FABRICIO.- Lo que dices, ¡oh Simplicio!, demuestra que unes en tu persona la más acrisolada virtud con una profunda comprensión de los arcanos de la ciencia económica. Además, ¡ya iba siendo hora de que se reivindicase el papel de la delincuencia, tan menospreciado tradicionalmente! Ya cuando estábamos en el talego me imaginaba yo que había una gran injusticia en el trato a los delincuentes, cuando constituyen un puntal de la sociedad, generador de riqueza y empleo. Un motivo de legítimo orgullo. Haré, no obstante, una seria objeción a tus doctas consideraciones, más allá de la envidia que mencionas. Porque, ilustre Simplicio, lo más probable es que las comarcas y provincias vecinas trocasen bien pronto su envidia en emulación y si todo el país quisiera convertirse en un paraíso del sexo, el juego y la delincuencia, las ganancias se repartirían demasiado, la productividad marginal descendería muchísimo y no saldríamos de pobres. Aparte de que, si todo el mundo se ocupara de eso, ¿de qué viviríamos? ¿Qué comeríamos?
SULPICIO.- Adelantándome a nuestro envidiable Simplicio, te haré ver, preclaro Fabricio, que no tiene por qué haber envidia de otros a la riqueza que así acumularía nuestra comarca, porque el secreto de la opulencia se encuentra en la especialización. La comarca se especializaría en los negocios del sexo, el juego y el fomento y tratamiento de la delincuencia, tres líneas de desarrollo en las que podemos alcanzar la excelencia, eso salta a la vista. ¿Y qué harían los demás? Pues especializarse en otras cosas, qué sé yo: los unos en chachas que vinieran a servir en nuestros hogares, otros en la fabricación de preservativos, fustas, consoladores y utensilios diversos relacionados con el comercio sexual, otros en ruletas y aparatos varios relativos al juego, otros más allá en útiles de videovigilancia… O en preparar comidas exquisitas que necesitaríamos, acordes con nuestra esperada y esperable opulencia… Creo que caes en un pesimismo infundado, ¡oh Fabricio! porque las posibilidades del ingenio humano son ilimitadas. No solo nos enriqueceríamos, sino que crearíamos riquezas sin fin a nuestro alrededor, de tal modo que no habría razón alguna para las envidias. ¡Especialización, caro Fabricio, especialización!
SIMPLICIO.- Sin duda tu objeción, Fabricio, no por sutil deja de estar bien fundada. Pero ya alguien del público en el debate se te adelantó, si no te ofende que te lo diga, y he aquí la respuesta del experto alcalde: “La economía moderna –nos ilustró– se basa en la competencia, y aquel que toma la iniciativa y consigue un superior grado de excelencia se lleva el gato, el euro y el dólar al agua y a su molino. Evidentemente no basta con partir de una ventaja inicial como nuestras liberadísimas féminas y nuestros varones abiertos a… a… al futuro, porque si nos dormimos en los laureles enseguida nos sobrepasarán otros más espabilados. Por tanto organizaremos la sociedad, desde el principio, en torno al negocio del sexo, con una educación ad hoc desde la infancia, desarrollaremos las más refinadas técnicas y una preparación que ríanse ustedes del turismo sexual tailandés. Difícil, me atrevo a decirlo, muy difícil será que otros alcancen nuestro nivel. Como sabemos, la economía lo es todo, lo tenemos muy claro en nuestro partido, y sabremos organizar la sociedad entera de acuerdo con este principio elemental que solo los tontos pueden poner en duda. El negocio del sexo puede proporcionarnos riqueza pletórica, y con ella la libertad y otros muchos otros pingües bienes, y ahí está la clave. ¿Quién podría oponerse, razonablemente, a tal perspectiva?”. En cuanto a ti, Sulpicio, te doy la razón en todo, quizá me dejé llevar por un fantasmal temor a la envidia: el mundo puede ser más feliz y abolir las envidias para siempre, gracias a la especialización. ¿No os llena a todos de una ilusión esperanzada?
PICIO.- ¿Y no estaban de acuerdo con eso los demás contendientes a la alcaldía?
SIMPLICIO.- Pues no, absurdamente. Como cada cual iba a lo suyo, sin tener en cuenta el bien general, hubo mucha polémica inútil: porque está claro que el argumento del alcalde puede aplicarse a los otros dos programas.
PICIO.- Entonces, amigos, ¿tendríamos que abandonar nuestra ufana vida pastoril? ¿Deberían acabar las actividades agrarias, la explotación e industrialización de los rosáceos granitos, la fabricación de bien pulidos ataúdes, que tanta fama y prez han ganado para la comarca en tiempos idos más dichosos…? ¿Tendré que abandonar mi taberna…? Solo pensarlo me hace llorar.
SIMPLICIO.- Por nada se cubren de agua tus ojos, amigo Picio, llevado de tu espíritu poético y por ende poco práctico. A nadie se va a obligar a nada. La gente mira por su interés y va a lo que más ganancia le dé, y si gana más en un burdel que fabricando ataúdes, no te quepa duda de que su propio interés le conducirá de cabeza al burdel, o a la casa de juegos o a un descansado y bien pagado empleo de carcelero, perdón, de reinsertador de personas erradas en cuanto a las leyes. Por lo que hace a tu merecidamente célebre Taberna del Bauprés, no tienes más que adecuarla a la modernidad, meter en ella vídeos porno, adaptar algunas pequeñas estancias para las placenteras y lúdicas labores de Eros, en fin, ampliar tu negocio y tus propios horizontes, añadiendo al oficio de tabernero el de madamo.
PICIO.- ¡Triste progreso, pardiez! Siento como si me envileciera.
SIMPLICIO.- Son solo tus prejuicios, admirable Picio. Tienes que liberarte de ellos, emanciparte. Lo importante en la vida es ganar dinero legalmente, y todo esto es perfectamente legal.
FABRICIO.- Mas ¿no estaremos repitiendo el cuento de la lechera? Estamos ya sintiéndonos ricachones cuando la crisis sigue haciendo estragos, a duras penas logramos vender nuestros productos lanares y ovinos y quién sabe si esas brillantes iniciativas de nuestros políticos no resultarán al final un chasco, como tantas veces. Yo, de los políticos no me fío. Con los políticos me siento como Marieta.
SALICIO ¿Marieta?
FABRICIO.- Sí, aquella del corrido o lo que sea, mejicano: Marieta /no seas coqueta /porque los hombres son muy malos / prometen / muchos regalos / y lo que dan son puros palos. Así son los políticos.Por eso propongo que, antes de hacernos ilusiones que pueden llevarnos a penosos desengaños y desarticulaciones anímicas, adquiramos una cabal comprensión de la crisis. Como sabéis, muchos políticos no paran de hablar de la necesidad del ahorro para superar el bache , cuando, ¡por Zeus!, ya os lo he demostrado, el ahorro no existe, es metafísicamente imposible.
MAURICIO.- ¡Ya vuelve con la misma historia!
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Hablábamos el otro día del problema de Gibraltar como retrato de una clase política siniestra que no cesa de crear problemas que no puede ni sabe ni quiere resolver. El problema de los separatismos es básicamente el mismo: Gibraltar se ha engrandecido y convertido en un emporio de negocios sucios en beneficio de la potencia invasora, con la colaboración de una infame y servil casta política española; y los separatismos son el resultado de muchos años de apoyo a ellos y de financiación por parte de los gobiernos tanto del PSOE como del PP, que en ningún caso han defendido a España, a la que desprecian en lugar de despreciarse a sí mismos. Entre todos han creado un ambiente turbio y han fraccionado la sociedad no solo en Cataluña y Vascongadas, también en el conjunto del país. Y, por supuesto, las elecciones del jueves no van a solucionar nada, pues todo se ha convertido en una farsa esperpéntica que puede terminar en tragedia. Pase lo que pase, el resultado de esas elecciones será un triunfo de los separatistas, porque cada vez que estos han salido del poder, sus sustitutos han continuado una política igual, incluso incrementándola, recuérdese el período del socialista Maragall y su gente. Con el gobierno del PSOE dejando en residual la presencia del estado en esa región mediante un estatuto votado por una minoría, y aceptado de hecho por el PP e imitado por él en otras autonomías, después de haber molestado a cuatro millones de firmantes en contra.
Toda la estrategia del actual gobierno y de los otros partidos se basa en mantener una apariencia constitucional hasta que la soberanía española quede disuelta en la UE. Se trata de liquidar a España, sea por disgregación sea por disolución en lo que llaman Europa. Nada de eso es constitucional, y el llamado “bloque constitucionalista” es una burla sangrienta. ¿Ha sido constitucional la inmersión lingüística? ¿Ha sido constitucional la financiación de organismos destinados a atacar, ridiculizar y denigrar la idea de España, desde la escuela a los medios de masas? ¿Es constitucional el estatuto al que se quiere volver? ¿Tiene algo de constitucional la colonización cultural por el inglés promovida por todos los partidos desde la misma escuela pública? Todos estos actos y muchos otros parecidos los han defendido y defienden estos “constitucionalistas” de farsa. Por otra parte, lo que está en riesgo no es la Constitución, es España misma. Es decir, el evidentísimo proyecto de los llamados constitucionalistas consiste en disolver una realidad histórica y cultural como España en un proyecto difuso y cada vez más totalitario al que llaman inadecuadamente Europa.
España es una realidad histórica y cultural tan sólida que aún no han conseguido demolerla los actuales partidos en varias décadas de atacarla conjuntamente. Aunque el daño es ya enorme. Y el tiempo de las quejas ya pasó. Es precisa la reacción popular, más organizada y amplia que la que hemos visto en semanas pasadas.
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*¿Cómo es que está en la cárcel Junqueras y su mayor cómplice, conseguidor y financiador está libre y mangoneando el país desde la Moncloa?
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*Cómo un deficiente mental cambió la historia de España y convirtió a sus “ideas” a todos los partidos: https://www.youtube.com/watch?v=Xs-opkHOO5g …