La “existencia” de Dios
Un falso problema que ha hecho correr ríos de tinta, y a veces de sangre, es el de la existencia de Dios. Llamamos existente a todo lo que podemos situar en el tiempo y el espacio, aunque el concepto de realidad es o puede ser más amplio. Todo lo existente es efímero, por definición. Se supone que Dios es precisamente el creador de lo existente, por lo tanto no podría existir del mismo modo que la existencia, que sería una “creación”.
¿Por qué suponemos que tiene que haber “algo” al margen de la existencia? Porque nuestra razón no encuentra fundamento a la existencia en la existencia misma. Nosotros mismos no somos el fundamento de nuestra vida. La existencia ha de deberse, por tanto, a algo externo a ella. Al mismo tiempo, nuestra razón nos dice que, como parte que es de lo existente, no puede ir más allá del intento más o menos exitoso de comprender lo que existe: el factor más allá de la existencia se le presenta como necesario e inalcanzable.
De otro modo, la razón dice: puedo tratar de entender, trabajosamente, lo existente, pero no puedo entender lo que hay más allá, pese a que entiendo que ha de haber un más allá que fundamente lo existente. La fe consiste en esa comprensión sin posible penetración.
Afirmar o negar la existencia de Dios no tiene sentido. Podemos decir algo como que “hay” Dios” o “no hay Dios”, realmente no encontramos un verbo adecuado al objeto, pero atribuirle existencia es rebajarlo al nivel de su creación. El punto de vista del ateo sería: “mi razón me permite analizarlo todo, por lo tanto también ese misterio de Dios; y concluye que no hay Dios, porque al examinar el concepto encontramos muchas incoherencias lógicas”. Sin embargo la razón nunca puede concluir tal cosa, por eso se trata de una fe basada en un sentimiento presente en todas las culturas. Decía Chesterton que quien deja de creer en Dios pasa a creer en cualquier cosa. En sí mismo, en la propia razón, por ejemplo, o en la técnica, otorgándole poderes divinos en una especie de autoadoración.

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Historiografía de chiste
Baste señalar estos errores cruciales (hay muchos más) para entender por qué es tan mala casi toda la historiografía sobre la república y la guerra civil. Si no fuera por sus consecuencias políticas sería una historiografía de chiste.
*Contra lo que habitualmente se lee, la república no la trajo la izquierda
*Contra lo que habitualmente se lee, el golpe que trajo la república no lo dieron los republicanos.
*Contra lo que habitualmente se lee, Azaña no fue “la encarnación de la república”. No tuvo casi nada que ver con su llegada, aunque sí bastante con su destrucción
*Contra lo que habitualmente se lee, la república solo pudo haberse consolidado, y tuvo la oportunidad, bajo dirección de la derecha
*Contra lo que normalmente se lee, el llamado “bando republicano”, es decir, el frente popular, no continuó la república, sino que la destruyó.
*Contra lo que habitualmente se lee, Franco nunca conspiró contra la república.
*Contra lo que habitualmente se lee, la decisión estratégica fundamental del FP fue el envío del oro a Rusia, que se hizo no porque las democracias se negaran a ayudar, sino por otras razones.


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Necesidad del poder
Quizá recuerden ustedes una evolución de la moda intelectual en España desde la transición. Al principio predominaba la simpatía o “comprensión” por la URSS y el marxismo, todo un poco de perragorda, pero extendida también en la derecha, como efecto del Vaticano II. La moda tardó mucho en pasar, pero se debilitó pronto a favor de la acracia y el utopismo. Montones de escritores y pensadores proclamaban su fe en la utopía y su desaprobación al “poder”, en general. Luego las modas intelectuales fueron cambiando, sin ningún pensamiento real dentro, y sería muy interesante un estudio de sus evoluciones en estos cuarenta y pico años. El poder existe siempre y necesariamente, con unas u otras formas, en toda sociedad humana. El problema es cómo tratarlo. Por lo pronto, el poder siempre es ejercido por oligarquías, que se presentan como aristocracias, y normalmente se lo creen. Y sin embargo ni aristocracia, ni democracia ni monarquía son ni pueden ser formas de poder reales. Lo que hay es formas de oligarquía.
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Crónica. Los reyes y Granada
**Sería bueno que VOX programase una política cultural propia, desde la enseñanza primaria a la universidad, que no fuera solo una negativa a los desmanes “educativos” de izquierda y separatistas.
**Comino Los reyes deberían todos los años, sin falta, acudir a Granada para conmemorar la Toma. ¡Quién mejor que ellos! A Londres sí van, a rendirle pleitesía a los invasores de Gibraltar, y a Gales sí envían a la heredera, a educarse en el idioma que nos invade culturalmente.
**En Granada decidieron ser sepultados los Reyes Católicos, que al culminar la Reconquista fundaron la España que hoy permanece y debe enfrentarse a enemigos peligrosos.
**Debemos ser conscientes de que las leyes de memoria no amenazan solo las libertades, sino que intentan crear una sociedad desprovista de historia real, al gusto de los corruptos admiradores de las chekas y del terrorismo.
**Está claro que no compartimos intereses fundamentales con una potencia que invade nuestro territorio y sus apoyos en la OTAN y la UE, pero se argumenta con los “valores compartidos”. ¿Qué valores? ¿La ideología lgtbi? ¿El homosexismo? ¿el abortismo combinado con una inmigración salvaje? ¿La renuncia a nuestra cultura en beneficio de cualesquiera otras? ¿La llamada corrección política? ¿La colonización cultural por el inglés? ¿La manipulación masiva por la Triple M?… “Yo no comparto nada de eso, y ustedes no tienen derecho a arrastrarme en esa dirección e imponerme sus leyes”.
**Los que creen en un acuerdo PP-VOX para gobernar quieren ignorar que para el PP el mayor enemigo es VOX, no el PSOE ni los separatistas