PSOE (III) La técnica del terror (b) / El proyecto de vida de Azaña

Los milicianos socialistas madrileños, llamados “chíbiris” por el estribillo de canciones obscenas que solían entonar,  se adiestraban en el parque de la Dehesa de la Villa y en el bosque de El Pardo. Allí, el 10 de junio, durante una reyerta, un falangista de 18 años, Juan Cuéllar, fue apaleado hasta morir, quedándole el rostro irreconocible por los golpes. Esta vez los de Ansaldo no postergaron la represalia. Cuando un autocar traía de vuelta de El Pardo a jóvenes socialistas, dispararon contra ellos desde un automóvil, matando a una chica, llamada Juana Rico, de la que se decía que había orinado sobre el cadáver de Cuéllar e hiriendo a otro. Aquel día, José Antonio se salvaba de un nuevo atentado al confundir los atacantes la matrícula de su coche.

  Los falangistas habían soportado sus bajas con estoicismo, pero el PSOE reaccionó a esta primera suya  con una agitación descomunal. Juana Rico fue convertida en símbolo, su entierro en una gran manifestación. El Socialista, órgano del partido que describía a los que venían de entrenarse  en la Dehesa de la Villa como  “niños y mujeres obreras”, ponderaba el aspecto marcial del impresionante acto, con asistencia de 10.000 personas, y advertía: “Un día formularemos la factura”. El poeta Rafael Alberti  la glorificó en un poema. Wenceslao Carrillo, padre de Santiago , dijo:  “Los que asesinaron a Juanita Rico iban contra las ideas (…). La vida de Juanita no hay más remedio que vengarla”. Contra las ideas… A los pocos días  la sede de Falange era ametrallada, dejando dos heridos.

   El atentado de Falange sería seguido de algunos más, en número menor que los sufridos,  hasta octubre, cuando el PSOE y los separatistas catalanes lanzaron su revolución.  El gobierno centrista del Partido Radical, apoyado por la CEDA,  reaccionó contra la Falange con mucha más energía que contra los socialistas . El ministro de Gobernación, Salazar Alonso, persiguió sus organizaciones, cerró sus locales e hizo detener a decenas de sus miembros, incluyendo en una ocasión al propio José Antonio, liberado enseguida por su inmunidad parlamentaria. El entierro del falangista Cuéllar hubo de realizarse muy de mañana y sin concentraciones, mientras que fue autorizada una concentración por Juana Rico. En Asturias  se prohibían conferencias del líder falangista, mientras que el PSOE y la UGT tenían permiso para organizar toda clase de actos y exaltaciones abiertamente revolucionarias, y sus organismos recibían cuantiosos fondos oficiales, como tres millones y medio de pesetas  al Sindicato Minero, que preparaba activamente la revuelta.

   Los falangistas creían que Gil-Robles atizaba la represión contra ellos por temor a verse debordado: “La CEDA, así, tras la cortina, promueve nuestras persecuciones. Las gentes de la CEDA son maestras en la insidia: no hay órgano mejor que su periódico para recoger y divulgar  cuantas falsas especies pueden perjudicarnos”, escribía José Antonio.  El  cual fue imputado en las Cortes, el 3 de julio, por tenencia ilícita de armas. Inesperadamente el líder socialista Prieto salió en su defensa recordando que muchos congresistas tenían armas (y las llevaban a las Cortes). José Antonio se expresó con frases muy agradecidas a  Prieto, frases que Ansaldo consideró inaceptables y tramó un complot para destituirle, aunque el destituido sería él.

   Los socialistas no atacaron solo a la Falange. El 7 de febrero el diputado Álvarez de Lara había presentado al Congreso un informe sobre la situación en Jaén: “Con el régimen de alcaldes socialistas no hay paz ni sosiego (…) Se están cometiendo asesinatos como el de Torredonjimeno, como el de Marmolejo, donde la víctima, después de caer del caballo, fue rematada; como el del labrador de Mengíbar llamado Valdivia (…) Acaso se diga que la conducta de los patronos ha originado todo esto (…) pero los patronos no pueden dar más ni menos jornal, porque la agricultura está arruinada”. Denunció también cómo los alcaldes socialistas gastaban grandes cantidades en gastos de representación y otros inútiles, y que no había modo de controlar sus cuentas.

Portada

 La CEDA quiso demostrar que era una fuerza de masas  convocando en El Escorial,  para el 20 de abril,  una concentración de sus juventudes. El PSOE conminó: “Somos millares y millares los que iremos de toda España a impedir ese crimen contra la clase obrera. Y si el gobierno lo autoriza,  habrá un día de luto en El Escorial”. Los socialistas boicotearon el acto con sabotajes, apedreamientos de trenes y autobuses, y paros en empresas, a veces impuestos pistola en mano. S. Carrillo rememora: “Por primera vez habían actuado de diversas formas las milicias que estábamos organizando”. La víspera de la concentración unos pistoleros del PSOE ametrallaron desde un coche  a un grupo de cedistas cuando bajaban del autobús que los había traído a Madrid, haciéndoles un muerto y un herido grave.  Exasperado, Gil-Robles exclamó:  “No podemos con este estado de cosas. Tenemos que defendernos; llegaremos incluso a convertirnos en fieras como ellos”. Y en El Escorial afirmó: “Actuamos siempre dentro de la legalidad (…) (pero) ¡que la revolución se eche a la calle! Nosotros nos echaremos también”.

 En septiembre, poco antes de la insurrección armada, la CEDA llamó a otra concentración en Covadonga, y los socialistas volvieron a sabotearla con huelgas, cortes de carretera y ferrocarril, tiroteo de automóviles, etc. Hay que señalar que la CEDA, aunque mucho menos hostigada que la Falange, nunca replicó en el mismo plano, y las reuniones y mítines monstruo de los socialistas pudieron celebrarse con tranquilidad y hasta apoyo de las autoridades centristas.

   Varios años más tarde, Prieto lamentaría aquellas políticas, achacando a sus juventudes actos como si fueran espontáneos, aunque realmente estaban impulsados desde la dirección del partido.  Las juventudes tenían adjudicado precisamente el papel de punta de lanza de la revolución, y su terrorismo era parte de su entrenamiento. Porque Prieto y Largo Caballero,  con sus huestes y una vez marginado Besteiro, preparaban activamente en toda España una acción mucho más grave: el asalto armado no solo al gobierno salido de las urnas, sino a la república, para destruir lo que esta tenía de democrática –tampoco mucho, la verdad– e implantar su propia dictadura, que llamaban  “del proletariado”.

   Interesa constatar la técnica del terrorismo empleada por el PSOE (como por la ETA y otros) consistente en envolver sus asesinatos en una ola de victimismo puramente artificial, como había denunciado José Antonio. En nuestra época, el victimismo es el mejor disfraz de la tiranía y los golpismos. El problema radica en que los líderes y doctrinarios del PSOE, cuyo bajo nivel intelectual señalaría Besteiro, creían tener la receta para alumbrar una sociedad feliz y emancipada de todos los males, achacados estos a “la burguesía” y en general a la derecha. Esa receta ideológica les daba derecho a mentir, provocar y golpear, mientras que las réplicas sufridas se consideraban crímenes inexpiables.  Y por ello deseaban la guerrea civil, con sus propias palabras, y la organizaban activamente.

   Debe señalarse que esa técnica continúa hasta hoy. Jamás el PSOE, en su criminal historia, ha expresado el menor remordimiento por acciones como las mencionadas o por la inaudita crueldad de la persecución religiosa y política durante la guerra. Por el contrario, siempre las ha disimulado con victimismo o las  ha recordado con jactancia.

Y tras este breve resumen pasamos a examinar cómo el PSOE –en compañía de los separatistas vascos y catalanes, y de las izquierdas republicanas de Azaña– realizaban a lo largo de 1934 amplias maniobras desestabilizadoras al tiempo que practicaban el terrorismo mencionado. Tales maniobras culminarían en la  insurrección armada de octubre de aquel año.

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(Tertulia)

En Por qué el Frente Popular perdió la guerra, la parte dedicada a biografías de sus líderes me ha parecido demasiado escueta. La de Azaña me ha parecido la mejor….

–Se trata de semblanzas para mostrar brevemente el papel y el destino de los personajes. Claro está que podrían haberse desarrollado mucho,  como pasa con las otras tres partes. Espero  que den lugar a debates y ampliaciones.  De hecho existen cientos de libros biográficos o sobre mil cuestiones particulares de la guerra. Pero esta es una obra de síntesis. Sobre Azaña, Largo, Prieto y otros yo mismo he escrito mucho más, pero lo que me importaba  en este libro era mostrar su coherencia política y personal a partir de sus ideas básicas y proyecto de vida. O piensa en Federica Montseny, a la que he dedicado un ensayo crítico, por lo demás muy poco conocido. 

 Pero de Azaña, tú sostienes que solo figuró como disfraz supuestamente democrático de la revolución. En cambio le das más extensión que a otros.

–Eso es por dos razones: porque cubrió toda la época de la república y la del Frente Popular, dando una apariencia de continuidad a ambos regímenes; y porque mantuvo hasta el final su proyecto de vida política (y no solo política). Azaña es una figura trágica en mayor medida que los demás. Se hizo un proyecto de vida en la juventud, aunque eso no lo toco en este libro, pero sí en otro, sobre Los personajes de la república. La cosa queda muy clara en su libro El jardín de los frailes,  magníficamente escrita, donde se expresa su odio a la España tradicional y cierta megalomanía que le hace creerse predestinado a destruir todo aquello. También era consciente desde muy joven de su superioridad intelectual sobre su medio, y esa consciencia resalta con gran fuerza en sus diarios de la república. Luego, los diarios de la guerra son más bien un interminable quejido. Pero estos aspectos no los trato en la semblanza de Por qué el Frente Popular perdió, sino que parto de su discurso en el Ateneo, en vísperas del golpe militar con que pensaban traer la república, porque en él se encuentran todas las claves de su acción posterior.

¿Trágico Azaña? ¿No sería más justo decir que ocasionó una tragedia? ¿Mil tragedias?

–Bueno, ahí está la misteriosa imbricación del destino de los dirigentes y de los pueblos.  Pero digo trágica en el sentido preciso de las tragedias griegas: los personajes argumentan muy bien sus razones y motivos, y sin embargo una fuerza impalpable les lleva al desastre.  Esa fuerza viene a ser lo que llamaban la hibris, la desmesura o soberbia. Azaña concibió un magno proyecto de destrucción de la España tradicional dirigiendo a  “los gruesos batallones populares” o algo así. La expresión en sí misma es despectiva, él sería la inteligencia y los “gruesos” la fuerza bruta. Él pensaba que la obra de demolición que se proponía alumbraría por sí misma una sociedad mucho más ilustrada y libre. La realidad fue que su inteligencia no era tanta como él suponía, que no había apreciado la de los gruesos batallones, y que sería arrastrado por ellos. Es cierto que en toda tragedia hay algo cómico, y las lamentaciones de Azaña en sus diarios de guerra tienen también algo de cómico por su empeño en descargar las culpas sobre los demás, sobre los “gruesos”, cuya estupidez y falta de talento no se cansa de señalar. Creo que esa dinámica y esa lógica, muy en síntesis, queda expresada en este libro, pero quien tenga curiosidad puede ampliarla en Los personajes de la guerra vistos por ellos mismos.

 Yo no creo en eso de los proyectos de vida. Estuvo muy de modo hablar de eso en los años 20 o 30, pero la inmensa mayoría de la gente no se hace proyectos de vida, simplemente se adapta a lo que la vida va imponiéndole.

–Sí, hay las dos cosas. Pero creo que en la adolescencia o la juventud todo el mundo se hace un proyecto, aunque sea poco impreciso. Hay quienes aspiran a la gloria como grandes poetas o pintores o políticos o científicos, pero esos son pocos. La mayoría piensa más bien en conseguir un empleo que les permita vivir con desahogo, casarse y tener familia. Esto también es un proyecto. Luego están los avatares imprevisibles que les presenta la vida: el trabajo puede ser bueno o malo, pueden hacerlo mejor o peor, pueden elegir un cónyuge que les vaya bien o no, los hijos pueden salir mejor o peor, qué sé yo… Sus  comicidades o tragedias o bienandanzas e fortunas no pasan de un círculo estrecho. Pero quienes se plantean grandes aspiraciones influyen sobre muchísima gente más, sobre países y sociedades enteras. Incluso durante siglos.

Pero me parece que el caso de Negrín no se ciñe a ese modelo. Quiero decir que tiene poco que ver con Azaña…

–Tienes razón,  es un caso muy diferente del de Azaña. Quizá aspiró solo a ser un médico destacado, y ya veis…

 

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Historia criminal del PSOE (II): El PSOE pierde las elecciones y opta por el terrorismo (a) /Peligro para VOX

Las elecciones de noviembre de 1933, después de dos años de caos y violencias izquierdistas, dieron una abultada mayoría a la derecha, representada sobre todo por  la CEDA  y el Partido Republicano Radical de Lerroux. Los partidos republicanos de izquierdas se vinieron abajo, y el PSOE cayó de  115 a 59 escaños. La lección que extrajeron los socialistas (salvo Besteiro, a quien marginaron Prieto y Largo Caballero) fue que había llegado la hora de imponer la “dictadura del proletariado”, es decir, del propio PSOE, para implantar un régimen de tipo stalinista, muy admirado entonces los socialistas. Largo Caballero, principal líder del partido, comenzaría a ser llamado el Lenin español.

Parte del plan de acción consistió en el terrorismo, a cargo de las Juventudes socialistas. A principios de febrero, la dirección de estas envió a sus secciones una circular: “Estamos en pleno período revolucionario (…) Nuestras secciones tienen que colocarse en pie de guerra”. En adelante las circulares debían interpretarse como “órdenes”, y  la primera de ellas consistía en organizar  “milicias juveniles armadas”  con “disciplina rígida e inflexible”, pues “la revolución se organiza como una guerra”, de la que las juventudes serían “la principal fuerza de choque”. Informaba de la decisión de “articular un movimiento revolucionario de acuerdo con la dirección de Partido Socialista” y por la “implantación del poder totalitario del proletariado”.  La revista de las Juventuides Renovación  repetía machaconamente: “¡¡Estamos en pie de guerra!! ¡Por la insurrección armada! (…)  La guerra civil está a punto de estallar sin que nada pueda detenerla”. Etc.

Cuatro meses antes, en octubre del 33, se había fundado la Falange por José Antonio Primo de Rivera. Este era un joven  abogado de 30 años, buen prosista, con cierto espíritu poético y un escepticismo intelectual poco adecuados para un líder fascista. No muy admirador de Mussolini, y menos aún de Hitler, creía que la época liberal tocaba a su fin en el mundo, y que algo parecido al fascismo libraría a España de una revolución bolchevique  y le abriría una nueva época de gloria e influencia.  Su escasa convicción se mostraba también en su reiterada disposición a ceder el papel de caudillo regenerador del país a Gil-Robles o incluso a Prieto o Azaña. A su juicio, el país estaba enfermo y decaído por falta de espíritu patriótico, y él insistía en su mensaje por un especial sentido del deber.

Su programa tenía más contenido estético que práctico, y había de realizarse por voluntad de una élite rectora ejemplar, con espíritu  “mitad monje, mitad soldado”. Trató también de formar una élite intelectual, literaria y de pensamiento.  Sumó pocas adhesiones. En 1934 se unieron a la Falange las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) fundadas por Ramiro Ledesma Ramos, , joven matemático e intelectual, este sí resueltamente fascista. Pero ni separados ni juntos lograron hacerse con un espacio político significativo, y pronto se dio una lucha por el poder de la que Ledesma salió expulsado.

A pesar de su debilidad, o por eso, la Falange fue elegida por los socialistas como blanco preferente de su terrorismo, hasta crear una espiral de violencia. Si uno atiende a las versiones históricas difundidas por los Preston, Juliá, Tuñón de Lara, Sheelagh Ellwood  y compañía, los causantes de esa espiral habrían sido los falangistas, de quienes se invocan frases como “la dialéctica de los puños y las pistolas (cuando se ofende a la justicia o a la patria)”, ocultando cuidadosamente los propósitos anteriores  socialistas de extrema violencia en pro de un régimen a la soviética. Tagüeña lo explica algo mejor: “Las calles se ensangrentaban con motivo de la venta de FE, órgano de Falange Española, ya que grupos armados socialistas estaban dispuestos a impedirlo. Hubo algunas represalias (…) pero los falangistas  llevaron, al principio, la peor parte”. Los socialistas asesinaban para impedir la expresión ajena. Actualmente se contentan con planes para multar y encarcelar.

Ya durante la campaña electoral de noviembre del año anterior, un joven de las JONS había muerto acuchillado en Daimiel por  socialistas, y José Antonio había salido ileso de un atrentado que había dejado  un muerto  y una mujer herida grave. En enero, nuevos atentados aumentaron el número de víctimas, con asesinatos como el de un joven de 18 años por vérsele comprar el periódico FE. Sistemáticamente, los socialistas envolvían sus atentados en denuncias victimistas de supuestos crímenes “fascistas”. El socialista Hernández Zancajo era particularmente agresivo en las Cortes, y José Antonio le replicó el  1 de febrero: “Frente a esas imputaciones de violencias vagas, de hordas fascistas y de nuestros asesinatos y nuestros pistoleros, yo invito al señor Hernández Zancajo a que cuente un solo caso con nombres y apellidos. Mientras yo, en cambio, digo a la Cámara que a nosotros nos han asesinado a un hombre en Daimiel, otro en Zalamea, otro en Villanueva de la Reina y otro en Madrid, y está muy reciente el del desdichado capataz de venta del periódico FE, y todos estos tenían nombres y apellidos, y de todos se sabe que han sido muertos por pistoleros que pertenecían a la Juventud socialista”.

Los atentados continuaron. En enero y febrero cayeron otro falangista en Éibar  y uno más en Madrid, aparte de varios heridos. José Antonio trataba de frenar el ansia de venganza de sus seguidores: “Una represalia  puede ser lo que desencadene en un momento dado (…) una serie inacabable de golpes y contragolpes. Antes de lanzar así sobre un pueblo el estado de guerra civil, deben los que tienen la responsabilidad del mando medir hasta dónde se puede sufrir y desde cuándo empieza a tener la cólera todas las excusas”.  El gran problema era que el gobierno, pese a estar en manos del centro-derecha, no cumplía su responsabilidad elemental de investigar y perseguir a los agresores, con los que estos adquirían una gran sensación de impunidad y las víctimas quedaban desamparadas.

La respuesta de Falange se limitó a peleas a puñetazos, asaltos a locales de la FUE, colocación de banderas de Falange en sedes socialistas, etc. El 9 de febrero un militante del PSOE asesinó a Matías Montero, jefe del sindicato universitario falangista. La crispación subió de tono, pero tampoco entonces estalló la represalia. Los monárquicos alfonsino incitaban a la Falange ridiculizando las siglas FE como “Funeraria Española” y a José Antonio como “Juan Simón”, por la conocida copla. Trataban de empujar a la Falange a hacer el “trabajo sucio”. Ellos habían dejado caer sin resistencia a Alfonso XIII, de hecho lo habían empujado a huir, y poco después conspiraron con plena ineptitud contra la república. En marzo de 1934 planearían con apoyo de Mussolini  un golpe armado que quedaría en agua de borrajas. Dada su escasa afición al riesgo, los alfonsinos trataban de apoyar otros movimientos desestabilizadores (incluso anarquistas, según el monárquico Sainz Rodríguez). Para su frustración, José Antonio declaró  oficialmente que Falange “no se parece en nada a una organización de delincuentes ni piensa copiar los métodos de esas organizaciones”.

Pero la situación empeoraba.  Las juventudes socialistas recibían entrenamiento paramilitar en las afueras de las ciudades y organizaban paradas  como una en San Martín de la Vega, reseñada el 10 de julio en El Socialista: “Uniformados, alineados en firme formación militar, en alto los puños, impacientes por apretar el fusil (…) Un poso de odio imposible de borrar sin una violencia ejemplar y decidida, sin una operación quirúrgica”.

En marzo y abril perdieron la vida más falangistas  en diversos puntos del país, quedaron heridos por bomba cinco obreros de la imprenta que tiraba FE,  y el propio José Antonio escapaba por los pelos de un nuevo atentado. Y la lista siguió alargándose.  Entonces  el líder falangista encargó a Juan Antonio Ansaldo, un aviador monárquico de reciente afiliación,  la formación de grupos armados. El 3 de junio, Ansaldo revistaba a 800 jóvenes dispuestos: “El entusiasmo que reinó  aquel día fue inigualable. La sensación de triunfo que produjo en aquellos hombres desafiar en modo abierto y decidido leyes y fuerzas republicanas, se les reflejaba en los semblantes y miradas de orgullo y esperanza”, recuerda Ansaldo. Así nació la “Falange de la sangre”. Y comenzaron las represalias..

(Todas las citas en Los orígenes de la Guerra Civil, ed. Encuentro).

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**VOX es el único partido que se ha opuesto a la liberticida ley de memoria histórica. Por eso creo que debería apoyar el manifiesto expuesto en este blog y reproducido más abajo, dar la mayor difusión posible a la historia que iremos exponiendo aquí  y al estudio Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Porque señalar como criminal la historia del PSOE es un paso, pero  en ese libro está fundamentado intelectualmente, y de poco serviría si solo accedieran a él unos pocos.    

 ** VOX debiera tener en cuenta que su mayor enemigo es el PP, y cometería un gran error si aceptase la “división de votos” que se les propone: los “moderados” o de centro, para el PP, los radicales para VOX. Esa trampa es peligrosa. El centrismo del PP nunca ha significado otra cosa que la estafa a sus votantes para seguir las políticas del PSOE y de los separatistas. Nunca dejó de ser así, año tras año, década tras década. Es tan solo el auge de VOX, que quisieron impedir a toda costa y finalmente en vano, lo que mueve al PP a intentar todo tipo de manejos y mañas, como el de la mesa del Congreso, trampas en que han caído muchos comentaristas. El PP, partido de señoritos resabiados e indecentes que han vivido del voto más inútil, emplea y empleará  contra VOX las maniobras más viles, que nunca osó aplicar al PSOE y los separatistas. El PP quiere recuperar a cualquier precio su poder y sus dineros y sabe muy bien que quien los pone en peligro es VOX. Hacer caso de sus nuevos cantos de sirena sería fatal para la única alternativa actual al régimen zapaterista.

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Manifiesto contra una ley tiránica y por la regeneración democrática

La exhumación de los restos de Franco  se presenta como un acto de democracia, pero el mero hecho de que  se justifique en una llamada ley de memoria histórica radicalmente antidemocrática, revela por sí solo la realidad política e histórica del designio. Dicha ley pretende imponer a la sociedad una versión partidista del pasado español, pretensión solo compatible con regímenes del tipo de Corea del Norte, la Cuba castrista o la Venezuela de Maduro. Constituye una ofensiva contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra garantizadas por la Constitución. Ofensiva que el actual gobierno, presidido por un Doctor ficticio, pretende completar con persecución penal a cuantos discrepen de sus extraños conceptos de la democracia y la historia.

El contenido de esa ley es una valoración negativa del régimen anterior y de su principal figura, Francisco Franco. Quizá sea demasiado pronto para tener una perspectiva histórica ecuánime sobre Franco y su tiempo, pero no debe ocultarse que las valoraciones de la ley proceden sobre todo de propagandas del antiguo Partido Comunista –el mayor enemigo del franquismo y  única oposición real a él, que no la tuvo democrática significativa– y de grupos separatistas. Tampoco debe olvidarse que el comunismo ha perpetrado crímenes monstruosos y aplastado las libertades  más básicas. Y lo hizo, cabe recordar, en nombre de un peculiar concepto de democracia, llamada “socialista” o “popular”. Estos datos permiten calibrar la solvencia de sus valoraciones, que ahora intentan implantarse como dogmas desde el poder. Intentan imponer un viejo totalitarismo so pretexto de “combatir” a un régimen finado hace cuarenta años, y que ya es parte de la historia de España

Hemos podido comprobar en estos años efectos de dicha ley tales como la utilización manipuladora y emocional de las víctimas de un solo bando y el ensalzamiento de auténticos asesinos como defensores de la libertad; el impulso a los despotismos, ilegalidades y golpismo separatistas; exigencias de censura en los medios contra la libertad de expresión; adoctrinamiento ideológico totalitario en las escuelas; incentivación de odios sociales reminiscentes de los que desgarraron la república, manifiestos en ofensas y ataques a locales, iglesias y sentimientos religiosos de gran parte de la población; justificación de los crímenes de ETA e incremento de agresiones, asaltos, incluso ya algún asesinato ultraizquierdista; y, en general una perturbación creciente del ambiente social y político.

   Desde hace años se oyen en la sociedad clamores de regeneración democrática frente a evidentes abusos y degradación política, condensados precisamente en la citada ley. Por todo ello, y en nombre de la necesaria regeneración, los abajo firmantes exigimos la urgente derogación de una ley tiránica,  incompatible con la libertad y la igualdad de todos los españoles. Es preciso acabar con esta peligrosa anomalía, hija de una propaganda totalitaria y falseadora de la historia,  que amenaza gravemente la convivencia cívica en paz y en libertad.

 

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Historia criminal del PSOE (I) / “Razón libertaria” / Iglesia e Hispanidad.

¿Qué le parece la frase de Abascal sobre la historia criminal del PSOE?

–Me parece muy descriptiva. Y que uno de los grandes errores de la democracia fue haber ocultado cuidadosamente esa historia, por izquierda y derecha desde la transición.  La derecha, lo más que ha hecho son algunos pellizcos de monja, para a continuación seguir las iniciativas políticas del PSOE. Ya con Suárez,  con Aznar y no digamos con Rajoy. Por consiguiente, esa historia debe ser conocida, la he tratado en libros, pero iré haciendo un amplio resumen en el blog. Ya que ellos insisten mucho en la historia, para falsificarla y justificar así sus desmanes actuales, es preciso insistir en ella para restablecer la verdad, porque de la verdad va a depender que la democracia o la propia España salgan adelante.

Me temo que ni sus libros ni su blog van a contribuir gran cosa a ese fin. Los grandes medios y la universidad están en sus manos.

–Sí, esta derecha de señoritos chulillos, ignaros  y cutres ha entregado los medios y la universidad a la izquierda y los separatistas. Por lo tanto es preciso redoblar los esfuerzos contra todo eso. El gran problema que encontramos siempre es el mismo: mucha gente ve con más o menos claridad, que la sociedad sigue un camino siniestro, pero encuentra la excusa para no hacer nada al considerar eso de los medios y la universidad. En lugar de encontrar ahí un estímulo para esforzarse. Espero que haya suficientes lectores del blog para difundir esta historia a todos los niveles. Y hay que hacerlo con valor y tenacidad.

No obstante, condenar al PSOE en bloque parece excesivo. De todos modos, sus miembros son personas como los demás, con sus vicios y virtudes.

–Sí, son personas como las demás, y eso quiere decir que al menos parte de ellas pueden recapacitar. Porque los socialistas son los primeros que ignoran la historia de su partido. Pero eso tiene poco que ver con el asunto. No estamos hablando de personas particulares, sino de su acción de conjunto como partido.  También está claro que no todo lo que hizo el PSOE está mal, pero si hacemos un balance entre lo que ha hecho bien y lo que ha hecho mal, lo segundo pesa mucho, muchísimo más que lo primero.

Diga algunas cosas que ha hecho bien.

–Por ejemplo: aunque en la práctica sus medidas siempre han perjudicado a los obreros, su misma demagogia ha servido para plantear la necesidad de mejorar las condiciones de vida sociales, cosa que, paradójicamente, han hecho más bien las derechas, sobre todo en el franquismo. Pero creo que las derechas, por sí mismas, apenas se habrían preocupado. También han expandido el gasto público en medidas sanitarias, en  la enseñanza universitaria y otros aspectos beneficiosos en principio. Claro que lo han hecho con una gran dosis de corrupción y destrozando el nivel intelectual de la enseñanza, pero el mero hecho de aumentar el gasto ha sido bueno. Ahora bien, el PSOE ha sido el partido que, con el terrorismo anarquista y los separatismos, más contribuyó a hundir el régimen liberal de la Restauración, con el que España iba saliendo adelante. Y forzó así la dictadura de Primo de Rivera. Luego, en la república, fue el partido que dinamitó la democracia y la mera convivencia, con su pistolerismo, su insurrección, sus fraudes electorales y sus asesinatos, siempre en compañía de los separatismos. Fue el partido que causó la guerra civil, porque la quiso y la organizó, el que puso al Frente Popular bajo la tutela de Stalin, el que organizó el robo sistemático del patrimonio artístico y de bienes particulares… Y el que desde la transición se ha ocupado sobre todo en destruir el estado de derecho matando a Montesquieu y desacreditando a la democracia mediante una corrupción masiva, el incumplimiento o desvirtuación de las leyes, el terrorismo de gobierno, la colaboración con los separatismos, el rescate de la ETA… Claro que ha podido hacerlo gracias a que el PP nunca ofició de verdadera oposición, sino de compinche. Compinche despreciado por el propio PSOE y los separatistas, pero compinche.

Ha olvidado usted decir que colaboró con la dictadura de Primo de Rivera.

–Eso, precisamente, hay que anotarlo a su favor. Entonces, por unos años, el PSOE se convirtió en un partido razonable con una acción fructífera. Aunque fuera en contra de sus presupuestos doctrinales, o precisamente por eso. Fue la única época en que el PSOE obró positivamente. Ah, y durante el franquismo, en que hizo a los españoles el enorme beneficio de desaparecer dentro del país, sin imitar a los comunistas, que sí lucharon, y de entretenerse en el exilio disputándose sus  jefes  los inmensos tesoros robados a la nación. Realmente ha sido lo más positivo que hizo el PSOE en su historia, colaborar con Primo de Rivera y desaparecer bajo el franquismo. En conjunto ha sido el partido más nefasto y perjudicial para España en el siglo XX y lo que va del XXI.

Habrá quien se pregunte a qué se debe eso.

–De manera muy escueta, le recordaré que en la Transición hubo un altercado interno en el PSOE sobre el marxismo.  Como le dificultaba ganar votos, fue abandonado en apariencia. En la práctica nunca lo fue. Jamás ha habido un análisis de lo que supuso esa teoría en la historia realmente criminal de ese partido. Pero eso lo analizaremos al final de esta serie. Empezaremos por los hechos concretos. Y empezaremos también por la guerra civil, para remontarnos luego más atrás.

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Libertarismo

Al exponer en mi último libro las ideologías en confrontación durante la guerra civil he señalado un rasgo importante de cada una de ellas, aunque no tendría por qué ser definitorio y en parte resulta algo arbitrario. Así “la razón igualitaria” en el marxismo, “la razón económica” en el liberalismo, etc. Pero alguien me ha criticado lo de “la razón libertaria” en el anarquismo, puesto que libertario  es sinónimo de ácrata. Como si pusiera “el liberalismo o la razón liberal”.  Pero no es lo mismo. En primer lugar, al  señalarlos como razones, estoy excluyendo de ellos el elemento religioso, pues todas afirman asentarse en la razón humana. Y el libertarismo es el contenido profundo de la anarquía: defiende la absoluta independencia o soberanía del individuo con respecto a la sociedad. Su lógica podría ser algo parecido a esto: “yo tengo mi vida, que se acabará un día, y no puedo supeditarme a las normas o intereses de otros, que mermarían y deformarían mi propia existencia. Nadie puede tener autoridad sobre mí, ya que nadie es superior a mí, aunque quiera invocar a su favor a un dios inexistente para limitar o destruir mi libertad. La mayoría de la gente se somete a las normas que otros imponen, y lo hace por ignorancia de sí mismo y por cobardía. Yo debo realizar los deseos que la naturaleza ha puesto en mí, sin ninguna limitación externa, salvo las que yo mismo me imponga si lo tengo a bien“. Por eso la figura del bandido ha gozado de tanto aprecio tradicionalmente en medios anarquistas. Como vemos, tiene mucha relación también con el sentimiento del yo, del que hemos hablado un poco recientemente. Cosas como estas ayudan a entender la conducta de la CNT-FAI en la guerra.

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Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

Iglesia e Hispanidad

Usted considera entonces que la Iglesia está en contra de España y de la Hispanidad.

–Usted no lee bien. Lo que digo es que España, la Hispanidad y la Iglesia católica son cosas distintas y a veces opuestas, como ahora mismo. Pero históricamente España no solo  ha sido católica, sino la mayor defensora y difusora del catolicismo en los siglos XVI-XVII. Y aun entonces con choques bastante graves con la Iglesia. Hoy, desde hace mucho tiempo, no puede plantearse de esa manera una política o gran política. El franquismo cometió un grave error al identificarse demasiado con la Iglesia. Tenía necesariamente que reivindicar su importancia, pero sin esa identificación que se demostraría  casi suicida.

Pero ha dicho que los misioneros dejaban de lado la lengua y cultura españolas.

–En gran medida fue así. Claro que de un modo u otro contribuían a extenderlas, pero de modo secundario. El ejemplo mejor lo tiene en Filipinas, donde las órdenes religiosas tuvieron un poder extraordinario. Y allí el español casi ha desaparecido, porque solo se hablaba en los medios españoles  en algunas ciudades y en sus círculos próximos. De ahí que a los useños les fuera tan fácil ir marginándolo e implantando el inglés, y hoy ni siquiera es lengua oficial por respetar la historia. Las oficiales son el inglés y el tagalo, creo. Pero en definitiva todo eso es secundario hoy. Se trata de plantear  si es posible hacer algo serio con la hispanidad, yo creo que sí, pero hay que partir de una apreciación realista de dónde estamos.

 

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Sobre la Hispanidad

En su blog habla usted muy poco del concepto de Hispanidad, y sin embargo debería  entrar en su concepto general de nacionalismo español…

–Ramiro de Maeztu acuñó el concepto de Hispanidad relacionándolo fundamentalmente con el catolicismo, como hacían Menéndez Pelayo y otros. Pero lo único que realmente une a estos países es el idioma y diversos rasgos culturales relacionados con él.  Si fuera por la Iglesia apenas existiría algo como la Hispanidad. Los misioneros se preocuparon muy poco de propagar la lengua y cultura españolas, aprendían las lenguas indígenas y predicaban en ellas. En el sentido, tan básico, del idioma, la Hispanidad se consolida después de la independencia, un dato paradójico porque los gobiernos independientes eran muy hispanófobos. Pero necesitaban un instrumento para consolidarse como nuevas naciones, y el idioma era esencial. La historia está llena de esas paradojas.

Luego, habría que excluir al catolicismo

–No, el catolicismo es un hecho histórico y cultural que no se puede dejar de lado ni minusvalorar, aunque esté retroceso en toda América y en España, sobre todo después del Vaticano II, y no se le vean trazas de mejorar. Pero no es un hecho político ni económico ni ideológico. El catolicismo es universalista, y para él la cuestión de España o de la Hispanidad es accidental. A mí me asombra que Menéndez Pelayo dijera que sin el catolicismo España volvería a las tribus prerromanizadas, cuando, en sus mismas narices, los separatismos eran tan católicos como él mismo. Y cuando la unidad cultural de España se consiguió básicamente con la romanización antes que el cristianismo.

Pero la base lingüística es insuficiente, ya que, como vemos, ni España ni Hispanoamérica pueden ser hoy un modelo civilizatorio para nadie. Muchos dicen que es por el abandono o pérdida de importancia política del catolicismo.

–Digamos que España e Hispanoamérica comparten otro elemento de unión, muy negativo por lo demás: unos siglos XIX y XX harto desastrosos, con alguna que otra excepción. Esto requiere un análisis en profundidad, que no puede abordarse a base de retórica grandilocuente. Hoy, lo que priva en occidente, incluso en el conjunto del mundo,  es el modelo anglosajón. España no puede ser “amiga y aliada” de los anglosajones, por todo tipo de motivos. Tampoco debe ser su enemiga. Se trata de conseguir una situación de mutuo respeto y hasta algo de indiferencia. Pero el problema de fondo es cultural: la potencia cultural del mundo anglosajón, desde el cine a la ciencia o el pensamiento o la técnica, es tremenda, en lo bueno y en lo malo. La potencia cultural o creativa del mundo hispánico en cambio es muy endeble, casi insignificante en comparación. Se apoya en el elemento puramente cuantitativo del número de hablantes, está cada vez más satelizada a la anglosajona y tiene la rémora psicológica de la leyenda negra, que ahora patrocina el jefe católico  Pancho I de la Pampa, para más inri.

¿Ve usted perspectivas de cambio?

–Algunos chispazos, muy pocos, aunque esperanzadores. Desarbolar la leyenda negra es muy importante y algo se va haciendo desde mi Nueva historia de España. Por supuesto, ya Julián Juderías y otros hicieron una gran labor, pero puede decirse que estaba prácticamente olvidada. Ahora los libros de Roca Barea, Iván Vélez, Pedro Insua y otros ayudan a cambiar las cosas. En el franquismo se combatió la leyenda negra,  pero con gran debilidad intelectual. Y desde la transición, sobre todo, ha predominado abrumadoramente su aceptación, en la universidad, los medios y la política.  Incluso Julián Marías defendía la labor histórica de España en los siglos XVI y XVII, pero sin gran entusiasmo. Para él lo mejor era el siglo XVIII, cuando España perdió su originalidad creativa;  y especialmente el reinado de  Carlos III, que supuso un golpe muy fuerte a la cultura en España, sobre todo con la expulsión de los jesuitas, pero no solamente. Reivindicar un pasado ciertamente importante en la historia del mundo es esencial, pero si de ahí no salen más que grandilocuencias y retórica, poco adelantaremos. La cuestión es mucho más de fondo. Y parte muy importante de ella es para nosotros la cuestión del franquismo. Mi libro reciente Por qué el Frente Popular perdió la guerra termina con un epílogo: hay que superar el falso debate  de la democracia en la guerra civil para sustituirlo por el de la significación histórica del franquismo, que ya he abordado en Los mitos del franquismo, pero requiere más profundización, lógicamente. Esto es también importante para el ámbito cultural hispánico. 

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))Los Mitos Del Franquismo (Bolsillo)

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Por qué el Frente Popular perdió la guerra civil  (Causas y consecuencias históricas)

 Índice

  Introducción

                      Primera parte: Análisis militar-político

 Capítulo I: Qué fue el Frente Popular

Capítulo II: Fuerzas en presencia y fracaso de las milicias,

    “         III: La pugna por la ayuda exterior

   “          IV: El Frente Popular logra defender Madrid

    “         V:  Franco ataca al Norte cantábrico

   “          VI: Los comunistas derrocan al “Lenin español”

    “          VII El segundo Gobierno de la Victoria pierde el norte

    “          VIII De la victoria imposible al “Resistir es vencer”

    “          IX: Teruel: de una victoria a un gran desastre

    “          X: La última oportunidad del Frente Popular: el Ebro y Munich

    “          XI Un derrumbe apocalíptico

    “          XII Algunas observaciones clave

    Segunda parte: Los hombres que…

 Cap. XIII: Importancia de las semblanzas y biografías

“       XIV: Manuel Azaña o la demolición de la España tradicional

“       XV: Cuatro jefes militares de las izquierdas

“       XVI: Tres líderes  socialistas: Largo Caballero, Negrín y Prieto

“       XVII: Dos dirigentes comunistas: José Díaz y Jesús Hernández

“       XVIII:Dos protagonistas del anarquismo; Durruti y García Oliver

“       XIX: Dos representantes del separatismo: Aguirre y Companys

“        XX: Tres damas de la revolución: La Pasionaria, Margarita Nelken y Federica                  Montseny

                          Tercera parte: Las grandes cuestiones del conflicto

 “        XXI:  ¿A quién perteneció la legitimidad?

“        XXII: Europa ante la contienda de España

“        XXIII: Genocidio y terror

“        XXIV:  Los intelectuales, la destrucción cultural y la represión de posguerra

“        XXV: Consecuencias: el exilio y reconstrucción

                         Cuarta parte: Una guerra de ideologías

 “        XXVI: Origen y significado de las ideologías

“        XXVII:  El marxismo o la razón igualitaria

“        XXVIII: El anarquismo o la razón libertaria

“        XXIX: La razón de las razas separatistas

“        XXX: El liberalismo o la razón económica

“        XXXI: El fascismo o la razón jerárquica.

“        XXXII El nacionalcatolicismo o la razón relativizada

 Conclusión: Un nuevo frente popular y un nuevo Gran Debate

 

 

 

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Régimen de criminales y ladrones / Feminismo y Greta

Protagonistas de la Transición: “vida y destino”: https://www.youtube.com/watch?v=x8propQCOiU

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 He escrito este libro, Por qué el Frente Popular perdió la guerra. Causas y consecuencias históricas, y al explicarlo explico también qué fue aquel régimen, formado por partidos totalitarios y separatistas, que amenazaban la continuidad de España, de la cultura cristiana, de la propiedad privada y de la libertad más elemental.

   Como dijo Besteiro, uno de los muy escasos socialistas honrados y demócratas, el Frente Popular se asentó sobre un Himalaya de falsedades. Y el escritor liberal Gregorio Marañón, lo calificó de régimen de la estupidez y la canallería. Leyendo este libro comprenderán hasta qué punto son ciertas estas cosas, cómo el Frente Popular fue un régimen de criminales y ladrones.

 Hoy, en el 80 aniversario de la guerra, ha resurgido un nuevo frente popular de hecho,  compuesto por el PSOE, los comunistas de Podemos y los separatistas, ninguno de los cuales fue nunca demócrata y que han sumido al país en un golpe de estado permanente y amenazan la integridad nacional y la libertad de los españoles.

   El nuevo Frente Popular funciona también con un himalaya de falsedades sobre la historia. Como esas falsedades no pueden sostenerse en un debate libre y abierto, han impuesto una ley totalitaria llamada de memoria histórica que atenta gravemente contra las libertades de opinión, expresión, investigación y cátedra. Y actualmente tratan de ampliarla para arruinar con multas o encarcelar a quienes defendemos la verdad sobre aquellos sucesos.

   Considero que los españoles tenemos el derecho y el deber de conocer nuestra historia real, al margen de propagandas, a fin de cortar el rumbo disgregador y golpista que nos están imponiendo actualmente.

 Por cierto, he enviado un ejemplar del libro al actual presidente con esta dedicatoria: “Al doctor Sánchez, por si sus ocupaciones le dejan tiempo para aprender algo de la historia de su país y de su propio partido”.

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Feminismo y Greta

**Es evidente que a las mujeres les conviene el patriarcado. Imaginen lo que sería de ellas bajo el dominio de las histéricas feministas. Como los obreros bajo el dominio de los comunistas.

**Si observan ustedes las consigna de las feministas, verán que todas giran en torno a lo genital (bolas chinas, almejas, etc.). Su pensamiento radica ahí.

**Una de las consignas de las feministas es: “prender fuego a la conferencia episcopal”. Dado que esa conferencia (con alguna excepción) se ha convertido en una banda de cacos, más o menos como el PSOE, la consigna podría ser aceptable para el ciudadano no feminista.

**El caso de la Greta: adolescentes histéricas las hay por miles o millones en el mundo. Lo significativo es que desde el papa a los grandes dignatarios –tan poco dignos– mundiales, finjan tomarla por un oráculo. Toda una revelación de por dónde va el mundo.

**Nada más eficaz contra los estafadores del “cambio climático”, hasta hace poco “calentamiento global”, que recoger sus predicciones a lo largo de los últimos 50 0 60 años.

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Por qué el Frente Popular perdió la guerra civil  (Causas y consecuencias históricas)

 Índice

  Introducción

                      Primera parte: Análisis militar-político

 Capítulo I: Qué fue el Frente Popular

Capítulo II: Fuerzas en presencia y fracaso de las milicias,

    “         III: La pugna por la ayuda exterior

   “          IV: El Frente Popular logra defender Madrid

    “         V:  Franco ataca al Norte cantábrico

   “          VI: Los comunistas derrocan al “Lenin español”

    “          VII El segundo Gobierno de la Victoria pierde el norte

    “          VIII De la victoria imposible al “Resistir es vencer”

    “          IX: Teruel: de una victoria a un gran desastre

    “          X: La última oportunidad del Frente Popular: el Ebro y Munich

    “          XI Un derrumbe apocalíptico

    “          XII Algunas observaciones clave

    Segunda parte: Los hombres que…

 Cap. XIII: Importancia de las semblanzas y biografías

“       XIV: Manuel Azaña o la demolición de la España tradicional

“       XV: Cuatro jefes militares de las izquierdas

“       XVI: Tres líderes  socialistas: Largo Caballero, Negrín y Prieto

“       XVII: Dos dirigentes comunistas: José Díaz y Jesús Hernández

“       XVIII:Dos protagonistas del anarquismo; Durruti y García Oliver

“       XIX: Dos representantes del separatismo: Aguirre y Companys

“        XX: Tres damas de la revolución: La Pasionaria, Margarita Nelken y Federica                  Montseny

                          Tercera parte: Las grandes cuestiones del conflicto

 “        XXI:  ¿A quién perteneció la legitimidad?

“        XXII: Europa ante la contienda de España

“        XXIII: Genocidio y terror

“        XXIV:  Los intelectuales, la destrucción cultural y la represión de posguerra

“        XXV: Consecuencias: el exilio y reconstrucción

                         Cuarta parte: Una guerra de ideologías

 “        XXVI: Origen y significado de las ideologías

“        XXVII:  El marxismo o la razón igualitaria

“        XXVIII: El anarquismo o la razón libertaria

“        XXIX: La razón de las razas separatistas

“        XXX: El liberalismo o la razón económica

“        XXXI: El fascismo o la razón jerárquica.

“        XXXII El nacionalcatolicismo o la razón relativizada

 Conclusión: Un nuevo frente popular y un nuevo Gran Debate

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