
La cuestión de VOX
Abascal es el mejor político, con diferencia, que cabe encontrar hoy en España. Ha sido capaz de romper con el PP y crear una alternativa recurriendo a la Gran política, a la defensa de la unidad nacional y la democracia cada vez más gravemente amenazadas. Y lo ha hecho contra el viento y marea fétidos de la Triple M y de todos los demás partidos. Estos logros se deben sobre todo a él. Lo percibí en su discurso cuando casi todo el mundo se burlaba de él y de su grupo, y me alegro de haber sido de los pocos que lo defendieran entonces desde mis posibilidades. Y si se observa la evolución de VOX se aprecia que ha sido positiva, desprendiéndose de mucho lastre que le asemejaba algo al PP, aunque el peligro permanece.
Claro está que la pureza en política no existe, y que a la hora de aplicar unos principios es preciso tener en cuenta la pugna de intereses, dentro y fuera de un partido, el ambiente social y las situaciones concretas. La degradación política que ha vivido España en estos años se manifiesta además en demasiados frentes como para poder librar la lucha en todos simultáneamente, será preciso ir por partes. Aplicar los principios de manera automática es estúpido y conduce al fracaso, tal como prestar demasiada atención al ambiente y otros intereses lleva fácilmente a abandonar los principios. Y el rápido crecimiento de VOX habrá metido en ese partido a gente con ideas confusas y, desde luego, trepas dispuestos a hacer negocio con lo innegociable. Esto es inevitable, y solo hay que tenerlo en cuenta para evitar ingenuidades. Las críticas que vengo expresando a VOX las hago desde la esperanza y procurando eludir la facilidad de pontificar desde la barrera.
Pero estas consideraciones algo abstractas deben concretarse. Entiendo, por simplificar la cuestión, lo siguiente: la raíz de los problemas que sufre España se encuentra en el dilema creado al final del franquismo: ¿una democracia por así decir franquista, es decir, desde la unidad nacional y la libertad personal, desde la legitimidad histórica del régimen anterior… O una democracia antifranquista, demoledora teórica y práctica de los logros de aquel régimen? Lo primero fue decidido democráticamente, y por inmensa mayoría, en el referéndum de diciembre de 1976. Lo segundo han sido políticas sucesivas disgregadoras y cada vez más abusivas contra la libertad personal y las libertades políticas, basadas en la falsificación de la historia.
Los grandes problemas arrastrados desde la Guerra de independencia, y después desde la guerra con Usa, terminaron exacerbándose con el Frente Popular. La guerra civil y el régimen subsiguiente los solucionaron en lo fundamental, de modo que al morir Franco no existían fuerzas significativas separatistas ni socialcomunistas, pese al apoyo que les venían prestando sectores de la Iglesia. Esas fuerzas, sin embargo, no hicieron sino crecer al amparo del absurdo empeño en borrar la historia por parte de una derecha sin pensamiento democrático ni conciencia del pasado. Y esta es precisamente la raíz de los males y lo que es preciso rectificar, porque han avanzado ya demasiado.
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Píldoras contra la memoria chekista
**La abyección a la que ha llegado una democracia fallida se refleja en el hecho de que una panda de politicastros corruptos, ignorantes, fanáticos y proterroristas traten de imponer a los españoles lo que deben y no deben creer sobre su pasado.
**Los autores de la ley que llaman democrática exaltan como víctimas del franquismo a los asesinos y torturadores de las chekas del Frente Popular. Es decir, se identifican con ellos. Y si llegan a imponerse del todo, los imitarán. Ya la amenaza de multas y de destrucción de restos históricos del franquismo revelan la típica matonería chekista.
**El problema no es que izquierda y separatistas tengan sus versiones de la guerra. El problema radica en que quieren imponerlas al estilo soviético, atacando la libertad de todos. Y que la resistencia, hasta ahora, ha sido muy escasa.
**El problema es que hemos caído en esta abyección debido a las políticas del PP, auxiliares de separatistas y socialistas desde el principio. El impulso y financiación a los separatismos procede ya de UCD, y más concretamente de su sector democristiano.
**Estas leyes son solo la consecuencia lógica de la estúpida y canallesca condena de Aznar al alzamiento del 18 de julio. En lugar de apoyarse en el referéndum de 1976, el PP decidió aniquilar su efectividad y su memoria, al servicio de quienes se identifican con los derrotados en la guerra civil.
**Lo que se jugaba España en la guerra civil era su supervivencia nacional y cultural, frente a la alianza de sovietizantes (ante todo el PSOE) y separatistas. La mejor parte de la sociedad se rebeló frente a la amenaza de disgregación en varios estaditos juguete de potencias externas, y de destrucción de las libertades personales y políticas y de la cultura histórica de España, para sustituirla por una imitación de la soviética.

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¿Ocurrió la guerra de Troya?
La potencia poética y filosófica de la obra de Homero, sobre el fondo de una guerra, junto con los abundantes datos, desde geográficos a personales, que ofrecen los dos poemas, han provocado largas controversias sobre si los relatos son pura invención fantasiosa o reflejan una realidad histórica. El dilema quedó en gran medida resuelto por Schliemann al descubrir las ruinas de la ciudad, aunque cometiera algunos errores de identificación. Muy posteriormente, el descubrimiento de archivos hititas vino a confirmar la existencia de la ciudad. Pero seguía habiendo dudas: los poemas sugerían una ciudad importante, y el tamaño de lo descubierto era tan exiguo que daría para poco más que un nido de piratas, como alguien decía. Solo a finales del siglo pasado se descubrió que al lado y abajo de la ciudadela existía una considerable extensión urbana, como fue descubriéndose en otras ciudades micénicas. No es que con eso desaparecieran los problemas, pero puede darse por cierto que Ilios o Troya existió, está situada donde la excavó Schliemann (que de paso descubrió toda una vasta cultura, hasta entonces desconocida y que solemos llamar micénica, por el nombre de una de sus ciudades). Y seguramente Ilios fue teatro de una o varias de tantas guerras como ocurrieron en la época en todo aquel ámbito geográfico.
Hasta aquí, nada de particular. Algunas guerras, sucesos o personajes de la historia han sido destacados por sus pueblos como especialmente ejemplares, y dignos de recuerdo mediante crónicas y poemas, mientras que la gran mayoría de los sucesos y personajes han caído en el olvido o suscitado solo breve reseña vulgar. Esto sigue siendo así hoy, baste pensar en la cantidad de literatura, cine o monumentos dedicados a la II Guerra Mundial por los vencedores. Lo que hay de especialísimo en aquella guerra de Troya es el ciclo literario que suscitó, con joyas insuperables como La Ilíada y La Odisea…, que se habrían esfumado de la memoria humana si Homero no las hubiera puesto por escrito.
Lo esencial de esos poemas es la guerra como telón de fondo de las incertidumbres, vacilaciones, angustias y sentimientos de sus participantes destacados, que reflejan las de todos los humanos ante las pruebas de la naturaleza y la inclemencia del destino. Esto no puede hacerlo la historiografía, que se limita a cuantificar en lo posible los datos de una guerra o de una paz y describir el exterior de los actos de los personajes históricos. Esa otra tarea, exponer la intimidad de los personajes en situaciones extremas, corresponde a los poetas, y pocos, si alguno, han alcanzado la profundidad de Homero. Este describe con muchos detalles una época y un mundo desaparecidos cuatro siglos antes, muy distinto de cuanto el vivió, lo que tiene una explicación conocida: la pervivencia oral de los poemas, cultivada por aedos profesionales.
¿Existieron Aquiles, Agamenón, Odiseo, Héctor, Helena, Menelao? Nunca tendremos certeza absoluta, pero lo más probable es que existieran, y de hecho personajes así existen en todas las guerras (y paces), son en cierto modo universales. Otra cosa es que tuvieran las fuerzas que se les atribuyen y todos los hechos concretos que cuentan de ellos los poemas. Tampoco podemos creer literalmente la existencia e intervenciones de los dioses, que sin embargo tienen un sentido muy fuerte: por mucho que sean el valor, la inteligencia y la fuerza de los héroes, su destino inapelable está marcado por fuerzas “divinas”, muy superiores y ajenas a sus cualidades.
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Ilusiones y presentimientos juveniles