Historia criminal del PSOE (22): Stalin interviene en España https://www.youtube.com/watch?v=_zx_yQXDs28
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FRAP, GRAPO y ETA.
El FRAP era el brazo armado del PCE (m-l), y el GRAPO el del PCE (r), ambos provenientes de escisiones maoístas derivadas de la gran controversia chino-soviética de principios de los años 60. Ninguno de los dos reconocía a la URSS ni al PCE de Carrillo como auténticos comunistas, sino que los detestaban, como “socialimperialista” a la URSS y revisionistas a ambos. El “m-l” (marxista-leninista) tuvo relación y ayuda de los comunistas chinos y los albaneses a través de las embajadas de ambos en París. Los chinos se cansaron pronto de ellos (les llamaban “La banda de la Benita”, por una de sus dirigentes), pero los albaneses seguían apoyándoles. El “r” (de reconstituido) nunca logró apoyo de unos ni de otros.
La primera “acción armada” del FRAP fue el asesinato a navajazos de un policía en una manifestación del 1 de mayo en Madrid, creo que en 1973 o 74. La primera del GRAPO se realizó en agosto de 1975, atentando contra dos guardias civiles junto al Canódromo de Madrid, matando a uno e hiriendo al otro. Fue una novedad, porque hasta entonces la ETA solo había atentado contra personas aisladas, y se realizó porque, por entonces, estando Franco a las puertas de la muerte, ETA y FRAP se habían lanzado a una campaña de asesinatos de policías, que les habían costado caídas espectaculares. El GRAPO, que entonces era solo la “sección técnica” del PCE(r) no se consideraba preparado para acciones de ese tipo, pero consideró que si no se replicaba a los éxitos policiales del “fascismo”, éste se mantendría por el terror durante mucho tiempo. La segunda gran acción del GRAPO, y que le daría nombre más tarde, fue otra acción nunca antes ocurrida: el asesinato simultáneo de cuatro policías en cuatro puntos de Madrid, el 1 de octubre, en la que participó prácticamente toda la dirección del partido. La razón fue la misma que en el caso anterior: la respuesta violenta a la ejecución de cinco miembros del FRAP y de la ETA detenidos por los asesinatos anteriores. Se trataba de impedir la sensación pública de que el “fascismo” se imponía indefinidamente por “el terror y la colaboración de hecho de los revisionistas”. Ninguna de estas acciones fue reivindicada — permitiendo que la última se la adjudicara el FRAP– porque no pensábamos estar preparados para afrontar una seria persecución policial. El GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascistas Primero de Octubre) se presentaría con ese nombre el 18 de julio del año siguiente, con una nunca vista cadena de explosiones –sin víctimas– en varias ciudades de España, desde Bilbao a Sevilla o Barcelona… y que motivó las segundas caídas serias en el partido (las primeras redadas amplias se habían producido dos años antes)
Tener los dos partidos –el “r” y el “m-l”, había algunos más– la misma aversión al revisionismo no los hacía más amistosos entre sí, pues, como ocurre siempre en los partidos afines, cada uno veía a los demás como una competencia por la misma clientela. Así, a pesar de que las primeras acciones del “r” se debían en parte a solidaridad con el perseguido FRAP, su m-l llegaba a acusar al GRAPO de montaje policial, recibiendo en respuesta la acusación de “grupo falangista”, porque esa procedencia parece haber tenido en parte, incluso, si mal no recuerdo, con “la Benita“.
He narrado estos hechos con detalle en De un tiempo y de un país, memorias de aquellos años. Ahora han vuelto a la actualidad con motivo de que el Coletas considera los del FRAP actos heroicos, está orgulloso de ellos y es comunista, es decir, partidario del terror sistemático, como actualmente su amigo Maduro. Y no deja de ser cierto que serían heroicos si, como vienen a decir todos los antifranquistas retrospectivos, el franquismo fue una dictadura brutal. El problema para esos antifranquistas de pandereta, del PSOE al PP y los separatistas, es que entonces ellos o sus padres habrían sido cómplices de aquella “tiranía espantosa”.
Un pequeño añadido: el GRAPO tuvo la mala suerte de empezar a actuar demasiado tarde, cuando Franco estaba al borde de la tumba y la oposición, incluido el PCE, solo ansiaba ser legalizada y operar con plena libertad. Por tanto, los golpes del GRAPO la asustaron y no encontró mejor recurso para desacreditarlo que inventar lo del “montaje policial”. En cambio la ETA había empezado siete años antes, cuando no se vislumbraba con claridad el fin del régimen, y por ello sus asesinatos habían recibido todas las bendiciones y apoyos, desde la oposición “pacífica” (pero que quería que alguien le hiciera el trabajo sucio), hasta varios gobiernos europeos, pasando por buena o mala parte del clero. Por esa razón, la ETA dispuso de un trato privilegiado (la “salida política”) hasta el segundo gobierno de Aznar. Y por eso el PSOE, agradecido, rescató a la ETA de la ruina y la premió con legalidad y dinero público, política continuada luego por el PP.
Y así entre unas cosas y otras, hemos llegado al golpe de estado permanente.

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¿No hay verdad en la historia?
Tal como lo planteas, la historia es una labor desesperada. No solo ha de trabajar sobre un caos de hechos e influencias entre ellos, sino también de interpretaciones, porque hay muchas perspectivas y enfoques que dan a los hechos desnudos significados que pueden ser totalmente opuestos. ¿Cómo desenvolverse en esa maraña?
Cierto, y además podría decirse que cada historiador tiene su propio carácter personal, que le hace ver las cosas de un modo u otro, no solo está la ideología. Pero la ideología suele ser la clave, generalmente inconfesada o incluso inconsciente. La ideología es la que da sentido a los sucesos, decide cuáles son relevantes y cuáles no, los retuerce o mutila para encajarlos en sus moldes… Esto lo vemos constantemente en la detestable historiografía actual, hablo de la española, pero no menos en la anglosajona o en la francesa hace años tan influyente, me refiero a los Annales y demás.
Ya lo dijo Ortega: los hechos no se presentan desnudos a nuestra mente, sino que de manera automática los vestimos, los organizamos racionalmente para darles sentido y apariencia. Con lo cual parece que nos metemos en un laberinto. Porque los hechos siempre desbordan a los moldes racionalistas en que los integramos. Ortega era optimista, pensaba que los moldes racionalistas eran susceptibles de ampliarse y modificarse, volverse cada vez más comprensivos para acoger a los hechos. Pero tu punto de vista parece otro.
No, coincido en gran parte. Ortega dijo que el racionalismo era una herencia griega y que habría conducido a la civilización a un gran fracaso si no fuera por la intensa atención a los hechos, característica de la cultura europea. Pero, claro, la tendencia más natural de la psique es a preferir la razón a los hechos, y si estos no encajan en los esquemas racionales o teóricos, peor para ellos. Esto es así porque odiamos el caos, el sinsentido, nuestra mente no puede admitirlo, y por eso a menudo nos apegamos fanáticamente a los esquemas racionales o racionalistas, antes que ceder a la impresión de caos. La fuerza de las ideologías radica en esa impresión de orden y sentido que imprimen a los sucesos.
¿Sugieres que deberíamos ceder a la impresión de caos?
Aunque quisiéramos, no podríamos. Pero es necesario admitir que el sentido de la historia escapa en su aspecto más fundamental, a nuestra capacidad de comprensión racional. Y que solo de manera parcial podemos acceder a lo que llamamos verdad.
Sin embargo tú haces una crítica radical a los enfoques actualmente en boga no solo sobre la guerra civil, sino de la historia de España o de Europa. Desde tus propios planteamientos eso es, como decía al principio, una tarea desesperada. En fin de cuentas, ¿qué más da una interpretación u otra, ya que todas encuentran apoyos basados en la razón?
Vamos a ver, el sentido general de la historia se nos escapa, pero es posible llegar a conclusiones bien precisas, mediante la crítica, en relación con tales o cuales hechos o enfoques. Si enfocamos la guerra civil como una lucha entre fascismo o reacción y democracia, ese mero enfoque produce una distorsión radical de lo que fue aquella guerra. Los hechos, desde luego, no encajan, pero siempre se los puede encajar a martillazos, por así decir. Ahora, claro, ello exige precisar qué se entiende por democracia o por fascismo, y a ese respecto es muy instructivo examinar las críticas mutuas entre unas ideologías y otras, como he hecho en el libro sobre Europa. O, más trivialmente, vemos ahora al Coletas acusar a VOX de ser un peligro para la democracia. ¿Qué entiende el Coletas por democracia? Para él es el comunismo. Pero de acuerdo con el concepto de democracia aproximadamente liberal, ahora mismo VOX es el único partido democrático, como creo que he demostrado.
Volvamos al comienzo: tú planteas el problema, pero no la solución. Sin embargo has escrito muchos libros y defiendes que lo tuyo es la verdad, por lo menos que se acerca más a la verdad que los otros. Pero tu método no está nada claro. ¿Por qué serían más veraces tus estudios?
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La vida por detrás
Cuando eres joven se dice que tienes la vida por delante. Al llegar a cierta edad diríamos que la tienes por detrás (y hasta, siguiendo la sugerencia obscena, “dándote por culo”). Ahora, al pensar en el pasado, uno siente que ha vivido varias vidas muy distintas entre sí, y extrañamente ajenas a uno mismo. Piensa también cómo en esas vidas han tomado parte tantas personas de las que, en su mayoría, no ha vuelto uno a saber más, de las cuales, también en su mayoría, ha olvidado el nombre; y se pregunta “¿qué habrá sido de ellas? ¿Cómo recordarán, si es que lo recuerdan, los incidentes o encuentros comunes…?”.
Echando un vistazo a Adiós a un tiempo percibo a varias de esas personas, a su vez tan distintas entre sí. Delgado de Codes buen amigo, muerto por la policía. “El hombre que quizá vio al diablo”, con sus extrañas experiencias. La chica alemana que decía que yo tenía los ojos muy tristes. El peruano mujeriego que, desprendiéndose del cuerpo, había charlado con Durero en el cementerio de Núremberg. El huido o emigrado de la Unión Soviética que quizá fuera “El Campesino” e insinuaba posibilidad de recuperar en España algún tesoro ocultado en la guerra. Arturo, ya un tanto alcoholizado en nuestra adolescencia, con quien traducía trozos de La Ilíada en el café Derby, de Vigo. El “Marquesón del Pijo Florido”, inteligente y violento, seguro de que volvería una y otra vez al talego. La niña de quien me enamoré a los diez años, contra todas mis convicciones antiniñas. El profesor francés que, ya anochecido, me recogió en su coche en Orleáns, cuando me disponía a pasar una noche de nieve sentado en la mochila al borde de la carretera, y me llevó, junto con dos canadienses, hasta Marbella. Los estudiantes de arte de Barcelona que me ayudaron a pintar con tiza en una calle de Copenhague para ganarme algún dinerillo. Abelardo Collazo, otro buen camarada muerto por la policía. Otro buen amigo, Mick Holden, que murió alcoholizado. Los amigos de infancia con quienes queríamos construir una balsa para asaltar barcos por la ría de Vigo y aún más allá. El compañero portugués de un campo de trabajo, que recordaba: “Era uma merda, Mais canto mais merda mais saudade”. La soledad endulzada por alguna amiga que consolaba mi estupidez. Tantos otros…
Algunos son recuerdos agradables, otros no tanto, pero en la memoria quedan como “humillo que siento se desprende de ceniza”. Al ponerlos por escrito, con mejor o peor acierto o fidelidad, parece como si los arrebatara a la niebla en que se va disipando la vida, pero soy consciente de que se trata de una ilusión. O mejor: sé que se trata de una ilusión, pero quién sabe si de algún modo los arrebato a esa niebla…
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Seguimos con Tusell, historiador emblemático democristiano, perfectamente capaz de justificar los mayores expolios y crímenes del Frente Popular: el “salvamento” del Museo del Prado: https://laverdadofende.blog/2014/02/10/una-manipulacion-mas-de-tusell/




