La “memoria histórica” destruye el futuro / “Ser como dios” / Democracia (XI) y patriotismo

**Para construir un presente y un futuro aceptables es preciso clarificar el pasado, librarlo de la maleza falsaria de la “memoria histórica”

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

**El problema con los políticos e historiadores de la “memoria histórica” no es que vivan en la mentira, eso puede ocurrirle a cualquiera. Es que viven DE la mentira.

**El problema de los políticos e intelectuales que no aceptan la “memoria histórica”, pero que tampoco le hacen oposición, es que terminan siendo cómplices  de ella.

**Todo partido que asume o acata la ley de memoria histórica es por definición un partido liberticida, antidemocrático.

**Los partidos  promotores de la ley de memoria histórica son los más corruptos, separatistas y antidemocráticos, incluido el PP. Y nada de ello es casual

**La debilidad en la condena de la ley de memoria histórica es debilidad en la defensa de la libertad, la democracia y la unidad de España.

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Ser como Dios

El mito del pecado original describe del modo más esencial la condición humana. El hombre, “a imagen y semejanza de Dios”, tiene cierto poder creador y cierta libertad, pero es a su vez un ser creado y en gran medida determinado por su animalidad. Seducido por el espíritu del mal, quiere igualarse a su creador, lo que se simboliza en el fruto del árbol del bien y el mal. Ser como Dios sería comprender el bien y el mal, el sentido de la vida,  y por tanto situarse por encima de ellos. Pero lo que hacen Adán y Eva  en realidad es valerse de su libertad para elegir el mal. En esa pretensión vacía de igualarse a Dios –algo parecido a la hibris griega–,   estaría el origen de todos los males que afligen al ser humano, la culpa, el pecado, el crimen, la insatisfacción de los deseos, el tedio, la angustia.

En el mito, la serpiente (que está dentro de cada uno)  representa la tentación del mal. Es un animal que repta por el suelo y provoca  comúnmente una sensación de bajeza, repugnancia y peligro, porque ataca inadvertidamente; pero en sus movimientos sinuosos se percibe un poder de seducción,  y en sus ojos sin párpados una fuerza hipnótica. Otra expresión de lo mismo es el uróboro, la serpiente que se muerde la cola, se alimenta de sí misma en un círculo vicioso, sin conseguir alzarse del suelo. A veces el contraste está en el águila, como en el mito mexica. El águila se eleva a gran altura, puede distinguir la vida abajo con una perspectiva mucho más amplia que la de los seres terrestres,  apenas capaces de alzarse y por tanto de percibir gran cosa, incluso de su propia vida,  fuera de sus circunstancias más próximas. En Grecia se presenta como la enviada de Zeus, que martiriza a Prometeo, el cual viene a equivaler a “la serpiente” con otra simbología.

La vida humana se desenvuelve  entonces entre la llamada del águila y la de la serpiente, entre el impulso de elevación y la seducción de los deseos terrenos.  Entre ese doble llamamiento el equilibrio no es fácil ni estable. Al morder la fruta del  bien y el mal, el hombre  entró en un terreno nuevo dentro de la creación: para el animal, el bien y el mal se circunscriben a su placer o a su dolor individual, mientras que en el hombre adquieren una dimensión mucho más vasta y supraindividual, por encima de las conveniencias particulares. Pero es obvio que su presunción de dominar esa dimensión como Dios, no ha funcionado y, misteriosamente, la misma presunción supone elegir el mal.

Podemos ver una derivación del pecado original, presente siempre en la condición humana, en el existencialismo ateo. Dios no “existe”, por lo tanto la vida carece de sentido; y por tanto, a su vez, el hombre adquiere la máxima libertad,  incluso para crearse a sí mismo. Una derivación serían las ideologías cada vez más enloquecidas, como las lgtbi.

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Democracia y patriotismo

Decíamos que el patriotismo es un valor sin el cual la democracia, con sus partidos, puede conducir a la disgregación social, tal como la concepción habitual de “pueblo” tiende al totalitarismo. Desde luego, el patriotismo puede amparar también a sistemas despóticos o totalitarios, pero sin él la democracia degenera fácilmente. Conviene añadir que fenómenos más o menos parejos a los de España se observan en la UE, donde un espíritu cristianófobo (pero ¿en qué se manifiesta hoy el espíritu cristiano? Es un problema que el Vaticano no acaba de resolver, menos aún los grupos protestantes), busca sustituir la raíz cristiana de la cultura europea por un llamado muticulturalismo cuyos perjuicios solo empezamos a percibir.  El multiculturalismo implica también un ataque a los patriotismos nacionales. Reflejan esa tendencia encuestas recientes, según las cuales solo estaría dispuesto a luchar por su país un25% de los europeos occidentales (21% en España. También una proporción baja en Usa, aunque superior: 44%) Habida cuenta de que todos ellos son democracias liberales, ese talante indica un alto grado de desinterés o desafección hacia ellas, y la consiguiente deslegitimación.

  Algunos estudiosos, Ortí Bordás en España, han señalado esa creciente desafección popular  hacia los partidos,  y con ellos a la propia democracia y a la patria. Ha cundido la impresión de que nada vale la pena aparte de la satisfacción de los deseos materiales y sexuales mediante un consumismo y diversión masivos, y que lo demás son engaños o vana palabrería. Cuando los penúltimos atentados islámicos en París, la reacción de muchos jóvenes consistió en proclamar la minifalda, la homosexualidad y el alcohol como los valores propios de la libertad occidental. Suceso reminiscente de otros semejantes en la decadencia de Roma.

   Hay una dificultad constitutiva, presente en toda forma de poder: el contraste entre sus profesionales (la oligarquía) que, por práctica o estudio, entienden hasta cierto punto los problemas político, económicos y otros del oficio, y el “pueblo”, mayormente ignorante o con ideas precarias sobre ellos. Pero, se dice, es esa masa  cuyos saberes políticos y lógica argumental no suelen pasar de rudimentarios, quien decide sobre quién manda. Es una crítica muy difundida: ¿cómo va a valer lo mismo el voto de un médico que el de un barrendero?

   Cobra aún mayor fuerza el argumento cuando un sector de la oligarquía se atribuye un conocimiento no opinable sino “científico” (en otros casos inspirado directamente por Dios), sobre la sociedad y la historia, que eliminaría la incertidumbre. Entonces, depender de los votos de la masa ignara o competir con partidos no científicos ultrajaría a la inteligencia y perjudicaría, en definitiva, al pueblo. Por ello el voto popular debería reducirse a una aquiescencia legitimadora, obtenida mediante una propaganda intensiva. Una política tal empuja al totalitarismo.

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La serpiente y el pecado original / Real Instituto Francis Drake/ Negrín comparado con Azaña y Prieto.

PSOE, historia criminal: El PSOE, al borde de la escisión después del fracaso de su insurrección de 1934: https://www.youtube.com/watch?v=S887Ra6Xu3k

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La serpiente y el pecado original

La serpiente aparece en muchos mitos, a veces como animal benefactor. Incluso se mantiene como símbolo de la farmacia. Sin embargo en la Biblia toma otro significado como imagen del mal.

 La serpiente sugestiona por ser un animal que se arrastra por el suelo con movimientos sinuosos,  evitando la luz entre las hierbas y las matas,  y posee veneno en sus colmillos. “El animal más astuto que Yavé había hecho”,  se embosca y disimula, y ataca a su víctima descuidada. Nada mejor para simbolizar en ella una función psíquica: la tendencia tan humana a rechazar la presión de la moral, el esfuerzo de elevación hacia la luz, concentrando la actividad consciente en la multiplicación de los “deseos terrenales”, en los que espera hallar satisfacción gracias a la “astucia” del intelecto (la técnica). La tendencia expresada en frases vulgares tipo “vivir como dios”(ser como Dios) en un paraíso  de placeres “materiales”.  Lo que muestra el mito de la Biblia  es que esa aspiración conduce, por alguna ley profunda inscrita en la vida, a su contrario, a una mordedura venenosa,  la expulsión del paraíso y a los tormentos de la culpa y el crimen. ¿Qué le parece esta interpretación?  

Bueno… Quedan dos problemas: por qué aparece la serpiente  como benéfica en otros casos;  y el papel de la mujer. Dijo Yavé a la serpiente: “Caminarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida.  Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo, y él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar”.

Quedan más que esos dos. En esto sigo aproximadamente a Diel. En el caso de Asclepio, la serpiente es dominada, su significación es el mal sublimado, su veneno, que es forzada a verter en una copa, se convierte en elemento de curación. Lo de la serpiente no puede ser más claro: la aspiración a ser como Dios aplicándose a satisfacer los placeres “terrestres” (los provenientes de la oscuridad, del subsuelo) condenan a arrastrarse sobre ellos y comer polvo. Se parece a la situación de Prometeo encadenado a la roca, a la trivialidad que él mismo ha elegido. 

Un feminista destacaría la interpretación típicamente “patriarcal” del papel de la mujer

Es curioso que también el mito de Prometeo presente a la mujer como la inmediatamente culpable, que seduce al hombre. Pero si prescindimos de esa personalización vemos que el significado viene a ser semejante al de la serpiente: la seducción ejercida por la mencionada tendencia humana, presente en hombres y en mujeres. La seducción de los placeres terrenales, nuevamente. En los mitos aparece también como la rebelión de los gigantes y de los titanes — hijos de la tierra–, contra los dioses, figuraciones del espíritu. Y todo ello es una proyección simbólica de los conflictos de la psique humana, que la psicología moderna trata de aclarar sin recurrir a esos símbolos, sin conseguir alcanzar la profundidad de ellos. El perenne conflicto entre la serpiente y el linaje de la mujer, deseoso de elevación. Expresa también la posibilidad de elevación: aplastar la cabeza de la serpiente.

Uno se pregunta por qué el hombre ha tenido que recurrir a explicaciones tan retorcidas e inverosímiles,  y que  no explican nada. No creo que los griegos o los judíos tuvieran esas interpretaciones que usted, o Diel expone, sino que creían al pie de la letra lo que les contaban sus mitos.

Eso es cierto en parte. Los mitos no son explicaciones lógicas, sino intuiciones analógicas, y su efecto es sugestivo, un efecto ético y calmante de la angustia esencial. Lo mismo hacen el arte, la literatura o el cine actualmente, de modo más trivial: tienen un efecto sugestivo, solo a medias consciente, directo al sentimiento sin pasar apenas por la razón, en especial la música. Efecto a menudo peligroso por lo manipulable intelectualmente. Ese efecto se produce de un modo difícil de  precisar, porque no es racional o calculable. La psique, ya digo,  crea símbolos por analogía y de manera supraconsciente, “iluminada”. El desarrollo intelectual proveniente sobre todo de la filosofía griega  ha tenido dos efectos contrarios: poner de relieve las contradicciones e inverosimilitudes de los mitos, pero también  permitirnos atisbar en la profundidad de su significado. O bien los mitos –o la literatura– son simples fantasías pueriles, o bien significan algo. Y el que existan en todos los pueblos y por supuesto, también en la actualidad, parece indicar algún significado. 

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 Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Real instituto Francis Drake

Me escribe un seguidor desde Poznan: “Recuerdo que una vez se refirió usted al Instituto Elcano como Instituto sir Francis Drake,  que debiera ser su verdadero nombre  a toda luz. Entre sus colaboradores , aparte de su director que es británico, hay un tal William Chislett que se mete en todo lo que hacemos o podamos hacer los españoles.  Alguien apodado “el epigramero” contestó al tal Chislett en twitter : Es obvio que para los intereses británicos la debilidad de España es un objetivo, un plan y un beneficio. Pero tápese, por dios, se le nota mucho. Siempre tendrá españoles a los que comprar, ofreciendo dinero o poder, pero hágalo de forma discreta, por favor.

Chislett también defiende al gobierno español en relación con el coronavirus y escribe cosas como esta: “Pobre España si alguien día Vox forma parte del Gobierno. Hasta prefiero Podemos, y no soy ningún aficionado de sus políticas”. Y defiende algo de  Helen Graham acerca de la historia de Paul Preston sobre “el pasado turbulento de España y su corrupción impregnante (pervasive)”. Halagando a estos hispanistas británicos que no nos dejan en paz, o a Santos Juliá, “El País”, etc., y cobrando del Instituto Elcano que es NUESTRO…”

Observaciones:

a) Muchas veces en tuíter y otros medios denuncié la usurpación descarada del nombre de Elcano por un instituto que debería llamarse Francis Drake.

b) El Instituto lo paga España, supongo, pero no es NUESTRO, es inglés. Es un instrumento de penetración de los intereses políticos ingleses en las élites, llamémoslas así, españolas. Un instrumento de auténtica colonización cultural.

c) El Instituto está dirigido por Charles Powell, al que presentan como medio inglés, medio español, aunque no se cita su nacionalidad, que supongo será inglesa. Powell es de la escuela de R. Carr, tan influyente en historiadores españoles, y sobre cuya versión de la historia de España he escrito varios comentarios, que pueden verse en internet poniendo su nombre y el mío. Por ejemplo este: https://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/raymond-carr-y-la-diversidad-de-espana-1276234297.html

d) El instituto se presenta como “think- tank de estudios internacionales y estratégicos que analiza el mundo desde una perspectiva española, europea y global”. Solo le falta añadir galáctica. La perspectiva es netamente anglosajona, en absoluto española. propiamente es antiespañola, como señala Epigramero.

Contesté: estimado señor Fastian, pregunta usted qué se puede hacer al respecto. Lo que habría que hacer es exponer una y otra vez su verdadero carácter y señalar el historial nefasto de las influencias inglesas en España, simbolizada por Gibraltar (la mayor decadencia española data de cuando los ingleses nos “liberaron”, dicen ellos, de Napoleón: fueron unos aliados sumamente indeseables contra una invasión aún peor). Mis denuncias pueden divulgarlas mis lectores, si les parece. De momento expondré su correo en mi blog.  Pero lo que habría  que hacer, aunque  está fuera de mi alcance, es crear una fundación o taller de ideas dedicado a cuestiones internacionales desde una perspectiva realmente española. Pero por desgracia aquí hay poca gente seria capaz de ponerse a ello.  

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

Negrín comparado con Azaña y Prieto

El tratamiento de Negrín, en Por qué el Frente Popular perdió la guerra, me ha parecido algo más flojo que el de Azaña.

Es que la trayectoria personal y política de Azaña es más nítida. En este libro la trato desde el discurso del Ateneo en que expresó su proyecto político, que era también personal, pero sus ideas venían de bastante atrás. En Los personajes de la república vistos por ellos mismos, hago un análisis de su novela El jardín de los frailes, que me parece extraordinaria y en la que el personaje se dibuja claramente a sí mismo. en cambio, en Negrín no se percibe esa nitidez que en Azaña termina siendo trágica no solo política, también personalmente. 

Negrín aparece como la suma de todos los males, entonces, sin la disculpa del sufrimiento íntimo de Azaña.

 No es una disculpa, sino una especie de compensación. Aunque Azaña casi siempre carga las culpas sobre los demás, muestra en ocasiones atisbos  de horror por su propia responsabilidad. Se sentía hundido a menudo. En Negrín no hay nada de eso. Era un perfecto hedonista sin el menor sentimiento de culpa, o así aparece. Políticamente, ya al empezar la república propugnaba una dictadura “con modos y apariencia democráticas”. Luego participó en la insurrección del 34, de la que salió ileso, pasando a hacer de portavoz de su partido en las Cortes con toda naturalidad. No detestaba a Azaña como Largo Caballero, sino que se aproximaba más a la postura de Prieto, que siempre fue el gran compinche del alcalaíno. Por eso se le ha presentado como moderado, o incluso demócrata,  cosa que nunca fue. Pero personalmente tiene muy poco interés.

Tú lo presentas como muy inteligente.

Cierto, era más inteligente, digamos con una inteligencia práctica y utilitaria, y no se puede decir que no fuera previsor. Desde antes de que las cosas se pusieran realmente serias para el Frente Popular, cuando todavía tenía las mayores posibilidades de ganar, ya empezó a desvalijar medio país  “por si acaso, que nunca se sabe en una guerra”. Y luego, cuando envió el oro a Moscú, entendió perfectamente las consecuencias políticas y militares del envío y que ya no había vuelta atrás. De modo que obró en consecuencia. En cambio sus dos socios, Largo Caballero y Prieto, intentaron ilusoriamente volverse atrás, pensó en apoyarse en los anarquistas y Prieto en los ingleses.  También Azaña, por cierto. Desde ese punto de vista, Negrín fue más inteligente, más consecuente y a su modo más honrado.

   Pero Prieto le ganó por la mano con el tesoro del Vita.

   Eso era parte de lo robado, Negrín no se quedó sin nada. Claro, fue una competición entre golfos, y Prieto era un especialista en ese tipo de acciones. Participó en todas las intentonas violentas del PSOE, pero siempre se las arreglaba para escapar a Francia. Políticamente siempre fue un irresponsable y un golfo, ya digo, con ciertas dotes de organización. Algo que no se ha estudiado debidamente es su asociación con Azaña para cometer muchas tropelías. Negrín, en ese sentido, tenía algo de estadista, que faltaba completamente a Prieto. Naturalmente, en Por qué el frente… y en otros libros, lo trato algo más a fondo.

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Extraña época / Democracia (X) La retórica y los hechos / El pecado original /La tragedia de Azaña

PSOE, historia criminal: El PSOE, al borde de la escisión después del fracaso de su insurrección de 1934: https://www.youtube.com/watch?v=S887Ra6Xu3k

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**”Extraña época en la que  los homosexistas dictan la moral, los transgénero y feministas deciden sobre la biología, y los abortistas hablan de derechos humanos mientras promueven el asesinato de millones de vidas humanas en embrión”

**Extraña época en España, en que los elementos más corruptos, criminales y falsarios imponen su versión sobre el pasado y lo que debe ser el futuro.

**Extraña época en que los feministas dicen defender a la mujer mientras intentan despojarla de lo propiamente femenino.

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La retórica democrática y los hechos

La democracia se apoya en supuestos como que todos los hombres nacen libres e iguales, o que consiste en el poder del pueblo. Ideas perfectamente irreales pero capaces de generar una crédula emocionalidad  que convierte la democracia en una panacea utópica; y así es tratada con frecuencia, como una palabra mágica. Un líder  que lleva a su país a la ruina y la guerra civil es loado como un héroe si logra pasar por demócrata, mientras que otro capaz de sacar a su país del desastre recibe  maldiciones si se le pinta como dictador. Frutos del mesianismo democrático han sido convulsiones al pretender cada partido representar los auténticos intereses populares, o totalitarismos empeñados  en lograr la igualdad social… bajo la férula de los más iguales. La consigna típica “libertad, igualdad, fraternidad”, emocionalmente atractiva,  constituye asimismo un contrasentido. Libertad e igualdad armonizan difícilmente, y llevadas al extremo se oponen de modo radical. Limitada la libertad a la libertad política, supone la mayor tiranía al permitir al estado intervenir en lo más íntimo de la persona para garantizar su “libertad”; y la fraternidad no deriva de las anteriores y se sobreentiende limitada a los correligionarios, como prueba la historia, y ni un entre correligionarios se cumple. Por otra parte, ya vimos que el concepto de “pueblo” como un conjunto homogéneo en intereses y aspiraciones significa directamente el totalitarismo más completo.

También la democracia liberal invoca esas utopías, pero en la práctica opera al margen de ellas, dejándolas en retórica justificativa. La propia diversidad de los partidos y de sus masas de seguidores ya desmiente la igualdad. La libertad viene condicionada por la cultura, y su ejercicio restringido de diversos modos por el poder, aun si el ámbito de las libertades consentidas a los individuos y grupos varía notablemente de unos sistemas democráticos a otros. Asimismo,, el partido ganador en unas elecciones no representa al “pueblo”, aunque retóricamente se afirme lo contrario, pues los partidos perdedores, que pueden reunir una mayoría, quedan total o parcialmente fuera del gobierno, y ponerse de acuerdo para repartirse el poder genera la máxima corrupción. Y la abstención abarca siempre a un sector popular  que por razones varias se desentiende del voto y supera a menudo al partido más votado; a veces al conjunto de ellos. En España, las mayorías absolutas logradas por el PP o el PSOE en varias ocasiones han sumado solo en torno a un tercio del cuerpo electoral.  En la república pasó algo similar (en rigor solo hubo unas elecciones normales, las de 1933, aun con fuertes violencias izquierdistas).

La democracia liberal causa el desgarramiento de la sociedad si los intereses de partido se vuelven prioritarios, socavando las normas y leyes. Hecho palmario en la república cuando las izquierdas reaccionaron a su derrota electoral de 1933 con conatos de golpe de estado y una insurrección armada; y de nuevo al imponerse  (fraudulentamente) del Frente Popular con un programa de cambios diseñados para cortar definitivamente  el acceso de las derechas al gobierno.  Y como vemos a diario,  el discurso de los partidos de izquierda y separatistas en la actualidad ha vuelto a recurrir a antiguos radicalismos, a reivindicar el Frente popular y tratar de crear condiciones para retener el poder indefinidamente, mientras han proliferado las vulneraciones grandes y pequeñas de la Constitución, también por parte de la derecha. Sin contar el condicionamiento, inconfesado pero muy real, del crimen etarra admitido de hecho como forma de hacer política.  Está muy extendida en muchos países la presunción no escrita de que ganar las elecciones –y por tanto representar “democráticamente” al pueblo– autoriza a modificar las reglas y equilibrios en beneficio del ganador, y generalmente a corromperse. Lo hemos visto en la introducción de leyes totalitarias, entre otras cosas. 

   Ningún mecanismo legal, por elaborado que sea, logra impedir que los partidos desarrollen manejos mafiosos, también en países de democracia asentada, como Usa; o que tiendan a disgregar la sociedad. Pese a  ello, el funcionamiento razonablemente bueno de la democracia  liberal en diversas naciones no se imponen o predominan necesariamente. Y ello solo puede deberse a un factor de orden no directamente político: a la presencia de unos valores morales por encima de las pasiones partidistas. El más evidente de esos valores es el patriotismo, que sitúa el interés nacional por encima del de partido. La célebre frase de Samuel Johnson sobre el patriotismo como último refugio de los canallas es ingeniosa, pero falsa. Las canalladas se han justificado siempre con cualquier otro valor moral, y la frase de Madame Rolland ante la guillotina, “Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre”, deja en su punto la ardua cuestión.

Si contemplamos la evolución de la república y la del actual régimen español, percibimos una caída del espíritu patriótico, denigrado con frecuencia, así como de la religiosidad católica, sustituida por ideologías variopintas y opuestas, de componente también religioso a su modo. La pérdida de valores unitarios exalta los intereses de partido y por tanto los impulsos disolventes. A mi juicio, ahí yace la causa de la mayoría de los problemas de la democracia en España.

********************Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

El fruto del bien y el mal

Usted viene sosteniendo que el mito del pecado original significa la creación del hombre como ser moral en contraste con la vida instintiva del animal. Todos entendemos la vida humana como superior a la animal, y sin embargo en la Biblia la entrada en el mundo moral aparece como una caída y no como una superación.

Creo que se presenta como una caída porque es el abandono de la inocencia animal, y porque la entrada en el terreno del bien y el mal es la entrada en un mundo lleno de incertidumbre y tormento psíquico. El mundo de la culpa, de la relación conflictiva con los demás, de una consciencia sometida al principio del bien y el mal, que sin embargo resulta incomprensible en su fundamento, “un océano siempre cambiante”.

Pero en la Biblia aparece como consecuencia de una desobediencia a Dios. ¿Cómo puede el hombre desobedecer a Dios? Si Adán y Eva pecaron, ¿acaso podían hacerlo contra la voluntad del Omnipotente?

Un problema eterno. Pecaron porque querían ser como Dios. Esto es lo que los griegos reconocían como la hibris, la desmesura, la vanidad (lo vano, inconsistente), origen de los males que el hombre se inflige a sí mismo.

En otras palabras, ¿Dios creó al hombre y el hombre se le fue de las manos?

Podemos verlo así o de otro modo: lo creó con capacidad para el mal. ¿Por qué? El mito no pretende explicarlo, solo exponer la verdadera condición humana. Su libertad para elegir el mal, al mismo tiempo que nunca puede estar seguro de discernirlo plenamente del bien, por muchas razones, entre ellas su limitación para prever o calcular las consecuencias de sus actos. Ahí cuenta también el elemento de la serpiente…

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Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilU

La tragedia de Azaña

De las semblanzas que traes en el libro sobre el Frente Popular, me parece que el más logrado es la de Azaña…

Casi todos los lectores coinciden en lo mismo, porque es la figura más interesante de la república y del Frente aquel. Bueno, en cuanto a Frente, más interesante llegó a ser Negrín.  El examen que hago es el político, ya que en la historia su papel, si es que hay papeles en la historia, fue el político. Era, desde luego, el más inteligente y ambicioso de los republicanos, y en él funciona el mecanismo de la tragedia clásica.

Muy a menudo se le ha achacado una soberbia radical, y un desprecio hacia sus colaboradores que le impedía ejercer un verdadero liderazgo.

Su desprecio era justificado. Cuando decía “rodeado de imbéciles, gobierne usted si puede”, expresaba una verdad. La república fue obra de políticos auténticamente necios y de intelectuales frívolos. Azaña tenía mucho de intelectual, por eso impresionaba a sus torpes correligionarios y le temían las derechas. Como político era inteligente pero su frivolidad intelectual, su hibris, lo destruyó.

Todo lo que has escrito sobre él en ese libro y en otros no lo atestigua como un político muy inteligente. En realidad todo le salió mal.

Veamos, él tenía una idea bastante clara de lo que debía ser la república en el plano político, y no era del todo desacertada. Su reforma militar, el planteamiento de la agraria, de la autonómica y de la educativa, no estaba en principio mal orientado. El problema era doble: por un lado la majadería, sectarismo e ineptitud de los republicanos, y por otra la concepción de la empresa por Azaña como una desmesurada misión histórica. Llegaba a decir que con él se creaba España por primera vez, ya que compartía la visión de Ortega y otros sobre España como una “historia enferma” desde el fracaso de los Comuneros. Esto era completamente irreal, vano, pura hibris, autoengaño, como quieras llamarlo. Una tarea de Hércules. Y los intelectuales, fueran Azaña u Ortega, y menos aún los políticos, no tenían nada en común con el personaje mítico. Eran esencialmente personas bastante vulgares, preocupadas de buscarse un acomodo como funcionarios en regímenes a los que negaban el pan y la sal… Pasa mucho: al denigrar duramente algo, tendemos a creernos por encima, en este caso jueces de una historia que pensaban cambiar de raíz, nada menos. Besteiro lo observó también del Lenin español y demás dirigentes socialistas: gente muy mediocre, tan inferior intelectual y políticamente a los bolcheviques a quienes pretendían imitar…

¿En qué sentido hablas de  tragedia? En todo caso habría sido la tragedia de la guerra civil. 

En un sentido doble: el de las consecuencias  de sus proyectos, dividiendo a la sociedad hasta llegar a  la guerra civil, y  de las consecuencias personales para  Azaña: sus diarios muestran una alternancia de optimismo y jactancia excesivos con una lamentación continua e impresionante ante lo mal que salían una y otra vez sus planes. pese a lo cual no renunciaba a ellos, a su gran proyecto forjado poco antes de la república: “La inteligencia republicana, dirigiendo a los gruesos batallones populares” hacia una España radicalmente cambiada o recreada. Pero apenas había  más inteligencia republicana que la suya propia,  lastrada por la hibris;  y los batallones populares fueron precisamente  los que arruinaron sus esperanzas. Primero fueron los anarquistas desde Casas Viejas, y después los socialistas desde la Escuela de Verano de Torrelodones y luego en el Frente Popular. Era ese proyecto a medias desmesurado y frívolo, el que le encadenaba a persistir en él  a pesar  de todas las frustraciones, y del intenso dolor psíquico y moral que estas le producían.

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Miseria judicial / Jayam 30, Los tres mundos y la psique humana / Tradición cristiana y destino

**El CGPJ, que ha colaborado en todas las vilezas perpetradas por los gobiernos, está recibiendo su merecido de… ¡el Coletas! Tiene algo de justicia poética. También el hecho de que apoyen al Coletas jueces delincuentes como el Garzón.

**Hitos en la destrucción de la democracia: “eliminación de Montesquieu” por el PSOE. Condena del franquismo por Aznar. Leyes totalitarias con ZP. Profanación de la tumba de Franco por el Doctor. Todo ello con colaboración del PP. ¿Qué queda? Dos cosas: rematar a Montesquieu y liquidar la monarquía evidentemente franquista.

**ZP cambió el régimen desvirtuando la democracia con leyes totalitarias. La coronación simbólica de la fechoría fue la profanación de la tumba de Franco por el Doctor.

**Llamar democracia a un régimen con leyes totalitarias, corrupto y disgregador de la nación es la mayor burla que puede hacerse al concepto mismo de democracia. El país, sumido en la burla permanente.

**Pocas cosas más absurdas que centrar la crítica en el Coletas. Es el Doctor, hombre, es el Doctor, al que algunos quieren blanquear como si el culpable fuera el otro.

**También quieren blanquear algunos a una figura tan siniestra y significativa como Margarita Robles, típica bailarina entre la judicatura y la política, propia de una democracia bananera. Y promotora de cárcel y multas contra quienes discrepen de su falsaria memoria histórica. Ahora resulta que no es tan mala.

**El periodismo cutre y mendaz que sufrimos está a cada paso aplicando palabros, generalmente de origen inglés. Uno de los últimos, no sé de dónde viene, es llamar “uniformados” a los militares. Un término en sí mismo ofensivo.

**La prensa nos informa, por ejemplo de “la larga lista de amantes” de alguna estrella de lo quesea. ¿No sería más apropiado decir “larga lista de follantes”?

Los Mitos Del Franquismo (Historia)Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra Civil

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Los tres mundos y la psique

Es curiosa la analogía entre los tres mundos que se presentan a la percepción y consiguientes sentimiento humanos, y la división freudiana entre el ello, el yo y el superyó. El ello o  inconsciente, correspondería al mundo subterráneo, el yo o la consciencia, a la superficie terrestre donde se desarrolla la vida humana,  y el superyó a… imposiciones sociales más o menos penosas. Con lo cual no se salía de un yo consciente, simplemente atado a otros. En este punto Diel señaló que con ello quedaba fuera  de consideración el fenómeno conocido desde siempre como inspiración, que correspondería al firmamento, el mundo superior, de cuyas inalcanzables luminarias proviene la luz,  que se muestra en el arte y la ciencia en forma de iluminaciones, intuiciones profundas, hipótesis, hallazgos geniales. Y de donde provienen la imaginación religiosa y la moral, necesariamente concebible como algo más que convenciones y costumbres sociales sin más sentido, en todo caso, que hacer más llevadera la relación entre las gentes.

Diel encuentra en la psique humana otro nivel, por así llamarlo, el subconsciente. La parte inconsciente correspondería al cuerpo, al “barro” o “arcilla” de que está formado,  que funciona por su cuenta al margen del yo consciente e impone a este sus necesidades. El inconsciente no supone en principio una perturbación para el yo. La perturbación se produce cuando los impulsos o deseos provenientes del cuerpo,  “del interior de la tierra”,  chocan con los provenientes del firmamento, del mundo superior, causando un conflicto inasumible e inconfesable que enferma a la psique. Conflicto entre los impulsos “terrenales” centrados en la satisfacción de los deseos instintivos y los que proceden del “mundo superior”. Sobre ese conflicto y la necesidad de equilibrio entre unos y otros girarían los mitos.  El subconsciente expresaría los deseos contradictorios que la consciencia no llega a  asimilar, por lo que los reprime, formando algo así como gases en una caverna, cuya  presión deforma la superficie (la consciencia) sin encontrar salida o haciéndolo de manera explosiva. En ello consistirían lo que Freud llamaba neurosis y Diel “nerviosidad”.

Otro comportamiento típico es el contrario, de rechazar la iluminación e imposiciones morales “del cielo” y atender exclusivamente a los impulsos de la tierra, del cuerpo. A esto le llama trivialidad o trivialismo. El sentido de la vida viene de arriba, no de abajo, pero su explicación, al igual que los astros iluminadores, queda lejos de nuestro alcance.

Si volvemos a Jayam, encontramos en él un llamamiento a la conducta trivial, por decepción ante la imposibilidad de conocer el porqué del destino,  y amargura por las imposiciones morales, cuyo fundamento último nadie ha logrado discernir y por tanto deben desecharse. Pero, como hemos visto, él es perfectamente inconsecuente con sus por otra parte profundos e inspirados versos. Y  al final pasa como con todas las filosofías que niegan sentido a la vida: si esta no tiene realmente sentido, ¿para qué molestarse siquiera en decirlo, por no hablar del gran esfuerzo realizado por  demostrarlo?

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Me escribe una buena amiga de mis tiempos de Ateneo, Almudena Montejano: “¡¡¡ Qué época!!! Yo lo dejé porque me fui a vivir fuera de Madrid pero ya el último año veía esa política trepa con gente  de quinta división, incapaz de hacer nada si no era para buscar un beneficio personal. Aun así, todavía los antiguos alumnos de aquella época recuerdan  cuando los llevaba a las conferencias que organizábamos los de Ciencias, así que mereció la pena”. Otro amigo me critica: “Parece que eras el único que hacía algo”. Así que debo matizar: en el Ateneo había mucha “cultura de exhibición”, por así decir. Allí iba mucha gente de fuera a dar conferencias de lo más variopinto, exhibiciones de pintura, cine, etc. Pero como centro de alguna creatividad propia era nulo. Las dos revistas que fundé buscaban algo más dinámico, lo mismo las tertulias y otras asociaciones, tratar temas nuevos y buscar ideas nuevas (https://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/a-vueltas-con-el-ateneo-de-madrid-6976/ ).  En el centro había una tendencia a que los más golfos,  mediocres y osados desplazaran con su  agresividad a los más serios. Como pasa en la propia universidad y en la política.

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Tradición cristiana y destino

Siempre insistes en la semejanza de la literatura con los mitos. Pero ¿qué entiendes por mito? Supones que el cine, por ejemplo, está creando mitos constantemente, como se dice, o que tales o cuales personas se convierten en mitos?

El concepto de mito es doble: como una simple mentira, o como un relato que pretende ser moralmente ejemplar o que expresa la realidad profunda del ser humano. Si tomas el mito de Edipo, por ejemplo, ves que en él no hay nada de lección moral. ¿Qué puede extraerse de ahí? Y sin embargo impresiona algunas fibras profundas de nuestra psique: muestra de forma trágica, o más que mostrar indica,  la impotencia del hombre frente al destino, ligada a la enorme capacidad humana para el autoengaño.

Es una interpretación, Freud tenía otra. Pero me estás diciendo que un mito puede ser moral y al mismo tiempo  amoral, porque en Edipo, o en Teseo y los demás, es difícil ver un ejemplo moral. En cambio la tradición europea cristiana sí es muy moral, o moralista. ¿Meterías tu novela Sonaron gritos en la tradición cristiana?

La cultura humana es necesariamente moral, la amoralidad no existe. Otra cosa es que prefiera un comportamiento u otro. El cristianismo exige el final feliz, bien como premio a los buenos o como castigo a los malos. Claro que eso resulta a menudo poco convincente ante ciertas realidades bien visibles. Oscar Wilde lo expresa con gracia poniéndolo en boca de una novelista, personaje de una obra. Viene a decir: “En mis novelas triunfan los buenos y pierden los malos, que es lo que significa la  ficción”. La tradición cristiana parte del principio de la redención: puedes elegir entre redimirte o condenarte, tal sería la esencia de la peripecia humana. Las órdenes de Dios están bastante claras (aunque a menudo parecen contradictorias). Eso no está tan claro en la concepción griega, en la que el destino es oscuro y se impone por vías trágicas sobre las aspiraciones deseos y autoengaños humanos.

Da la impresión de que te inclinas más por el concepto griego que por el cristiano.

En cuanto a literatura, sí, como moral general, no. Los mitos son relatos muy sintéticos, ya lo dije, se centran en unos pocos casos. En las novelas hay necesariamente más variedad narrativa. Un tema central en Sonaron gritos y golpes se parece remotamente a Edipo, con el doble asesinato, primero del padre legal por el  padre biológico, y luego de este por el hijo. Luego está el “error” de Paco al enamorarse realmente por primera vez y provocar la catástrofe. También entra el contraste entre Carmen e Iliena, la primera aparece, para el protagonista, como el amor calmado y pacífico, aunque su carácter y sus dificultades psicológicas hacen que  se resista a él: aquí habrá un final feliz, si lo quieres llamar así. Con la rusa, el amor es un impulso irresistible, en unas circunstancias desesperadas. También una y otra difieren en carácter: Carmen representa la paz,  que se impone a las circunstancias con su sentido común católico y su abnegación. Iliena, en las circunstancias de una guerra feroz, se reconoce como la hoja muerta llevada por el viento del poema de Verlaine.  Por no seguir con otros casos: hay algo de moral cristiana y algo de la idea del destino, sobre todo esto último. He procurado evitar el moralismo y el sentimentalismo.

De acuerdo con todo eso, los mitos de Hollywood los calificarías de sentimentales o moralistas, supongo.

Bueno, en Hollywood hay todo tipo de cine. Creo que en conjunto no puede crear mitos reales, aunque sí personajes y situaciones más o menos emblemáticas. En cambio sería muy interesante investigar el contraste entre los “ídolos”, los actores más destacados y “adorados” por millones de personas , y sus películas, entre ellas y su vida real.  Seguro que habría más de una tragedia.

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Democracia (IX) Del liberalismo a la democracia en España / Viejas trifulcas en el Ateneo

Del liberalismo a la democracia

La guerra civil no se libró en torno a la democracia, sino sobre factores sociales más básicos, como la unidad nacional,  la cultura (católica en este caso), y la libertad personal. Esta evidencia  nos orienta también contra una idea corriente de que sin democracia, tal como hoy se la concibe,  no hay verdadero orden social ni legitimidad política. Pues las sociedades humanas han subsistido durante milenios con formas muy variadas, sin democracia,  que es una forma de organización política históricamente muy reciente. Si dejamos aparte la democracia ateniense, que se parecía muy poco a las actuales.

Es cierto que la democracia tiene de todas formas raíces profundas, como un modo de hacer explícito  el consentimiento de al menos una parte influyente del pueblo. Esa raíz se encuentra en el parlamentarismo cuyas raíces remotas, en Europa, pueden encontrarse en las Cortes de León y antes en el Fuero de la misma ciudad, que establecía unos derechos básicos. Hasta puede verse un precedente en los concilios de Toledo, donde el poder legislativo ejercido por una oligarquía visigoda se compartía con representantes de la población hispanorromana (sus obispos). Existe en España, por tanto, una larga tradición predemocrática. Tradición  contraria a la idea de que al venir el poder de Dios, el propio Dios inspiraba al gobernante, con lo que sus decisiones tendrían carácter sagrado y debían ejercerse sin ninguna traba por parte de los gobernados, que no estaban inspirados o eran ignorantes. Idea esta última que se extendería por gran parte de Europa y de modo especialmente fuerte en Rusia desde Iván el Terrible. No es casual que en España surgiese un Francisco Suárez señalando que el poder no llegaba al monarca (y su oligarquía) directamente de Dios, sino a través de los gobernados. Y que Mariana teorizase sobre la tiranía y el tiranicidio. La monarquía absoluta procedente de Francia en el siglo XVIII, era ajena a viejas tradiciones españolas.

Sin embargo en los siglos XIX y XX, cuando el liberalismo va haciéndose democrático, apenas hallamos pensamiento democrático de alguna originalidad en España. El pensamiento ha sido más bien contrario o renuente desde Donoso Cortés a Ortega. Por ello las actitudes democráticas deben examinarse más en las conductas prácticas que en las teorías.

Al igual que en casi todo el resto de Europa, el liberalismo nació en España de la Revolución francesa y las guerras napoleónicas, con una mezcla de impulso y temor a la democracia (al sufragio universal, en suma). Sus propuestas entrañaban un avance sobre las divisiones forales o feudales anteriores: igualdad ante la ley (al menos en principio), libertades políticas y soberanía teórica del pueblo y no de un rey o grupo. Pero el nuevo movimiento surgió en España de una brutal invasión extranjera, anticatólica y sangrienta, y gran parte del pueblo identificó ambas cosas, invasión y liberalismo,  por lo que prefirió una legitimidad ya anacrónica.

La división social y política legada por la invasión provocó una nueva y asoladora guerra civil y otras dos menores a lo largo del siglo XIX. Al ganarlas los liberales, cabría esperar un florecimiento de la iniciativa individual, mayor riqueza e ilustración pública, como ocurría en algunos países, pero no fue así: el triunfo liberal abrió una época de reyertas  y pronunciamientos entre facciones liberales. La iniciativa económica fue escasa y  aunque algunos tramos sociales prosperaron, el conjunto del país permaneció semiestancado. Un excesivo proteccionismo redujo la industria a los núcleos de Barcelona y Bilbao, con un mercado cautivo que pagaba muy caros unos productos industriales de calidad no muy buena (Usa o Alemania montaron sus industrias con proteccionismo,  pero con más eficacia que España, mientras que a Portugal su libre cambio con Inglaterra no le sacaba de la pobreza).

Culturalmente, a los saqueos y destrucciones  del patrimonio histórico-artístico traídos por la invasión francesa, se sumó el desastre para monumentos, edificios emblemáticos,  bibliotecas y archivos causados por las desamortizaciones. La ciencia no despegó, las universidades no salieron de la mediocridad, el analfabetismo apenas fue combatido, y la alta cultura quedó en pálido reflejo de la francesa e inglesa. La oligarquía liberal no descolló por lo hábil o ilustrado, y sus desaciertos debieron ser mejor o peor corregidos por la frecuente intervención de militares asimismo liberales (“espadones”), aunque menos propensos a la insensatez y la retórica. Del democratismo exaltado salió el sufragio universal en 1869, pero su secuela fue una I república cuya extravagancia generó en menos de un año un abismal desorden y una triple guerra civil.

Para remediar el estrago, Cánovas y el general Martínez Campos volvieron a traer la dinastía borbónica derrocada en 1868. El nuevo régimen, la Restauración, trataba de imitar el modelo inglés  eliminando el golpismo anterior entre grupos liberales,  y evolucionando hacia el turno pacífico de partidos  El arreglo trajo paz y un liberalismo evolutivo, que volvió al sufragio universal en 1890 (había pocos países con ese sufragio en Europa, y no existía en Inglaterra). Se ha acusado a la Restauración de desvirtuar el voto mediante el caciquismo, un defecto inevitable en una sociedad agraria y mayoritariamente analfabeta, como ocurría en otros países, también en Usa. Por lo demás caciquismos, demagogias y fraudes electorales siguen existiendo, incluso en países avanzados. Pese a todo, la Restauración, mil veces denostada por izquierdas y derechas, superó la inestabilidad del siglo XIX, permitió amplias libertades e impulsó una prosperidad modesta, pero acumulativa durante casi cincuenta años. Su fracaso final se debió en gran medida a la baja calidad  política e intelectual de sus oligarquías.

Por Que El Frente Popular Perdio La Guerra CivilLa guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo nº 9)

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Viejas trifulcas en el Ateneo

Veo que para usted ha supuesto mucho el Ateneo de Madrid, pues lo ha tratado en sus pequeñas memorias de Adiós a un tiempo, y le ha dedicado una novela entera, El erótico crimen. No debió de ser una experiencia muy positiva.

Estuve en el Ateneo cosa de ocho años desde 1984, creo, algo  después de haber salido de la clandestinidad. Allí pasaba el día entero leyendo o charlando. La institución se hallaba en horas muy bajas, e intenté organizar  una actividad intelectual de alguna enjundia. Por ejemplo, series de conferencias que concluyeran en algún congreso o simposio internacional, como uno sobre la España visigoda, u otro sobre las relaciones entre España e Irlanda. También intenté series de  conferencias divulgativas anuales cuando se concedían los premios Nobel de ciencias, que no cuajaron.  Aparte organicé una asociación de excursiones y tertulias de temas diversos, y saqué algunos números de una revista de pensamiento, Tanteos, y otra de historia, Ayeres. Fui bibliotecario también de la Junta de Gobierno…, en fin, cosas de esas. Todo lo cual finalmente quedó en nada, aunque se mantuvo por unos años.

Si fracasó sería porque estaba mal planteada esa actividad.

Verá, llegué a la conclusión de que estaba mal planteada porque de donde no hay no se puede sacar. Con excepciones, el ambiente era de un ínfimo nivel intelectual acompañado de las tradicionales envidias y mala leche. Eran gente “de carrera”, algunos profesores universitarios o catedráticos, y sin embargo… Cuando oigo que el voto de un doctor  no puede valer lo mismo que el de un camarero, me río. Las tonterías que pueda decir un camarero le llegan de las que sueltan muchos doctores a través de la prensa o de la televisión,  Ya Azaña había lamentado en su tiempo la abundancia de chiflados e intelectuales fracasados en el Ateneo. Y, ojo, entonces y en mis tiempos, el Ateneo reflejaba bastante bien el clima intelectual del país. Fernández de la Mora señalaba también el carácter agrio de la vida intelectual en España. Áspero, agrio y árido, diría yo.  Los tipos que allí daban la tónica eran intelectualillos muy de tres al cuarto y gente que se hacía la idea de que allí se podía trepar, promocionarse fuera (explotando “el prestigio del Ateneo”) e incluso sacar algún beneficio económico. Gente carente de ideas, capaz de poco más que chismorreo, cuya apatía se transformaba en actividad frenética para hundir cualquier iniciativa.  Con todo, me divertí bastante durante un tiempo.

Una diversión algo extraña, ¿no?

No del todo: hice algunos buenos amigos, lo menciono también en Adiós a un tiempo. Las intrigas, los ataques, las conspiraciones por aquí y por allá eran tan grotescas, tan malintencionadas y pueriles, que daban risa, y de ahí salió, aunque desfigurándolo mucho, lo de El erótico crimen del Ateneo, cuya trama debo en parte a mi amigo Campillo, fallecido hace meses (https://www.piomoa.es/?p=10344).  En torno a la novela hay también otra historia, de Moh Ul-sih, que algunos ponen en duda (http://blogs.libertaddigital.com/presente-y-pasado/ha-muerto-moh-ulsih-1893/3.html). Durante un tiempo lo pasaba bien poniéndolos en evidencia, lo que me valió odios auténticamente feroces. Yo los atacaba para proteger mis iniciativas, pero finalmente me harté. En Adiós a un tiempo menciono algunos aspectos realmente cómicos. Pero finalmente concluí que estaba perdiendo el tiempo y tomé la mejor decisión: dejar aquello y dedicarme a investigar  cómo se gestó la guerra civil.

¿No intentó apoyarse en los jóvenes?

Lo intenté un poco, pero me di cuenta de cuánto habían cambiado con respecto a mi generación. Había muchos jóvenes, estudiantes o que reparaban una oposición. Fuera de eso, a casi ninguno le preocupaba otra cosa. Eso siempre había sido lo normal, pero en mi tiempo había una pequeña minoría que leíamos de todo, discutíamos  y nos interesábamos por temas políticos, filosóficos, económicos… Lo trato en mi próxima novela Cuatro perros verdes. Uno esperaba que esa pequeña minoría seguiría existiendo, y que precisamente debía encontrarse en el Ateneo, donde no había la especialización por facultades. Pero las excepciones eran escasísimas. Y otra cosa que se notaba era el ambiente trepa, a menudo muy desvergonzado,  que predominaba entre ellos, ya tan jóvenes. Así que, como digo, pensé que allí no tenía nada que hacer. No sé cómo será ahora, porque llevo  más de veinte años fuera. Ojalá haya mejorado algo. Fue también una buena experiencia para entender los problemas de la democracia, pues era casi una democracia asamblearia.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Pío Moa, Ul-Sih Moh]Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Pío Moa]
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Historia criminal del PSOE: Una vez derrotada la insurrección del PSOE y los separatistas catalanes en 1934, se abrió la posibilidad de una rectificación en la línea socialista a favor de la posición de Besteiro,  pero esta no se produjo. Por el contrario, el PSOE desató una gigantesca campaña de calumnias al gobierno por supuestas atrocidades en la represión  de Asturias. La campaña, apoyada por la II y III Internacionales y por la masonería, alcanzó gran repercusión internacional, y dentro de España envenenó de odio los ánimo en un grado que se manifestaría al reanudarse la guerra civil en 1936. Esa campaña la he analizado a fondo por primera vez en El derrumbe de la República,  y en esta sesión de Una hora con la historia reproduzco parte de ella. Fue una campaña esencial para entender lo que después ocurrió en España. El PSOE había fracasado en su asalto armado a la república, pero consiguió saltar del banquillo de los acusados al estrado del fiscal, intensificando los odios sociales que impedirían el asentamiento del régimen después de la tremenda sacudida de octubre del 34,  y conducirían al Frente Popular y  a la reanudación de la guerra con un encono feroz:  https://www.youtube.com/watch?v=jOlZ7YuOqDQ

 

 

 

 

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