UNA HORA CON LA HISTORIA
140 – Historia criminal del PSOE (20): Prieto y Azaña destruyen la moderaciónhttps://www.youtube.com/watch?v=P7AsIa7Nyg4
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Usted ha dicho que quienes destruyeron la monarquía en 1931 no fueron los republicanos, sino los monárquicos.
–Así fue. Se trataba de una pandilla de botarates, con alguna excepción. Fueron los monárquicos, y también el propio Alfonso XIII, quienes llevaron la restauración a una crisis que pudo ser definitiva, de no haber salvado la situación Primo de Rivera. A quien pronto empezaron a sabotear los monárquicos aquellos, hasta expulsarle. Luego el rey y algunos de ellos creyeron que podrían volver a la situación anterior, mientras otros se daban cuenta de que era imposible. Franco se dio cuenta de que era preciso democratizar más a fondo la monarquía, pero desde una posición de orden. La república llegó por un golpe, que no dieron los republicanos sino los monárquicos. Hicieron cuanto pudieron por acabar con el régimen.
Eso parece imposible, al menos como un designio claro.
–Por supuesto, no tenían ese designio consciente. La cosa venía de un sentimiento íntimo de ilegitimidad, como he expuesto en Por qué el Frente popular perdió la guerra. Y de una perfecta incultura histórica, entre otras cosas. Los monárquicos siempre fueron incapaces de analizar la evolución histórica de su propio país. Eran además unos anglómanos casi fanáticos ya desde Fernando VII, diría yo. Unos aspiraban a mantener el antiguo régimen, otros a modernizarse calcando unos modelos inaplicables en España. Azaña pinta a los republicanos como perfectos botarates, pero los monárquicos se les parecían mucho. No eran unos iluminados como los republicanos, al contrario eran muy realistas, pedestremente realistas. Y bastante golfos, en general. Con las excepciones que usted quiera.
Le he oído decir que un político importante afirmaba que el franquismo había sido ilegítimo porque la guerra se había librado por la monarquía…
–El argumento era impresionante: si un bando era republicano –llamaba republicano al Frente Popular–, el otro tenía que ser monárquico. Así que Franco, al no restablecer enseguida la monarquía, era un usurpador. Y lo decía alguien con mucha influencia. Del tipo de botarates que al final de la guerra mundial conspiraban contra Franco y querían traer a Prieto como primer ministro y “restaurar” a un pobre cretino como Don Juan, educado, por cierto, en la marina inglesa. Esa gente no aprende. Si usted lee en el ABC sus estupideces de historia, por supuesto antifranquistas, con un estilo además de periodismo medio sensacionalista y argumentación infantil, se da cuenta de que no aprenden. Su “realismo” consiste en ver “qué sacan” en cada ocasión.
Franco, de todas formas restauró la monarquía. ¿Fue un error, en su opinión?
–No la restauró, la reinstauró. Fue un acierto porque bastaba ver la tradición republicana en España para entender que, con todos sus enormes fallos, la monarquía suponía cierto elemento de moderación y continuidad histórica, así que se aplicó a hacer realidad lo que deseaba en 1930: una monarquía democrática ordenada y muy distinta de la anterior. Rompió la supuesta legitimidad de Don Juan y trató de educar a Juan Carlos. Que este resultara al final un cantamañanas y un golfo, no fue culpa suya. Ahí ya tuvo mucho que ver no solo Juan Carlos sino también el personal político que le rodeaba.
Pero está usted diciendo que Franco no solo fracasó en la elección de Juan Carlos, sino también en la formación del personal político.
Evidentemente fracasó, pero no fue culpa suya. En todo caso su error fue identificar demasiado a su régimen con la Iglesia. Esto venía de una tradición integrista que no distinguía bien lo que es de Dios y lo que es del César. Y que continúan algunos chiflados. De ese error ha venido todo lo demás, pero tampoco hay que cargárselo demasiado a Franco. Tenía muy pocas opciones. Su régimen era de cuatro partidos muy distintos entre sí, todos ellos con un sector antifranquista. Lo único que los unía era precisamente el declararse católicos, aunque cada uno entendiera por eso lo que quisiera entender. El catolicismo en política venía a ser lo que democracia actualmente: una palabra mágica. Que, gracias a Franco, el régimen sorteara con éxito los mayores remolinos, desafiara con éxito a casi al mundo entero y crease una sociedad nueva, que mantuviese el país en orden a pesar de Vaticano II, que pudo provocar un derrumbe… son méritos del mayor alcance histórico, realmente asombrosos si los comparamos con los dos, incluso con los tres siglos anteriores. Es ridículo entrar en pequeñas críticas en plan tiquismiquis, como hacen algunos.
Aun así, usted afirma que esta monarquía no ha aprendido nada.
–Mire, la monarquía viene de Franco, casi de modo personal. Y podría ser democrática, pero no lo es. Empezó por intentar congraciarse con partidos que se sentían herederos del Frente Popular, cuyo carácter democrático siempre fue nulo. Permitió sin el menor problema que políticamente se fuera identificando democracia con antifranquismo. No le importó que el PSOE anunciase su designio de matar a Montesquieu, es decir, la propia democracia. No le importó que Aznar, por decirlo de un modo popular, se cagara en sus propios muertos al condenar el alzamiento de 1936. No le importó que el régimen cambiara subrepticiamente con leyes totalitarias, ni firmar una ley de memoria histórica radicalmente liberticida y que además deslegitimaba a la misma monarquía. No tuvo el menor gesto en relación con los separatismos rampantes (Felipe VI sí tuvo finalmente uno, espero que no esté arrepentido de él). No le importó el rescate de la ETA, ni la profanación de la tumba de Franco… Estas cosas se pagan a la larga, y la experiencia de su abuelo Alfonso XIII debería decir algo al rey y a los monárquicos. Por desgracia no les dice nada.
Pero todas esas cosas que usted dice no se pueden achacar a la monarquía, que carece de poder legal suficiente para oponerse. Además, esas transformaciones y análisis o falta de análisis, son comunes a todas las fuerzas políticas y a todos los intelectuales, analistas y medios de difusión…
–Es cierto, las excepciones son o somos mínimos. Pero aunque el monarca no puede oponerse a estas porquerías de forma abierta, tiene medios de presión, que no usa. Admito, claro, que esos medios podrían ejercerse a través de un partido como el PP, pero el PP es el primero en seguir la vía del PSOE y los separatismos. VOX es una esperanza, pero no soy optimista. La inconsciencia del pasado, la incapacidad para analizarlo y para proyectarlo sobre el presente y el porvenir, es asombrosa. ¿Cambiará? Cualquiera sabe… De momento tenemos una justicia que no es justicia, unos partidos que son verdaderas mafias rumbo a una forma de totalitarismo, una democracia vaciada, un ejército dedicado a operaciones de interés ajeno, bajo mando ajeno y en lengua ajena, un verdadero golpe de estado permanente, un ataque constante a la propia cultura española… No son cuestiones de detalle, son precisamente las cuestiones de fondo, que a menudo se intentan encubrir o justificar con algunos detalles menores. Hay además una enorme cobardía moral en la derecha, que se siente ilegítima, bien por proceder del franquismo, bien por inseguridad intelectual, ya que su falta de cultura la lleva a aceptar las versiones socialistas y separatistas, bien porque invoca un pasado ficticio, sea una falsa concepción del franquismo o incluso el antiguo régimen. Cosas en las que en el fondo no pueden creer.
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Humor
El humor se basa en el contraste entre la vanidad y la realidad, entre las pretensiones y los hechos. Al exponerlo con el prójimo buscamos la comicidad. Con nosotros mismos, es el humor propiamente dicho. Si miramos el Quijote como las aventuras y desventuras de un loco, nos reímos sin más. Pero al percatarnos de un trasfondo que nos alude a todos, la risa se modera y toma otro carácter. La aspiración a la justicia, al amor, está presente en el ser humano como una motivación muy poderosa. ¿Deberíamos resignarnos a una realidad que desmiente esas aspiraciones, o esforzarnos y luchar contra ella?
Bueno, ahí entra lo que entendamos por realidad: esa cosa extraña, inaprehensible que va disolviéndose en el tiempo. Y que, además, es apreciada de maneras distintas según la subjetividad y perspectiva de cada cual. Y que casi siempre se nos presenta insatisfactoria. ¿No dices que las ideologías prescinden del pecado original? Lo hacen porque consideran la realidad injusta e insatisfactoria, y creen que se puede cambiar de modo radical, porque en el fondo el hombre es bueno y solo le apartan de su bondad natural elementos ajenos a él, que pueden ser identificados y eliminados. En eso se parecen a Don Quijote.
Hasta se podría considerar así, solo que Don Quijote no es un ideólogo. Es un buen cristiano, que quizá tomó de Jesús aquello de “no he venido a traer la paz, sino la espada”. Quizá por eso él mismo no tiene mucho humor. El cristianismo gira en torno a la idea de la salvación, de un más allá feliz e inmortal. Y da normas para que en esta vida merezcamos esa salvación: creer en Jesucristo y obrar según sus exhortaciones. La cuestión de la salvación toma un carácter tan serio que excluye cualquier broma. Se pueden hacer chistes sobre el cielo y el infierno, pero no son chistes cristianos, desde luego.
¿Pero no crees que Don Quijote tiene mucho de pagano? Los caballeros andantes no responden a una tradición cristiana, yo creo que nacen de las brumas célticas o germánicas, y él quiere imitarlos. Cuando se lanza a una lucha no se encomienda a Dios, sino a su amada ideal. Eso el cristianismo puede aceptarlo precisamente como una burla del paganismo. En ese caso el cristianismo se parecería mucho al “principio de realidad” de Freud: hay que resignarse porque, si no, caemos en alucinaciones y es peor.
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El Buen Basko
“Hace tiempo que dejé de contestar a estos maketos porque, está claro, un maketo es un maketo, ya lo aclaró nuestro gran Maestro Sabin, y ¿qué se puede esperar de un maketo? Lo digo sobre todo por los catalufos esos tan engreídos, como el tal Jaume Nosekehostias i Nosékerrollos, que ya ha hecho ke se me inflen los cojones y me obligue a darle la respuesta que se merece.
Pues en su carta al tal Bofarull carolingio ese de la Pompeu Fabra (¡qué risa!) dice el tal Jaume que en Grecia les dijo a unos baskos que pedirían al guía explicaciones en euskera, y que los baskos se le rieron en la jeta, y termina el tío: “Me di cuenta de que hay todavía mucho vasco absurdo y atrasado, desde luego están más atrasados que nosotros, lamentablemente: mucho tiro y mucha bomba, pero luego, nada”. Mire usted, tontolaba, claro que, si nosotros querríamos, el euskera se convertía en la lengua internacional, porque es la lengua más perfecta, lo cual es bien sabido y aceptado por todos los especialistas hoy día. Pero resulta, entérese usted bien, ke el euskera no es un idioma para que lo hable cualquiera así como así, es el idioma más antiguo del mundo, probablemente ya lo hablaba Noé, eso lo han demostrado varios científicos del PNV, y, como comprenderéis, no vamos a andar divulgándolo de cualquier manera como un idioma más. Hablar euskera no lo habla el que kiere, sino el ke puede, y sin haber nacido en Euskadi… pues difícil va a ser. Incluso mutxos de nosotros mismos lo hablamos poco y en okasiones especiales, precisamente para no desgastarlo, porque es como una joya, que no hay por ké andar exhibiéndola por ahí a trotxe y motxe. “Si los maketos aprendieran el Euzkera, tendríamos que abandonar éste” ya lo dijo el Gran Sabino. Se entiende, ¿verdad? No es como el catalán, que aparte de que no lo habla casi nadie, es que se ve enseguida que es como un dialecto del español, de tanto como se parecen, con un toque de franchute. Y le voy a decir una cosa a esos karolingios: traten de aprender euskera y ya verán como no lo consiguen ¿Y por qué? ¡Ah…! Contéstense ustedes mismos.
Y lo de los tiros y las bombas, se lo van a meter ustedes por donde les kepa, que los baskos como debe ser, los baskos nazionalistas, a esos me refiero, ya sé que hay algunos malos baskos que no merecen el título y que, lo decía muy bien nuestro Maestro ”merecen ser arrastrados desde la cumbre del Gorbea hasta las peñas del Matxitxako”, pues los baskos de verdad somos de natural pacífico, y si se quiere, humanista y científico, por lo menos como ustedes y más, excepto que nos toquen mutxo los kojones, porque entonces nos defendemos, claro está. Ustedes los katalufos saben bastante de eso, porque ¿no se dicen ustedes carolingios? Pues los karolingios, tengo entendido, eran francos, y bien para el pelo les dimos en Roncesvalles, así que espero que no les queden ganas a ustedes de volver a las andadas, ya saben lo que les espera si se pasan y se ponen demasiado tontos.
Pero ké hostias, ahora que lo pienso, ¡qué coño van a tener ustedes nada ke ver con los francos, los carolingios y toda esa gente! Los francos se parecían más a los baskos, kiero decir, eran altos, rubios y guapos, y ustedes, bueno, yo es que me partía de risa cada vez que veía al Jordi Pujol ese, o al Carod, el Maragall y toda esa banda, con pinta de cacereños, tíos setas alimentados con tocino y bellotas. ¿Pues anda que no viven ustedes de ilusiones, como los tontos de los kojones! Si ya lo decía nuestro Maestro, ya retrataba a los maketos, y recuerden que ustedes es lo que son, les guste o no les guste: “más que hombres parecen simios poco menos bestias que el gorila; no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna: su mirada sólo revela idiotismo y brutalidad”. Me doy kuenta de que es lamentable, pero es la realidad, y la realidad hay que conocerla y afrontarla, qué se le va a hacer. Fíjense en cambio en nuestro Sabino, calificado con justicia en la prensa baska de “Bello Apolo euzkeldún con la hermosura corporal del crinado numen lírico, prototipo de la belleza viril”. Pues hay estas diferencias, señores carolingios de pega, ¿Que les fastidian? Pues les repito, ¡qué le vamos a hacer! Y no traten de impresionarnos con sus sapiencias de Julio César y su bastón de mando, y el Sócrates y el Homero, porque no lo konsegirán. ¡A nosotros con esas murgas!
Y vuelvo a citarles al Maestro: “No es razonable la alianza de los catalanes y los bizkaínos; pues no son semejantes los sujetos Bizkaya y Cataluña, ni se parecen en su desgracia; ni tienen un enemigo común; ni son las mismas sus aspiraciones. Equiparar nuestro derecho a constituir nación aparte con el derecho que le sirviera de base al nacionalismo catalán, sería rebajar el nuestro. Nunca discutiremos si las regiones españolas como Cataluña tienen o no derecho al regionalismo que defienden, porque nos preocupan muy poco, nada por mejor decir, los asuntos internos de España”. No quiero parecer descortés, pero más vale que se vayan enterando de unas cuantas verdades y dejen de vivir de ilusiones, señores “karolingios”.
Keda de ustedes afectísimo y seguro servidor,
Iñaki Eguaraz Hernandorena, sin otro título que el de Buen Basko.
(Polémica interseparatista, en El erótico crimen del Ateneo)
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