El viaje político del papa

El papa: un viaje político

La visita del papa a España ha levantado muchas interpretaciones y polémicas. No  ha visitado ninguno de los numerosos centros simbólicos e históricos del catolicismo, como pueden ser  Santiago de Compostela, tan significativo para Europa y no solo para España; o el convento de La Rábida, origen de la evangelización de América; o el Valle de los Caídos, señal del triunfo sobre el intento de exterminar a la Iglesia.  En cambio visitará el monasterio de Montserrat, demasiado ligado al separatismo catalán, y Canarias, centro de una inmigración ilegal, descontrolada y en gran parte islámica. Esto último, mientras en varios países origen de la inmigración los cristianos son asesinados masiva y cruelmente. Por ello se impone concluir que no se trata de un viaje apostólico, sino político.

Como viaje político, el del papa viene a dar respaldo nacional e  internacional a Sánchez,   y a dos de sus políticas principales: el apoyo a los separatismos y a una inmigración masiva que está alterando la identidad cultural y política de España. En cuanto a Sánchez, se proclama ateo y es enemigo de la Iglesia, como revelan sus atentados al Valle de los Caídos entre tantas otras cosas. Las razones de este respaldo papel no se encuentran fácilmente, pero sin duda son profundas y derivan de algunos aspectos del Concilio Vaticano II que los papas Juan Pablo II y Ratzinger trataron de enmendar, parece que sin lograrlo. 

El carácter político de esta visita resalta más  ante las recientes instrucciones  del papa a los obispos españoles (que por otra parte no las necesitan) definiendocomo su mayor preocupación “el auge de la extrema derecha española”, como define a VOX  siguiendo las propagandas del PSOE, los separatistas y el PP. Muchos creyentes rehúsan ver estas evidencias, que sin embargo no precisan demostración porque saltan a los ojos de quienes no quieran cerrarlos. VOX sería un partido con “narrativas polarizantes”. León XIV quiere convencernos de que los separatismos e invasión islámica no deben encontrar resistencia porque no “polarizan”, responden a los “derechos sociales” de Sánchez, cuya tremenda corrupción y  ataque a la democracia pasa también tranquilamente por alto. Cabe recordar que el papa anterior simpatizaba notoriamente con Maduro y su régimen, y con Zapatero, indicio de cierta tradición.

Las actitudes del actual papa tienen carácter  muy por encima de lo anecdótico o pasajero: responden a una orientación de gran alcance, estratégica, uno de cuyos puntos clave es precisamente la inmigración invasiva. Debido a los graves y  crecientes  problemas que ella genera en toda Europa, asistimos a una reacción popular que intenta salvar las raíces europeas, muy especialmente las cristianas,Pero  se da la paradoja de que las cúpulas de la Iglesia católica y otras favorecen esa inmigración en contra del sentimiento y movimiento popular. Se trata de un fenómeno de decadencia típico en la historia y que exige reflexión en profundidad. Pues no solo tienen alcance español sino europeo y,  más allá, occidental: las políticas de León  se insertan en una crisis histórica de Occidente, de la democracia y del propio catolicismo. el tema de fondo que he abordado en El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y  las crisis europeas.  

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En un plano menor y más tópico, ha dicho el obispo Argüello que “sin inmigrantes no podríamos sostener nuestra vida”. Cierto  que quizá los actuales  obispos necesiten sostener su vida con  una inmigración ilegal organizada por mafias, porque protegiéndola reciben cuantiosas subvenciones del estado. Pero dicho como  lo hace Argüello es la típica falsedad farisaica de  los promotores de la destrucción de nuestra vida, es decir, de nuestra identidad cultural y costumbres.  Y confunde deliberadamente una inmigración invasiva con  otra controlada y según los intereses del país, a la que nadie se opone.

Claro que España y resto de Europa tienen problemas relacionados con el envejecimiento de la población y las pensiones, proceso que, si resultara irreversible plantea  dos posibles políticas: incrementar la productividad y mejorar la enseñanza, lo que aumentaría los recursos disponibles; o crear un subproletariado inmigrante, culturalmente inintegrable  y resentido por la baja posición social a que está condenado. Un hecho ya masivo y que está causando innumerables problemas y “polarizaciones” en toda Europa.

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En “Una hora con la historia”: 410 – El pecado mortal de Aznar | La guerra de los dos locos – YouTube

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