Pasando a otro tema, cada noche, aproximadamente una hora antes de dormir, me pongo a leer su novela Sonaron gritos y golpes a la puerta. Ya voy por la página 192. Le aseguro que la novela es fascinante como es emocionante. Es una novela cuya trama “corre,” y “corre” hasta el punto de dejar con ahogos al lector. “Corre” incluso en sus momentos pausados. No sé cómo Vd. consigue ese efecto, pero sí que lo consigue. En todo este tiempo que llevo leyendo esta novela no he encontrado ningún punto de “estancamiento.” Como he dicho, la leo cada noche antes de dormir, mala idea quizás, porque el libro me mantiene bien despierto hasta que por fin el cuerpo me impone el sueño. Más adelante le haré más comentarios sobre la novela. Brooke
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Hemos visto algunos rasgos generales de la evolución de las principales potencias, actuales o en proceso de formación, después de la caída del Imperio soviético. En resumidas cuentas, la idea de Fukuyama de un mundo sin más preocupaciones ni problemas reales que los económicos, servido por democracias liberales en rápida expansión y con una disminución progresiva de las guerras hasta su desaparición, no solo está lejos de cumplirse, sino que la tendencia es más bien la contraria. Empezando porque la principal democracia liberal, es decir, Usa, está siendo la principal causante de guerras en gran parte del mundo, una paradoja que señalamos en su momento, y porque el mundo unipolar surgido de la caída de la URSS se va convirtiendo con cierta rapidez en multipolar.
El intelectual italiano Vittorio Messori escribió: “Yo formo parte de la última generación en la cual ninguna persona culta podía ignorar el francés; y París, no ciertamente Nueva York, era nuestra patria intelectual. Soñábamos con bistrots llenos de humo, librerías en penumbra en que Quartier Latin, bouquinistes a lo largo del Sena, no con hamburgueserías, librerías deslumbrantes y quizá por correo, ruinas sentimentales como los libros condensados del Reader´s Digest. Quizá justamente por ese amor a Francia no me ha contagiado jamás el mito de los Estados Unidos. Siempre –tanto antes como después de mi adhesión al catolicismo– he sentido desconfianza, cuando no temor, hacia un país que cree haber sido investido por Dios mismo de un papel mesiánico, que pretende que todos vivan y piensen como él, que ha hecho guerras y financiado golpes de estado más que cualquier otro, y que, sin embargo, se autodefine y encima se lo cree –y este es el peligro– el “Imperio del Bien” (…) que se ha atribuido el papel señalado al pueblo judío (…) Un país que, si no aceptas vivir como él e inclinarte ante su hegemonía política, económica y cultural, te declara “Estado canalla” y te bombardea a discreción” (Vittorio Messori). Es una idealización de la cultura francesa, pero expresa algo del fondo del problema.
La política intervencionista de Usa se justifica como una defensa o una expansión de la democracia, y las experiencias habidas demuestran lo peligroso y sangriento que pueden llegar a ser unas aventuras que no toman en cuenta las diferencias culturales y tradiciones de otros países.
El mayor peligro viene nuevamente de una confrontación “fría” con Rusia, el elemento más débil y con mayores carencias de las nuevas grandes potencias que van creando un mundo multipolar en lugar del unipolar surgido por la caída de la Unión Soviética. Así, el mesianismo useño está dirigiéndose en la actualidad cada vez más contra Rusia, a la que está atacando todo su enorme aparato de propaganda. Putin es pintado como un autócrata gangsteril y peligroso, aunque gana las elecciones y tiene un apoyo popular evidente, afirmando incluso que la Rusia actual es más peligrosa que la URSS y acusándola de alterar el orden mundial, cuando es obvio que si alguien viene alterándolo es precisamente Usa. Pero los datos reales indican que Rusia carece de las mínimas posibilidades económicas y armamentísticas para rivalizar con Usa o con la UE, al menos en un plazo previsible. Rusia es una democracia por así decir deficiente, como por otra parte lo son las occidentales, según en alguna ocasión señaló el propio Putin. No puede descartarse que Putin sea un demente, pero hasta ahora no ha dado grandes pruebas de ello. Y las campañas de propaganda con acusaciones similares son algo común cuando desde Usa prepara una agresión, como ocurrió en el 98 para arrebatar a España las Antillas y las Filipinas, o como las campañas de propaganda falsaria que lanzaban contra el franquismo según se acercaba el fin de la guerra mundial. En suma, las tensiones internacionales van creciendo en lugar de disminuir,
Debemos preguntarnos, ante este panorama, cuál es la posición de España. Creo que podemos definirla por tres factores: a) España permanece en la OTAN después del derrumbe de la URSS. B) Dentro de la UE, los gobiernos españoles son quizá los más entusiastas por crear un estado europeo en el que se disolviese la soberanía y la cultura españolas. C) España es el único país europeo que soporta una colonia en su territorio. Analicemos brevemente estos tres puntos.
Como es sabido, la OTAN se creó en 1949 con el fin de afrontar al expansionismo soviético, e incluye a Usa, Canadá y a numerosos países de Europa central y occidental, excluyendo a Suecia, Irlanda, Finlandia, Suiza, Austria y algunos países de la antigua Yugoslavia, e incluyendo a Turquía. Francia se mantuvo fuera del aparato militar, no así del político, por decisión de De Gaulle, descontento con la hegemonía anglosajona. En 1966 De Gaulle dio orden de que todas las fuerzas no francesas de la OTAN salieran del país, lo que motivó una observación sarcástica del secretario de estado Dean Rusk sobre si la orden incluía los cuerpos de los soldados useños en los cementerios franceses. Francia no volvió plenamente a todos los organismos de la OTAN hasta 2009, con Sarkozy. En cuanto a España, no entró de hecho hasta 1986.
La dirección de la Alianza es realmente, aunque no siempre formalmente, useña, cosa lógica dado el peso militar de Usa, muy superior al de los demás países europeos juntos, y a sus intereses globales de superpotencia. De hecho, Europa occidental vivió en paz interna y externa (excepto las guerras coloniales) desde 1945 gracias a la protección militar useña. Puede decirse que la intervención bélica y luego un semiprotectorado useño han permitido a los países de Europa occidental librarse de la hegemonía nazi y de invasiones o revoluciones soviéticas, y a esa protección deben también el resurgir de sus economías con el Plan Marshall. La excepción a todo ello es precisamente España, como veremos. A pesar de esa gigantesca deuda moral, política y económica, en los países beneficiados se han desarrollado corrientes fuertemente antiuseñas y el propio designio de la CEE- Unión Europea se ha justificado como el intento de crear una nueva superpotencia que contrapesase o incluso rivalizase con el poder de Usa como con el de la URSS. El período posterior a la II Guerra Mundial ha sido también el de la decadencia de la capacidad creativa de la cultura europea, así como de su importancia política y militar en el mundo, aunque económicamente sea otra cosa, como ya indicamos en otra sesión sobre la decadencia europea.
Pues bien una vez llegado el fin de la historia, parecía lógico que la OTAN desapareciese, ya que aparentemente había quedado sin objetivo. Sin embargo se decidió su continuidad ampliando incluso sus atribuciones como organización de seguridad no solo en el Atlántico Norte, sino en todo el hemisferio norte. Al producirse la reunificación alemana en 1990, en vísperas del desplome la URSS, hubo negociaciones con Moscú sobre la base de que la OTAN no se ampliaría hacia el este, ni se estacionarían tropas ni armas nucleares en los países antes sometidos al protectorado soviético. En realidad, los negociadores de la OTAN trataron claramente de dar a los rusos la impresión de que así sería, pero sin llegar a un compromiso plenamente formal. Los rusos consideran que ha sido un claro engaño, y desde luego la OTAN comenzó entonces a expandirse hacia el este. Polonia, Chequia y Hungría fueron invitadas a unirse, y lo hicieron en 1999 y en 2004 aceptaron la invitación los tres estados bálticos más Rumania, Bulgaria, Eslovenia y Eslovaquia. Posteriormente lo hicieron Croacia y Albania. También ha habido tratos con Ucrania y Georgia en esa dirección, que hoy por hoy no han fructificado, ya que parecía un ataque demasiado directo a Rusia, si bien en Ucrania se llevó a cabo una táctica estilo primaveras árabes, para derrocar al gobierno proruso. Esto hizo sonar todas las alarmas en Moscú, que recuperó Crimea y apoyó movimientos secesionistas en la parte pro rusa de Ucrania. Estos movimientos de la OTAN han sido percibidos en Moscú como maniobras de cerco y acoso, toda vez que se han acompañado de estacionamiento de tropas y aviones, implantación de un sistema antimisiles y nuevos sistemas de precisión de misiles desde el Mediterráneo.
Desde el fin de la historia, la OTAN ha participado en numerosas operaciones bélicas, a las que nos hemos referido en la sesión referida a la política useña. Las intervenciones más importantes se han producido en Bosnia Herzegovina, y Kosovo contra Serbia, Afganistán, Irak y Libia, más otras menores. En todas ellas ha participado España con aviación o tropas en tierra, con un total de más de 60 operaciones, incluyendo algunas como observadores, mediadores o instructores, una parte de ellas en África (Angola, Mali, Libia, República Centroafricana). En estas intervenciones han participado a lo largo de 26 años unos 136.000 militares españoles, que han tenido unos 170 muertos, aunque evidentemente los ocasionados a los adversarios o a la población civil han sido muchos más.
Sobre estas acciones cabe hacer al menos cuatro observaciones: a) Han sido realizadas siempre bajo mando extranjero, básicamente anglosajón, y en lengua inglesa. B) El incuestionable carácter militar de muchas de estas acciones, con empleo de armas muy eficaces y numerosas víctimas, se ha disfrazado con el término “misiones de paz”, con el deliberado propósito de falsear su carácter y engañar o manipular a una población a la que se ha predicado al mismo tiempo un pacifismo simplón. Es una perversión del lenguaje, como la que denunciaba Orwell en una sociedad totalitaria. No es un dato insignificante, y ya al tratar de la evolución de la UE lo señalamos. C) Con ello, España ha ayudado a destruir los estados libio e irakí, sumiendo a sus países en un caos sangriento. Y en Afganistán participa de la derrota, ya que la coalición ha sido incapaz de alcanzar sus objetivos, pese a un gasto económico y humano muy considerable. D) En ninguna de esas operaciones estaba comprometido interés español alguno, sino que se han realizado por intereses ajenos y por una solidaridad o fidelidad a otras potencias que, como veremos, no corresponden a esos sentimientos.
– Rediez, Mínovich, qué idea… –dijo Javi, pensativo–. Pues a lo mejor tienes razón, muchacho, a lo mejor es así… Pero gracias a la luz del sol, aunque no podamos mirarla de frente, mirar de frente al sol, claro, la luz no la vemos… gracias a eso que nos regala el sol, podemos ver el mundo y disfrutar de él, ¿no? Y eso también es la verdad de la vida. Hay que ser optimistas. Este Mino va también para filósofo. Esta tasca ya parece la cosa aquella de Atenas, ¿cómo se llamaba? Por donde paseaban… La acrópolis… No…, el ágora, ¿no era el ágora?
Hubo un breve silencio, y cada cual pensaba en digerir la idea.
–¿Ves? Dios nos da luz suficiente, pero no podemos mirarlo de frente, eso no quiere decir que no podamos constatarlo, que no podamos constatar que hay Dios, justamente por su luz –contestó por fin Santi.
Moncho, levemente irritado, afirmó que aquello no pasaba de ser una comparación o una metáfora facilona, y prefirió seguir con su tema.
—Al asunto, que es como digo. Solo quiero decir que pueden pasar mil cosas relacionadas con nuestra presencia aquí y en este momento, por eso el relato de lo que pasa ahora, incluso eso poco que percibimos ahora mismo, incluso eso, estaría incompleto sería ininteligible sin lo que pasó antes y pasará después. Ah, y otra cosa: cualquier suceso puede ser contado en plan sublime, en plan burlesco, en plan de terror, en plan… el mismo suceso, de cualquier modo. Seguramente diréis que nuestra discusión es algo estrafalaria, lo concedo, pero ahí tenéis a Javi comparándola en plan sublime con el ágora de Atenas…
Santi le contempló divertido, poniéndole algo nervioso.
–Ramonovski, vamos a ver: ¿no decías que la vida se compone de actos inconexos, contingentes, qué sé yo, puras casualidades que podrían suceder igualmente de cualquier otra manera? Además, da lo mismo: todas las historias que quieras, chico, en el plan que quieras, bonito o feo, pero historias fútiles de todas formas, de acuerdo contigo y con Sartre, ¿no? Has hablado de películas de terror, y a mí me parece que eso, la futilidad, es lo más terrorífico. Así que tienes que optar: o olvidar el tema y seguir a Javienko, que cree que un día sin un polvo y una comilona es un día perdido, o buscarte una buena soga para acabar de una vez con tanta futilidad.
Se hizo otro silencio. Santi había hablado con tono de chanza, pero sus palabras sonaron serias a todos. Pepe, el camarero, concluyó, mientras servía por fin a Ramón: “Sois de lo que no hay. Más raros que perros verdes”. Ramón buscó en su mollera una respuesta a Santi. Javi apuró su coñac de un trago, tosió un poco, y habló.
–¡Otra vez tiene razón Pepe: más raros que un perro verde! La verdad, chaveas, ¡hay que joderse con vuestros problemas! Os conozco de hace dos semanas y cada dos por tres estáis dando vueltas a esas historias. Y además por la mañana temprano.
–Oye, si te fastidia no tienes por qué venir…
–No, hombre, no he dicho eso, me caéis bien, joder, no os cabreéis. Pero sois raros de cojones… Y no me parece mal, eh. Hace tiempo conocí a algún tipo como vosotros, pero nunca a tres de un golpe. A ver si me entendéis, por mí, encantado, solo que no conozco a nadie que salga a cada paso con tales cosas, así que solo por eso… Me parece admirable. Lo que quiero decir es que a lo mejor todo eso que razonáis no tiene más valor que pasarse un rato en una discoteca, o emborracharse… y desde luego, me perdonaréis, pero vale menos que echar un polvo… Así que la vida está para vivirla y no para pensar tanto en ella, porque mirad alrededor, ¡si nadie se preocupa de si la vida es absurda, de si Dios nos toma el pelo, de si Sartre y Marx y qué sé yo…! Y la gente vive, se ríe, lo pasa bien… o mal. Pero ahí está, sin pajas mentales, sin montarse esos pifostios en la cabeza… La gente no desaparece de la faz de la tierra por ser incapaz de resolver esos enigmas. La gente lo que quiere es consumir y entretenerse, coño, no piensa en otra cosa. ¿Para qué va a pensar en misterios que no le arreglan nada?
Mino no pudo reprimir una mueca de desprecio.
–Pues sí, es cierto, la gente solo piensa en consumir y consumir y consumir, más y más cosas. Y en entretenerse, en discotecas, o cine o lo que sea… En ver esa televisión franquista embrutecedora. Así está de idiotizada.
–Mira, macho, menos chorradas, eso es igual en todas partes. Además tú no sabes lo que es consumir. En Norteamérica sí consumen de verdad, una obsesión. Pero como sois unos paletos y nunca salisteis de España, creéis que por ahí fuera todo es color de rosa y que atan perros con longanizas. Yo he vivido en Méjico, en Nueva York y en París… vivido, eh, no de paso como turista, vivido por lo menos un año, y os digo que en ningún sitio se está mejor que aquí… Lo ves en la calle, la gente sonríe y se ríe más, no hay miedo de que te roben o te den una paliza a la vuelta de la esquina, hay menos dinero, si quieres, pero más alegría. Por allá es más triste, por algo será… Bueno, menos para ya sabemos qué, pero ni eso, qué cojones, si tienes buena vista y no eres tonto… las chicas tienen tantas ganas como nosotros, aunque disimulen… ¿Y sabéis lo que os digo? Pues que le dais tantas vueltas a esas cosas porque no folláis. Solo por eso.
–Quién fue a hablar de perros verdes. En su cabeza debe de haber un falo en vez de un cerebro… –comentó Ramón, como si hablara de un ausente.
–¿Y vosotros no? Venga, no seáis hipócritas… Y no me toméis por un burro salido o un cantamañanas. A lo mejor he leído tanto como vosotros y más, y he pensado… El hombre busca placer y huye del sufrimiento, ya lo dijeron los griegos. No entiendo por qué dais vueltas a esas cosas que causan angustia y no llevan a ninguna parte.
– Los griegos hilaban más fino. Como los placeres suelen venir con duelos o traer malas consecuencias, o exigen mucho esfuerzo, y eso es también sufrimiento, pues al final lo más placentero sería el ascetismo, ¿qué te parece? Y hay placeres elevados y placeres vulgares. Los vulgares son los placeres animales, y los elevados los que están por encima de los animales. ¿Acaso descubrir una nueva medicina no da placer a quien la descubre, tanto si la va a necesitar como si no, si le va a dar dinero como si no, y aunque conseguirla le haya costado años de investigaciones, de esfuerzo y penalidades? Algunos hasta han arriesgado la vida.
A Mino le gustó el argumento, pero temió que Javi saliese con sus jactancias sexuales, que le turbaban y repugnaban. Para evitarlo, volvió a lo suyo.
–¿Cómo puedes decir que en España se vive bien? ¡En una dictadura! Francia y Estados Unidos son democracias, tienen partidos, sindicatos libres, prensa libre… ¡Hay libertad! ¿Cómo puedes decir que esto es mejor?
–Bah, ¿lo dices porque allí pueden votar a unos políticos que se pelean por ver quién engaña mejor a la gente? ¿Eso es la libertad, pues? La política es igual en todas partes, chaval, solo los tontos se toman en serio a esos partidos y sus jefecillos, y la prensa aquella miente tanto como la de aquí. Te digo que aquí, en lo que importa, hay tanta libertad o más que allá. ¿Quién te prohíbe moverte, viajar, estudiar lo que quieras, leer lo que quieras, vivir donde quieras, casarte o no casarte, trabajar, montar un negocio, qué sé yo…? Y de la prensa, ¿no puedes comprar la extranjera si te fastidia la de aquí? Aparte de que, ¿no leen muchos en la universidad la revista Triunfo? Pues huele a comunista por todas las páginas, así que… Mira, os voy a decir lo que pienso. Tú, Mino eres un chaval muy listo, pero solo estás empezando en la vida y sabes muy poco. Te veo entre espartano y prusiano, y muy retraído, a saber qué pasará por tu cabeza con todas esas historias políticas. Te imagino, no te ofendas, eh, como a uno de esos tipos reconcentrados, un Robespierre o así.
El aludido se sonrojó y, molesto, dio un largo sorbo a su taza de café. Pero en el fondo se sintió halagado de que se dirigiera a él. Los otros le llevaban entre cuatro y ocho años, a veces parecían tomarle por un crío y hablaban entre ellos como si él no estuviera presente. Esto le humillaba y le indignaba, pero no podía evitarlo.
–Tú, Ramón, si no terminas loco, a lo mejor llegas a ser un médico importante. Me da que tiene alguna historia oscura detrás de él –cambiaba con facilidad de la segunda a la tercera persona –, anda que no se contradice: una pasión inútil, pero está siempre buscándole sentido. Y no entiendo que tarde tanto en acabar la carrera, aunque trabaje, porque tonto no es. Yo tardo porque la carrera me importa un rábano, hago Económicas porque mi padre quiere que siga en sus negocios y a mí me da igual, así que procuro pasarlo bien ahora y demorar todo lo que pueda el día de sentar cabeza, como le dicen. Pero el más raro de todos es Santi. ¡Qué tío! Tiene gracia, es guapo a pesar de esas gafas feas que usa, seguro que tiene que ir apartando a las tías como a las moscas, y es tan célibe –usaba la palabra de forma algo inapropiada– como vosotros dos. Dice que tiene novia en Cádiz, pero en Cádiz, ya se sabe… ¿No serás maricón? Oye, a mí me da igual, ¿eh? Allá en Nueva York los hay a montones. Y en París. Cada cual con su vida.
–¡Quién sabe, Javioski, quién sabe! La vida te da muchas sorpresas. Por si acaso, deberías colocarte una chapa metálica en el trasero de tus pantalones y apretarte bien el cinto y no darme nunca la espalda. Mejor prevenir, ya sabes –se mofó el aludido.
Javier miró a los tres uno por uno, y creyó haberles ofendido.
–Oyes, si os vais a enfadar, no he dicho nada, ¿eh?, ahí va la hostia. No vayamos a reñir ya apenas amanecido. Os juro que me caéis muy bien… Y os he dicho, si alguno de vosotros quiere llevar una chica a mi piso, pues solo tiene que decirme, ¿eh?… Y mira, si os vais a cabrear por una chorrada, ¿sabéis lo que os digo? ¡Que os den por el culo!
Fue una falsa alarma, porque la expresión de los otros, que le pareció adusta, era solo de interés, como suele ocurrir cuando alguien oye hablar de sí mismo a otros. Santi le dio una palmada amistosa en el hombro:
– ¡Pero qué dices, chavalote! Aquí nadie se cabrea. Solo hablamos entre amigos, y ya que nos has pintado como nos ves, te digo que a veces me parece que no has pasado de la adolescencia, pero reconozco que eres un tío cojonudo, noblote, y listo y tal. Lo que dices tiene sentido, más o menos, pero te gusta demasiado ir por ahí impresionando, fanarrón… Ese cinturón que llevas tan ancho, con esa hebilla plateada tan aparatosa… ¿es mejicano, verdad? Pero bueno, yo no sé si tu apartamento es un picadero ni si te tiras a tantas tías como dices, eso allá tú… Pero conste que aquí, tú, como los demás.
–Pues sobre los placeres elevados – sonrió a su vez Javi–, os diré que para mí la felicidad es como la excursión que hicimos la semana pasada cruzando por la sierra hasta la Pedriza, y llegamos hechos polvo a la tasca aquella… Casa Julián. Y pedimos unos grandes bocatas de chorizo frito y buenos vasos de vino, y estuvimos charlando de cosas normales y haciendo risas … Solo habría preferido que en vez de hacer calor hiciera mucho frío, y que estaríamos allí recogidos después de la marcha viendo cómo nevaba fuera… Eso llegará pronto y podremos hacer más marchas. Mira que me gusta comer bien, pero aquel bocadillo me pareció un bocata de cardinale.
La ocurrencia hizo reír a todos. El tabernero cambió la emisora de la radio, que volvió a dar la noticia sobre la captura de los etarras. Debía de ser la noticia de la mañana.
—Te diré una cosa, Javierof –intervino Santi haciendo girar la conversación–. Entre las cosas que me preocupan y que no deberían, según tú, y ya que has mencionado el asunto, hay esta: ¿por qué nos atraen las chicas, por el cuerpo o por la cara?