Irán (y III-b) España en la tormenta mundial
1. Opinaba aquí hace dos meses (“Ante un año excepcional”) que en 2026 se agravan cuatro grandes tendencias susceptibles de complicarse entre sí y abocar a cambios bruscos y violentos en el mundo, incluso a una tercera guerra mundial. Se trata de la rivalidad entre Usa y China por la hegemonía; la ampliación de la guerra de Ucrania a europea; el auge del integrismo islámico y su afán de conquista emigratoria en Europa; y la guerra de Irán, entonces solo probable, pero ya en marcha, afectando a todo el orden mundial.
2. Estas tendencias ocurren en medio de una aguda crisis moral y política en Occidente, o en los cuatro occidentes mencionados ayer, cuatro vastas realidades históricas no bien avenidos y con grietas internas en cada una. Pasemos ahora a examinar a grandes rasgos la posición e intereses de España en este tormentoso panorama.
3. España pertenece, por historia y cultura, al ámbito europeo occidental, pero con características muy distintivas: a) Ha creado un ámbito cultural, Hispanoamérica o la Hispanidad o hispanosfera, de gran extensión y población, que la diferencia del resto del occidente centroeuropeo. b) Con sus exploraciones y expansión en el siglo XVI España comenzó una nueva era en la historia humana, que puede llamarse Era Europea, finalizada cuatro siglos y medio después con la II Guerra Mundial. c) Se mantuvo al margen de esa guerra mundial y de la anterior, a menudo consideradas el suicidio de Europa, en el que no participó. d) Por estas razones se vio libre de la supeditación o vasallaje a Usa o a la URSS, destino forzoso para el resto del continente. e) Durante cuarenta años, España vivió una vida independiente y fructífera que le permitió pasar a la democracia por su propia evolución interna, al contrario que la mayor parte de Europa.
4. Las particularidades de España en Europa y el mundo no han suscitado análisis como fundamento de una política exterior. Por el contrario, a poco de llegar la democracia se impuso el olvido de la historia reciente y la supeditación (“entrar en Europa”) tanto al occidente anglosajón como al representado en la UE, perdiendo su independencia, satelizada política y culturalmente a ambos y con renuncia al ámbito hispano, salvo en aspectos económicos. Satelización bien representada en la invasión de un territorio estratégico español, Gibraltar, por una supuesta aliada, en la protección de la OTAN a Marruecos en Ceuta y Melilla, o en bases militares useñas que un tiempo protegían a Europa y hoy hacen a España blanco en una eventual contienda por intereses ajenos
5. Esta dependencia o satelización se vuelve tanto más peligrosa en la crisis de la aparente seguridad anterior europea bajo tutela useña. Así, los gobiernos españoles se han sumado a la cadena de agresiones a Serbia, Irak, etc., cuyos efectos desastrosos y riesgos no han cesado de crecer; a provocaciones a Rusia, con la que España no tiene conflictos, por cuenta de los peculiares aliados de la OTAN-UE; a una guerra en Ucrania en la que en principio nada nos va ni nos viene, pero que tiende a convertirse en una conflagración apocalíptica; y ahora a la agresión de Trump y Netanyahu a Irán, que de distintas formas está involucrando a medio mundo y puede complicarse con la de Ucrania del modo más destructivo.
6. El actual gobernante ha negado o dice que ha negado el uso de las bases useñas para la guerra de Irán. Se ha querido presentar tal acto como una defensa de la independencia o soberanía de España, pero nada más lejos de la realidad. El personaje, famoso entre otras por un doctorado falso y relaciones con la prostitución –viene a ser un Epstein provinciano– fomenta las políticas más perjudiciales para España: invasión inmigratoria, sumisión política y económica a Marruecos, participación económica y política en Ucrania, colaboración al máximo nivel con los separatismos y la ETA, apoyo a la colonia inglesa de Gibraltar, etc. Su salida en relación con Irán solo responde a su interés personal en desviar la atención de los abusos y escándalos de corrupción que le acosan.
7. Abascal ha denunciado claramente la hipórita demagogia de Sánchez en relación con Irán. No obstante ha caído en hacer una defensa del régimen corrupto y epsteiniano de Ucrania, presentado por la propaganda OTAN (de Gibraltar, en fin) como defensor de la democracia y la soberanía nacional. El régimen de Kíef nada tiene que ver con los valores que defienden los partidos patrióticos europeos, que en general rechazan mantener y expandir una contienda susceptible de terminar arrasando a Europa. Creo que VOX debe reconsiderar su política exterior en estos puntos, que a la largan inutilizarían unas políticas tan esperanzadoras como las que viene defendiendo.
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