


P. ¿Y en Europa?
–La deriva europea, quizá incluso más acentuada en España, es a lo que Tocqueville llamó “despotismo democrático”. A una especie de totalitarismo que tiende a convertir la sociedad en un parque temático, infantilizar a la gente y manipularla salvaguardando algunas formas de democracia. Pero bajo esa tendencia se presentan problemas muy amplios y en gran medida nuevos derivados de la llamada globalización, del impacto de las nuevas tecnologías, del crecimiento de la población y la interrelación cada vez más estrecha entre las gentes de todas partes. La ideología hoy predominante en la UE busca solucionar esos problemas marchando hacia un gobierno mundial que presuntamente aseguraría la paz, destruyendo las culturas nacionales, presentadas como fuentes de guerra, disminuyendo la población a base de destruir la familia so pretexto de “patriarcado”, fomentar la sexualidad estéril y el aborto, etc. Creo que ese programa es suicida y totalitario, pero contrarrestarlo exige elaborar unas ideas que no sean puramente defensivas. Tocqueville destacaba la importancia de la libertad frente a esas derivas que se producen espontáneamente en sociedades como las nuestras.
P. Sin embargo, ud se presenta como liberal y al mismo tiempo defiende al franquismo.
–Veamos, soy liberal en el sentido de que doy máxima importancia a la igualdad ante la ley, las libertades políticas y los límites al poder del estado. Al mismo tiempo soy muy crítico con la política concreta que han aplicado los liberales en España y con su pobre capacidad teórica. En buena medida el franquismo fue resultado y al mismo tiempo remedio a las estupideces liberales.
P. ¿Son estupideces las virtudes que usted relaciona con el liberalismo?
–No, claro. Cualquier teoría general solo puede aplicarse en unas condiciones históricas y culturales concretas, y eso en España ha fallado siempre. Tanto los liberales (en general “europeístas”), como los marxistas, los conservadores o los fascistas (que apenas hubo aquí) han carecido de análisis mínimamente serios de la realidad española, a la que querían aplicar sin más unas ideas generales tomadas del extranjero y mal meditadas, vulgarizadas y convertidas en tópicos y latiguillos. El tradicionalismo español también ha sido singularmente pobre y tópico.
P. Sigue la pregunta: ¿cómo ha podido ser eso con unos principios tan claros?
–Veamos: nuestros problemas arrancan de la república, en realidad de bastante antes, pero vamos a poner ese tope. Fueron los liberales los que trajeron la república, que enseguida resultó un caos de violencias, odios y miseria. Fueron liberales los que urdieron el Pacto de San Sebastián, empezando por Alcalá-Zamora, Maura o Azaña, así como fueron liberales los “padres espirituales” de la república, Ortega, Marañón y Pérez de Ayala. Cuando Ortega escribe aquel artículo demencial contra Primo de Rivera y la monarquía y al poco tiempo clama “no es eso, no es eso”, demuestra no haber tenido ni idea del país en que vivía. Como no la tenía de Europa, que según su tonta frase era “la solución”. Y fue el liberal Alcalá-Zamora y otros como él quienes, a pesar de una experiencia de cinco años desastrosos, abrieron camino al Frente Popular. Naturalmente, como para entonces las cosas ya habían llegado demasiado lejos encontramos entre lo liberales, empezando por los “padres espirituales”, los más amargos denuestos contra la república y el Frente Popular y sus líderes. A menudo recuerdo esos denuestos porque a los “historiadores” convencionales les gusta olvidarlos. Pero si las cosas habían llegado tan lejos, si estaba en grave riesgo la integridad nacional y tan avanzado el terror totalitario y el plan de arrasar la cultura cristiana, se había debido en gran parte a aquellos liberales, a su ceguera y simpleza política. Y si afortunadamente aquellos peligros fueron superados no se debió a los liberales, sino al bando nacional, que rechazaba el liberalismo, precisamente por aquellas experiencias, aunque lo teorizase mal.
P. Por lo tanto, los liberales deben su subsistencia al franquismo.
–¡Y tanto! Como la Iglesia, como la monarquía, como, finalmente, la misma democracia. El franquismo solo tuvo oposición real del comunismo y, en sus últimos años, del terrorismo separatista etarra, también comunistoide. Nunca de los liberales. Me hacen gracia, triste gracia, los que se presentan como liberales y condenan al régimen que les salvó porque, dicen, era una dictadura y eso su escrupulosa conciencia no lo admite. ¡Qué habría sido de ellos sin esa dictadura que ellos mismos habían contribuido a hacer inevitable, y que fue históricamente tan necesaria y fructífera! Y hay otros tan torpes –¡siempre el tópico en sustitución del análisis!– que salen con que, en todo caso, Franco debía haber dado paso a la democracia mucho antes de su muerte. De haber hecho tal idiotez, los amenazadores problemas que hoy tenemos los habríamos tenido mucho antes, y muy agravados. Y desde luego no lo habrían evitado esos liberales. En tuíter he expuesto estas ideas resumidas:
1. En el franquismo, España era el país europeo en que mejor se vivía. No todos, claro: los comunistas y separatistas estaban bastante fastidiados.
2. En el aspecto económico, España no era el país más destacado de Europa, aunque avanzaba con rapidez. Pero en salud social estaba mejor que ninguno: índices de delincuencia y población penal, suicidios, drogas, alcoholismo juvenil, fracaso familiar, prostitución, etc.
3. En el franquismo había algo así como seis veces menos presos que actualmente. Mucho menos fracaso familiar y escolar. Mucho menos alcoholismo juvenil. Mucha menos droga y pornografía. Muchos menos suicidios… La gente era más feliz.
4. En el franquismo había mucho más patriotismo que ahora. Apenas había separatismo. La única oposición real fue comunista y/o terrorista. Y el crecimiento económico fue durante los últimos quince años uno de los tres más altos del mundo.
5. El franquismo no puede volver, pero es mucho lo que podemos aprender de él para sanear una democracia que está siendo destruida precisamente por el antifranquismo del nuevo frente popular. Las enseñanzas puede ser útiles incluso frente a los rumbos que hoy sigue la UE. Pero ese es un terreno por explorar.
*******************
Este sábado en Una hora con la Historia, trataremos las particularidades del catolicismo español en la Reconquista. Pueden ver en YouTube y en podcast la sesión anterior: la primacía de Castilla en la génesis de España: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg&t=23s 
P. Si usted considera tan floja a la generación española actual, ¿por qué persiste en mantener sus análisis? ¿No será que está usted equivocado en el fondo?
–Uno siempre debe considerar la posibilidad de equivocarse. Pero que se trata de una generación floja o algo peor, es un dato objetivo, no una opinión. Intelectualmente, la España actual apenas produce más que morralla como un satélite de tercer orden de la cultura anglosajona. No voy a insistir en eso porque el servilismo y esterilidad cultural están bien a la vista, aunque salten chispazos esperanzadores aquí y allá. La moral predominante es un hedonismo pedestre, incluso criminal en la cuestión del aborto, encauzado por una publicidad repugnante y unos intelectuales de tres al cuarto. En esas circunstancias pululan ideologías menores y absurdas como la LGTBI, un antifranquismo entre idiota y malvado, una imitación simiesca de lo anglosajón acompañado a menudo de un odio pueril a Usa, los racismos separatistas… Todo eso que llena el espacio público ¿Me equivoco en eso? Está bien a la vista. A lo mejor me equivoco en denunciarlo como algo maligno cuando debería ensalzarlo como democracia, pluralismo y demás, según la retórica hueca al uso. Pero tengo la convicción de no equivocarme al criticarlo.
P. Sin embargo se le acusa de una defensa excesiva, cerrada, del franquismo como si fuera una panacea para curar lo que usted llama podredumbre actual
–Al franquismo se le puede defender de dos formas: señalando la verdad histórica de lo que significó y logró para el país, para el pueblo español; y como ideología y régimen político válido en la actualidad. Los que lo defienden en el segundo sentido parten de ignorar lo que fue Franco y el franquismo y construyendo un mito algo simplón sobre ello. El franquismo fue un gran régimen y Franco un gran estadista, pero ya he explicado por qué el régimen no podía sobrevivir. En los años 40 y 50 se mantuvo contra el mundo entero, por así decir, hasta que sus enemigos no tuvieron más remedio que aceptarlo, por unas razones u otras. Y ese mero hecho indica una vitalidad y una fuerza interna que habría que analizar dejando de lado definitivamente las propagandas. He comenzado ese análisis en Los mitos del franquismo, que debería haber dado lugar a un buen debate. En una sociedad sana, en una democracia sana, así habría ocurrido. Pero la putrefacción moral e intelectual, insisto, es un hecho, no una opinión. En definitiva, el franquismo se agotó, pero no sin antes haber creado una sociedad nueva y apta para una democracia real, una democracia que está siendo destruida por un nuevo frente popular.



P. ¿A qué llama usted una democracia real?
–En La guerra civil y los problemas de la democracia he tratado ese asunto, que es crucial pero que tampoco trata nadie. La democracia en su significado etimológico es un absurdo, no puede existir. La frase de Lincoln de gobierno “del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, es pura retórica vacía, como indiqué en otros momentos. El gobierno se ejerce siempre sobre el pueblo. Pero, fíjese usted, se ejerce también para el pueblo, pues de otro modo no tendría sentido. Todos los regímenes habidos y por haber se justifican por su labor para el pueblo, poniendo orden y fomentando la prosperidad. Claro que en la práctica puede no ser así, puede ser todo lo contrario, pero la justificación de su existencia es esa. Ahora bien, ¿qué es el pueblo? No es un conjunto homogéneo, porque en él abundan los intereses, ideas y sentimientos más diversos, que tienden al encontronazo y al odio, y también por eso, precisamente existen el poder y el estado. ¿Qué significa entonces gobernar para el pueblo? El gobierno es siempre oligárquico, por la propia naturaleza del poder, y las oligarquías tienen también sus propios intereses, que tienden a imponer sobre otros más generales. Lo que distingue a las oligarquías en lo que equívocamente llamamos democracia, es su actuación abierta en forma de partidos, para ganar a la opinión pública o crearla. Esto de crearla es muy importante, porque la masa del pueblo suele tener ideas muy sumarias y contradictorias sobre el poder y sobre casi todo, y los partidos tienden a explotar su ignorancia. Es algo inevitable. La lucha de partidos u oligarquías existe en cualquier régimen, pero en las democracias es abierta y en los demás es cerrada y no depende del voto general. Por razones históricas el franquismo no fue democrático, pero creó condiciones para una democracia que no viniera por vías catastróficas como en el resto de Europa occidental.
P. Pero usted dice que esas democracias, como la española, están haciéndose irreales, degenerando hacia el totalitarismo.
–Llamamos totalitarismo a la ocupación del estado por un partido, y de la sociedad por el estado. La democracia exige libertades y eso es un riesgo, porque pueden ser utilizadas, de hecho lo son siempre en mayor o menor medida, para hacer demagogia, predicar disparates y disgregar la sociedad en una tormenta de odios como ocurrió en la república. Por eso las democracias no funcionan sin una base, explícita o implícita, de valores generales compartidos, como el patriotismo, la identificación con la historia de esa sociedad y el respeto esencial a los antepasados y algunas ideas éticas generales de raíz religiosa o ideológica. Como decía un analista, en la república se llegó a una situación “en la que nada nos es común a los españoles”, y estamos volviendo a eso. Y también exigen las democracias cierto grado de prosperidad y una desigualdad social no muy fuerte, condiciones que por sí mismas tienden a atenuar los odios, sin por eso eliminarlos. La democracia es así un sistema de tensiones sociales controladas que, desde luego, pueden degenerar. En el franquismo las tensiones sociales estuvieron muy bien controladas y por eso podía evolucionar hacia una democracia abierta. El inmenso error de la transición fue, desde Suárez, la ruptura con el franquismo. No una ruptura abierta como la que proponía el segundo frente popular, sino disimulada, aceptando la identificación de democracia y antifranquismo y tratando por ello de hacer olvidar de dónde venía el nuevo régimen. El antifranquismo es, en definitiva, el frente popular, coalición de hecho de separatistas, totalitarios y sectarios diversos. Estos 40 años de falsificación histórica son también una causa esencial de la flojera por no decir miseria intelectual y moral de las actuales generaciones. Y así estamos hoy.
P. ¿Y en Europa?
***********************
Este sábado en Una hora con la Historia, trataremos las particularidades del catolicismo español en la Reconquista. Pueden ver en YouTube y en podcast la sesión anterior: la primacía de Castilla en la génesis de España: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg&t=23s
**************
*A estas alturas, las autoridades académicas tendrían que haber retirado ya el título de doctor al #MacarraSánchez . Como tarden, quedarán como cómplices de la fechoría.
*Fernández Villa, condenado ahora por robo, es un líder socialista conocido antaño como “el amo de Asturias”. Había sido confidente de la policía franquista, como otros muchos socialistas importantes. Por eso el PSOE en el poder destruyó los archivos de aquella policía, la BPS.
*Ha estado bien Aznar, pero no caigamos en la trampa de esperar algo del PP. La alternativa hoy por hoy es VOX. El PP es parte, y parte muy principal, del problema, no de la solución. El mismo Aznar fomentó enormemente los separatismos.
*Hitler, Stalin y la guerra de España. He explicado a una periodista rusa que Stalin dominó al Frente Popular mediante el oro y el PCE, agente suyo. Hitler nunca mandó sobre Franco. Ni Mussolini.
*Expliqué también a la periodista rusa: “En España no existe democracia, porque funciona con leyes totalitarias como la de memoria histórica o las de género. Quedan las libertades de opinión, expresión etc., cada vez más asediadas.
*Añadí a la periodista rusa: En España la decisión popular de hacer la democracia desde el franquismo y no contra él, y sí contra el frente popular, ha sido burlada sistemáticamente por unos políticos infames.
*Otra cosa que expliqué a la periodista rusa. Hitler no tiene nada que ver con Franco. Hitler dejó a su país en ruinas. Franco dejó un país espléndido, próspero y sin más odios que los de los terroristas y comunistas, muy minoritarios.
*Asimismo comenté a la periodista rusa que España tenía una fundamental especificidad en Europa: no tenía la deuda de Europa occidental con Usa y con Stalin, no debía a nadie su democracia, hoy estragada, ni su prosperidad.
*Expliqué también a la periodista rusa: Yo luché contra el franquismo no tanto porque no me diera cuenta de que se vivía muy bien, sino porque pensaba que el comunismo emanciparía a la sociedad mucho más profundamente. Me costó entender el error.
**************
Está en el poder un auténtico macarra con títulos académicos falsos, mentiroso compulsivo y vinculación familiar con el negocio de la prostitución homosexual y no homosexual. Este sujeto ha alcanzado el poder sin pasar por las urnas, mediante una alianza con separatistas y comunistas para desmontar legal pero ilegítimamente al anterior gobierno, que de hecho le allanó el camino al poder con una política a su vez delictiva. Y el actual mandamás ha montado un gobierno de tiorras e individuos semejantes a él, más algún iluso, y en lugar de convocar elecciones, se dedica a depurar los órganos de formación de opinión, es decir las televisiones públicas, ha empezado a hacerlo en el ejército y seguramente en otros organismos, y conculca la ley abiertamente, en Cataluña y pasando por encima del Senado en decisiones que competen a este. Todos los indicios apuntan a que planea una evolución a la venezolana.
Al mismo tiempo, está aplicando un programa de gobierno cuyos puntos básicos son la agravación de las leyes totalitarias de memoria histórica y de género impuestas por Zapatero y que desvirtuaron la democracia, convirtiéndola en una democracia fallida, sin oposición de la derecha. Los nuevos pasos se dirigen redondear el proceso con la anulación de las libertades de asociación, opinión, expresión, investigación y cátedra so pretexto de antifranquismo, y a la destrucción de la familia mediante una redoblada presión LGTBI. La corrosión de la democracia por Zapatero, proseguida por Rajoy, solo estaba dejando en pie ciertas libertades básicas que ahora se hallan seriamente amenazadas, por la presión legal combinada con la fabricación de una opinión pública envenenada desde los grandes medios de masas. Estamos de nuevo en plena eclosión de los rasgos que según Gregorio Marañón caracterizaron a la república: la estupidez y la canallería.
El programa de gobierno incluye la prosecución del auténtico golpe de estado permanente instalado en Cataluña por Rajoy, Puigdemont y Torra, con vistas a que degenere en una práctica secesión. Debe recordarse que Zapatero y luego Rajoy vaciaron prácticamente del estado a Cataluña y Vascongadas, permitiendo y financiando la infracción sistemática de la ley y el ataque permanente a España por parte de los separatistas. Lo que hoy vemos solo es la coronación de una política desintegradora de España iniciada ya con Suárez y acelerada con Zapatero.
La acción estrella del gobierno del macarra es su plan de profanar y ultrajar la tumba de Franco, un gesto simbólico del máximo alcance político-histórico. Y se entiende su sentido porque Franco venció a un Frente Popular constituido esencialmente por socialistas, comunistas y separatistas, como el de ahora (y entonces arropado como aliados menores por republicanos golpistas y por anarquistas, ambos felizmente desaparecidos hoy.) El franquismo los venció militarmente, salvó la cultura cristiana y a la Iglesia, disolvió los odios feroces de la república que condujeron a la guerra civil, libró a España de las catástrofes mayores de la Segunda Guerra Mundial, y con todo ello dejó un país próspero y apto para una democracia.
Como debe recordarse, pero nunca se hace, al comenzar la transición de formó una especie de nuevo frente popular de hecho con los continuadores de los partidos vencidos, más grupos totalitarios nuevos, diversos democristianos, etc., cuyo objetivo era enlazar con los vencidos en la guerra civil, presentándolos con increíble descaro como los auténticos demócratas. Este nuevo frente popular fue derrotado en el referéndum de diciembre de 1976 por la abrumadora mayoría de la población, que aprobó una democracia de la ley a la ley, desde el franquismo y no contra él, y sí en cambio contra aquel nuevo frente popular en ciernes, cuya debilidad quedó bien de relieve. Puede decirse que fue una segunda victoria de Franco, después de muerto.
Los partidos frentepopulistas debieron entonces disimular, aunque, por desgracia no aprendieron nada de la historia, y prosiguieron tenazmente sus maniobras basadas en la falsificación de la historia. Una falsificación que una derecha asombrosamente descerebrada aceptó y compartió. Todo ello combinado con el terrorismo separatista de la ETA y la colaboración con la misma bautizada como negociación o diálogo. Llevó tiempo formar un tercer frente popular de hecho, pero con Zapatero se hizo: aparte de las leyes de género, la ley, igualmente totalitaria, de memoria histórica, supuso el intento de invertir la historia que llevaba del franquismo a la democracia, para acabar con esta en cuanto herencia del franquismo. Ni uno solo de los partidos que apoyaron esas nuevas leyes es democrático, como no lo fueron los vencidos en la guerra civil. Y lo más grave, lo nuevo históricamente es que estas derivas fueron apoyadas en la práctica por el PP, que no les hizo la menor oposición significativa y mantuvo luego en vigor todos aquellos atentados contra el estado de derecho y la libertad. La gran plaga de nuestra democracia es un antifranquismo demencial, fabricado por los intelectuales más falsarios, los políticos más corruptos y los periodistas más ignorantes.
Y así hemos llegado hasta hoy. Es fácil entender que todos los grandes problemas y amenazas que sufre la libertad y la propia España nacen de la falsificación de la historia reciente. Del “Himalaya de falsedades”, como decía Besteiro del Frente popular, falsedades que hoy resurgen con fuerza inusitada gracias a la colaboración del PP. Cualquier estrategia para romper esa deriva, personificada en un auténtico macarra, debe partir de esta constatación. Para sanear la convivencia en libertad entre los españoles, es indispensable restablecer la verdad sobre el pasado, pues de su falsificación surge toda la gusanera que está recobrando las lacras que destruyeron la república. Todos los esfuerzos que se hagan en esa dirección serán pocos, y esta convicción debe calar de una vez en las personas moral e intelectualmente aptas que haya en los actuales partidos, y sobre todo en la población en general. . .


P. Ha citado ud a Koestler identificando como sistema cerrado tanto al marxismo y el freudismo como a la Iglesia católica. ¿Está ud de acuerdo en esa idea?
–Depende de cómo se plantee. El marxismo y el freudismo son cerrados porque no solo “explican” la sociedad o la historia, sino también “aclaran” la razón de que haya quienes discrepen, demostrando que lo hacen por intereses espurios, contrarios a la verdad “científica”. En cierto sentido ocurre lo mismo no solo con el catolicismo, sino con cualquier religión o ideología: los que no pertenecen a ella son herejes o réprobos o malvados que rechazan la verdad: los problemas no existen ni por tanto soluciones distintas de las supuestamente ortodoxas. Claro que en todo caso ningún sistema de ideas puede evitar que en su seno se produzcan interpretaciones, corrientes y “herejías” diversas. Pero en todo caso hay una diferencia: el cristianismo establece una tensión, que puede ser y ha sido muy creativa, entre razón y fe. Cuando la tensión se convierte en antagonismo, se niega uno u otro aspecto. Las ideologías propiamente dichas las defino como visiones del mundo, la sociedad y la historia basadas en la razón-ciencia, con rechazo a la fe. Paradójicamente se transforman en nuevas fes, fes en la razón, que a su vez produce ideologías contradictorias. Lo he explicado en mi libro sobre Europa, y podría dar lugar a nuevos estudios.
P Luego, todas las ideologías y religiones son sistemas cerrados que producen los mismos efectos.
–Veamos la diferencia: el catolicismo, el cristianismo en general, es cerrado en cuanto a la fe, pero no en cuanto a la razón, a menos en principio. Sin embargo en la práctica política y social tiende a apabullar al César en nombre de Dios, por decirlo así, a dar respuesta a todo tipo de cuestiones políticas o sociales basándose en una supuesta voluntad divina solo al alcance de los creyentes. Por supuesto, no existe una divisoria clara entre lo que es de Dios y lo que es del César, pero la diferenciación de principio está marcada, es algo que no se da en otras religiones y que las ideologías tienden también a suprimir en sentido contrario. En España se ha tendido a borrar la diferencia en favor (presuntamente) de Dios, convirtiendo la religión en doctrina política. La tentación es vieja, piénsese en las pretensiones gregorianas de supremacía o en la Donación de Constantino, una falsificación con la que el papado quería dominar a las potencias políticas. El catolicismo es compatible con sistemas políticos muy variados, ya lo explicó Francisco Suárez, siempre que no ataquen directamente a la Iglesia. El franquismo quiso identificar a España con la Iglesia, y la broma le salió muy cara. La iglesia pasó luego de transmitir a la política el sistema cerrado de su fe, de sus dogmas, para después, en el Vaticano II, saltar a un aperturismo excesivo, precisamente hacia regímenes y concepciones abiertamente contrarios al cristianismo. Una tendencia agravada hoy con el papa Pancho.
P. Pero, según usted, incluso en los años 40 y 50 el franquismo fue un régimen bastante liberal.
–Lo señala Julián Marías: en economía fue liberal, admitía la propiedad privada y la economía de mercado con algunas restricciones. El estado solo trataba de frenar la agitación tipo “lucha de clases”, y promovía aquellos sectores donde no llegaba la iniciativa privada, tradicionalmente mediocre en España. También había restricciones políticas para los partidos derrotados en la guerra civil, pero en general, en el ámbito de la cultura, predominaba un talante liberal: Buero Vallejo, por ejemplo, ex condenado a muerte, podía recibir premios literarios, o Cela publicar con pocas trabas novelas realmente contrarias al catolicismo y al propio régimen. Hubo una corriente importante de “realismo social” que era realismo socialista a la soviética y claramente antifranquista, películas de un carácter parecido. Hubo algún debate ideológico de considerable relevancia… También fue un régimen digamos liberal en el sentido de que no creó un estado muy grande, sino pequeño. Es difícil definir un régimen tan peculiar. Se le ha llamado “autoritario” para distinguirlo de “totalitario”, pero ahora tenemos en España y en Europa regímenes mucho más autoritarios, que pretenden reglamentar hasta la vida íntima y los sentimientos de las personas. Lo esencial, ya digo, fue el llamado nacionalcatolicismo, con rasgos menores, pero significativos, de tipo falangista o semifascista, tradicionalista y desde luego liberal. Un régimen muy pragmático, acompañado de una notable pereza intelectual o doctrinaria.
P. ¿Por qué insiste siempre en esa pereza? ¿Es que se cree usted el único que va a contracorriente?
–No me creo el único, claro está, pero sí el más relevante, si no le molesta. Porque soy quien más ha investigado estos asuntos. Todos los grandes problemas que tiene hoy el país derivan de la falsificación sistemática de la historia reciente. Le pondré un ejemplo propio. Yo tuve un éxito enorme con el libro Los mitos de la guerra civil. Un éxito difícil de explicar en un ambiente intelectual tan pobre como el actual. Lo atribuyo a dos factores: a la célebre entrevista que me hizo Dávila en la TVE2 y a la reacción furiosa –y totalitaria– de los medios progres, que contribuyó dar relevancia al libro. Todo ello dentro de un momento de gran interés por la guerra civil. Sin embargo publiqué unos años después Los mitos del franquismo sobre un tema aparentemente también en boga y desde luego no menos importante que la propia guerra civil, y el libro pasó con un éxito muy moderado. Claro está, no recibió la publicidad del primero sino un silenciamiento deliberado en los grandes medios. Y sin embargo debió de haberse difundido tanto al menos como el anterior, porque era el primer análisis de aquel régimen fuera de las falsedades a que nos tienen acostumbrados unos, y de la simplezas y tópicos de los otros. Por estas razones, las personas interesadas, sobre todo de la convencionalmente llamada derecha, debieran haber difundido masivamente el libro de boca a oreja, y debiera haber dado lugar a debate. Porque hoy se publican tantos libros que los que no tienen publicidad pasan inadvertidos, pero hay algunos que, sin publicidad previa “se venden como rosquillas”, por la difusión boca a oreja. Los lectores del primer libro deberían haberse aplicado a difundir el segundo, pero esa derecha no solo es muy perezosa intelectualmente, sino extremadamente pasiva, mientras que la izquierda es mucho más dinámica en ese sentido, y no solo porque esté subvencionada. La derecha, en general, no entiende el valor de la cultura ni de la teoría. La hay de dos clases, la de “la economía lo es todo”, y la de “la masonería, el sionismo y el nacionalcatolicismo”. Por eso uno tiene a veces la impresión de que todos los esfuerzos por salir de esa ciénaga son vanos. Hay épocas y generaciones que valen muy poco, y me temo que esta es una de ellas.
*******************



***********
La profanación de cadáveres como arma psicológica: https://huercaloveraface.blogspot.com/search/label/FIDES%20MILITVM
*******************
*1. Dice “El País” (ligado a la prostitución, no es casual) que Defensa (es decir, la Robles, arpía liberticida ) abrirá los “archivos secretos militares”, como el de Ávila. Esos archivos están abiertos de siempre, solo que los “historiadores” españoles no los usan.
*2. El archivo de Ávila, por ejemplo, contiene las sentencias de muerte de tribunales del ejército de tierra (las más numerosas), remitidas a Franco. Son unas 23.000, de las que la mitad más o menos fueron conmutadas.
*3. Como podrán comprobar en los archivos “secretos”, los ajusticiados lo fueron por crímenes de sangre (asesinatos acompañados a menudo de torturas, violaciones y robos). Estas son las “víctimas” del franquismo con quienes se identifica la Robles y demás delincuentes del gobierno
*4. Quedan claras dos mentiras de la tiorra liberticida, de “El País” y de un gobierno que representa a totalitarios y separatistas: los archivos no eran secretos, y la represión de posguerra castigó a culpables de crímenes brutales. Con los que se solidariza el actual gobierno.
*5. Cabe añadir que las sentencias conmutadas a cadena perpetua eran aproximadamente la mitad, incluyendo a asesinos con algún atenuante. La cadena perpetua no duraba generalmente más de seis años, incluso menos.
*6. Y, por fin, si de alguien fueron víctimas los asesinos ajusticiados en la posguerra, lo fueron de sus jefes, en especial los del PSOE, que los dejaron completamente abandonados a merced de los vencedores, mientras ellos huían con gigantescos tesoros robados a medio país.
*7. La guerra civil no se superará mientras los constructores del “Himalaya de falsedades” en que se basó el Frente Popular (Besteiro), no sean desmentidos y acallados. La tiorra liberticida Robles representa la “estupidez y canallería” (Marañón) de los derrotados en la guerra.
*El golpe de estado permanente en Cataluña, la colaboración con la ETA, la conculcación de las leyes para profanar la tumba de Franco o robar el Valle de los Caídos o los bienes de la Iglesia despiertan la esperanza ilusionada de Rosa Montero. El nivel de nuestros intelectuales
*El antifranquismo se compone de los intelectuales más falsarios, los políticos más corruptos y los periodistas más ignorantes.
*************
En YouTube y en podcast, “Una hora con la Historia”, trataremos el proceso por el cual Castilla obtuvo la primacía en la Reconquista. Primacía cultural, política, militar y demográfica. Un dato crucial que facilitaría la reconstrucción política del país: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg

En YouTube y en podcast, “Una hora con la Historia”, trataremos el proceso por el cual Castilla obtuvo la primacía en la Reconquista. Primacía cultural, política, militar y demográfica. Un dato crucial que facilitaría la reconstrucción política del país: https://www.youtube.com/watch?v=BDGLvcZvcxg

*****************************
P. ¿Cómo es posible que el franquismo, que derrotó tan completamente al Frente Popular, fuera incapaz de oponerse a la infiltración marxista en la universidad?
–Por varias razones. En primer lugar el marxismo es una teoría potente, capaz de resurgir una y otra vez de sus cenizas políticas. Siempre cabe decir que se ha aplicado mal pero que su esencia permanece, porque el marxismo es una crítica de la desigualdad social y su consecuencia la explotación de unos por otros. ¿Acaso no puede explicarse así la historia? Siempre ha habido desigualdad y explotación. Y siempre permanece la aspiración humana a la igualdad y a la libertad contra la explotación. El franquismo no tenía una doctrina capaz de enfrentarse a esas ideas. La “caridad” de la Iglesia no servía mucho y era fácilmente ridiculizable. Y el falangismo era demasiado ecléctico, hasta admitía partes de la doctrina marxista. La crítica al marxismo se hacía no tanto desde las ideas como desde su práctica. Paradójicamente, la práctica era el criterio señalado por Marx para superar embrollos teóricos sin salida en la misma teoría. El franquismo fue muy poco teórico, y esa fue una grave deficiencia. Por eso tenemos ahora lo que he llamado el tercer frente popular.
P. Pero usted ha dicho que el catolicismo fue la esencia política del franquismo. Y el catolicismo no es un sistema de ideas y creencias inane, realmente ha fundado la cultura europea.
– Precisamente. Suele olvidarse que un punto básico del Vaticano II fue el llamado “diálogo con los marxistas” y el rechazo del franquismo. ¿Por qué? Porque en la guerra fría el marxismo parecía ir ganado la partida. Piense en lo que significó que en pocos años su sistema se extendiese sobre un tercio de la humanidad. O que la superpotencia useña fuese incapaz de dominar a un pueblo tan pequeño y técnicamente pobre como el vietnamita. Creo que buena parte del concilio se orientó con esa perspectiva: convenía hacer méritos y entenderse con los probables vencedores. Además, podían encontrarse puntos de contacto entre el marxismo del proletariado y el catolicismo de los pobres. Aparte de que, como decía Koestler, el marxismo y el catolicismo y también el freudismo, son sistemas cerrados que tienen respuesta para todo, por lo que no animan un pensamiento independiente. Todo esto contribuyó mucho a que la universidad fuese ganada por el marxismo y en todo caso el antifranquismo. Los franquistas se encontraban sin argumentos.
P. Así pues, según usted, el marxismo está destinado a resurgir una y otra vez, con diversas formas, como la hidra mítica.
–Schumpeter lo admitía. Sin embargo no lo creo inevitable. Observe que a la teoría de la igualdad necesaria, que hace de la historia una especie de pesadilla, se le puede dar la vuelta. Como la desigualdad en todos los aspectos es evidente, se podría sostener que en realidad la cultura superior, la civilización, han sido creadas siempre por élites más fuertes y evolucionadas, que dominaban naturalmente sobre la masa cuyas apetencias e ideas apenas iban más allá de las necesidades elementales. De no ser por esas élites, viviríamos aún en las cavernas. La idea parece muy conforme con la teoría de Darwin, la selección de los más aptos. El fascismo y el nazismo vienen a ser precisamente una respuesta al igualitarismo: los más fuertes, los mejores, deben predominar sobre los más débiles, y algo parecido, más atenuado quizá, ocurre con el liberalismo. Observe usted también que, bajo su retórica igualitaria, el marxismo tiende a lo mismo: el partido comunista es la “vanguardia” de la clase obrera, es su élite, una élite que puede ser más despótica que las élites fascistas o capitalistas. Desde ese punto de vista, la ciencia parece más próxima al fascismo que al marxismo.
P. ¿La ciencia respalda a esas dos ideologías a la vez?
Las dos se pretenden científicas. El marxismo dice asentarse en la ciencia porque da un sentido a la historia no basado en aspiraciones utópicas, sino en la productividad capitalista, que permitiría por fin una vez igualdad real. El fascismo también afirmaba un carácter científico basado en Darwin o en una interpretación de Darwin. En los dos casos se desvanece la moral concebida como algo por así decir impuesto e independiente del hombre. Para los fascistas, la moral consiste precisamente en que sean los más fuertes (y por ello los mejores) quienes dominen al resto. Para el marxismo, la moral es solo un conjunto de ideas justificativas del poder de los explotadores. En eso, en la fuerza de los mejores o en la conveniencia de los explotadores, consistiría en última instancia la moral. El marxismo tiene más atractivo porque parece más humanitario y más próximo al catolicismo. Son semejanzas ficticias, si se quiere, pero sugestivas para muchos. De todas maneras, la tensión entre el impulso igualador y el impulso diferenciador es connatural a la sociedad humana.

*********************
*A García Domínguez: “Todos tenemos un pasado”: En España casi todo el mundo ha cambiado, pero casi nadie ha explicado por qué. Yo me he molestado en hacerlo en mis memorias: “De un tiempo y de un país” (agotado), o en “Adiós a un tiempo”, recién publicado en Amazon.https://www.amazon.es/Adi%C3%B3s-tiempo-Recuerdos-sueltos-relatos-ebook/dp/B075L82G5B…

*Como el típico chulo, el Sánchez se ha puesto muy matón y amenazador con lo de su tesis. Cuando ve que no mete miedo recula y de pronto “cree en la pluralidad de la prensa”. Con ello demuestra que su tesis es falsa.
*El propio macarra de la Moncloa ha reconocido que su tesis es un fraude, al decir que no se querellará, después de haber intentado intimidar a los medios con chulería. Pero ¿dimitirá? Es demasiado golfo para eso y la oposición demasiado floja.
* Lo que está ocurriendo en España no lo supera la más esperpéntica democracia bananera “latinoamericana”.
*Catar, un estado fomentador de terrorismo y guerras civiles, financia a los delincuentes que quieren quitar a la Iglesia la catedral-mezquita de Córdoba.
*Algunos listillos dicen que la UE es necesaria para España porque pone un freno a la golfería natural de nuestros políticos. Pasan por alto que han sido esos golfos los que nos han metido en la UE.
*Hace unos años Pablo Casoplones me retó a un debate. Le indiqué que a él la derecha le paseaba por los medios, mientras que a mí me tenía vetado. Debo reconocer ahora que debatir sus estúpidas canallerías madurescas resulta un plato vomitivo.