La ley de memoria histórica es una triple monstruosidad: bajo una hipócrita verborrea sobre “dignidad de las víctimas” –como si alguien la atacase– ataca las libertades de expresión, investigación y cátedra. Es por tanto una ley totalitaria, propia de regímenes como los de Corea del Norte. Absolutamente inaceptable en una democracia.
Esa ley quiere imponer además la falsificación de la historia, cuyas versiones solo pueden sostenerse así, tiránicamente. Su contenido es la reivindicación del derrotado Frente Popular, compuesto básicamente de totalitarios y separatistas, por un nuevo frente popular compuesto de partidos igualmente tiránicos y separatistas. Al falsear la historia atentan contra la continuidad política y cultural de la nación española.
Los autores de la ley se autodefinen al llamar “víctimas” a sujetos condenados por crímenes a menudo espantosos. Y que solo podrían ser víctimas de sus corruptos jefes, que los abandonaron, huyendo ellos con grandes riquezas robadas. Jefes con quienes, en el colmo de lo grotesco, también se identifican los autores de la “memoria”.
Si tolerásemos esta ley sin resistirla por todos los medios, estaríamos condenando a España a la mayor infamia. Un modo de oponerse es colaborar con ”Una hora con la historia”, un programa dirigido contra esa ley. Este programa debe llegar a cientos de miles de personas, y eso dependerá de que cada oyente se comprometa en su difusión y comentario utilizando las redes sociales y otros medios. Y de que colabore económicamente. El programa se sostiene con muy pocos medios y bastaría que unos 300 oyentes diesen a su banco orden de pasar mensualmente 10 euros para que “Una hora con la Historia” pudiese continuar sin problemas contra esta ley inicua.
Es una empresa que nos compete a todos, y que con el compromiso de todos puede demoler esta amenaza permanente sobre la democracia y sobre la misma España. No podemos consentir que el nuevo frente popular nos imponga su ley
La cuenta para colaborar económicamente es: BBVA “tiempo de ideas”, ES09 0182 1364 3302 0154 3346
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Creo ser la persona que con más empeño viene denunciando la miserable ley de memoria histórica. No basta denunciar su carácter, es preciso acercarse lo más posible a la verdad del pasado. Este libro trata, precisamente, de restablecer los hechos bajo las pesadas e hipócritas versiones hoy impuestas desde la universidad y los medios
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(Intento de respuesta a “Lector“)
¿Por qué Alberto y Paco deciden marchar a Rusia? a) porque consideran que la guerra civil debe terminarse con la derrota del comunismo en su “cubil”. b) Porque, acostumbrados a los peligros de la etapa anterior, la paz les aburre. c) En el caso de Alberto, porque quiere huir de Carmen: de un lado se siente muy atraído por ella, y de otro la ve como el descenso a una vida doméstica, reglamentada y tranquila, que entiende como un gran recorte a su libertad, una especie de servidumbre. ¿Con qué explicación se queda usted? En la vida real obramos a veces por unos motivos muy definidos, pero otras muchas por motivaciones difusas, no muy coherentes ni muy conscientes. Las motivaciones muy claras y consecuentes suelen ser también bastante triviales. Ellos saben que van a jugarse la vida, no es una elección vulgar ni fácilmente explicable para ellos mismos, pero en la realidad ocurre con bastante frecuencia. Por otra parte, ni Alberto ni Paco tienen mucho de ángeles de bondad.
¿Por qué Carmen soporta desesperada su doble derrota? También podemos encontrar motivaciones incluso contradictorias. Está enamorada de Alberto, está empeñada en fundar un hogar con él, y la esperanza le hace pasar por encima de todo. También respecto a la violación consentida, podríamos pensar que le horroriza por sus convicciones religiosas, pero al mismo tiempo le atrae el acto, hay una atracción física detrás. Los sentimientos son muy a menudo contradictorios, como los deseos. En todo caso será el único personaje al que las cosas terminen saliéndole bien, no sé si de ahí se puede extraer una lección moral. De todas formas, creo que no es fácil extraer una lección moral de todo ello. Tolstoi catalogaría la novela como una porquería, pero a mi juicio las lecciones morales claras estropearían el relato, lo harían menos verosímil.
Me viene a la mente la idea de las novelas “negras”. Las hay en que el bien triunfa (se descubre y castiga al asesino: en Agatha Christie la trama suele ir acompañada de un toque rosa); o bien triunfa el mal, tendencias acentuada en diversos autores. Pero ese tipo de novela es un género menor, creo, más bien de mero entretenimiento. Como la literatura de aventuras tipo Indiana Jones, o la ”de mujeres” hoy tan en boga. Es otro tema.
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Para difusión en redes y demás:
**El aniversario del comienzo de la pasada guerra mundial podría ser una buena ocasión para un debate intelectual sobre Europa y el europeísmo español. Podría, pero de donde no hay no se puede sacar.
**Es normal que los ingleses sientan cierta beatería por Churchill. No debiera ser tan normal que tantos españoles superen a los ingleses en esa beatería.
**La dificilísima neutralidad de España en la SGM fue una hazaña de no menor transcendencia que la propia victoria sobre totalitarios y separatistas en la guerra civil. Solo esas dos proezas harían de Franco un gran estadista.
**El Doctor invoca “el progreso” como cosa propia. Tan propia como su doctorado.



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