–Usted afirma que su libro sobre la Reconquista es el mejor que se ha escrito hasta ahora.
–Creo que es el mejor como obra de síntesis. Por supuesto, hay otros estudios mucho más detallados o mejores en unas u otras partes. De todos modos, usted puede mirar en internet los libros del mismo estilo publicados en los últimos años, y comparar.
–Sin embargo, la universidad no le reconoce a usted siquiera como historiador.

–Ese no es un argumento. En todo caso me hace un honor. La universidad actual se define por su aceptación de la ley de memoria histórica. Y se define como moralmente miserable, políticamente totalitaria y académicamente infumable. Y no solo porque está dominada por los fulanos de la memoria histórica, sino que sus contrarios carecen del mínimo valor moral para sublevarse contra esa porquería. Esa universidad produce grandes cantidades de material muy mediocre, cuando no de auténtica basura, en letras y humanidades. Y eso es una tragedia porque la universidad viene siendo desde el siglo XII o XIII el espinazo de la cultura occidental.
–Bien, ¿y qué hace su trabajo superior a los demás?
–En primer lugar, el planteamiento. La Reconquista, que debería estar perfectamente asumida como hecho crucial de la nación, está siendo negada porque se está negando a España en un doble proceso que he señalado mil veces, de disgregación interna y de disolución en la burocracia de Bruselas. No es que se niegue a España porque la historia de la Reconquista sea una falsedad, sino que se niega la evidencia de la Reconquista porque se quiere negar a España. Si no se empieza por entender esto, entender la actualidad política de la Reconquista, lo que se estudie empezará por estar desenfocado y embrollará la cuestión en lugar de clarificarla.
– ¿En concreto?
–En concreto: España es una nación de lengua latina transformada, de historia cultural muy mayoritariamente romana y católica, de derecho derivado del romano, etc. etc.; cosas que nada tienen que ver con Al Ándalus. ¿Cómo podría haberse llegado a esto sin la Reconquista? Pues esta reflexión tan elemental no la ha hecho casi nadie, con lo que la polémica –apenas existente– entre partidarios y opuestos a la Reconquista tiende a caer en discusiones inconcluyentes, de detalles o bizantinas. Por otra parte la Reconquista fue enormemente rica en avatares políticos, militares económicos y culturales, enlazados a menudo con lo que ocurría más allá de los Pirineos o del estrecho de Gibraltar. Por esa misma riqueza es fácil perder el hilo al estudiarla. Piense en los separatismos, que nacen de una mezcla de integrismo religioso, racismo y anhelo de volver a la disgregación supuestamente maravillosa de la llamada Edad Media. Con lo que estamos en un intento de volver atrás el reloj de la historia para balcanizar España en estaditos enfrentados y manejados por potencias exteriores. ¿Ve usted hasta qué punto es importante la Reconquista? ¿Ve usted hasta qué punto es necesario un enfoque claro? Pues es lo que he intentado en mi libro. Hace años surgió la polémica entre Sánchez Albornoz y Américo Castro, de muchísimo interés pero inconcluyente en muchos aspectos. La idea de Sánchez sobre el “temperamento” no es mucho mejor, a mi juicio, que la de Castro sobre las “vividuras” y similares.
**************
El franquismo fue, como todos, un régimen de partidos, aunque se llamaran “familias”. Y, como en todos los regímenes, las rivalidades entre ellos podían resultar muy peligrosas. Aquí se explican algunos aspectos clave de la cuestión, a menudo tan mal entendida https://www.youtube.com/watch?v=9CU7pgIaARE
He propuesto la iniciativa de un documental con el título: “Madrid, capital de España o colonia inglesa”? Podría empezar por situar la cámara en algún punto de mucho movimiento e ir enfocando los miles de personas con ropas adornadas por frases, generalmente idiotas, en inglés o por la bandera británica. Es importante señalar las ropas y mochilas de los escolares, donde más se aplica esa política y no por casualidad. Un documental con pocos comentarios y mucha materia visual. Seguramente habrá quienes puedan hacerlo, otra cosa es que quieran.
Sería parte de la campaña sobre Gibraltar. Quiero recordar la necesidad de exponer el manifiesto una y otra vez en internet en wasap o por otros medios. Que permanezca presente durante meses.
Este manifiesto se dirige a millones de españoles, por lo que invitamos a nuestros lectores y oyentes a difundirlo por todos los medios, con enlace a este blog (https://www.piomoa.es/?p=10249 ). En una segunda etapa pasaremos a recoger firmas. Se trata de crear una plataforma que ponga en primer plano un problema que es de primer plano, pues afecta íntimamente a la política exterior e interior de España. Un problema ocultado o desvirtuado sistemáticamente por todos los partidos, con la excepción parcial de VOX. Se trata de si ha de continuar el actual proceso de satelización política y cultural a intereses ajenos, acompañado del desguace del propio país, o de reaccionar contra esas políticas nefastas de una vez y con máxima energía
España soporta la única colonia en Europa, una invasión en el mismo centro neurálgico de su eje defensivo Baleares-Gibraltar-Canarias. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo, lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.
Esta posición, que hoy no toleran países del llamado Tercer Mundo, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España. Etc. O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.
Debe recordarse que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política sobre Inglaterra, al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores a cumplir la resolución, el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.
El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos, de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación tolera gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de ellas, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra la igualdad de derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.
No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco la necesita. Es indudable que España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales. Esas bazas las han utilizado los gobiernos de PP y PSOE contra los intereses españoles y a favor de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia. Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones, combatir el oscurantismo deliberado hacia la misma, su ocultación a los españoles, es el primer paso al respecto.
**********





