Martín Prieto / Por qué el PP es lo peor… y podría estallar

De los recuerdos que expone usted en “Adiós a un tiempo”, los que más me impresionaron son los referidos a amigos suyos muertos,  como alguno del GRAPO, Mick, el intelectual alcohólico o los dos profesores  enfrentados en el Ateneo. La forma afectuosa pero sobria y contenida con que usted los recuerda, sin alharacas sentimentales, sin los tópicos que casi todo el mundo repite en esas ocasiones. Se lo comento porque acaba de fallecer el periodista Martín Prieto, y creo que fue amigo de usted, por lo menos usted lo ha citado en alguna ocasión, si mal no recuerdo, como si lo conociese. ¿No podría decir algo de él? (M.J.C.)

La verdad es que no puedo decir mucho. Traté a Martín Prieto y a su novia de entonces hace ya cuarenta años, creo que fue a raíz de una entrevista que me hicieron en Cambio 16 sobre el libro De un tiempo y de un país, que estaba a punto de salir.  Por entonces él era subdirector de El País, me parece.  Yo estaba aún en la clandestinidad, aunque ya no se me buscaba, pues estaba en marcha la reinserción de Rosón. No me acuerdo muy bien, pero también por entonces traté con Ludolfo Paramio, que me dijo que podía escribir en El País, que era un periódico muy abierto, o quizá me lo dijo el mismo Martín Prieto. Escribí un artículo sobre terrorismo, que estaba compuesto para salir cuando Cebrián vio mi nombre y lo apartó sin contemplaciones. A él lo que le gustaba era la ETA, para la que pedía la “salida política”, y se dedicó a divulgar “cosas extrañas” sobre mi conducta. Le contesté en una carta bastante larga, que fue publicada, y quedé contento: el espíritu demócrata y deportivo del hombre. Lo comenté algo después con Martín Prieto, que me aclaró las cosas: la carta se publicó bajo su responsabilidad, estando ausente Cebrián, lo cual le valió, a Martín Prieto, una buena regañina del prócer.

Después, nuestros contactos fueron muy esporádicos. Él evolucionó desde una postura muy “progre”, y lo último que recuerdo de él fue un artículo en que recomendaba la lectura de Los mitos de la guerra civil . Lo que puedo decir es lo que todo el mundo sabe: dedicó su vida al periodismo de opinión, escribía de manera muy expresiva, con una prosa excelente, y su evolución le valió el ninguneo del sector autodenominado progresista. Su pérdida es seguramente importante, porque en el periodismo español son muy pocos los analistas y opinadores que escapan a la vaciedad y la  charlatanería.

Esto al margen, fue Ansón curiosamente, quien me permitió escribir en el ABC . A Ansón le había organizado yo una huelga en la Escuela Oficial de Periodismo cuando él era subdirector y, según decía después, perseguido por el franquismo (el director era el falangista Emilio Romero, director también del diario de los sindicatos oficiales Pueblo)Y  mis artículos en ABC rara vez seguían la línea del mismo, es decir, que en este caso hubo deportividad y se lo agradezco personalmente porque yo vivía por entonces tiempos muy difíciles. No obstante, considero a Ansón y a Cebrián, desde el punto de vista político, dos personajes especialmente nefastos. Les dedico un capítulo en Los mitos del franquismo.

Tengo idea de que ha fallecido también Antonio López Campillo, de quien fui muy amigo en mi época del Ateneo,  y a quien se debe parte de la inspiración de El erótico crimen. Me dijo alguien que Jiménez Losantos se había referido a él con un “en paz descanse”.  Hacía también bastantes años que no le veía.  En este tiempo he escrito mucho, como ustedes saben, y eso ha tenido un coste, volviéndome casi un anacoreta y perdiendo contactos y amistades. También influye mi carácter poco sociable. No es para estar orgulloso, pero, qué se le va a hacer.

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Por qué el PP es lo peor

El 11 de mayo de 2016 escribí en La Gaceta un artículo con este título, al que remito al lector (https://gaceta.es/blogs/pio-moa/pp-peor-11052016-1653-20160511-0000/ ) Algunos creen o quieren creer, que el PP ha evolucionado con Casado en la dirección correcta, próxima a VOX. La realidad es muy otra: el PP estaba perdiendo votos  –es decir, cargos posibles– a chorros, por lo que en su interior se abrió una disputa sobre qué hacer, y Casado se volvió “patriota” para recuperar esos votos y hundir a VOX. Luego la alarma pareció luego infundada a muchos, y la polémica interna gira en torno a si el PP debe continuar la línea oportunista  de Casado o debe volver a su papel de auxiliar de los separatismos y del PSOE (lo que llaman “centro-derecha”). Y el partido se está deshaciendo: en Vascongadas reclaman una práctica independencia, en Galicia acentúan su política proseparatista, en Andalucía hacen caso omiso de Casado… No es imposible que el PP se desmorone, lo que dejaría un vasto espacio libre para VOX.

   Hay un precedente importante en la voladura de UCD por su creador, Suárez. Siempre se ha acusado a sus “barones” de aquel descalabro, pero, como analicé en La Transición de cristal, fue el propio Suárez el responsable al negarse a juntar fuerzas con Alianza Popular y mantenerse en una posición de izquierda (el muy necio quería incluso pasar a Felipe González por la izquierda), cuando el PSOE le estaba superando a ojos vistas. Ello creó en el partido un enorme descontento y confusión con el resultado sabido. Por desgracia, Fraga se empeñó después en imitar a Suárez, pero esa es otra historia.  

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De Adiós a un tiempo: “Flan con nata”

Adiós a un tiempo: Recuerdos sueltos, relatos de viajes y poemas de [Moa, Pío]https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B

A cierta edad van siendo muchos más los recuerdos que las expectativas. Algunos días la cuesta abajo se nos hace más patente, y con cualquier motivo la memoria recupera sucesos quizá muy lejanos, como islotes que surgen de pronto con fuerza en un mar de vaguedades. Je me souviens / des jours anciens / et je pleure. O sin llanto, da igual; es la impresión de un pasado ido sin vuelta ni corrección posible.

Hace unos días fui a comer a un restaurante chino con mi mujer y mi hija. Al terminar pedí un café irlandés, y me lo trajeron con mucha nata. Mi hija había pedido un flan, y, como le gusta la nata, cogió bastante de mi copa. Al ver su flan con nata me vino a la cabeza que eso solía tomar de postre Juan Carlos Delgado de Codes. El nombre no dirá hoy nada a la mayoría, pero sonó mucho a finales de los años 70. 

En marzo de 1974, tras haber pasado unos meses trabajando en los astilleros de Bilbao, volví a Madrid para integrar la comisión encargada de reorganizar la OMLE (Organización de Marxistas-Leninistas Españoles), después de unas “caídas” desastrosas. Las redadas se habían extendido a Madrid desde varias ciudades andaluzas y alcanzado a la misma dirección del grupo, parte de la cual decidió ponerse a salvo en París y en Bruselas, a fin de asegurar la continuidad en cualquier caso.  

Estábamos en el comité, entre otros, Delgado y yo. Faltos de casa segura, pernoctamos durante una o dos semanas en un bajo cerca de Aluche. Había peligro de que el piso estuviera cantado a la policía, porque había sido detenida la chica que lo había alquilado, para instalar en él una multicopista, y por eso nos acercábamos con sigilo ya de noche, dormíamos sin encender la luz y evitando hacer ruidos, y lo dejábamos muy de mañana.  

La mujer de Delgado también estaba detenida. Poco después alquilamos un piso en el  barrio de Batán. Delgado tenía una buena documentación falsificada, y cuando fue a la agencia a firmar el contrato, el dueño resultó ser un teniente coronel de la Guardia Civil destinado en otra ciudad. Con buen criterio, decidimos seguir adelante. El piso estaba en una colonia de policías o militares, y calculamos que no nos buscarían precisamente en la boca del lobo. Vestíamos “con corrección” para no levantar sospechas, y ante el portero pasábamos por periodistas. Una ventana daba al tejado de una nave industrial o almacén, ofreciendo una posible vía de escape en caso de apuro.  

No madrugábamos, y sobre las diez íbamos a desayunar a una cafetería enfrente de la estación de metro, leíamos el periódico y comentábamos las noticias. Luego, como cada cual tenía sus tareas –ya lo he contado en un libro–, nos separábamos y quedábamos para comer, a eso de las dos y media o tres, en algún restaurante de la calle Malasaña, muy cerca de la de San Bernardo: el Bolívar o La Glorieta. Siguen existiendo, y parecen haber prosperado.  

Allí quedábamos también muchas veces para cenar. Pedíamos platos baratos, y la comida nos salía por unas cincuenta pesetas; algo más a él, porque acostumbraba pedir de postre flan con nata, una pequeña debilidad. Lo hacía con un leve sentimiento de culpa, por el derroche. En fin, nos hicimos buenos amigos.

Delgado, nacido en Segovia, había vivido unos años en Cádiz mientras estudiaba Náutica. Tras evolucionar hacia el marxismo, había trabajado en los astilleros, convirtiéndose en el principal dirigente de la OMLE en Andalucía. Tenía gran vitalidad e iniciativa, y un sentimiento muy romántico de la lucha revolucionaria. Un día tropezó en la calle con un antiguo compañero del bachillerato, de familia aristocrática, que sabía algo de sus andanzas, y me contó con satisfacción: “Me dijo: ‘No sabes cómo os envidio. Vosotros hacéis lo que queréis, en cambio, yo… La mujer, el trabajo…’”. 

Delgado había conseguido las primeras armas de la organización después de que fracasáramos en el intento yo, Pérez Martínez y Cerdán Calixto, por orden cronológico. Las armas, o la mayoría de ellas, habían sido capturadas por la policía en las últimas redadas.  

El nombre de Delgado saltaría a todos los medios de comunicación en abril de 1979, casi dos años después de mi expulsión del grupo, ya transformado en PCE(r)-Grapo. Yo vivía aún, clandestino, en una buhardilla cercana a la plaza de Lavapiés. Estaba escribiendo a máquina,

poco después de mediodía, cuando mi compañera de entonces subió de alguna compra diciendo que en la plaza había corrillos comentando un tiroteo: la policía había herido o matado a alguien, al lado de un banco. Algún atracador, pensé, pero ella venía muy nerviosa, como presintiendo algo, y puso la radio. Al poco tiempo oímos la noticia, repetida una y otra vez por los locutores a lo largo de la tarde: Delgado había muerto a manos de la policía, al intentar huir de una encerrona. 

Sufrí una conmoción y una sensación de vacío y de absurdo. Para entonces empezaban solamente mis dudas sobre la bondad del marxismo como explicación del mundo y como impulsor de alguna redención humana. Pues lo peor del terrorismo –”lucha armada”, lo llamábamos– no está en los métodos, sino en los objetivos: de triunfar, convertiría a las naciones en cárceles, y así lo ha hecho una y otra vez. Y quizá peor que quien dispara, arriesgándose, es el político que, sin peligro, trata de sacar tajada del crimen, lo condena pero lo justifica, obstruye la ley y confunde a la opinión pública con mil sofismas. 

Uno o dos años más tarde, ya bastante desengañado de aquellas ideas, llegué un día a Sepúlveda después de haber seguido a pie el río Duratón desde Peñafiel. En Sepúlveda hay un restaurante llamado Casa Paulino, donde habíamos comido cordero varios “revolucionarios profesionales” del PCE (r), entre ellos Delgado, a finales de 1975, poco después de la muerte de Franco. Ahora pienso si él pediría aquel día su flan con nata, pero no lo recuerdo. Bien, fui allí a comer otra vez cordero, rememorando con melancolía la anterior ocasión. Algún tiempo después localicé la tumba del viejo camarada y amigo en el cementerio de Segovia. ¿Qué hace un ateo en tales circunstancias? No iba a rezar, gesto ritual quizá consolador, de significado tan imprecisable…  

Nada queda, o nada parece quedar, de aquella historia que fue el hombre, ni siquiera en la memoria, tan efímera y parcial, de quienes lo conocieron. Sólo materia orgánica en descomposición bajo la losa. ¿Y por qué alguna vez esa materia tuvo un aspecto tan distinto y obró como lo hizo? ¿Para qué? Nuestra mente sabe hacerse las preguntas, no contestarlas.

(LD, 23-12-2005)

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Franco y el barco de la ETA.

Siempre escribo este blog con la intención (o ilusión) de que sus lectores lo difundan ampliamente.

*¿Cómo es posible que no llegue al público la evidencia del carácter “norcoreano” de la ley de memoria histórica y de la identificación de sus promotores con los chekistas y la ETA? Por el PP, siempre auxiliar de separatistas y totalitarios.

*Cuando se conmemora el desembarco en Normandía se olvida siempre que fue posible por las victorias del ejército soviético. Una deuda moral, política e histórica de la que solo España está libre.

*Algunos miserables lamentan que los useños no invadieran España para volver a imponer aquí a los ladrones y asesinos del Frente Popular. La democracia, según ellos. Su afición al crimen nunca falla.

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La resolución del Tribunal Supremo contrariando, al menos provisionalmente,  los planes del Doctor y su banda de ultrajar los restos de Franco, pone al descubierto dos cosas: la importancia de los jueces serios como última barrera frente a los abusos tiránicos del poder, y el disimulo e hipocresía con que tratan los medios una cuestión de máxima transcendencia política.

El ultraje a los restos de Franco es consecuencia lógica de una ley de memoria histórica que pretende imponer a los españoles una versión particular de la guerra civil y la etapa histórica posterior: la versión de los perdedores, que casualmente eran un conglomerado de totalitarios y separatistas. La ley es en su concepción radicalmente antidemocrática y de tipo norcoreano. Y no menos delictivo es su supuesto básico de que los asesinos y  torturadores de las chekas, abandonados por sus jefes al terminar la guerra y  juzgados y ejecutados por el bando vencedor, eran inocentes víctimas, fusilados por sus convicciones democráticas. Es decir, los autores de esa ley no solo son “norcoreanos”, sino que identifican la democracia con el crimen  y a sí mismos con los criminales. Nada más revelador, en cuanto se aparta su palabrería justificativa.

Estos hechos  saltan los ojos apenas se los mira de frente. Pero han quedado ocultos, o más bien han sido ocultados,  en un país donde presumen de demócratas todos los periodistas y por supuesto los políticos, desde los etarras a los peperos. Los escasísimos analistas e historiadores que hemos expuesto la realidad nos hemos visto aislados y silenciados en este régimen caído en la farsa y la patraña institucionalizadas.

La cuestión de la tumba de Franco revela una democracia fallida, que pretende funcionar con leyes antidemocráticas y ataca la misma continuidad histórica de España, socavada por quienes se sienten herederos de los separatistas y totalitarios derrotados hace ochenta años. Del franquismo proceden la monarquía actual,  la supervivencia de una Iglesia salvada del exterminio por Franco y hoy empeñada, al parecer, en autodestruirse; y la misma democracia, solo posible a partir de la sociedad próspera, moderada y libre de los odios republicanos legada por aquel régimen. Mientras que del antifranquismo impostado de separatistas y corruptos, promotores de la ley de memoria histórica,  provienen todas las amenazas a la libertad y a la propia España. Es preciso redoblar el esfuerzo por explicar y alertar a la sociedad de los muy graves peligros que dicha ley trae consigo.

De modo similar a como se intenta birlar a la opinión pública el alcance del planeado ultraje a los restos de  Franco, casi todos los medios tratan de desviar la atención de las actas de los tratos mafiosos entre la ETA y el gobierno de Zapatero. Tratos aplicados después por el PP de Rajoy. Esta cuestión está muy directamente imbricada con la de Franco. El régimen anterior encaró el terrorismo de la ETA y pudo haber acabado con él de no ser por el apoyo de gran parte del clero y de los gobiernos de Francia a los asesinos. Pero por la misma razón, la ETA se convirtió en fetiche de los “demócratas antifranquistas”, que ni eran demócratas ni habían sido antifranquistas más que con el pensamiento.

  Los etarras en cambio habían luchado y se habían  arriesgado, eran antifranquistas de verdad (y por tanto demócratas, según la versión que se iba imponiendo). Enseguida se les ofreció la “salida política” que, como la ley de memoria histórica, convertía implícitamente el crimen en un modo aceptado de hacer política. En La transición de cristal  (descatalogada) en Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra,  el franquismo y la democracia, he expuesto el enorme poder corrosivo de  esas concepciones fraudulentas  sobre la democracia y la propia identidad nacional de España. Los partidarios de la colaboración con banda armada, llevada a su culminación por Zapatero, tienen el máximo interés en disolver estas cuestiones en el magma de sus chanchullos y corrupciones diarios, y de asuntos secundarios como los impuestos y similares. Como se le escapó a un enviado de Zapatero, “estamos en el mismo barco”.  PSOE, PP , separatistas y ETA está, efectivamente, en el mismo barco. Es lo que debe terminar de comprender la sociedad.

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Cómo derrotó España el criminal aislamiento decretado al terminar la guerra mundial por  regímenes comunistas, democracias y dictaduras diversas: https://www.youtube.com/watch?v=dJuWZeoFYPQ

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Falta de sátira / ETA, PSOE y PP en el mismo barco.

Cómo derrotó España el criminal aislamiento decretado,al terminar la guerra mundial por  regímenes comunistas, democracias y dictaduras diversas: https://www.youtube.com/watch?v=dJuWZeoFYPQ

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–Le explico: El erótico crimen del Ateneo tiene dos partes, la novela en sí y la polémica entre separatistas. La sátira de la novela y de los separatistas  se queda corta. Hoy, la política en España ha alcanzado tal grado de farsa y disparate que casi es imposible analizarla más que en plan de humor y burla. Ahí tenéis: falsos doctores y mastereros  formados en una universidad de pícaros, que se ponen de acuerdo para no explotar públicamente lo que todo el mundo sabe. Políticos en rivalidad de mangancia: ¡el partido más corrupto de todos consigue echar del poder, por corrupción, a otro solo algo menos corrupto! Solo esto ya es alucinante.  Maricones que quieren hacer de su peculiaridad la piedra de toque de la moral pública. Ministra de justicia que ha organizado burdeles en connivencia con policías, para chantajear a jueces y políticos contrarios…  Seguimos y no acabamos. No me explico cómo esto no ha generado películas y relatos cáusticos  que pongan en la picota la inmensa podredumbre social y política en que ha degenerado el país. 

–Quizá sea porque el efecto es tan serio que no deja espacio al humor.

–De ningún modo. Lo que proliferan son las gracietas y eso que llaman “zascas”, algo a veces cómico pero sin profundidad , que se queda en la superficie y realmente no penetra en la coraza de esa  chusma. Porque el humor es también un arma.

–¿Y a qué lo atribuye usted?

–A falta de talento. Azaña siempre se estaba quejando de la falta de talento que observaba en el país, y en parte tenía razón. No sé a qué se debe. Quizá a la baja calidad de la enseñanza y de la universidad, antes y ahora. Os decía que el otro día, en la feria del libro, no firmé ni uno sobre los separatismos vasco y catalán. ¿Por qué? ¿Porque la gente ya conoce de sobra el asunto? La gente solo tiene una idea superficialísima y no acaba de captar su peligrosidad. Por eso en la segunda parte de la novela, la de la polémica, solo ve algunas exageraciones cómicas, cuando reproducen precisamente las doctrinas y creencias de esos individuos. Y cuando hablo de “la gente” que apenas tiene idea, no me refiero a gente común, sino a gente con ciertas lecturas y algo culta, también a periodistas, políticos “y demás ralea”, que diría alguno. Y esto es precisamente lo que me hace más pesimista. No saben, no les interesa saber, y eso los incapacita, entre otras cosas, para contrarrestar todo esto ayudándose con el humor y la sátira.  

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

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   Arrecia la campaña contra VOX,  que debe contraatacar con todas las armas políticas y judiciales, si quiere sobrevivir. Sin dar explicaciones a las bandas de rateros y perturbados que hoy dominan la política y a las que de ningún modo puede concedérseles la menor  autoridad moral. Ni darles ni mucho menos pedirles respeto.

   Y he aquí que el turbio complejo político-mediático trata de sofocar el efecto de la publicación de las actas de los chanchullos mafiosos PSOE-ETA. Realmente no eran precisas las actas, pues el delito estaba escandalosamente a la vista, pero la chusma gobernante, sea del PP o del PSOE y sus medios, tan corruptos como ella, se las han arreglado para hacer pasar tales “diálogos” , es decir, la ostentosa colaboración con banda armada, como política normal. Y no deja de ser normal en un país donde han convertido la democracia en el chanchullo permanente. Sin embargo, las actas ofrecen una nueva oportunidad para llegar no solo a los jueces, también a la  opinión pública, exponiendo la  insondable miseria moral y política de los partidos que nos vienen gobernando.  Por supuesto, el PP y C´s están tan interesados como el PSOE en que la publicación de las actas quede como una curiosidad marginal.

   Incidentalmente, no sé cómo han salido a la luz ahora esos documentos. Llevo años insistiendo que su publicación era un requisito de democracia.  Pero, por eso mismo, no convenía al PSOE ni al PP. Que, y es una gran verdad, de esas que se escapan sin pensar, “están en el mismo barco con la ETA”.

   El problema para VOX son los medios. Han conseguido romper el muro del silencio, pero entre todos se aprestan a construir uno nuevo a base de embustes y ninguneos  (tengo experiencia de ello). VOX tendrá que luchar de firme para impedirlo. Tendrá que plantearse una estrategia, no simplemente dar respuestas aquí y allá “al modo como boxean los bárbaros”, que decía Demóstenes. Mucho depende de su acierto, no para VOX sino para todos los españoles.

 

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Conflicto moral y épica / “Europa” contra España (III) La hostilidad de los peores

* Los emisarios del PSOE a la ETA decían a esta que estaban en el mismo barco. Lo llevo señalando muchos años: el barco del socialismo, el antifranquismo, el feminismo, la memoria histórica, la ideología lgtbi, el odio o desprecio a España…

* ¿Por qué quería el PSOE rescatar a la ETA de la ruina a la que la había llevado Aznar con el estado de derecho? Porque PSOE y ETA estaban en el mismo barco. El barco de la destrucción de España y la democracia.

*El PSOE y la ETA estaban en el mismo barco, a confesión propia no se precisa más. Pero, ¿y el PP de Rajoy? Pues también. Estaban como camareros de los capitanes Ternera, Rubalcaba y ZP.

*ZP y Rajoy deben terminar en la cárcel como cómplices de banda armada. Lo llevo diciendo muchos años. O ellos o el estado de derecho y la democracia.

*España es el único país del mundo con una casta política mafiosa que premia el asesinato, financia los separatismos y la colonización cultural, es amiga y aliada del país que invade su territorio y emplea el ejército en operaciones bajo mando ajeno, en lengua ajena y en interés ajeno.

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En la publicidad de la editorial sobre su novela hay dos frases que me llaman la atención: “los ojos del asesino de su padre le descubrían la verdad  sobre sí mismo”. En otro lugar la presentan como “la gran novela de los años de hierro”. Entiendo la pretensión sobre lo segundo, pero no lo primero…

R. Son frases publicitarias, el negocio funciona así. Pero, ¿cuál es la verdad que descubre el protagonista? Hay, si se quiere, dos padres. ¿Cuál es el verdadero? El que le ha admitido y criado, es verdad que fríamente, más por caridad cristiana que por amor, o el padre biológico? El protagonista no siente mucho cariño por el primero, es lógico, pero hace un esfuerzo por ser ecuánime con él. Se da cuenta de que ya es bastante que no le despreciase o lo maltratase. Hoy salen en la prensa con frecuencia casos de hombres que maltratan, o abusan sexualmente, incluso asesinan a hijos que su pareja ha tenido con otros. Pero, aunque no lo diga explícitamente, el protagonista no siente cariño por su padre “real”, real en el sentido de que es quien lo ha criado en la realidad, ni tampoco por su madre y su hermana, la preferida. Eso se percibe en el poco esfuerzo que hace al terminar la guerra civil por encontrar sus restos. En cuanto a su padre biológico, no lo descubre hasta el momento en que tiene que matarlo. Hasta entonces no tenía más que motivos para odiarle y ninguna razón para evitar asesinarlo.  Cuando lo descubre sufre un enorme conflicto moral. Obviamente considera que acabar con él es absolutamente  necesario, no puede echarse atrás, por mil razones, pero decide no participar directamente en la ejecución, él mismo no entiende bien por qué (lo mismo que no entiende bien por qué trata de salvar al obrero comunista de Vigo, a quien ha engañado y  que está a punto de caer en una redada. Las reacciones de las personas no se guían demasiado por la lógica).

El descubrimiento de que el hombre del maquis es su padre biológico, a aquellas alturas y para una persona de espíritu objetivo como él, no debería presentar demasiado problema, más bien quedar como una curiosidad llamativa. Después de todo, dicho padre había asesinado a quienes, mejor o peor, constituían su familia y le había llevado a él mismo al borde de la locura.  Era además la lógica de la guerra: era un enemigo peligroso y no había por qué pensar más en el asunto. Con abstenerse en su muerte, dejar que otros la llevasen a cabo, podía darse por resuelto el conflicto moral. Pero es días después cuando el conflicto se le presenta con otra cara, que le aterra: el causante de su existencia, de su presencia en el mundo, era aquel individuo siniestro con quien, además, tenía más semejanzas de las que le hubiera gustado. Ese lazo de causa a efecto entre aquel individuo y él mismo, entre la vida de los dos,  es lo que le produce una impresión repentina y demoledora. Demoledora porque se trata de un conflicto sin solución. Y ese golpe le produce, sin decirlo, un cambio en su actitud ante su propia vida anterior, que preferirá olvidar,  le empuja a cambiar  radicalmente de vida y someterse, por así decir, a Carmen.

Lo de la gran novela de los años de hierro.

P. Eso es otra cosa. Hay bastantes novelas sobre la guerra civil y aquellos años, enfocadas desde diversos ángulos. Para mí, es una literatura demasiado convencional, lo he dicho a menudo. Creo que la literatura española desde el siglo XVII adolece de falta de conflicto moral y de sentido épico.  Es una literatura a remolque de la francesa sobre todo,  peor que esta y demasiado costumbrista. Por épica entiendo el esfuerzo del hombre ante los límites de su condición. La épica no es necesariamente bélica, aunque en situaciones extremas de guerra alcanza quizá su mayor expresividad. ¿Es la gran novela de los años de hierro? Llamo años de hierro a los que van desde 1936 hasta la derrota del maquis en 1948, porque van marcados todos por la guerra o el peligro o la amenaza de ella, y exigen reacciones extremas. Bien, ¿es la gran novela de la época, o mejor dicho sobre la época, como dice la publicidad? Pues qué le voy a decir. Me parece muy posible, ya le he dicho que lo que he leído no me parece demasiado bueno, aunque hay obras de calidad. Espero que la mía no entre en el lote.

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europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))Los Mitos Del Franquismo (Historia)

Europa y España

Es evidente que España salió de la II Guerra Mundial en una posición política y moral muy superior a la del resto del continente.  Sin deudas ni tutelas, como decía y se olvida siempre. No obstante aquella independencia resultaba insultante para los países de Europa occidental, que adoptaron enseguida una actitud delictiva de hostilidad y aislamiento con pretextos indecentes, a pesar de lo mucho que debían a la neutralidad española. El mismo Israel adoptó esa actitud a pesar de que España había salvado a gran número de judíos.

El problema pasó pronto a ser el del expansionismo soviético. Al terminar la guerra mundial, ningún ejército estaba en condiciones de vencer al soviético, salvo con bombas atómicas, inexistentes por el momento y que habría acabado de destruir a Europa. Claro que la URSS  tampoco podía emplearse a fondo porque necesitaba rehacerse de los tremendos destrozos de la guerra, y de momento podía darse por satisfecha con lo conseguido. Pero su influencia estaba ahí, con grandes partidos en Francia e Italia, guerrillas en Gracia y en España, etc. Franco había advertido a los ingleses que su alianza con Stalin no podía durar y que más les valía pensar en ponerse de acuerdo con España. Londres había rechazado con furia  la propuesta española como una injerencia insolente e inadmisible, pero la realidad estaría de parte de Franco, y a  aquellos países no les quedó más remedio que “tragar” y resignarse a ella. El maquis y el aislamiento fueron derrotados por España,  y Usa, más pragmática, debió admitir que en una estrategia general en Europa, España adquiría una relevancia no menor que Inglaterra.

No por eso iban a deponer su hostilidad aquellos países –propiamente sus políticos y partidos, con excepciones– so pretexto de “democracia” (eran países muy complacientes en muchos sentidos con la URSS –a la que debían tanto, también hay que decirlo–; y que llevaban a cabo despiadadas represiones, finalmente inútiles, en sus colonias). Y la verdad es que en relación con el peligro comunista, como había ocurrido con la neutralidad, aquellos países y Usa debieron mucho más a la firme retaguardia española que España a ellos y a los préstamos y comercio que poco a poco tuvieron que abrir.

Pocas semanas después del fin de la guerra en Europa, Franco pronunció un discurso en el que auguraba que los países de Europa occidental no iban a tener más remedio de imitar al régimen español. En esto no fue tan realista como otros, pero tampoco era un disparate, y merecerá la pena examinarlo con algún detenimiento.

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Cómo derrotó España el criminal aislamiento decretado, al terminar la guerra mundial, por  regímenes comunistas, democracias y dictaduras diversas: https://www.youtube.com/watch?v=dJuWZeoFYPQ

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La quiebra de la historia “progresista”

Cómo derrotó España el criminal aislamiento decretado, al terminar la guerra mundial, por  regímenes comunistas, democracias y dictaduras diversas: https://www.youtube.com/watch?v=dJuWZeoFYPQ

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Dice el brutillo ministro español de asuntos exteriores (los asuntos exteriores de Berlín y Anglosajonia, no los de España) que Rusia es enemiga secular de Europa. Debe de ser porque Rusia sirvió de barrera frente a los mongoles y, ya en tiempos más recientes, derrotó los designios napoleónicos de someter toda Europa a Francia y posteriormente los de Hitler de hacer lo mismo con respecto a Alemania. O, más inmediatamente, ha logrado paralizar en Siria a los que estaban provocando matanzas, terrorismo y flujos inmigratorios masivos  hacia Europa, es decir, la OTAN en segundo plano.  Y ahora este tipejo se dedica, como Rajoy, a amenazar y provocar a Rusia por cuenta ajena. Con Rusia no tenemos intereses comunes ni conflictos. Con la OTAN tenemos conflictos resumidos –no exclusivamente– en Gibraltar. Mientras no nos libremos de estos canallas España solo servirá de peón para otros. Ningún país es amigo o enemigo de “Europa”.

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Ayer, en la Feria del libro,  unos treinta libros firmados en dos horas. No gran cosa, uno cada cuatro minutos.  Me dice el encargado que la mayoría de los autores firman bastante menos, lo que  no es ningún consuelo. Pero algunas anécdotas. Cuatro mujeres me comentaron su interés por la novela Sonaron gritos…; dos de ellas, jóvenes, dijeron que la habían regalado a varias personas, una me animó a seguir con esa literatura. “Tengo una nueva acabada” “¿Tendrá alguna historia romántica?”. “Creo que sí. Más o menos, alguna hay”. Una chica joven me decía que las novelas en que apenas aparecen mujeres, le aburrían. Normal. Varios preguntan por La Reconquista.  “Aquí solo hay libros de Ediciones Encuentro. Ahí enfrente, en la caseta 248, de  La Esfera de los Libros deben tenerlo”. Uno lo consigue, pero los otros no: solo  había un ejemplar. Tampoco tenían la novela. Los mitos de la guerra civil sí. Nadie preguntó por Los mitos del franquismo ni por el libro sobre Europa.

De los de Encuentro, el más vendido creo que fue Los orígenes de la guerra civil. Había una pila de ejemplares de Los nacionalismos vasco y catalán en la guerra, el franquismo y la democracia y no se vendió ni uno. Pasa como con Europa: o bien dan por sabido el tema y, más probablemente, la inmensa mayoría ni sabe ni le interesa, a pesar de ser dos asuntos de máxima actualidad. Y de que no hay apenas bibliografía española sobre Europa y muy poca sobre los separatismos en conjunto. Tiene algo de desconcertante.

No estaba De un tiempo y de un país, del que el año pasado firmé bastantes. Parece agotado, no sé si sería posible una reedición en alguna editorial. Pero lo que me interesó más fue la presencia de un título que tenía olvidado: La quiebra de la historia “progresista”, con el subtítulo “En qué y por qué yerran Beevor, Preston, Juliá, Viñas Reig…” El libro es de hace doce años y debiera haber dado lugar a un debate medianamente serio, o dejarlo cerrado, porque la crítica a esos autores es demoledora y  jamás han podido replicarla, dejando aparte descalificaciones personales y exigencias de censura (la primera de esas exigencias  fue del historiador democristiano  Tusell, en El País).

Aprendí entonces varias cosas: que esperar un debate intelectual de nuestros historiadores “científicos” es pedir peras al olmo. Que con los historiadores convencionalmente llamados “de derecha”, pasa algo semejante: escriben sus textos, a veces  valiosos, casi siempre más que los “científico-progresistas”… pero les da pánico entrar en debate (un ejemplo reciente fue el de los lamentables autores que demostraban la falsificación de actas en las elecciones del 36:  se apresuraban  a anunciar que no querían ningún debate. Vamos, que solo escribían por escribir. Eso sí, me descalificaban sin citarme). Y ni siquiera apoyan a quienes plantamos cara al matonesco fraude historiográfico, como es mi caso o en otro tiempo el de Ricardo de la Cierva: contribuyen  al ninguneo y al oscurantismo.

   Una tercera lección fue que el dominio de la universidad y de los medios por esa combinación de “científicos” y cantamañanas no responde a ninguna base intelectual sino a una combinación de matonismo y carrerismo desvergonzado. El subtítulo del libro es demasiado benévolo. Esos autores no “yerran” sino que mienten. Han logrado convertir la universidad en una especie de industria del embuste, industria que nos obligan a pagar a todos, y han defendido y seguirán defendiendo sus privilegios  con uñas y dientes. Esa gente ha vuelto a quedar en evidencia con la ley de memoria histórica, que por respeto a la inteligencia y a la democracia debería haber sublevado a la universidad en pleno…, y a unos les ha contentado y los demás se han despreocupado.  La universidad ha sido el espinazo de la cultura occidental, y ya vemos cómo se encuentra en España.

    Un estudiante me comentaba ayer que citar mi nombre en esos ambientes era como citar al diablo, mientras que Preston y compañía son los santos a venerar. Le dije que esa situación no había surgido de repente, sino de un largo proceso que no ha tenido réplica. Y va siendo hora de que la tenga, va siendo más que hora de desafiar el imperio del fraude, en lugar de quejarse. Es necesario conquistar la universidad.

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