Blog I: Krasni Bor / Memez anglómana / La División _Azul en perspectiva http://www.intereconomia.com/blog/presente-y-pasado/krasni-bor-division-azul-perspectiva-20130210
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La impresión del misterio
Sobre el misterio ya dijimos algo. En Sonaron gritos…, una Carmen desesperada y enferma se empeña en disuadir a Berto de alistarse en la División Azul. Después de fracasar con argumentos personales prueba otros más del estilo de los que sabe que gustan a Berto y a Paco: “¿Estáis en vuestros cabales? La guerra aquí terminó. ¿Por qué tenéis que buscar otra fuera? Habláis como si la historia dependiera de vosotros, pero ni siquiera depende de los más grandes ni de los más sabios, que se equivocan como cualquiera. La humanidad se mueve por las voluntades de cientos de millones de personas, cada una tirando por su lado, ¿y qué vais a hacer contra esa fuerza? Nadie puede conducirla y solo Dios sabe adónde va. Solo podemos ser felices en nuestra pequeña parcelita…”
Berto admite parte del argumento, pero replica “Ya sé que mi fuerza es insignificante. Pero es la que tengo y de la que soy responsable”. ¿Responsable ante quién? No lo aclara. Mirada con cierta perspectiva, Carmen indica un contraste entre unas fuerzas misteriosas que empujan a la humanidad en una dirección imposible de conocer, y la posibilidad, no obstante, de cumplir nuestros deseos, o lo suficiente de ellos para ser felices, en la “parcelita” que nos ha deparado la suerte. Sobre ese pequeño reducto personal tenemos cierto control, pero ni siquiera él está a salvo del misterio en forma de azares, accidentes o e malos encuentros, como la misma chica advierte en otra ocasión. Dice un refrán griego, “Nosotros hacemos planes y Dios se ríe”. Además, ¿quién o qué nos ha deparado esa parcelita? ¿Por qué la vida llega a ser tan cruel con algunas personas y benévola con otras, independientemente de lo que consideramos méritos de cada cual, para terminar igualando a todos en la muerte, los que consideramos buenos o malos, listos o torpes…?
El espectáculo del mundo y de la vida humana admira y maravilla a nuestra psique, y al mismo tiempo la golpea con una impresión de misterio que va mucho más allá de nuestros conocimientos prácticos: ¿por qué existe lo que existe, incluido uno mismo, y cuál es el sentido de todo ello? Cierta versión muy divulgada, de fondo economicista y aspiración científica sostiene implícitamente que el sentido de la vida, si no en el plano individual, al menos en el social, consiste en la ampliación sin fin de los conocimientos útiles, reflejados en una creciente capacidad de consumo de bienes y energía. Creo que la idea no puede ser más desconsoladora, pese a su pretensión de lo contrario. El enigma sigue ahí, y no tiene relación solo con el sentimiento general del mundo, sino que se manifiesta en cada aspecto de él, lo mismo que en cada aspecto de la actividad humana: lo flanquea todo. También en nuestras actividades más controladas y rutinarias existe un factor que escapa a nuestras previsiones, a nuestras percepciones, a nuestros cálculos tanto fuera como dentro de nosotros (en el carácter de nuestros deseos, por ejemplo).
Solo puede definirse el misterio de forma negativa: lo que sentimos más allá de nuestra capacidad de comprensión. Suele pensarse que aunque no sepamos ahora, llegaremos a saber, como lo probaría la extraordinaria y continua ampliación de los conocimientos humanos, gracias a las ciencias y sus métodos de estudio de la realidad. Pero esos conocimientos no responden a las preguntas esenciales, en realidad prescinden de ellas: la ciencia desciende de la filosofía, pero no la sustituye, lo mismo que la filosofía desciende de la religión y tampoco la sustituye, como demuestra la observación más elemental.
El efecto primario del misterio es la angustia, sentida con muchos grados y variedades por los individuos, y que acompaña como una sombra a la vida humana. Probablemente la religión es, a su vez, el efecto de esa angustia.
Volviendo a la novela, los razonamientos de unos y otros no vienen de un plan deliberado, sino que iban surgiendo según se desarrollaba la acción. Creo que hay una gran verdad en el comienzo de la Ilíada cuando el narrador atribuye la autoría de la obra a “la diosa”, la musa. Una inspiración más laicista habla de inspiración, pero esta no es menos misteriosa. Además, la musa suele ser burlona y gusta de hacer creer al artista que ha creado una gran obra, cuando esta posiblemente resulte una castaña. Eso es tan enigmático como la propia motivación del artista. En plan materialista podríamos atribuir esa motivación o impulso a deseos económicos o sexuales desviados o sublimados. De ser así, cuanto más intensos esos deseos más intensa o lograda la obra de arte, pero sabemos por experiencia que una cosa no tiene que ver con la otra. Y las penurias de todo tipo que aceptado muchos artistas por realizar su obra indica que la motivación debe de ser independiente de las que llamamos materiales.
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Gran Simio: http://vinamarina.blogspot.com.es/
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Mito y mitos de la Guerra Civil: http://www.ilustracionliberal.com/25/mito-y-mitos-de-la-guerra-civil-pio-moa.html
