¿Una historia tradicionalista? / Osoro, contra la verdad y la piedad / ¿Por qué contamos nuestras vidas?

¿Por qué se descompuso con tanta facilidad un franquismo que tantos desafíos había afrontado victoriosamente? https://www.youtube.com/watch?v=cU815eYcapY

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

En suma, podría decirse que su Nueva historia de España y la de la Reconquista, son versiones tradicionales, contra las salidas del 98 y hoy dominantes, según usted mismo.

–Me sorprende esa interpretación que he oído o leído  a otros. La interpretación tradicionalista habla de una “España eterna” y católica”, dos conceptos contradictorios, el primero pagano.  La cuestión parte de una doble pregunta muy simple: ¿cuáles son los rasgos culturales, religiosos y políticos que caracterizan a la España actual? ¿Cuándo empezaron esos rasgos y cómo se desarrollaron? Empezar la historia de España (y, por cierto, de Europa) por la II Guerra Púnica no es nada tradicional ni tiene nada que ver con los enfoques contrarios hoy dominantes. Definir una nación como una comunidad cultural con un estado propio, fenómeno que atribuyo a Leovigildo y Recaredo,  tampoco se parece a los galimatías habituales sobre el concepto de nación y la importancia o menosprecio con que las historiografías de un tipo u otro tratan a los visigodos. No son los godos, son Leovigildo y Recaredo. Señalar la importancia política del reino de Toledo desde Leovigildo  para la configuración de España y la Reconquista, tampoco es común en las historiografías, exceptuando a García Moreno y algún otro. La concepción de Al Ándalus como un poder despótico basado en un ejército de extranjeros y él mismo, por eso mismo, ajeno a la propia población conversa al islam, tampoco es muy frecuente, aunque algunos, por ejemplo Serafín Fanjul, vayan en esa dirección. Podríamos extendernos. Estos son conceptos de base que, según creo, clarifican una historia habitualmente desenfocada en un sentido u otro.

Pero en el concepto mismo de la Reconquista, usted sigue la historiografía tradicional.

–Hasta cierto punto es cierto, porque la Reconquista existió, efectivamente, y negarla es estúpido. No somos islámicos  ni culturalmente parte del Magreb, ni nos expresamos en árabe, ni hablamos de Al Ándalus, sino de España. Y la palabra reconquista, surja cuando surja,  define bien el proceso que  ha permitido que llegáramos a ser lo que somos. En este sentido, la historiografía tradicional reconoce la verdad evidente, mientras que la contraria  tiene que forzar y desnaturalizar la evidencia para contarnos cuentos extraños, como los de Américo Castro u otros peores.  Pero la concepción misma de la Reconquista es en mis libros muy diferente de la tradicional. Para empezar, no es una empresa primariamente religiosa, sino política. Si fuera religiosa, sería una empresa euro-occidental, pero fue netamente española. Con intervención exterior, desde luego, sea franca o borgoñona o papal, ocasionalmente inglesa;  pero esa intervención perturbó o desnaturalizó parcialmente su carácter hispano, es decir, reconquistador.

No obstante,  aquel proceso nunca logró recuperar la España visigótica, sino que conformó un buen número de reinos poco amigos entre ellos.

–Las circunstancias impusieron fuertes tendencias disgregadoras, y a decir verdad, parece muy razonable que ellas se impusieran disgregando políticamente la península al modo de los Balcanes. Esto es lo que una persona realista habría pensado que ocurriría. Pero solo ocurrió en el caso de Portugal. Porque, evidentemente, junto a las tensiones disgregadoras existían otras integradoras,  inspiradas en la historia anterior a la invasión musulmana, y que terminaron prevaleciendo, con la excepción dicha. Hay una historia tradicionalista que apenas tiene en cuenta estas cosas. Por cierto que los actuales separatismos no dejan de tener una de sus tres raíces en la exaltación romántica de la llamada Edad Media, cuando España estaba dividida  en cinco reinos hostiles entre sí. Quieren volver a aquella “maravilla”.

Pero en definitiva, muchos dicen que la empresa se debió a la imposición de Castilla, cosa que resienten otros antiguos reinos.

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 Es otra distorsión habitual, en un sentido u otro. También es demasiado castellanista la versión tradicionalista corriente, aunque existan otros tradicionalismos separatistas. Ortega,  Sánchez Albornoz y otros muchos coinciden en destacar el papel de Castilla. Pero los orígenes y carácter político de la Reconquista no se deben a Castilla, sino a Asturias-León. Castilla nace precisamente en disidencia con ellos. La que suele considerarse primera declaración de derechos europea y las primeras Cortes o parlamentos, no son castellanos, sino leoneses. La “invención” del sepulcro de Santiago, de tan crucial proyección religiosa, política y cultural, parte de Galicia. Solo a partir de cierto momento, ya bastante avanzado, Castilla asume los valores  de León y se convierte en el principal motor del proceso, aunque obsérvese que si Castilla recobró Toledo, hecho de tan enorme valor simbólico, fue al mismo tiempo impulsora de una influencia borgoñona-papal bastante perturbadora. Castilla llegó a configurarse como la gran impulsora de la Reconquista ya tardíamente, debido a su posición central, a su impulso demográfico y económico, a un feudalismo con mayor libertad (porque fue esencialmente feudalismo) y a que, junto con ello asumió con mayor empuje la influencia italiana, que al revés que la francesa no tuvo ningún coste importante para España. No fue una imposición sobre los demás, sino un desarrollo derivado de los factores dichos. Así el castellano se convirtió en el español de comunicación y finalmente común a todas las regiones. Fue un proceso bastante tardío. Quiero decir que ni fue tan importante como se le ha atribuido ni fue realmente impositivo sobre los demás.

Obviamente, las regiones de origen aragonés pueden no estar muy de acuerdo.

Bueno, hay andaluces que quieren sentirse andalusíes, y en una red social tuve algún debate con un leonés muy resentido con Castilla, y conozco gallegos para quienes todo lo que va más allá del Padornelo es tierra enemiga. Son pintoresquismos, intelectualmente nulos, aunque puede llegar a ser peligrosos. Lo que usted dice sobre Aragón, es decir, Cataluña y últimamente Valencia y Baleares, es más que pintoresco, porque  dispone de una gran financiación, ya desde los gobiernos centrales y de sus partidos. Históricamente, y es importante tenerlo en cuenta, la Reconquista definió pronto dos España, la cantábrica, independiente, y la pirenaica, creada por los francos y sometida por un tiempo a ellos. Para los francos, la idea de Reconquista carecía de importancia. Aquellos condados, origen de Aragón y de Cataluña, estaban por así decir incómodos con la dominación franca, de ahí una tensión paralizante que  les volvía renuentes y en cierto modo menos reconquistadores que los propios francos, pues estos aspiraban a llevar la marca hasta el Ebro (tantos siglos después, Napoleón quería llevar hasta allí la frontera francesa). El feudalismo era también allí mucho más férreo.  Por ello la España pirenaica se incorporó bastante más tarde a la Reconquista, y aun en el siglo XIII tuvo tentaciones de desentenderse de ella y dedicar sus energías a extenderse por el sur transpirenaico, recordando en cierto modo a la Narbona visigótica. En todo caso, esa tentación no prevaleció.  La Reconquista marcó una orientación de gran aliento y a largo plazo, pero sería sumamente irreal creer que se mantuvo firme y clara en todo momento. Tanto la España cantábrica como la pirenaica oscilarían a menudo entre tentaciones u orientaciones contradictorias. No obstante fue una la que prevaleció. Y esa es la historia real, que tantos botarates lamentan y quieren sustituir por sus ilusiones arbitrarias.

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Píldoras contra el mareo

**Dice el arzobispo Osoro, el de Peace with no borders, que la  profanación de la tumba de quien salvó a la Iglesia del exterminio solo compete al gobierno y a la familia, no a la Iglesia. Una vez más, la estupidez y la canallería.

–Hagamos circular al máximo la denuncia de la canallada de Osoro y compañía. Si no tienen vergüenza, al menos que se vean en la picota. .

 –Dicen algunos que al Doctor la profanación de la tumba de Franco solo le interesa electoralmente. Al revés, carece de importancia electoral. La tiene, e inmensa, política, histórica y simbólica. Por eso la Iglesia, y la monarquía se hacen los locos.

–La profanación de la tumba de Franco se hace en nombre de la ley de memoria histórica. Una ley que ha demostrado la profunda degradación antidemocrática y antiespañola de los actuales partidos y gobiernos. Y de la universidad.

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¿Por qué hablamos de nosotros mismos?

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

“…Permítame que insista sobre sus memorias o fragmentos de memorias. Y por qué las llama “Adiós a un tiempo”. Usted nos cuenta cosas de su vida, nos explica por ejemplo cómo se hizo marxista y por qué lo abandonó, cómo era la vida en Vigo cuando usted era niño, aventuras de cuando estaba en el Grapo o se salió de ahí,  recuerdos de algunos de sus camaradas, en fin, andanzas diversas, y las cuenta  para los demás y yo pregunto:  ¿por qué? ¿Considera que ellas son ejemplares para los demás, que los demás podemos  aprender algo, que deberíamos admirarle?  No piense que se lo digo por fastidiarle, porque la misma pregunta se puede hacer a todos los que hacen lo mismo.  Pero cada uno contará su vida, o cosas de su vida, por una razón u otra o con una intención u otra. Usted dice que todo el mundo cuenta su vida por lo menos a los familiares y a los amigos y que casi siempre la disfraza. Ha hablado de los novios. Los novios se cuentan sus vidas para conocerse porque quieren vivir juntos, es un motivo claro. Los políticos para justificarse, se entiende bien la cosa, otros por puro exhibicionismo,  por narcisismo como usted mismo admite, algunos artistas o gentes del mundillo del corazón, pues lo hacen por ganar unos dinerillos a costa de la tontería de sus fans. Qué sé yo. Entiendo que habrá quien lo cuente para desahogarse de una crisis personal o algo de eso, pero entonces ¿lo publicaría?  Hay mil razones para escribir una autobiografía. Usted no la ha escrito para sí mismo eso va  de suyo. La ha publicado. ¿Entonces qué? ¿Entiende lo que quiero decir?…”  Julio González.

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La ley de memoria histórica debe ser desafiada y derogada. La triple M debe ser derrotada. Esta tarea compromete a cuantos respeten la verdad y la libertad.  El programa “Una hora con la Historia” quiere ser una palanca para derribar esa ley, y necesita que sus oyentes lo difundan y apoyen económicamente. Necesitamos 300 personas que ordenen a su banco ingresar diez euros al mes en esta cuenta.  Únase usted a la resistencia:

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Catolicismo y España / 3gm Temas II Guerra mundial/ El lado oscuro

Catolicismo,  España e ideologías

De sus tesis cabe deducir que el catolicismo sería un elemento secundario en la historia de España

–No cabe tal cosa. Pero la historia de España es ante todo una historia política, enormemente agitada, dramática y cambiante como es la política, y limitada a un país concreto, mientras que el catolicismo abarca mucho más que España. Además, el catolicismo, como doctrina, apenas tiene historia pues los dogmas, ritos y normas morales que lo caracterizan permanecen con pocos cambios siglo tras siglo, aunque sus empeños por universalizarse sí tienen una historia compleja. Habría también una historia dramática del catolicismo en sus contienda con las herejías, con el  islam y con el protestantismo. En esas contiendas España desempeñó el papel decisivo a favor del catolicismo en los siglos XVI-XVII (la Reconquista tuvo un carácter más localizado); fueron los siglos de mayor auge de España en todos los sentidos, y por eso se ha querido identificar a España con la Iglesia. Pero luego vino una larga decadencia. En el XVIII  el país fue satelizado en gran medida, política y culturalmente, por la vecina Francia, que por entonces era otra gran potencia católica. Y desde principios del siglo XIX, la decadencia se profundizó mucho más, a pesar de que el país seguía siendo socialmente católico, pero sin capacidad para contrarrestar ideas y políticas contrarias. Y ya hemos visto el resultado que dio al franquismo su excesiva identificación con la Iglesia.

¿Tendría el catolicismo, pese a todo, la virtud de renovar las mejores energías de la sociedad española, visto que la descatolización del país está dando frutos tan poco satisfactorios?

–Yo no sé si podría o no. De momento no se aprecian indicios de que pueda. Y la experiencia histórica debe ser examinada, tanto como el análisis crítico de los retos del siglo XXI. Esto no puede hacerse a base de tópicos superficiales.  Y una cosa es denunciar ciertos males y otra presentar alternativas que valgan la pena. Hay además otro hecho, al que he aludido en Nueva historia y en Europa: las violencias y atrocidades de la Revolución francesa y las subsiguientes guerras napoleónicas podrían haber servido de experiencia que validase el Antiguo régimen. Sin embargo no ocurrió nada de eso: no hubo vuelta atrás,  la nueva situación resultó irreversible,  y aunque no pudo imponerse por completo, el propio catolicismo tuvo que ir amoldándose a ella. El problema es de lo más complicado, salvando la evidencia de que en todas las empresas humanas lo bueno y lo malo vienen mezclados. También en el Antiguo régimen confesionalmente católico.

No obstante, usted ha criticado fuertemente las ideologías.

–He tratado de analizarlas. Mi tesis, expuesta en los dos libros, sobre todo en el de Europa, es que las ideologías son religiones sucedáneas cuya fe es en definitiva la abolición de la moral, por cuanto el ser humano sería bueno por naturaleza y solo echado a perder por unas malas circunstancias sociales nacidas de la ignorancia y la impotencia técnica. Al negar la maldad implícita en el ser humano, buscan crear sociedades-guarderías, aniquilando la libertad y la responsabilidad personales. Esta es mi tesis. La expansión de las ideologías ha ido acompañada de una expansión gigantesca de la ciencia y de la técnica, pero también de convulsiones extremas culminadas en la II Guerra Mundial, la guerra de las tres ideologías. Derrotado el nacionasocialismo y luego el comunismo soviético, pareció llegado el triunfo aplastante e inevitable de la democracia liberal, y hoy vemos cómo esta ha provocado guerras que ha perdido  y surgen nuevas superpotencias, en particular China… Pero, en fin, no quiero divagar. Mi tesis es esa: el ser humano es un animal moral, por tanto un animal de fe, un animal religioso. Las ideologías pretenden afirmarse en la razón y la ciencia, pero inevitablemente generan ideas contradictorias y necesitan sus propias fes, que depositan en una especie de nuevas divinidades. La historia de las ideologías debe ser examinada con especial atención. Yo solo he presentado algunos esbozos.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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Paradojas de la SGM

   Si se contempla la II Guerra Mundial en su conjunto, se observa como su máximo efecto general el paso de Europa a una profunda decadencia: de ser algunas de sus potencias  poco menos que las dominadoras del mundo, a quedar dividida en dos protectorados, soviético y useño. Esta consecuencia estaría quizá implícita en el juego de fuerzas mundiales, pero  resultaría completamente inimaginable para quien viviera en 1939,  dentro o fuera del continente.

La guerra comenzó con un pacto entre soviéticos y nazis. Suele recordarse, por su profundo significado; pero se recuerda menos que continuó hasta el final en una estrecha alianza de comunistas y democracias anglosajonas. Y esto es también significativo, pero se ha pensado menos sobre ello.

Tras la I Guerra Mundial, Max Weber se lamentaba de que los anglosajones hubieran prevalecido en Europa sobre los alemanes, pero al mismo tiempo lo creía un mal menor comparado con “el látigo ruso”, del que Alemania habría salvado al continente.  En la II Guerra Mundial, paradójicamente, fueron los soviéticos quienes, al derrotar a los nazis, obligaron y permitieron a los anglosajones el desembarco en Normandía, evitando que una parte del continente cayera en manos soviéticas.

Por otra parte fue la resistencia alemana la que impidió que el ejército soviético llegara al Canal de la Mancha o incluso traspasara los Pirineos. Este es también un tema digno de reflexión.

Puede (y debe) decirse que el único país de importancia que se libró tanto de los nazis como de los soviéticos o de la hegemonía anglosajona fue España. Hasta el punto de ser capaz de desafiar y resistir las presiones y amenazas conjuntas de los vencedores en la guerra mundial. Es otro tema digno de reflexión.

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¿Por qué la muerte de Franco supuso el final de un régimen que había afrontado y vencido tantos retos históricos? ¿Y por qué no consiguió renovarse en las nuevas situaciones históricas creadas precisamente por él?  En  “Una hora con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=qyAbrra2F3k

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El lado oscuro de la psique

“Acerca de su novela  “Sonaron gritos”  y de “Adiós a un tiempo”.  De la primera poco que decir. A unos les gusta, a otros no, pasa como con todo. Lo que me interesó fueron las comparaciones con otras literaturas, con “El Jarama” o con la “Odisea”. ¿No podrían seguir por ahí? ¿Tiene usted una teoría de la novela?  Sobre sus “toques autobiográficos” y siguiendo lo que sugiere “Lector”, para mí los recuerdos más interesantes son el primero “Flan con nata” y el de “La noche quedó atrás”.  ¿Por qué? Pues porque revelan algo de eso que a usted le obsesiona tanto, esas profundidades de la condición humana que se imponen a la conciencia. No sé por qué, lo relaciono con algo que he leído sobre internet: además del internet abierto y accesible a todo el mundo existe un “internet profundo”, oscuro, en el que funciona el mal, la delincuencia, y que, es mucho más amplio que el “superficial”. Usted titula, si mal no recuerdo, una parte de la novela como “El mayor misterio para el hombre es el hombre mismo”. Es terrible, y así es.

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

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4ch La frustración, compañera de la vida / Europeísmo estéril / Un premio

La ley de memoria histórica debe ser resistida y derogada. La triple M debe ser derrotada. Esta tarea compromete a cuantos respeten la verdad y la libertad.  El programa “Una hora con la Historia” quiere ser una palanca para derribar esa ley, y necesita que sus oyentes lo difundan y apoyen económicamente. Necesitamos 300 personas que ordenen a su banco ingresar diez euros al mes en esta cuenta.  Únase usted a la resistencia:

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Píldoras contra el mareo

**VOX es el único elemento nuevo y serio en la política española. Todos van a estar contra él y él debe estar contra todos, con claridad y serenidad y sin arredrarse. Debe tener en cuenta las asechanzas típicas del grupo Bruselas suma.

**Para entender al PP solo hay que atender a las declaraciones de Feijoo, Alonso o a las del alcalde de Madrid. Han sido, son y serán lo mismo en esencia: Podemos, PSOE, PP,  C´s y separatistas: Bruselas suma.

**Las peleíllas entre C´s y PP por hacerse con la capotura de la derecha carecen por completo de relevancia.

**VOX, si sabe mantenerse e ir desarrollando una política exterior, tiene el futuro por delante. Los demás solo tienen el pasado. Un pasado infame.

**Cualquier resbalón que dé VOX será aprovechado exhaustivamente por la maquinaria de la triple M (Medios de Manipulación de Masas) al servicio de la corrupción.

**La denuncia permanente del Doctor y su cuadrilla no debe servir de pretexto para poner en segundo plano los problemas reales de España y de la democracia.

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La frustración, compañera de la vida

Diversos filósofos y psicólogos han incidido en el fenómeno de la frustración que impone la realidad a nuestros deseos e intenciones. Sería interesante un estudio más a fondo, considerando la frustración como una compañía permanente de la vida humana. Y de la vida en general. Leí en algún sitio que solo un 20% de los ataques de los leopardos tiene éxito,  y me pregunto si eso será en algún sentido una norma general, parecida a la sociológica según la cual el 80% de las cosas las hace solo un 20% de la gente. Pero,  como sea, el problema no es solo sociológico o técnico, sino más propiamente filosófico: por qué existe ese desajuste entre nuestros deseos y la realidad, y cómo son concebidos los deseos en nuestra psique.  En el plano animal, una frustración continuada lleva a la muerte. En el plano humano, la sociedad evita a menudo la muerte, pero no puede evitar daños o heridas psíquicas muy dolorosas, hasta la demolición anímica o la locura. ¿Qué grado de frustración puede soportar el ser humano manteniendo al mismo tiempo la serenidad y el ánimo? Obviamente, depende mucho de cada persona, pero hay límites generales evidentes.

   Hay otro problema en ello: ¿qué es la realidad? Es fácil decir la palabra, pero muy difícil definir algo que está en perpetuo cambio. La realidad de hoy no es la de ayer ni la de mañana. Y no solo cambia como conjunto, sino que en el interior de la realidad el cambio y choque de minirrealidades es asimismo permanente.

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Un europeísmo estéril

En consecuencia, partiendo de su Nueva historia,  ¿la europeización es perjudicial para España?

Para bien y para mal, España es europea con la misma naturalidad que Francia, Alemania o Inglaterra. Se “europeíza” desarrollando su propia cultura sobre bases en gran parte comunes con los demás.  Pero desde hace mucho se ha entendido “europeizarse” como prescindir de la propia cultura e historia, consideradas como un “error” o una “enfermedad” en palabras de Ortega, Azaña y otros, que solo exponían abiertamente lo que muchos otros pensaban, si pensar es el término adecuado. Se trataba de promover al máximo nivel influencias exteriores con las que acabar de tapar la cultura propia y curar la “enfermedad”. Así  lo entendían los regeneracionistas, así se entiende hoy  con más ímpetu que nunca. Ya le dije que el franquismo fue un intento de crear una cultura autóctona, sobre nuestras mejores raíces. Por eso hoy todos los partidos son antifranquistas, porque son “europeístas” y entienden eso como un intento de mimetizarnos con lo que llaman “Europa” y que casualmente hoy busca a su vez cercenar las raíces de lo europeo. Por eso  he escrito, precisamente Nueva historia de España o  la introducción a la historia de Europa. Para examinar estas cuestiones, que nadie quiere examinar y tratar de aclararlas. Todo esto es muy nuevo en la historiografía y el ensayismo español.

Pero la preocupación por España y Europa  es cualquier cosa menos nueva desde Ganivet por lo menos. Usted no puede negar esa corriente  densísima.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

–No la niego,  ni que decir tiene. Pero encuentro en ella una desviación esencial: todos consideran la mejor y más creativa edad de España, aun admitiéndole muchos méritos,  como una desviación o algo peor, en función de algo que podría haber sido mejor y que no existe más que en su imaginación, una imaginación, esa sí,  desviada o enferma . Fíjese en Ganivet “El Siglo de Oro de las artes españolas, con ser tan admirable, es solo un asomo de lo que  hubiera podido ser (…) Si la fatalidad histórica no nos hubiera puesto en la pendiente en que nos puso, lo mismo que la fuerza nacional se transformó en acción, hubiera podido mantenerse en nuestro territorio  encerrada en nuestro territorio (…) y hacer de nuestra nación una Grecia cristiana”. Es decir, si España no se hubiera convertido en primera potencia europea y descubierto y conquistado medio mundo, habríamos sido… lo que a cualquiera de ellos se le hubiera ocurrido. Esto es poco más que simple estupidez. Y va ligado a un entusiasmo pueril por las comunidades de Castilla y similares. De ahí han salido todas estas enormes botaratadas de denigración de nuestra historia en virtud de arbitrarios juicios sobre lo que habría “debido ser”, según esas ilusiones pueriles.

¿Usted condena, entonces toda esa tradición intelectual que tiene más de un siglo?

– No la condeno, simplemente me  parece irrisoria, en cierto modo muy paleta,  en lo que se refiere a la historia de España y de Europa y a la relación entre ambas. Es preciso un enfoque no ya más equilibrado, sino más racional, sin arbitrariedades nebulosas como las que han predominado.

 Pero también existe una corriente contraria, la que se inspira en Menéndez Pelayo, la que intentó el primer franquismo, y a usted no parece hacerle mucha gracia.

–Ninguna gracia, no me  parece una alternativa. Se basa en la identificación de España con el catolicismo, una especie de integrismo a la manera musulmana o judía, que identifica la política y la religión como una misma cosa. En contra, por cierto, de lo que dijo Jesucristo y de otro modo San Pablo. Como he explicado en Nueva historia, España se conforma como comunidad cultural antes del cristianismo, aunque este le dé una nueva y más fuerte cohesión, pero dentro del Imperio romano. Y se conforma como entidad política por el designio justamente político de un arriano, al que sabotea un hijo católico, aunque el otro hijo, también católico, complete la tarea. Pero saltemos al pasado reciente, a la experiencia  del franquismo.  Franco creía en esa identificación de España y el catolicismo, aunque realmente su régimen fue muy poco integrista en la práctica, bastante liberal más bien. Y ya hemos visto el resultado.

Pero según usted, el balance del franquismo fue excelente

Fue mucho mejor de lo que dicen sus propios partidarios. Y por eso Franco tuvo que sentirse absolutamente desconcertado cuando desde el centro mismo de la Iglesia empezaron a sabotear su régimen y a promover los separatismos, incluso el separatismo terrorista, incluso el marxismo. Entre las divagaciones “regeneracionistas” y “europeístas” por una parte, y las pretensiones integristas por otra, es obvio que no vamos por buen camino. Y por todo ello el franquismo debe reestudiarse en profundidad. Fue, como dije, un intento en gran parte fructífero de reconcentrar las fuerzas espirituales y culturales de España, consiguió logros extraordinarios y derrotó a todos sus enemigos internos y externos… excepto al Vaticano cuando este se le puso en contra. Y aun así consiguió evitar un derrumbe que habría sido catastrófico, y orientar el país hacia una transición  razonable, aunque  casi inmediatamente saboteada a su vez. Hoy estamos de nuevo en el “europeísmo” regeneracionista, que desde luego no se puede combatir a base de integrismos y malas interpretaciones del franquismo. Es preciso algo nuevo, y en estos tres libros, Nueva historia, Europa y Los mitos del franquismo he tratado de reinterpretar todo esto, de modo que sirva de base para una nueva visión de lo que España puede ser y hacer en las condiciones del mundo de hoy, tan diferente en tantos aspectos de las del pasado, pero cuyos retos no pueden abordarse desde bases falsas o de la mentira hoy dominante acerca del pasado.

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Un premio.

Acabo de leer sus memorias y reflexiones “sueltas”. Magnífico.  Le sugiero un concurso entre sus lectores sobre cuál de esos recuerdos le ha parecido más interesante o más logrado…”. Lector

 ¿Más logrado en qué sentido? Según leo en las únicas dos opiniones que ha suscitado en los lectores en Amazon, uno valora el libro por su nostalgia y melancolía, y otro también lo valora muy alto, pese a atribuirme “incapacidad de persistencia pero reconociendo errores”, y de paso rechaza mis poemas como flojos y sobrantes.  ¿Cuál sería el criterio? Y de paso, ¿cuál sería el premio del concurso? ¿Podía sugerirlo usted?

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

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¿Por qué la muerte de Franco supuso el final de un régimen que había afrontado y vencido tantos retos históricos? ¿Y por qué no consiguió renovarse en las nuevas situaciones históricas creadas precisamente por él?  En  “Una hora con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=qyAbrra2F3k

 

 

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Una nueva gran oportunidad / ¿España contra Europa? / El misterio de lo anodino.

Nuevas elecciones

Las próximas elecciones son una nueva oportunidad para España. No se trata de echar al Doctor,  objetivo interesante pero no fundamental cuando ni PP ni C´s representan algo muy diferente de él. Es una oportunidad para que vaya configurándose una alternativa sobre la putrefacción de los actuales partidos, que amenaza al país y a la libertad.

   Así pues, no se trata de elegir entre el cólera y la viruela,  sino de comenzar un saneamiento de la política, poniendo sobre la mesa los problemas reales y fundamentales. Los problemas de la progresiva destrucción de la democracia mediante leyes como las de memoria histórica o de género;   y los problemas de la identidad y supervivencia de España frente a los separatismos, la satelización militar y política, Gibraltar, la entrega de soberanía a las burocracias de la UE, la colonización cultural, el multiculturalismo y promoción del islam o la  inmigración descontrolada.

   Estos son los grandes problemas que afronta hoy España y que deben constituir el eje de una campaña que quiera ser algo más que disputas bizantinas sobre asuntos secundarios, mientras nos empujan prácticamente a una democracia fallida  dentro de una crisis de subsistencia de España como nación. Es lo que hemos querido resumir con el título del blog. Es necesaria más España y más democracia.

      El PP ya no es realmente un partido, sino un conglomerado de ellos, cada uno con su orientación, y que básicamente oscilan entre fingir una posición patriótica por temor a VOX, o proseguir con lo que llaman “centrismo”, que consiste en lo que consistió siempre: en seguir las políticas marcadas por el PSOE, colaborar con los separatistas y regalar soberanía a lo que llaman “Europa”. Y eso es lo que debe terminar de una vez. Ahora ensalzan algunos al Doctor por haber prescindido de Pablo Mansiones, como si supusiera una gran maniobra de estadista. El PSOE del Doctor es como el Podemas de  Mansiones. La única diferencia es que Podemas le venía quitando votos al PSOE, y este ha reaccionado podemizándose para retenerlos, tal como el PP aspira a hacer con VOX. Algunos creen que Mansiones hundiría la economía: solo tienen que ver las genialidades de su amigo Tsipras en Grecia para entender de qué se trata. En cuanto a Rivera, podía haber arrebatado el mando de la derecha a Casado haciéndose el patriota, pero ninguno de los dos convence.   

    VOX está marchando en la buena dirección, y ya he dicho que su surgimiento es el único elemento de importancia verdadera en la situación política actual.

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¿España contra Europa?

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))la reconquista y españa-pio moa-9788491643050

   Usted, en su Nueva historia de España , señala un punto que no he visto en otros libros: los costes de la europeización en relación con las influencias francesas o borgoñonas. En cambio no encuentra esos costes en las ingfluencias italianas del Renacimiento.

 –Es verdad. España iba desarrollando una cultura propia, europea por entrar en las grandes tradiciones europeas, pero muy autóctona, muestra de lo cual era el arte asturiano,  la “invención”, como dice Sánchez Albornoz, del sepulcro de Santiago, los apocalipsis de Beato, la liturgia hispanogótica (llamada equivocadamente mozárabe), o un estilo vital, podríamos llamarle, así nacido de los enormes peligros de la lucha contra Al Ándalus, sus aceifas y demás. Estas cosas no se daban en la Europa transpirenaica. Pero  a partir de Alfonso VI entra en tromba una cultura papal-borgoñona, en principio perfectamente asimilable para España, pero acompañada de una verdadera imposición política y cultural. Una de tantas paradojas de la historia, pues con aquel Alfonso se logra el transcendental éxito histórico de recuperar Toledo, la vieja capital hispanogoda, que debiera haber reforzado el carácter autóctono. El balance fue positivo, en mi opinión, pero también muy costoso, como expongo en Nueva historia y en La Reconquista.  Ahí se inicia un proceso que con altibajos marcará con su sello la historia española: una alternativa entre lo que llaman europeización y un desarrollo cultural y político autóctono.

 ¿Así que se mantiene hasta hoy esa tensión, según usted?

 –Es una clave de nuestra historia. Se presenta en forma de alternativas entre creatividad propia e imitación llamada europeización, que realmente procede sobre todo de Francia, y desde el siglo XIX en gran parte también de Inglaterra; y ahora, de forma avasalladora de las potencias anglosajonas.  El franquismo puede interpretarse como una reacción digamos “antieuropeísta” en el sentido de que se levantó contra el marxismo, tan potente en Europa, y se mantuvo al margen de la guerra mundial y trató de desarrollar una política y cultura independiente, en medio de una hostilidad exterior cerrada.

 Por lo tanto usted está en contra del europeísmo.

 –No, no es así la cuestión. España no necesita ser europeísta ni antieuropeísta. Es simplemente europea, tanto si nos gusta como si no, y hay que partir de ahí. Dentro de eso, sus particularidades deberían ser lo bastante potentes, lo fueron en distintas etapas, para no tener que supeditarnos política ni culturalmente. La UE está usurpando realmente el concepto de Europa y volviéndolo contra la Europa histórica, real. En su desarrollo actual, acabaría aniquilando la independencia política de España y apisonando su cultura.  

 ¿Sería deseable entonces una vuelta del franquismo?

–No. Pero deberíamos inspirarnos en él, confiar en nuestras fuerzas y desarrollarnos por nuestra cuenta. Eso ha sucedido en las mejores épocas de nuestra historia. El siglo de oro, por ejemplo, podemos interpretarlo como una reconcentración en lo propiamente hispano, partiendo de la herencia de la Reconquista y la lejana inspiración hispanogoda. Así, decía Spengler,  Desde el saco de Roma a la Paz de Westfalia –que es en religión, espíritu, arte, política, costumbres, el siglo español (…) El estilo eclesiástico, fijado ya definitivamente por Ignacio de Loyola y el concilio de trento, imbuido de espíritu loyolista; el estilo político, definido por la estrategia española, por la diplomacia de los cardenales españoles, por el espíritu cortesano de El Escorial hasta el Congreso de Viena y en sus rasgos esenciales hasta más allá de Bismarck; la arquitectura barroca, la gran pintura, la etiqueta, la sociedad distinguida de las grandes urbes  (..) el azar eligió el gesto español para la segunda edad de la cultura occidental”. Menciona incluso el estilo jesuítico de la matemática y la física barrocas. Uno puede pensar lo que quiera de estas frases, pero lo evidente es que España se reconcentró en sí misma, digámoslo de ese modo, y que pasó de ser influida a influir poderosamente en el resto de Europa. Posteriormente volvió a ser un país influido y no influyente, y crecientemente satelizado por Francia e Inglaterra. El franquismo fue precisamente la excepción. Al revés que el resto de Europa, permaneció al margen de la guerra mundial, se reconstruyó con sus propias fuerzas e intentó “algo nuevo”. Falló, en mi opinión, por no desarrollar una teoría política propia delimitando la parte de Dios y la del César, y supeditarse a una Iglesia que finalmente no fue por el mismo camino.

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¿Por qué la muerte de Franco supuso el final de un régimen que había afrontado y vencido tanto retos históricos? ¿Y por qué no consiguió renovarse en las nuevas situaciones históricas creadas precisamente por él?  En  “Una hora con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=qyAbrra2F3k

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Melancolía de una vida anodina

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

Don Julio, yo no tengo la culpa de que usted se haya tragado las trolas habituales sobre las cárceles o la represión franquista, y no voy a discutir con ud sobre eso.  Cuando escribo estos recuerdos procuro atenerme a los hechos lo más que me permita la memoria, no me preocupan en absoluto los “enterados” que creen descubrir incoherencias o “imposibles” en ellos. Cuando las acciones más espectaculares del GRAPO, salían montones de “expertos”, auténticos bobos la mayoría de ellos,  que decían que aquello no podía ser, que tenían que estar manejados por la policía o la extrema derecha, que técnicamente no se podían hacer tales o cuales cosas, etc. No tenían ni idea de nada, pero pontificaban como “expertos”. No les imite usted.

   Más interesantes son los asuntos psicológicos que ud presenta sobre los motivos de los relatos autobiográficos. ¿Hay en ellos siempre un factor de narcisismo y de falsedad? Depende. De falsedad puede ser por error de la memoria –siempre posible—o por deliberado embuste, que en Adiós a un tiempo puedo afirmarle que no se da, aunque ud es libre de creerlo o no. En cuanto al narcisismo, puede haber mucho o poco, eso se nota enseguida; rara vez ninguno. Pero el fondo de la motivación creo que es algo así como una lucha contra la muerte. Pervivir en la mente de muchos (la fama) se siente como una especie de inmortalidad, cosa ilusoria. Pues incluso quien lograra el imposible de conseguir una fama universal, de poco le serviría ante la muerte que nos parece segura de la humanidad.  Este es un problema interesante, ¿no cree?

    Dice usted que la gente procura embellecer o dramatizar su experiencia porque “la vida corriente es casi siempre muy anodina”. Quizá sea anodina, de hecho la literatura suele centrarse en hechos y vidas más o menos dramáticas  o interesantes por una razón u otra, pero en mi opinión incluso la vida más anodina encierra un profundo misterio, que el talento literario puede poner de manifiesto o no.

    Fíjese, por ejemplo, en esta pequeña memoria de Adiós a un tiempo: un paseo por el Primer Cementerio de Atenas. Es un episodio anodino: mi mujer, mi hija y yo damos vueltas por allí, nos detenemos en la tumba de Shliemann, en la de Melina Mercuri, la de un héroe de la independencia griega, la de Andreas Papandreu… No encontramos la de Manos Jallidakis (o Hadjidakis) ni la de Seferis… Nos paramos en la de Sofía Afentaki, una joven fallecida en 1877, a los 18 años, y a quien, por alguna razón que ignoro, dedicó el escultor Yanulis Jalepás un hermosa escultura que corona su tumba  e inmortaliza el nombre de la joven. A mí me recordó la melancolía de estelas funerarias clásicas en las que una mujer sentada se despide de la vida dando la mano a otra mujer de pie. ¿Es todo esto anodino? Sin duda aquella Sofía no tuvo tiempo de hacer nada especialmente interesante en su vida, pero es precisamente por eso por lo que nos impresiona su tumba, incluso más que las de los grandes hombres.

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La edad heroica del franquismo / El recuerdo sospechoso / Reconquista y cainismo

La ley de memoria histórica debe ser resistida y derogada. La triple M debe ser derrotada. Esta tarea compromete a cuantos respeten la verdad y la libertad.  El programa “Una hora con la Historia” quiere ser una palanca para derribar esa ley, y necesita que sus oyentes lo difundan y apoyen económicamente. Necesitamos 300 personas que ordenen a su banco ingresar diez euros al mes en esta cuenta.  Únase usted a la resistencia:

BBVA “tiempo de ideas”, ES09 0182 1364 3302 0154 3346

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La edad heroica del franquismo

La etapa más denigrada del franquismo es la de la guerra civil y los años 40. En ello coinciden incluso los más o menos profranquistas y liberales que ensalzan el “milagro español” de los años 60-75, milagro aceptado a regañadientes o distorsionado por  los demás antifranquistas. Y sin embargo, la etapa más interesante del régimen es aquella, habitualmente pintada como una época de hambre, opresión, estancamiento económico y represión sanguinaria.

   Cualquier época debe ser entendida en relación con los retos y dificultades que afrontaba, y la verdad es que aquellos fueron excepcionales. Fue preciso derrotar, en primer lugar, a las fuerzas totalitarias y separatistas del Frente Popular, partiendo de una inferioridad material casi desesperada. Y es significativo que los abundantes episodios que cabe calificar de heroicos  en aquella guerra correspondieron casi exclusivamente a los nacionales. 

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

   Vencido al Frente Popular, hubo por un momento la ilusión de que la buena marcha económica del bando nacional se extendería con naturalidad a la mitad del país que había estado bajo poder enemigo. Pero era solo una ilusión. Media España se encontraba con la economía desarticulada, hambre extrema, campos y fábricas arrasados por los experimentos revolucionarios, y una herencia de terror. La reconstrucción, entonces, se volvía sumamente ardua. La he comparado con la difícil  asimilación de Alemania Oriental tras la reunificación. Con la enorme diferencia de que la Alemania occidental era un país riquísimo, mientras que la España nacional no pasaba de estar bien abastecida y con una economía simplemente sana.

   Además, Alemania estaba incluida en un conjunto de países que de muchas formas le prestaban su apoyo. En cambio España se vio aislada por su neutralidad en la guerra mundial.  Fue un “espléndido aislamiento”, desde luego, pero en la práctica supuso verse sometida a la posibilidad de invasión por los alemanes  y a las limitaciones y chantajes de los Aliados. Así, debido al control del mar por los anglosajones, el país recibía la mitad del petróleo, fertilizantes y plásticos  que necesitaba, y la continua amenaza por sus exportaciones de volframio, perfectamente legítimas, a Alemania. En estas condiciones hubo de reconstruirse el país, y de hecho se consiguió. Al terminar la contienda mundial se habían alcanzado o superado muchos de los niveles del mejor años de la República (los del Frente Popular se superaron casi desde el primer momento). De paso se había solventado judicialmente la herencia de crímenes y terror izquierdista (por cierto que con mucha más legalidad y garantías que en la Europa occidental al terminar la contienda europea)

    El fin de la guerra mundial podía haber mejorado drásticamente la situación, pero entonces España se vio inmediatamente acosada por amenazas de invasión de los vencedores de Alemania y por una guerra de guerrillas comunista. Y enseguida por un aislamiento delictivo decretado por los países comunistas, las democracias y regímenes despóticos varios, conjuntado en la ONU. Era una situación parecida a la del inicio de la guerra civil, en la que muchos, dentro y fuera de España, no daban un duro por la supervivencia del régimen, bajo la amenaza de que los tanques useños e ingleses impusieran la vuelta a un régimen como el republicano, bajo una monarquía sin apoyo social. Y nuevamente, contra todas las amenazas y presiones aplastantes, el franquismo se mantuvo en lo esencial, con ligeras concesiones y maniobrando con destreza para evitar los peores daños económicos.

Años De Hierro, Los (Historia Del Siglo Xx)

    En su primer discurso de fin de año al terminar la guerra civil, Franco prometió prestar especial atención a tres necesidades: la construcción de viviendas, la lucha contra la mortalidad infantil, y la erradicación de la tuberculosis. Y desde luego en estos tres esfuerzos consiguió el régimen éxitos muy importantes. La esperanza de la vida al nacer había aumentado en 12 años al terminar los años 40. Pese a las restricciones económicas, la estatura media de los reclutas había aumentado, prueba de una mejor alimentación que en la república, pese a las enormes dificultades. La tuberculosis había dejado de ser un problema grave. Y cientos de miles de familias de escasos ingresos disponían por primera vez de viviendas aceptables. Los índices de enseñanza, sobre todo media y universitaria y técnica, también  superaban notablemente los de la república.

    Podría pensarse que, con todo, no eran grandes logros que pusieran a España a la cabeza de Europa ni mucho menos. Pero sí eran grandes comparados con la situación de la que se partía. Y el balance no fue solo económico, sino más aún moral y  político: España fue una excepción en Europa occidental, convertida en protectorado de Usa, a cuyo ejército debía su liberación, su democracia y en gran medida su reconstrucción económica. España había logrado rconstruirse con sus propias fuerzas y en contra de la hostilidad de medio mundo, incluidas las mayores potencias. Se había librado de las atrocidades masivas de la guerra europea, de sus bombardeos y deportaciones, había derrotado una guerra de guerrillas que en Grecia había obligado a intervenir a Inglaterra y Usa, se había librado, manteniéndose firme, de una invasión anglouseña que  habría vuelto al país a las viejas experiencias que habían abonado la guerra civil. Y se había logrado una reconciliación nacional muy mayoritaria, sin la cual habría sido imposible resistir a las presiones y amenazas extranjeras y  al maquis comunista, alcanzando además importantes logros económicos.

    El precio, dirán muchos, fue la pérdida de la libertad y la democracia. Eso no es cierto tampoco.  El Frente Popular había sido todo lo contrario de la democracia, y la república un auténtico caos. En el franquismo de aquellos años  había gran libertad personal, economía de mercado, iniciativa privada y cuatro partidos, llamados “familias”, con libertad política. No había esa libertad, en cambio, para comunistas, separatistas, socialistas o anarquistas, que habían llevado al país al borde de la catástrofe. Era natural que no las hubiera, y que el régimen tomase medidas de excepción ante la permanente hostilidad exterior.

  Fueron años duros, Años de hierro como he titulado mi libro sobre ellos. Y, en fin, años heroicos, y así deben ser enfocados por cualquier historiografía que respete la verdad.

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Recuerdos sospechosos

Varios de sus recuerdos resultan conmovedores, pero ¿ciertos? Sigue sin responder a mi pregunta: ¿qué pretende usted, o los que escriben memorias y sucesos autobiográficos? En los políticos es comprensible: siempre van a ser atacados por esto o por lo otro, y quieren defenderse y dejar su defensa para después de muertos, porque la política es una cosa que continúa. Pero ¿y en su caso? Usted no es un político profesional, sino historiador, y como tal debe saber de sobra que  de cualquier cosa puede haber mil versiones. Pongamos un ejemplo: usted cuenta cómo quisieron meterle cinco años de cárcel y cómo lo habrían hecho si no llega a ser por el despiste de quienes le detuvieron, que estuvieron a punto de  cogerle unos papeles que estaba usted escribiendo sobre la agitación en el ejército. ¿Por qué no se los pillaron al registrarle? ¿No es raro? Y menciona su breve estancia en la prisión de Caranza, y da una impresión muy buena de ella ¡afirma que nunca comió mejores paellas y caldos gallegos! ¡En una cárcel franquista! Eso bastaría para dudar de la veracidad de sus relatos como si usted los maquillara desde sus opiniones profranquistas, posteriores de muchos años después. Obviamente, otros relatos no tienen ese componente de interés propio, como el que ha mencionado de su amigo Arturo. Pero también pueden distorsionarse por un prurito de embellecerlos para hacerlos más interesantes: la vida corriente es casi siempre muy anodina, y casi todo el mundo exagera esto o lo otro, cuando la cuenta, para que los demás le presten más atenciónJulio González.

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

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Reconquista y cainismo  

Su libro sobre la Reconquista, ¿añade algo sobre lo que usted expone en Nueva historia de España?

 –Añade bastantes cosas y deja de lado otras secundarias. En lo esencial es lo mismo. ¿Por qué hay un movimiento tan fuerte para negar la Reconquista o para denigrarla? ¿Y para ensalzar a Al Ándalus? Si hubiéramos de creer a la numerosa escuela de Américo Castro, lo más propiamente español, lo más culto y elaborado, sería la herencia musulmana y judía. El elemento cristiano sería retrógrado e impuesto por la fuerza bruta, con un gran componente de “cainismo”. Esta versión, con unos u otros matices,  predomina hoy en la universidad y entre los periodistas y políticos. En la “democracia” de la “memoria histórica”. La hispanofobia se extiende a toda la historia. Miles de cretinos que hablan español, están en un país de raíz católica y ellos lo son también al menos culturalmente, que en todos los aspectos solo pueden llamarse españoles, están en contra de España y niegan hasta su realidad histórica. Se niegan a sí mismos, en suma. Es un fenómeno de pura estupidez masiva, cuyo origen, lo he  dicho a menudo, se encuentra en “el desastre del 98”. Un desastre sobre todo moral, que dio alas a la asunción de la Leyenda Negra.

 ¿Nueva historia de España y La Reconquista y España están concebidos, entonces, como obras de combate contra esas tendencias.

 – No de combate, sino de debate. Vamos a ver: lo que intento es restablecer la realidad histórica, al menos en sus aspectos más fundamentales, frente a su grotesca distorsión y falseamiento. Fíjese en que las corrientes castristas, marxistas y parte de las liberales, coinciden en la misma negación de España. Ellos, por tanto, no serían españoles.  Esos liberales serían simplemente consumidores y supuestos amantes de la libertad, que, claro, no había existido antes de ellos y la Constitución de Cádiz. Para los marxistas, la historia de España se resume en explotación, opresión y persecución del progreso aun mayor que en otros países europeos, por tanto ¿qué sentido tendría llamarse españoles? Para la corriente difusa del castrismo, básicamente liberal, pues ya está dicho. La historia de España habría sido una gran equivocación, como decían Ortega o Azaña, por haber rechazado a los mejores, dando lugar a un “cainismo” crónico y otros males. Esas estupideces, porque lo son con toda evidencia, se manifiestan en relación con la Reconquista, con los visigodos y con cualquier época. Y están los separatistas, que añoran la división de España durante gran parte de la llamada Edad media, y quieren disgregar el país en unos cuantos estaditos impotentes y hostiles entre sí. Restablecer la verdad es una obligación, por eso he escrito esos libros, porque hoy la verdad, como la libertad intelectual, sufre un auténtico acoso.

La versión que usted va dando de la historia de España en su libro choca con otras más habituales, y debería suscitar por tanto un debate académico.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

 –Debería, pero mire, una universidad que admite la ley de memoria histórica no puede dar nada de eso. La mayoría de los historiadores universitarios son simplemente funcionarios que viven de unas interpretaciones impuestas por motivos políticos, y su preocupación no es ahondar en las realidades históricas, sino defender su pan, por así decir, tratando de silenciar otras versiones. No creo que les dure mucho, pero es así. Volviendo a la Reconquista, una aportación de mi libro es la demostración de que Al Ándalus era esencialmente un estado despótico que se consideraba foráneo, apoyado en una fuerza militar compuesta de extranjeros. Esto se ha dicho pocas veces, pero quedó plenamente de relieve al descomponerse el califato de Córdoba. Y hay ahí un hecho sumamente intrigante, que solo he descrito sin desarrollarlo, y es cómo el califato se hunde en la cima misma de su gloria y poderío: cuando derrotaba sistemáticamente a los estados españoles, los saqueaba, los reducía a vasallaje y tributación, los hacía luchar a su lado unos contra otros. Y de pronto su estado se derrumba y disgrega, pasan a pedir tropas españolas que saquean la misma Córdoba en apoyo de una u otra facción, y las taifas resultantes pasan a ser tributarias de los reinos hispanos. Es fácil describir cómo fueron esos procesos, pero  su razón de fondo resulta un tanto enigmática, digna de meditación. Con Abderramán III había ocurrido al revés: de una situación crítica había salido la salvación de Córdoba. Aquí, de una situación de máximo triunfo, el desastre. 

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¿Por qué la muerte de Franco supuso el final de un régimen que había afrontado y vencido tanto retos históricos? ¿Y por qué no consiguió renovarse en las nuevas situaciones históricas creadas precisamente por él?  En  “Una hora con la Historia”: https://www.youtube.com/watch?v=qyAbrra2F3k

 

 

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