UNA HORA CON LA HISTORIA
133 – Historia criminal del PSOE (13): Los insurrectos en Asturias vacilan. https://www.youtube.com/watch?v=Wa_-VTEs_5k
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La respuesta cristiana
Hemos visto cómo Jayam y Russell contestan a la inquietud humana por su destino. Obviamente a esas preguntas han contestado de diversos modos religiones y pensadores, pero aquí tiene interés exponer la perspectiva cristiana. Tanto en Russell como en la mitología germánica como en del cristianismo hay una perspectiva clara del “fin de los tiempos, al menos de los tiempos de la humanidad: “Se levantará una nación contra otra y una raza contra otra. Habrá grandes terremotos, pestes y hambre en una y otra parte. Se verán también cosas espantosas y señales terribles en el cielo (…) Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas (…) Los hombres morirán de espanto con solo pensar en lo que le espera al mundo, porque las fuerzas del universo serán conmovidas. Y entonces verán al Hijo del Hombre viniendo poderoso y glorioso en medio de las nubes” (Lucas. Prácticamente lo mismo en Marcos y Mateo).
La diferencia con Russell es doble: por una parte el fin del mundo, al menos del mundo humano, no se presenta como el triunfo de la materia “ciega al bien y al mal”, sino como el triunfo del espíritu (Hijo del Hombre). Con ello queda implícitamente explicado por qué el hombre resulta tan distinto de la ciega materia, en cierto modo opuesto a ella en su exigencia de sentido, cosa que en Russell queda inexplicable: porque en el hombre hay, se supone, una chispa del espíritu, de la divinidad. El sentido supone la moral, que tanto en Jayam como en Russell se diluyen. En Jayam, la moral se presenta como una exigencia fútil (“Acepta cualquier goce que te ofrezca la vida: no hay nadie que cuente nuestros vicios y virtudes”) o arbitraria (“Señor, tendiste mil celadas en mi camino, y después me amenazaste: Ay de ti si no sabes escapar a estos peligros“.) En Russell , la moral es igualmente inútil, ya que el hombre aparece inevitablemente como un producto de la ciega materia.
En la visión cristiana, el bien y el mal están presentes en la idea de la salvación: se salvarán los buenos, los que sigan la luz de su chispa de divinidad, y se condenarán los que opten por la materia. No queda claro si el seguimiento de esa luz se manifestará en las obras o en la mera fe en el Hijo del Hombre, o bien en una mezcla poco clara de ambas cosas. Para Lutero, solo es exigible la fe, que Dios proporciona gratuitamente a quien quiere, y que ella se manifestará en una especie de disposición a hacer el bien por pura propensión espontánea. Es muy opinable la cuestión de si el propio Lutero manifestaba esa disposición. Dejo aparte las complicaciones de por qué Dios ha juzgado necesario sacrificarse por el hombre para salvar a este.
Por lo demás es un error sacar conclusiones religiosas de la ciencia o científicas de la religión. La ciencia es amoral y metodológicamente evita la idea de sentido, sin negarlo. La esencia de la religión es el sentido y en consecuencia la moral, y prescinde de la ciencia, sin negarla tampoco. Pero está claro que la relación entre ambas viene siendo poco armónica.
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Personajes simpáticos
–¿Tantas cosas en una ficción? Sí, en una ficción puede haber muchas cosas o puede haber muy pocas. La mayor parte de la literatura, creo yo, refleja un estado de la sociedad y un tiempo, pero las obras de mayor calado permanecen siempre. El Quijote revela mucho sobre la sociedad española de la época, La Ilíada sobre la Grecia micénica. Se las ha querido analizar “científicamente” según ese criterio, pero es absurdo. Un resto material, una herramienta de aquellas épocas, solo tienen valor para los arqueólogos o como curiosidades. Sin embargo esas obras literarias valen en cualquier otra sociedad y en cualquier otra época.
–En la parte de semblanzas de tu libro sobre el Frente Popular, los personajes permanecen. Ahora vemos cómo se repiten.
–Ese es un problema de la sociedad española, que reproduce unos caracteres particulares. En ningún otro país de Europa por lo menos, vuelve algo como el Frente Popular.
–Yo discrepo. En toda Europa vamos a algo parecido.
–Eso, cualquiera sabe… En la discusión entre los separatistas, al final del Erótico crimen, el personaje más simpático me es Aixa Modrejón Cogolludo. Es simpatiquísima. ¡Y aquellas críticas al gallego por poner el día de la patria gallega el día de Santiago Matamoros…! La pobre se queda desolada por semejante injuria a su adorado Al Ándalus. Es una chica encantadora, disfruté mucho con sus cartas, siempre pidiendo armonía y cooperación entre los separatistas de aquí y de allá frente al enemigo común. ¡Y cómo replica a la altanería del catalán.
–Pues para mí, el más simpático es Bofarull i Bofarull, cuando va de carolingio por la vida… Él y su discípulo Ripollet i Bohígas, y sus andanzas por Grecia y por Galicia. ¡Qué bien las describe, el chaval!
– Pero eso es lo que decía Pujol, que los catalanes son carolingios y los demás visigodos…
–¡Cómo fustiga a los demás desde su altura carolingia! ¡Y cuando demuestra que el culpable del crimen del Ateneo es precisamente el más inocente, y casi le pega un tiro allí mismo! O cuando está desesperado y va a consolarse al burdel y se encuentra con el presidente del Ateneo disfrazado de prostituta oriental… Eso son estampas negras como la vida misma, que dice el anuncio.
–Para mí es tan buena como Sonaron gritos y golpes, cada una en su estilo. Te felicito.
–Pero habréis visto que los comentarios son muy desagradables, ponen la novela a caer de un burro.
–Solo son dos, unos cretinos seguramente. Y de la otra, ¿qué parte os parece mejor?
–Casi todos dicen que la segunda, la de Rusia. A mí, como psiquiatra, bueno, en esto como psicólogo, me parecen más interesantes las dos intermedias en Madrid, donde describen el aburrimiento y la soledad, y el malestar psicológico de Alberto, y su mal comportamiento con Carmen… Y el grupo pintoresco de la pensión, el aspirante a escritor gallego que termina liándose con una rica de su pueblo y olvidando todo aquello. Son lo que me ha dado más impresión de realidad. Quizá las descripciones son demasiado sobrias, yo me había extendido más en todo eso. En las otras partes la acción se come un poco a la psicología, me parece a mí.
Un detective catalán penetra en el sórdido mundo de la intelectualidad organizada madrileña. Una novela negra como la vida misma: https://www.amazon.es/El-er%C3%B3tico-crimen-del-Ateneo-ebook/dp/B07GD83ZN8

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