los que anduvo mi padre y del que nos hablaba a mí y a mis hermanos cuando rememoraba aquellos tiempos. El organillo de Stalin, el barro, la nieve, los mosquitos…Mi padre falleció hace ya casi veintiún años; cuánto hubiera disfrutado con la lectura de esta gran novela. Mi padre se llamaba Fernando Ramos de Orbe y era de Portugalete, Vizcaya y era Caballero Mutilado de la División Azul. Felicidades Sr Moa, y gracias por tan bonito homenaje a aquellos héroes. (Malaspulgas)
***Extracto de notas sobre Sonaron gritos y golpes a la puerta” (por Joanpi)
1.- El Género literario: Aún sabiendo lo inexactitud que conlleva la categorización de géneros literarios, discrepo de la editorial y de cuantos la han calificado de novela histórica. Es algo así como catalogar de tal La cartuja de Parma, de Stendhal o Guerra y Paz, aunque salgan hechos de batallas de Napoleón y otros. Su novela tiene un tiempo histórico, pero no trata de darnos lecciones de historia, sino de situar unos personajes y lo que les toco vivir y padecer. Su novela no está escrita al estilo de W. Scott y su Ivanhoe. Más bien estaría en lo que actualmente se llama Novela Testimonio. Así catalogaron, por ejemplo Los cipreses creen en Dios de Gironella. Cierto que es un género hibrido entre la historia y el relato notarial que da fe de cómo la vivieron unos personajes. Pero usted no perseguía la historia sino lo segundo. (Todo esto es muy opinable)
2.- El gran valor de su novela ya se lo dije, y lo ha destacado usted mismo algunas veces: no hay tesis. Los buenos y los malos están, pero no hay adoctrinamiento como lo que nos tienen acostumbrados los señores de la divine gauche. Cierto que algunos se portan mal, pero en todos los bandos. Tan sólo la roza en el esperpento del tal Zapatero, una ironía que se permite, más que otra cosa.
3.- Es sólida en general, excepto en dos situaciones:
a) El argumento para que Alberto decida contar sus batallitas , ya se lo dije y me reafirmo. Esos hijos que, dos por comodidad y otro por adscripción al adversario de ayer, han tomado el camino de enfrente, por mucho que diga Alberto que nunca los adoctrinaron debían saber que sus padres estaban en las antípodas. Es poco creíble que nunca supieran de sus visicitudes y del disgusto de sus opciones políticas para sus padres. Poco o nada les va a decir sus memorias. (Eso lo decide usted por su cuenta. Ha sido muy frecuente en la derecha no contar a los hijos casi nada de la guerra. Máxime en las circunstancias de Alberto. Por otra parte llamarlas “batallitas” suena algo chusco).
Más sólido sería, es mi opinión que no hace cátedra, la sugerencia que le hice de que Alberto tratara de dar el efecto dramático de que de su propia mano hubiera venido la muerte de su padre biológico, por mucho que le alcanza por sus acción de espía. Me contestó que trató de huir de las truculencias, y yo le apunto que éstas son más fruto de la forma que del fondo. Con una escena bien montada me parece que hubiera ganado en intensidad trágica y justificado su escritura como confesión final o catarsis personal. Aunque ciertamente algo tiene de esto cuando he leído el epílogo la segunda vez .
b) Las digresiones de los personajes sobre lo que hacen me parecen , a veces algo retorcidas y de un nivel un punto más elevado que sus perfiles de edad y situación social. Me detendré más adelante. (Ya he comentado que están alevadas sobre el tipismo o el costumbrismo, pero no son imposibles ni inverosímiles. Lo digo por experiencia)
4.- La trama tiene momentos desiguales, algunos muy buenos, las peripecias en la Cataluña del momento, la guerra en Rusia es, a veces caótica, pero porque caótica fue la situación, y de lectura fatigosa y poco creíble la de las tertulias e intrigas del Madrid de posguerra. Usted mismo lo ha dicho en su obra Años de Hierro. Ninguno de los grupillos y conspiradores de tasca puso el Régimen en entredicho (¿?). Para tan pocos mimbres no le merece a Alberto renunciar a la vida que estaba recobrando en Barcelona. (Una cosa es que el régimen saliera ganando, otra muy distinta que no estuviera seriamente amenazado y con peligro de agrietarse por dentro al final de la guerra mundial)
5.- A mi me sorprendió, conociendo su poca proclividad a airear lo que se refiera al fornicio,- en absoluto le tengo por un timorato, creo que es otra cosa, simplemente es un hombre con eso que se llama pudor y hoy es anatemizado- el que éste apareciera tan expresamente. Pero a nadie sonroja, es contenido, dentro del buen gusto y fue una situación que las guerras y la incertidumbre de vivir conllevan e incluso en los pueblos que no la padecieron se dieron casos en multitud de ocasiones de relajación de costumbres o agarrarse a vivir el momento.
6.- Los personajes femeninos han sido ya extensamente analizados. Acaso Carmen es excesivamente perfecta, pero bien son creíbles y llenos de connotaciones de buen diseño.
7.- Los personajes masculinos también están bien construidos, Paco me parece más complejo de lo que aparenta, Alberto goza del mismo ánimo pero está menos ideologizado la escena inicial es la que le empuja a algo para lo que, en otras circunstancias, nunca hubiera ocurrido. Ciertamente, la crítica de si tan jóvenes podían ser así, me parece más adecuada al contenido de sus disquisiciones filosóficas y existenciales, nunca a sus acciones, muchos jóvenes se vieron empujados a ese tipo de actitud y, como héroes modernos echaron sobre sus espaldas aquella situación, por otro lado estamos juzgando a jóvenes de 20 con la mentalidad que hoy tenemos de sus comportamientos de eternos niñatos , el que suscribe, con 20, ya en el final de los sesenta, ya andaba por esos pueblos de Dios ejerciendo de maestro y poniendo seriedad a la situación. Me ha gustado de los secundarios el profesor, me parece que es Silvestre y Crates el poeta. Esa mezcla de universitarios y gentes del pueblo fue una constante en la D.A.
No obstante a personajes masculinos y femeninos les falta perspectivismo, lo que definía el profesor Baquero Goyanes como la cualidad de que unos personajes presenten y retraten a otros. Sé que es fruto de que el narrador sea el que nos da la medida de todo. Pero una carta, o un informe militar, etc. podría hacer más ricos los puntos de vista sobre ellos. (…)
10.- En algunas ocasiones, pese a su pulcritud hay anacronismos en la forma de decir, así llamar a otro gilipollas- faltarían muchos años para ello- (ya se decía entonces) o aprovecharse de cómo han sucedido las cosas para que algunos personajes den ideas de su forma de ver los sucesos. Por ejemplo cuando un falangista augura el destino de la Falange de chivo expiatorio de derechas, iglesia etc. (Esto ya se decía también por entonces. Muchas gracias por el trabajo de análisis que ha hecho)
