Importancia del cariño materno / La situación y su origen

Sonaron Gritos Y Golpes A La Puerta (Ficción Bolsillo)Permítame una digresión psicológica –soy psiquiatra– sobre los dos héroes de su novela Gritos y golpes. En ella queda insinuado un tema digno de desarrollo. Paco es un chico muy lanzado y arriesgado, y muy seguro de sí mismo y sencillo, mientras que Alberto es un personaje  muy atormentado y complicado. La causa se insinúa en algunas frases. Paco tiene dos hermanas y es el niño mimado de su madre y seguramente de sus hermanas. Estos niños mimados suelen resultar caprichosos y apocados, aunque dispuestos a abusar de otros, mientras que Paco resulta lo contrario, esto es también posible. Como dice el narrador, podría ser un chulo de putas o cosa parecida. Más extraño resulta que se interese por la filosofía y las cuestiones morales y teóricas,  esto puede explicarse por la influencia de su padre, un hombre culto, interesado en esos temas. Este  termina haciéndose comunista (¡hay que ver cómo llora por su biblioteca destrozada por los anarquistas!) y finalmente termina desapareciendo en el Gulag, lo que no deja de ser coherente.

   Berto es inseguro y atormentado ¿Por qué? Se insinúa y luego se aclara: no tuvo mucho cariño de su madre, y del que ha creído su padre, ninguno, solo “caridad cristiana”. Su hermana ha sido la preferida, porque era la hija real de los dos, y su madre tiene un complejo de culpa por haberle tenido a él, a Alberto. En la novela Alberto  va de choque psíquico en choque psíquico hasta el final, que le abruma definitivamente.

  Sin embargo quien salva a Berto, primero durante los estudios y después de la locura, es su amigo Paco a través del interés común filosófico y de un afán de aventuras. En Paco ese afán es natural, mientras que en Berto es un deseo de emular a su amigo y también de escapar de la tutela o influencia femenina, un escape muy claro, y de sublimar sus frustraciones en la camaradería viril. Esta relación entre los dos amigos es muy original en la literatura, pero psicológicamente verosímil.

   Un gran acierto: el naufragio de su amistad por la rivalidad con la rusa Iliena. Qué historia de celos, traiciones y crimen en solo unos pocos capítulos. Para mí, lo mejor de la novela, y psicológicamente lo más conseguido, a mi juicio. Releí su novela, que al principio me pareció una novela bélica de aventuras, en eso lo mejor que he leído en la literatura española, pero solo en la segunda lectura me percaté de su aspecto psicológico, pues todos los personajes son o se vuelven complicados, como el mismo Paco al final. Los psiquiatras tenemos mala fama como aficionados solo al aspecto químico de la mente, a recetar pastillas y demás, pero es un tópico. Felipe Priegue Lodeiro

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La situación

Lo que está ocurriendo en España es bastante similar a lo sucedido en 1936 después de las fraudulentas elecciones de febrero. Aquellas elecciones propiciadas por el derechista “de centro” Alcalá-Zamora, uno de los máximos responsables de la guerra, originó un verdadero asalto a la legalidad republicana por el Frente Popular, que desembocó en la guerra civil, en realidad en su reanudación, pues ya la habían iniciado izquierdas y separatistas en octubre de 1934, con fracaso.
En la actualidad está ocurriendo algo semejante. Zapatero emprendió la demolición progresiva de la democracia y de la unidad nacional, con sus leyes tiránicas, su rescate de la ETA y su impulso renovado a los separatismos. El papel de Alcalá-Zamora lo ha cumplido aquí el PP de Rajoy y los suyos, empeorando al de Aznar.  Estos políticos se han plegado sistemáticamente a las exigencias a ilegalidades de los separatistas y a las leyes totalitarias de Zapatero, debilitando de tal modo la democracia que sus enemigos, que no pudieron liquidarla con la llamada “ruptura”  en 1976, se sienten ahora capaces de ir “a por todas”: a por la desintegración del país, a por la  monarquía, la Iglesia y las libertades más elementales, herencia del franquismo. Tal es el programa del Doctor y los separatistas, que puede llevar a salidas imprevisibles, incluso muy violentas.
Una de las causas por las que ha triunfado en las elecciones el nuevo frente popular ha sido la equivocada estrategia  de “unidad de la derecha” contra el PSOE.  A  lo largo de décadas pocas políticas han resultado más nefastas que el mito de “la unidad de la derecha” y el voto útil. La labor del PP en todos estos años ha consistido en seguir las políticas de izquierda y separatistas, y neutralizar cualquier resistencia a ellas. Como bien decía VOX hace tiempo, España es el único país occidental en que no existe una derecha. Las mil felonías del PP han hecho quebrar por fin el mito. No hay, ni puede haber, esa unidad que los ingenuos predican de PP, C´s y VOX. Empezando porque se disputan el mismo electorado y porque para VOX, el partido emergente y por fin alternativo, esa “unidad” significaría su desaparición. El PP es muy consciente de ello, y toda su estrategia se ha centrado en fagocitar a VOX. Insistir en una unidad que no existe en los hechos es entrar en el terreno de los sueños o más bien de las pesadillas.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

Al contrario, a VOX (y a los españoles en general) le conviene recordar todas las fechorías del PP y guardar las distancias con él y con C´s.  Solo después de unas elecciones, pero no antes,  podría llegar a acuerdos comunes y parciales con ellos. Un programa alternativo solo puede condensarse en un lema: MÁS ESPAÑA Y MÁS DEMOCRACIA. Porque las dos están en serio peligro por las mafias políticas que han venido desgobernando la nación. El lema puede explicarse muy claramente, y puede concretarse en una serie de medidas clave.  De momento, VOX es un partido prometedor, pero por ahora demasiado débil para detener las fechorías del Doctor y compañía (y se debilitará más si acepta la política “unitaria”). Existe, no obstante, una posibilidad de que el poder judicial esté a la altura de su dignidad y paralice los desmanes de Doctor y compañía, que ya se anuncian por todas partes. De momento el análisis no puede ir más allá
Por volver a los orígenes, al morir Franco, la izquierda y los separatistas parecían haber aprendido la lección de la historia. No ha sido así. Simplemente se encontraron demasiado débiles ante la brillante herencia del franquismo, que han venido demoliendo tenazmente hasta llegar a la actual situación de golpe de estado permanente. Con la complicidad de una “derecha de centro” radicalmente miserable. Y con el error de base de la derecha llamada extrema, que vio desde el principio el peligro, pero seguía anclada en concepciones de los años 30 y  no entendió que el pueblo, por abrumadora mayoría, había elegido la democracia DESDE y no CONTRA el franquismo, ni entendió tampoco que la lucha contra la izquierda y los separatismos debía realizarse DESDE y no CONTRA la democracia, para lo cual se partía en excelentes condiciones, debido a la decisión democrática abrumadora del referéndum del 76, intencionadamente olvidado por todos los partidos, que establecía una continuidad entre el franquismo y la democracia y excluía las pretensiones “rupturistas”. Las cuales  ahora, después de tantos años, vuelven a cobrar una fuerza más que alarmante.

 

 

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Un delicioso aroma a mierda / ¿Quedan los jueces?

En “Una hora con la Historia”: La derrota del maquis y de Don Juan. Dos verdaderas hazañas de Franco: https://www.youtube.com/watch?v=h1MertSrWgY

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--La sátira del erótico crimen la veo bastante amarga. Gira sobre el proyecto de un burdel con pretensiones intelectuales, va mezclado con lo de los jóvenes y las mujeres en los puestos de mando, lo del discurso ese…  Tiene demasiada mala leche.

–Yo no lo veo así. La figura del detective es muy graciosa, y luego da juego en la polémica entre separatistas. Lo que pasa es que en la cultura española no se ve bien la relación. Ahí los ingleses nos ganan por goleada, en la literatura humorística, quiero decir. Aquí apenas se entiende como no sean gracietas muy obvias. Lo he comentado con algunos, y no entendían que era una burla a fondo de la política y la cultura socialistas. Bueno, progres.

–Una burla demasiado a fondo: ¿todo en la cultura progre es puterío con pretensiones intelectuales?  ¿No es lo que quieres decir? Y finalmente es una mierda ostentosa y ostentada. Pero algo falla: parece un crimen y resulta que no lo es.

 –A mí el discurso de Crevillente me parece muy logrado: se permite a los perros, a los caballos, pero no a los seres humanos. Luego ¿en qué clase de sociedad represiva e inhumana tenemos que vivir? ¿Y lo del olor? Decimos que la mierda huele mal, pero ¿acaso no es un asunto subjetivo, una cuestión  cultural, un reflejo de una sociedad represiva,  que podría cambiarse fácilmente con un poco de pedagogía? Si nos convencemos de que huele bien, podremos disfrutar de esos aromas en la vía pública. ¿No es eso lo que está pasando, en definitiva? El clima social huele a mierda por todas partes, pero nos estamos convenciendo de que es un olor delicioso.

–Bien, bien, has dado en el clavo. La novela va por ahí. Está escrita en 1995, y desde entonces todo ha ido a peor. Pero tienes razón tú: la gente no se entera. Tienes que explicárselo con pelos y señales. Ya están demasiado acostumbrados a disfrutar del olor a mierda, y no distinguen.  Lo mismo con la polémica entre los separatistas: se creen que es una burla arbitraria, sin más, y ahí, en sus aparentes disparates, está todo su argumentario real. Bien,  pero es así.

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]https://www.amazon.es/dp/B075L82G5B/ref=sr_1_6?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1505330466&sr=1-6&keywords=p%C3%ADo+moa

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   El plan del Doctor y su pandilla de profanar la tumba del mayor estadista producido por España en siglos, tiene dos aspectos: como batalla contra la monarquía, la Iglesia y, sí, contra la democracia; y como profanación de la ley y el estado de derecho.

   En cuanto al primer aspecto, la batalla parece ganada por los delincuentes: todos, monarquía, católicos y demócratas o supuestos demócratas,  han coincidido en hacerse los locos ante la tremenda fechoría. Partidos y medios de difusión apoyan la canallada, con la excepción a medias de VOX.  Es una manifestación más de una democracia fallida. Así pues, la batalla de la opinión pública, crucial en democracia, parece, de momento, ganada por los enemigos de España y de la libertad.

   Sin embargo el desmán choca de tal modo con el estado de derecho que, por muy corrupta que esté la justicia en algunas de sus ramas, hay jueces que no parecen dispuestos a consentirlo. Ahora mismo esos jueces son la última barrera contra la delincuencia protagonizada por el fraude socialista y separatista en complicidad con casi todos los demás partidos y políticos.

  Si los jueces cumplen su misión, es probable que los delincuentes terminen en la cárcel. De otro modo… Me viene a la cabeza una reflexión en las memorias de Martínez Barrio sobre la sustitución de Alcalá-Zamora por Azaña en la presidencia de la república. Sustitución a un tiempo rufianesca y de justicia poética: “Me pareció una velada fúnebre (…) Nos habíamos lanzado por uno de esos despeñaderos históricos que carecen de toda posibilidad de vuelta”. 

Los Mitos Del Franquismo (Historia)La guerra civil y los problemas de la democracia en España (Nuevo Ensayo)europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449

 

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Charla sobre humor e ideología / Proyección mundial de la revolución de 1936 en España

–Oíd: “Del erótico crimen me ha gustado más que nada el discurso del intelectual progresista sobre el derecho a cagar en la vía pública. Es una parodia perfecta de la sentimentalería humanista con que los progres envuelven sus ideas nefastas. Sobre todo por aquello de “lo cultural” y lo natural. Felicitaciones.” J. G. Smith. Me gustó el comentario porque da bastante en el clavo, cosa rara.

–Es verdad, en España dicen que la ironía no se entiende.

–Casi todos los comentarios que he escuchado son negativos: a unos  el discurso les parece de mal gusto, otros dicen que es muy exagerado. Pero resume muy bien el discurso de la izquierda: cagar en la vía pública. Lo llevan haciendo toda la vida.Luego la derecha va a olerles la cosa.

–A la izquierda, el discurso y la novela les parecen muy mal, y la derecha, o es modosita y ñoña o bien adopta aires de chulo de putas, sin gracia ni ingenio. La izquierda tiene más garra en eso, aun con sus gracietas chabacanas,  de mala fe y de mala leche, como el uaiomín ese.

–Pues yo creo que el humor en España siempre fue de derechas.

–De derechas y gallego. En otras regiones se da peor. En Andalucía es a base de exageraciones: “Era una mujer tan guarra que un día que se lavó la cara le aparecieron las gafas”. Tiene gracia solo por lo exagerado, no es humor de verdad.

–Araquistáin, que iba de teórico socialista, teorizó que el humor era reaccionario. Me parece que lo cité en algún libro.  

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]

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*¿Por qué nadie hace a Zapatero estas dos sencillas preguntas: “En sus gestiones de mediador con la narcotiranía de Maduro, ¿recibe usted compensación económica de Maduro? Y de ser así, ¿a cuánto asciende?” Podría ser el comienzo de una investigación.

*Otra cosa me asombra: ¿Por qué nadie exige la publicación de las actas de las negociaciones mafiosas entre la banda de Zapatero y la ETA? Esta debería ser una exigencia permanente.

*¿Por qué no se insiste en llamar Doctor al delincuente? ¿Por qué no se cambia al jefe de Podemos el apellido, tan inapropiado para un comecuras como él? Pablo Casoplones, por ejemplo. ¿Por qué no se le recuerda sin cesar su vinculación con Maduro?

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La revolución española

El franquismo, con cierta tosquedad,  diagnosticó que se había alzado contra una revolución comunista en España. Esto ha abierto un flanco a una crítica fácil, que lleva años insistiendo en que no podía haber tal porque el partido comunista era entonces insignificante, y que en realidad Franco había destruido una república y un gobierno democrático, en el que los comunistas eran insignificantes.

Creo que en mis dos libros Los orígenes de la guerra civil, y El derrumbe de la II República he dejado bien clara esa cuestión. El Partido Comunista era poco antes de la guerra mucho menor que el PSOE-UGT y la CNT, pero tenía en las Cortes una influencia desproporcionada con sus escaños. Al reanudarse el conflicto en julio de 1936, se desató un movimiento revolucionario de una violencia brutal, como apreció todo el mundo, y que ya tenía el precedente de la insurrección de octubre del 34. Era una revolución de tipo anarquista y socialista, dos tipos incompatibles entre sí, y en la que el PCE no pintó mucho.  Es cierto que las dos podían llamarse comunistas (comunismo libertario la CNT, imitación del régimen soviético, ya ensayado en 1934, el PSOE). Sin embargo, para los franquistas era una revolución soviética.

europa: introduccion a su historia-pio moa-9788490608449Los Mitos Del Franquismo (Historia)

   ¿Cuál era la diferencia, entonces, con el PCE? El PSOE y los anarquistas rivalizaron en un primer momento en las expropiaciones y asesinatos, en la concepción de que ganar la guerra y hacer la revolución eran dos caras de una misma moneda. El PCE tenía una concepción estratégica mucho más inteligente, dictada por Stalin: se trataba de ganar primero la guerra, creando al mismo tiempo condiciones para la revolución, que se haría después. Esas condiciones consistían en el dominio comunista en las fuerzas armadas y la policía, por una parte, y en la absorción progresiva del propio PSOE por el PCE  (conseguida en Cataluña).

   Para el PCE era de vital importancia frenar y disimular todo lo posible la revolución anarco-socialista y presentar al Frente Popular como un régimen democrático normal que suscitase la ayuda solidaria de Francia e Inglaterra, a fin de atraer a estas al choque con Alemania e Italia. Esta era precisamente la estrategia impuesta por el Kremlin a los comunistas y finalmente a todo el Frente Popular. No tuvo éxito por tres causas. Porque la revolución era un hecho indisimulable. Porque el interés de Francia e Inglaterra era evitar que la guerra de España y su revolución trascendiesen al resto de una Europa cada vez más tensa.: ambas querían mantener el statu quo europeo salido de la I Guerra Mundial y que, obviamente, les favorecía. Y,  sobre todo,  porque la guerra la ganaron los nacionales. 

    La estrategia de Stalin se basaba en el concepto de que estaba muy próxima una segunda gran  ”guerra imperialista”, idea bastante acertada. La nueva guerra  debería abonar la expansión europea y quizá mundial del sovietismo, tal como la primera lo había alumbrado en Rusia. Sin embargo también existía el peligro de que la revolución bolchevique fuera aplastada si la guerra, en lugar de producirse entre las democracias y los fascismo, comenzaba entre Alemania y la URSS.

   En esta gran estrategia, la cuestión de España era clave.  Stalin se esforzó a fondo en la victoria del Frente Popular, y no estuvo lejos de conseguirla en noviembre de 1936. Entonces consiguió frenar a Franco y prolongar la contienda dos años y medio más, pero fue un logro mínimo dentro de su proyecto, pues no llegó a implicar a Francia e Inglaterra en la lucha. Perdida la guerra en España, no le quedó más remedio que cambiar radicalmente su orientación, acercándose a la Alemania de Hitler. Una operación muy arriesgada, pero que tuvo éxito y determinó que la guerra europea comenzase, por fin, entre los regímenes democráticos y fascistas. Por cierto que eso no le salvó, al final, de la invasión alemana, pero esa es otra historia.

   Todo esto debería estar sobradamente claro en la actualidad, pues sobra la documentación. No importa, la mencionada “crítica” al franquismo se mantiene por una multitud de historiadores cantamañanas tipo A. Viñas, lo que no tendría la menor importancia si no fueran coreados por los partidos y medios, de izquierda y derecha, en una verdadera industria de la falsificación, cada vez más “norcoreana”. El tal Viñas decía en Telemadrid (del PP) hace unos días que había que imponer una versión única de la guerra civil y el franquismo, y nadie le hizo la menor observación.  Al “demócrata”. En esta “democracia” estamos.

 

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“Europa” como enemiga de España (I)

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Ahora que estamos con las elecciones europeas en el país más europeísta de toda Europa, y  también el más ignorante sobre ella, conviene recordar e insistir en algunos puntos que vuelven muy particular nuestra posición con respecto al resto.

El europeísmo español es un resultado de la creencia en que España no tiene problemas, sino que “es un problema”, como decía Ortega y Gasset, que en cuestiones de política e historia no cesó de desbarrar hasta su vuelta a España del exilio, en 1946. El “problema” consistía en que la historia de España era “anormal”, “enferma”, y debía curarse “europeizándose”. Por europeizarse debía entenderse, no meramente atender a la ciencia y otros aspectos positivos en los que España iba atrasada, sino olvidarse de su absurda historia y asimilarse a lo que llamaban Europa, una visión devotamente idealizada de Francia, Inglaterra y Alemania. El resto de Europa no existía para los “europeístas”. Francia había roto la dinámica histórica española con la invasión napoleónica, reduciendo al país a una potencia de tercer orden enfangada en guerras civiles y pronunciamientos. Inglaterra había ayudado muy a fondo a liquidar el Imperio español –rematado luego por Usa), y Alemania nos quedaba muy lejos en casi todos los órdenes. 

¿En qué sentido debería España imitarlos? Jamás se aclaró con alguna precisión. Y por lo demás, los tres países modélicos  eran lo bastante diferentes entre sí como para que los choques entre ellos  originaran las guerras más sangrientas y devastadoras del siglo XX. Pero estas nimiedades no inquietaban a nuestros “europeístas”. Lo importante para ellos  era olvidar a España, su historia y su cultura, y asimilarse un ideal nebuloso creado por la simple ignorancia, pero sugestivo para mentes poco deseosas de esfuerzo.

La realidad es que, por una parte, España estaba ya por entonces  europeizándose en el sentido de industrializarse e ir formando instituciones científicas, mejorando la instrucción pública y disminuyendo el analfabetismo. El proceso iba lento, desde luego, porque los políticos de la Restauración, con muy contadas excepciones, si destacaban por algo era por su mediocridad.  La sociedad avanzaba, solo que los europeístas pensaban en alguna solución mágica, “europea”,  que no aclaraban demasiado, por lo cual exigían ardientemente liquidar el régimen liberal de la Restauración –que les pagaba sus sueldos de funcionarios– para sustituirlo por otro que amalgamase a republicanos, socialistas, a ellos mismos e incluso a separatistas. Y ya sabemos que terminaron consiguiéndolo en la II República, tan “europea”, cuyos rasgos y desenlace son bien conocidos.

El lenguaje impresionista, difuso, retórico y ocurrente, tan diríamos magistralmente condensado en la frase de Ortega, “España es el problema y Europa la solución”, ha sido una verdadera plaga del pensamiento político español, y sigue siéndolo. La influencia político-ideológica de la frase orteguiana ha sido inmensa, desde la Falange a los actuales enterados de El País, hasta ha influido en los socialistas, a quienes Ortega consideraba un factor de modernización. El análisis concreto y atenido a los hechos y a una evolución general, apenas se practicaba ni se practica, basta ver cómo se presentan habitualmente el franquismo, la transición y los problemas actuales: mezcla de vaguedades, moralismos baratos y simples embustes. 

   Para tener algún rigor y lógica, la frase de Ortega tendría que ser: “España tiene problemas y el resto de Europa (que no “Europa”) tiene los suyos”. De ahí podría salir un análisis útil de unos y otros. Vistos en perspectiva, los problemas de España, empeorados por visiones como las orteguianas, abocaron a la guerra civil; y los problemas del resto de Europa, que escapaban a la perspicacia de nuestros “europeístas”,  se resolvieron en dos guerras mundiales mucho peores.  En la primera de las cuales querían embarcar a España nuestros “europeístas”, para  que desempeñásemos el honroso papel de carne de cañón al servicios de unos intereses que ni nos iban ni nos venían. En la segunda de aquellas guerras, afortunadamente no tuvieron ninguna opción.

   Esta historia debería llevarnos a reconsiderar toda nuestra actitud respecto a la cuestión de Europa. Porque gran parte de los problemas actuales están profundamente condicionados por ese pasado, que debiera resultarnos tan instructivo.

Nueva historia de España: de la II guerra púnica al siglo XXI (Bolsillo (la Esfera))

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La reconquista y España

En la reunión del miércoles sobre Gibraltar se acordó mantener una campaña de difusión del manifiesto, que deberá hacerse llegar al mayor número de personas, incluyendo personas de influencia como periodistas, políticos, abogados, jueces, militares, etc. Tomar conciencia del alcance actual de la cuestión de Gibraltar es esencial no solo para la política exterior de España, sino, más aún hoy por hoy,  para la interior:

España soporta la única colonia en Europa, una invasión precisamente en el mismo centro estratégico de su eje defensivo Canarias-Gibraltar-Baleares. El hecho exige una reflexión en profundidad porque los gobiernos españoles, sean del PP o del PSOE, se declaran amigos y aliados de la potencia invasora, caso único en el mundo,  lo que automáticamente convierte a España en un país satélite y sin intereses internacionales propios.

Esta posición, que hoy no toleran países mucho más pobres e indefensos, se manifiesta igualmente en intervenciones militares sucesivas bajo mando ajeno, en idioma ajeno y por intereses ajenos. Recordemos las acciones en Yugoslavia o Kosovo contra un país en proceso de disgregación por fuerzas internas y externas, cuando la propia España sufre hoy, precisamente, fuertes tensiones disgregadoras. O las costosas intervenciones sin salida  en Afganistán, un país absolutamente lejano a nuestros intereses. O en  Libia que dejó al país sumido en una guerra civil y un caos que continúa, con cientos de miles de víctimas y de huidos que han agravado las crisis inmigratorias en Europa y en la misma España.  O la presencia de aviones y tanques españoles amenazando y provocando por cuenta ajena a Rusia, un país con el que no tenemos ningún conflicto como sí lo tenemos, en cambio con el que invade nuestro territorio y que es la  segunda potencia de la OTAN, en estrecha vinculación con la primera.

Debe recordarse  que en los años 60, España obtuvo en la ONU una gran victoria política al reconocerse la obligatoriedad de devolver Gibraltar a España. Dada la arrogante negativa de los invasores ingleses a cumplir la resolución,  el gobierno español cerró la frontera con la colonia, aislándola y convirtiéndola en una ruina económica, con coste político y moral añadido y creciente para los ocupantes. Esta política, que habría dado fruto con el tiempo, fue radicalmente invertida por la casta política actual, que anuló aquella victoria, abrió la verja, multiplicó las facilidades a los invasores y convirtió la colonia en un gigantesco emporio económico de empresas opacas y contrabando masivo, con cuyas ganancias ejerce una auténtica colonización sobre el entorno –al que ha hundido económicamente– y una  corrupción sistemática sobre políticos, periodistas, abogados y jueces no solo en su entorno andaluz sino en toda España. Gibraltar ha albergado reuniones de grupos separatistas españoles y no hay duda sobre la intención de Londres y la colonia de jugar con los problemas internos de España para mantener a toda costa su ilegal, humillante y parasitaria presencia en el peñón y su entorno.

El caso de unas clases políticas que no solo admiten la invasión de su territorio sino que multiplican los gestos de sumisión y zalamerías hacia el ocupante, es quizá único en el mundo. Y no se entiende sin otros rasgos, también únicos,  de esos partidos y gobiernos. Pues ninguna otra nación soporta gobiernos que en lugar de hacer frente a los separatismos disgregadores, los ha alimentado, financiado y promovido durante décadas hasta volverlos extremadamente peligrosos vaciando de estado a dos regiones y creando una situación de golpe de estado permanente desde una de las cuales, cuyas autoridades se declaran en abierta rebeldía contra el resto del país. Esos gobiernos, sean de derecha o de izquierda, han incumplido mil veces  los puntos más elementales de la Constitución que garantiza la unidad nacional, y de la democracia, amparando toda clase de ilegalidades, acosos y propagandas contra quienes les resisten. Gobiernos que, declarándose demócratas, han propiciado leyes totalitarias de estilo comunista como la de memoria histórica u ofensivas contra los derechos de las personas como las leyes de género. Gobiernos que vienen entregando ilegalmente la soberanía española a una burocracia no representativa con sede en Bruselas.

No estamos, pues, ante un asunto menor, pues se conecta estrechamente con todos los demás problemas de fondo creados por la actual casta política y que no cesan de agravarse. El problema de Gibraltar no tiene solución militar, pero tampoco lo necesita. Es indudable que  España tiene todas las bazas, sean económicas, políticas, morales o internacionales, bazas que han utilizado los gobiernos de PP y PSOE no a favor de los intereses españoles sino de los ocupantes; procurando al mismo tiempo que la intolerable y escandalosa situación quede en la ignorancia para la mayoría de la gente o sea considerado por ella como un asunto de poca enjundia.  Gibraltar ilustra la abyección y miseria moral, intelectual y política de una casta política de la que el país debe deshacerse necesariamente y cuanto antes. Y denunciar la cuestión en sus verdaderos alcances y proyecciones es el primer paso al respecto.

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Cómo España desafió al mundo después de la II Guerra Mundial. Había otra clase política: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

 

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El modelo económico franquista (y II). Influencia rusa en España

Uno de los problemas históricos más interesantes, y que casi siempre se enfocan erróneamente y como carentes de mucha importancia, es el de las amenazas a España al final de la II Guerra Mundial y el desafía del franquismo a ellas. En Una hora con la Historia lo venimos tratando: https://www.youtube.com/watch?v=7neo_O2PHCA, y https://www.youtube.com/watch?v=crRSkT5xsHg  

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Posición de Franco

   en su discurso del 17 de julio de 1945, recién terminada la lucha en Europa, Franco explicó su posición: en un continente “atormentado”, España vivía en “orden, paz y alegría”, libre de “exiguas y despreciables minorías que pudieran abrir al extranjero el camino de la traición” Subrayó que “nuestro anticomunismo no ha sido un capricho, sino una necesidad” y achacó la crisis del liberalismo al divorcio entre lo social y lo nacional. Pero la guerra, alterándolo todo, obligaría a las democracias a imitar la revolución social que realizaba el Movimiento acorde con la tradición hispana, que definió como católica Denunció el “desastre moral en que algunos pueblos de debaten”, la “confusión y pasiones políticas desatadas”, causantes de una hostilidad furiosa contra la pacífica España. Pero desdeñó esa hostilidad: el régimen gozaba de una “firme y sólida” posición, aunque criticó a quienes creían que, superada la guerra civil, “podía volverse tranquilamente a la despreocupación y la inconsciencia”. Destacó el éxito de haber sorteado los remolinos del conflicto mundial y encomió “el resurgimiento industrial y agrícola, sanatorios, casas baratas, subsidios familiares, salarios los domingos, retiro obrero, regadíos y obras de colonización” (Los mitos del franquismo).

Evidentemente, las democracias no imitaron el modelo franquista, pero la observación no dejaba de tener base: para subsistir, las democracias debieron adoptar medidas de protección social que chocaban fuertemente con el liberalismo clásico, y lo hicieron a gran escala. En eso se asemejaban en alguna medida a lo que estaba haciendo el régimen de Franco, si bien con al menos una diferencia: las medidas emprendidas desde Inglaterra en pro del “estado de bienestar” suponían una enorme expansión del estado y de control sobre los ciudadanos, que Churchill había denunciado como gestapista o algo así, mientras que el estado franquista iba a permanecer siempre más pequeño, es decir, más “liberal”. Además, se emprendían tales grandes reformas bajo la consigna de Beveridge de proteger al ciudadano “de la cuna a la tumba”, idea que tiene algo de la pesadilla que denunciaba Tocqueville de un estado inmenso y tutelar, encargado de mantener a los hombres en una perpetua infancia.

Así, el franquismo se empeñó en construir una seguridad social eficiente, pero manteniendo un aparato estatal menor, lo que parecía contradictorio; y sin las pretensiones “maternales” (o gestapistas) del modelo keynesiano; y con un concepto del trabajo también diferente. Franco, siempre pragmático y ecléctico, influido por las doctrinas fascistas y las sociales de la Iglesia, trató desde muy pronto de ir institucionalizando un régimen que en principio debería superar al comunismo y al liberalismo.  Ya durante la guerra civil, en 1938, encargó al ingeniero falangista  Pedro González-Bueno la elaboración del Fuero del Trabajo, cuyos principios básicos eran la concepción del trabajo como un derecho con cierto carácter religioso, que debía ser continuo y seguro con protección contra el paro forzoso y los despidos arbitrarios, con salario mínimo y remuneración con acuerdo a la familia del trabajador mediante los  subsidios familiares. Incluía el derecho  a la propiedad (se fomentaría la propiedad de las viviendas), así como al descanso,  y seguros sociales de vejez, maternidad, invalidez, etc. Y consideraba la empresa como un instrumento social en el que estuvieran integrados patronos y empleados (sindicato vertical), cuyos conflictos se dirimirían mediante una magistratura ad hoc.

Los Mitos Del Franquismo (Historia)

   Evidentemente, las penurias económicas hacían que aquellas medidas aparecieran en principio como música celestial, y por otra parte constreñían a los empresarios dificultando su iniciativa. La concepción del sindicato vertical, sometido en última instancia a las decisiones gubernamentales, mermaba la libertad de contratación de los empresarios y la libertad reivindicativa de los empleados. Según diversas teorías liberales, no podía funcionar, y tampoco según el keynesianismo, ya que se basaba en un estado pequeño y con pocos impuestos. Sin embargo, lo cierto es que mal que bien funcionó, y  en los especialmente duros años 40 facilitó la reconstrucción del país.

   La cuestión, de todas maneras, es teórica y debiera haber dado lugar o dar lugar hoy, a debates económicos en profundidad, con una filosofía implícita, pese a que el panorama económico mundial de nuestros días apenas guarda relación con el de entonces. Un panorama lleno de peligros, por lo demás

   Otros puntos del discurso de Franco podrían suscitar sarcasmo: ¿vivían los españoles con alegría? Desde luego tenían dos poderosos motivos para ello, pese a las estrecheces de la época: haber superado la guerra civil y  haberse visto libres de la mundial. Y el resurgimiento industrial y agrícola, casas baratas, etc., si bien aún muy débiles en aquel momento, comenzaban una andadura mucho más potente.Vale la pena recordar la impresión de Ortega y Gasset al regresar a España poco después y encontrar un pueblo “con una salud casi indecente”. Ya en los años 50, el antifranquista furioso José Bergamín explicaba a la exiliada voluntaria María Zambrano su excelente impresión de la ciudadanía madrileña. Hoy por hoy, en cambio predominan impresionismos como los de La Colmena de Cela.

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La historia de España en relación con Europa se ha desarrollado sobre todo en el cuarto suroccidental del continente y por el Mediterráneo, con escasas relaciones con el norte y el centro, y mucho más escasas aún con el este, en especial con Rusia. Hasta el siglo XIX, Rusia no contaba prácticamente para España, ni a la inversa, a pesar de que en el siglo anterior ambos países habían llegado a encontrarse en Alaska. A pesar de ello, Rusia ha tenido una influencia importante sobre España en dos ocasiones: nuestra guerra contra la invasión francesa se decidió finalmente por la derrota napoleónica en Rusia; y después de la revolución bolchevique, su influjo espiritual (aunque materialista), llegó con fuerza a España, dando lugar al Partido Comunista y a la radicalización del PSOE. Durante la guerra civil, Moscú se convirtió en el protector y verdadero dirigente del Frente Popular, es decir, de la mitad del país. Desde entonces permaneció como amenaza a Europa occidental y desde luego a España, obligando a esta a renunciar a su tradicional neutralidad. Y hoy, ya sin comunismo ni franquismo, España adopta hacia Rusia posiciones hostiles inducidas por intereses totalmente ajenos a los suyos.

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Del erótico crimen me ha gustado más que nada el discurso del intelectual progresista sobre el derecho a cagar en la vía pública. Es una parodia perfecta de la sentimentalería humanista con que los progres envuelven sus ideas nefastas. Sobre todo por aquello de “lo cultural” y lo natural. Felicitaciones.” J. G. Smith

El erótico crimen del Ateneo: La novela negra como la vida misma que arrasa en el mundo de [Moa, Pío, Moh, Ul-Sih]

 

 

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