**España sufre un golpe de estado permanente, con derivas totalitarias, por el gobierno y los separatistas. Políticos y partidos se mueven como sonámbulos sobre una población en gran parte embrutecida moral y sexualmente. Efecto de tres décadas de auténtica “cultura” del embuste.
**Preguntan muchos: “¿qué va a pasar?”. Respondo: “pregúntate qué puedes hacer”. Recomendación que hacía Julián Marías cuando toda la basura actual comenzaba a acumularse.
**Contra lo que muchos piensan, oponerse de frente a la histeria feminista, homosexista y similares quitaría a VOX muy pocos votos y le añadiría muchos más. Hay millones de españoles hartos y acobardados por la demagogia de esos y esas canallas, que necesitan un discurso claro y un cauce político, de los que les han privado PP y C´s.
**No solo la monarquía y la Iglesia y el ejército lo deben TODO a Franco, como ha señalado el general Chicharro. También se lo debe la democracia. ¿O alguien cree que esta podría venir de la oposición al franquismo, prácticamente toda ella comunista y/ o terrorista?
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Jayam y las revelaciones religiosas
La deslumbrante visión sintética de Jayam sobre la situación humana implica tres preguntas distintas: “¿Por qué he sido traído al mundo? ¿Para qué estoy en él? ¿Por qué seré expulsado de él?”. Aunque la primera pregunta pueda estar mal hecha, ya que presupone un “yo” anterior a su propia vida, en conjunto basta plantearlas así para entender de entrada la imposibilidad de una respuesta racional. Y sin embargo, en esas preguntas se encuentra la raíz de la religión, la moral y la filosofía que recorren la existencia de los pueblos y de la humanidad entera, la angustia difusa en el plano individual y la preocupación especial hasta obsesiva de algunas personas.
Como la psique humana no puede admitir esa imposibilidad, que privaría de todo sentido y claridad a su propia vida, elabora de todas formas una respuesta, que no puede ser racional, pero sí sentimental e imaginativa. Según Comte, el ser humano pasaría de la etapa religiosa (teológica) a la filosófica (metafísica, de la Ilustración) y científica (positiva). Hay ahí un error de base, porque la ciencia no da respuesta positiva, precisamente, a la inquietud humana, sino que, por método y concepción, elimina la noción de sentido; y la crítica racional de la religión lo que produce son ideologías, especie de religiones sucedáneas, y todas ellas remiten a alguna forma de fe: hay que creer porque no es posible conocer.
Las religiones, como las ideologías, parten de alguna “revelación” otorgada a alguna persona particular. Revelación sobre la causa y sentido de la condición humana. Moisés, Buda, Jesús, Mahoma, por citar unos cuantos. El propio Comte, Locke, Adam Smith, Marx, Bakunin, Mussolini o Hitler en el ámbito de las ideologías. Las exposiciones de todos estos equivalen igualmente a revelaciones, con una diferencia sobre las religiones, a las que tratan de superar: que tratan de eliminar la idea de un poder más allá del humano, con lo que terminan cortando la raíz de la moral.
Consideremos ahora otra situación: la de unos seres más o menos humanos que conocieran las repuestas a las preguntas de Jayam: ¿qué consecuencias tendría tal conocimiento?
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Varela Ortega y la División Azul
Antes de entrar en la cuestión de la autarquía haremos un inciso sobre la División Azul, otra manifestación típica del espíritu prevalente en España por entonces, y que permitió al país mantener la neutralidad contra todas las tentaciones y presiones, reconstruirse con sus propias fuerzas y derrotar al maquis y al aislamiento. Según Varela, Hitler fue reacio a la participación de extranjeros en su guerra (se ve que no tuvo éxito en ello, pues participaron hasta dos millones entre italianos, rumanos, húngaros, bálticos y finlandeses, aparte de unidades menores de voluntarios franceses, holandeses, noruegos y otros, unidades de caucásicos y musulmanes, más los rusos de Vlásof y los auxiliares rusos y ucranianos (hiwis, quizá hasta un millón). Varela da a entender que Hitler solo apreciaba a los finlandeses, y entre los demás cuenta a la División Azul “en parte voluntaria” (tan “en parte” que bastantes voluntarios tuvieron que quedarse al no haber plaza para ellos, y no faltaron oficiales que debieron luchar como simples soldados).
La intervención de la DA habría sido por lo demás “irrelevante”, dice Varela, lo que parece lógico en una guerra en que las divisiones de un lado y de otro se contaban por centenares. Pero esa lógica falla. Los españoles no solo lucharon de modo destacado contra fuerzas soviéticas muy superiores, sino que contribuyeron decisivamente a frustrar una de las mayores ofensivas soviéticas, en torno a Leningrado. Esta ofensiva, diseñada a imitación de la de Stalingrado por Zhúkof –probablemente el general más exitoso de la guerra en cualquiera de los ejércitos– debía liberar la asediada ciudad cercando a grandes fuerzas alemanas mediante una tenaza desde los arrabales de Leningrado al norte y desde el Vóljof al este. A la DA le correspondió frenar, en Krasni Bor, el brazo norte de la tenaza, soportando el bombardeo más intenso de la guerra en un sector estrecho (5 kms.). Y lo frenó, en condiciones casi imposibles. El brazo del Vóljof lo frenaron los alemanes, que no tuvieron que aguantar allí un ataque tan terrorífico. De tener éxito, la ofensiva habría causado un desastre de grandes proporciones a la Wehrmacht. Como fue uno de los pocos fracasos de Zhúkof, los soviéticos procuraron olvidarlo, pero lo referente a esta ofensiva está bien estudiado. Así que el papel de la DA fue algo menos irrelevante de lo que quiere suponer el señor Varela Ortega.
Aunque abundaron los roces entre españoles y alemanes (estos solían encontrar a los hispanos poco disciplinados y propensos a tratar con demasiada familiaridad a judíos y civiles rusos), Hitler desde luego apreció el esfuerzo de la DA, a la que concedió privilegios que no tenían otras fuerzas extranjeras. Su jefe, Muñoz Grandes obtuvo una de las condecoraciones más valiosas, recibiendo la tropa una lluvia de cruces de hierro y otras medallas. Además, la DA tuvo un comportamiento ejemplar con la población civil rusa, y ningún intento de achacarle crímenes de guerra se sostuvo. Fue probablemente la unidad de su tipo más humanitaria de las que lucharon en el este o el oeste. En años aún recientes ha habido encuentros entre veteranos soviéticos y españoles, y del aprecio alemán cabe destacar el abrazo de Helmut Kohl en el alcázar de Toledo, a “un miembro de aquella heroica división”. Un ex divisionario, hace bastantes años, me comentó que había viajado por Alemania a finales de los años 50. No sabía alemán, pero al declarar que había estado en la Blau División, le multiplicaban las atenciones.
La DA juró fidelidad a Hitler “para derrotar al bolchevismo”, no para construir la Gran Alemania a costa de los rusos, objetivo que por lo demás desconocían. Fueron, cortesmente, a “devolver la visita” que la URSS había hecho a España en la guerra civil. Contra diversas versiones, Franco envió la DA como una retribución por la ayuda recibida en la guerra civil, pensando, como casi todo el mundo entonces, que apenas llegaría para desfilar por la Plaza Roja. Luego la situación varió radicalmente, y por fin, tras Stalingrado y Kursk, el temor a que pudiera quedar cercada y aniquilada como tantas otras divisiones alemanas, lo cual sería un golpe muy duro para el régimen, decidió retirarla, en octubre de 1943 (quedó una representación simbólica). Hasta ahí llegaba su compromiso con Hitler.
No entro aquí en las disquisiciones rebuscadas y embrolladas de Preston, Núñez Seixas y tanto otros, a quienes Varela da un crédito francamente excesivo, sobre los motivos de la división, por lo demás clarísimos y fáciles de entender. Cabría recomendar a Varela más respeto por aquella “heroica división” y menos por las interesadas interpretaciones inglesas (aunque desde hace años hay estudios de expertos militares ingleses muy favorables a la DA). Cabe recomendar aquí la reciente obra, prácticamente definitiva, del máximo especialista en el tema, C. Caballero Jurado: La División Azul, de 1941 a la actualidad, con una aguda sección de comentario bibliográfico.


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Tolstói sobre literatura
Tosltói cambió a lo largo de su vida sus opiniones sobre literatura, religión o sobre la vida en general. Es interesante esta sobre literatura, de 1865, en carta a un conocido:
“Y lo más importante. Sus dos novelas versan sobre temas de actualidad. Los problemas del zemstvo, de la literatura, de la emancipación de las mujeres, etc., aparecen en su obra en primer plano con intención polémica, cuando esos problemas, en el mundo del arte, no solo no tienen ningún interés, sino que son inexistentes. Ustedes, en los medios literarios de Petersburgo, confieren importancia al problema de la emancipación de las mujeres o al de los grupúsculos literarios, cuando en realida ese tipo de problemas se agitan en un pequeño charco de agua sucia que solo parecen océanos a quienes, por obra del destino, se encuentran metidos en el charco, Los objetivos del arte no tienen absolutamente nada que ver con los objetivos sociales. La misión del artista no es la de resolver con éxito un problema, sino la de hacer que la gente ame la vida en todas sus infinitas e inagotables manifestaciones . Si me dijeran que puedo escribir una novela gracias a la cual se establecerían de manera irrefutable los puntos de vista que, en lo tocante a las cuestiones sociales, a mí me parecen correctos, no le dedicaría ni dos horas de trabajo; pero si me dijeran que lo que escribo lo leerán dentro de veinte años los que hoy son niños y que les hará llorar y les hará reír y hará quea amen la vida, le dedicaría toda mi vida y toda mi energía”.
¿Qué les parece?
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