La necesaria claridad sobre la guerra civil

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La necesaria claridad sobre la guerra civil

Con motivo del  aniversario delcomienzo de la guerra civil,  trataré algunas cuestiones básicas que,  transcurridos 90 años, siguen sin estar claras para la inmensa mayoría.

Algunas personas me preguntan cuál de mis libros sintetiza mejor la guerra civil. Creo que es Los mitos de la guerra, que puede completarse con Galería de charlatanes, trabajo de crítica historiográfica sobre unos cincuenta historiadores, de izquierda y derecha, que han marcado largos años la versión pretendidamente oficializada mediante leyes de memoria (lo que demuestra su fracaso intelectual).

También afirman muchos que  mis obras  no dicen nada nuevo sobre lo que ya  habían escrito  autores como Ricardo de la Cierva, los hermanos Salas Larrazábal,  Martínez Bande y bastantes más. Realmente esos autores son muy importantes, pero eso no impide que mis contribuciones sean de fondo y originales. Mencionaré algunas.

a) Propiamente el 17 y 18 de julio no empezó la guerra, sino que  se reanudó.  Su comienzo fue  la insurrección del PSOE  y la Esquerra separatista catalana en octubre de 1934. Que aquella fue “la primera batalla de la guerra civil” ya lo vio Gerald Brenan pero sin desarrollar en absoluto la idea. Yo la he demostrado inapelablemente con los propios textos del PSOE y la Esquerra: estos quisieron y organizaron una guerra civil.

b) El fracaso de la insurrección pudo haber terminado el problema, pero no fue así. PSOE, Esquerra y resto de la izquierda (incluido Azaña)  mantuvieron plenamente el espíritu de guerra, haciendo inevitable que resurgiera. El método fue la orquestación de una gran ampaña nacional e internacional sobre la represión gubernamental en Asturias. Otros autores han demostrado las falsedades y exageraciones  de esa campaña, pero yo he aportado dos cosas esenciales: su planificación, explicada por su principal autor, Juan Simeón Vidarte,  y sobre todo su fundamental papel histórico como creador de un  ambiente de antagonismo que llevaría  los odios al paroxismo, como se vio al reanudarse el conflicto en 1936.

c)  Así, y esto es especialmente decisivo, el segundo y definitivo golpe contra la república fue el fraude electoral en el proceso electoral entre febrero y abril de 1936. No fueron solo las papeletas falsificadas, como han probado otros autores, sino los sucesivos actos ilegales hasta la destitución del presidente de la república Alcalá-Zamora. Otros lo han visto, pero sin  entender que la república quedó aniquilada y sustituida por un nuevo régimen, el frente popular de los partidos que habían  logrado el poder falsificando las elecciones,  un golpe de estado.

d) El doble golpe izquierdista no habría tenido éxito, probablemente, sin la cooperación involuntaria pero eficaz del derechista presidente de la república Alcalá-Zamora. Los detalles de esa colaboración han sido expuestos  por muchos autores, pero creo que su alcance histórico ha quedado a menudo borroso entre consideraciones algo obvias. Fue Alcalá-Zamora  fue quien dio la oportunidad a la izquierda para el golpe decisivo a la república, después de una serie de medidas al borde de la ilegalidad. Lo he desarrollado a fondo en “La república, Nacimiento evolución y destrucción de un régimen”

e) Creo haber sintetizado y explicado el carácter del frente popular con más claridad que nadie, como alianza entre partidos sovietizantes y separatistas, con algunos aditamentos anarquistas y republicanos de izquierda (Azaña) poco relevantes. Esto es esencial para comprender que lo que se jugaba en aquella guerra era la continuidad histórico-cultural de España, y nada parecido a una democracia o cosa por el estilo. No enfocarlo así con claridad hace que la comprensión de aquella contienda quede un tanto borrosa y fácil a demagogias.

El franquismo ayer y hoy: Las dos Españas y las crisis europeas (HISTORIA)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo nº 9)

f)  No obstante, la propia derecha ha seguido llamando hasta hoy republicano al bando del frente popular, el que justamente destruyó la legalidad republicana. Lo cual le  y es  un decisivo error de enfoque que otorga al frente popular una legitimidad histórica y democrática falsa por completo, y distorsiona toda la realidad histórica. Y esta distorsión, insisto, ha sido aceptada por prácticamente todala historiografía, la de izquierda por interés obvio, y la derecha por simple incapacidad de análisis. Hasta el día de hoy.

g) Como cuestión de método, en El derrumbe de la república y la guerra he examinado los partidos, a izquierda y derecha,  sus doctrinas y contradicciones, y sin lo cual no se entiende la historia más que superficialmente. Por asombroso que resulte, esta labor elemental no la ha abordado casi nadie, bien sea suponiendo a los partidos de izquierda y separatistas “demócratas”  o identificándolos como “rojos”  sin demasiada más matización, y pasando por alto las divergencias entre los partidos del bando nacional. Otro  método original lo he empleado en Los personajes de la república vistos por ellos mismos, cruzando y comparando las memorias de los principales protagonistas y los datos conocidos. Ese método permite descartar muchas interpretaciones de propaganda.

h)  En Por qué el frente popular perdió la guerra” he analizado de modo queno sé lo haya hecho otro autor,  el papel del partido comunista como el único del frente popular con una concepción política y militar clara  e inteligente, y cómo, a pesar de  ejercer una dura represión sobre sus  inseguros y marrulleros aliados no logró meterlos del todo en cintura. Por contraste, Franco sí metió en vereda a sus seguidores sin hacer sangre, prueba de una habilidad política excepcional.

i) Creo que he sido el único en clarificar un aspecto esencial de la estrategia de Stalin en España:  por un lado trataba de crear las condiciones para, una vez ganada la guerra, pasar a un régimen sovietizado (“democraciapopular”) . Esto es bien sabido, aunque disimulado por la izquierda. Pero es menos sabido que buscaba atraer a Francia e Inglaterra al choque directo con Alemania e Italia, a fin de desencadenar una guerra europea que él tenía por segura antes o después, y evitar que estallase entre Alemania y la URSS. En este objetivo fracasó en España, pero lo logró solo cinco meses después en Polonia.

j) Fue una guerra entre dos Españas, sobre las que se ha escrito mucho y en mi opinión  poco bueno. En todo caso, mi análisis de ellas a partir de sus máximos referente intelectuales Ortega y Gasset y Menéndez Pelayo, es  ciertamente original. Y lo es también el análisis del propio franquismo. Últimamente en mi ensayo El franquismo ayer y hoy, las dos Españas y las crisis europeas he tratado de clarificar la doble evolución europea e interna española, algo que ningún historiador, que yo sepa, ha intentado.

Digamos, en fin,  que si la izquierda y los separatismos apoyan su legitimidad política de una historia evidentemente falsa, la derecha (PP) le opone una historia pueril y roma: “No solo fueron criminales los nacionales, también los otros”.

Podría seguir bastante, pero debo hacer dos observaciones: a) mis tesis son, como es lógico, debatibles. El problema es que el ambiente intelectual es hoy tan flojo que pedir un debate en serio es pedir pers al olmo. b) Por otra parte la guerra civil, como  cualquier tema histórico, es inagotable y siempre se podrán investigar nuevos datos y aspectos. Al respecto hay muchos historiadores que saben del tema muchos más detalles que yo, y han publicado libros con una multitud de datos. Pero el fallo de la mayor parte dela historiografía española se produce  en las cuestiones de análisis y enfoques, en el plano analítico-interpretativo, el nivel más alto de la historiografía.

Un comentario en X: ¿Dices que la guerra civil fue un desastre sin atenuantes en que todos fueron culpables?–replicó Jáudenes– Pues resulta que la perdieron los que la prepararon y la provocaron para disgregar o liquidar la España histórico-cultural. Y la ganaron los que lo impidieron atreviéndose a luchar. Así que no resultó tan desastrosa. Y claro que con tipos modositos y melindrosos como tú habrían ganado los que perdieron”

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